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viernes, 17 de octubre de 2014

Teologías Postmodernas (ensayo)

El fin de los oráculos y el comienzo de los testimonios
Autor: Julio Vallarino





Introducción:

Hace algunos años llegó a mis manos el libro en versión digital “Otro cristianismo es posible” de Rogers Lenaers ([1]). Especialmente el capítulo 4 “Las Sagradas Escrituras como fuente de fe” despertó mi atención, provocando en mí la necesidad de profundizar en los contenidos aportados, especialmente en lo que respecta a la revelación y la hermenéutica. Algunos años después me encuentro con escritos de John D. Caputo ([2]), “Después de la muerte de Dios”, capítulo 2 “Hermenéutica espectral: sobre la debilidad de Dios y la teología del acontecimiento” que me recordó el material anterior y reavivó el interés de abordar el tema.

En estas páginas, intentaré dialogar sobre la Biblia y la postmodernidad.

El trabajo presenta la estructura solicitada en el esquema de presentación: pregunta de investigación, hipótesis, objetivo, análisis temático y conclusiones.


1.    Pregunta de investigación:

La pregunta de investigación que se pretende responder a través de estas páginas es la siguiente: ¿Las Sagradas Escrituras son la Palabra de Dios?.

Muchas personas sin lugar a dudas responderán que sí. Incluso en algunas denominaciones, aún se concluye la lectura pública de las Sagradas Escrituras con la afirmación “Palabra de Dios”, posicionándose desde una perspectiva metafísica.
Sin embargo, encontramos contradicciones a la interna del propio libro ([3]) que dejan evidencia que, de ser efectivamente la Biblia, Palabra de Dios, Dios se contradice a sí mismo, entonces, sentimos el desafío de posicionarnos desde otra perspectiva.

Dice J.D. Caputo: “La idea que hay detrás de una teología posmoderna es la de liberar el acontecimiento” ([4]). Esta idea nos desafía a leer e interpretar las Sagradas Escrituras desde esa perspectiva.


2.    Hipótesis:

Las Sagradas Escrituras no son oráculos divinos ([5]) sino testimonios humanos ([6]); por lo tanto, ya no pueden ser comprendidas como Palabra de Dios, sino como expresión de la fe personal y comunitaria de sus autores y autoras.


3.    Objetivo /s

El presente trabajo, pretende realizar una breve contribución a la deconstrucción de los relatos de las Sagradas Escrituras, a partir del análisis de cuatro relatos clave.


4.    Análisis temático: “cuatro sin sentido”.

“El acontecimiento constituye una suerte de contrato que hemos firmado, que nos convierte en el pueblo de la promesa, del testamento y de la brecha. La religión es el contrato que hemos firmado entre el acontecimiento y nosotros. Más allá de los testamentos judíos y cristianos –o tal vez en ellos- soñemos con un testamento posmoderno en el que seamos el pueblo del acontecimiento, los llamados a reunirse por el acontecimiento” ([7]).

A través del análisis de cuatro episodios bíblicos, desde la teología de la posmodernidad, pretenderemos “liberar el acontecimiento” y responder a la pregunta de investigación.


-       4.1. El sin sentido de un dios-en-las-alturas

Según Caputo “el nombre de Dios lo nombra todo excepto el acontecimiento que solicita e invita, llama y reclama, pero nunca es nombrado definitivamente…” ([8]) ...” un acontecimiento que es más grande que cualquier otro que exista” ([9]).

Este Ser Indecible al que llamamos Dios, lo ubicamos preferentemente “arriba”, en el “cielo”, en otro mundo en las alturas. Pero esto no deja de ser un axioma, es decir, un punto de partida no obligatorio, que puede ser aceptado o no.

Según Rogers Lenaers “Quien como cristiano prefiere seguir en este axioma se halla bien acompañado: todo el Antiguo y Nuevo Testamento, toda la herencia de los Padres de la iglesia, toda la escolástica, los concilios, incluyendo al Vaticano II, toda la liturgia, los dogmas y su elaboración teológica parten del axioma de los dos mundos paralelos. Jesús mismo y los «apóstoles y profetas» sobre los que se funda el credo cristiano han pensando en forma heterónoma” ([10]), es decir desde el punto de partida de los dos mundos, el de arriba y el de abajo.

Sin lugar a dudas, a partir del siglo XIX comienza a producirse un cambio fundamental en esta concepción. El mundo de “arriba” desaparece y con él “el dios en las alturas”, es a partir de esta realidad, que varios estudiosos comienzan a hablar de “la muerte de Dios” ([11]). El cristianismo enfrenta entonces, el desafío de una nueva inculturación, esta vez, no al servicio de la colonización y la dominación, como por ejemplo cuando la conquista del continente americano, sino del diálogo con la sociedad y la cultura del siglo XXI, que ya no cree en la existencia de ningún otro mundo, arriba, abajo o fuera de este mundo. Afirma R Lenaers “Dios no está nunca afuera sino que ha estado siempre al centro”.

Dejar de hablar de “un dios en las alturas” tiene un efecto dominó en nuestra formulación de la fe. Las formulaciones del Credo son imposibles de sostener, sin embargo, es la oportunidad para que el acontecimiento sea liberado, al decir de Caputo.


-       4.2. El sin sentido de una creación de la nada y perfecta luego de Darwin.

A partir de los postulados de Charles R. Darwin ([12]) sobre la evolución de las especies, de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural, resulta insostenible la teoría creacional a partir de la nada, que postuló durante siglos el cristianismo y que algunos sectores todavía sostienen, fundamentando a partir de las Sagradas Escrituras.

Según J.D. Caputo, en la primera historia creacional en Génesis 1, Dios no creó el ser de la nada, sino que “otorgó vida y luz a lo que era oscuro y sin vida” ([13])

El relato bíblico entonces, leído e interpretado desde la teología postmoderna, presenta al Ser Indecible que llamamos Dios, liberando los acontecimientos: En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua” (Génesis 1,1-2) ([14]).

Los pueblos del antiguo Oriente concebían el caos primitivo como un mar que todo lo cubría (Salmo 105,6-9). Por eso, el escritor sagrado presenta al Ser Indecible “otorgando luz y vida” (Génesis 1,3-5) y posteriormente separando las aguas y ordenándolas para que aparezca lo seco (Génesis 1,6-10) es decir, la tierra que, luego produce plantas y árboles (Génesis 1,11) y los mares que producen los animales (Génesis  1,20-22).

El escritor sagrado de Génesis, no pretendió explicar el desarrollo creacional que aún se continúa dando, en la medida que continúan surgiendo nuevas formas de vida, sino que brindó un testimonio mediando por su contexto epocal y cultural.


-       4.3. El sin sentido de las narraciones milagrosas luego de Newton

A partir de los descubrimientos de Isaac Newton ([15]) no es posible continuar sosteniendo las narraciones milagrosas del Antiguo o del Nuevo Testamento.

Resulta poco creíble para los hombres y mujeres del siglo XXI los acontecimientos narrados en los Evangelios: liberaciones demoníacas (Marcos 1,21-28 cf Lucas 4,31-37), curaciones milagrosas (Marcos 1,32-34 cf Mateo 8,16-17; Lucas 4,40-41), leprosos sanados (Marcos 1,40-45 cf Mateo 8,1-4; Lucas 5,12-16), paralíticos que caminan (Marcos 2,1-12 cf Mateo 9,1-8; Lucas 5,17-26); panes y peces que se multiplican (Marcos 6,34-44; Lucas 9,11-17),  y así podríamos continuar citando sucesos milagrosos.

Los relatos son el continente, o envoltorio según R. Lenaers, del acontecimiento que tiene que ser liberado, según J Caputo.

Entonces, podemos concluir que los escritores sagrados no pretendieron transmitir a sus audiencias “acontecimientos extraordinarios” sino que tomaron formas narrativas de su tiempo y proporcionaron explicaciones de determinados hechos, a partir de sus propios contextos, epocales y culturales, dando testimonio, desde esta perspectiva a las comunidades destinatarias de sus mensajes.


-       4.4. El sin sentido de la cruz como sacrificio de expiación deja en evidencia la crueldad de dios

La teología clásica ha planteado la muerte en cruz de Jesús como un sacrificio expiatorio (Marcos 9,12; 10,32-34; Romanos 3,25; 1 Corintios 5,7; Efesios 1,7; 5,2; 1 Juan 2,2; Hebreos 9,11-14, etc.)

La patrística y los escritores eclesiásticos se hicieron eco de esta doctrina neotestamentaria a través de Atanasio, Ambrosio, Anselmo, Hugo de San Víctor, Buenaventura entre otros.

La sola idea, de un padre que entrega a la muerte a su hijo único, de la forma más cruel y humillante, como era la crucifixión en tiempos de Jesús, haciéndolo pasar antes por la traición de uno de sus seguidores, el abandono de los otros frente a su detención, la negación de otro cuando fue asociado a él, la tortura y las burlas, antes y después del juicio, rechinan a los hombres y las mujeres del siglo XXI; revelando a un dios cruel y sanguinario.

Un dios omnipotente y todopoderoso, que desde su trono permite la ejecución de su hijo querido, no es una imagen que podamos sostener en la actualidad ([16]) ¿Este es el dios en el que creemos los cristianos y las cristianas y del que damos testimonio a nuestra sociedad y nuestra cultura? Cuando recitamos el Credo, ¿en qué Dios creemos cuando afirmamos “creo en Dios”?

Ciertamente, algunas comunidades de fe aún continúan creyendo en ese dios que es imagen y semejanza de lo que sucede en las relaciones humanas.

Pero el Dios que revela Jesús es un padre lleno de amor (Lucas 15): “Los caminos de un padre en el Reino están ilustrados por la historia de otro padre, quien fue pródigo en el amor a su hijo. Éstos son los caminos del Reino. En el mundo, la violencia se encuentra con la violencia; en el Reino, en cambio, se encuentra con el perdón. En el mundo, la traición se disimula con un beso: en el Reino, la traición se cura con un beso” ([17]).

Según Caputo, “el acontecimiento albergado en el nombre de Dios en esta escena … es el de un poder de los débiles o un algo –incondicional sin soberanía-, una –fuerza débil-“ ([18]) muy diferente a la imagen del dios juez, omnipotente y todopoderoso, al que nos referimos más arriba, que reclama sacrificio y sangre para satisfacer su ira.

La cruz de Jesús, fue la consecuencia de su accionar, el fracaso temporal del proyecto de Dios para la humanidad pero nunca, una muerte expiatoria o una muerte vicaria. Estas, han sido formas que encontraron los escritores sagrados para explicar la muerte del justo y del bueno.


5.    Conclusión /es

De alguna manera, estos cuatro “sin sentido” nos obligan a revisar nuestra hermenéutica bíblica.

Caputo afirma: “no he renunciado a la palabra hermenéutica, sino que he intentado salvar o rehabilitar esta palabra en una modalidad más posmoderna: salvar el acontecimiento encerrado en esta palabra, cosa que he intentado a través de una campaña de defensa de lo que he llamado la hermenéutica radical” ([19]).

Las Sagradas Escrituras, son los testimonios de fe de un pueblo entre muchos otros pueblos, mediada por su cultura entre muchas otras culturas y por un tiempo, entre muchos otros tiempos, que van desde el origen de la humanidad hasta el final, si es que éste existe. De ninguna manera, oráculos, palabra incuestionable e inmutable de Dios.

Las Sagradas Escrituras, son “un continente” del “acontecimiento” que se revela en todas las culturas y en todos los tiempos, por eso postulamos una teología del pluralismo religioso.

Estas  conclusiones para nada niegan la revelación del Ser Indecible que continúa comunicándose “en la profundidad de nuestra psiquis humana, y esta revelación sube hasta nuestra conciencia. Pero esta conciencia está acuñada y determinada por la cultura y por la identidad del sujeto … las Sagradas Escrituras, pues siguen siendo palabras humanas, que a menudo abren camino hacia Dios y son ricas, pero otras veces son pobres e incluso engañosas. Y cuando las adoptamos no es porque sean infalibles, sino porque nos conmueven existencialmente” ([20]) revelando y liberando el acontecimiento.

Estas páginas, que son una pequeñísima reflexión, me abrieron la puerta al diálogo, desde mi experiencia de fe, con la sociedad y la cultura de la postmodernidad, que espero continuar profundizando y compartiendo, en el espacio eclesial.





[1] Nació en 1945 en Bélgica. Estudió filosofía, teología y filología clásica. Se especializó en temas vinculados a la modernidad, especialmente al choque producido entre esta y las representaciones tradicionales de la fe cristiana. En sus trabajos pretende reconciliar el mensaje bíblico de la fe con la modernidad recurriendo a nuevas formulaciones.
[2] Nació en 1940 en Estados Unidos de América. Estudió filosofía. Es una figura importante del cristianismo postmoderno y fundador del movimiento teológico conocido como teología débil. Se especializó en temas vinculados a la hermenéutica, la fenomenología, la deconstrucción y la teología.
[3] Algunos ejemplos son: 2 Samuel 24,1 contradice 1 Crónicas 21,1; 2 Reyes 8,26 contradice 2 Crónicas 22,2; 2 Samuel 5 – 6 contradice 1 Crónicas 13 – 14; Josué 10,23 contradice Josué 15,63; Mateo 1,6 contradice a Lucas 3,31; Mateo 1,8 contradice a 2 Crónicas 26,1; Mateo 1,17 contradice a Mateo 1,12-16.
[4] CAPUTO JD: Después de la muerte de Dios, capítulo 2: Hermenéutica espectral: sobre la debilidad de Dios y la teología del acontecimiento, pág 83
[5] Oráculo, del griego μαντειον y del latín oraculum, es la respuesta de la divinidad a la pregunta del pueblo, a través de intermediarios: sacerdotes / sacerdotisas, señales físicas, interpretaciones de símbolos, sacrificio de animales.
[6] Enmarcados en un contexto histórico, geográfico, político, económico, social, cultural, étnico, religiosos, muy diferente al nuestro.
[7] CAPUTO JD: obra citada pág 85
[8] CAPUTO JD: obra citada pág 87 – 88
[9] CAPUTO JD: obra citada pág 91
[10] LENAERS, R: “Otro cristianismo es posible” capítulo 2 “Despedirse del mundo de arriba” pág 20 - 21
[11] Friedich Nietzche, Hegel, Heidegger, Sloterdijk
[12] 12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882, de origen inglés, “Con apenas 16 años Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina para dedicarse a la investigación de invertebrados marinos. Posteriormente, la Universidad de Cambridgedio alas a su pasión por las ciencias naturales.3 El segundo viaje del HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformistas de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre como escritor popular. Intrigado por la distribución geográfica de la vida salvaje y por los fósiles que recolectó en su periplo, Darwin investigó sobre el hecho de la transmutación de las especies y concibió su teoría de la selección natural en 1838”. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Darwin
[13] CAPUTO JD: obra citada pág 79
[14] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[15] 4 de enero de 1643 – 31 de marzo de 1727, de nacionalidad inglesa, astrónomo, físico, teólogo, alquimista y matemático, conocido por formular las leyes de la dinámica y la cinemática, la teoría corpuscular de la luz, el desarrollo del cálculo diferencial e integral y la ley de la gravitación universal.  Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Darwin
[16] “Encuentro la idea del sacrificio sangriento primitiva, y la idea de que se le pida a un padre, y que éste lo satisfaga, me parece repugnante” (CAPUTO JD: obra citada pág 101 nota 18).
[17] CAPUTO, JD: obra citada pág 102 - 103
[18] CAPUTO, JD obra citada pág 103
[19] CAPUTO, JD: obra citada pág 114 – 115
[20] ROGERS, R: obra citada pág 50 - 52

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