Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

sábado, 11 de octubre de 2014

Anotaciones para una "MATROLOGÍA" eclesial



Introducción

El presente trabajo pretende recuperar, algunos testimonios de mujeres que transgredieron el mandato social imperante en occidente, productos del patriarcado que también se impuso en la Iglesia Antigua. Mujeres que asumieron el liderazgo con un fuerte protagonismo en el desarrollo de la Iglesia.

Consta de una introducción donde se reseña brevemente, las transgresiones de las mujeres que han buscado un lugar de liderazgo tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, para luego, dar paso al trabajo en sí: “Anotaciones para una Matrología eclesial”, para lo cual desarrollamos tres perfiles: María Magadalena (apóstol), Tecla (predicadora) y Egeria (peregrina y escritora).

Ya en el Antiguo Testamento, podemos reconocer algunas mujeres que desafiaron al sistema patriarcal imperante: Tamar (Gn 38), Débora (Jue 4-5), Jezabel (1 y 2 Re), Ruth (libro de Rut), Esther (libro de Esther). El movimiento contracultural, generado a partir del cristianismo, nos presenta en el Nuevo Testamento, otras mujeres que continuaron desafiando al patriarcado: Febe es quien lleva la carta a las iglesias de Roma y en los saludos, Pablo menciona a veintiocho personas entre las cuales se encuentran seis mujeres solas: María (v 6), Trifena y Trifosa (v 12 a), Péside (v 12 b), la madre de Rufo (v 13 b), la hermana de Nereo (v 15 b), señalando a cuatro de ellas sin referencia a ningún hombre y destacando su trabajo en la iglesia; y tres mujeres en matrimonio Prisca (v 3-5 a), Junia (v 7 a) y Julia (v 15 a)[1].

Posteriormente, en la iglesia primitiva, también encontramos referencias al rol de la mujer en la vida eclesial: la apóstol María Magdalena, la profetisa Ana; la predicadora Tecla, la pastora Febe, la mártir Perpetua[2].

En complementariedad con los Padres de la Iglesia, siempre hubo mujeres, cuya creatividad y actitud para sortear los obstáculos de la sociedad patriarcal, son la prueba de que es posible desarrollar la “matrología” dentro de la historia de la Iglesia.


 Las mujeres en la Iglesia Apostólica

1.   María Magdalena, apóstol.

María Magdalena es mencionada tanto en los evangelios canónicos del Nuevo Testamento, como en los evangelios apócrifos, como una especial discípula de Jesús. Es de especial importancia para las corrientes gnósticas del cristianismo.

En los Evangelios canónicos, tanto Marcos como Mateo y Juan, la sitúan en la escena de la crucifixión (Marcos 15,45-47; Mateo 27,55-56; Juan 19,25) y testigo ocular, tanto de la sepultura, (Marcos  15,47; Mateo 27,61) como de la resurrección de Jesús (Marcos 16,1-5; Mateo 28,1-5; Lucas 24,1-10; Juan 20,1-2), danto testimonio de la resurrección a los apóstoles varones. También fue testigo de una cristofanía (Juan 20,11-18).

En los escritos apócrifos, se la presenta como testigo de la resurrección:
A la mañana del domingo, María la de Magdala, discípula del Señor -atemorizada a causa de los judíos, pues estaban rabiosos de ira, no había hecho en el sepulcro del Señor lo que solían hacer las mujeres por sus muertos queridos-, tomó a sus amigas consigo y vino al sepulcro en que había sido depositado” (Evangelio de Pedro. Fuente: Aurelio de Santos Otero. Los Evangelios Apócrifos. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1985, págs. 375-93. )[3].

Otros escritos dan testimonio del lugar que ocupaba en la comunidad eclesial:
“Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo» (Evangelio de Tomás, logion 114. Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero)[4];

“Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera [κοινωνος]. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera” (Evangelio de Felipe, logion 32. Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero )[5];

“Pedro añadió, -¿es posible que el Maestro haya conversado de ese modo con una mujer, acerca de secretos que nosotros ignoramos? ¿Habremos de cambiar nuestras costumbres y escuchar todos a esta mujer?- … María entonces rompió a llorar. Dijo a Pedro: -Pedro, hermano mío ¿qué tienes en la cabeza? ¿crees que yo sola me lo imagino?- … Leví tomó la palabra: -Pedro tú siempre has sido un impulsivo, veo ahora que te ensañas con una mujer, como lo hacen nuestros adversarios. Sin embargo, si el Maestro la ha hecho digna ¿quién eres tú para rechazarla?”  (Evangelio de María Magdalena 17,14-19; 18,1-4 y 7-12. Fuente: materiales del curso)[6].

Sin lugar a dudas, estos textos nos permiten rescatar algunos aspectos de la figura de María Magdalena:
·         proximidad y conocimiento de Jesús (discípula y testigo de los dichos y hechos)
·         liderazgo frente al grupo de mujeres (siempre nombrada en primer lugar)
·         liderazgo frente al grupo de varones (anuncia la resurrección y el envío en los escritos canónicos y es puesta en igualdad de condiciones en los escritos apócrifos, a los discípulos varones)
·         reconocimiento por parte de algunos grupos gnósticos del liderazgo y figura de María Magdalena.

También son testigos del rechazo de la iglesia patriarcal al protagonismo femenino dentro de la Iglesia donde, estos testimonios de los escritos apócrifos se suman a las enseñanzas de los Padres:
“Como en todas las iglesias de los santos, las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra antes bien, estén sumisas como también la Ley lo dice. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea” (Tertuliano, Adversus Marcionen 5,8,11-12).

2.   Tecla la predicadora.

La única fuente que menciona a la predicadora Tecla son Los Hechos de Pablo y Tecla[7]. Según este documento, era una joven de Iconio que al escuchar la predicación del apóstol Pablo se convirtió al cristianismo dejando su prometido (capítulo 2) haciéndose en discípula del apóstol, luego es condenada a muerte y salva su vida milagrosamente (capítulo 5), acompañando a Pablo en la predicación nuevamente debe enfrentar otras condenas (capítulos 6 – 9), enviada a predicar por el apóstol (capítulo 10). Finalmente, al concluir el escrito se reconoce a Tecla como mártir, apóstol y virgen (11,15).

De la lectura del documento podemos destacar los siguientes aspectos:
·         convertida al cristianismo se hace discípula de Pablo
·         da pruebas de fidelidad a su vida cristiana
·         es enviada por el apóstol a predicar
·         reúne mujeres en torno a sí, a las que enseña y lidera
·         el escrito la coloca como “apóstol”.

3.   Egeria, peregrina y escritora

Fue una importante escritora del siglo IV. Al parecer originaria de la provincia romana Gallaercia en Hispania, de familia noble  y culta. Una mujer de profunda religiosidad e ilimitada curiosidad.

Del año 381 al 384 recorrió lugares santos en Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla, dejando por escrito sus impresiones en su obra Itinerarium Egeriae donde relata, para sus hermanas monjas, con detalle el viaje a través de la red de caminos utilizados por las legiones romanas para desplazarse por el territorio del imperio, utilizando como lugar de hospedaje las casad de postas y en otras oportunidades las hospederías de los monasterios. Pareciera que contó con algún sistema de protección militar en territorios peligrosos:
“comenta a sus hermanas: « A partir de este punto despachamos a los soldados que nos habían brindado protección en nombre de la autoridad romana mientras nos estuvimos moviendo por parajes peligrosos. Pero ahora se trataba de la vía pública de Egipto, que atravesaba la ciudad de Arabia, y que va desde la Tebaida hasta Pelusio, por lo que no era necesario ya incomodar a los soldados.» (Fuente: http://www.viajeros.com/articulos/563-egeria-la-primera-peregrina).

Se la identifica como monja abadesa, peregrina y escritora. Se caracterizó por ir contra las reglas sociales y eclesiales y emprender una peregrinación hacia la ciudad santa de Jerusalén, desafiando el sistema patriarcal al emprender tremenda iniciativa. Era reconocida como una celebridad por la dirigencia eclesial, presbíteros y obispos y especialmente por monjes.

Sus escritos nos permiten conocer un cristianismo naciente donde ubica con lujo de detalles los lugares santos y especialmente los monasterios.

De sus escritos se desprende que:
·         gozaba de gran prestigio social y cultural, no solo en su región sino en el territorio del imperio
·         perfecto domino del griego y el latín
·         perfecto conocimiento de las Escrituras y de la geografía bíblica
·         abúndate información histórica
·         asunción del rol de “mujeres viriles”[8]
·         en su trayecto conoció a muchos Padres y Madres del Desierto proporcionando valiosa información sobre el movimiento monástico del siglo IV
·         desafió el sistema patriarcal permaneciendo soltera y sin recluirse en un monasterio, exponiéndose a los desafíos de ser peregrina.


Conclusiones

Tengo la certeza de que en la época patrística, también podemos reconocer una matrología afianzada, representada por mujeres que lograron hacer frente al sistema patriarcal y generar brechas donde desarrollarse y consolidarse, asumiendo funciones destinadas social y culturalmente  para los varones.

Los tres perfiles que mencionamos en estas páginas, María Magdalena, Tecla de Iconio y Egeria son sólo tres ejemplos de mujeres que pueden ser consideradas Madres de la Iglesia que, junto a los Padres de la Iglesia, pusieron las bases del cristianismo.

A comienzos de la época patrística aún tenemos claros indicios de la participación activa de las mujeres en el liderazgo eclesial. Orígenes (siglo II) comparaba a Febe con las viudas de la carta a Tito en sus Comentarios a Romanos 10,17. También en Ignacio de Antioquía  (siglo II) encontramos un saludo a las vírgenes y a las viudas en su Carta a Filipenses 15. También en la Didascalia Apostolorum  (siglo III) y en las Constituciones Apostólicas (siglo IV)  se mencionan a las diaconisas. Sin embargo, se fue limitando cada vez más la participación de las mujeres en el liderazgo eclesial, hasta llegar a nuestros días, donde casi no forman parte de la estructura de liderazgo eclesiástico.

Considero fundamental recuperar la memoria del movimiento cristiano de los primeros siglos y el testimonio de estas mujeres que desafiaron al sistema patriarcal que las limitaba en sus derechos y dignidad, asumiendo roles y funciones que escandalizaron a sus contemporáneos, sin embargo, son la fuerza que permite que hoy volvamos a las fuentes y reencontrarnos con los fundamentos bíblicos  y patrísticos que aseguran que la iglesia de los primeros siglos contaba con mujeres en el liderazgo, desarrollando roles como diáconas, predicadoras, misioneras, profetizas y hasta apóstoles según el Espíritu Santo les daba sus dones.

  
Autor: Julio Vallarino

Bibliografía general

ISHA: La mujer según la Biblia. Corea. Ed. Sociedades Bíblicas Unidas, 2010.
NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA. Madrid. Ed. Cristiandad, 1975
HOLMAN: Diccionario Bíblico Ilustrado. China, B&H, 2008
ROCCO TEDESCO, Diana: Materiales del curso.
VIDAL, César: El Nuevo Testamento – INTERLINEAL – Griego Español. EEUU, Ed. Grupo Nelson, 2011

Fuentes
ISHA: La mujer según la Biblia. Corea. Ed. Sociedades Bíblicas Unidas, 2010.
NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA. Madrid. Ed. Cristiandad, 1975

Artículos consultados en intenet




[1] HANKS Tomás: El Evangelio Suvbersivo pág 141
[2] ROCCO Diana: Materiales del curso MUJERES EN LA IGLESIA ANTIGUA
[3] Conocido sólo por fragmentos a través de un manuscrito encontrado en Egipto. Escrito probablemente en la primera mitad del siglo II. La primera referencia encontrada respecto de este Evangelio está en la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, donde al parecer, una comunidad cristiana en Cilicia (Asia Menor) tenía conocimiento y utilizaba este documento, relacionándoselo con el docetismo.
[4] Contiene 114 dichos atribuidos a Jesús. Se conserva en un papiro copto descubierto en 1945 en Egipto. Según algunos estudiosos, sería contemporáneo de los Evangelios canónicos. Hipólito de Roma hace referencia al Evangelio de Tomás citando un logión. También Ireneo cita el Evangelio de Tomás. Igualmente, Cirilo de Jerusalén lo menciona, pero esta vez para descalificarlo asociándolo al dualismo maniqueo.
[5] Contiene 143 dichos y parábolas atribuidos a Jesús. Descubierto en la segunda mitad del siglo XX. Se lo puede fechar entre los siglos II ó III. Tiene una clara orientación valentiniana.
[6] Nos llegan apenas algunos fragmentos de este Evangelio apócrifo que algunos estudiosos lo ubican en el siglo II debido a la influencia de ideas gnósticas. De él se conservan dos fragmentos, uno escrito en griego y otro más extenso en copto, seguramente traducido del griego.
[7] Escrito en griego hacia el siglo II, narra la vida de Tecla, una joven virgen de la ciudad de Iconio. Las numerosas menciones de los Padres de la Iglesia: Cipriano, Eusebio, Epifanio, Agustín, Gregorio Nacianceno, Juan Crisóstomo entre otros, sugieren que era muy difundido en el cristianismo antiguo. A través de él se puede constatar que las mujeres predicaban y bautizaban a pesar de que Tertuliano arremetió contra esto.
[8] María Dolores Mirón Pérez (vid., infra, "Bibliografía"), ha resumido a la perfección los avatares de este jalón en la lucha histórica por la igualdad de sexos: "Este fenómeno [el de las "mujeres viriles"], propio del siglo IV, fue la culminación de un proceso iniciado en Roma en tiempos de la República, de progresiva emancipación femenina, en particular en las clases altas. Proceso, no obstante, que no fue ni generalizado ni completado. El derrumbamiento del Imperio y las invasiones bárbaras, con la subsiguiente inseguridad que conllevaba para los viajes, así como la oposición mayoritaria de los padres de la Iglesia, que no acababan de ver con buenos ojos tanta independencia en una mujer, pusieron freno a estos atisbos de libertad femenina" (Fuente: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=egeria2).

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