domingo, 28 de octubre de 2018

Domingo de la vigésima tercera semana del Tiempo de Misión en la Diversidad - Que la Iglesia vea!




28 de octubre
Mc 10,46-52


1.     El texto en su contexto:

Jesús iba con las discípulas y los discípulos camino a Jerusalén (vv 32) y para ello era necesario atravesar el río Jordán y pasar por Jericó (vv 46a). Este episodio nos remite a la entrada del pueblo hebreo a la tierra prometida (Jos 3-6).

El relato evangélico es inmensamente rico en contenido presentando a Bartimeo como un hombre ciego y mendigo (vv 46b) capaz de percibir lo que otras personas con vista no logran percibir aunque lo están viendo con sus propios ojos. ¿Qué cosa veía esa gente que no entendía? Nada más ni nada menos que a Dios reinando en medio del pueblo (Lc 17,21 cf. 7,22; 4,14-21); los signos realizados por Jesús: sanaciones, liberaciones, resucitaciones no son otra cosa que los indicadores del establecimiento del “Shalom de Dios” es decir, el reinado de paz con justicia, la inclusión de los excluidos en el pueblo de Dios, la formación de un nuevo pueblo donde nadie quede fuera, el establecimiento de lo que llamaríamos en el siglo XXI, un nueva civilización, la civilización de la paz con justicia, de la equidad con solidaridad. El ciego Bartimeo visualiza que está siendo testigo de la instauración del Reino de Dios en medio del pueblo, mientras que quienes seguían a Jesús todavía mantenía expectativas políticas y vinculadas al poder, justamente el párrafo evangélico anterior, hace referencia a tres de los más importantes dentro de la comunidad apostólica, buscando el honor y el poder por medio de Jesús (10,35-45).

El relato comienza con una confesión de fe “Jesús, hijo de David” (vv 47). Bartimeo reconoce en Jesús al Mesías anunciado y esperado (Jr 23,5; 33,15; Zac 3,8). Esta confesión de fe es proclamada a gritos teniendo la inmediata censura de la gente (vv 48). ¿Lo reprimían porque gritaba o lo reprimían por lo que gritaba?. Ciertamente, el contenido de la confesión de fe de Bartimeo es escandaloso y peligroso. Escandaloso, porque reconoce en Jesús al Mesías esperado; Jesús, un judío pobre, que no pertenecía a los círculos del poder, ni de la religión, ni de las familias notables; que provenía de Nazaret, una aldea tan pequeña que no figuraba en los documentos de época. Peligroso, porque reconoce que el sistema político y religioso se equivocaron, el Mesías no surge de las filas políticas ni tampoco de las sacerdotales, surge del pueblo pobre y oprimido, de entre la gente discriminada y excluida (Mt 4,15; Jn 1,46). Jesús, sin embargo, reconoce en el ciego Bartimeo a una persona creyente, acepta su confesión de fe, es más, la ratifica “tu fe te ha salvado” (vv 52).

La confesión de fe de Bartimeo (vv 47) y su insistencia (vv 48) provoca la atención de Jesús que lo llama (vv 49) y coherente con su fe, Bartimeo lo sigue (vv 52). El evangelista nuevamente nos enfrenta al tema del discipulado: llamado del maestro y seguimiento del discípulo (1,17-20; 2,14), llamado del maestro y testimonio del discípulo (1,40-45; 5,18-20). La comunidad discipular, el movimiento de Jesús, lo que hoy llamamos la Iglesia, se formó con personas discriminadas y excluidas por el sistema político y religioso de acuerdo a los relatos en el Evangelio de Marcos (1,17-20; 40-45; 2,14; 5,18-20), en cambio, los ricos y creyentes no aceptaron el seguimiento (10,17-31).


2.     El texto en nuestro contexto:

El relato evangélico nos pone de cara a dos temas fundamentales “opresión – liberación” y “llamado – seguimiento”.

Al situarnos en Jericó nos viene a la mente al pueblo hebreo pasando de la esclavitud a la liberación, pero también, transitando de una vida nómada (habitantes del desierto) a una vida urbana (habitantes en la tierra prometida); nos plantea la adaptación del pueblo de Dios a las transformaciones sociales y culturales, la ruptura con las tradiciones del desierto para generar una cultura urbana, la inclusión de los pueblos paganos en el pueblo de Dios, el diálogo intercultural e interreligioso entre el pueblo de Dios y los pueblos asentados en la tierra prometida.

Por otra parte, el relato del mendigo ciego nos propone revisar nuestro experiencia de fe ¿por qué somos cristianos o cristianas? Y dentro de la religión cristiana ¿por qué somos católicas y católicos? Y dentro de la denominación católica ¿por qué somos independientes?

Desde la IADC:

Ø Sentimos la llamada del Maestro a entrar en diálogo con la sociedad y la cultura contemporáneas, como lo hizo el pueblo de Dios al ingresar a la tierra de la promesa.

Ø Como el mendigo ciego, confesamos a Jesús como el Mesías anunciado y prometido por Dios que nos liberó del yugo de las leyes y las tradiciones que oprimen y excluyen para que otras personas pudieran creer. Reconocemos que nuestra confesión de fe puede ser considerada escandalosa y peligrosa, porque cuestiona a quienes han transformado la fe recibida de los apóstoles en un anestésico para las conciencias, en una experiencia puramente espiritual desencarnada de las diversas realidades humanas; porque propone transformar las estructuras injustas en los Estados y en las Iglesias poniendo en riesgo seguridades, honores y poderes de algunas personas.

Ø Sentimos el llamado a un seguimiento radical y comprometido con Jesucristo, siguiéndolo por el camino, trascendiendo fronteras políticas y religiosas dentro del cristianismo y hasta fuera de él si fuera necesario, puesto que, el Dios revelado por Jesucristo, no hace diferencia entre las personas (Hch 10,34).

Ø Denunciamos toda estructura política o religiosa, cristiana o de otra religión, católica o de otra denominación, independiente o de otra corriente dentro del catolicismo, que vulnere los derechos y la dignidad de las personas, que discrimine y excluya, que impida la liberación integral de cada ser humano sin importar raza, etnia, género, orientación sexual, o cualquier otra condición.

Invitamos a todos los cristianos y todas las cristianas a confesar a Jesús como el Mesías, el único Mediador entre Dios y la humanidad (1 Tim 2,5) y a pedirle que sane todas nuestras cegueras como lo hizo con el mendigo ciego, para que le sigamos por el mundo como discípulos y testigos, construyendo comunidades de iguales, comunidades solidarias, comunidades testigos.

Jesús: que la Iglesia vea!
Buena semana para todos y todas
+Julio, Obispo de la IADC

domingo, 21 de octubre de 2018

Domingo de la vigésima segunda semana del Tiempo de Misión en la Diversidad: la ética del Evangelio enfrentada a un mundo y una iglesia sin ética




Mc 10,35-45
21 de Octubre


1.     El texto en su contexto:

El grupo de los Doce no ha entendido el mensaje de Jesús. En este relato se pretende asegurar poder y honor, similar a otra conversación sobre los primeros puestos (9,33-37). La concepción mesiánica dominante en el grupo de los Doce era la política. Jesús asumiría el reino de Israel y ellos quieren asegurarse su lugar de poder y honor (1,19-20; 5,37; 9,33-37; 10,35-45).

Santiago y Juan, seguramente fascinados con la popularidad de Jesús, confundidos por los signos que se estaban manifestando, con una concepción más política que profética sobre el Reinado de Dios quieren asegurarse poder y honor (vv 35-37). Jesús es categórico “no saben que piden” (vv 38) y el resto de los Doce se molesta con este suceso, no porque Santiago y Juan ambicionaban poder y honor, sino porque ellos también lo ambicionaban, estaban compitiendo por los primeros lugares (vv 41 cf 9,33-37).

La concepción mesiánica de Jesús pasaba por otro lugar. No estaba asociada a la política (Gobierno) ni a la religión (Templo), sino a la corriente profética y esto lo pone en oposición al poder (Jr 25,15-29; Is 51,17; Sal 42,8; 69,2; 124,4), siendo la “conciencia moral” del pueblo, denunciado la injusticia y anunciando un tiempo nuevo, para una humanidad nueva.

Jesús propone que la comunidad mesiánica, la Iglesia, se rija por otros principios, opuestos a los del mundo ( = Gobierno y Religión) que busca el poder, el honor, la gloria (vv 42-43). La ambición de poder debe sustituirse por el servicio (vv 44) siguiendo el ejemplo de Jesús (vv 45) que se identifica con el Siervo sufriente del profeta Isaías (Is 53,10).



2.     El texto en nuestro contexto:

Poco ha cambiado entre la falta de comprensión del grupo de los Doce, sobre Jesús y su ministerio, y las dirigencias de la Iglesia en varias de sus denominaciones. Desde los títulos de honor que gustan utilizar: “monseñor” ( = mi señor), excelencia, eminencia, beatitud, santidad … pero si Jesús se llamó a sí mismo Hombre ( = humano) ¿dónde sacan el fundamente para tales barbaridades? (vv 45). Pasando por grandes mitras tomadas de los sacerdotes paganos, anillos y bastones tomado de los señores y reyes, cátedras y tronos tomados del poder político … pero si Jesús era un judío laico y pobre (Mt 8,20). Asistimos a “Eucaristías o Cultos de prosperidad” dependiendo si la tradición es católica o evangélica. Nada de esto tiene que ver con el mensaje y las acciones de Jesús.

La Iglesia, al igual que la comunidad mesiánica de tiempos de Jesús, está llamada a establecer la ética del Evangelio en medio de un mundo que solo valora el poder sin ética. Valores evangélicos como la justicia, la inclusión, la compasión, la solidaridad son parte de la ética propuesta por Jesús (vv 45). Una Iglesia emparentada con el poder y el honor no entendió el Evangelio. Una Iglesia que sirve a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad entendió el Evangelio.

Urge erradicar de los discursos eclesiásticos la lógica del mundo. Muchos líderes cristianos han convertido la Iglesia en un lugar de sometimiento de sus hermanos y hermanas; de enriquecimiento personal y familiar; de complicidad con los poderosos fundamentalistas que discriminan, explotan y oprimen. Urge retomar la lógica del Evangelio: comunidades eclesiales encarnadas en la realidad de quienes sufren la discriminación, la exclusión, la invisibilización, la opresión en cualquiera de sus formas; comunidades liberadoras, sanadoras e inclusivas como la que nos presenta Hechos de los Apóstoles, como aquellas que intentó crear Jesús en torno a su movimiento.

La IADC tiene la obligación ética de transitar por el camino de Jesús, de transmitir las palabras de Jesús, de realizar las obras de Jesús. Esforcémonos para lograrlo. Eso no nos dará poder. Tampoco nos dará honor. Menos aún, favores de los poderosos. Pero nos dará la tranquilidad de conciencia de que somos discípulos y discípulas de Jesús.

Buena semana para todos y todas
+Julio, Obispo de la IADC.

domingo, 14 de octubre de 2018

Domingo de la vigésima primer semana del Tiempo de Misión en la Diversidad: de la mediocridad cristiana al seguimiento del discipulado




14 de octubre
Mc 10,17-30


1.     El texto en su contexto:

Un hombre rico, entusiasmado con Jesús lo saluda con un título pomposo (vv 17) y le pregunta sin más vueltas aquello que la tradición mandaba (Dt 4,1; 5,33; 8,1; 30,19): el pueblo viviría en la tierra prometida; aquí el hombre rico se refiere a la vida perdurable en la era definitiva que esperaba parte del judaísmo. Jesús lo corrige respecto el título (vv 18) y remite al hombre a lo que todos conocían (vv 19). El hombre rico, satisfecho de cumplir desde su adolescencia con los mandamientos (vv 20 cf Ex 20,12-16; Dt 5,16-20) seguramente esperaba satisfacer su estricta religiosidad con alguna palabra de Jesús, sin embargo, el Maestro le propone renunciar a sus bienes y emprender el camino del discipulado (vv 21). El hombre rico decepcionado de Jesús se marcha (vv 22): la exigencia de Jesús no era lo que esperaba, no se siente capaz de renunciar, decidiendo quedarse con los mandamientos de la tradición y sus riquezas.

Jesús emite una sentencia categórica tomada de la tradición judía respecto de las riquezas (vv 23-25: cf Sal 49,7-8; 62,11; Job 30,24-25; Jr 17,10): las riquezas y la experiencia de Dios no pueden ir juntas. Y es que si alguien no es capaz de solidarizarse con quienes tienen necesidades al punto de compartir lo que se tiene, no puede tomar parte del proyecto de Jesús, se autoexcluye del Reino de paz con justicia para todos y todas.

Los discípulos quedan “espantados” –afirma el relato evangélico- por la sentencia de Jesús (vv 26), sin embargo, el Maestro siembra la calma y la esperanza, (vv 27). Pedro, al igual que muchas personas, manifiesta su seguimiento interesado, esperando algo a cambio, olvidándose de la gratuidad (vv 28); a lo que el Maestro enseña que el seguimiento tiene que ser desinteresado “por mí y por la buena noticia” –dice Jesús (vv 29); la buena noticia no es otra cosa que el Evangelio, el anuncio de liberación, sanación e inclusión (Lc 4,18-21), la instauración del Reinado de Dios llevando justicia a quienes eran víctimas de la injusticia (Lc 7,22) y que habrá consecuencias: el bien en esta vida será la familia eclesial (3,34-35) aunque la vivencia radical del seguimiento implique persecuciones, éstas no son de preocupar, porque al establecerse el Reinado de Dios: una nueva civilización de paz con justicia de solidaridad con equidad; de vida plena, digna y abundante (Jn 10,10) habrá valido la pena (vv 30).


2.     El texto en nuestro contexto:

El cristianismo se ha convertido en una religión de dogmas y cultos dejando de lado lo más importante, la experiencia de fe que se hace carne en la solidaridad entre las personas. Pareciera que con cumplir con mandamientos, preceptos, normas e ir a la celebración semanal, llámese misa, santa cena, culto o el nombre que quiera darse, ya está todo cumplido y no es así. El cristianismo está llamado a trasformar el mundo pero antes debe transformarse a sí mismo (Hch 4,32-37); para ser sal es necesario dejarse disolver (Mt 5,13), para ser luz es necesario dejarse quemar (Mt 5,14), para ser levadura es necesario mezclarse (Lc 13,18-21). El cristianismo necesita volver a sus orígenes, retomar la experiencia de discipulado (vv 21).

El seguimiento del Maestro exige radicalidad (Mt 10,37; 19,29; Lc 9,62) y gratuidad, no cabe la actitud interesada de Pedro (Mt 19,27; Lc 18,28). El discipulado no admite gente mediocre. Seguir a Jesús implica comprometerse en la transformación de este mundo, del sistema político, del sistema económico, del sistema educativo, del sistema de seguridad social, del sistema religioso … Seguir a Jesús implica renunciar a seguridades y comodidades sumergiéndose en un mundo contrario al que conocemos, una nueva civilización que exige solidaridad con las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad, solidaridad con quienes no tienen sus necesidades humanas satisfechas, solidaridad con quienes están en situación de injusticia.

¿Estamos dispuestos – dispuestas a ser parte del movimiento de Jesús, de quienes le siguen enseñando lo que enseñó y haciendo lo que hizo o queremos quedarnos en las seguridades y el confort del cristianismo actual?

 Buena semana para todos y todas
+Julio, Obispo de la IADC



domingo, 7 de octubre de 2018

Domingo de la vigésima semana del Tiempo de Misión en la Diversidad: Jesús, machista y fundamentalista?




Mc 10,2-12
6 de octubre.

1.     El texto en su contexto:

El relato evangélico de este domingo nos propone el tema del divorcio. Los fariseos, que eran estrictos cumplidores de las normas religiosas preguntan a Jesús sobre la licitud del divorcio (vv2).

La Ley de Moisés, si bien parece dar ciertas ventajas a los hombres permitiendo que emitan el acta de divorcio (vv 3-4), pareciera que intenta proteger a las mujeres permitiendo que éstas puedan volver a casarse (Dt 24,1-3). Al parecer, la práctica de divorciarse  de sus mujeres se estableció con mucho arraigo en la sociedad judía, al punto que el profeta Malaquías llama la atención sobre el abuso de este recurso (2,14-16). Una interpretación ligera de Dt 24 que intentaba proteger a las mujeres las colocó en una situación de vulnerabilidad ya que cualquier cosa desagradable pasó a ser la causal de divorcio. Bien sabemos que la situación de la mujer en Israel era de dependencia del varón, primero de los padres, luego de los esposos, en caso de faltar alguno de ellos, del varón más próximo, para ilustrar esto nos referiremos al Libro de Rut. 

En esta escena, Jesús compara la Ley de Moisés con lo que sería el proyecto original de Dios (vv 5-7): un proyecto en el que no hay diferencia entre el hombre y la mujer (Gn 1,27), es decir, son iguales en derechos y en deberes; ambos se tornan constructores de un proyecto común (Gn 2,24). Esta igualdad progresivamente fue menoscabada por el sistema patriarcal que se fue imponiendo al punto de colocar a las mujeres en una situación de desprotección y dependencia del varón.


2.     El texto en nuestro contexto:

Los fundamentalistas cristianas se aferran a esta enseñanza de Jesús para prohibir el divorcio y excluir de las iglesias a quienes se encuentran en esa situación.

El proyecto original de Dios, necesariamente tiene que ser interpretado en los contextos humanos. Cuando se constituye una pareja se hace sobre un conjunto de supuestos que luego se van corroborando en la convivencia. Y así como Esdras autorizó el divorcio de los israelitas por considerar que se habían alejado del proyecto original de Dios (10,11), tendríamos que preguntarnos si es parte del proyecto original de Dios que un hombre ejerza violencia emocional, psicológica, física, sexual o patrimonial contra su esposa? O, si es parte del proyecto original de Dios que dos personas vivan en la infelicidad porque tomaron la decisión incorrecta de formar matrimonio?

Jesús jamás querría el sometimiento de la mujer; jamás querría la infelicidad del ser humano; sus palabras y sus acciones son clarísimas al respecto; la vida abundante que promete en Jn 10,10 es para todas las personas ¿Cómo vivir una vida digna, plena y abundante en una situación de sometimiento, de control, de vulneración, de humillación, de infelicidad? Tales situaciones son contrarias al Evangelio.

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana interpreta el sentido de las Escrituras y no su literalidad. Jesús enseña sobre la dignidad de toda persona y expone la igualdad de géneros al citar Gn 1,27; aspira a que el amor de la pareja sea sólido y se prolongue en el tiempo, pero también protege a las mujeres haciendo una fuerte crítica a la Ley de Moisés, que permitía que los hombres se divorciaran por motivos superfluos, sin tener en cuenta la voluntad de las mujeres ni la situación de desprotección social en que eran colocadas.

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana acepta que las personas que contrajeron matrimonio pudieron equivocarse y por lo tanto reconoce la posibilidad del divorcio como una solución; también acepta que las personas intenten reconstruir su vida sentimental estableciendo nuevas relaciones amorosas y no por ello, tengan que alejarse de la vida eclesial y sacramental, por lo tanto, administra el sacramento del matrimonio a personas divorciadas que quieren volver a casarse y estimula a que, tanto las personas divorciadas como las divorciadas vueltas a casar, se acerquen a la Eucaristía como fuente de gracia y centro de la vida eclesial.

Tengan todos y todas una bendecida semana.
+Julio, Obispo de la IADC.

jueves, 4 de octubre de 2018

A quienes ejercen el liderazgo de las misiones de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, miembros del clero o ministerios laicos.





“Justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom 14,17).

Con inmensa alegría me dirijo a la Cámara del Clero de la IADC y a aquellas personas que ejercen ministerios extraordinarios liderando comunidades, pidiendo a Dios, que “es rico en misericordia” (Ef 2,4) que les colme de su Espíritu Santo y haga próspero el ministerio que desarrollan.


1.     Sembrando comunidades.

Hace seis años iniciamos el plan pastoral Sembrando Comunidades. La IADC en cuanto forma parte de la Iglesia de Jesucristo, es depositaria de la misión de llevar buenas noticas a todas las personas (Mt 28,16-20) y enviada a sanar y liberar (Mt 10,8), e incluir en la Fiesta de la Vida (Mt 22,9), una vida que es plena, digna y abundante (Jn 10,10), a la que todas las personas sin excepción, están llamadas, porque “no hace diferencias” (Hch 10,34). No importa si estas comunidades están formadas por dos personas o por más, sabemos por los Evangelios que el movimiento de Jesús estaba integrado por pequeñísimos grupos, lo que se identifica en la Carta a los Romanos como “Iglesias Domésticas” (Rom 16), lo que hemos denominado “Iglesia Hogar” en nuestros Cánones; abundan los ejemplos como el de Emaús (Lc 24,13-25) o el de Betania (Lc 10,38-46).

En aquel entonces, nuestro objetivo era la implantación y fortalecimiento de Iglesias Domesticas en Uruguay (cf https://diversidadcristiana.blogspot.com/p/iglesia-misionera.html), sin embargo, Dios en su misterioso designio (Qo11,5) quiso que la IADC, siendo una de las más pequeñas iglesias, similar al grano de mostaza (Mt. 13,31-32), cada año se desarrolle y surja en diferentes lugares: Uruguay, Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, El Salvador, Costa Rica, México, España y Camerún. En cada país, existen clérigos o ministros laicos que lideran y animan pequeñas comunidades de la IADC, un movimiento diverso, unido por la fe que profesó la comunidad apostólica y la iglesia de la patrística; es más, un movimiento cuya única posesión y riqueza es la fe en Jesucristo que comunica gozoso al mundo (Hch 3,6).


2.     Comunidades diversas pero unidas por el depósito de la fe.

Ustedes, líderes en distintos países, llamados “por designio de Dios para anunciar la promesa de vida que se nos ha hecho en Cristo Jesús” (2Tim1,1) a la sociedad y la cultura en la que se encuentran insertos, son la IADC en esos territorios, portan el Evangelio liberador, sanador e inclusivo de Jesucristo, más allá de la tradición cristiana a la que pertenecen: católica, anglicana, evangélica, ortodoxa, recuerden que la unidad se construye sobre la diversidad; acepten en sus iglesias a todas las personas sin distinción siguiendo el ejemplo de Jesucristo. La IADC se caracteriza por su catolicidad, esto es, por guardar y enseñar “el depósito de la fe” (1Tim 3.9), aquello que creyó y enseñó la comunidad apostólica. Como  líderes de distintas tradiciones cristianas, podrán agregarle pero nunca quitarle a este depósito de la fe. Pero es fundamental, que respeten la diversidad de tradiciones. Las tradiciones cristianas son distintas formas de entender y practicar nuestra fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. No repitamos al interior de la IADC las viejas contiendas de la Iglesia universal. Ya tenemos bastantes divisiones: católicos romanos y ortodoxos, católicos romanos y protestantes, católicos romanos y anglicanos, católicos romanos y veterocatólicos, protestantes y evangélicos, católicos romanos y católicos nacionales, evangélicos y pentecostales, pentecostales y neopentecostales, católicos romanos y católicos independientes …. El segundo milenio se ha caracterizado por divisiones al interior del cristianismo, condenándose unos a otros. El tercer milenio debe caracterizarse por desandar el camino de la división, debe caracterizarse por construir la unidad (Jn 17,20) en la diversidad de expresiones: “un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos” (Ef 4,5-6).

La IADC por su propia constitución es la fiel expresión de la diversidad cristiana y no por ello pierde su catolicidad y su apostolicidad, profesada en los documentos canónicos y en las declaraciones sobre catolicidad y sobre apostolicidad y en otras declaraciones como la de identidad de la IADC. Aferrémonos a esto como un valor en sí mismo que debemos testimoniar. Diversas expresiones de la IADC en un mismo territorio es el testimonio de que otra iglesia es posible, otra teología es posible, otra pastoral es posible. El movimiento de Jesús, la iglesia de la antigüedad, era diversa en su formación, estaba el grupo de los Doce (Mc 6,7), el grupo de las mujeres (Lc 8,1-3), el círculo más amplio de los setenta y dos (Lc 10,1), los que creyeron cuando visitó Samaría (Jn 4,40-42), los maestros de la ley que creyeron en él (Jn 3,1-21), la comunidad de Betania (Lc 10,38-42), entre otros. Cada grupo con una identidad propia, con referentes comunitarios propios, sin perder la característica esencial: ser parte del movimiento de Jesús.


3.     Comunidades testigos.

Las comunidades eclesiales de la IADC debieran imitar el ejemplo de la antigua iglesia, no centradas en la liturgia afirmando una espiritualidad desencarnada, sino centradas en la solidaridad (Hch 2,45) y viviendo una vida cúltica encarnada en las realidades que les tocaba vivir (Hch 2,46); comunidades que se caractericen por ser testigos en los contextos donde se encuentran insertas (Hch 2,47).

Las comunidades eclesiales de la IADC están llamadas a ser luz (Mt 5,13-16) en medio de una sociedad que ha optado por vivir en la oscuridad (Ef 5,8; 1Tes. 5,4-5), haciendo resplandecer su luz (Is 9,2) para que otras personas puedan caminar con claridad hacia Jesucristo, principio y fin de todo (Ap 22,13)..

Ser luz no significa otra cosa que vivir radicalmente los valores evangélicos de la solidaridad y la inclusión, tal como nos lo enseñó Jesucristo, “que pasó haciendo el bien (Hch 10,38).

El profeta Isaías habla en nombre de Dios recordando al pueblo “ustedes son mis testigos”. Recordemos a nuestras comunidades el deber cristiano que se les encomienda en una sociedad que ha optado por el consumismo, el materialismo y el individualismo. No en vano, hemos predicado a Jesucristo, no en vano hemos enseñando con nuestro ejemplo y con nuestras palabras; nuestras comunidades están llamadas a dar testimonio de Jesucristo (Jn 15,27).


Conclusión

Hermanos y Hermanas en el ministerio clerical o laical, la IADC no ha cesado de sembrar comunidades comprometidas con el Evangelio de Jesucristo, sin importar su cantidad de personas, hemos priorizado su calidad de fe y adhesión al mensaje liberador y sanador del Maestro, unas son de 2 otras de mayor número, reuniéndose en las casas o en iglesias prestadas hemos ido creciendo y desarrollando el proyecto pastoral Sembrando Comunidades; hoy es una realidad el estar presentes en América, Europa y África dando testimonio de otra forma de ser iglesia: en diálogo con la sociedad y la cultura; encarnada en las realidades de sus miembros; asumiendo los dolores  y las alegrías de la humanidad; comprometida en la liberación, sanación e inclusión de grupos y personas vulneradas en sus derechos y dignidad.

Creemos radicalmente en la Iglesia: una, santa, católica y apostólica.

Defendemos radicalmente la diversidad de expresiones y formas de ser iglesia, contextualizadas en las realidades de las diferentes comunidades.

Nos comprometemos a continuar Sembrando Comunidades que se identifiquen con el movimiento de Jesús, custodias del depósito de la fe (1Tim 3,9) recibida de la comunidad apostólica y escandalosamente solidarias (Mt 25,35-40) con las personas vulneradas.

+Julio Vallarino, Obispo de la IADC
Uruguay, 4 de octubre de 2018.
Fecha en que recordamos a San Francisco de Asis.

martes, 2 de octubre de 2018

Resolución 2018/29: Designación de Ministro Laico Extraordinario para cubrir la vacante pastoral en la Misión de Costa Rica


Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana
Personería Jurídica 10130 (MEC / Uruguay)







Resolución 2018/29
Asunto: Designación de Ministro Extraordinario

En la ciudad de Montevideo, Uruguay, a los 30 días del mes de octubre del año 2018, en mi calidad de Obispo de la IGLESIA ANTIGUA – DIVERSIDAD CRISTIANA, habiendo quedado vacante la Misión de la IADC en Costa Rica, resuelvo:

1.     Designar a José Martí Ramírez Murillo, documento de identidad 2 0680731 MINISTRO LAICO EXTRAORDINARIO con todas las facultades otorgadas por los Cánones de la IADC.

2.     La Misión de la IADC dependerá de la Iglesia de Uruguay hasta que alcancen su autonomía.

Pedimos a Dios que lleve a buen término la obra iniciada en nuestros hermanos (Fi 1,6)


+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana


Resolución 2018/28: Creación de la Misión "San Marcos" en México


Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana
Personería Jurídica 10130 (MEC / Uruguay)






Resolución 2018/28
Asunto: Creación de la Misión en México

En la ciudad de Montevideo, Uruguay, a los 30 días del mes de octubre del año 2018, en mi calidad de Obispo de la IGLESIA ANTIGUA – DIVERSIDAD CRISTIANA, habiendo recibido la solicitud de reconocimiento de una Misión de la IADC en México, resuelvo:

1.     Créanse una Misión de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, denominada San Marcos, de a cargo del Rvdo. Ezequiel Jesús Ruiz Escamilla

2.     La Misión de la IADC dependerá de la Iglesia de Uruguay hasta que alcancen su autonomía.

Pedimos a Dios que lleve a buen término la obra iniciada en nuestros hermanos (Fi 1,6)


+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana


Resolución 2018/27: Creación de la Misión "Santa María Magdalena" en Cuba


Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana

Personería Jurídica 10130 (MEC / Uruguay)







Resolución 2018/27
Asunto: Creación de la Misión en Cuba

En la ciudad de Montevideo, Uruguay, a los 30 días del mes de octubre del año 2018, en mi calidad de Obispo de la IGLESIA ANTIGUA – DIVERSIDAD CRISTIANA, habiendo recibido la solicitud de reconocimiento de una Misión de la IADC en Cuba, resuelvo:

1.     Créanse una Misión de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana en Cuba, denominada “Santa María Magdalena” a cargo del Rvdo. Humberto Chmelnicky Abella.

2.     La Misión de la IADC dependerá de la Iglesia de Uruguay hasta que alcancen su autonomía.

Pedimos a Dios que lleve a buen término la obra iniciada en nuestros hermanos (Fi 1,6)


+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana


Resolución 2018/26: Creación de las Misiones "San Agustín de Canterbury" y "San Pablo Apóstol" en Colombia


Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana
Personería Jurídica 10130 (MEC / Uruguay)







Resolución 2018/26
Asunto: Creación de las Misiones en Colombia

En la ciudad de Montevideo, Uruguay, a los 30 días del mes de octubre del año 2018, en mi calidad de Obispo de la IGLESIA ANTIGUA – DIVERSIDAD CRISTIANA, habiendo recibido la solicitud de reconocimiento de dos Misiones de la IADC en Colombia, resuelvo:

1.     Créanse una Misión de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, de tradición episcopal - anglicana denominada San Agustín de Canterbury en  Colombia a cargo del Rvdo. Nelson Rinkon Barba.

2.     Créase otra Misión de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, también de tradición anglicana denominada San Pablo apóstol en Colombia a cargo del Rvdo.  Luis Zapata.

3.     Ambas Misiones de la IADC dependerán de la Iglesia de Uruguay hasta que alcancen su autonomía.

Pedimos a Dios que lleve a buen término la obra iniciada en nuestros hermanos (Fi 1,6)


+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana

Resolución 2018/25 Creación de la Misión "El Buen Pastor" en Brasil


Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana
Personería Jurídica 10130 (MEC / Uruguay)







Resolución 2018/25
Asunto: Creación de una Misión en Brasil

En la ciudad de Montevideo, Uruguay, a los 30 días del mes de octubre del año 2018, en mi calidad de Obispo de la IGLESIA ANTIGUA – DIVERSIDAD CRISTIANA, habiendo recibido la solicitud de reconocimiento de una Misión de la IADC en Brasil, resuelvo:

1.     Créanse una Misión de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana denominada  “El Buen Pastor” en  Río de Janeiro (Brasil) a cargo del Rvdo. Megino Carneiro Souza.

2.     La Misión de la IADC dependerá de la Iglesia de Uruguay hasta que alcancen su autonomía.

Pedimos a Dios que lleve a buen término la obra iniciada en nuestros hermanos (Fi 1,6)


+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana