Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

sábado, 6 de agosto de 2016

Aproximación a un Estudio Histórico Crítico del texto de Mc. 9,2-8





Traducción del texto (crítica textual)

Consciente que para realizar un estudio bíblico  es necesario recurrir a las fuentes escriturísticas realizando las traducciones correspondientes, pero limitado por un conocimiento no profesional de la lengua griega recurro a dos versiones comparadas de las Escrituras.

Utilizo dos versiones del mismo texto como forma de ampliar las posibilidades de comprensión de la perícopa, en el entendido que toda traducción es una interpretación.
Las traducciones utilizadas para este trabajo son la Biblia Reina Valera (versión 1995)  y la Biblia de Jerusalén (versión 1976).

BRV 1995

2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos. 3 Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede dejar tan blancos 4 Y vieron a Elías y a Moisés que hablaban con Jesús. 5 Entonces Pedro dijo a Jesús: —¡Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí! Hagamos tres 6 pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. 7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle.» 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

BJ 1975

2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas,  enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 6 No sabía lo que hablaba, pues estaban asustados. 7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd». 8 Y luego, cuando miraron, no vieron a nadie más con ellos, sino a Jesús solo.


 A.EXEGESIS

I.      Consideraciones Literarias

1.     Delimitación (Crítica literaria).

1.1.         El texto en su contexto:

El contexto de esta perícopa va desde Mc. 8,31 a 11,11, texto en el que Jesús da a conocer su misión y revela su muerte.

El relato de la transfiguración se encuentra ubicado entre dos anuncios de la pasión Mc. 8,31-33 y 9,30-32 y dos invitaciones al seguimiento radical Mc. 8,34-38 y 9,33-37.

1.2.         El texto en sí mismo:

Anterior a Mc. 9,2 se relata la manifestación del Reino de Dios con poder en el versículo 9,1:
“Les decía también: «Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios»”.

Posterior a Mc. 9,8 se relata el secreto mesiánico (vv. 9) y el retorno de Elías (vv 10 al 13):
9 “Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara  de entre los muertos. 10  Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar de entre los muertos.» 11   Y le preguntaban: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?» 12     El les contestó: «Elías vendrá primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? 13 Pues bien, yo os digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según estaba escrito de él»”

2.     Género y forma (Crítica de las formas).

La perícopa en estudio pertenece al género literario “evangelio” y la forma utilizada es de “narraciones cristológicas o cristofanías” caracterizadas por escenas de glorificación y/o epifanía, muy escasa en este tipo de géneros literarios.

Marcos es quien introduce el término “evangelio” en el vocabulario cristiano para referirse a su kerigma.

El evangelio de Marcos supone fuentes propias: relato de milagros, relato de la pasión y tal vez un proto Marcos. Además reelabora los dichos de Jesús con la finalidad de que resulten accesibles a todas las personas.

Según algunos biblistas el uso de múltiples semitismos encontrados en los versículos 3-8 del capítulo en cuestión, a lo que se suma la poca frecuencia de palabras del hagiógrafo, estaría indicando que la narración es primitiva y de origen palestino.

3. Organización textual narrativa.

3.1. Secuencia narrativa:

En esta perícopa se identifican claramente dos episodios unidos por un comentario o evaluación del hagiógrafo (v. 6).

El primer episodio está compuesto por los versículo 2a-5, en que Jesús lleva a los discípulos a un cerro alto (orientación), se trasfigura en presencia de ellos y entra en diálogo con Elías y Moisés (complicación), y finaliza con las manifestaciones de Pedro en el versículo 2 (resolución).

Orientación:                 
“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan…”  (vv 2a).

Complicación:    
“… y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús…”  (vv. 2b-4).

Resolución:         
“Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí.
Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»”
(vv. 5);

Finaliza el episodio con un comentario del hagiógrafo a manera de
evaluación:
 “… pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados…”
(vv. 6).

El segundo episodio se extiende desde el versículo 6 al 8, en que narra la situación de miedo y desconcierto de los discípulos (orientación), la manifestación de Dios a través de la nube y la voz ratificando la filiación de Jesús (complicación) y finaliza con los discípulos solos con Jesús (resolución).

Orientación:                 
“Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra”  (vv. 7a),

Complicación:    
“… y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle»” (vv 7b).

Resolución:         
“Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos” (vv. 8).

4.     Secuencia Descriptiva:

A continuación se presenta una descripción analítica de la organización textual de Mc. 9,2-8. El primer episodio, comprendido por los versículos 2a – 5, es una secuencia compleja donde: 
 
a) en la orientación (vv. 2a) se desarrolla una descripción interna compuesta por:
-      un tema: Jesús,
-      una puesta en relación a través de una situación temporal: “seis días después”
-      y otra situación espacial: “un cerro alto”;

b) en la complicación (vv. 2b – 4) se desarrolla otra descripción interna compuesta por:
-      un tema: la ropa de Jesús,
-      los aspectos – propiedades de dicha ropa: brillantes,
-      y una comparación (puesta en relación – asimilación): más blanca.

El segundo episodio, comprendido por los versículos 6 – 8  es una secuencia simple.

5. Estructura manifiesta (crítica estructural).

El hagiógrafo utilizó como “molde” una estructura simétrica en forma de estructura concéntrica:

El binomio AA´ corresponde a los versículos 2 y 8 presentando a Jesús con sus discípulos antes y después de la transfiguración.

Según Lohmeyer los “seis días” se pueden atribuir a la tradición sagrada (Ex. 24,16) entendiendo este relato como un producto teológico de la comunidad cristiana. Según Vincent Taylor, a excepción de los relatos de la pasión, no hay en el evangelio de Marcos otra indicación temporal de tanta precisión como la que se presenta en este relato (Mc. 9,2).

Sitúa a los personajes en un “monte”. Es importante destacar que en todas las Escrituras Hebreas pero especialmente los relatos del Éxodo “el monte” o “montaña” es un lugar sagrado donde se revela por excelencia YHWH (Gn. 22,2; Ex. 3,1-3; 19,16; 24,16).

El binomio BB¨ corresponde a los versículos 3-4a y 7 presentando a Jesús transfigurado en diálogo con Elías y Moisés, asociado a la presencia – gloria de YHWH (la nube y sombra sobre la montaña).

Un Jesús glorificado (ropa blanca, brillante), temporalmente glorificado pero como anticipo futuro. En diálogo con Elías y Moisés, dos personajes fundamentales en la historia de Israel. Ambos profetas asociados a la Ley: Moisés quién conduce a las tribus hebreas por el desierto hacia la tierra prometida y en el Horeb pacta Alianza con YHWH quien entrega las tablas de la Ley; Elías quién defiende la Alianza cuando las tribus hebreas ya instaladas en la tierra prometida rinden culto a otros dioses.

Cada uno de ellos con su propia especificidad. Moisés: líder, profeta y legislador representa a la Ley; Elías, profeta que continúa con la tradición extática y precursor de los rapsodistas (profetas escritores) representa a la tradición profética.

Por otra parte, se esperaba el retorno de Elías como precursor del Mesías (Mal. 4,5-6 = 3,23-24).

Este episodio cristofánico está asociado a las teofanías del Éxodo donde se hace manifiesta la gloria de YHWH a través de nube – sombra - voz (Ex. 13,12; 16,10; 19,9.16; 24,16; 33,9-10; 40,34-38; Lv. 16,2; Nm. 11,25).

Claramente el hagiógrafo está haciendo referencia a Dt. 18, 15: el profeta escatológico que como Moisés hablará al pueblo de parte de YHWH. Ciertamente aplica la teoría bíblica del duplicado superante:

Moisés legislador – Jesús nuevo y definitivo legislador;  Elías profeta de la Alianza – Jesús nuevo y definitivo profeta de la Nueva Alianza.

Jesús posibilita el encuentro entre las dos comunidades elegidas por YHWH en el transcurso de la historia: el pueblo hebreo representado por Moisés y Elías depositario de la primera Alianza con el pueblo cristiano representado por Pedro, Santiago y Juan depositario de la última y definitiva Alianza.

A juicio de Lohmeyer las ideas que se relatan en estos versículos pertenecen a la apocalíptica judía y presentan a Jesús como el Hijo del Hombre en gloria manifestándose al núcleo de la comunidad escatológica (Pedro, Santiago y Juan). Según Vincent Taylor Mc. 9,7b es la afirmación mesiánica de Jesús por parte de Dios y remite directamente a la declaración de Pedro en Mc. 8,29:

Mc. 9,7:
“Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado,  escuchadle»”.

Mc. 8,29:
“Y él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo»”.

El núcleo de la estructura manifiesta, el mensaje originario,  corresponde a los versículos 4b-6 donde presenta el desconcierto y el temor de los discípulos frente al acontecimiento.

La transfiguración, un episodio de glorificación entre dos anuncios de la pasión y dos invitaciones al seguimiento radical, es un texto para los discípulas y las discípulas de Jesús. Está dirigido a la comunidad cristiana que creía en la resurrección.

El secreto mesiánico es revelado a la nueva comunidad (pueblo en alianza) mediador y sacerdotal (Mc. 9,2b-7).

A
“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos” (vv 2),
B
“y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo (vv 3). Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús (vv. 4).
X
“Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (vv 5); pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados” (vv 6)
       
“Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle.» (vv 7)
       
“Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos” (vv 8).

La estructura manifiesta de la perícopa, a su vez está compuesta por una serie de paralelismos que refuerzan los conceptos vertidos anteriormente.
Un paralelismo sintético al inicio que profundiza y continúa la idea del versículo anterior: la transfiguración (vv. 3):

-       y sus vestidos se volvieron resplandecientes,
-       muy blancos,
-       tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo.

De esta forma refuerza la experiencia de la cristofanía queriendo expresar el origen divino del resplandor.

Un paralelismo sinomínico: nube – sombra, voz – escuchadle (vv.7):
-       Entonces se formó una nube
-que les cubrió con su sombra,
-y vino una voz desde la nube:
-«Este es mi Hijo amado, escuchadle.»

De esta forma relaciona el acontecimiento de la cristofanía sobre el Tabor.  con la teofanía sobre el Horeb. Finalmente en el versículo 8 se presenta un paralelismo antitético: mirando – no vieron:

-       Y de pronto, mirando en derredor,
-ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.
-
El nuevo pueblo tiene un nuevo guía. Ya no es Moisés la referencia para el pueblo de Dios sino Jesús, Dios entre su pueblo (Is. 7,14b; Mt. 28,20b).

II. Relaciones Intertextuales

El relato combina el esquema de las teofanías del Éxodo y Deuteronomio (monte, nube, sombra, voz) con las narraciones apocalípticas del Hijo del Hombre de Daniel (Hijo del Hombre, vestiduras blancas). Anterior a Marcos no tenemos fuentes cristianas escritas identificadas para comparar la influencia que tuvieron en él, si bien sabemos que contó con ellas (relatos de parábolas, relatos de la pasión y resurrección, dichos y hasta un proto Marcos), por lo tanto las relaciones intertextuales se realizan únicamente con textos de las Escrituras Hebreas.

1. Concordancias

A continuación se presentan los textos que entendemos utilizó el hagiógrafo como base literaria y teológica para la redacción de la perícopa:

1.1.         Mc. 9,2a: “seis días después...”

Ex. 24,16: 
“La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube”.

1.2.         Mc. 9,2b: “... Pedro, Santiago y Juan...”

Dt. 19,15:  
“Un solo testigo no es suficiente para convencer a un hombre de cualquier culpa o delito; sea cual fuere el delito  que haya cometido, sólo por declaración de dos o tres testigos será firme la causa”.

Ex. 24,1:   
“Dijo a Moisés: «Sube donde Yahveh, tú, Aarón, Nadab y Abihú, con setenta de los ancianos de Israel; os postraréis desde lejos”.

Nm.11,16-17:     
“Yahveh respondió a Moisés: «Reúneme setenta ancianos de Israel, de los que sabes que son ancianos y escribas del pueblo. Llévalos a la Tienda del Encuentro y que estén allí contigo. Yo bajaré a hablar contigo; tomaré parte del espíritu que hay en ti y lo pondré en ellos, para que lleven contigo  la carga del pueblo y no la tengas que llevar tú solo”.

Nm. 11,24-25:    
“Salió Moisés y transmitió al pueblo las palabras de Yahveh. Luego reunió a setenta ancianos del pueblo y los puso alrededor de la Tienda. Bajó Yahveh en la Nube y le habló. Luego tomó algo del espíritu que había en él y se lo dio a los setenta ancianos. Y en cuanto reposó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar, pero ya no volvieron a hacerlo más”.

1.3. Mc. 9,2c: “... un monte alto”

Ex. 19,16:
Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar.

Ex. 24,16:
La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube.

1.4. Mc. 9,2d – 3: “Y se transfiguró delante de ellos y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo”

Ex. 34,29-35:      
“Luego, bajó Moisés del monte Sinaí y, cuando bajó del monte con las dos tablas del Testimonio en su mano, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con él. Aarón y todos los israelitas miraron a Moisés, y al ver que la piel de su rostro irradiaba, temían acercarse a él. Moisés los llamó. Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron a él y Moisés habló con ellos. Se acercaron a continuación todos los israelitas y él les conminó cuanto Yahveh le había dicho en el monte Sinaí. Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre el rostro. Siempre que Moisés se presentaba delante de Yahveh para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía, y al salir decía a los israelitas lo que Yahveh había ordenado. Los israelitas veían entonces que el rostro de Moisés irradiaba, y Moisés cubría de nuevo su rostro hasta que entraba a hablar con Yahveh”.

1.5. Mc. 9,4: “Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús”.

Mal. 4,5-6 (= 3,23-24):
He aquí que yo os envío al profeta Elías antes que llegue el Día de Yahveh, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea que venga yo a herir la tierra de anatema.

1.6. Mc. 9,5: “Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: - Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Ex. 23,16:
“También guardarás la fiesta de la Siega, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado en el campo; y la fiesta de la Recolección al término del año, al recoger del campo los frutos de tu trabajo”.

Ex. 34,22:
“Celebrarás la fiesta de las Semanas: la de las primicias de la siega del trigo, y también la fiesta de la recolección  al final del año”.

1.7. Mc. 9,6: “… pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados”.

Ex. 19,16:
“Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar”.

1.8. Mc. 9,7a: “Entonces se formó una nube que los cubrió con su sombra…”

Ex. 13,22:
“No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche”.

Ex.16,10
“Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube”.

Ex. 19,9:
“Dijo Yahveh a Moisés: -Mira: voy a presentarme ante ti en una densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre-“.

Ex. 19,16:
“Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar”.

Ex. 24,16:
“La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube”.

Ex. 33,9-10:
“Y una vez entrado Moisés en la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras  Yahveh hablaba con Moisés. Todo el pueblo veía la columna de nube detenida a la puerta de la Tienda y se levantaba el pueblo, y cada cual se postraba junto a la puerta de su tienda”.

Ex. 40,34-38:
“La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la Morada. Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahveh llenaba la Morada. En todas las marchas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. Pero si la Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, en espera del día en que se elevara. Porque durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche había fuego a la vista de toda  la casa de Israel. Así sucedía en todas sus marchas”.

1Re. 8,10-11:
“Al salir los sacerdotes del Santo, la nube llenó la Casa de Yahveh. Y los sacerdotes no pudieron continuar en el servicio a causa de la nube, porque la gloria de Yahveh llenaba la Casa de Yahveh”.

1.9. Mc. 9,7b: “… y vino una voz desde la nube…”

Ex. 19,16:
“Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar”.

Ex. 24,16:
“La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube”.

Ex. 33,9-10:
“Y una vez entrado Moisés en la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras  Yahveh hablaba con Moisés. Todo el pueblo veía la columna de nube detenida a la puerta de la Tienda y se levantaba el pueblo, y cada cual se postraba junto a la puerta de su tienda”.

1.10. Mc. 9,7c: “Este es mi Hijo amado…”

Gn. 22,2:
Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»

Sal. 2,7:
Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.

Is. 42,1:
He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones.

Is. 44,2:
Así dice Yahveh que te creó, te plasmó ya en el seno y te da ayuda: «No temas, siervo mío, Jacob, Yesurún a quien yo elegí.

1.11. Mc. 9,7c: “… escuchadle”.

Dt. 18,15:
“Yahveh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis”.

Conclusión: Muchos biblistas presentan este relato como una exégesis derásica realizada por la escuela marquiana al texto de la teofanía del SINAI (Ex. 19); otros entienden que es un relato de resurrección que se colocó en los episodios de la vida pública de Jesús; ciertamente es imposible precisar lo sucedido pero nos inclinamos a pensar como Vincent Taylor que el núcleo de la comunidad apostólica vivió una experiencia que les confirmó el mesianismo de Jesús.

III. Consideraciones Históricas

1. Situación vital de los receptores originales.

Los biblistas ubican la obra de Marcos entre el 65 y 70 dC. Presupone la destrucción del Templo de Jerusalén acontecida aproximadamente en el 70 dC (Mc. 13,1-2) poniendo en boca de Jesús dichos sobre cosas que ya había acontecido.

El entorno socio político en que se escribe el Evangelio de Marcos está caracterizado por la dependencia de Roma, la falta de derechos, la impunidad de los poderosos:

año 64 dC: incendio de Roma y persecución de la comunidad cristiana;
año 67 dC: Vespasiano reconquista Galilea;
año 68 dC: Vespasiano ocupa el valle del Jordán (muere Nerón);
año 69 dC: Vespasiano somete Judea y zonas de influencia
año 70 dC: Tito sitia y toma Jerusalén.

Expulsada de las sinagogas, la comunidad cristiana quedaba desprotegida y expuesta a las persecuciones del imperio por no adorar al emperador y también pierden la protección económica de la comunidad hebrea.

El Evangelio de Marcos se dirige a comunidades cristianas convertidas del paganismo:
- Mc. 7,3ss explica costumbres judías;
- Mc. 13,10 afirma que es preciso que el evangelio sea proclamado a todas las naciones antes del fin;
- Mc. 15,39 un centurión, ciudadano romano es la primera persona que reconoce a Jesús como Hijo de Dios.

El Evangelio de Marcos presenta un desconocimiento del sistema monetario romano (12,42) y de la geografía palestinense (5,1 ss). No obstante tuvo acceso a las tradiciones orales sobre Jesús que circulaban por Palestina y sus cercanías. Gerd Theissen lo ubica en Siria como lugar de redacción final ya que está próxima a Palestina y era uno de los lugares donde Juan Marcos gozaba de reputación.

2.     Proyecto teológico del libro.

Según G. Theissen, el Evangelio de Marcos agrega a las tradiciones de las comunidades locales el relato de los milagros y el relato de la pasión, ausentes en fuente Q y reelabora las tradiciones de los carismáticos itinerantes con la finalidad de que resultara accesible a todas las personas.

El proyecto teológico de la obra está estructurado por el “secreto mesiánico” sobre Jesús.

Tiene como intención teológica reforzar el monoteísmo, pues presenta a Jesús rechazando toda divinización de su persona:

Mc. 1,24 - 25:      «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»  Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él.»

Mc. 1,34:    “Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar  a los demonios, pues le conocían”.

Mc. 3,11 - 12:      “Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran”; y confesando que Dios es el único Señor:

Mc. 12,29-32:      Jesús le contestó: «El primero es: = Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El”

La obra de Marcos revela a través de tres epifanías dicho secreto: Mc. 1,9-11 (el bautismo), Mc. 9,7 (la transfiguración) y Mc. 16,6 (la resurrección).

En el desarrollo del evangelio se presenta un proceso que conduce progresivamente a la revelación del secreto mesiánico: Dios lo revela a Jesús en el bautismo: “tú eres mi Hijo amado” (Mc. 1,9-11), luego lo revela a alguno de sus discípulos, aquellos que forman el núcleo de la comunidad apostólica: “este es mi Hijo amado, escuchadlo” (Mc. 9,2-8) y finalmente se lo revela al mundo luego del acontecimiento pascual (Mc. 16).

Sólo Dios puede conceder otro status a Jesús y revelar su identidad y esto sucede en el acontecimiento pascual: “el Crucificado ha resucitado” (Mc. 16,6) junto al único Dios sólo puede estar el único Señor:

Mc. 12,35-37:      “Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo  de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» (cf. Sal. 109,1)

El secreto mesiánico es revelado solamente por Dios aunque sus contemporáneos pudieran sospechar el origen de Jesús.

Jesús era el Hijo de Dios pero en secreto hasta que se manifestara mediante la resurrección.

IV. Mensaje originario del texto

1.     Situación del texto considerado en el conjunto del libro.

Como planteamos anteriormente, el relato de la transfiguración (Mc. 9,2-8) está ubicado entre dos anuncios de muerte y resurrección (8,31-33 y 9,30-32) y también entre dos exigencias de seguimiento radicales (8,34-38 y 9,3-37). Por otra parte el relato se encuentra próximo a los acontecimientos de Jerusalén (11-16) cerrando el ministerio de Jesús en Galilea y sus alrededores (8,27). Mc. 9,2-8 está en relación a la confesión de fe de Pedro Mc. 8,29. Dios ratifica lo que Pedro declara.

2.     Intención teológica del texto.

La intención teológica de Mc. 9,2-8 es presentar una epifanía del Mesías oculto, segunda revelación del secreto mesiánico, poniendo de manifiesto la condición real y definitiva de Jesús. Es una escena de glorificación temporal pero como anuncio o anticipo de la gloria post pascual, utiliza la tipología del Sianí y actualiza la promesa del profeta escatológico (Dt. 18,15). Los discípulos fascinados ante el episodio de la cristofanía experimentaron reverencia, adoración, admiración, temor. La cristofanía fue un proceso inesperado que maravilló a los discípulos que lograron ver a Jesús en gloria. Ya se había producido el primer anuncio de la pasión (Mc. 8,31-38) y se encontraban fuera de galilea y camino a Jerusalén (Mc. 7 ss).

El objetivo fue confirmar la fe de los discípulos que se enfrenta a dos realidades, por un lado la fe confesada por Pedro (Mc. 8,29) y la visión que confirma la fe (Mc. 9,2-8).  La cristofanía se ubica en una montaña, lugar donde residía o se manifestaba la gloria – presencia de YHWH. Sucede luego de numerosas curaciones (Mc. 5,1-42; 6,53-56; 7,31-37), enfrentamiento con los fariseos (Mc. 7,1-23; 8,11-21) y la profesión de fe de Pedro (Mc. 8,27-30). Únicamente los íntimos, el núcleo de la comunidad apostólica, presencian la revelación, aquellos que son las columnas de la Iglesia.

3.     Intención pragmática.

La intención pragmática del Mc 9,2-8 se dirige a las comunidades cristianas que eran perseguidas por lo tanto les propone mantener en secreto su identidad como lo hizo Jesús en su ministerio, no corriendo riesgos innecesarios. Más tarde o más temprano su identidad será revelada del mismo modo que lo hizo Jesús ante sus perseguidores (Mc. 13,9-43; 14,61-62). Es a partir de esa experiencia que verán la gloria de Jesús (Mc. 9,9; 13,13).

A través del relato de la transfiguración ubicado entre los dos anuncios de la pasión podría estar el evangelista contribuyendo a sostener la esperanza en medio de la persecución romana.

B. HERMENEUTICA

1. Actualización del mensaje originario del texto

Algo pasó en la montaña que fascinó a los discípulos. Algo inesperado que los convenció definitivamente de la misión mesiánica de Jesús. Esta experiencia es puesta en palabras a través del relato de la transfiguración. Ya no les quedaba lugar a dudas, el Maestro (Rabí) era el Mesías esperado. Esa experiencia los fascinó: “quedémonos aquí”.

Históricamente, en muchas predicaciones, se ha dicho sobre el texto que el Padre confirma la misión mesiánica a Jesús.

El texto, a través de su estructura manifiesta revela un contenido permanente que difiere de lo que históricamente se ha dicho sobre él.

1.1.         Selección: reconocimiento en el texto estudiado, de los contenidos permanentes (que deben ser preservados), distinguiéndolos de los contenidos coyunturales (que pueden ser superados).

1.1.1.  Contenido permanente:

El encuentro con la divinidad gratifica, plenifica, dignifica, remite a la experiencia liberadora del desierto (Éxodo, Deuteronomio, Oseas), donde la presencia de YHWH entre su pueblo era cumplimiento de las promesas.
Esa presencia y encuentro produce temor, reverencia y adoración, entre dos naturalezas radicalmente distintas, infinita – finita, creadora –creada, eterna – temporal.

1.1.2.  Contenido coyuntural:

La forma de presentar el mensaje, el relato cristofánico es epocal.

1.2.         Pertinencia del mensaje originario del texto en nuestro aquí y ahora: su vigencia teológica; sus posibilidades de aplicación, a nivel macro y a nivel micro.

Surgen varias lecturas e interpretaciones desde el propio texto en nuestro contexto histórico y socio cultural en el que en lugar de dar soluciones nos desafía a buscar nuevas respuestas más allá de lo que históricamente se ha dicho.

Estas respuestas nos generan nuevos cuestionamientos. Nos desafía a desarrollar la creatividad en un mundo totalmente diferente al de aquellos tiempos pero manteniendo la fidelidad al kerigma.

1.2.1.  Lectura Cristológica:

Desde esta perspectiva, entendemos que así como Moisés condujo al pueblo de Dios por el desierto al encuentro de YHWH en el SINAI, lugar dónde se revela el Dios de la Alianza; Jesús conduce al nuevo pueblo de Dios, representado en el núcleo apostólico al encuentro con el Padre en el Tabor.

En Jesús finaliza la antigua Alianza, representada por Moisés y Elías y se inicia la nueva y definitiva Alianza, representada por el núcleo de la comunidad apostólica.

Finalizan las mediaciones humanas en Jesús el gran MEDIADOR entre la DIVINIDAD y la HUMANIDAD, Dios deja de hablar a través de mediadores humanos al pueblo de la antigua Alianza y habla directamente a través del Hijo al pueblo de la nueva Alianza; un pueblo sacerdotal, mediador, profético, testigo ante el mundo.

La fidelidad a la experiencia cristocéntrica es uno de los grandes desafíos de la historia humana y cristiana. A lo largo de los tiempos la comunidad cristiana propuso y propone mediaciones humanas y así surge el culto a los santos y las santas, los honores reclamados por clérigos, las atribuciones sacerdotales y episcopales, los nuevos apóstoles de las iglesias evangélicas,  las lecturas e interpretaciones descontextualizadas de las Escrituras.

El desafío de la comunidad cristiana en el hoy de la historia humana es retornar a la experiencia cristocéntrica, reconociendo en Jesús glorificado al crucificado que nos envía al mundo.

1.2.2.  Lectura Eclesiológica:

Desde esta perspectiva, podemos identificar en el texto a la Iglesia, peregrina en el mundo hacia la casa del Padre; una Iglesia diversa en sus expresiones y manifestaciones, representada por el núcleo apostólico, tres personajes históricamente diferentes en su llamada, en su forma de concebir el proyecto mesiánico de Jesús, en su expresión de la fe post pascual; una Iglesia invitada a escuchar a Jesús y dar testimonio ante el mundo.

Una iglesia peregrina en el mundo en diálogo y comunión con la Iglesia triunfante representada por Moisés y Elías; una Iglesia que dio testimonio y ya en la presencia del Padre está en posesión de las promesas.

Cristo es el punto de encuentro, comunión y plenitud de la Iglesia en su doble dimensión. Él la pone en situación y relación con el Padre.

1.2.3.  Lectura Ecuménica:

Desde esta perspectiva, el texto sugiere el diálogo entre la comunidad cristiana, representada por Pedro, Santiago y Juan, y la comunidad judía, representada por Moisés y Elías.

Cristo es el punto de encuentro entre ambas comunidades. Él es el profeta escatológico, el nuevo legislador, el duplicado superante de Moisés y Elías.

En el SINAI, YHWH entrega la Ley a través de Moisés. En el Tabor entrega la nueva Ley, superada y llevada a plenitud, a través de Jesús. YHWH, el Padre de Jesucristo, invita a ambas comunidades a escuchar a Jesús el Mesías: único y definitivo mediador entre la DIVINIDAD y la HUMANIDAD, a la cual antes Israel y ahora la Iglesia son enviados a iluminar (Mt. 5,14; cf. Is. 49,6).

Israel, el pueblo de la antigua alianza, tuvo la misión de llevar al mundo la novedad de que Dios es UNO (Dt. 6,4; Is. 6,3) que es JUSTICIA (Ex. 3,7; Am. 8,4.7; 9,11-14) y que es MISERICORDIA (Os. 6,6; 11,8-9; Ez. 33,11).

La Iglesia, el pueblo de la nueva alianza, tiene la misión de llevar al mundo la última novedad revelada por Jesús y es que Dios también es PADRE  (Mt. 6,9; Jn. 20,17; Rm. 8,18-23).

1.2.4.  Lectura Trinitaria:

Desde esta perspectiva se pueden identificar en clave trinitaria todo el texto:
3 personajes humanos: los discípulos Pedro, Santiago y Juan;
3 personajes en gloria: Jesús, Moisés y Elías;
3 chozas: propuesta de Pedro a Jesús;
3 veces 3 (3 personajes humanos, 3 personajes en gloria, 3 chozas) junto a la gloria – presencia divina representada en la nube en la montaña.

En la tradición bíblica, tres significa comunidad, perfección, plenitud. Podría entenderse como la propuesta de YHWH para la HUMANIDAD a partir del ser trinitario de la DIVINIDAD. La HUMANIDAD está llamada a participar de la DIVINIDAD.

1.2.5.  Lectura de Género:

Desde esta perspectiva, se podría interpretar:

a)     una primera revelación de YHWH sobre el secreto mesiánico de Jesús a la comunidad discipular masculina representada en 3 varones: Pedro, Santiago y Juan, quienes cuando hubo que dar testimonio lo abandonaron y negaron;

b)    una segunda revelación, y definitiva, de YHWH sobre el secreto mesiánico de Jesús a la comunidad discipular femenina representada en 3 mujeres (María Magdalena, María la de Santiago y Salomé, en Mc. 16,6-8) quienes dieron testimonio y fueron portadoras definitivas de la Buena Noticia a la comunidad y al mundo.

2.        Reflexión personal.

Al finalizar el presente trabajo rescato claramente dos aprendizajes:

2.1.         Fe mágica – ingenua – crítica:

Tomando conceptos de la educación popular, identifico tres momentos en mi experiencia de fe.  Un primer momento que puede definirse como “fe mágica”. Esa experiencia primitiva que me acompañó hasta la adolescencia donde intuía, sospechaba, pero no entendía. Un segundo momento que puede definirse como “fe ingenua”. Esa experiencia que fui construyendo desde mi vida familiar y eclesial que marcó mi juventud donde creí entender lo que me enseñaban y lo que descubría. Un tercer momento que puede definirse como “fe crítica”. Esa experiencia que me permite tomar distancia de las etapas anteriores, buscar en el camino recorrido de la fe “cosas nuevas y cosas viejas” (Mt. 13,52) para continuar la peregrinación.

2.2.         Sospecha hermenéutica:

Tomando prestado otro concepto de la educación popular que es el reconocimiento en toda práctica educativa de la internalización de la clase opresora lo aplico a la experiencia de fe. Un aspecto fundamental a la hora de interactuar con el texto bíblico es utilizar la sospecha hermenéutica. Los textos bíblicos son producto de un contexto socio político, económico y cultural. Como producto de ese contexto están contaminados por el sistema de creencias y valores de su época. A partir de ahora el desafío que enfrento es identificar en el texto bíblico los contenidos permanentes que deben ser preservados e interpretados con fidelidad cretariva.

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