domingo, 2 de mayo de 2010

Discurso de despedida de Jesús: Instrucciones para los cristianos.-

DISCURSO DE DESPEDIDA DE JESÚS: INSTRUCCIONES PARA LOS CRISTIANOS

Cerca de la quinta parte del Evangelio (de Juan) está dedicada a la despedida de Jesús (13.31-17.26) en la Última Cena. Comienzo con un fragmento litúrgico “Ahora, el Hijo del Hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado, también lo glorificará a él y lo hará enseguida” (13.31-2) El discurso de despedida comienza con este fragmento litúrgico y termina con la oración sacerdotal de glorificación, en el capítulo 17. Jesús anuncia el final de su existencia encarnada. La muerte traerá el final de la encarnación, pero también inaugurará la venida del Espíritu Santo. La despedida es el corazón del Evangelio, el discurso más importante entregado, para preparar a los discípulos para la partida de Jesús y su entrega del Espíritu. Es una instrucción para los discípulos en la post-resurrección, sobre cómo vivir en el mundo lleno de conflictos y antagonismos. Es en esta importante sección del Evangelio, que el discípulo amado es introducido por la primera vez y se le da preeminencia. Yo interpreto el discurso de despedida de Jesús, y la oración, así como las instrucciones a sus discípulos, en cuanto a cómo salir y vivir afuera, en el mundo. La comunidad de Juan sufre antagonismos similares y hostilidades parecidas a nuestras personas “queer”.

Este último discurso de Jesús es como un mensaje de despedida Greco-romano, o un testamento, en que el hablante anuncia su partida inminente, recordando su vida, urgiendo a su audiencia a continuar su palabra y sus acciones, y consolándolos. Jesús está en el mundo, pero no es del mundo, y tiene una cualidad trascendente, fuera del mundo del Jesús resucitado, mientras habla y da su mensaje. Llevados por la llamada de Jesús al discipulado, ellos descubrieron a Dios en Jesús y en cada uno de ellos.

Comienza con un nuevo mandamiento (13.34), para sus discípulos: que se amen unos a otros, como él los ha amado. El nuevo mandamiento presupone una comunidad igualitaria, y critica a las jerarquías. Este mandamiento del amor mutuo, se explica después en 14-15 y 15-15, donde Jesús llama a sus discípulos, “amigos”. Habla de Dios en Él: “ Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí” (14.20). Dice a sus discípulos que no estén tristes, porque su encarnación vivirá en ellos (14.19-20). Dios enviará al Paráclito (“uno que está al lado, o defensor”), un abogado que los defenderá y consolará. El Paráclito mora en todos los discípulos que aman a Jesús y cumplen sus mandamientos. El Paráclito sostendrá a los discípulos en un mundo hostil y les enseñará el verdadero sentido delas palabras de Jesús-. Los discípulos se convierten en personas que aman a Dios y se aman mutuamente, se transforman en agentes de la presencia de Dios en la encarnación, a través del Espíritu.

Los capítulos 15 y 16 se extienden en los temas del capítulo anterior,. Jesús usa la metáfora de la viña y las ramas, para describir la conexión vital que mantendrá con sus discípulos después de su partida. Los cristianos manifiestos darán frutos que agradarán a Dios. Proclama su mandamiento: “Ámense como yo los he amado” (15.12). Este amor mutuo incluye una disposición a dar la vida por los demás. El mundo será hostil para los cristianos manifiestos. Ese Jesús que se ha manifestado y hablado abiertamente rechaza a los cristianos pecadores (15.22). En la oración sacerdotal (capítulo 17), Jesús ora para que ellos sean uno como lo son Él y Dios Padre, y los envía afuera, en un mundo hostil, para dar testimonio de la verdad.

El discurso de despedida deja claro que los discípulos no pueden amar a Dios, a Jesús o a otro en forma separada. El poeta Thomas Traherne escribe: “¿Amarás solamente a Dios? Dios no puede ser amado”

Y Bill Countryman comenta este verso:

“ Y la capacidad humana para amar – la capacidad que permite la posibilidad de unión con Dios y la posibilidad de unión con otro ser humano – esta capacidad no es múltiple. No hay amor dirigido hacia Dios y otro hacia el ser humano. De la misma manera, el amor dirigido hacia Dios y el dirigido hacia el ser amado, no significan que nuestra capacidad para amar está dividida. Como escribe Traherne, Dios “debe ser amado en todas las formas con un amor ilimitado, incluso en todas Sus acciones, en todos Sus amigos, en todas Sus criaturas”

No podemos compartimentar el amor de Dios y el amor de los seres queridos. Amar a Dios no impide el amor a los amigos y la Humanidad. Son inseparables.

El discurso de Jesús está dirigido a los Cristianos “queer”, a los que vivimos en un mundo hostil. Así como el hombre ciego fue echado de la sinagoga, la comunidad fue echada fuera de la Cristología. Los cristianos “queer” han sido expulsados de sus iglesias, por su amor hacia el mismo sexo.

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Traducido de “The Queer Bible Commentary” por MCP.-
Montevideo, 2010.-

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