domingo, 30 de septiembre de 2018

Domingo de la décima novena semana del Tiempo de Misión en la Diversidad - Quién la tiene más grande?




30 de septiembre
Mc 9, 38-40


1.     El texto en su contexto:

Jesús continúa en la casa de Cafarnaún en diálogo con la comunidad apostólica (vv 33). El evangelista Marcos aprovecha este escenario para compartir una serie de dichos y enseñanzas de Jesús, como una especie de “instrucción comunitaria” (vv 33-49). El texto de hoy presenta al apóstol Juan celoso y preocupado porque alguien que no pertenecía a la comunidad apostólica actuaba en nombre de Jesús (vv 38), afirma: “se lo impedimos porque no era de los nuestros”.

El planteo del Maestro es desconcertante. Desautoriza la acción emprendida por la comunidad apostólica y avala el ministerio de quien actuaba en su nombre (vv 39) sin pertenecer al círculo de “los elegidos”. Con una sutileza magistral abre las puertas a todas las personas de buena voluntad. No se necesita ser parte de la comunidad apostólica para aceptar y proclamar a Jesús. Estar a favor, implica justamente, ser parte del Reino, de quienes trabajan por su manifestación aquí y ahora, de quienes luchan por la paz con justicia (Mt 6,33), de quienes se solidarizan con las personas vulneradas en sus  derechos y su dignidad (Mt 25,35-40).


2.     El texto en nuestro contexto:

“No es de los nuestros” (vv 38). Las jerarquías eclesiástica continúan repitiendo el error de la comunidad apostólica. Desmerecer el ministerio de un hermano o hermana, cuestionando la filiación a tal o cual denominación; cuestionado la validez de la sucesión apostólica; cuestionando la autoridad con la que actúa porque en definitiva, no es de nuestra tradición sino de otra; creer que se posee la verdad; creer que se posee una sucesión apostólica válida; creer que se cuenta con una autoridad proveniente de Dios o es otra cosa que repetir la soberbia de Juan y la comunidad apostólica.

“Dios puede sacar hijos de Abrahám de debajo de las piedras” (Mt 3.9).  Algunas iglesias han pretendido apoderarse de la voluntad y el designio divino, pero Dios no es propiedad de una o dos o más iglesias, Dios es Dios para toda la humanidad. Dios llama a quien quiere y cuando quiere sin consultar a tal o cual jerarca eclesiástico.

Lo verdaderamente importante para Dios es que seamos capaces de liberar, sanar e incluir (vv 38) a todas las personas. Dignificar al ser humano es evangelizar.

No juzguemos, no cuestionemos, no neguemos el ministerio en otras personas; el que no forme parte de nuestra tradición o denominación no significa que Dios no le llamara y enviara a actuar en su nombre. Algunos líderes eclesiásticos pareciera que compiten a ver quien la tiene más grande y no se trata de tamaño sino de como uno se desempeña –me refiero a la mitra.

Buena semana para todos y todas.
+Julio, Obispo de la IADC.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Domingo de la décima octava semana del tiempo de Misión en la Diversidad - Una iglesia corrompida por el poder




23 de septiembre
Mc 9,30-37


1.     El texto en su contexto

Jesús recorría el país enseñando y sanando (Mt 4,23), sin embargo, esta vez, quiere preparar especialmente a la comunidad apostólica, a las mujeres y los hombre que lo acompañaban en la misión (vv 30-31), para un futuro cercano desolador. Jesús sería traicionado, negado, abandonado por los suyos, por quienes le acompañaron durante la misión; sería detenido, juzgado, condenado, torturado y ejecutado por el poder político y religioso, sin embargo, la promesa del triunfo divino sobre la injusticia humana se reafirma (vv 31); la resurrección es el indicador de que Dios no abandona a los suyos.

Los apóstoles no escuchaban ni entendían a Jesús. La fantasía de la irrupción de un reinado mesiánico donde el poder romano sería desplazado y ellos asumirían puestos destacados en cuanto que eran próximos al Mesías, era lo que primaba en aquellos hombres (vv 32-33). Ya se había instalado en el seno de la comunidad apostólica la lucha por el poder y el honor (vv 34).

Pero Jesús los enfrenta a esa realidad. El Reinado de Dios no va por esos carriles del honor y del poder. El Reinado de Dios no estará en los tronos, en los palacios, en los atuendos destacados, en los títulos honoríficos. Nada de eso pertenece al Reino. Todo eso pertenece al mundo (vv 35). Entonces pone el ejemplo del niño invitado a esos hombres luchando por el poder a hacerse frágiles, indefensos, insignificantes, sin valor como ese niño que en la cultura judía era inferior hasta que cumpliera la mayoría de edad si era varón o para siempre si era mujer.


2.     El texto en nuestro contexto:

¿En qué parte de los Evangelios encontramos la justificación para la construcción de grandes templos, para la instalación de cátedras o tronos, para la designación de títulos de honor: “monseñor”, “excelencia”, “eminencia”, “beatitud”, “santidad”? ¿Acaso Mateo 23,28-29 no está en todas las biblias? Nada de esto pertenece al Reino. Todo esto pertenece al mundo. Se instaló en la Iglesia con la paz constantineana y desde allí por más de mil quinientos años se ha ido reforzando y transmitiendo.

Muchos que defienden esa posición argumentan  que no es a los hombres a quienes se venera con esos títulos sino a quien representa. Ahora bien ¿si a quien representan les mandó ser como niños (Mc 9,36-37), les mandó servir siguiendo su ejemplo (Mt 20,28), les mandó humillarse lavando los pies, no el jueves santo, sino todos los días, como una actitud de vida (Jn 13,13-15), de dónde saca esta gente fundamentos para mantenerse en una iglesia imperial? Jesús no pidió ese lugar de poder. Jesús fue uno de tantos (Fil 2,6). Jesús no ocupó los primeros lugares, no usó ropa señorial, no usó títulos ninguno salvo “Hijo del Hombre”, es decir “hombre” “humano”, uno de tantos.
En realidad, desde la comunidad apostólica hasta nuestros días se ha mantenido la tentación por el poder corrompiendo el Evangelio de Jesucristo. Hemos idolatrado a los líderes eclesiales asignándoles un lugar que no tienen y que no les corresponde. El liderazgo eclesial debe servir como lo hizo Jesús. Servir a las personas empobrecidas, a las excluidas, a las oprimidas, a las invisibilizadas y silenciadas.

Estos señores que ostentan esos títulos debieran leer los Evangelios y rasgarse las vestiduras, pidiendo perdón a Dios y a la Iglesia por haber desvirtuado el ministerio. Urge la construcción de otra Iglesia, que se caracterice por ser profética, solidarida y servidora; con un liderazgo comprometido en seguir las palabras y enseñanzas de Jesucristo, dando el ejemplo como Él lo dio.

Les invito esta semana, a orar por la conversión del liderazgo eclesial, pidiendo que el Espíritu Santo haga de ellos, verdaderos discípulos de Jesucristo, maestros de la Palabra, líderes en el servicio a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad.

Buena semana para todos y todas
+Julio, Obispo de la IADC

martes, 18 de septiembre de 2018

Queremos ser la voz de las Personas Trans - Carta Pastoral en el mes de la Diversidad Sexual



Mensaje Pastoral en el mes de la Diversidad Sexual:
Queremos ser la voz de las Personas Trans


Tengan mucha paz.

Con motivo de la conmemoración del mes de la Diversidad Sexual y considerando que en el contexto uruguayo se está debatiendo el proyecto de Ley Integral sobre las Personas Trans, pero que no es un tema ajeno a la realidad latinoamericana, este año queremos hacer especial énfasis en los derechos y la dignidad de las personas trans, como verdaderas personas creadas “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1,27), una Divinidad que no es varón ni es mujer, que no responde a las categorías binarias de sexo y género. Pero muy especialmente, queremos enviar nuestro mensaje de solidaridad a la infancia y adolescencia trans, Así como Jesucristo “asumió la naturaleza humana haciéndose uno de la multitud” (Fil 2,7), la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana asume hoy la voz de niños, niñas y adolescentes trans, personas silenciadas e invisibilizadas en nuestra sociedad y nuestra cultura patriarcal y machista.


1.     El contexto uruguayo

Con la asunción del Frente Amplio al gobierno nacional, en la primera década del año 2000, la sociedad uruguaya inició un proceso de consolidación de derechos, especialmente de grupos vulnerados históricamente, entre ellos las personas GLTBI:

      Ley 17.817: Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y toda forma de Discriminación (6 de setiembre de 2004);

      Ley 18.246: Unión Concubinaria (27 de diciembre de 2007) que garantiza el derecho a la seguridad social de parejas que no estaban en matrimonio, incluidas las parejas de personas GLTBI;

      Ley 18620: Regulación del derecho a la identidad de género, cambio de nombre y sexo registral (25 de octubre de 2009) que garantiza el derecho a la modificación registral, tanto del nombre como del sexo a partir de la autopercepción de la persona;

      Ley 18.590: Disposiciones relativas a la adopción (16 de octubre de 2009) que garantiza el derecho a adoptar por parte de parejas del mismo sexo;

      Ley 19.075: Matrimonio Igualitario y adopción (3 de mayo de 2013): que garantiza el derecho al matrimonio en las parejas del mismo sexo en las mismas condiciones y sin diferencia alguna de las parejas heterosexuales;

      Ley 19.167: Regulación de las Técnicas de Reproducción Humana Asistida (22 de noviembre de 2013): que garantiza el derecho a las mujeres, independientemente de su estado civil a la maternidad biológica.

Actualmente se encuentra en el Parlamento la “Ley Integral para Personas Trans” donde se menciona la Infancia Trans en los artículos 5 y 17 explícitamente, pero indirectamente también los artículos 12 y 13 hacen referencia.

Nos encontramos en un tiempo de revolución cultural, de luchas ideológicas y de construcción de ciudadanía, donde los paradigmas de familia, matrimonio, sexo y género están en pleno proceso de revisión y reconstrucción; no sin resistencia del fundamentalismo político que responde a corrientes de derecha, aliados con movimientos conservadores del cristianismo, como el neopentecostalismo y los grupos conservadores católico romanos.

Si bien, esta batería de leyes que garantizan los derechos humanos y ciudadanos de las personas GLTBI son necesarias para construir equidad ciudadana dejan en evidencia la fragmentación social en que se encontraba y se encuentra nuestra sociedad donde no todas las personas tenían y tienen los mismos derechos. Una sociedad que se considere democrática e inclusiva no necesitaría regular el acceso a la identidad, a la educación, a la salud, al trabajo, la formación de una familia, etc. de determinados grupos de ciudadanas y ciudadanos. Aquí no estamos reivindicando derechos especiales para las personas trans, estamos exigiendo el cumplimiento pleno de los derechos que tienen toda la ciudadanía, comenzando por el derecho a la identidad.


2.     Las personas trans vulneradas en sus derechos y su dignidad.

A pesar de los esfuerzos realizados en materia de políticas sociales, de acuerdo a las entrevistas realizadas a integrantes del colectivo de personas trans, aún existen realidades  de discriminación y exclusión, donde sus derechos continúan siendo vulnerados (Testimonios de personas trans, 2009 – 2018):

      la población trans se concentra fundamentalmente en los sectores más pobres de la sociedad

      las mujeres trans enfrentan grandes dificultades para acceder al mercado laboral, a diferencia de los hombres trans, finalizando la mayoría de las veces como trabajadoras sexuales

      las personas trans tienen una expectativa de vida de 35 años contra el resto de la población uruguaya que es de 70 años y más

      el rechazo, la discriminación y violencia primero en el ámbito familiar, luego en el barrial y finalmente en el estudiantil produce la expulsión del hogar, la expulsión del sistema educativo, la culpabilización, la depresión, la angustia, teniendo como consecuencias el alcoholismo, la drogadicción, la explotación sexual y el suicidio.


3.     La infancia y adolescencia trans, una realidad silenciada e invisibilizada.

La infancia trans está invisibilizada pero exite, está silenciada pero existe, es censurada cada vez que intenta “decir la palabra”. Permitirles “decir la palabra”, expresar quienes son realmente, sin los moldes, sin las máscaras que impone la cultura dominante, es transformar su mundo, es liberar su ser más íntimo, es consolidar su identidad. El mundo adulto tiene que permitirse escuchar a la infancia, y a la infancia trans como parte de ella. Y esa escucha debiera transformarse en diálogo liberador, porque la escucha es aceptación del otro o la otra en su “otredad” y su “diversidad” y todo diálogo está impregnado de acción y reflexión.

Decir la palabra, transformar el mundo,  no puede ser privilegio únicamente de las personas heterosexuales, de la cultura heteronormativa, de quienes se ajustan a las categorías binarias de sexo y género. La palabra, sobre sí mismo o sí misma, debe ser dicha por cada una de las personas que forman parte de la humanidad en su más amplia diversidad. Este derecho es de todas las personas, por lo tanto, también de la infancia trans. Pero la realidad actual nos muestra que a la infancia trans se la silencia e invisibiliza; se la domestica, es decir, durante las primeras censuras a sus manifestaciones, se crea una conciencia pasiva de sumisión, tanto a los progenitores que son los primeros en censurar, como al sistema que refuerza las acciones en el entorno familiar: “los niños van al baño de los niños”, “las niñas van al baño de las niñas”; “los niños juegan a la pelota”, “las niñas a las rondas”, etc. Progresivamente, se genera una actitud de aceptación de la realidad impuesta, sin la posibilidad de liberarse. Esta situación hace que la infancia trans renuncie a su identidad (la palabra sobre sí mismo - misma), perdiendo la capacidad de transformar su entorno y limitando considerablemente su autonomía.

La cultura del silencio instalada en la infancia trans es la imposibilidad de que digan su palabra, sobre sí mismos o sí mismas, de que se manifiesten como “sujetos de derecho”, garantía que les da la Convención Internacional de los Derechos del Niño – artículo 3- numeral 1 (en Uruguay, Ley 16.137); es la imposibilidad de que se construyan como ciudadanos políticos; quedando imposibilitada de expresar sus pensamientos, manifestar su identidad, afirmar sus verdades.

Que la infancia trans pueda pronunciar su palabra implica romper con la cultura del silencio impuesta por la cultura heterosexual hegemónica. Debemos generar un movimiento contra hegemónico que permita a la infancia trans decir su palabra portadora de sus necesidades humanas de acuerdo a categorías axiológicas: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad, libertad; y de acuerdo a las categorías existenciales del ser, el tener, el hacer, el estar; siguiendo el pensamiento de Max Neff (Desarrollo a escala humana pp 42).


4.     Nuestra actitud como discípulos y discípulas de Jesucristo.

      Lo primero es desculpabilizar. La persona no eligió ser trans.

      Debe ser acogida con aceptación y respeto. Ser una persona trans no es fácil en una sociedad y una cultura moldeada por la heteronormatividad, ha pasado por momentos de discriminación, de rechazo, de incomprensión, de exclusión, por lo tanto, es importante la contención en todas sus dimensiones. El gesto de aceptación, que puede traducirse en la mirada a los ojos, el contacto físico, el abrazo respetuoso y afectivo son herramientas fundamentales para establecer un vínculo.

      Deben ser tratadas de acuerdo a su identidad, es decir, por el nombre, sobrenombre o apodo elegido y el pronombre de acuerdo al género. No corresponde preguntarles por el nombre legal si aún no realizó el cambio de nombre en el documento de identidad, porque es exponerlas a revivir discriminación y frustración y no le aporta absolutamente nada.

      No corresponde hablar de “personas trans” así como no hablamos generalmente de “persona hetero”. Fundamentalmente es PERSONA.

      No corresponde preguntar si se operó o no. La reasignación de sexo o adecuación del cuerpo al género es una decisión personal e íntima y una información confidencial a la que accederemos si la persona desea compartirlo.

      Desterremos de nuestro vocabulario el término “travesti”. Este no se aplica a las personas trans.

      Ante cualquier duda que nos surja tenemos que preguntar, asesorarnos, respetar [yo no puedo irrespetar a la persona, diría Paulo Freire]. Y nuestras preguntas no serán producto de la curiosidad morbosa, sino para obtener información respetuosa y relevante a nuestra tarea.

      Para ser su aliado o aliada es necesario desarrollar la escucha desprejuiciada y brindar apoyo solidario y contenedor. 

      Como integrantes de equipos educativos, de salud, psico sociales, no deberíamos emitir juicios o dar consejos, sino acompañar las decisiones respecto de la transformación físicas,  que pudiera estar tomando, los procesos legales y biológicos como la hormonización o la reasignación de sexo.  


5.     A manera de conclusión.

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana exhorta a otras iglesias a sumarse en apoyo a los derechos y dignidad de las personas trans manifestándose públicamente en apoyo al proyecto de Ley. Sabemos que no es cierto que la mayoría del cristianismo está en contra del proyecto de Ley pero ciertamente está en silencio y eso le hace cómplice de los pocos que utilizando el Evangelio de Jesucristo con fines políticos se hacen oír en los medios de comunicación. Es un tema donde el CLAI Uruguay, el CICU, la FIEU no pueden mantenerse en silencio porque el clamor de las personas trans sube hasta el cielo y Dios lo escucha (Ex 3,7).

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana exhorta a los parlamentarios a no dejarse presionar por fundamentalistas que introducen argumentos evangélicos manipulados y distorsionados en el seno del Poder Legislativo de un país que es laico y debe garantizar el bienestar de todos sus ciudadanos y ciudadanas. Ustedes, legisladores y legisladoras, son responsables de que las personas trans tengan una vida plena, digna y abundante (Jn 10,10).

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana exhorta a las personas de buena voluntad, sin importar su credo, a sumarse en apoyo al proyecto de Ley Integral sobre Personas Trans firmando las papeletas en apoyo al proyecto de ley puesto que no tomar partido por las víctimas es tomar partido por los victimarios. Y sabemos que las personas trans son expulsadas del sistema educativo, no logran acceder al mercado laboral, son expuesta a la discriminación y la exclusión y se las ubica entre las personas más pobres entre los pobres.

+Julio Vallarino, Obispo de la IADC
Uruguay, 18 de septiembre de 2018.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Carta a las comunidades eclesiales que forman parte de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana con motivo de la preparación del Sínodo Anual 2018.




Julio, Obispo de la IADC escribo a ustedes, hermanas y hermanos en la fe que forman comunidades eclesiales en Uruguay, Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, El Salvador y España, pido que “ […] el Dios de la esperanza les llene de todo gozo y paz en la fe por el poder del Espíritu Santo” (cf Rom 15,13).

A la inmensa mayoría de ustedes no les conozco personalmente y desearía hacerlo. A diario están en mis oraciones a Dios por medio de Jesucristo (Jn 14,13). También sus pastores y pastoras son motivo de oración, para que se conserven en la unidad y así den testimonio ante el mundo (Jn 17,21). Sinceramente les pido que también ustedes oren por el clero de la IADC, sus obispos y obispas, sus presbíteros y presbíteras, sus diáconos y diáconas para que sean radicalmente fieles al Evangelio de Jesucristo.

Quiero compartir con ustedes, que el próximo mes, del 11 al 14 de octubre la IADC estará realizando su Sínodo Anual. El Sínodo es el órgano de gobierno más importante de la Iglesia. Está formado por tres Cámaras;  la Cámara de los Obipos y Obispas, la Cámara del Clero (donde participan presbíteros y presbíteras, diáconos y diáconas) y la Cámara de Laicos y Laicas (en esta última participan los miembros delegados de las comunidades).

Por diversas razones no hemos podido organizar a tiempo para este Sínodo esta Cámara que sin lugar a dudas es importante para el gobierno de la Iglesia puesto que en ella reposa el sacerdocio universal (1Pe 2,9). Sin embargo, ello no es causa para que su voz no llegue al Sínodo y se haga escuchar.

Para esta instancia, les propongo que todas las propuestas, sugerencias, iniciativas, consultas, dudas que tengan las hagan llegar a través de sus ministros y ministras o me las envíen directamente. Para el próximo Sínodo en 2019, tendremos que trabajar mucho para que ustedes puedan participar pero es fundamental, además de que es parte de la Tradición de la Iglesia (Hch 15 cf Gal 2). Esta participación el próximo año, será tema de trabajo en el presente Sínodo.

Les pido que oren por todo el clero participante en el Sínodo Anual 2018 para que abierto a la inspiración del Espíritu Santo sea fiel en responder a los desafíos que enfrenta la IADC en la actualidad. También oren por todas las comunidades de la IADC en los diferentes países. Cada comunidad, con su identidad propia, diversas unas a las otras, son signo de esperanza (1Pe 3,15). Finalmente, les pido que oren por mí, para que pueda ejercer con fidelidad creativa el ministerio episcopal, desempeñándome como Padre y Pastor de la IADC.

Queridas hermanas y queridos hermanos, miembros de nuestras comunidades eclesiales, reciban mi bendición en cuanto Padre y Pastor de la IADC.

+Julio, Obispo de la IADC
Uruguay, 16 de septiembre de 2018.

Domingo de la décima séptima semana del Tiempo de Misión en la Diversidad - La profesión de fe exige coherencia con la experiencia de vida




16 de septiembre de 2018
Marcos 8,27-35

La profesión de fe exige coherencia con la experiencia de vida

1.     El texto en su contexto:

Jesús se encontraba en plena labor misionera yendo de pueblo en pueblo, esta vez camino a Cesarea de Filipo (vv 27). Cada vez que llegaba o se iba de un pueblo o aldea, sus palabras y sus acciones provocaban escándalos en las autoridades civiles y religiosas, preocupación en los poderosos de la sociedad y expectativa en el pueblo sencillo, muchas veces oprimido no solo por las fuerzas de ocupación romanos sino también por los religiosos cómplices.

La pregunta de Jesús “¿quién dice la gente que soy yo” (vv 27) no es casual ni inocente. En el escenario de escándalo, preocupación y expectativa las respuestas recogidas por la comunidad discipular eran el indicador del éxito o no de la cercanía del Reinado de Dios (Mc 1,15) que no era otra cosa que la inclusión de los excluidos; el cambio de paradigmas sociales, culturales y religiosos:

[Jesús]  les respondió a los dos hombres: —Vayan y díganle a Juan todo lo que ustedes han visto y oído: Ahora los ciegos pueden ver y los cojos caminan bien. Los leprosos quedan sanos, y los sordos ya pueden oír. Los que estaban muertos han vuelto a la vida, y a los pobres se les anuncia la buena noticia de salvación (Lc 7,22).

Las respuestas transmitidas por la comunidad discipular a su pregunta eran la confirmación de que el pueblo había recibido el mensaje (vv 28). Los profetas fueron la conciencia moral de Israel. Cada vez que el sistema religioso y político se alejó de Dios, surgieron profetas denunciando la injusticia y generando la esperanza entre el pueblo de que Dios haría justicia. El pueblo estaba esperando la intervención divina y reconocía en Jesús al enviado de Dios, el nuevo profeta surgido en medio de los oprimidos para anunciar la liberación, la sanación y la inclusión, es decir, el Reinado de Dios en medio de la humanidad (malkuta).

La expectativa mesiánica surgida en medio de pueblo habilita una segunda pregunta de Jesús, está vez a la comunidad discipular, a quienes le acompañaban durante toda la tarea misionera, a quienes compartían con él día y noche, a quienes le habían escuchado y visto desde hacía tiempo. Tampoco esta pregunta era inocente “Y ustedes ¿quién dicen que soy?” (vv 29).

Pedro profesa su fe, seguramente también otras personas de la comunidad dieron sus respuestas, al parecer eran coincidentes por eso no se les nombra. Era un hecho para la comunidad discipular que Jesús era el Mesías prometido por Dios y esperado por el pueblo (vv 29).

Jesús sabía como habían terminado su vida todos los profetas. El poder político y el poder religioso, con la complicidad de los mediocres les habían asesinado. Jesús intuía que su destino podría ser el mismo que el del resto de los profetas, pero eso no hizo que renunciara a su misión (vv 30-31). Y hablando de mediocres, Pedro que más tarde lo negaría, interpela a Jesús. La comunidad apostólica estaba contaminada de las matrices culturales y religiosas, si Jesús era reconocido como Mesías y eso para el pueblo significaba la liberación del imperio romano, entre otras cosas, los más próximos a Jesús ocuparían los lugares de más poder; pero si Jesús era rechaza, asesinado ¿qué pasaría con ellos? ¿de qué habría servido dejarlo todo por una quimera? Había mucho que perder y tanto Pedro como el resto lo sabían (vv 31-32).

Duro, tajante, inflexible, Jesús rechaza la mediocridad de Pedro. Aún demostraba no entender la lógica del Reinado de Dios y mucho menos entender que debía cambiar de paradigmas para entrar en esa lógica. Pobre Pedro, que vergüenza, que frustración, que sentimientos contradictorios habrá producido la acusación de Jesús frente a toda la comunidad (vv 33).

Jesús ya no se refiere a la comunidad apostólica sino a todas las personas que estaban presentes y les enfrenta a la durísima realidad de optar. El seguimiento exige la fe radical y tiene como consecuencia la ruptura con los paradigmas de este mundo, la lógica del Reinado de Dios desafía las estructuras injustas de la religión y del gobierno (33-34).


2.     El texto en nuestro contexto:

No dudo que en la gran mayoría de las comunidades cristianas, los ministros mediocres hoy se referirán a la confesión de fe de Pedro y al seguimiento de Jesús cargando con la cruz. Verdaderos mamarrachos!

El Evangelio de hoy nos pone de cara a una realidad que muy pocas cristianas y muy pocos cristianos mostrarán la disponibilidad de optar. Seguramente elegirán seguir yendo a misa los domingos y escuchando homilías que no les compromete, seguir rezando novenas y rosarios, seguir haciendo vía crucis y horas santas, seguir participando de celebraciones de liberaciones demoniacas y de búsqueda de prosperidad. Verdaderos mamarrachos!

Elegir es renunciar. Si elegimos a Jesús estamos eligiendo la lógica del Reinado de Dios; estamos comprometiéndonos con la lucha de los colectivos discriminados, oprimidos y excluidos; estamos diciendo a las autoridades religiosas y civiles que las actuales matrices culturales solo benefician a ellos y que es necesario cambiarlas porque hay millones que quedan fuera de una vida digna, plena y abundante (Jn 10,10), es decir, quedan fuera del Reinado de Dios (malkuta); quedan fuera de la justicia social!

La profesión de fe, confesar a Jesús como el Mesías prometido por Dios y esperado por la humanidad, es comprometerse a continuar la misión de Jesús porque todavía hay personas excluidas a nuestro alrededor, todavía hay personas discriminadas en nuestro entorno, todavía hay personas silenciadas e invisibilizadas por los poderosos. Confesar a Jesús como Salvador (soster) no es otra cosa que reconocer que tenemos que continuar su obra porque en nadie más podemos confiar; “Soster” (Salvador) era el título que se daba al emperador romano, es reconocer que fuera de su palabra y de sus acciones estamos realmente perdidos y perdidas. Confesar a Jesús como Señor (Kyrios) no es otra cosa que reconocer en Él el señorío de la divinidad, Kyrios era el título dado también, al emperador romano.

Si confesamos a Jesús como Mesías, Salvador y Señor tenemos que actuar en consecuencia. No podemos continuar en la mediocridad de la celebración semanal y nada más. Las comunidades cristianas del primer siglo transformaron al imperio más grande y poderoso del mundo sin violencia, simplemente viviendo radicalmente aquello que creían.

Si confesamos a Jesús necesariamente debemos comprometernos radicalmente con los derechos humanos y la dignidad humana de todas las personas, absolutamente de todas; debemos comprometernos en la denuncia constante de toda violación a los derechos humanos y la dignidad humana de todas las personas, absolutamente de todas; debemos vivir escandalosamente la Buena Noticia ( = Evangelio) liberadora, sanadora e inclusiva llevándola a todas las personas, absolutamente a todas; nadie puede ni debe quedar fuera de la Fiesta de la Vida (Mt 22,1-14).

Buena semana para todos y todas.
+Julio, Obispo de la IADC

sábado, 15 de septiembre de 2018

Carta a las personas en proceso de formación ministerial de la Iglesia Antigua Diversidad Cristiana con motivo de la preparación del Sínodo Anual 2018.




“Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (2 Cor 1,2).

Julio, Obispo de la IADC escribo a ustedes, hermanas y hermanos que están en proceso de formación ministerial, a ustedes que sintieron la llamada del Maestro al seguimiento (Mc 3,13) y eligieron la IADC como un lugar apropiado para ello. Ustedes están dispers@s como las semillas que caen en la siembra, sin embargo, les une el deseo de caminar tras los pasos del Maestro en esta Iglesia que es tan diversa en sus expresiones en cada país, y aún dentro de cada país, en cada ciudad.

La IADC transitó momentos difíciles meses atrás. Se instalaron conflictos que afectaron profundamente la unidad de la iglesia produciendo rupturas gravísimas. Sin embargo, Dios ha querido que este proyecto eclesial continúe y en estos meses se han sumado nuevas misiones en El Salvador, en Cuba y en Colombia.

Ustedes han sufrido directa e indirectamente esa crisis que los ministros escandalosamente les trasladamos y también a las comunidades. Por ese motivo hoy me dirijo a ustedes como Padre y Pastor pidiéndoles perdón por nuestra falta de testimonio e invitándoles a seguir a Jesús.

Los días 11 al 14 de octubre tendremos el Sínodo Anual de la IADC bajo una doble modalidad, presencial para quienes están cerca y virtual para quienes están lejos. Las ministras y los ministros, nos estaremos reuniendo para discutir temas de suma importancia para las misiones en España, El Salvador, Cuba, Colombia, Costa Rica, Brasil, Argentina y Uruguay. Les invito a orar estos días para que la Cámara del Clero de la IADC, abierta al Espíritu Santo, asume la misión que el Señor le confía. También quiero invitarles a participar en alguna de las reuniones virtuales o presenciales que se haga en los diferentes países.

Finalmente, quiero invitarles a que el próximo año, podamos hacer el esfuerzo de encontrarnos presencialmente, orar y reflexionar juntas y juntos, conocernos, intercambiar y en algunos casos recibir las Órdenes Sagradas para luego enviarles a sembrar comunidades en sus respectivos países. Aún no tenemos una fecha concreta, pero queremos coorganizar con ustedes este encuentro.

Ustedes serán los y las futuros líderes de la IADC por eso es necesario que se encuentren, que se conozcan, que creen comunidad. Ustedes se integrarán después de las ordenaciones, a la Cámara del Clero de la IADC. Serán consejeras y consejeros de los Obispos y Obispas. Serán pastores y pastoras en sus localidades.

Pido a Dios por cada uno y cada una de ustedes, para que en la generosidad de la respuesta vayan madurando la fe y la vocación ministerial, vayan saboreando el servicio a los grupos vulnerados de la sociedad y de las iglesias, que son predilectos de Jesucristo.

Hermanas y hermanos en formación al ministerio, les ruego que oren por mí. Como Obispo de la IADC siento la responsabilidad de su vocación y de su futuro ministerio. Por alguna razón el Señor ha querido confiarme a mí, sus personas en cuanto ministras y ministros de Jesucristo. Oren para que sea fiel en cuanto Padre y Pastor de la IADC puesto al servicio de su vocación y su futuro ministerio.

Bendiciones.
+Julio, Obispo de la IADC
Uruguay, 14 de septiembre de 2018.


viernes, 14 de septiembre de 2018

A dos años de la proclamación de la Memoria de las personas GLTB víctimas del cristianismo




IGLESIA ANTIGUA – DIVERSIDAD CRISTIANA

COMUNICADO EPISCOPAL





En vísperas de la celebración de la Santa Cruz, común a las iglesias: episcopal, romana y ortodoxas, con la autoridad que me confiere el documento estatutario (artículo 44) declaro que a partir de mañana, todos los años, el 14 de setiembre, se celebre la memoria de las personas GLTB víctimas del cristianismo.

Durante siglos, algunas denominaciones cristianas han perseguido, juzgado, condenado, discriminado, excluido, silenciado, invisibilizado a personas gays, lesbianas, bisexuales y trans a causa de su orientación sexual, humillándolas y denigrándolas, violando sus derechos y su dignidad.

Si aceptamos que “Dios no hace diferencia entre las personas” (Hch 10,34) y que “Jesucristo murió por nosotros” (Rom 5,8), debemos entender que Dios las acepta como al resto de la humanidad y que Jesucristo también murió por ellas, lo contrario, sería afirmar que Dios miente, cosa que sostienen las iglesias fundamentalistas y literalistas con sus acciones homofóbicas.

Urge que las iglesias inclusivas levantemos nuestra voz en favor de las personas GLTB; que pidamos perdón por siglos de persecución; que reparemos por millares de vidas frustradas, condenadas, vulneradas; que recuperemos la memoria de esas víctimas para que no queden silenciadas e invisibilizadas para siempre encerradas en un armario. En Jesucristo, estas personas han sido crucificadas (Gal 2,20). Es nuestra misión bajarlas de la cruz (Mt 27,57-61).

Exhortamos a las personas miembros de nuestra iglesia, a las simpatizantes y a todas las personas de buena voluntad, a difundir este comunicado y celebrar el día 14 de setiembre de cada año, la memoria de las personas GLTB víctimas del cristianismo.

Montevideo, 13 de setiembre del año del Señor 2016.
++Julio, obispo de IADC


Carta al Clero de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana con motivo de la preparación del Sínodo Anual 2018.






Julio, Obispo de la IADC a las hermanas y hermanos en el ministerio, les saludo con las palabras del apóstol Pablo: “estén siempre alegres en el Señor, les repito, estén alegres” (Fil 4,4).

La IADC está en crecimiento. El Señor está sembrando comunidades en diferentes partes. Estamos en España, en El Salvador, en Cuba, en Costa Rica, en Colombia, en Brasil, en Argentina y en Uruguay. Nuestra mayor característica es la diversidad de expresiones, hay entre nosotros episcopales, católicos independientes, vetero católicos, evangélicos y ortodoxos, en la unidad de la fe católica y apostólica.

El próximo mes de octubre, entre el 11 y el 14 estaremos realizando el Sínodo Anual 2018 que esta vez tendrá una variante al no poder participar los ministros de todas las misiones. Nuestro Sínodo tendrá momentos virtuales para que todas las Misiones puedan participar. El Pbro. Vartán estará a cargo de la logística para alcanzar el objetivo de comunicarnos a pesar de la distancia.

El programa aún está en construcción. Pero los temas centrales que estaremos abordando son:

1-    Intercambio de experiencias entre las misiones de la IADC en base a una pauta que será distribuida la próxima semana.

2-    Revisión de los Cánones de la IADC.

3-    Candidaturas al ministerio ordenado. Ministerios Laicos Extraordinarios u Ordenaciones Extraordinarias en los lugares donde no contamos con ministros.

4-    Mensaje a la sociedad y a las otras iglesias.

Pongamos en oración este encuentro presencial – virtual de pastoras y pastores de la IADC. Pidamos al Espíritu Santo que haga de nuestras misiones signos de esperanza para los colectivos vulnerados y oprimidos en sus derechos y su dignidad. Sin miedo, les invito a compartir con estos colectivos, como lo hicieron los apóstoles Pedro y Juan (Hch 3,6) lo único que tenemos, el mensaje liberador, sanador e inclusivo de Jesucristo, el Maestro.

Oremos un@s por otr@s para consolidar la unidad. Sigamos las recomendaciones de los Padres: “en lo que es necesario, unidad; en lo que es dudoso, libertad; en todo, caridad”.

Oren por mí para que sea fiel a la misión que el Maestro me encomienda; que como Padre y Pastor en la IADC sea capaz de ayudarles a ser sal y luz para el mundo (Mt 5,13-16).

Bendiciones.
+Julio, Obispo de la IADC.
Uruguay, 13 de septiembre de 2018.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Comunicado de la IADC del 13.09.18


La IADC informa que a partir del día de la fecha, se otorgó la residencia eclesiástica (incardinación) de acuerdo a los Cánones de la Iglesia a los Presbíteros:

- Humberto Chmelnicky Abella, integrándose a la Misión de Cuba,

- Nelson José Rincon  Barba, integrándose a la Misión que inicia en Colombia,

- Luis Enrique Zapata Sánchez, integrándose a la Misión que inicia en Colombia.

Que Dios lleve a buen término la obra iniciada (Fil 1,6).

Uruguay, 13 de septiembre del año del Señor 2018.
+Julio Vallarino, Obispo de la IADC.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Domingo de la Décima sexta semana del Tiempo de Misión en la Diversidad: La Iglesia llamada a incluir a las personas trans




9 de setiembre
Mc 7,31-37


1.     El texto en su contexto:

Jesús estuvo predicando predicando entre paganos, personas que tenían otras prácticas de fe y otras costumbres, contrarias a las del pueblo de Israel y por lo tanto eran despreciadas y discriminadas; sin embargo Jesús no solo predicó sino que también practicó la solidaridad con esas personas (7,24-31) dejándonos un ejemplo.

De regreso a su tierra, pero aún sin atravesar el Jordán, en la región de Decápolis, Jesús nuevamente manifiesta su solidaridad con una persona que por su enfermedad, sorda muda, quedaba fuera de la comunicación con otras personas, de la vida familiar y social por ser diferente. Le devuelve el oído y la palabra. La restituye a la vida comunitaria. La integra. La dignifica (7,31-37).

Esta restitución de dignidad lo hace a través de signos concretos, el tacto y la palabra. La toca y eso rompe la barrera de la incomunicación. Entra en contacto directo con la persona enferma. Pronuncia una palabra “efata” que quiere decir “ábrete”. Seguramente la dijo para que oigan quienes observaban puesto que la persona sorda jamás la oiría.


2.     El texto en nuestro contexto.

Actualmente, en Uruguay, el Parlamento está debatiendo el proyecto de Ley sobre Personas Trans. Gente que hasta hace muy poco era considerada enferma por la OMS, sin embargo, reconociendo su error, la academia y la ciencia se han rectificado sacando a las personas transgénero de la lista de personas con enfermedades mentales. Las personas trans son discriminadas y excluidas por sectores de la sociedad y por sectores del cristianismo.

Con su ejemplo, Jesús nos enseña a incluirlas. El gesto de tocarlas es el acto de mayor generosidad que podemos realizar. Es la aceptación de su otredad, de su diferencia, de su diversidad. Es entablar contacto desde la igualdad entre las personas. Es el gesto de acercamiento y la invitación a establecer comunicación. Con su palabra , Jesús nos invita a abrir nuestros corazones, a abrirnos a lo diferente, a abrirnos a lo que desconocemos: el género trans. El cristianismo necesita abrirse a otras personas quitándoles las etiquetas de impuras, satánicas, diabólicas, enfermas, contra la naturaleza, abominables. El cristianismo necesita pedir perdón por sus acciones de discriminación y exclusión hacia las personas trans. El cristianismo está obligado por mandato divino a aceptar e incluir en su seno a las personas de género trans. El evangelio de hoy nos invita a cambiar nuestros moldes culturales, a cuestionar las verdades absolutas, a aceptar que Dios no hace diferencia entre las personas (Hch 10,34).

Sin lugar a dudas, el proyecto de Ley sobre personas Trans es un instrumento de reparación social que las Iglesias debemos apoyar. Toda ley que dignifique a las personas, que disminuya la inequidad, que erradique la vulneración de derechos debe ser apoyada por las cristianas y los cristianos.

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana invita a iglesias hermanas a sumarse en apoyo a este proyecto de Ley, las invita a no permanecer en la indiferencia o en la condena prejuiciosa. Ábranse, abran sus puertas, salgan a buscar firmas en apoyo a la ley, participen de las marchas y de los actos, den testimonio del mensaje evangélico, digan a los fundamentalistas políticos y religiosos que “Dios no hace diferencia entre las personas” (Hch 10,34).

Buena semana para todos y todas.
+Julio, obispo de la IADC.