domingo, 30 de diciembre de 2018

La Sagrada Familia: una familia disfuncional y negligente.




Primer Domingo del Tiempo de la Encarnación

Lc 2,41-52



El relato evangélico nos presenta un episodio de la Sagrada Familia con suficientes hechos como para catalogarla, según los parámetros de nuestros tiempos, como una “familia disfuncional”. María es una madre soltera (Mt 1,18). José es el padrastro de Jesús (1,19-21). En una de los viajes a Jerusalén retornan a su casa sin tener en cuenta que el adolescente Jesús no estaba con ellos (Lc 2,41-52). Un adolescente (Lc 2,42) que estuvo tres días lejos de su familia (Lc 2,46). Hoy nos preguntaríamos ¿dónde durmió esas noches? ¿dónde o qué comió? ¿a qué peligros estuvo expuesto mientras su familia no había detectado aún su ausencia y hasta que lo encontraron?.

Generalmente realizamos lecturas idealizadas de este relato. Sin embargo, es un claro suceso de negligencia de parte de los adultos responsables. Cualquier Juez de Menores llamaría la atención a María y a José por irse de Jerusalén sin reparar que el adolescente les acompañaba. Cristianas y cristianos de diversas iglesias, al igual que dirigentes religiosos, con mucha ligereza critican, juzgan y condenan a las madres solteras; pues María fue una de ellas; llaman a los adolescentes empobrecidos, “menores” a diferencia de los adolescentes clase media que son identificados como “adolescentes”, Jesús fue un “menor” que desobedeció a sus padres, que se fugó del lugar de protección.

La sociedad actual está integrada por familias disfuncionales y negligentes, la gran mayoría lo son, el modelo familiar convencional se encuentra en crisis; el modelo no la familia. Esta unidad de convivencia, en otros tiempos fue el clan o la tribu, a la que llamamos familia ha ido cambiando en el correr de la historia hasta llegar a los actuales modelos familiares: nuclear, ensamblada, monoparental, con padre y madre, con madre y madre, con padre y padre. Lo que consolida y da cohesión a la relación es el afecto, el amor, no la consanguineidad. Tengamos en cuenta que la mayor parte de los abusos sexuales se cometen dentro de la familia, la mayor parte de los feminicidios se producen a causa de la violencia doméstica, la mayor parte de los abusos a personas ancianas o discapacitadas se producen en la familia. Familia es quien te quiere bien.

María, madre soltera y José, padrastro de Jesús, aunque negligentes por partir de Jerusalén a Nazaret sin tener en cuenta que el adolescente Jesús no estaba en la caravana, retornaron en su busca y no pararon hasta encontrarlo (Lc 2,45). En María primó el amor por la consanguineidad. En José primó el amor aunque no había consanguineidad.

Recordemos que Dios quiso encarnarse en una familia, no en una familia aristocrática, no en una familia religiosa, no en una familia “bien constituida”; lo hizo en una de tantas, como las nuestras, las de hoy en día.

Recordemos que Dios quiso encarnarse en una familia “disfuncional” y que toda la vida de Jesús fue una opción preferencial por aquellas personas y grupos que no encajaban en las normas legales y religiosas y por eso eran excluidos.

Desde la IADC tenemos la obligación, desde una ética evangélica, a incluir a todas las familias sin excepción, promoviendo los vínculos amorosos entre sus miembros y denunciando todo tipo de abuso entre sus miembros. Recordemos que familia es quien te quiere bien.

Buena semana para todos y todas.
+Julio, obispo de la IADC.


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