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miércoles, 21 de julio de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 7-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

HOMBRES DE GÉNERO DIVERSO.

Los discípulos varones de Jesús transgreden los códigos masculinos y habitan un espacio límite de género en el mundo antiguo. Moxnes ve a los seguidores de Jesús como eunucos, “construyendo una tierra de no-hombres” (Moxnes 2003: 91-107) El papel masculino se identifica con el patriarca dueño de casa. Para Moxnes, Jesús es el prototipo de no-dueño de casa, no tiene casa y permanece como itinerante, predicando el reino de Dios: “De esta manera, su masculinidad era amenazadora. No se comportaba como un “verdadero hombre” (Moxnes 2003: 96) Jesús estaba fuera de lugar en la ideología masculina grecorromana y judía; rechaza el papel de “macho” en la masculinidad hegemónica de su cultura, y también el matrimonio (o al menos, las fuentes canónicas no mencionan ningún matrimonio) que tenía el principal fin de engendrar herederos varones. Sin herederos, su linaje no se continuaría. Abandonó nombre de familia, poder y estatus. Más aún, Jesús rompió el género patriarcal y procreador que era prototípico de su cultura, y llamó a hombres, no en estructuras anti-masculinas, sino en un espacio límite de género, del reino de Dios.

Jesús sacó de sus hogares a sus discípulos varones, aunque a una posición masculina inferior en el mundo social galileo. Sus discípulos dejaron sus casas, posesiones y familias. Moxnes describe a estos varones como una “masculinidad versátil” (Moxnes 2003: 96) Ellos aceptaron voluntariamente la pobreza, el liderazgo y una hospitalidad inclusiva. El llamado al discipulado (9.60,62) sobrepasa las obligaciones de familia, pues dejaron a sus familias, esposas e hijos, para crear una nueva familia.

Jesús no se preocupa por lo que ha llegado a conocerse como valores familiares tradicionales: “En verdad, les digo, no hay nadie que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos, por el reino de Dios, no reciba mucho más en este tiempo y en el tiempo futuro, de vida eterna” (18.29-30) Jesús llama a sus discípulos varones a un espacio “queer”, una dislocación de los papeles de género masculino en su sociedad.

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