miércoles, 28 de febrero de 2018

Resolución 2018/06 sobre la creación de la Misión Episcopal Paz y Bien



Resolución 2018/05 sobre la creación de la Comisión Nominadora para la designación episcopal para la Iglesia de Córdoba


Resolución 2018/04 sobre la creación de la Misión Eclesial en Costa Rica



Resolución 2018/03 sobre la creación de la Iglesia Local de Córdoba



Resolución 2018/02: sobre la Iglesia Local "Cristo de la Liberación" Buenos Aires, Argentina


Resolución 2018 /01: Sobre residencias y licencias eclesiásticas


Cuaresma: aportes para un Tiempo de Renovación (semana 2)



Marcos 8,31-38

Jesús comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre tendría que sufrir mucho, y que sería rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Les dijo que lo iban a matar, pero que resucitaría a los tres días. Esto se lo advirtió claramente. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús se volvió, miró a los discípulos y reprendió a Pedro, diciéndole:
—¡Apártate de mí, Satanás! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres.

Luego Jesús llamó a sus discípulos y a la gente, y dijo:
—Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y por aceptar el evangelio, la salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? O también, ¿cuánto podrá pagar el hombre por su vida? Pues si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje delante de esta gente infiel y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre y con los santos ángeles” (versión: Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998).



1.     El texto en su contexto:

El episodio de Marcos 8,31-38 es el inicio de la segunda parte del Evangelio de Marcos y comienza, nada más ni nada menos, que con el anuncio por parte de Jesús, de su muerte y resurrección. Sin lugar a dudas, las acciones sanadoras y liberadoras que eran acompañadas del anuncio del Reinado de Dios, haciendo justicia a los excluidos y oprimidos por el sistema político y religioso, hizo que se ganara muchos enemigos, entre ellos los representantes del Templo, los sacerdotes y los representantes de la sinagoga, los maestros de la Ley. Jesús era plenamente consciente de la tensión que estaba generando al anunciar la justicia de Dios y denunciar las injusticias humanas, avaladas por el sistema religioso; pero el anuncio de la resurrección, permite intuir la confianza total de Jesús en Dios su Padre (versículo 31).

Pedro, escandalizado por el anuncio reprende a Jesús dejando en evidencia su incomprensión del plan de Dios (versículo 32). Al igual que el resto de los discípulos, Pedro actuó como se hubiera esperado que lo hicieran quienes no creen, quienes no descubrieron el rostro misericordioso de Dios, quienes no tienen la generosidad para emprender el desafío de  la construcción del Reino prometido por Dios, anunciado por Jesucristo y esperado por toda la humanidad; cuya expresión más clara, es una sociedad justa y solidaria, formada por personas liberadas y dignificadas.

Jesús es durísimo con la actitud de Pedro que pretende desviarlo del camino que se trazó (versículo 33).

Finalmente, Jesús convoca a sus comunidad discipular y otras gentes que les seguían y les expone las exigencias del discipulado (versículo 34-35 cf Mateo 10,38-39; Lucas 14,27; 17,33; Juan 12,24-28); exigencias que hacen que, tanto el discípulo como la discípula, recorran el mismo camino de rechazo y persecución que el Maestro. Jesús les plantea las prioridades evangélicas que tiene que ver con la vida como valor supremo (versículo 36-36 cf Mateo 16,25-26) y la fidelidad al seguimiento (versículo 38-39); un seguimiento que identifica el camino de la comunidad discipular con la de su Maestro.



2.     El texto en nuestro contexto:

En pleno siglo XXI, en una sociedad mundial llena de conflictos, en una sociedad latinoamericana tan desigual, me pregunto ¿por qué la Iglesia, presente en las distintas denominaciones cristianas, no es rechazada y perseguida?. Tal vez como Pedro, hemos optado por acomodarnos a la expectativa del mundo y del poder. ¿Por qué hay tan baja participación? ¿por qué estamos disminuyendo en número? Tal vez nos hemos avergonzado de seguir a un Maestro rechazado, perseguido y ejecutado; en cambio seguimos a un Rey de Reyes, a un Señor de Señores, a un Cristo todopoderoso.

Si nuestra experiencia de fe no es transitada por la experiencia pascual, y esto significa el rechazo real de los centros de poder político, económico, religiosos, etc. abandonándonos al accionar de Dios, que sana, libera e incluye a su tiempo y con un estilo propio, no estamos siendo una iglesia discípula de Jesucristo.

El anuncio profético, de la justicia de Dios que es parcial y toma partido por las personas oprimidas, discriminadas y excluidas, sin importar si son buenas o malas, toma partido simplemente porque son víctimas; y la denuncia profética de la injusticia humana que produce opresión, exclusión, discriminación, invisibilizando la dignidad humana que es propia a cada persona; tienen que ser las características de una Iglesia que sigue a su Maestro en el camino del discipulado.

Una Iglesia que sana, que consuela, que libera, que incluye, que reconoce la dignidad y los derechos de todas las personas; una iglesia que se hace servidora de la humanidad, especialmente de la más vulnerada; una iglesia que ama entrañablemente a todos y a todas con el amor maternal de Dios; una iglesia que renuncia al poder, al reconocimiento y al honor que proporciona el mundo es una iglesia que sigue a su Maestro en el camino del discipulado.

En este segundo domingo de Cuaresma, el evangelio interpela la mediocridad de nuestras comunidades eclesiales, la mediocridad de nuestra fe y de nuestro compromiso con el Reino. Depende de cada persona y de cada comunidad eclesial, revertir esta realidad, transformando cristianas y cristianos en discípulas y discípulos.


Frase

—¡Apártate de mí, Satanás! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres



Oración

Dios, Madre y Padre, tenemos la intención, como bautizadas y bautizados, de seguir al Maestro pero muchas veces respondemos a los intereses de los diferentes centros de poder. Enséñanos el camino de la renovación para que abandonemos la mediocridad y asumamos con radicalidad el compromiso evangélico. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Memorial de la IADC - 28 de febrero


domingo, 25 de febrero de 2018

2º Domingo del Tiempo de la Renovación

Mc 9,2-10. Ciclo B

El relato evangélico de hoy es común a los sinópticos: Mateo (17,1-13), Marcos (9,2-13), Lucas (9,28-36) y también a la 2ª Carta de Pedro (1,16-18).





1.     El texto en su contexto:

Seis días antes, Jesús había anunciado por primera vez su muerte (8,31-9,1). Anuncio que se repetirá más tarde en 9,31 y 10,32-34. Jesús presenta un modelo mesiánico que difería de la expectativa que tenía el pueblo, de un Mesías liberador y conquistador político; rol que asume Jesús ya al final de su vida, en el interrogatorio frente al sumo sacerdote (14,61-62).

Luego de este primer desconcertante anuncio, Jesús lleva tres testigos a un cerro donde se produce, la primer cristofanía (versículos 2-4) junto a la presencia de los dos grandes de la historia sagrada de Israel: Moisés y Elías (Mal 4,5-6 [3,23-24]; Eclo 48,4; 10); ambos personajes estaban íntimamente relacionados con las promesas antiguas que Jesús daría cumplimiento (Dt 18,15).

En este escenario se revela la presencia divina, como en el antiguo Sinaí (Moisés) o Tabor (Elías) en la nube (Ex 16,10; 33,9-10; 40,34-38; 1Re 8,10-11; 2Mac 2,8) que revela al “elegido”, al “ungido” (Gn 22,2; Sal 2,7; Is 42,1; Mt 3,17; 12,18; Mc 1,11; Lc 3,22) quien debe ser escuchado (cf Dt 18,15).

Finalmente, Jesús pide a los tres testigos: Pedro, Santiago y Juan que mantengan el secreto mesiánico (versículo 9 cf 1,44; 3,11-12; 5,43; 7,36; 8,30; 9,9) hasta que él resucite; algo que ellos no lograron comprender.



2.     El texto en nuestro contexto:

El relato de la transfiguración, es una construcción teológica que nos sitúa en un contexto post pascual. Es una invitación a renovar la fe en las promesas divinas con la convicción de que Jesús es el garante de las mismas. Él es la máxima expresión de la presencia de Dios en medio de la humanidad; es “Dios con nosotros y nosotras – Dios entre nosotros y nosotras” (Is 7,14: Emanuel); “es el rostro visible del Dios invisible” (Col 1,15; Heb 1,3; Jn 10,10-33).

Pero ¿cuál es el mensaje de este texto para la sociedad actual? ¿Qué nos quiere decir el evangelista con el relato de la transfiguración?

Sin lugar a dudas, el contenido permanente del texto, aquello que no cambia a pesar del tiempo y de la población destinataria es que Dios es fiel (Is 44),  Dios cumple aquello que promete (Lc 1,68-79; 2,29-32; 1Co 1,9-11) y lo cumple plenamente en Jesucristo “quien pasó haciendo el bien y sanando” (Hch 10,38); en efecto, a través de las curaciones y de las liberaciones, Jesús restauró la dignidad humana comunicando vida plena, digna y abundante (Jn 10,10) a cada hombre y cada mujer.

La sociedad actual, puede encontrar en Jesucristo la solución a muchos de los obstáculos que enfrenta: la pobreza (Mt 14,13-21), los feminicidios (Jn 8,1-11), el racismo y la xenofobia (Jn 4,1-26), la violencia (Lc 6,29), la discriminación y exclusión (Mt 22,1-14), el individualismo (Mt 25,31-45) entre otros.

La transfiguración de Jesús es la prueba de que en Dios y con Dios podemos transfigurar la sociedad, la cultural, la religión. Podemos hacer que cada una de ellas se humanice y se solidarice con las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad. El relato evangélico de hoy es la buena noticia que en Jesús, todo empezó a transfigurarse, por lo tanto el otro mundo posible, la otra sociedad posible, el otro cristianismo posible son realidades no utopías. Depende del compromiso de cada uno y cada una para hacerlo posible … Llegará el día en que “Dios será todo en todos” (1Cor 15,28), es decir, que la creación entera y la humanidad como parte de ella serán divinizadas. Esa, será la máxima expresión de la transfiguración.

En este tiempo de Renovación, la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana invita a todos y todas a trabajar con un compromiso radical, para hacer posible estas realidades tranfiguradas, donde la paz con justicia y la solidaridad con equidad sean las normas que rijan las relaciones entre los seres humanos.

Buena semana para todos y todas
+Julio, Obispo de la IADC.


Memorial de la IADC - 25 de febrero

2º Domingo del Tiempo de la Renovación



sábado, 24 de febrero de 2018

La persona y el ministerio de Jesús en el Evangelio de Lucas

Estudios Bíblicos para el Tiempo de Cuaresma

José María Cantos Delgado
Hugo Córdova Quero
Julio Vallarino Cruz






Cuaresma 2

JESÚS PROCLAMA SU MISIÓN PONIÉNDOLA EN MARCHA


Texto Base: San Lucas 4: 14-30.

"Jesús volvió a Galilea lleno del poder del Espíritu Santo, y se  hablaba de él por toda la tierra de alrededor. Enseñaba en la sinagoga de cada lugar, y todos le alababan.

Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para  leer las Escrituras.  e dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito:

“El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha consagrado
para llevar la buena noticia a los pobres;
me ha enviado a anunciar libertad a los presos
y dar vista a los ciegos;
a poner en libertad a los oprimidos;
a anunciar el año favorable del Señor.”

Luego Jesús cerró el libro, lo dio al ayudante  de la sinagoga y se sentó. Todos los que estaban allí tenían la vista fija en él. Él comenzó a hablar, diciendo:
—Hoy mismo se ha cumplido la Escritura que ustedes acaban  de oir.

Todos hablaban bien de Jesús y estaban admirados de las cosas tan bellas que decía. Se preguntaban:
—¿No es este el hijo de José?

Jesús les respondió:
—Seguramente ustedes me dirán este refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo.’ Y además me dirán: ‘Lo que oímos que hiciste en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu propia tierra.’

Y siguió diciendo:
—Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. Verdaderamente, había muchas viudas en Israel en tiempos del profeta Elías, cuando no llovió durante tres años y medio y hubo mucha hambre  en todo el país; pero Elías no fue enviado a ninguna de las viudas israelitas, sino  a una de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón. También había en Israel muchos enfermos de lepra en tiempos del profeta Eliseo, pero no fue sanado ninguno de ellos, sino Naamán, que era de  Siria.

Al oir esto, todos los que estaban en la sinagoga se enojaron mucho. Se levantaron y echaron del pueblo a Jesús, llevándolo a lo alto del monte sobre el cual el pueblo estaba construido, para arrojarlo abajo  desde allí. Pero Jesús pasó por en medio de ellos y se fue".



Objetivo de la Reflexión:

Entender que desde el comienzo de su Ministerio Jesús desafiaba a la gente; atraía a muchas personas mientras que otras lo rechazaban.


Notas sobre el texto:

1. Si comparamos Mateo 13:53-58 y Marcos 6: 1-6 parece que estos relatos combinan más de una sola visita a Nazaret; los relatos provienen de un verdadero fondo histórico.

2. “hoy se cumple esta Escritura” Lucas 4:21 (Cf. Isaías 61: 1-2): Palabras de un profeta que relata su vocación. En el caso de Isaías es un anuncio de consuelo y liberación al pueblo judío que ha vuelto a Jerusalén después del Exilio de 70 años. “Cumplir las Escrituras” un concepto integral de la espiritualidad judía.

3. En Israel no había más que un solo Templo (el de Jerusalén) pero en todo lugar donde se podían reunir diez hombres había una sinagoga (donde cada sábado se celebraba un servicio litúrgico de la Palabra). La primera lectura era siempre de los primeros cinco libros de la Biblia Hebrea y la segunda de uno de los profetas.

4. Algunos piensan que Jesús toma la profecía de Isaías en un sentido “figurado” o espiritual, pues se negó a ser un libertador político; pero tampoco habla de una “liberación de almas”, lo cual la Biblia desconoce. El hombre es un todo: Espíritu y carne.

5. La viuda de Sarepta y Naamán el Sirio: extranjeros y marginados.



Preguntas Guía para la reflexión

1.- “Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa, carece de prestigio”. ¿Cuál fue la causa por la cual rechazaron a Jesús en Nazaret? Y en todo Israel?”

2.- Una comunidad encerrada en sí misma: ¿Es sólo una buena descripción de la sinagoga o también de la Iglesia?¿En qué categoría ubicarías tu comunidad? ¿Cómo romper las actitudes que nos atan y extendernos en misión?

3.- “Hoy se cumple la Escritura”. ¿En qué sentido ha Cristo cumplido la profecía de Isaías en tu vida?

4.- Lucas presenta la urgencia de la conversión . ¿Qué significa la conversión” para ti? Con solamente asistir a la Iglesia todos los domingos significa que eres cristiano?



Conclusión

Jesús nos desafía a tomar una decisión en relación con EL; implica asumir su concepto de liberación manifestado en el texto de Lucas 4: 14-30.

Tiempo de Renovación - Renovamos nuestra eclesialidad (2ª entrega)

Cuando hablamos de "eclesialidad" hacemos referencia a nuestra identidad como iglesia; aquellos aspectos doctrinales, teológicos, pastorales y litúrgicos que hacen de nosotros y nosotras la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana. En este Tiempo litúrgico de Renovación creemos que es fundamental renovar nuestra identidad, nuestra pertenencia, nuestro compromiso; por tal motivo iremos compartiendo periódicamente partes de nuestros Estatutos, como aporte al discernimiento que deberíamos ir realizando en estos cuarenta días en cuanto etapa para pensar nuestra fe y pensarnos en nuestra calidad de discípulos y discípulas de Jesucristo.






Fe y Principios

Declaración de Fe.

Profesamos nuestra fe en Dios, Uno y Trino.

Adoptamos las declaraciones del Credo Apostólico por considerarlo plenamente ecuménico. Sin embargo, nuestras comunidades, de acuerdo a sus tradiciones, pueden utilizar igualmente, el Credo de Nicea o de Atanasio.

Creemos que las Sagradas Escrituras contienen todo lo necesario para la salvación.

Reconocemos los siete sacramentos. Los dos de origen bíblico: Bautismo y Eucaristía; los cinco de tradición eclesial: Confirmación, Reconciliación, Matrimonio, Orden Sagrado y Unción de los enfermos (véase “Ritual de los Sacramentos”).

-    Aceptamos como válido el sacramento del Bautismo realizado en otras Iglesias. 

-  Aceptamos tres formas de celebrar el sacramento de la Reconciliación. Puede realizarlo directamente la persona con Dios sin mediaciones humanas. Puede realizarlo mediante el ministro/a ordenado/a si la persona le considera consejero/a. Puede realizarlo a través del rito comunitario al comienzo de la Eucaristía.

-   Aceptamos que todas las personas que participan de la celebración Eucarística accedan a la Comunión.

-   Reconocemos que la Eucaristía es un Misterio en el cual Jesucristo está realmente presente. Pero como Misterio no podemos explicarlo. Por lo tanto, aceptamos y respetamos las tradiciones de nuestras respectivas comunidades. Para unas se producirá la transubstanciación estando presente en los elementos del pan y del vino una vez que éstos sean consagrados. Para otras se producirá la consubstanciación estando presente durante la celebración eucarística. Finalmente, otras harán memoria de la Cena del Señor.

-   Aceptamos que dos personas, sin importar su sexo u orientación sexual, celebren su unión a través del Rito de Bendición de Parejas o del Matrimonio, dependiendo de las circunstancias legales, como expresión de su Amor ante la comunidad cristiana.

-   Aceptamos la ordenación de personas, al diaconado o presbiterado, sin importar su sexo, orientación sexual o estado civil. El celibato es optativo.

Reconocemos las enseñanzas de los siete primeros Concilios Ecuménicos de la Iglesia no dividida, producidos en el primer milenio del cristianismo: Nicea en el año 325, Constantinopla en el año 381, Éfeso en el año 431, Calcedonia en el año 451, Constantinopla II en el año 553, Constantinopla III en el año 680 – 681 y Nicea II en el año 787.



Declaración de Principios..

Creemos y enseñamos que “Dios no hace diferencia entre las personas (Hch. 10,34) pues todas somos creadas a su imagen y semejanza (Gn. 1,26), por lo tanto, iguales en dignidad y derechos.

Creemos y enseñamos que todas las personas alcanzamos la salvación únicamente por la fe en Jesucristo (Rom. 3,21-24) que es la piedra angular (Ef. 2,20).

- Creemos y enseñamos que podemos mantener una relación directa y personal con Dios, a través del único Mediador que es Jesucristo (1Ti. 2,5) porque todas las personas bautizadas compartimos el Sacerdocio Universal (1Pe. 2,9).

-  Creemos y enseñamos que las Sagradas Escrituras son la fuente última de autoridad para la Iglesia (2Tim. 3,16-17); a través de una lectura fiel al kerigma pero creativa (Mt. 13,52).

Memorial de la IADC - 24 de febrero


miércoles, 21 de febrero de 2018

Tiempo de Renovación - Renovamos nuestra eclesialidad

Cuando hablamos de "eclesialidad" hacemos referencia a nuestra identidad como iglesia; aquellos aspectos doctrinales, teológicos, pastorales y litúrgicos que hacen de nosotros y nosotras la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana. En este Tiempo litúrgico de Renovación creemos que es fundamental renovar nuestra identidad, nuestra pertenencia, nuestro compromiso; por tal motivo iremos compartiendo periódicamente partes de nuestros Estatutos, como aporte al discernimiento que deberíamos ir realizando en estos cuarenta días en cuanto etapa para pensar nuestra fe y pensarnos en nuestra calidad de discípulos y discípulas de Jesucristo.



Quienes Somos


No somos una nueva Iglesia. Formamos parte de la única Iglesia de Jesús: Una, Santa, Católica y Apostólica. Nos ubicamos en la corriente católica, es decir ecuménica o universal, de la Iglesia no dividida de la antigüedad.

Somos comunidades cristianas que nos organizamos en forma autónoma e independientemente de otras tradiciones de fe.

Queremos compartir la buena noticia de Jesús de Nazaret con la sociedad del siglo XXI:

-          Somos un Iglesia inclusiva. Todas las personas pueden participar en igualdad de condiciones: en la liturgia, en los sacramentos y en los ministerios.

Por lo tanto, sin importar el estado civil, el sexo o la orientación sexual, todas las personas pueden participar en la Eucaristía y recibir la Comunión, volver a celebrar el Matrimonio o recibir Órdenes Sagradas.

-          Somos una Iglesia diversa, al estilo del movimiento de Jesús que se generó en el primer siglo.

Cada comunidad tiene su rito y construye su tradición. La diversidad es nuestra fortaleza y una de nuestras riquezas. 

-          Somos una Iglesia profética y comprometida con los valores del Reino, al estilo de Jesús.

Todas las personas son bienvenidas, pero tenemos una opción preferencial por aquellas cuyos derechos y dignidad son vulnerados por el Estado, la Sociedad, la Cultura o la Religión.

-          Somos una Iglesia abierta al diálogo ecuménico e interreligioso.

Buscamos los puntos de encuentro con otras denominaciones cristianas y tradiciones religiosas.

Por todo esto, nos ubicamos dentro de la corriente de la teología de la liberación, de la teología de género, de la teología ecuménica y de la teología del pluralismo religioso, en el marco del catolicismo independiente. 

Aportes para un tiempo de Renovación - semana 1



         
Marcos 1,9-15:

Por aquellos días, Jesús salió de Nazaret, que está en la región de Galilea, y Juan lo bautizó en el Jordán. En el momento de salir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma. Y se oyó una voz del cielo, que decía: “Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido.”

Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí estuvo cuarenta días, viviendo entre las fieras y siendo puesto a prueba por Satanás; y los ángeles le servían.

Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: “Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (versión: Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998).


1.     El texto en su contexto:

Jesús salió de su casa y de su aldea para dirigirse a donde estaba Juan  bautizando, en el río Jordán. Luego de ser bautizado, Jesús tiene una experiencia de fe en la que descubre o recibe su vocación profética. El cielo se había cerrado hacía muchos años y ya no había profetas en Israel que hablaran de parte de Dios, actuando como la conciencia moral del pueblo. Jesús experimenta que el cielo se abre, es decir, Dios vuelve a dirigirse a su pueblo y que el Espíritu desciende, el Espíritu que conducía e inspiraba a los profetas (versículos 9-10). El escritor sagrado continúa narrando la teofanía, que hasta el momento era una experiencia personal, narrando ahora una experiencia colectiva “se oyó una voz del cielo”. Esa voz señala a Jesús como el elegido (versículo 11). Tanto la filiación como la elección no son extrañas en la historia bíblica (Génesis 22,2; Salmo 2,7; Isaías 42,1) y las primeras comunidades cristianas descubrieron en estos textos la elección mesiánica (Mateo 12,18; 17,5; Marcos 9,7; Lucas 9,35; 2 Pedro 1,17).

Luego de esta teofanía, Jesús se dirige al desierto donde permanece cuarenta días (Deuteronomio 8,2-4) haciendo alusión a la historia de Moisés y del pueblo de Israel (Éxodo 24,18; 34,28; Números 14,33-34; 32,13; 1 Reyes 19,8). Un tiempo donde pensó y se pensó. Un tiempo de discernimiento, de búsqueda y encuentro, de enfrentarse a sí mismo y sus intereses para superarlos e identificar el llamado de Dios (versículos 12-13).

En los dos versículos siguientes, el escritor sagrado resume la predicación de Jesús, luego que Herodes Antipas apresara a Juan (cf Mateo 4,12; Marcos 6,17-18); una predicación que parte del encuentro profundo con Dios, centrada en el anuncio del Reinado de Dios que necesariamente tiene como contraparte la escucha y transformación humana (versículos 14-15).


2.     El texto en nuestro contexto:

El bautismo hace de nosotros y nosotras, hijos e hijas de Dios, discípulos y discípulas de Jesucristo. Como tales, somos conducidos a una búsqueda de la voluntad de Dios en nuestras vidas, para encontrar el sentido profundo de nuestra existencia. Eso significa el desierto en nuestra experiencia de fe. Buscar la voluntad de Dios en medio de nuestras realidades cotidianas: familia, trabajo, estudio, ciudad …

En esa experiencia de búsqueda cotidiana enfrentamos muchos desafíos que podrían separarnos del sentido profundo de nuestra existencia: el individualismo, el materialismo, el consumismo, la intolerancia … Si dejamos de pensar y de pensarnos perdemos el rumbo, nos perdemos en la búsqueda, nos satisfacemos con irrelevancias, abandonando lo que es verdaderamente relevante: el encuentro con Dios en nuestro interior, el encuentro con Dios en el otro u otra, el encuentro con Dios en la naturaleza. Únicamente este encuentro con Dios en las tres dimensiones es capaz de dar sentido a nuestra existencia. Únicamente a partir de este encuentro con Dios en las tres dimensiones nos humanizamos y nos dignificamos.

Una vez humanizados y dignificados, humanizadas y dignificadas, somos capaces de descubrir el proyecto de Dios para la humanidad, que es buena noticia para todos y todas sin excepción, que es proximidad y encuentro humano - divino, que es transformación de la realidad humana: sanación, liberación, inclusión.


Frase

Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios.


Oración:

Dios, Madre y Padre que nos amas entrañablemente en Jesucristo, te pedimos fidelidad a las promesas bautismales; apertura a la búsqueda y el discernimiento; coherencia en nuestra como personas cristianas para que en este tiempo nos renovemos y contribuyamos en la renovación de la Iglesia y de la sociedad. Amén.


Memorial de la IADC - 21 de febrero


martes, 20 de febrero de 2018

Testimonios de vida: Marcella Althaus-Reid



Pbro. Hugo Córdova Quero

Marcella Althaus-Reid nació en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, el 11 de mayo de 1952. Si bien creció en la tradición Católica Romana, en su adolescencia conoció la Iglesia Evangélica Metodista Argentina. Inspirada por esa tradición, cursó estudios de teología en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET) en Buenos Aires, Argentina. Luego realizó su doctorado en la Universidad de San Andrés en Fife, Escocia.

Su fallecimiento el 20 de febrero de 2009 en Edinburgo, Escocia, dejó un vacío profundo tanto en su familia como en quienes la conocíamos y en el mundo académico, donde su voz profética emergió como un ícono de las teologías queer.

Prolífica escritora, docente y conferencista, Marcella publicó dos libros de su autoría, editó ocho colecciones en donde le dio la oportunidad a nuevas y nuevos pensadores para dar a conocer su producción académica, y publicó más de cincuenta artículos y capítulos en revistas académicas y libros. Sin embargo, a pesar de su incansable dedicación académica, Marcella siempre tuvo tiempo para nutrir su espiritualidad y cultivar sus amistades. Tuve el privilegio de conocer su obra cuando cursaba mi maestría en el Graduate Theological Union en Berkeley, California. Luego de nuestros primeros contactos, rápidamente nos hicimos amigos y siempre me sorprendí que en medio de su atareada vida académica, ella dedicara espacio importante para cultivar nuestra amistad. Fue ella quien me invitó a publicar mi primer artículo en una revista académica. Cuando el artículo fue publicado y le escribí para agradecer todo su apoyo, ella me contestó:

Hugo, cuando yo estudiaba teología, por ser mujer y por pensar de manera diferente, mucha gente no logró comprenderme. Fue difícil. Me costó mucho progresar en mi carrera. Yo creo en tu trabajo, por eso lo apoyo. Cuando vos seas conocido, prométeme que harás lo posible para solidarizarte con otros que también estén como nosotros en la lucha.Solo así construiremos comunidad, solo así haremos liberación.

En esas palabras comprendí que Marcella no escribía desde su confortable silla de escritorio sino que “vivía su predicación”, que ella misma encarnaba cada una de sus palabras. Su vida siempre fue una constante lucha en medio de la cual nunca perdió la frescura de saber lo que es estar vivo y de que siempre hay posibilidad de que las cosas cambien para bien. Aunque en Argentina no encontró su espacio bien dicen las Escrituras que nadie es profeta en su tierra (Mt 13.57), ella nunca dejó de lado sus raíces ni su alegría. Para quienes tuvimos el privilegio de conocerla, de una u otra manera, ese sentido de que la vida vale la pena ser vividapero que para vivirla hay que luchar mucho— era una marca distintiva de su vida, fe, espiritualidad y obra, además de un aliciente en nuestra amistad.

Aunque Marcella era mi querida amiga, fue mi directora de tesis doctoral en el Graduate Theological Union, aunque falleció un mes antes de la defensa de mi tesis. Han pasado nueve años desde que ella no está más con nosotrxs y realmente la extraño. Echo de menos nuestras conversaciones, con esa mezcla de filosofía y risas, de profundidad intelectual y de sensibilidad ante las situaciones más humanas de la vida cotidiana. Siempre tuvo una palabra de consuelo para guiarme en mi formación académica. A veces cuando suena el teléfono, tengo la esperanza, la ilusión de que fuese ella. Espero que, en el más allá, nos volvamos a ver para hablar, reirnos y contarnos nuestras historias.

En su vida y obra, Marcella nos invita a querificar y encarnar una espiritualidad que no se sorprenda de encontrar a Dios en la reflexión teológica de nuestras situaciones cotidianas, de nuestras alegrías y de nuestras historias sexuales que si bien son imperfectasrevelan nuestra humanidad completa, y que si bien son indecentestambién son sumamente místicas y parte de lo que Dios nos ha otorgado como don. La propuesta de una espiritualidad sexualmente encarnada a la que nos invita Marcella desde su obra y su vida nos seduce a abrazar nuestra propia liberación.


Hugo Córdova Quero, doctor en Estudios Interdisciplinarios en Religión, Etnicidad y Migración por el Graduate Theological Union en Berkeley, California, EE.UU. (2009), Magister en Teología Sistemática, Teoría Queer y Estudios Postcoloniales por el Graduate Theological Union (2003) y en Divinidad por la Universidad ISEDET en Buenos Aires (1998). Actualmente es profesor adjunto en el Starr King School for the Ministry (SKSM), en el Graduate Theological Union.