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martes, 3 de julio de 2012

Comentarios Queer a la Biblia - El Evangelio de Mateo (cuarta entrega)


EVANGELIO DE MATEO / Thomas Bohache
Traducción MCRP / Diversidad Cristiana

 
MENSAJE: EL REINO /REGLA / IMPERIO DE DIOS

Es virtualmente indiscutido que el corazón del mensaje de Jesús fue lo que la mayoría de las Biblias llaman “el reino de Dios”, una traducción de los términos griegos he basileiatoutheou. Mateo nos cuenta que Jesús comenzó su ministerio proclamando: “Arrepiéntanse, pues el reino del cielo está cerca.

(4.17)
Desde entonces, Jesús comenzó a proclamar: “Vuélvanse a Dios, porque el reino del cielo está cerca”.

Mateo utiliza el término “cielo”, en lugar de “Dios” como un circunloquio, poniéndose de acuerdo con el judaísmo de este Evangelio, debido a que los judíos no pronuncian ni escriben el nombre divino. Prefiero traducir el término basileia con el verbal “acción”, palabras como “reino” o “regla”, porque muestra que la basileia de Dios es activa e inmediata entre nosotros, no un lugar específico donde vamos en algún momento señalado. Para mí el término basileia tiene una connotación temporal y espacial: Jesús estaba diciendo a las multitudes: “El lugar y el tiempo del poder de Dios es aquí y ahora”.

Sin duda, esa era una buena noticia para un pueblo que había estado sometido por una serie de gobiernos extranjeros y por una aristocracia y un sacerdocio nativos, en connivencia con las fuerzas del imperio. Más aún, debemos tomar literalmente el verbo griego metanoiea, que los modernos biblistas traducen por “arrepentirse”, pero que en realidad significa “cambiar la mente”. Jesús estaba dando poder a los colonizados de su tiempo, para un cambio de mente, que implicaba cómo los oprimidos se veían a sí mismos, a sus opresores, y al amor de Dios. El anuncio de Jesús en cuanto al Reino de Dios iba dirigido a permitir al pueblo saber que ninguna otra regla o ningún otro gobierno, religión o jerarquía podría tomar el dominio sobre sus vidas; solo Dios podría hacerlo. Cuando cambiaran sus mentes y se dieran cuenta de que no eran víctimas indefensas, sino los amados por Dios, podrían hacer algo para cambiar sus vidas, tanto interna como externamente. 

Para las personas “queer” contemporáneas, esta predicación de Jesús sobre el Reino de Dios, nos afirma que, aunque podemos ser ciudadanos de segunda clase en muchas partes del mundo, aunque no podamos contraer matrimonio y tampoco tener nuestros hijos, aunque en muchos lugares sea un crimen expresar nuestro amor, en el Reino de Dios (el lugar donde Dios reina) hay libertad y liberación para todas las personas. El empoderamiento “queer” requiere que cada uno/una de nosotros/as proclame esta buena noticia para todos los que encontremos. Al hacer “queer” el estatus quo – removiendo y sacudiendo – podemos ayudar a hacer más presente el Reino de Dios en la realidad del día a día.

En el mundo de hoy, especialmente a la luz de los eventos políticos durante la última década, quizás es todavía mejor traducir la primaria forma de hablar de Jesús sobre el control de Dios como “el imperio de Dios (Carter 2000: 119), o “la regla imperial de Dios” (Funk 1994: ix), pues hacer esto asume el contexto político-social dentro del cual vivieron, tanto el mismo Jesús como la audiencia de Mateo. El sub-texto anti-imperial en el mensaje  de Jesús, habría sido particularmente aparente en Galilea, donde los cuatro evangelistas relatan que Jesús comenzó su ministerio (Mateo 4. 12; Marcos 1. 14; Lucas 4. 14; Juan 2.1) Esto porque Galilea era un núcleo de sentimientos anti-imperiales y la ubicación de varias movimientos mesiánicos. “Jesús comenzó una misión de renovación social, entre pueblos sometidos…[y] actuó para curar los efectos del imperio y para recomendar al pueblo reconstruir su vida comunitaria (Horsley 2003: 105)

MATEO 4.12-14
Jesús comienza su trabajo en Galilea
Cuando Jesús oyó que había metido a Juan en la cárcel, se dirigió a Galilea. Pero no se quedó en Nazaret, sino que se fue a vivir a Cafarnaum, a orillas del lago, en la región de las tribus de Zabulón y Neftalí. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había escrito el profeta Isaías…

No es accidental que el famoso “Sermón del Monte” (Mateo 5-7) – donde aparece una cantidad significativa de las enseñanzas de Jesús – se sitúe por el autor inmediatamente después de que afirma no solo la ubicación del ministerio (en la políticamente volátil Galilea), sino también su contenido (el Imperio de Dios) Estas claves alertan al lector en cuanto a que la enseñanza de Jesús en el Sermón del Monte, debería ser leída desde una perspectiva post-colonial; en otras palabras, ¿cómo debería el pueblo de los márgenes sociales recibir su mensaje? Cuando se observa de esta manera,  creo que el mensaje de Jesús, como lo entrega el evangelista, también puede informar una lectura “queer”; si el autor quiso decir que el mensaje era especialmente relevante para los marginados y colonizados de su tiempo, ¿no podría ser relevante, de forma similar, para aquellos marginados y colonizados por la hetero-normativa del mundo actual?

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