Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

domingo, 24 de diciembre de 2017

Mensaje de Navidad 2017





Con la celebración de la Noche Buena inicia un nuevo tiempo litúrgico, el “Tiempo de la Encarnación de Dios (Fil 2,5-7); desde el 25 de diciembre hasta el 5 de enero de cada año.  Los ejes de la reflexión debieran darse en torno a las distintas encarnaciones: de Hijo de Dios en la historia, de la Iglesia en la vida del pueblo; de las discípulas y los discípulos en la sociedad y la cultura contemporáneas” (Acta de Presbiterio, Montevideo, 2016, pp2).


1.     La encarnación del Hijo de Dios en la historia.

“Llegada la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo nacido de mujer, nacido bajo la ley” (Ga 4,4), el cual “se hizo uno de tantos” (Fi 6,7), “en todo semejante a nosotros” (Heb4,15) “y pasó haciendo el bien y sanando” (Hch 10,38).

En la encarnación, el Hijo de Dios asume plenamente la naturaleza humana (Jn 1,14) y los evangelistas se encargaron de poner énfasis en mostrarlo plenamente humano: sintió sed (Jn 4,7), se emocionó (Mt 11,25), se indignó (Mc 10,14), se enojó (Mc 11,15-18), sintió compasión (Mt 9,36), experimentó el miedo y la angustia (Mc 14,32-42). Es más, el título “Hijo de Hombre” que el propio Jesús se atribuye y que aparece 84 veces en los Evangelios canónicos, puede traducirse literalmente como “el Humano” u “Hombre”. De esta forma, podemos afirmar sin temor a dudas que Jesús es el rostro humano de Dios (Col 2,9), capaz de manifestar el amor incondicional y la solidaridad de Dios con la humanidad, especialmente con aquellas personas que son vulneradas en sus derechos y su dignidad, por eso las sanaciones, las liberaciones, las inclusiones:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;       a anunciar el año favorable del Señor” (Lc 4,18-19).

La finalidad última de la encarnación, es resultado de la solidaridad divina, en efecto, Dios participa plenamente de la humanidad para que la humanidad,  junto al resto de la creación, participe plenamente de la vida divina “cuando Dios sea todo en todos” (1 Co 15,28), es decir que Dios se humaniza para que la humanidad y la creación entera, sea divinizada.


2.     La encarnación de la Iglesia en la vida del pueblo.

Jesús es el fundamento de la Iglesia (1Co 3,11), la piedra fundamental sobre la que se levanta  su fe y misión (Ef 2,20). Ella, consiente de ser testigo ante el mundo (Mt 10,16) y enviada a los pueblos para sanar, liberar e incluir (Lc 9,1-6; 10,1-9) continúa la obra del su Maestro y su Señor (Jn 13,13) sirviendo a la humanidad (Mt 20,28). Para ello, necesariamente debe encarnarse en las distintas realidades del pueblo donde se encuentra inserta, asumiendo la vida y esperanzas de ese pueblo. “Lo que no se asume no se redime” (Ireneo de Lyón).

El anuncio del Evangelio de Jesús, desencarnado de las alegrías y los dolores del pueblo es alienación. Toda proclamación de la Buena Noticia de Jesús necesariamente tiene que estar inserta en la realidad de la audiencia que la recibe.

El gran desafío que encontramos como Iglesia es poder interpretar esos dolores y alegrías para solidarizarnos con aquellos grupos vulnerados en sus derechos y su dignidad, sin juicios, sin condenas, sin actitudes moralistas, asumiendo la ética del Evangelios, una ética basada en la paz con justicia, en la inclusión de todos y todas, donde las únicas personas excluidas sean aquellas que se autoexcluyen.


3.     La encarnación de las discípulas y los discípulos en la sociedad y la cultura contemporáneas

Las discípulas y los discípulos de Jesús, transitamos en medio de una sociedad y una cultura  a la que no siempre comprendemos y que no siempre nos comprende. Cuando las cristianas y los cristianos vivimos con radicalidad el Evangelio de Jesús nos transformamos en signos de contradicción para el mundo y algunas veces, también para la Iglesia.

Durante muchos siglos hemos puesto en lugares contrapuestos el discipulado y el ser parte del mundo, cuando en realidad necesitamos ponerlos en diálogo y para lograrlo necesitamos encarnarnos, ser parte, asumir el mundo, no desde cualquier lugar, sino con la ética del Evangelio.

En nuestra sociedad existen personas, grupos y colectivos que esperan el mensaje de Jesús, capaz de sanar, liberar e incluir; no como colonización “evangelizando” sino como testimonio gratuito de quienes tienen la plena convicción que Jesús es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), una vida plena, digna y abundante (Jn 10,10) para todas las personas en todas las situaciones.


En conclusión:

Este tiempo litúrgico, Tiempo de la Encarnación, en su triple dimensión: encarnación del Hijo, encarnación de la Iglesia, encarnación de discípulos y discípulas, pone en juego toda nuestra capacidad creativa para hacer posible esa realidad.

Celebrar el nacimiento del Maestro y del Señor no es comer y beber, eso también lo hacen quienes no son discípulos y discípulas. Celebrar su nacimiento es imitar su ejemplo, haciendo lo que Él hizo y diciendo lo que Él dijo. Con esta misión por delante les dejo a todos y todas un abrazo fraterno.

Feliz Navidad

+Julio, Obispo en la IADC

sábado, 23 de diciembre de 2017

Cuarto estudio bíblico de Adviento: el Tiempo de las Promesas

❧ El salvador ha llegado




Texto bíblico: Lucas 2.8-20

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace».

Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que hasucedido y el Señor nos ha manifestado». Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.


Notas sobre el texto

Vs.8: En Oriente se reúnen en un mismo redil a cielo descubierto varios rebaños de ovejas junto a sus pastores durante la noche. Los pastores se van turnando en la custodia del ganado. En la época de Jesús los pastores entraban en la categoría de los «pecadores» y los
«publicanos», por su ignorancia. 

Vs.9: Característico del estilo de Lucas, la aparición del Ángel es repentina. La «gloria del Señor» es la que acompaña las manifestaciones de Dios en la Biblia Hebrea. Puede ser manifestada en una nube o en el fuego como en los relatos del éxodo (Éx 13.17-22). Aquí de noche coincide con el fuego o el resplandor, signo visible de la grandeza de Dios.

Vs.10: Hay un contraste entre el temor de los pastores y la alegría que el Ángel anuncia. La palabra que se usa en griego para «anunciar» es la misma que se usa para «evangelizar»: εὐαγγέλιον (euangélion) que significa «comunicar una buena noticia», y en este caso es una noticia alegre. 

Vs.11: El Ángel usa tres títulos para Jesús: 1. «Salvador»: En la Biblia Hebrea sólo se aplica a Dios. El nombre «Jesús» o su paralelo en hebreo «Josué» significan literalmente «salvador». 2. «Cristo»: La palabra griega para «Mesías», que significa «enviado de Dios». En la Biblia Hebrea se aplica primero al rey, al sacerdote ungido o al profeta.Luego se aplica sólo al liberador del pueblo de Israel prometido por Dios. 3. «Señor»: Era el título que sólo se aplicaba al emperador romano. Es la Confesión de Fe en Jesús más antigua y el reconocimiento de su poder sobre los hombres y las mujeres.

Vs.13: Se aparece una «multitud del ejército celestial». Para la mentalidad hebrea, los ángeles formaban la milicia de Dios que habitaban su palacio y le servían, como en las clásicas cortes orientales. Originalmente, el «ángel» era quien iba por la ciudad comunicando el resultado —noticia — de una batalla.

Vs.14: Hay una contraposición entre Gloria/Paz; Dios/ Hombres; y Alturas/Tierra, lo uno depende de lo otro. «Hombres de buena voluntad» puede traducirse también como «en quien se complace Dios mismo». Es importante esto de que a través de Jesús Dios mismo se alegra de su creación.

Vs.16: La prisa de los pastores es fruto de la alegría y la acción del mensaje de Dios en ellos. La primera revelación comunitaria del Hijo de Dios es a los trabajadores que son comparados con los «pecadores». 

Vs.17-18: La primera evangelización se produce entre los hombres. Los pastores fueron «evangelizados» por el ángel. Por otro lado, los pastores «evangelizan» a otros, o sea cuentan la buena noticia del Salvador.


Guía para la reflexión

1. El anuncio del nacimiento de Jesús se hace a los pastores. Es una buena noticia. Cuando tú recibes buenas noticias, ¿Qué haces? ¿Cómo reaccionas?

2. Los pastores cuentan a otros la noticia, o sea, comienzan la evangelización. ¿Cómo ves tú el tema de la evangelización? ¿Te sientes parte o te sientes excluída/o?

3. Jesús nace para el mundo, pero también Jesús nace para cada una/o de nosotras y nosotros. ¿Cómo sientes tú ese nacimiento de Jesús? ¿Puedes dar un ejemplo de cómo sientes que Jesús está vivo con y desde ti?

4. En Adviento hemos reflexionado mucho sobre Jesús y la situación del mundo en el que vivimos. ¿Qué podrías decirle a otros sobre Jesús? ¿Crees que hay gente con ganas de escucharte? Sinceramente, ¿Crees que la gente necesita conocer a Jesús? ¿Por qué sí o por qué no?


Pensamiento para esta semana

«Tuyo es el Reino, Señor, el poder, y la gloria, ahora y por siempre».


Oración

Buen Dios, Padre y Madre, que revelas a las personas sencillas, sin prejuicios y receptivas la buena noticia de liberación. Concede a la Iglesia ser portadora del mensaje sanador, liberador e inclusivo a todas las personas discriminadas y excluidas, especialmente aquellas vulneradas en sus derechos y su dignidad, para quienes quisiste ser «Dios con nosotras y nosotros – Dios entre nosotras y nosotros». Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Estudio Bíblico para el tercer domingo de Adviento: Tiempo de las Promesas

❧ Un rey distinto ha nacido


Texto bíblico: Isaías 9.5-6

Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz». Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot
hará eso.


Notas sobre el texto

Vs.5: El texto se encuadra dentro del marco de un gobierno de monarquía. En el texto el rey es saludado como hijo de Dios (Cf. 2º Samuel 7:14), por eso dice «un hijo nos es dado». El versículo toma también cuatro «nombres» —o títulos— que probablemente provienen de la Liturgia de Coronación del Rey o del Protocolo de Palacio:

1.- «Maravilla de Consejero»: gobernante sabio y prudente.

2.- «Dios Fuerte»: sinónimo de «héroe divino» protegido por Dios. Esto es un paralelo con los pueblos circundantes a Israel que también tenían héroes divinos.

3.- «Siempre Padre»: relación permanente con Dios como padre. Aquí también se superpone la relación de Israel con Dios.

4.- «Príncipe de Paz»: hace posible la armonía y convivencia profunda entre todas las personas. Aquí
se escucha la demanda continua de todos los pueblos de una vida apacible.

Vs.6: La misión del rey aparece aquí como un gobierno para todos los hombres y mujeres, haciendo posible la paz duradera basada en un profundo sentido de Justicia. Implica la liberación de todos los oprimidos, sin lo cual no hay paz e igualdad. Esto es para siempre y la garantía de su cumplimiento y permanencia es el amor de Dios mismo.


Guía para la reflexión

1. Como cristianas y cristianos creemos que este texto de la Biblia Hebrea habla de Jesús. ¿Qué significa para nosotros que se hable de El como de un «rey»?

2. Por lo que nos cuentan los relatos de los Evangelios, ¿Jesús vino a nosotras y nosotros como el rey del texto?

3. El texto presenta una visión del mesías. ¿Qué significa Jesús, el mesías, para ti? ¿Podrías dar ejemplos?

4. En el texto la garantía del proyecto pasa por el amor de Dios. ¿Ante las situaciones que vivimos, podemos hablar del amor de Dios como algo real para nosotros? ¿Podrías dar un ejemplo?


Pensamiento para esta semana

«Que venga tu reino, Señor, y sea hecha tu voluntad en el cielo y en la tierra»


Oración

Buen Dios, Padre y Madre, que la paz con justicia alcance todos los órdenes de la sociedad, la cultura y la iglesia. Que tu reinado se concrete en la historia humana y que cada persona tenga lo necesario para su digno crecimiento y desarrollo. Que la iglesia sea signo profético de esa realidad en medio de un mundo injusto y poco solidario. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Domingo 3º del Tiempo de las Promesas Juan 1,6-8.19-28





1.     El texto en su contexto:

Los dos ejes sobre los que gira el Evangelio de Juan es la luz y la vida (8,32). Juan el Bautista es el testigo enviado por Dios para dar testimonio del inicio de los tiempos mesiánicos (vv 6-8). Su misión era dar la voz de alerta ante la inminente llegada del Reinado de Dios (Sal 130,6-7; Jr 31,6). Juan no era un profeta más en Israel. Según el testimonio de Jesús, fue el más grande nacido de mujer, es decir, el humano más grande, por el rol y la tarea que lo tocó desempeñar (Lc 7,28) pues con él, finalizaba el Tiempo de las Promesas. Dios y estaba con nosotros y entre nosotros (Is 7,14; Mt 1,23). Su reinado irrumpía en la historia de la humanidad.

Es de suma importancia, cómo Juan evangelista presenta a Juan el bautista como “precursor”. Precursor significa: el que indica, el que va delante, el pionero, el que precede. En efecto, el Bautista es precursor del Reinado de Dios que trae paz con justicia a la humanidad, y testigo de Jesús que ya está como “Emanuel”: Dios con nosotros y nosotras, Dios entre nosotros y nosotras, manifestando los signos de la presencia del reino esperado.

El evangelista presenta a “los judíos” que no se refiere al pueblo sino a un sector importante de ese pueblo, un grupo destacado y notable que ejercía el poder político y religioso, eso significa en el evangelio de Juan el vocablo “judío”. Un grupo que fue hostil a Jesús, que lo rechazó, lo persiguió y finalmente lo condenó entregándolo al imperio romano para su ejecución. Estos “judíos” eran enviados del poder religioso, un grupo integrado por sacerdotes y levitas y del poder político, integrantes del partido de los fariseos. Estos personajes, representantes del poder político y religioso buscan “controlar” a Juan el Bautista, un personaje que se iba haciendo popular en esos tiempos y que comenzaba a denunciar la hipocresía religiosa y política, desenmascarando a líderes de un sector y de otro. Este grupo interroga a Juan sobre su identidad (versículo 19).

Juan el Bautista responde desbaratando la expectativas mesiánicas de estos poderosos y sus temores a que pudiera cambiar su estado de confort, sus beneficios del imperio, su lugar de poder. Afirma que no es el Mesías prometido por Dios  y esperado por el pueblo (versículo 20), descendiente del rey David y por lo tanto heredero al trono de Israel (Jr 23,5; 33,15; Zac 6,12). Tampoco es Elías, el profeta que arrebatado al cielo, retornaría cmo precursor del Mesías (Mal 3,1.23-24; Eclo 48,10). Tampoco es “el” profeta, haciendo referencia a un sucesor de Moisés (Dt 18,15). Finalmente, Juan el Bautista revela su identidad identificándose con el profeta Isaías en el destierro (40,3):

¡Escuchen! Es la voz de alguien que clama: «¡Abran camino a través del desierto para el Señor! ¡Hagan una carretera derecha a través de la tierra baldía para nuestro Dios!

Juan es la voz del que anuncia la llegada del Señor –según Isaías (40,3 cf Mal 3,1): en este contexto de destierro era una clara referencia al retorno de la Gloria de Dios a Jerusalén. Jesús era la manifestación humana de la divinidad: Emanuel –Dios con nosotros y nosotras, Dios entre nosotros y nosotras; la carta a los Colosenses (2,9) afirmará más tarde:

         … en Él habita toda la plenitud de la Divinidad”

Ahora que queda revelada la identidad de Juan el Baustista, los representantes del poder religioso y político cuestionan su actividad bautizadora (versículos 24-25). Y es que Juan no estaba bautizando en cualquier lado. Según nos relata el evangelista Mateo, lo hacía junto al río Jordán (3,13-17) en el preciso lugar donde el pueblo había tomado posesión de la Tierra de la Promesa, presididos por Josué, ante la presencia divina representada en el Arca de la Alianza (Jos 3). Esto remite claramente a ideas libertarias, procesos de liberación, cumplimiento de antiguas promesas. Al cuestionamiento de los poderosos, Juan el Bautista responde con un enigma (1,26-27) que debieran haberlo comprendido los entendidos en la ley: sacerdotes, levitas y fariseos; es una clara alusión a la ley del levirato (Dt 25,5-9) creada para impedir que el patrimonio familiar terminara en poder de personas ajenas a la familia (Gn 38; Rut 4). “Levir” es un término de origen latino que significa “cuñado”; en efecto, esta ley debe entenderse en un contexto donde la poligamia era aceptada y practicada y de un  sistema económico que dejaba desprotegida a la mujer viuda. Al negarse el hombre a cumplir con la ley y habiéndose realizado el recurso legal, la mujer desataba la correa de su sandalia que recibiría un apodo burlesco de “la casa del sinsandalias”. El enigma de las sandalias nos presenta a Juan el Bautista con un status inferior al de la mujer, “no es digno de desatar la correa de la sandalia” (1,27) de Jesús, Mesías y esposo, que rechazará casarse con Israel.


2.     El texto en nuestro contexto:

a)     Valorar a quienes trabajan por la paz con justicia.

El evangelio de hoy nos invita a valorizar a aquellas personas y organizaciones que trabajan por la paz con justicia. Sabemos que una paz duradera y sólida, en definitiva real, necesita de la justicia. No podemos ni debemos desear la paz a alguien que pasa hambre, que está en situación de explotación laboral, que es víctima de violencia doméstica, que sufre discriminación por cualquier causa. Primero tenemos que comprometernos en procesos de liberación integral de las personas para luego construir la paz, como consecuencia de la justicia.

Estas personas mensajeras de paz  con justicia las encontramos dentro y fuera de la Iglesia. No es algo que nos pertenezca. Dios es quien confía la misión a quien elige (Jn 1,6). A esas personas hay que escucharlas, hay que valorarlas, porque hacen posible la esperanza de una transformación en las estructuras injustas.

b)    La hostilidad a la Buena Notica de Jesucristo.

El evangelio, como anuncio de tiempos mejores, anuncio de liberación y de justicia, siempre es rechazado por quienes ejercen el poder, no importa si son políticos o religiosos. El evangelio es una amenaza a su situación de “instalación”, de opresores y discriminadores.

Estos enemigos del Evangelio de Jesucristo, no son ajenos al cristianismo, les encontramos en los grupos fundamentalistas y fanáticos de las diferentes denominaciones, atribuyéndose hablar en nombre de Dios, ser sus representantes, ser los únicos que cumplen estrictamente los mandamientos  y la voluntad de Dios; excluyendo y condenando a quienes no piensan y no actúan como ellos quieren. Por lo tanto, si pretendemos vivir con fidelidad la Buena Noticia, necesariamente tendremos esos opositores que se tornarán cada vez más hostiles, puesto que ponemos en riesgo su poder.

c)     La Buena Noticia es liberadora y restauradora de dignidad.

El mejor inidicador que podemos utilizar para darnos cuenta si una persona o una organización son portadoras de “buenas noticias”, es decir, si anuncia el evangelio de Jesucristo, es el contenido de su predicación y de sus obras. El Evangelio libera a las personas, las sana y las integra a una comunidad de iguales: la Iglesia. El Evangelio promueve derechos y consolida la libertad  y la dignidad de las personas y de los grupos.

Una persona u organización que no produce estos efectos en su auditorio, no está hablando de parte de Jesucristo. Si la audiencia se siente amenazada, manipulada, condicionada, discriminada, excluida, el mensaje no viene de Dios.

d)    Jesús es el verdadero protagonista.

Necesariamente, Jesús y su mensaje liberador, sanador e inclusivo es el centro de toda predicación cristiana. Ninguna iglesia, ningún líder religioso, ninguna organización religiosa puede atribuirse derechos sobre las personas. Las iglesias, las personas que lideran las comunidades cristianas, las organizaciones religiosas, como Juan el Bautista, no tienen la dignidad para arrogarse otra acción que aquella que nos encomendó Jesucristo: anunciar la liberación que encontramos en su nombre (Mt 10; Mc 16,15-18; Lc 10,1-9; Jn 20,21).

Cuando en nuestras iglesias encontramos otros protagonismos: mediaciones, intercesiones, personas que hacen las veces de Jesús, estamos ante organizaciones que han desvirtuado el Evangelios. Jesucristo es el rostro visible de Dios entre nosotros y nosotras y con nosotros y nosotras: Emmanuel. Es el fundamento de la Iglesia (Ef 2,20) y el centro de toda predicación nos enseña la antigua iglesia (Hch 2,14-36; 3,11-26; 4,1-20; 5,21-33).

e)     Llamados a ser sus testigos

Jesucristo, que pasó haciendo el bien y restaurando la dignidad de todas las personas oprimidas y excluidas (Hch 10,38) nos convoca a dar testimonio, como Iglesia, ante un mundo que optó por otros valores. Somos parte de un pueblo de testigos que dicen a la sociedad y la cultura que otro mundo es posible, otra sociedad es posible, otra iglesia es posible, donde se establezca la paz con justicia, donde se trabaje por la igualdad de derechos y oportunidades, donde la dignidad humana sea la meta a alcanzar.


Con este inmenso desafío nos despedimos hasta la próxima semana +Julio.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Segundo domingo del Tiempo de las Promesas: La Buena Noticia de Consuelo (Is 40,1-11)




1.     El texto en su contexto

Con esta profecía inicia el libro de Isaías II o Deuteroisaías en el destierro de Babilonia (553-539 aC). El capítulo 40 de comienzo al llamado “Libro de la Consolación” una Buena Noticia para aquellas personas que estaban “desterradas”, lejos del templo, del espacio sagrado, de la presencia divina. Is. 40,1-11 que tiene su paralelo en 52,7-10, plantea varios ejes para la reflexión:

ü El consuelo a Jerusalén (vv1-2)

En la Biblia Hebrea encontramos pasajes similares donde, “hablar al corazón” está relacionado a la persuasión o al cortejo (Gn 34,2; 50,21; Jue 19,3; Rut 2,13; Os 2,16). Los habitantes de Jerusalén se encontraban en el destierro de Babilonia. Habían sido llevados cautivos por Nabucodonosor en 587 aC y Jerusalén sometida a vasallaje por su pecado de idolatría e injusticia social, denunciado por varios de los profetas. Sin embargo, pareciera que Dios se arrepiente del castigo y vuelve para consolar a aquel pueblo que ama entrañablemente (vv1).

ü El retorno de los desterrados: un nuevo éxodo (vv 3-5)

El Señor les acompaña en este nuevo éxodo manifestando su poder y su gloria (Ex 14,17; 16,10; 19). Los desterrados dejan Babilonia y se dirigen de retorno a la tierra prometida (Gn 12), la que habían tomado en posesión siglos antes. En este camino de retorno no habrá obstáculos. Dios promete la liberación y el retorno por medio del profeta que habla en su nombre (Is 1,20; 30,2; Jr 9,11; Miq 4,4).

ü La promesa de Dios se cumple (vv 6-8)

El profeta plantea la fragilidad humana similar a la hierba y flor del campo (vv 6 cf Sal 90,6); la acción divina a través de su aliento creador y vivificador (vv 7); y el cumplimiento de la palabra dada, la promesa divina se cumple siempre (vv 8). La historia del pueblo es el fiel testimonio del cumplimiento de las promesas divinas: tierra, descendencia, dinastía, liberación …

ü Dios llega como pastor (vv 9-11)

El profeta anuncia la llegada de Dios (vv 9) que viene con poder para hacer justicia frente a los abusos vividos en el destierro. Las víctimas del exilio serán recompensadas (Gn 31-32) y los opresores también recibirán su parte (vv 10). Dios reunirá a su pueblo, cuidando de aquellas personas que son más débiles, las que están más lastimadas por la opresión. Aquellas que han sido vulneradas y necesitan un cuidado especial.


2.     El texto en nuestro contexto:

El mensaje de consuelo y liberación se encuentra plenamente vigente en nuestros días. Ante diversos colectivos humanos que son vulnerados en sus derechos y su dignidad por los poderosos, que al igual que Nabucodonosor y Babilonia, discrimina y oprimen.
La situación de exclusión en que viven algunas personas será revertida. La promesa divina es que reunirá a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad y las cuidará y liberará.

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, se siente enviada por Dios a aquellas personas, grupos y colectivos de personas discriminadas y excluidas para comunicarles un mensaje liberador, sanador e inclusivo. Aquellas personas que han quedado fuera del espacio sagrado, lejos de Dios por diversas razones: personas divorciadas y vueltas a casar, personas con vih sida, personas GLTB, personas con uso problemático de drogas… Estas personas claman por regresar al espacio sagrado del que fueron excluidas por el poder religioso.

Nuestro testimonio tiene que ser claro y contundente. Dios, en su infinita misericordia, ama entrañablemente a todas las personas por igual, pero especialmente a quienes son vulneradas, discriminadas, excluidas. Dios restituye su dignidad y hace justicia. Dios, infinitamente amoroso e infinitamente misericordioso toma a esas personas en brazos y las cuida. Dios no las condena, es el sistema religioso el que las condena. Dios no las excluye, es el sistema religioso el que las excluye. Dios no las separa del espacio sagrado, es el sistema religioso el que las separa, las aisla y finalmente las invisibiliza.

Dios nos invita hoy a generar procesos de consuelo, a anunciar tiempos de esperanza, a avivar la fe, nos lleva a formar una comunidad de iguales en derechos y oportunidades.

Buena semana para todos y todas +Julio.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Estudio Bíblico para la segunda semana del Tiempo de las Promesas: La invitación al banquete


La invitación al banquete

Texto bíblico: Lucas 14.15-24
Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!». El le respondió: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: “Venid, que ya está todo preparado”. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses”. Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses”. Otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir”.«Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos”. Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio”. Dijo el señor al siervo: “Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa”. Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena».

Notas sobre el texto
Vs.15: «Feliz» es una palabra propia del estilo lucano y que sirve para conectar una sección nueva con el versículo anterior.
Vs.16-17: Cuando se ofrecía una fiesta entre los judíos había una invitación previa y luego otra más inmediata cuando ya estaba todo preparado.
Vs.18-20: En el texto aparecen tres tipos de invitados. En estos versículos los primeros invitados son las personas importantes de la ciudad: los que pueden comprar campos, por ejemplo. Son quienes rechazan la invitación porque tienen otras cosas que hacer.
Vs. 21: El segundo tipo de invitados son los no convidados originalmente, los que habitan calles y callejones. Eran las clases abandonadas y despreciadas, la gente pobre, ignorante y los pecadores. Ellos también eran judíos pero estaban en situación de desigualdad frente a los primeros invitados.
Vs. 23: El tercer tipo de invitados proviene de fuera de la ciudad, probablemente fuera del judaísmo. Se usa aquí la palabra «obligar», lo cual demuestra el gran interés de que estos participen de la fiesta. Estos invitados ya no son marginados como el segundo tipo de invitados, sino que son los excluidos de la ciudad, que no habrían podido participar nunca de una fiesta sin esa invitación.
Vs. 24: El juicio es categórico: el que rechaza la invitación de ninguna manera comerá en el Reino de Dios.

Guía para la reflexión
1. Los primeros invitados rechazaron la invitación a la fiesta por otros motivos. Analiza qué situaciones elegimos en nuestra vida cotidiana y a cuáles le damos más importancia. ¿Qué piensas tú que nos lleva a esto?
2. ¿Qué tipos de excusas dieron los primeros invitados? ¿Qué excusas le ponemos a Dios? ¿Ante qué situaciones?
3. El hombre rico no se quedó sin invitados. Mandó a buscar a todos los que quisieran venir. ¿Por qué crees que tomó esta actitud?
4. ¿Cuál sería para ti el mensaje principal del texto?

Pensamiento para esta semana
«El pan nuestro de cada día, ¡dánoslo hoy también, Señor!»

Oración

Buen Dios, Padre y Madre, que nos invitas a la fiesta de la vida, que no antepongamos intereses personales excluyéndonos del gozo y la alegría de compartir la vida eclesial. Acudimos a tu generosidad pidiendo la capacidad de descubrir los valores del Reino y de compartirlos fraternalmente en una comunidad de iguales. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Tiempo de las Promesas – Primer Domingo de Adviento




Is 63,16-64,7


1.     El texto en su contexto:

El texto propuesto para la Liturgia de la Palabra en este primer domingo del Tiempo de las Promesas se ubica en la tercera parte del libro del profeta Isaías que comprende los capítulos 56-66. Presenta tres ejes temáticos: la paternidad de Dios (63,16-19), el pueblo pidiendo una teofanía (64,1-4) y la confesión de pecados (64,5 ss).

El primer eje temático presenta dos atributos divinos: Padre y Redentor (vv 16b) La experiencia vital del pueblo nos sitúa en el período persa el cual remite inexorablemente al período pre exílico, cuando se encontraban en Egipto. El pueblo recuerda aquel tiempo en que experimentaba la paternidad bondadosa de Dios: “El Señor su Dios los ha tomado en sus brazos durante todo el camino que han recorrido hasta llegar a este lugar, como un padre que toma en brazos a su hijo” (Dt 1,31; Tob 13,4; Eclo 23,1). La paternidad divina hacia el pueblo, es una experiencia que lo acompaña a lo largo de su historia (Ex 4,22; Dt 32,6; Is 1,2; 43,6; Jr 3,19), con el correr de los siglos se experimenta que la paternidad no solo es grupal sino individual, Dios es padre de cada persona del pueblo (Eclo 23,4; 51,1; Sab 2,16; 14,3). También recuerda cuando fue rescatado de: “El Señor afirma: - Israel, pueblo de Jacob, por pequeño y débil que seas, no tengas miedo; yo te ayudo. Yo, el Dios Santo de Israel, soy tu redentor –“ (Is 42,14). El término goel que se traduce por redentor hace referencia al miembro de la familia más próximo que tenía la obligación de auxiliar a la persona que había perdido la libertad o la herencia familiar (véase Lv 25,47-49; Rut 2,20; Jer 32,7). Al designar a Dios como redentor (goel), el profeta está afirmando que Dios rescatará al pueblo de la situación de destierro y esclavitud y le devolverá la tierra que le había sido tomada por la fuerza (Is 54,5-8), despojándolo de su herencia (Gn 12,1).

El segundo eje temático presenta la petición de una teofanía, un advenimiento, una manifestación divina como en otros tiempos (Ex 19,16-18; Jue 5,4-5; Hab 3,3-15), cuando Dios se manifestaba a su pueblo.

El tercer eje temático es la confesión del pueblo. El pecado de injustica (vv 5) e idolatría (vv 6), había aparecido una y otra vez en la historia de Israel quedando, éste, dominado por su culpa. Esta idea la retomará más adelante el apóstol Pablo al referirse a que Dios les ha abandonado a sus pasiones vergonzosas (Rom 1,26). Pero el profeta abre la puerta a la esperanza: Dios es padre y alfarero (vv 7). La imagen del alfarero nos remonta a la misma creación (Gn 2), a la relación de la creatura con el creador (Is 29,16; 45,9), al proceso de perfeccionamiento de la obra (Jer 18,1-6), a la finalidad de la misma (Eclo 33,13; Sab 15,7). De esta forma, queda planteada brevemente la creación del pueblo, su vínculo con Dios y el destino del mismo.


2.     El texto en nuestro contexto:

Este texto del libro del profeta Isaías tiene plena vigencia en el siglo XXI a pesar de tener quince siglos.

En un contexto de tanto desigualdad, donde diversos grupos son vulnerados en sus derechos y su dignidad por la sociedad y la religión por motivos de raza, situación económica, orientación sexual, estado civil, género, consumo problemático de drogas, salud, edad, etc; se torna necesaria la intervención divina rescatando de esas situaciones de discriminación y opresión, devolviendo los derechos y la dignidad que fueron arrebatadas. Pero, no podemos desde una fe mágica, esperar que Dios actúe sin que no exista un doble movimiento, por un lado de quienes están en situación de ser rescatados – rescatadas y por otro lado de quienes les pusieron y les mantienen en ese lugar de vulneración. Las discípulas y los discípulos de Jesús no podemos permanecer indiferentes ante esta realidad que somete e invisibiliza a millones de seres humanos. Gentes que esperan la liberación.

Dios, que es infinitamente misericordioso (Ef 2,4), lleno de amor por la humanidad envió a su Hijo (Jn 3,16), para que siendo un humano más (Fi 2,7) anunciara la buena noticia de liberación a quienes eran vulnerados en sus derechos y su dignidad (Lc 4,18-20), comunicando vida plena, digna y abundante (Jn 10,10) a todas las personas que acudían a Él agobiadas por su situación (Mt 11,28). Jesús es el goel de Dios. Jesús rescata de situaciones de exclusión y devuelve el derecho de pertenecer al pueblo de Dios y la dignidad de ser sus hijos e hijas, derechos que habían sido arrebatados a algunas personas; algunos ejemplos de ello son:

-         El hombre con lepra que quedó limpio (Lc 5,12-16)
-         El hombre con parálisis que recobró la movilidad (Lc 5,17-26)
-         El hombre con la mano tullida que es sanado (Lc 6,6-11)
-         La mujer con hemorragias que es purificada (Lc 8,43-47).

La Iglesia, continuadora de la misión de Jesús, es enviada al mundo (Mt 10,16) para liberar, sanar e incluir comunicando al mundo su única riqueza (Hch 3,6): Jesucristo. La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, en cuanto parte de la Iglesia de Jesucristo, asume el compromiso de trabajar con algunos grupos en situación de desigualdad social; ellos son: las personas adultas mayores, las personas GLTB, las personas con consumo problemático de drogas, las personas con VIH, las personas que constituyen “familias contra la naturaleza” según algunas iglesias. Este compromiso supone un acompañamiento pastoral que se identifica por el respeto y la aceptación de la otra persona, la desculpabilización y no juzgar; pero también supone una denuncia radical y constante de todas aquellas situaciones que limitan los derechos y la dignidad de estos grupos, llamando a la conversión, tanto a la sociedad como a las denominaciones religiosas que llamándose cristianas contradicen las enseñanzas del Maestro, tanto con sus palabras como con sus acciones.

Este tiempo de adviento, tiempo de las promesas de Dios a la humanidad, redoblamos nuestro esfuerzo en sembrar esperanza, pero no una esperanza pasiva e ingenua esperando que Dios actúe mágicamente. Trabajamos en la formación de una esperanza transformadora de la realidad, constructora de otra sociedad y otra iglesia posibles, sin personas vulneradas, sin personas discriminadas, sin personas excluidas, sin personas invisibilizadas porque tenemos la certeza absoluta de que Dios es “nuestro padre; nosotros somos el barro, [Él]  nuestro alfarero; ¡todos fuimos hechos por [Él]! (Is 64,7).


Buena semana para todos y todas.