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martes, 6 de marzo de 2012

Comentarios a la Biblia Queer - Génesis (décima octava entrega)



La historia de José el soñador (continuación).
Comentarios Queer a la Biblia.

 GÉNESIS / BERESHIT
Autor: Michael Carden
Traducción: MCRP (Diversidad Cristiana)
 


Y sus hermanos le tenían envida, mas su padre meditaba en esto…

Entonces, inmediatamente después, Jacob envía a José con sus hermanos. Quizás piensa que está exponiendo a José a una forma de terapia casera, a cargo de sus pares, que restaurará su competencia masculina y su identidad de género. Que se diga de José “despedazado”, recuerda a Isaac (y a BatJephthah), reducido a cenizas sobre el altar, para confirmar lo que observa Sedgwick, en su análisis de la literatura psiquiátrica sobre el síndrome del  “muchacho afeminado” y su “curación”. En efecto, “la identificación de  un niño proto-gay con la masculinidad, podría involucrar la identificación con su propia desaparición (Sedgwick 1993: 161)

Pero no solo en la familia: Jacob puede incluso verse aquí como representativo de figuras autoritarias en la sala de clase, en el lugar de trabajo, en el vecindario o en los cuarteles que, muy confundidos con su propia homofobia, hacen como que no ven el ocoso y la violencia desaforada que enfrenta públicamente una persona, si se atreve a desafiar la brecha de género y las normas sexuales.
José, “el desafiante travesti”, ha sido tirado en el pozo, enviado en cautividad, despreciado y excluido. Acabó en Egipto. Génesis entonces nos presenta la historia de Tamar, un relato de trasgresión sexual desafiante, con resultados mesiánicos. Es significativo que el punto importante del relato sea Judá, el hermano que propuso vender a José, porque no habría beneficio en su asesinato (Génesis 37.26-27)

Entonces Judá dijo a sus hermanos: - ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?
-Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.

Luego, Judá emergerá como principal protagonista, representante de estos hermanos, en los capítulos finales del Génesis. Así, con el aparente triunfo de la heteronomativa y el patriarcado, Judá, en el desarrollo de estos valores, será desafiado, humillado y expuesto, y por una mujer, Tamar. Si, en este punto del Génesis, nos estamos acercando a la civilización como la conocemos, es también importante notar de la historia de Tamar, que esta es la última vez que actúa la divinidad, y es protagonista de los eventos, aunque brevemente, para matar a los dos primeros esposos de Tamar.  Al hacer esto, sin embargo, el escenario está preparado para que Tamar hable y actúe, abriendo una posibilidad mesiánica. Trágicamente, sin embargo, esta historia mesiánica ha sido mal comprendida, para promover la represión de la mujer, y la erotofobia.
El Génesis no dice nada del pasado de Tamar, sino que la presenta abruptamente, cuando Judá la casa con su hijo primogénito, Er. De la misma manera, el texto dice que Er era malvado y “el Señor lo condenó a muerte” (Génesis 38.7)

Y Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y le quitó Jehová la vida.

Entonces, Judá dijo a Onán, su segundo hijo, que fuera a Tamar y “cumpliera la obligación de un cuñado; engendrado herederos de su hermano” (Génesis 38.8)

Entonces Judá dijo a Onán: - Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano.

Onán está muy dispuesto a tener sexo con Tamar, pero no engendrará un hijo, ya que retira su pene cada vez que está a punto de eyacular; “vertía en la tierra, por no dar descendencia a su hermano” (Génesis 38.9) Por este rechazo, Onán es, a su vez muerto por la divinidad. La muerte de Onán ha sido utilizada en el Cristianismo para justificar la condenación de la masturbación. En el siglo XVIII, incluso se le llamó “onanismo”, para dar una base bíblica a un pánico moral que continuaría durante los siglos XIX y XX. No hay nada en el Génesis, ni en ningún otro lugar bíblico que condene la masturbación. Unirla con la historia de Onán muestra la morbidez patológica de la erotofobia. Onán no muere por masturbarse delante de Tamar. El acto de Onán, que se llama “coitus interruptus”, también ha sido prohibido por la Iglesia Católica, para dar una base bíblica a su oposición al control de la natalidad. Como ocurre con la masturbación, no hay nada en Génesis ni en otro texto bíblico que proporcione base para oponerse al control de la natalidad.

El hecho de unir la masturbación con Onán muestra la patología de la erotofobia. Onán no es muerto por su acto frente a Tamar. Que el acto de Onán sea una muestra de “coitus interruptus” ha significado que la historia también haya sido condenada en el Catolicismo Romano, para dar una base bíblica a su oposición al control de la natalidad. En lugar de esto, el acto de Onán representa una ruptura de la antigua ley del Levirato, por la cual si un hombre muere sin haber tenido hijos, su hermano debe engendrar un hijo a su viuda (Deuteronomio 25.5-6)

1 comentario:

  1. Hola. Lei esta parte y la anterior. De la Biblia nunca hubiera desprendido lo que aporta esta traducción de los comentarios queer, pero fue interesante saber lo que tales analistas entienden. Quizá me cueste entender lo mismo porque no tuve acceso a otras fuentes complementarias que citan, como por ej, el Corán. Seguiré la lectura de los demas trabajos. saludos.

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