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martes, 25 de octubre de 2011

Comentarios a la Biblia Queer - Génesis (quinta entrega)

Traducción de los Comentarios a la Biblia Queer.
GÉNESIS / BERESHIT
Autor: Michael Carden - Traducción: MCRP
LEKH LEKHA (12.1 – 17.27)

Los primeros once capítulos del Génesis constituyen la primordial historia de los orígenes del mundo. Desde aquí en adelante, el relato se centra en los orígenes y la historia de Israel.

Estos orígenes se ubican a través de Abraham, en línea directa desde Sem, y antes de él, a través de Noé, hasta la pareja primaria, en Génesis 2-3. Sin embargo, los orígenes de Israel representan un nuevo comienzo, desde que Sara y Abraham aparecen en paralelo a los primeros seres humanos.

Sara, especialmente, representa a una nueva Eva. Sin embargo, desde el comienzo de esta “parasha”, también está claro que hay algo muy extraño en la relación de Abraham y Sara (Abram y Sarai, como se nombran la primera vez) Cuando Abram parte de Haran, el texto dice que va acompañado por Lot, su sobrino, antes de contarnos que Sarai también va con él. Una vez que llegan a la tierra de Canaán, viajan a Egipto. Allí, Abram hace pasar a Sarai como su hermana, no como su esposa.

Hay algo raro en esta clase de relaciones. Abram es el tío de Lot, pero Sedgwick destaca que la relación tío/sobrino puede representar  “el modelo pederástico/pedagógico de la filiación masculina” (1993: 60)

El tío representa “el total marco de hombres mayores que pueden formar una relación con un hombre más joven (como patrón, amigo, tío literal, padrino, padre adoptivo, papito), ofreciendo un grado de iniciación en culturas e identidades gays” (Sedgwick 1993: 59)

Irónicamente, en la mayoría de las tradiciones exegéticas judías y cristianas, la naturaleza pedagógica de la relación de Abram con Lot es muy enaltecida. Abran y Lot pueden servir como ejemplo de que las relaciones familiares y de amistad nunca son puramente heterosexuales, sino siempre “salpicado con energías y potenciales homosexuales” (Sedgwick 1993: 71)

En Génesis 13, Abram y Lot se separan; Lot se va a Sodoma. La tradición judía ha sido siempre muy crítica de Lot desde este punto. Al dejar a Abram, se entiende que Lot está rechazando tanto a su tío como al dios de su tío. Sin embargo, Abram todavía siente mucho por su sobrino, y lo rescata cuando es capturado por las fuerzas de Chedorlaomer en la derrota de Sodoma. A pesar de esta clara demostración de lealtad, Lot no regresa a la tienda de Abram, sino que continúa viviendo aparte de su tío, como antes, en Sodoma. Es solo después de esta separación final, que Abram declarará en el capítulo 15 su anhelo por un hijo y heredero.

“- Señor y Dios, ¿de qué me sirve  que me des recompensa, si tú bien sabes que no tengo hijos? Como no me has dado ningún hijo, el heredero de todo lo que tengo va a ser Eliezer de Damasco, uno de mis criados…”

Sin embargo, incluso aquí él reconoce otra significativa relación del mismo sexo, esta vez con Eliezer, un esclavo nacido en su casa. (Génesis 15. 3) A pesar de ser un esclavo, Eliezer es declarado ser el heredero de Abram, un recuerdo de esa relación pederástica/pedagógica no cruza la línea de la edad, sino también la línea de clase.

El hecho de que Abram no tenga heredero biológico directo, lo atribuye el texto a que Sarai es estéril.  Es a esta relación entre Sarai y Abram que me volveré ahora, debido que ella, también, no se conforma a las expectativas heterosexuales. En Génesis 12, en Egipto, Abram declara que Sarai es su hermana y – en la siguiente parasha – en Génesis 20 lo hace una vez más, cuando viajan a Gerar.

“Cuando ya estaban llegando a Egipto, Abram le dijo a su esposa Sarai: - Mira, yo sé bien que tú eres una mujer hermosa, y que cuando los egipcios te vean, van a decir: Esta mujer es la esposa de ese hombre. Entonces a mí me matarán, y a ti te dejarán con vida para quedarse contigo. Por eso, para que me vaya bien y no me maten por causa tuya, diles por favor que eres mi hermana…” (Génesis 12)

“…se quedó a vivir en la ciudad de Gerar, entre Cades y Shur. Estando allí, decía que Sara, su esposa, era su hermana…” (Génesis 20)

En ambas ocasiones, ella es tomada por el gobernador, faraón en Egipto, y Abimelech en Gerar, y en ambas ocasiones la divinidad interviene con grandes plagas (en Egipto, prefigurando así el Éxodo),  y amenazando con visiones en sueños (a Abimelech, en Gerar), para evitar que ambos gobernantes tuvieran sexo con ella.

En la segunda ocasión, cuando Abimelech desafía a Abra/ha/m en cuanto a por qué él hace pasar por su hermana a su esposa, este responde que en realidad ellos son hermano y hermana. Si bien tienen madres diferentes, tienen el mismo padre, Terah. Incidentalmente, esta forma de matrimonio hermano-hermana no  es condenada por la Ley Mosaica. También vale la pena considerar que este matrimonio de hermano-hermana, es la representación más cercana del ideal andrógino, ya que, por su padre, son literalmente de la misma carne.

“…es cierto que ella es mi hermana: es hija de mi padre, aunque no de mi madre; por eso pude casarme con ella…Entonces, Abimelech le devolvió a Abraham su esposa Sara. Además, le regaló…” (Génesis 20. 12-14)

Abraham y Sara tienen madres diferentes; bajo la comprensión monogenética de  procreación esas madres son los campos que los nutren, el fruto de la semilla de su padre. Como los seres primarios de Génesis 1-2, Abraham y Sara son los principales ancestros de Israel, y por lo tanto, representan el ideal andrógino, aunque refractado a través de un filtro patriarcal monogenético. Este ideal andrógino es más tarde reforzado por un extraño pasaje en el Talmud Babilonio:

Abraham y Sara eran [cada uno de ellos] (tumtum), cuando se dice, en Isaías 51. 1-2:
“Óiganme todos los que quieren vivir con rectitud y me buscan – dice el Señor –
Miren la roca de donde fueron cortados, la cantera de donde fueron sacados;
Miren a Abraham, su padre, y a Sara, la que les dio la vida”

El rabino Nahman dijo, en nombre del rabino bar Abuha: Sara, nuestra madre era una (aylonith,) cuando se dice, en Génesis 11.30:

“Abraham se casó con Sarai, y Nacor se casó con Milca, que era hija de Haran y hermana de Isca. Sarai no podía tener hijos porque era estéril”.

No tuvo hijos – ni siquiera tenía un vientre (Yevamot 64ª, citada en Gross), www.bfpubs.demon.co.uk/sally.htm

Esta glosa del Talmud sirve para reforzar el ideal andrógino sobre el patriarcado monogenético. No solo Sara y Abraham representan el ideal andrógino, sino que cada uno de ellos representa, en su propia carne, que ninguno de los dos es totalmente macho o totalmente hembra.

Sin embargo, como la historia de Abraham y Sara se va desarrollando, es posible leer en ella una lucha entre la visión andrógina y el impulso patriarcal.

Después de separarse de su sobrino, Lot, y no dispuesto a permitir que su relación con Eliezer rompiera las barreras de clase y posiblemente de etnia, Abram está determinado a tener un hijo.

Sin embargo, como dice el texto, Sara es estéril y más aún – como se demostró en Egipto – la divinidad controla el acceso sexual del hombre a ella. Pero es ella quien toma la iniciativa, diciendo a Abram que tome a su esclava y le engendre un hijo. El niño figurará como de Sara. El texto entonces relata que Abram tomó a Agar, la egipcia esclava de Sara, como esposa, y que ella concibió. Luego, Agar mira con desprecio a Sara, quien a su vez la trata con tanta crueldad que la esclava huye al desierto.

Los comentadores, como RenitaWeems (1988) y Phyllis Trible han destacado, con razón, que Sara y Agar ilustran la forma en que las mujeres están divididas no solo por las agendas patriarcales, sino también por las divisiones clasistas y étnicas. Sara es estéril, y por tanto, de menos valor bajo el patriarcado que Agar, quien concibe. Sin embargo, Sara es la patrona de Agar y la ha entregado a Abram sin consultarla. Además, a pesar del embarazo de Agar, todavía Sara retiene suficiente poder para tratarla mal. La división de clases está exacerbada por la división étnica, y se hace más cruel por el hecho de que se trata de hebreos y egipcios. El sufrimiento de Agar por Sara anticipa – de forma invertida – el subsiguiente sufrimiento de los hebreos en el Éxodo, y quizás incluso lo compensa.

“Sarai no podía darle hijos a su esposo Abram, pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar. Entonces, le dijo a Abram: - Mira, el Señor no me ha permitido tener hijos, pero te ruego que te unas a mi esclava Agar, pues tal vez tendré hijos por medio de ella.

Abram aceptó lo que Sarai le dijo, y entonces ella tomó a Agar la egipcia y se la dio como mujer a Abram, cuando ya hacía diez años que estaban viviendo en Canaán. Abram se unió a Agar, la cual quedó embarazada; pero cuando se dio cuenta de su estado, comenzó a mirar a su señora con desprecio. Entonces Sarai le dijo a Abram: - ¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer, y ahora que va a tener un hijo se cree más que yo. Que el Señor diga quién tiene la culpa, si tú o yo.

Y Abram le contestó: - Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca.  Entonces Sarai comenzó a maltratarla tanto, que Agar huyó…”
(Génesis, 16 – 1-6)

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