sábado, 31 de marzo de 2018

Vigilia Pascual

  


Sábado Santo

Lc 24,1-12


El evangelista Lucas nos introduce en el misterio de la resurrección del  Señor Jesús. La comunidad apostólica debió hacer un proceso de discernimiento y revisión de su discipulado. El fracaso y la frustración de aquellas personas que siguieron a Jesús desde Galilea hasta Jerusalén fue inmenso. No sólo no llegó el Reinado de Dios como lo esperaban sino que detuvieron, torturaron y ejecutaron públicamente a Jesús, el Maestro que lideraba ese movimiento y en quien habían puesto todas sus esperanzas.

La experiencia de fe de un pequeño grupo de mujeres fue la respuesta de Dios a aquel movimiento desarticulado. Ellas vivenciaron el triunfo de Dios sobre la maldad del poder político y religioso, la justicia que Jesús les anunció no fue aplastada por la injusticia de su muerte en cruz, “porque Dios resucitó a Jesús” (Hch 2,14-36; 3,11-26; 4,1-22; 5,21b-33).

La experiencia del triunfo de Dios resucitando a Jesús, es el centro de la experiencia de fe cristiana. Una experiencia que da la certeza absoluta que Dios toma partido por las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad, liberando, sanando y comunicando vida plena y digna (Jn 10,10). Tal vez no como queremos o esperamos, pero sabemos que lo hace.

Las discípulas y los discípulos de Jesús no podemos quedarnos junto al sepulcro vacío llorando. El Señor Jesús no está ahí. Nos invita a buscarlo entre las personas de mala fama (Lc 15,1-2), aquellas que el sistema religioso rechaza porque no hacen lo que ellos predican. Eso significa Galilea (Mt 16,7), el lugar de quienes están alejados del sistema religiosos: las personas divorciadas o separadas vueltas a casar; las mujeres que han abortado; las personas gays, lesbianas, trans, bisexuales; las que viven en situación de calle, las trabajadoras sexuales, las que viven con vih … tantas a las que el cristianismo ha crucificado y continúa crucificando bajo la afirmación “no era de los nuestros”, “es una pecadora”, “es un hereje”, “es una abominación”.

Nosotros y nosotras, quienes formamos la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, habiendo experimentado la resurrección del Señor Jesús, sabemos que Él no está aquí en el Templo, sino entre quienes las diversas iglesias excluyen, discriminan y condenan, como me gusta llamarles “el octavo sacramento” (Mt 25,31-46).

Les invito entonces, a ponernos en camino e ir a su encuentro. Que esta Pascua sea el inicio de una renovación en nuestro compromiso radical con quienes el sistema político y religioso ha clavado en la cruz de la indiferencia, de la satanización, de la culpabilización para llevarles la Buena Noticia de Jesús: “Dios los ama entrañablemente, sufre junto a ellos y ellas la discriminación y la exclusión, porque son su imagen y semejanza (Gn 1,26), quiere liberarles, sanarles y dignificarles (Lc 15,22-24); para que tengan vida plena, vida digna, vida abundante (Jn 10,10) y participen de la Fiesta de la Vida (Mt 22,1-14)”.

Felices Pascuas de Resurrección
+Julio, Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.

Sábado Santo






Descansa el Señor en el sepulcro
y con Él la muerte ya vencida
¿dónde está tu muerte la victoria?
¿y dónde la espina con que herías?

Buscando la luz de la mañana
nuestra Iglesia vela en tu reposo.
Y cuando amanezca el nuevo día
un grito se oirá. “viene el esposo”.

La espera será entonces presencia,
la tristeza parto en la alegría,
por el nuevo Hombre que ha venido,
que es Cristo nacido a nueva vida.

La humanidad te alaban Padre Eterno,
por Jesús, tu Hijo que ha destruido,
con su muerte todos los pecados
y dio el Espíritu a tus hijos. Amén.

 (Himno del Oficio Divino de laudes correspondiente al Sábado Santo)



Aparentemente los poderosos han vencido. El poder político y el poder religioso tiene la certeza de que con la crucifixión pusieron punto final al escandaloso anuncia de Jesús: la dignificación de las personas oprimidas por ellos. Con el sepulcro cerrado y sellado no cabe ninguna otra posibilidad. Nadie más cuestionará a los poderosos. Nadie más pondrá en riesgo sus seguridades. Nadie más intentará cambiar la realidad entre opresores y oprimidos.

En Jesús, muerto y sepultado, se intenta matar y sepultar toda posibilidad de cambio en el mundo, en la sociedad, en la iglesia. "Siempre fue así". "Dios lo quiso así". "Hay que aceptar la voluntad de Dios". "Hay que resignarse". Malditos hipócritas y mentirosos !!! No siempre fue así. Dios no hizo la injusticia. No hay que aceptar la voluntad del ídolo creado por ustedes. No hay que resignarse. Es necesario indignarse. Es necesario sublevarse. Es necesario buscar una luz en medio de tanta oscuridad. No podrán matar la esperanza.

La Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana vela junto a las personas vencidas de este mundo, las aplastadas por los gobiernos corruptos, las oprimidas por un cristianismo falso, las que ya están agotadas de tanta humillación, desprecio, discriminación. Tenemos la certeza de que, el Dios de Jesús, abre caminos donde es imposible, hace brotar donde todo está seco, resucita donde la muerte se instala, libera donde la opresión está afianzada. Con la misma certeza de Jesús, proclamamos que el Reinado de Dios está cerca, que estamos viviendo la aurora del Reino, un mundo nuevo está resurgiendo, una sociedad nueva se está gestando, una iglesia nueva está renaciendo. Solo hay que esperar de forma activa. Estar junto a los sepulcros de millones de seres humanos sosteniendo la esperanza en la liberación - resurrección y trabajando para alcanzarla. 

Tenemos la certeza de que Dios venció en Jesús y vencerá en cada una de las víctimas de los sistemas políticos y religiosos injustos. La dignificación de todas las personas está cerca. La renovación de la humanidad es posible si creemos que se alcanzará, si nos comprometemos en lograrla.

En el silencio y la soledad del sepulcro se está gestando la transformación de todo lo que es injusto, de todo lo que oprime, de todo lo que discrimina. La Pascua - Liberación, está próxima y de eso tenemos plena certeza.

Sábado Santo, 2018.
Julio, Obispo de la IADC.





Memorial de la IADC - 31 de marzo


viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes Santo reflexivo y comprometido




VIERNES SANTO




El relato de la pasión de Jesús ha servido para expresar y representar el sadismo en toda su expresión. Imágenes de Jesús desfigurado por la tortura se exhiben en templos, se lleva en procesiones, incluso se representa el camino de Jesús hasta la cruz expresando todo el sadismo religioso que durante el año pareciera contenerse o reprimirse.

El relato de la pasión de Jesús es para que reflexionemos en la injusticia y sus formas extremas con las que convivimos todos los días. Nos invita a mirar a la cruz y ver a tantos millones de seres humanas vulnerados en sus derechos y su dignidad. Nos invita a bajar de la cruz a todas las personas oprimidas, discriminadas, excluidas, invisibilizadas por el sistema religioso y por el sistema social.

Las Iglesias tenemos que poner fin al cristiano – sadismo, paseando imágenes de un Jesús destrozado para comenzar a bajar de la cruz a las hermanas y los hermanos que el mismo sistema religioso ha crucificado.

Bendiciones a todos y todas. +Julio.



Memorial de la IADC - Viernes 30 de marzo


jueves, 29 de marzo de 2018

Jueves Santo - Consagración de los Santos Óleos







Lucas 4,16-21
Consagración de los Santos Óleos



El relato evangélico nos presenta a Jesús, ungido por Dios para llevar la buena noticia a las personas de su tiempo, vulneradas en sus derechos y su dignidad. El texto de Isaías 61,1-2, define la misión de Jesús. Sus palabras y sus acciones expresan el amor preferencial de Dios por las personas discriminadas, excluidas, oprimidas.

Esta celebración tan especial para nosotros y nosotras, los obispos y las obispas de la Iglesia de Jesucristo, nos recuerda lo esencial de nuestra misión en la Iglesia y en la sociedad en la que vivimos. Somos servidores (Mateo 20,28) que intentamos seguir el ejemplo del Maestro (Mateo 10,24).

Nuestra función en la Iglesia es garantizar que se mantenga vivo el anuncio de la Buena Noticia, que Jesucristo comunicó a la humanidad. Una Buena Noticia que sana, que libera, que incluye.

Las obispas y los obispos independientes, tenemos la oportunidad de pensar y proyectar nuestro rol en la coyuntura actual, de la iglesia, de la sociedad y de la cultura. No podemos, ni debemos desvirtuar el mensaje originario de Jesucristo. No podemos, ni debemos copiar modelos desgastados y obsoletos.

Las palabras de Jesucristo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del Señor” (Lucas 4,18-19), deberían desafiarnos a confeccionar un itinerario pastoral, cuyo cimiento sea el servicio a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad, no importando quienes sean, “porque Dios no hace diferencia entre las personas” (Hechos 10,343).

Este, debiera ser el plan pastoral para transmitir a las presbíteras y los presbíteros, a las diáconas y a los diáconos, y a todas nuestras comunidades, porque por ello es lo único, por lo que deberemos rendir cuentas (Mateo 25,31-46).

Por esta razón, ponemos especial atención en el servicio pastoral a las personas que viven con vih sida, a las personas gltb y a las personas adultas mayores, como tres colectivos que se caracterizan por ser vulnerados en sus derechos y su dignidad en nuestro país.

Bendiciones a todos y todas.
+Julio.




Jueves Santo - Institución de la Eucaristía




1 Corintios 11,13-26





El misterio del pan partido, repartido y compartido


Este relato de la Cena del Señor es el más antiguo. Los relatos posteriores, contenidos en los evangelios sinópticos, son coincidentes con este (Marcos 14,22-15; Mateo 26,26-29; Lucas 22,14-20).


Pablo transmite a la iglesia de Corinto la tradición recibida de la comunidad apostólica, sobre la institución de la Eucaristía (versículo 23).


Enseña que Jesús, mientras cenaba son sus discípulos y discípulas (Marcos 14,12-23), la noche en que Judas lo entregaría al poder religioso de Israel (Marcos 14,10-11.43-46), para que éste pidiera su ejecución al poder político romano (Marcos 15,1-20), tomó pan y lo partió y repartió entre ellos y ellas (Marcos 14,22; Mateo 26,26; Lucas 22,19) diciendo “Esto es mi cuerpo” (versículo 24 cf Juan 6,51-58) y después de la cenar tomo la copa y la repartió (Marcos 11,23; Mateo 26,27; Lucas 22,20) diciendo  “Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre” (versículo 25 cf Éxodo 24,6-8; Romanos 3,25; Efesios 2,13; 1Juan 1,7). En ambos casos, tanto cuando reparte el pan partido, como cuando entrega la copa, dice “hagan esto en memoria mía” (versículos 24 – 25).


Esta tradición llega hasta nuestros días, transmitida de generación en generación dentro de la Iglesia y así continuará hasta el final de los tiempos (versículo 26).


Para nosotros y nosotras, discípulos y discípulas de Jesús en el siglo XXI, en la Iglesia Antigua de Uruguay – Diversidad Cristiana, la Eucaristía en la mesa compartida es el centro de nuestra experiencia de fe. Al sentarnos en torno a la mesa, compartimos fraternalmente lo vivido durante la semana, alegrías y tristezas, estudio y trabajo, vida comunitaria y familiar, encuentros y reencuentros con personas queridas, todo lo transitado en la semana. Nos reconciliamos, alabamos, adoramos, agradecemos e intercedemos. Todo confluye en el memorial.


En el pan y el vino ofrecemos a Dios lo que somos, tenemos y hacemos.


Haciendo uso del sacerdocio universal (1Pedro 2,9) la comunidad junto a sus líderes (obispo/a, presbítero/a) consagramos el pan y el vino, siguiendo el mandato del Señor Jesús y las enseñanzas apostólicas compartiéndolo entre nosotros y nosotras.


Esta experiencia de fe compartida, hace realmente presente al Señor Jesús en la Eucaristía (Mateo 18,20). En este encuentro real con Él nos libera, nos sana y nos incluye (Mateo 8,1-4.5-22.28-34; 9,1-8.18-38;15,21-28;17,14-23), pero también nos envía (Mateo 10,5-15), puesto que la comunidad eclesial no es un lugar de adoración a Dios (Hechos 1,11), sino fundamentalmente es una comunidad enviada a servir (Mateo 20,28) y no a todas las personas, sino a aquellas vulneradas en sus derechos y su dignidad (Mateo 25,31-46) en quienes ha querido quedarse especialmente, como sacramento para la humanidad.


El pan partido en la Eucaristía y repartido en la Comunión, exige de nosotros y nosotras que lo compartamos con las personas oprimidas, discriminadas y excluidas a través de obras de solidaridad, porque el amor es señal de nuestra comunión con Dios (1 Juan 4,7-21) porque “si uno no ama a su hermano a quien ve, tampoco puede amar a Dios a quien no ve” (1 Juan 4,20 cf 2,9-11).


En este jueves santo, en que conmemoramos la institución de la Eucaristía por parte del Señor Jesús, dediquemos un tiempo de la jornada al servicio y la solidaridad como gesto de comunión con Él (Juan 13,1-20), sin este gesto, la participación en la celebración comunitaria, en la hora santa y en cualquier otro acto litúrgico se volverá vacía y carente de sentido.


Bendiciones a todos y todas. +Julio.
Conmemoración de la Institución de la Eucaristía, 2018.

Jueves Santo - Institución de la Eucaristía




Jesús nos invita a todos y a todas, sin personas excluidas, a participar de la Fiesta del Reino y de la Mesa de la inclusividad. La participación o la auto exclusión en nuestra respuesta.

Memorial de la IADC - 29 de marzo


martes, 27 de marzo de 2018





En la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana hoy celebramos una jornada de oración por las niñas y niños en situación de violencia intra familiar

Memorial de la IADC - 27 de marzo


lunes, 26 de marzo de 2018

Testimonios de Vida - Carlos Duarte Costa



21 de julio de 1888 - 26 de marzo de 1961

Carlos Duarte Costa - Reformador de la Iglesia


Carlos Duarte Costa nació un 21 de julio de 1888 en Río de Janeiro, Brasil. Cursó estudios primarios en el Colegio salesiano de su ciudad. Cuando tenía nueve años, su tío que era el Obispo de Goias le facilitó el viaje a Roma para continuar estudiando en el Colegio de Internos Pío Latino Americano. 

El 1 de Abril de 1911 recibe es ordenado Presbítero por el Obispo Dom Eduardo Duarte Silva. Transitó por varias parroquias hasta que el Papa Pío XI lo nombra Obispo y es consagrado por el Cardenal Dom Sebastián Leme para  la Diócesis de Cotucatu.

Fue un renovador de la Iglesia. Defendía el divorcio siempre que se dieran determinadas circunstancias. Estaba a favor del matrimonio de los Presbíteros. Promovía que la recaudación de la colecta dominical en las parroquias se destinara a las personas más necesitadas.

En 1937 renuncia y en nombrado por el Vaticano como titular de la Diócesis de Mauritania en África del Norte; una iglesia que se había extinguido hacía mucho tiempo. Se muda nuevamente a Río de Janeiro donde cuestiona dos aspectos del papado contemporáneo: las alianzas realizadas entre el Vaticano y algunos gobiernos y pone en duda la infalibilidad pontificia.

En 1944 es detenido logrando liberarse gracias al Presidente de EEUU de América Franklin D. Roosevelt y al Primer Ministro británico Winston Churchill. Esta situación le generó gran notoriedad y comenzó a ser conocido en diversos lugares. 

En 1945 se separa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fundando la Iglesia Católica Nacional.


Memorial de la IADC - 26 de marzo


domingo, 25 de marzo de 2018

Domingo de Ramos





Domingo de Ramos (2018)


Tengan mucha paz.

En todo el cristianismo hoy se da comienzo a la Semana Santa. Esta semana de 2018, particularmente concentra el misterio de nuestra fe, la persona de Jesucristo en tres momentos fundamentales. Hoy 25 de marzo celebramos su encarnación. Es el cumplimiento de las antiguas promesas realizadas por YHWH a Israel: Emanuel, Dios con nosotros y nosotras – Dios entre nosotros y nosotras (Is 7,14). En efecto, la encarnación significa justamente eso, el Hijo de Dios asume la naturaleza humana, creada, finita (Jn 1,14) para hacerse en todo semejante a nosotros (Fi 2,7; Heb 4,15).

Los últimos años de su vida humana, los pasó haciendo el bien y liberando (Hch 10,38) especialmente a personas vulneradas por el sistema religioso y político (Lc 4,18-21) lo que provocó el rechazo de las autoridades civiles y religiosas hasta buscar su muerte (Mc 3,6 cf Mt 27), hecho que conmemoraremos el viernes de esta semana; en efecto, el Viernes Santo el cristianismo conmemora la muerte de Jesús, traicionado por uno de sus discípulos (Mt 26,14-16), negado por otro (Mt 26,69-75), abandonado por todos sus discípulos (Mt 26,56), entregado por el poder religioso para que el poder político lo ejecute (Mt 27,1-2), juzgado, torturado y ejecutado (Mt 27,11-56). Con su muerte se pretende poner fin a la esperanza de liberación. Su muerte es la garantía de que el sistema prevalecerá, que los poderosos mantendrán el poder, que las personas oprimidas continuarán siendo funcionales al sistema. La cruz de Jesús significa el fin de la esperanza, de las posibilidades, el triunfo del mal sobre el bien, de la injusticia sobre la justicia. En Jesús crucificado, simbólicamente están representados todos los oprimidos de los sistemas humanos.

Pero Dios, que es rico en misericorida (Ef 2,4), fiel a sus promesas (Dt 7,9; Is 44; 1Cor 10,13) llevó adelante su proyecto liberador resucitando a Jesús (Hch 2,14-36; 3,11-26; 4,1-22; 5,21-33;10,34-.43). El Acontecimiento Pascual, la Resurrección del Crucificado la conmemoramos el próximo domingo. La Pascua hebrea que era el tránsito de Egipto a Palestina, de la esclavitud a la liberación ahora es sustituida, en las comunidades cristianas, por la Pascua de Jesucristo, el tránsito de la muerte a la vida, de la injusticia a la justicia, de la opresión a la liberación. En el Resucitado, Dios recrea su obra (2Cor 5,17).

Esta semana, entonces, nos propone como ejes de reflexión: Encarnación, Muerte, Resurrección de Jesucristo. Transitar esta semana desde una fe madura necesariamente tiene que producir transformaciones en nuestras vidas, en nuestra iglesia, en nuestra sociedad.

Como Iglesia estamos llamada a encarnar las realidades de nuestros pueblos, sus sufrimientos y sus esperanzas. Los grupos vulnerados en sus derechos y su dignidad esperan que como Jesús, la Iglesia esté entre ellos haciendo el bien y liberando (Hch 10,38). Esa acción eclesial es lo que produce la Pascua, es decir, la liberación integral del ser humano. No existe posibilidad de Pascua sin Encarnación. No existe posibilidad de liberación integral sin asumir las realidades que deben ser liberadas. No existe Iglesia de Jesucristo si estas dos realidades no están presentes.

Este Domingo de Ramos nos introduce en una realidad a la que no podremos escapar si elegimos seguir a Jesucristo. Nos conduce a la cruz para que, como Simón de Cirene,  bajemos a las crucificadas y crucificados del poder político y religioso. Si no somos capaces de llegar hasta la cruz, de enfrentarnos a la frustración, a la deshumanización producto del dolor y del sufrimiento, a la violencia de la traición y de la negación, jamás podremos liberar a nadie y por lo tanto, seremos cómplices de los poderosos políticos y religiosos. El acto de participar en el proceso liberador de otras y otros, nos humaniza y nos libera del opresor que cada uno y una de nosotros y nosotras lleva en su interior.

Les invito a acercarse a la cruz, no como un instrumento de culto, de adoración, de superstición. La cruz es un instrumento de muerte. En ella los romanos ejecutaban a miles de personas reafirmando su poder. Debemos acercarnos a la cruz para liberar y liberarnos, con la certeza absoluta de que Jesucristo venció a los poderosos de este mundo (Jn 16,33) y en Él nosotros y nosotras ya vencimos. Debemos acercarnos a la cruz para tomar en nuestros brazos a las personas destrozadas y sin apariencia humana (Is 52,14) a causa de la discriminación, de la opresión, de la injusticia y conducirlas a la liberación, a la transformación de esta realidad, al mundo nuevo (Is 65,17-66,2; 2Pe 3,13; Ap 21).

La nueva civilización, la civilización de la paz con justicia, la civilización de la inclusión y la solidaridad está en nuestras manos. De nosotros y nosotras depende.

Buena semana para todos y todas.
+Julio Obispo de la IADC.

Memorial de la IADC - 25 de marzo


sábado, 24 de marzo de 2018

La persona y ministerio de Jesús en el Evangelio de Lucas (semana 6)

Watanabe (1978)


Jesús y Zaqueo


Texto bíblico: Lucas 19.1-10

Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa». Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador». Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido».


Objetivo de la reflexión

Meditar sobre las consecuencias de nuestra decisión de seguir a Jesús tanto para nuestras vidas como para la vida de quienes nos rodean.


Notas sobre el texto

Vs. 1-10: Recordemos que en otros encuentros que Jesús tiene en este Evangelio —por ejemplo con el ciego pobre (Lc 18.35-43)— muchas de esas personas no tuvieron que dejar nada externo cuando optaron por seguir a Jesús. En el caso de Zaqueo, Lucas nos plantea la otra cara de la moneda: el convertido rico, ¿Cómo se debe comportar con sus bienes?

V. 2: Los términos «he aquí» en el libro de Lucas nos preparan para algo inesperado. Por ejemplo, Lucas 7.37 también emplea —como en otras ocasiones— la misma expresión.

Vs. 5-10: Hay cosas típicas de Lucas en este encuentro con Zaqueo: Todo sucede en una cena (v. 5). La alegría (v. 6). Dar los bienes (v. 8). El tema de salvar lo que está perdido (v. 10)

V. 8a: La expresión «se puso de pie» indica la costumbre normal de comer reclinado. Entonces, lo que Zaqueo dice de pie tiene toda la fuerza de un testimonio, incluso legal.

V. 8b: Zaqueo excede los requerimientos de la ley en su restitución de los bienes ajenos. Véase Exodo 21.37, donde la restitución cuádruple se exige en un sólo caso o Números 5.5-7, donde al pago total solo se le agrega la quinta parte del monto.

V. 9a: Cuando Jesús afirma «hoy ha llegado la salvación a esta casa» deja ver que Zaqueo no ha actuado de manera solitaria. La justicia y el desprendimiento de Zaqueo va a repercutir también en su familia. Otros ejemplos de esta idea en la Biblia Cristiana son los de Cornelio (Hech 11.14), Lidia (Hech 16.15-31) y Crispo (Hech 18.8), entre otros. La idea de que alguien puede ser bautizado sin que la familia sea una parte comprometida en el proceso es algo que no era aceptado en la antigüedad, y algo que el pueblo judío —menos que nadie— hubiera hecho.

V. 9b: Al leer la descripción de Zaqueo como alguien que «también es hijo de Abraham», nos preguntamos: ¿Cuáles son las condiciones para ser «hijo de Abraham»? Para Jesús será —nada más ni nada menos— que poner la confianza de salvación en Dios. En el caso de Zaqueo, es confianza es depositada en Jesús. No se puede refugiar en ritos y costumbres (Cf. Lc 3.8). Pablo desarrolla esta idea en Romanos 4.11 y en Gálatas 3.6-29. Especialmente en el v. 29.

V. 10: La descripción Jesús sobre su misión en la frase «salvar lo que estaba perdido» constituye un tema predilecto de las Sagradas escrituras, tanto en la Biblia Hebrea (Cf. Ez 34.16) como en la Biblia Cristiana (Lc 15.4-7, la famosa parábola de la oveja perdida). La salvación de «encontrar» alguien que se «había perdido» precede un gozo sin par, una alegría duradera.


Guía para la reflexión

1.    Zaqueo, el rico que se convierte frente al mensaje de Jesús, ¿qué uso le da a sus bienes? Sin embargo, aunque este cambió su conducta, ¿cambió también su trabajo?

2.    Zaqueo cambia en su vida y en su corazón. Cuando recibes una verdadera experiencia de perdón, ¿abres el corazón y deseas dar todo a cambio? ¿Por qué?

3.    Jesús reconoce la salvación de Zaqueo (v. 10). Nosotros, ¿Cómo podemos reconocer la llegada de la salvación a nuestras vidas y en la de los demás?

4.    La salvación de Zaqueo tiene consecuencias para su familia. Ellos estuvieron de acuerdo con una decisión que económicamente iba a empobrecerlos. Nuestro compromiso de seguir a Jesús, ¿involucra a nuestras familias en el compromiso, o provoca rechazo o indiferencia?

5.    A Jesús no le importa la reacción negativa ni el qué dirán de los Fariseos ni de la muchedumbre. Nosotros, ¿preferimos estar más al lado de la opinión mayoritaria? ¿Nos cuesta identificar a los Zaqueos de nuestra sociedad?


Pensamiento para esta semana

Zaqueo cambió su vida y su manera de pensar. Esto tuvo consecuencias también para su familia. Meditemos si nuestro encuentro con Jesús cambió algún aspecto de nuestra vida y cómo influye esto en la vida de quienes nos
rodean.


Oración

Dios, Madre y Padre, que nos has buscado para que estemos en tu presencia, enséñanos a cambiar nuestra vida y a que nos caractericemos por ser personas solidarias con quienes lo necesitan. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.


Decisión

a.   ¿El estudio del evangelio de Lucas te motivó a realizar algo nuevo dentro de tu ministerio? ¿Qué cosa/s?

b.   ¿Ha iluminado y reforzado algo que ya estás haciendo en tu comunidad? Da ejemplos.

c.   Basado en lo estudiado en este curso, ¿Cuál es el ministerio —ordenado o laical— al cual piensas Jesús te está llamando?



Jornada de Oración por las personas desaparecidas durante las dictaduras militares en América Latina







Memorial de la IADC - 24 de marzo


jueves, 22 de marzo de 2018




El agua es un tema que debe incluirse con urgencia en las agendas políticas y abordarse con la importancia vital que tiene. Mientras en unos países se desperdicia en otros escasea. Mientras unos cuidamos las reservas acuíferas otros contaminan los grandes océanos. El desarrollo sustentable y a escala humana no tendría las consecuencias nefastas del actual sistema de explotación de los recursos naturales.

Las Iglesias no podemos permanecer en silencio frente a este pecado grave que somete a muchos pueblos a condiciones de dependencia y colonización. La dignidad humana está condicionada en muchos lugares del planeta por la contaminación y escasez de agua potable.

La Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana se une a todas las personas y organizaciones de buena voluntad que exigen que este tema se aborde con responsabilidad y compromiso por parte de los diferentes gobiernos del planeta.

Uruguay, 22 de marzo de 2018
+Julio Vallarino, obispo de la IADC.

Memorial de la IADC - 22 de marzo


miércoles, 21 de marzo de 2018

Programa de Semana Santa 2018 - Uruguay


Cuaresma: reflexiones para el Tiempo de Renovación (semana 5)


Juan 12,20-33

Entre la gente que había ido a Jerusalén a adorar durante la fiesta, había algunos griegos. Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida, un pueblo de Galilea, y le rogaron:
—Señor, queremos ver a Jesús.

Felipe fue y se lo dijo a Andrés, y los dos fueron a contárselo a Jesús. Jesús les dijo entonces:
—Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo al caer en tierra no muere, queda él solo; pero si muere, da abundante cosecha. El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna. Si alguno quiere servirme, que me siga; y donde yo esté, allí estará también el que me sirva. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.

“¡Siento en este momento una angustia terrible! ¿Y qué voy a decir? ¿Diré: ‘Padre, líbrame de esta angustia’? ¡Pero precisamente para esto he venido! Padre, glorifica tu nombre.”
Entonces se oyó una voz del cielo, que decía: “Ya lo he glorificado, y lo voy a glorificar otra vez.”

La gente que estaba allí escuchando, decía que había sido un trueno; pero algunos afirmaban:
—Un ángel le ha hablado.

Jesús les dijo:
—No fue por mí por quien se oyó esta voz, sino por ustedes. Este es el momento en que el mundo va a ser juzgado, y ahora será expulsado el que manda en este mundo. Pero cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.

Con esto daba a entender de qué forma había de morir (versión Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998).


1.     El texto en su contexto:

El relato bíblico nos sitúa en la ciudad Santa de Jerusalén, más precisamente en el entorno del Templo. Unas personas extranjeras, simpatizantes del judaísmo (versículo 20), se dirigen a Felipe, tal vez porque éste hablaba su idioma, para ver a Jesús (versículo 21). Estas personas simbolizan a todas las personas no judías que después creerán en Jesús.

La respuesta de Jesús, parece no tener relación con la solicitud. Jesús habla de su hora, este concepto en el evangelio de Juan es una referencia directa e indiscutible a su muerte y también habla de su glorificación, concepto que hace referencia a su resurrección (versículo 23); ambos temas aparecen con frecuencia en el cuarto evangelio (2,4; 7,6.8.30; 8,20; 12,23; 13,1; 17,1).

La imagen del grano de trigo que cae en tierra y muere para dar fruto abundante (versículo 24) es el nexo entre el anuncio de la muerte y resurrección de Jesús, que ya se podía predecir por lo que estaba sucediendo en su entorno y las reacciones de las autoridades religiosas y políticas, y los versículos 25 y 26 donde Jesús anuncia lo que ya estaba viviendo la comunidad del discípulo amado; en efecto, cuando se escribe este evangelios los romanos ya habían destruido el Templo de Jerusalén y gran parte de la ciudad santa; el judaísmo había expulsado de la sinagoga a la secta de los nazarenos, es decir, a las personas que creían en Jesús; por lo tanto, fuera del sistema de protección religioso, los cristianos y las cristianas sufrían la persecución del imperio romano. En medio de esta situación de persecución un anuncio de esperanza (cf Mateo 10,38-39; 16,24-25; Marcos 8,34-35; Lucas 9,23-24; 14,27; 17,33).

En los versículos 27 al 33, el discípulo amado pone en boca de Jesús la forma en que éste moriría. Recordemos que este evangelio se escribió entre 60 y 70 años después de la muerte de Jesús. Nos encontramos entre la segunda y la tercera generación de comunidades cristianas. Ya existían diversas interpretaciones de la muerte de Jesús a la luz de las Escrituras, tanto en que era necesaria la muerte como rescate (cf Mateo 26,36-46; Marcos 14,32-42; Lucas 22,39-46), como la forma en que moriría (Juan 3,14 cf Números 21,4-9; Isaías 52,13; Sabiduría 16,5-8; el discípulo amado presenta la muerte de Jesús como su regreso al Padre, cf 8,28; 12,32-34; 13,1; 17,1). Y aquí encontramos la conexión con la petición de las personas extranjeras que querían verle, “cuando yo sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia mí” (versículo 32). La muerte de Jesús pone fin a la lucha entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, entre este mundo y el otro, entre Dios y el diablo (versículo 31 cf Juan 14,30; 16,11; 2 Corintios 4,4; Efesios 2,1-2; 1 Juan 5,19).

En conclusión, el relato evangélico nos presenta a las comunidades cristianas, integradas por personas de distinto origen, perseguidas por el sistema religioso y político al igual que su Maestro, donde se repite en ellas la muerte y resurrección de Jesús, asegurando el triunfo de Dios.


2.     El texto en nuestro contexto:

En nuestra sociedad muchas personas nos piden ver a Jesús, así como aquellas personas extranjeras se lo pidieron a Felipe. Las Iglesias podemos optar por dos posiciones.

Por un lado, podemos mostrar el cuerpo dogmático que hemos ido construyendo durante dos mil años de cristianismo, aferrándonos a términos y conceptos que son inentendibles para nuestra sociedad y nuestra cultura occidental y latinoamericana, asegurándonos la aceptación del sistema religioso imperante.

Por otro lado, podemos mostrar un Jesús liberado del dogma y los fundamentalismos,  contextualizado en nuestra realidad, despojado de todo lo que nos impide descubrir su persona, un Jesús histórico, un Jesús real, asegurándonos el rechazo del sistema religioso imperante.

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, tenemos que optar por una de las dos posiciones.

Revelar el contenido del mensaje de Jesús, cambiando el envoltorio, de acuerdo a los contextos y las coyunturas, es el gran desafío que tenemos sus discípulas y sus discípulos. Su mensaje es el amor incondicional de Dios a todas las personas (Hechos 10,34) preferencialmente a quienes están vulneradas en sus derechos y su dignidad (Lucas 4,18-21).

Revisemos a quienes el sistema religioso, sea cual sea, y el sistema político, sea cual sea, están rechazando, excluyendo, oprimiendo; esas personas porque están siendo vulneradas, no importa si son buenas o malas, si son creyentes o no creyentes, si participan de las celebraciones religiosas o no, esas personas son las que tienen el amor preferencial de Dios y las iglesias somos enviadas a ellas.


Frase

Si alguno quiere servirme, que me siga


Oración

Dios, Madre y Padre, que seamos capaces de facilitar el encuentro con Jesús a todas las personas, preferencialmente a quienes están vulneradas y excluidas, siendo capaces de trascender tradiciones y dogmatismos que nada tienen que ver con el mensaje liberador, sanador e inclusivo de Jesús, tu Hijo. En su nombre te lo pedimos. Amén.