Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 6 de mayo de 2012

La humanidad necesita comunidades cristianas renovadas por la acción del Evangelio


15  1“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. 2Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más. 3Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. 4Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí.

5“Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. 6El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego.

7“Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. 8En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos” (Juan 15,1-8 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).



1-    El texto en su contexto:

El evangelista expresa la relación entre Jesús y su comunidad utilizando un símbolo que en la literatura profética del Antiguo Testamento, con frecuencia representaba al pueblo hebreo y sus autoridades (cf. Sal 80,8-16; Is 5,1-7; Jer 5,9-11; 12,10-11; Ez 15,1-6; 19,10-14).

Pero Israel y sus autoridades no han dado el fruto esperado por Dios (Jer 8,4-13; Miq 7,1-7). Dios quería respeto a su Ley y justicia en las relaciones comunitarias (Is 5,1-7) para así dar testimonio ante el resto de los pueblos (Is 60,3).

La afirmación de Jesús “Yo soy la vid verdadera” es un escándalo para los judíos que le escuchaban; está dando por finalizada la Antigua Alianza entre Dios e Israel su pueblo; y está anunciando una Nueva Alianza que se realiza en El y en la comunidad de discípulas y discípulos unida a El, como nuevo pueblo de Dios (versículos 1-2).

Las discípulas y los discípulos de Jesús, en la medida que reciben y aceptan la Buena Noticia (= evangelio) de Dios que Jesús anuncia, se unen a El (versículos 3-4 cf 13,10; 2Co 3,5; Fil 4,13; 1Jn 1,3-4). El pueblo de la Nueva Alianza está en comunión con Jesús y con Dios (versículos 5 cf. 14,20; 17,11.20-23).

Una nueva afirmación de Jesús vuelve a escandalizar a su audiencia “El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego” (versículo 6 cf. Mt 3.10; 7,19 cf. Lc 3,9; 13,6-9). Quienes no aceptan a Jesús y su mensaje quedan fuera del pueblo de la Nueva Alianza. Aceptar a Jesús y su mensaje, implica seguir sus enseñanzas (versículo 7) que liberan a todas las personas sin excepción (8,31 cf 1,14.17; 3,21; 4,23; 17.17.19).

El testimonio que no dio el antiguo pueblo, ahora es misión del nuevo pueblo (versículo 8). Jesús no forma una comunidad cerrada en sí misma, que discrimina y excluye, error en el que cayó el antiguo pueblo. La misión que Dios confió a Jesús, es también la misión del nuevo pueblo (Lc 4,18-19): liberar a las personas oprimidas, incluir a las personas excluidas, dignificar a las personas discriminadas (cf Dt 15,11; 2Sam 12,1-6; Est 9,22; Prov 14,31; Am 2,6-7; 4,1; puede consultarse también los siguientes versículos que hablan de la actitud de Dios con las personas pobres: 1Sam 2,8; Sal 34,6 (7); 107,41; 109,31; 113,7; Is 25,4; 61,1; igualmente, pueden consultarse los siguiente versículos sobre las leyes a favor de las personas pobres: Ex 22,25 (24); 23,3.11; Lv 19,9-10; 25,25-43; 27,8; Dt 15,7-11; y los deberes de los gobernantes para con ellas: Sal 72,12-13; Is 11,4),



2-    El texto en nuestro contexto:

Las comunidades cristianas somos depositarias de la misión que Dios confió a Jesús. Esta misión se caracteriza por ser inclusiva, aceptando a todas las personas sin excepción (Hch 10,34); solidaria, trabajado por el restablecimiento de la dignidad y los derechos de las personas excluidas (Mt 11,28-30); justa, estableciendo modelos alternativos de relacionamiento para la sociedad (Mt 25,34-40).

Estimadas comunidades presenciales, Diversidad Cristiana de Montevideo y Diversidad Cristiana de Pasto (Colombia); estimada comunidad virtual, la humanidad necesita comunidades cristianas renovadas por la acción del Evangelio; el indicador de que estamos en comunión con Jesús es que estas características son parte constitutivas de nuestras comunidades (versículo 5).

En nuestras prácticas, no asumamos posiciones sectarias, ni fundamentalistas, ni dogmáticas, porque la enseñanza de Jesús es liberación y dignificación para todas las personas en todas partes y en todo tiempo (versículo 7) y lo contrario a esto no es el Evangelio de Jesucristo.

Vivamos con gozo y alegría, sentirnos parte del pueblo de la Nueva Alianza, una nueva humanidad que surge de la comunión con Jesús (versículo 5). Trabajemos con compromiso y radicalidad para hacer posible una civilización, inclusiva, justa y solidaria, para felicidad de la Humanidad y gloria de la Divinidad (versículo 8).


Buena semana para todos y todas.
Quinto domingo de Pascua.
+ Julio.

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