jueves, 30 de noviembre de 2017



La paga de los jornaleros


Texto bíblico: Mateo 20.1-16

En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: “¿Por qué estáis aquí todo el día parados?” Dícenle: “Es que nadie nos ha contratado”. Díceles: “Id también vosotros a la viña”.

Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: “Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros”. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor”. Pero él contestó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.


Notas sobre el texto 

Vs.1: Esta parábola es propia de Mateo. Personas sin trabajo que esperan en una plaza la llegada de un patrón.

Vs.2: El denario representaba el jornal diario para poder subsistir. Conforme pasa el día y se hacen necesarios más jornaleros, estos son contratados por el mismo jornal.

Vs.11: El término «murmuraron» recuerda el murmullo del pueblo en el éxodo junto Moisés (Cf. Exodo 15.24; 16.2).

Vs.14-15: Se censura a los jornaleros por protestar de que los otros hayan recibido igual paga; el amo insiste en que tiene que ser generoso.

Vs.16: El mensaje de la parábola: el reino de Dios no pasa a ser propiedad de los primeros en ser admitidos, sino de aquellos que ni siquiera saben que existe.


Guía para la reflexión

1. Esta parábola se convierte en una realidad tangible en la época de Jesús y ahora también. En nuestras ciudades algunas plazas o esquinas se parecen a la que cuenta la parábola, los desempleados que no tienen trabajo esperan en ella alguna esperanza de trabajo. En vistas a esta realidad, comenta tus impresiones al respecto.

2. ¿Puedes hacer un perfil del patrón de la parábola? ¿Es un patrón que actúa en forma justa? Y los jornaleros, ¿reclaman lo que verdaderamente les corresponde? 3. Metafóricamente Dios nos invita a trabajar en su viña.

3. Aunque lleguemos tarde el nos tiene el campo abierto para empezar a sembrar: ¿Nos importa «la paga» o el trabajo en sí? ¿Cómo crees que puede ser el trabajo de nosotras y nosotros como iglesia en su viña?

4. Se debe dar a cada cual según su necesidad, no según lo que produce (Cf. Hechos 2.44-45). La auténtica justicia es cualitativa —toma en cuenta la calidad—, no cuantitativa —es decir, la cantidad—, busca el desarrollo de la persona según sus posibilidades. En nuestra vida cotidiana, ¿actuamos según este sentido de justicia?


Pensamiento para esta semana

«Señor, ¡haznos instrumentos de tu paz!»


Oración

Buen Dios, Padre y Madre, que no permanezcamos indiferentes ni en silencio cómplice frente a las personas sin trabajo, producto de un sistema económico injusto que
genera desempleo, subempleo y empleos precarios y cuyos salarios no cubren las necesidades básicas de quienes trabajan. Acudimos a tu generosidad pidiendo la capacidad de contribuir a la transformación de estas estructuras injustas de la sociedad, solidarizándonos con quienes son vulnerados en sus derechos y en su dignidad. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.





jueves, 23 de noviembre de 2017

Cámara del Clero de la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana

Presbíteros:
Cristian Olivares, Vartán Kalenkeriam, Gabriel Blanco, Hugo Córdova.
Obispos:
Sergio Alunni y Julio Vallarino.


Córdoba, 18 al 20 de Noviembre de 2017




Declaración sobre nuestra Identidad

1.     La Iglesia Antigua -  Diversidad Cristiana, no es una nueva iglesia sino una forma nueva de ser iglesia.

2.     Se inscribe dentro de la tradición CATÓLICA y APOSTÓLICA como parte de las más de seiscientas iglesias católicas que existen en el mundo.

3.     Se caracteriza por ser inclusiva y ecuménica.

4.     Incluye en su interior diversas formas de expresar la fe y la liturgia siempre que no entre en contradicción con el Evangelio y los Cánones.

  

Declaración sobre Inclusividad:

1.     Somos una iglesia inclusiva. Esta característica se expresa a través de la escucha, la aceptación, el acompañamiento, el compromiso con la dignidad y los derechos humanos. Sentimos la invitación del Señor a formar una comunidad de iguales, sin que la diversidad de géneros, de sexos, de culturas, de tradiciones u otras diferencias, sean un obstáculo o debilidad (Hch 10,34).

2.     Somos una iglesia de puertas abiertas a la participación activa de todas las personas sin distinción de etnias, ni razas, ni credos, ni géneros, ni sexos. Lo único que nos diferencia son los dones que cada uno y cada una posee y que debieran estar al servicio del conjunto de la comunidad eclesial (Mt 22,9-10).

3.     Entendemos que existen distintos niveles dentro de la membresía eclesial: miembros fundadores, miembros honorarios, miembros activos y miembros suscriptores de acuerdo a las categorías establecidas en la personería jurídica; pero todos y todas participando en equipo para el bien de la Iglesia (1Cor 12,12-27).

4.     Esta apertura incluye aún a personas que siendo no católicas, puedan formar parte de la Iglesia en cuanto espacio que posibilita el desarrollo personal y el compromiso de trabajar por la paz con justicia. Pero, para salvaguardar la catolicidad y apostolicidad de la Iglesia, manteniendo intacto el depósito de la fe (1Tm 6,20; 2Tm 1,12-14), estas personas podrán integrar el Sínodo con derecho a voz pero no a voto, integrándose como miembros suscriptores.

5.     Esta apertura supone el desarrollo de acuerdos de convivencia sin exclusiones en nuestras comunidades eclesiales, respetando la decisión de autoexclusión de quienes no puedan o no quieran suscribir la membresía eclesial.



Declaración sobre los primeros pasos para la confección de una Agenda de Valores


1.     Somos una iglesia en diálogo con la sociedad y la cultura. Esta característica se expresa a través de la recepción de temas éticos que debate hoy el contexto nacional donde están insertas nuestras comunidades eclesiales. Sentimos la necesidad de dar nuestra opinión siempre renovada y actualizada (Mt 13,52), respetando las diversas posiciones que se plantean.

2.     El matrimonio igualitario, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, el aborto y la eutanasia, son temas en que pastoralmente deben de ser acompañadas todas las personas que transiten por estas situaciones, sin sentirse juzgadas o condenadas y que frente a objeción de conciencia entre las ministras y los ministros, debe derivarse a ministras y ministros que puedan  desarrollar una pastoral de acompañamiento, trabajándose en equipo.

3.     Creemos necesario acompañar pastoralmente a las mujeres, frente a la interrupción del embarazo, despojándonos de los prejuicios que nos pudieran acompañar (Jn 8,10-11).

4.     Entendemos como un gran desafío ético la fecundación asistida y otros aspectos vinculados a la bioética que debemos abordar y profundizar pastoralmente en diálogo con la ciencia, para lo cual reconocemos que debemos capacitarnos en un futuro inmediato.

5.     Consideramos una responsabilidad ética, enmarcada en el Evangelio de Jesucristo y en las Declaraciones internacionales, diseñar una agenda de valores tomando posición eclesial al respecto.



Declaración sobre los primeros pasos para la confección de una Agenda Ecológica


1.     Como Iglesia de Jesucristo visualizamos la responsabilidad de desarrollar acciones solidarias con toda la creación (Rom 8,19-20) promoviendo:

a)     el uso responsable de los recursos naturales en cuanto que son limitados y patrimonio de toda la humanidad;
b)    el cuidado y protección del medio ambiente como la casa común de todas las especies;
c)     el relacionamiento responsables con los seres sintientes, que no solo poseen instintos que actúan mecánicamente y por lo tanto se genera una responsabilidad social hacia ellos.

2.     Las mascotas que conviven con los miembros de nuestra iglesia son parte de su “familia afectiva” y por lo tanto, sujetos de nuestra atención pastoral.

3.     Entendemos como un inmenso desafío, capacitarnos para implementar una pastoral que abarque a las familias afectivas de la membresía eclesial; al igual que desarrollar desde una perspectiva eco-teológica y bio-teológica.

4.     Entendemos que es una responsabilidad ética, enmarcada en el Evangelio de Jesucristo y en las Declaraciones internacionales denunciar aquellas situaciones que vulneran los derechos del planeta.



Declaración sobre la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana y las legislaciones nacionales


1.     La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana es una organización independiente de los estados nacionales, inscripta en el Registro de Personerías Jurídicas del Ministerio de Educación y Cultura de la República Oriental del Uruguay, con el número 10130.

2.     Se rige por el Estatuto aprobado e inscripto en dicho registro y por los Cánones Eclesiales que enmarcan y reglamentan dicho Estatuto en materia de fe, doctrina y organización.

3.     Las Iglesias Locales presentes en los diferentes países deben someterse a las normativas vigentes en materia de registro que asegure la independencia de la IADC en ese Estado.

4.     Las Iglesias Locales presentes en los diferentes países deben promover aquellas leyes nacionales que no vulneren los Derechos Humanos y la Dignidad Humana y denunciar aquellas que lo hagan en cualquiera de los ámbitos.



 Declaración sobre Liturgia

1.     La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana expresa su culto público a Dios a través de acciones litúrgicas. Para el desarrollo de estas acciones se requiere de diversos insumos: ropas clericales, ropas litúrgicas, rituales, leccionarios, objetos sagrados.

2.     Sobre las ropas clericales. Entendemos que la camisa con cuello pastoral (clériman o clergyman) siendo de origen protestante en la actualidad se ha ido incorporando a otras tradiciones eclesiales y es la vestimenta que identifica a quien ejerce el ministerio eclesiástio. Acordamos su uso libremente y entendemos la necesidad de acordar un color que sea propio de la IADC, aspecto que continuaremos trabajando para acordar.

3.     Sobre las ropas litúrgicas. Entendemos que es parte de la tradición de la iglesia el uso de vestimentas propias para los actos de culto público.

a)     Dejamos librado a cada comunidad eclesial el uso de las ropas litúrgicas poniendo como requisito mínimo la estola presbiteral o diaconal, dependiendo del ministerio.

b)    Conservamos los cuatro colores litúrgicos que forman parte de la tradición de la Iglesia, a saber: verde, morado, blanco y rojo.

c)     Incorporamos a la estola u otras ropas sagradas el logo de la Iglesia que será rediseñado en función de que trascendió las fronteras de la República Oriental del Uruguay.

4.     Sobre los vasos sagrados. Dejamos librado a la costumbre de cada comunidad eclesial el tipo, forma y material.

5.     Sobre el Ritual para los Sacramentos. Entendemos que debe mantenerse la diversidad de ritos y formas como una riqueza eclesial y promoverse la creatividad de nuevas formas de expresión, siempre que se mantenga el orden básico. A tales efectos, se incorporarán al Ritual de los Sacramentos las distintas liturgias que se elaboren en las diversas comunidades, poniéndose en común y a disposición de toda la iglesia.

6.     No se podrán utilizar rituales litúrgicos de otras denominaciones, para el culto público, sin la debida autorización de la Cámara del Clero de la IADC.

7.     Sobre el Leccionario. Entendemos que el Leccionario ecuménico cuenta con una riqueza y variedad de propuestas lo que lo convierte en una herramienta valiosa por lo que acordamos su uso en todas las comunidades eclesiales.

8.     Sobre el Santoral. Entendemos que los santos y las santas son un modelo para la vida cristiana. Reconocemos que se encuentran dentro y fuera del cristianismo. Sabemos que se requiere una profunda revisión del santoral, acción que iniciaremos a partir de este encuentro y que llevará un tiempo prudencial. El Santoral de la IADC no es para uso litúrgico, por lo tanto, no es un asunto de fe y doctrina para ser tratado por la Cámara Episcopal, sino que lo concebimos para un asunto pastoral, por lo tanto, será trabajado en la Cámara del Clero.


  
Declaración sobre la Formación

1.     En la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana entendemos distintos tipos y formas de formación orientadas, cada una de ellas, a los diversos tipos de roles y funciones dentro de la comunidad eclesial.

2.     Sobre la formación en Membresía. Todas las personas que solicitan ser parte de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana requieren una formación básica que se desarrolla a través del curso Nuestra Fe que consta de ocho unidades temáticas ya definidas, donde se profundiza sobre los Cánones de la Iglesia. Sin esta formación no se puede integrar el Sínodo Eclesial en ninguna de sus tres cámaras: Episcopal, Clerical, Laical.

3.     Sobre la formación Ministerial. Todas las personas que solicitan el ingreso al Clero de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana o son postuladas por sus comunidades requieren una formación ministerial básica que se desarrolla a través de veintiséis cursos de ocho unidades cada uno (véase Documento para la Formación Ministerial). Estas personas podrán presentar documentación donde conste cursos similares revalidando las materias.

4.     Sobre la formación optativa. A la formación básica de las personas candidatas al ministerio eclesial, se suman cursos optativos: vih – sida, ancianidad, migraciones, capellanías.

5.     Sobre la formación continua. Todas las personas miembros de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana podrán acceder a la formación continua; no obstante, para miembros del Clero esta formación es obligatoria.

6.     La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana brindará estas modalidades de formación a través de la implementación de un Centro de Formación Bíblico y Teológico abierto a toda la sociedad, desarrollando actividades virtuales y/o presenciales. Este centro estará registrado en el Ministerio de Educación y Cultura de la República Oriental del Uruguay. Los materiales que se otorguen en cada curso serán gratuitos al igual que la emisión del certificado, buscándose cubrir los costos de funcionamiento por medio de las y los estudiantes.

7.     Son responsables de la gestión de este centro, los Presbíteros: Gabriel Blanco (Uruguay) y Hugo Córdova (Argentina).


  
Declaración sobre las Misiones

1.     La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana en cuanto Iglesia Local en la República Oriental del Uruguay, cuenta con dos misiones en la República Argentina: la Misión en Córdoba a cargo del Pbro. Cristian Olivares y la Misión en Buenos Aires a cargo del Obispo Sergio Alunni.

2.     Establecemos como prioridad crear las Juntas de gobierno de cada Misión con la participación de laicas y laicos.

3.     Reconocemos la necesidad de promover comunidades dinámicas, flexibles y con un régimen consultivo; con acuerdos de convivencia claramente definidos.


Agua de Oro, Córdoba
República Argentina
18 al 20 de noviembre de 2017

lunes, 13 de noviembre de 2017

Declaración Pastoral ante el problema de discriminación y exclusión que viven las personas GLTB

 
 
Actualización del documento “Lineamientos Pastorales ante el problema de discriminación y exclusión que viven las personas GLTB” del 4 de marzo de 2011.

 
Presentación
 
El problema de discriminación y exclusión que viven las personas GLTB en muchas partes del mundo es grave. En algunos países es explícita la persecución hasta llegar a la cárcel o la pena de muerte. En otros países es más solapada y si bien se habla de tolerancia, hay determinadas acciones que dejan en evidencia hechos de discriminación y exclusión. Esta situación es provocada tanto por el sistema político como por el sistema religioso y clama al cielo por justicia, desde distintos lugares del planeta y Dios no permanece indiferente a ese clamor (Ex 2,24).
 
Nuestra sociedad actualmente practica diversas expresiones de religiosidad, prueba de ello es la presencia de diferentes tradiciones religiosas. Algunas de ellas se caracterizan por incluir a las personas GLTTB, otras lo fueron haciendo con el paso del tiempo, pero algunas aún en la actualidad continúan discriminándolas y excluyéndolas.
 
Las personas GLTB, como parte de este mosaico religioso de la sociedad, también desarrollan su espiritualidad y religiosidad, en unos casos siendo incluidas, en otros siendo discriminadas, producto de la construcción de una sociedad patriarcal, machista y homofóbica, que se refleja en nuestras tradiciones religiosas.
 
En la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana:
 
- sentimos la necesidad de pedir perdón por tantos siglos de discriminación, culpabilización y exclusión hacia la personas GLTB, por parte de quienes se denominan cristianas y cristianos, con el convencimiento que no hay nada más lejos del mensaje inclusivo y liberador de Jesús de Nazaret que juzgar y condenar a las y los semejantes (Lc.6,36-38);
 
- sabemos que durante esos siglos, lecturas fundamentalistas de la Biblia han creado una brecha entre las personas GLTB y el conjunto de la sociedad, promoviendo conductas violentas, que hieren la dignidad y vulneran los derechos de las personas GLTT; pero eso, es sólo una interpretación errónea; la Biblia es la memoria y el testimonio de un pueblo formado por personas diversas, que experimentaron en su vida personal y colectiva, el amor entrañable de un Ser Indecible, Amoroso y Maternal que invita a la humanidad a su Fiesta y a su Mesa (Mt. 22,1-10) sin hacer diferencia entre las personas (Hch. 10,1-34);
 
- reconocemos el esfuerzo que han hecho y continúan haciendo las personas GLTB, en cuanto colectivo, para reivindicar sus derechos y su dignidad, por eso nos ponemos a su servicio ofreciendo lo único que tenemos (Hch. 3,4): el mensaje sanador, liberador e inclusivo que nos dejó nuestro Maestro (Jn 13,13) Jesús de Nazaret, que supo respetar e incluir a personas diferentes (Mt. 9,10), que lo único que condenó fue la injusticia y soberbia de la clase política y religiosa de su tiempo (Mt. 16,1-4);
 
- sabemos que el mensaje de Jesús de Nazaret no es sólo palabras sino fundamentalmente acciones (Mt. 25,34-41), por eso emprendimos hace seis años este desafío pastoral dirigido a las personas GLTB, no como una iglesia para personas GLTB sino como una iglesia que incluye a las personas GLTB. Entendemos que necesariamente, esta pastoral debe de ser liberadora e inclusiva, ecuménica e interreligiosa, donde todas las personas tengan su lugar y puedan experimentar y desarrollar su espiritualidad.
 
No desarrollamos esta pastoral hacia las personas GLTTB por su orientación sexual o sus prácticas sexuales. Eso no tendría ningún sentido. Entendemos que su orientación sexual es una parte constitutiva de su ser; así como hay personas altas y bajas, delgadas y obesas, rubias y castañas, también las hay heterosexuales, bisexuales, gays, lesbianas, trans y queer.
 
Desarrollamos esta pastoral, por la situación de vulneración de derechos en que son colocadas por la sociedad y muchas veces, por los sistemas religiosos, una situación donde su dignidad y sus derechos están en riesgo permanente, por la discriminación y exclusión a que se ven sometidas. Esta situación es la que da sentido y fundamento a nuestra Pastoral hacia estas personas.

 
Fundamentación.
 
Las enseñanzas de Jesús de Nazaret, recibidas a través de los Evangelios, nada dicen en contra de las personas gays, lesbianas, trans, bisexuales y queer, ni de las prácticas sexuales con personas del mismo sexo: el Jesús histórico no condenó a las personas GLTBQ, ni sus prácticas sexuales.
 
Las enseñanzas que nos traen los escritos evangélicos sobre los "delitos sexuales" no se refieren a las personas GLTB, ni a sus prácticas sexuales (Lc. 7,36-50; Jn. 8,1-11), sino a personas heterosexuales y prácticas heterosexuales abusivas, y por lo tanto injustas: el Jesús histórico condenó la injusticia, la discriminación y la exclusión.
 
En la literatura paulina es donde encontramos, aparentemente, condenas tanto a las prácticas homoeróticas como lesboeróticas. Pero luego de un estudio serio y responsable de las Escrituras, sabemos que Pablo nada dice en Rom. 1,26-27 sobre el amor o las relaciones sexuales realizadas con libertad y respeto, entre personas adultas del mismo sexo y que, estas condenas son producto de lecturas fundamentalistas, patriarcales, machistas y homofóbicas, que algunas corrientes cristianas hacen de la carta de Pablo a las comunidades cristianas en Roma: Pablo condenó la idolatría. Si Pablo hubiera condenado a las personas por su orientación o su práctica sexual se habría alejado del mensaje inclusivo de Jesús de Nazaret (Para ampliar este punto, les recomiendo leer “Romanos 2,26-27: una buena noticia para las personas GLTB”).
 
Por lo tanto, desde esta pastoral pretendemos actualizar y reafirmar el mensaje contenedor, sanador, liberador e inclusivo de Jesús de Nazaret, para la humanidad del siglo XXI, en el contexto latinoamericano, donde la inmensa mayoría de las personas GLTBQ son discriminadas, perseguidas y excluidas de la vida eclesial y también social de forma abusiva, generando injusticias.

 
Los lineamientos pastorales
 
Pretendemos que las personas GLTB experimenten, en el espacio eclesial el amor incondicional de Dios que sale a su encuentro, las abraza, restituye su dignidad e invita a su fiesta y su mesa. Para ello nos proponemos:
 
- Abrir un espacio de escucha y diálogo sanador, liberador e inclusivo.
 
- Informar, orientar y acompañar en las diversas áreas de sus vidas.
 
- Generar espacios eclesiales inclusivos y participativos de toda la diversidad sexual.
 
- Trabajar en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas GLTB.

 
Uruguay, 13 de noviembre de 2017.
+ Julio Vallarino.
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.

Declaración sobre el rol de las mujeres en la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana.

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Las mujeres en la Iglesia han tenido históricamente un rol secundario. Algunas denominaciones hace años comenzaron a devolver el lugar que en un principio habían ocupado. Otras, en cambio, continúan en la misma posición donde las mujeres están subordinadas a los varones y con argumentos bíblicos descontextualizados, silenciadas y excluidas.
 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, nos sentimos en el deber de tomar posición al respecto, puesto que no se trata de un tema menor. Los Derechos Humanos de las humanas son prioridad evangélica cuando son vulnerados.
 
Entrado ya el siglo XXI, habiendo asumido las mujeres un rol destacado en política, economía, cultura, sociedad, la Iglesia no puede continuar con discursos infundados y anacrónicos. Por tal motivo, en esta declaración comenzamos con una reflexión en torno a Jesús y las mujeres para luego, plantear nuestra posición sobre el rol de las mujeres en la Iglesia.

 
Jesús y las mujeres
 
El Evangelio de Marcos es el más antiguo, por lo tanto, el más próximo al Jesús histórico. Se lo fecha antes de la caída de Jerusalén ocurrida el año 70 dC. Por su proximidad histórica al acontecimiento Jesús de Nazaret es que lo prefierimos para reflexionar sobre este aspecto.
 
Si bien Marcos asigna un lugar significativo a las discípulas mujeres no deja de situarlas en un rol secundario en relación a los discípulos hombres. Sin embargo, una lectura “contra cultural” del Evangelio de Marcos, es decir, desde “la resistencia” en clave “jesusiana y no cristiana” permite una comprensión diferente de lo que hasta el momento parecía obvio.
 
La diferencia de clave de lectura, entre “jesusiana” y “cristiana” es fundamental. La primera, sería una aproximación al texto bíblico desde la cercanía a Jesús de Nazaret, es decir, intentar leerlo con los lentes con los que nos transmiten los Evangelios, que leyó Jesús su sociedad, su cultura, su religión; donde la persona, no importa si es hombre o mujer, está por encima de la tradición, de la ley, de las estructuras organizativas que se da una comunidad. La segunda, sería una aproximación al texto bíblico desde el Cristo construido a partir de la fe, producto de una cultura determinada, que debió abrirse y dialogar con otras culturas. Un Cristo producto de doctrinas y dogmas que marca una distancia significativa entre el Jesús histórico y la Comunidad discipular actual.
 
Desde la perspectiva “jesusiana”, las discípulas mujeres pueden ser vistas, como el verdadero modelo de discipulado a seguir, en contraposición a los discípulos hombres que no lograron comprender el mensaje ni la persona de Jesús. Hasta pareciera que Jesús, adopta actitudes que en su sociedad y su cultura era propias de las mujeres, a la hora de proponer el seguimiento a su persona y su proyecto, como la demuestran los siguientes textos:
  • “Entre la multitud había una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre. Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, sin que le hubiera servido de nada. Al contrario, iba de mal en peor. Cuando oyó hablar de Jesús, esta mujer se le acercó por detrás, entre la gente, y le tocó la capa. Porque pensaba: “Tan solo con que llegue a tocar su capa, quedaré sana.” Al momento, el derrame de sangre se detuvo, y sintió en el cuerpo que ya estaba curada de su enfermedad. Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de él, se volvió a mirar a la gente, y preguntó: —¿Quién me ha tocado la ropa?. Sus discípulos le dijeron: —Ves que la gente te oprime por todos lados, y preguntas ‘¿Quién me ha tocado?’ Pero Jesús seguía mirando a su alrededor, para ver quién lo había tocado. Entonces la mujer, temblando de miedo y sabiendo lo que le había pasado, fue y se arrodilló delante de él, y le contó toda la verdad. Jesús le dijo: —Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y curada ya de tu enfermedad” (Mc. 10,25-34).
 
Resulta interesante y significativo, releer los signos de sanación obrados por Jesús. En unos hay una demanda expresa de la persona enferma (Mc. 1,40; 10,47). En otros, hay personas que median entre Jesús y la persona enferma aunque esta sea adulta (2,1-12; 7,31-37; 8,22-26). Todos estos casos, la persona enferma es un hombre. Sin embargo, la mujer enferma de hemorragias no tuvo quien la presentara y mediara ante Jesús. Probablemente se encontraba en tal estado de indefensión que ni siquiera pudo abrir la boca para suplicar. Simplemente cree y espera. ¿Cuántas veces habrá sufrido humillaciones por ser mujer, por estar enferma y por ser impura? Triplemente discriminada, victimizada y excluida por una sociedad y una cultura que tiene lugar solo para los hombres, los sanos y los puros. A ésta, temerosa y arrodillada, Jesús sana, restituye su pureza que le permite volver a ser parte de la comunidad y envía. Esta mujer, recorrió el mismo camino de Jesús en su calidad de Siervo de Yavé (Is. 52,13-53-12). Discriminación por su origen (Mc. 6,1-6). Victimización por parte de las autoridades socio políticas y religiosas (Mc. 2,23-27; 3,1-6.22). Exclusión de la comunidad – pueblo (Mc. 14,1-2.45-15,47).
  • “Jesús había ido a Betania, a casa de Simón, al que llamaban el leproso. Mientras estaba sentado a la mesa, llegó una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro, de mucho valor. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Algunos de los presentes se enojaron, y se dijeron unos a otros: —¿Por qué se ha desperdiciado este perfume? Podía haberse vendido por el equivalente al salario de trescientos días, para ayudar a los pobres. Y criticaban a aquella mujer. Pero Jesús dijo: —Déjenla; ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo. Pues a los pobres siempre los tendrán entre ustedes, y pueden hacerles bien cuando quieran; pero a mí no siempre me van a tener. Esta mujer ha hecho lo que ha podido: ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi entierro. Les aseguro que en cualquier lugar del mundo donde se anuncie la buena noticia, se hablará también de lo que hizo esta mujer, y así será recordada” (Mc. 14,3-9).
 
El mismo texto, pone en comparación las actitudes de la mujer y las actitudes de los hombres, incluido el anfitrión. Marcos plantea que algunos de los presentes se enojaron (14,4) pero su paralelo en Mateo dice que los discípulos se enojaron (26,8), incluso en Juan se dice que Judas Iscariote, uno de los discípulos es quien protesta (12,4-5). Sin lugar a dudas fueron los hombres quienes se enojaron por la actitud de agasajo de la mujer. Sin embargo Jesús la justifica (Mc. 14,6-9).
 
Podemos dar muchas interpretaciones desde una perspectiva cristiana, como la que da Marcos vinculando este suceso con el rito funerario de época. Pero nuevamente desde una perspectiva jesusiana: comprobamos que la mujer fue justificada por Jesús, porque simplemente estaba siendo culpabilizada por sus acciones, porque los discípulos – hombres estaban reproduciendo el modelo cultural donde la mujer es inferiorizada y desvalorada. Ella “hizo lo que pudo” (14,8), lo que tuvo a su alcance, lo que salió de su corazón, para demostrar su amor y admiración a Jesús. Seguramente Jesús valoró su autenticidad, tal como él actuó en la vida.

 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana y las mujeres
 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, sentimos el llamamiento a seguir el ejemplo de Jesús que dignificó y liberó a las mujeres de todo el peso cultural que las discriminaba y sometía a los hombres. También sentimos el impulso a enfrentar algunos desafíos:
 
1- Los evangelios también son historias de mujeres, pero al ser contadas por hombres (y vale para todas las Sagradas Escrituras) es necesario “desmantelarlas” del aparato machista y patriarcal, producto de la sociedad y la cultura, que desvirtúan su contenido liberador y dignificador.
 
2- Es necesario devolver la voz a las mujeres silenciadas, invisibilizadas y colocadas en planos secundarios en la historia de la Iglesia. Los Evangelios evidencian, junto a otros documentos de la Biblia Cristiana, que ellas tuvieron un marcado protagonismo junto a Jesús, y en muchos casos superior al de los Doce. Desempeñaron un relevante liderazgo en las comunidades, cumpliendo roles de dirigencia (diáconas y apóstolas, véase Rom 16).
 
3- Jesús no hizo diferencia entre discípulas y discípulos. Estas surgen a partir de los condicionantes epocales de la cultura centrada en el varón. Es más, desde una lectura alternativa o subversiva, como decíamos al comienzo, se podría concluir que Jesús se puso de parte de las mujeres en todas las circunstancias.
 
4- Desde esta lectura, podemos identificar testimonios donde las discípulas mujeres fueron más fieles, más coherentes y más radicales en el seguimiento de Jesús, que los discípulos hombres.
 
Tan evidente resulta la incomodidad de la comunidad discipular masculina, que no solamente silencian a las discípulas mujeres, las ponen en un plano secundario quitándoles protagonismo, sino que las descalifican, malinterpretando y manipulando, por ejemplo, el texto de Mc. 16,9 (cf. Lc. 8,2) presentando abiertamente a María Magdalena como una endemoniada a la que Jesús había liberado. 
 
Pero muy solapadamente dicen que Pedro fue un traidor y un violento, o que los otros diez apóstoles fueron unos cobardes que abandonaron a Jesús, justificando la mediocridad de sus acciones con texto proféticos que tranquilizan sus conciencias y las de algunos lectores asiduos de la Biblia.
 
A partir de esta fundamentación, definimos algunas líneas de intervención pastoral en materia de género:
  • Luchar contra la violencia de género en todas sus formas.
  • Incluir en nuestras comunidades a las mujeres divorciadas.
  • Promover el acceso de las mujeres al diaconado, presbiterado y episcopado.
  • Incluir a las mujeres trans en todos los puntos mencionados anteriormente.
  • No juzgar, ni excluir a las mujeres que han abortado.

Uruguay, 12 de noviembre de 2017.
+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.

Declaración Pastoral “Vengan y lo verán”

 
 
DOCUMENTO ECLESIAL SOBRE LAS VOCACIONES MINISTERIALES
 
Presentación
 
El evangelio de Juan nos relata en el diálogo entre Jesús y dos personas que quisieron seguirle, los primeros discípulos: “Ellos dijeron: —Maestro, ¿dónde vives? Jesús les contestó: —Vengan a verlo” (Jn 1,38-39). Con esta interrogante por parte de los dos hombres y esta invitación por parte de Jesús, dejamos instalado el tema de la necesidad de ministros y ministras en la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana que estamos cursando el séptimo año de fundación de nuestra denominación.
 
 
Introducción
 
“Somos parte de la Iglesia de Jesucristo, Una, Santa, Católica y Apostólica” (Documento Constitutivo, 2011. Introducción).
 
Aspiramos a ser una iglesia “profética y comprometida con los valores del Reino, al estilo de Jesús… abierta al diálogo ecuménico e interreligioso” (Documento Constitutivo, 2011. Introducción). 
 
Tenemos presencia en Uruguay y Argentina. “una iglesia pequeña (Mt 13,31-33), de gente sencilla y con limitaciones (1Cor 1,26), abierta a todas las personas (Hch 10), comprometida con los derechos humanos y la dignidad humana (Jn 10,10), radical en el seguimiento del Maestro (Lc 9,62), convencida que Dios guía nuestros destinos (Fil 1,6), emergente en medio de la sociedad, la cultura y las otras iglesias (Mt 5,14-16)” (Documento sobre Nuestra Identidad, 2016). Nos encontramos en estado de misión (Documento Iglesia Misionera, 2012). Sentimos la necesidad de sumar ministros y ministras a la tarea eclesial, por eso, durante el mes de octubre, estaremos trabajando para ello: invitando, informando, orientando.

 
Nuestra identidad.
 
Nos caracterizamos por ser una iglesia ecuménica e inclusiva (Carta Presentación, 2016). “Desde nuestro orígenes hasta ahora participan personas provenientes de las iglesias: Católica Romana, Veterocatólica, Episcopal, Metodista, Ortodoxa Armenia, Luterana y Evangélicas Pentecostales; también la integran personas que se definen como cristianas independientes, agnósticas y ateas; y es que Jesús, el Maestro y el Señor (Jn 13,13) no ha perdido vigencia y capacidad de convocatoria, interpelando a los hombres y las mujeres de todos los tiempos (Mc 1,27), invitándolas a ser parte de su proyecto transformador de la sociedad y la cultura (Mc 10,17-27; Jn 1,35-47), al que llamó Reino (Lc 17,21), cuya concreción es la justicia, la solidaridad y los derechos de todas las personas, especialmente de las oprimidas y excluidas (Lc 4,18-21 cf Is 61,1), para que gocen de vida digna, plena y abundante (Jn 10,10)” (Documento sobre Nuestra Identidad, 2016).
 
Entendemos la catolicidad en su doble acepción de universalidad y ortodoxia (Declaración de Catolicidad, 2015).
 
Entendemos que somos parte de la Iglesia fundada por los Apóstoles y que se mantiene hasta hoy, creyendo, practicando y enseñando aquello que creyeron y enseñaron los Apóstoles (Declaración de Apostolicidad, 2015).
 
Nuestro cuerpo dogmático se remonta a los “concilios ecuménicos de la iglesia no dividida del primer milenio” (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº3).
 
Desde nuestros orígenes adherimos a la Declaración de Utrecht (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº4).
 
Veneramos a María como Virgen y Madre de Dios, de acuerdo a las enseñanzas de los concilios del primer milenio (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº5).
 
Veneramos a las santas y los santos, de acuerdo a las enseñanzas de los concilios del primer milenio (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº6).
 
Nos identificamos con el movimiento de Jesús y la iglesia antigua pre constantiniana (siglos I al III): comunidades autónomas y diversas en sus teologías, tradiciones y prácticas litúrgicas, como lo eran las iglesias de Jerusalén, de Antioquía, de Corinto y de Roma, entre otras. Nuestro lema es: “en lo que es necesario: unidad, en lo que es dudoso: libertad, en todo caridad” (San Agustín de Hipona, 354-430).
 
 
Nuestro proyecto eclesial
 
Somos una iglesia que invita a todas las personas a la Fiesta de la Vida (Mt 22,9-10), sin distinción, porque creemos y profesamos “que Dios no hace diferencia entre las personas” (Hch 10,34). Pero no podemos negar, que siguiendo el ejemplo de Jesucristo, sentimos una predilección especial por aquellas personas que, tanto el sistema político como religioso, vulnera en sus derechos y dignidad (Lc 6,21-22), por eso, siguiendo su enseñanza servimos (Mt 20,28; Jn 13,12-17) a nuestros hermanos y nuestras hermanas, que son el octavo sacramento (Mt 25,34-45).
 
Nuestra identidad no se debiera manifestar en las expresiones litúrgicas, en los ornamentos, en los tipos de oración, esa no es la característica de las discípulas y los discípulos de Jesús. Nuestra identidad se testimonia a la sociedad y las otras iglesias, haciendo lo que Jesús nos manda (Jn 15,7): amar (Jn 13,34-35). Un amor que se expresa en comunión fraterna (Hch 4,32-35), en acciones liberadoras y sanadoras (Hch 3,6), en solidaridad (Hch 2,45; 4,34), dando testimonio de nuestra fe (1Pe 3,15). La vida litúrgica es el lugar donde volcamos la fe compartida en estas acciones. Sin un servicio real la vida litúrgica no tiene sentido; el evangelista Juan equipara la Eucaristía al Lavatorio de los Pies (Jn 13,1-20); por eso, Eucaristía y Servicio están intrínsecamente unidos; para las personas miembros de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, no puede haber uno sin el otro. Esta es una característica fundante de nuestro proyecto eclesial.
 
No somos una iglesia de sacrificios, con víctima, sacerdote y altar; esa es herencia pagana asumida por el cristianismo. Somos una iglesia que celebra la vida y el amor incondicional de un Padre Bueno que sale al encuentro de la humanidad, sin tomar en cuenta el pasado, restituyéndole derechos y dignidad (Lc 15,11-32); somos conscientes que compartiendo el sacerdocio universal (1Pe 2,9) participamos de la Eucaristía siguiendo el mandato del Señor (1Co 11,24).
 
 
Nuestra invitación
 
Está claro, que generalmente uno escribe el deber ser y no lo que es, pero con este horizonte, caminamos tras las huellas del Señor (Lc 5,11), seguros de que nos cuida (2Cor 12,9) en el camino de la vida y compensa nuestras falencias (Sal 137,8). Por lo tanto, si compartes nuestra identidad y nuestro proyecto eclesial, te invitamos a ser parte de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, donde sea que te encuentres, pues aún desde “la diáspora” es posible formar y ser Iglesia. Por eso, si sientes el deseo de seguir y servir al Señor en esta comunidad eclesial, con Él te invitamos a que vengas a experimentar junto a nosotros y nosotras el llamado del Maestro (Jn 11,28), desarrollando tus dones de acuerdo a la vocación a la que te sientas llamado o llamada, laical o clerical. Sin importar tu estado civil o tu orientación sexual (Hch 10,34).
 
 
No dudes en contactarnos:
 
 
Desde el 10 de octubre hasta el 9 de noviembre estaremos orando por y trabajando para, la incorporación de candidatos y candidatas al ministerio, laical o clerical. Cada año, será el “mes vocacional”.
 
Bendiciones a todos y todas.
+Julio, Obispo de la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana. Personería Jurídica 10103
Miembro de la Comunión Anglicana Libre, de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica, de la Conferencia Episcopal Ecuménica Latinoamericana.