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jueves, 15 de julio de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 6-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.


HAGAMOS “QUEER” AL REINO DE DIOS…

Si las iglesias pasaran tanto tiempo en el tema “sexualidad”, como lo hizo Jesús en su ministerio y sus palabras, serían mucho más sanas de lo que son en cuanto a la moralidad sexual.

A menudo leen las Escrituras Cristianas para justificar la subordinación de las mujeres a los hombres, los valores familiares tradicionales o el matrimonio heterosexual y la demonización de la homosexualidad. El apoyo para estas tres posiciones, no se encuentra al leer a Lucas, ya que Jesús transforma en “queer” los códigos de género, familias patriarcales y vida resucitada.

MUJERES NO-CONFORMISTAS.

Lucas participa de los códigos patriarcales de la ideología grecorromana, pero hereda de la tradición de Jesús el “discipulado de iguales”. Ha habido una tormenta de disputas entre los eruditos, al leer el tema “mujer” en este Evangelio. Algunos han afirmado que Lucas tiene una visión positiva de la mujer, mientras otros mantienen que la tiene negativa, en cuanto a que hayan sido líderes en el movimiento de Jesús. Por ejemplo, Lucas omite la historia de la mujer gentil que mantiene una discusión con Jesús (Marcos 7.24-30) No hay historias de llamado al discipulado de mujeres, en los Evangelios; permanecen – en la narración – en los bordes de las Escrituras. Sin embargo, Lucas debe acomodarse a la presencia histórica de las mujeres en la tradición de Jesús, y hay mujeres visibles en Lucas, aunque generalmente silenciosas. Schaberg y otras eruditas feministas, han notado cómo Lucas retrata a las mujeres como modelos de sumisión a los líderes varones (Schaberg 1992: 63)

Las mujeres acompañan a Jesús; lo apoyan económicamente. Hay un grupo de mujeres (8.2-3), que proveen para todo el grupo, más allá de sus posibilidades (8.13). Las discípulas viajan fuera de los confines de su hogar, acompañándolo hasta la cruz y son las primeras testigos de su resurrección. En este sentido – desde el punto de vista espacial – rompen las categorías culturales de la mujer como hijas, esposas y madres respetables. Lucas retrata a mujeres solo al pie de la cruz, pero permanecen sin nombre. Halvor Moxnes se refiere a las mujeres que seguían a Jesús, como “mujeres irregulares”:

“Probablemente no eran casadas, o tenían alguna libertad en la relación, tanta como para dejar a sus esposos. No tenían niños menores a su cargo, o habían llegado a esa etapa de la vida en que eran libres, debido a su edad. Así, su esfera de posibilidades estaba abierta.” (Moxnes 2003: 100)

Estas mujeres eran más que “irregulares”, quizás transgresoras, pues podían seguir a Jesús, así como lo hacían los hombres. Eran mujeres liminales, si no culturalmente despreciadas, que cruzaban el umbral del género y se metían en el espacio masculino. Jesús anota que las mujeres estériles eran “benditas” (23.29) y estas mujeres eran una vergüenza para los códigos judíos. Aquí, Jesús da vuelta el estatus de estas mujeres en el reino de Dios. Irregulares, incluso transgresoras, pueblan el reino de Dios y forman el núcleo de las discípulas de Jesús.

La historia de Martha y María (10.38-42) ha dado lugar a discusiones muy productivas, en cuanto a si este relato apoya el rol de sumisión al liderazgo masculino en el movimiento de Jesús, y en las actividades misioneras posteriores de la Iglesia.

María está en silencio y oyendo pasivamente a Jesús, mientras Martha se afana y se distrae en su servicio (“diakonia”), y algunas feministas entienden esto como que Lucas desprecia el liderazgo femenino y justifica la pasividad de la mujer al estar escuchando a Jesús. Hay dos lecturas que se resisten a la sumisión femenina al liderazgo masculino. Warren Carten entiende que el uso que hace Lucas del término “diakonia” no se refiere específicamente al servicio doméstico, sino que “designa a un portavoz o agente, un “intermediario” que ministre en nombre de Dios” (Carter 2002: 222) Martha no está distraído con las obligaciones culinarias como tradicionalmente se predica, sino con sus obligaciones que implican el cuidado de los seguidores, la enseñanza y la predicación. Está ocupándose en lo que necesita hacer mientras su socia en el ministerio, María, está sentada a los pies de Jesús. Su problema está en lo que ella percibe como haraganería de María. La suave reprimenda de Jesús es una recordación de que se tome un tiempo, que no esté tan ansiosa, y adopte por un momento la actitud de María. El trabajo se podrá hacer más tarde. Una lectura “queer” podría construirse sobre la naturaleza litúrgica del texto. María se mete en el espacio masculino, recibiendo una educación teológica que la autoriza a transformarse en líder. Es una de esas mujeres “irregulares” que siguen a Jesús, preparándose para ser una discípula. Las mujeres “irregulares” son modelos de discipulado en la anunciación a María; la hermana de Martha, y las mujeres en la tumba de Jesús.

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