Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 19 de marzo de 2017

Dios nos invita a renovar la Alianza: 3 er Domingo del Tiempo de la Renovación



3 er Domingo del Tiempo de la Renovación
Ciclo A – Jn 4,5-42

Dios nos invita a renovar la Alianza


1.     El texto en su contexto:

El relato de Jesús y la mujer samaritana (4,4-42) es una verdadera joya de la teología joánica. Presenta diversos aspectos de la figura de Jesús: vinculado a la tradición de los patriarcas (versículo 6), profeta (versículo 18), Mesías esperado (26) y Salvador del mundo (versículo 42).

El relato presenta algunos temas significativos.
Ø En primer tema es el agua (versículos 6-15). Jesús se sentó junto al pozo de Jacob (versículo 6 cf Gn 26; 33,19; 48,22; Jos 24,32). El evangelista nos sitúa en el escenario simbólico del amor entre un hombre y una mujer. Junto a los pozos de aguas han sucedido los encuentros entre mujeres y hombres que finalizan en una boda, tal es el caso de Rebeca, Raquel y Séfora (Gn 24; 29; Ex 2,15-22 cf Prov 5,15-18).
Ø En segundo tema es el vínculo entre un hombre y una mujer, matrimonio o concubinato (versículos 16-18). El evangelista nos remite a la historia de Israel que abandona a su esposo, Dios, tornándose infiel, los cinco maridos  de la mujer samaritana (versículo 18) nos remiten a las cinco ermitas donde se dio culto a siete dioses (2Re 17,33; Os 2,7.9.12.14.15.19).  
Ø En tercer tema es el lugar de culto (versículos 20-25). Se retoma la controversia sobre el lugar de adoración: el monte Sión en Judá que corresponde a la reforma de Josías o el monte Garizín en Samaría que nos remite a la historia de los patriarcas (cf Dt 11,29; 12,5-14; Sal 122; Os 10,8; Jr 19,5; 1Mac 4,46).
Ø El cuarto tema es la realidad agraria (versículos 34-38): siembra, siega, cosecha (Is 9,1; Sal 4,8). El evangelista nos presenta el cumplimiento de las viejas profecías: Samaría está madura para Dios (Os 2,25).

Estos temas se articulan entre sí, si somos capaces de leer Jn 4 a la luz de Os 2. En un entorno amoroso junto al pozo de agua, Jesús y la mujer samaritana representan a Dios que conoce a Samaría y se enamora de ella, haciéndola su esposa. La mujer samaritana que ha tenido cinco maridos representa a Samaría infiel que se apartó de su marido, Dios, para ir tras sus amantes, pervirtiendo el culto. El relato de la cosecha representa a Samaría reconciliada con su primer amor retoma su fecundidad.

Efectivamente, el relato joánico finaliza con el testimonio de la mujer samaritana a quienes habitaban su aldea (versículos 28-29) quienes aceptan al Mesías (versículos 39-42).


2.     El texto en nuestro contexto:

Muchos predicadores (obispos, presbíteros, pastores, diáconos) hoy desarrollarán sus homilías en torno a este encuentro entre Jesús y la mujer samaritana, quedándose con el envase y no con el contenido, compartiendo con sus comunidades el envase y privándolas del contenido. Esta creación teológica de Juan nos revela el amor incondicional de Dios cuya fidelidad es para siempre (Ex 34,6; Dt 7,8-9; Dt 32,4; Jos 23,14;  Is 44; Rom 4,21; 1Tes 5,24; 2Tim 2,13; 2Pe 3,9; Heb 6,13-18); amor y fidelidad que ha ido manifestando a la humanidad, en todos los tiempos y en todos los lugares, desde el acto creacional hasta nuestros días. Pero también, el texto de Juan nos enfrenta a nuestra propia historia de infidelidad.

La actual coyuntura mundial es producto de esa infidelidad: selvas arrasadas, océanos contaminados, continentes empobrecidos, países subdesarrollados y dependientes, poblaciones enteras malnutridas y desnutridas, grandes masas de gentes desempleadas o subempleadas, pueblos originarios desplazadas y sometidos, migraciones forzadas por guerras o pobreza, colectivos de gentes discriminadas y excluidas por género y orientación sexual, personas esclavizadas por las drogas y el comercio sexual; un planeta donde el poder, el dinero, el consumismo y el individualismo se han transformado en “los dioses que gobiernan nuestro mundo”.

Dios nos invita a construir otro mundo posible. Frente a esta realidad conmovedora en que se encuentra la humanidad, el mensaje que nos propone el Evangelio de Juan está plenamente vigente: Dios es fiel, Dios ama entrañablemente, Dios espera todo el tiempo que tenga que esperar a que retornemos, Dios nos invita a renovar la alianza. Jesús es la prueba de ese amor incondicional. Es el rostro misericordioso de Dios (Lc 15). Sus enseñanzas y sus obras nos transmiten la riqueza de la misericordia de un Dios (Ef 2,4) que es Amor (1Jn 4,8).

La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, fiel a su misión de manifestar el rostro materno de Dios a las personas excluidas y discriminadas (Jn 4,29) renueva una vez más su compromiso con las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad por el sistema religioso anunciándoles y demostrándoles que Dios nos invita a construir otra iglesia posible.

Tengan todos y todas una bendecida semana +Julio.
 


domingo, 12 de marzo de 2017

Abandonando al Cristo dogmático – Recuperando al Mesías Jesús: segundo domingo del tiempo de la Renovación





2º Domingo del Tiempo de la Renovación
Mt 17,1-9  (cf Mc 9,2-13; Lc 9,28-36; 2Pe 1,16-18)

Abandonando al Cristo dogmático – Recuperando al Mesías Jesús


1.     El texto en su contexto:

Seis días después que Jesús realizara el primer anuncio de su muerte (Mt 16,21-28) sucede este acontecimiento que combina una cristofanía (17,2-3) y una teofanía (17,5).

El relato de la Transfiguración es la anticipación de la Resurrección y sin lugar a dudas fue escrito a la luz de la Pascua. Mt 17,1-9 y sus paralelos debe ser leído en referencia al texto de Ex 24,1-18: la confirmación de la Alianza a la que Israel había sido invitado (Ex 19,3-6). Varias son las coincidencias entre el relato de la confirmación de la Alianza de Éxodo y la Transfiguración de los sinópticos:

Ø Moisés sube al monte (Ex 24,9) Jesús sube al monte (17,1).

Ø Moisés va acompañado por Aarón, Nadab y Abihú (Ex 24,1) Jesús lo hace acompañado por Pedro, Santiago y Juan (Mt 17,1).

Ø Moisés está seis días en el monte (Ex 24,16) Jesús seis días después del anuncio de su muerte va con los tres discípulos al monte (Mt 17,1).

Ø A Moisés lo cubre la nube (Ex 24,15) y en el episodio de la Transfiguración son cubiertos por una nube (Mt 17,5).

Ø El pueblo se compromete a obedecer lo que han oído sobre Dios de parte de Moisés (Ex 24,3), a los tres apóstoles se les ordena escuchar a Jesús (Mt 17,5).

Ø La presencia de Dios es experimentada en la renovación de la Alianza (Ex 24,1.10.15-18), la presencia de Dios es experimentada en la Transfiguración (Mt 17,5-6 cf 2Pe 1,16-18).

La luminosidad de Jesús transfigurado nos remite a los relatos vétero testamentarios donde la Gloria de Dios se manifiesta a través de luminosidad (Sal 57,6.12; Eclo 42,16); el rostro de Jesús brilla como el sol (Eclo 17,31); sus vestidos blancos como la luz (Sal 104,2); la nube luminosa (Job 37,15), pero con una diferencia significativa con el texto de Éxodo: en el relato del Nuevo Testamento, la luminosidad proviene de dentro de Jesús y en el relato del Antiguo Testamento del exterior de Moisés.

En la cristofanía, aparecen Moisés, el mediador de la Alianza (Ex 24) y Elías, el primero de los profetas (1Re 17).

La nueve acompaña las Teofanías (Ex 13,21; 16,10; 20,12; 34,5; 40,34; 1Re 8,10-11; Ez 10,3) desde donde se escucha la voz de Dios (Dt 5,22; Sal 99,7). En el relato de la Transfiguración es la voz del Padre que da testimonio del Hijo (Is 42,1; Sal 2,7; Dt 18,15), Jesús es el último de los profetas que se manifiesta bajo la figura del Siervo de Yavé.

El comentario de Pedro nos remite a una situación gozosa que podría hacer haciendo alusión a la Fiesta de las Enramadas.


2.     El texto en nuestro contexto:

Más allá del relato teológico que nos prepara, con el relato de la Transfiguración, al Acontecimiento Pascual ¿qué sucedió esa noche entre Jesús y los tres apóstoles que ellos comprendieron su misión y lograron identificarlo con el Mesías? Ya no había dudas en ellos. La certeza de estar en presencia del Mesías se había instalado en ellos.

La conversación entre Jesús y ellos, los silencios, las miradas, las emociones … todo se resume en la certeza de estar con el Mesías. A partir del compartir con Jesús, la comunidad apostólica construyó  un relato teológico para dar sentido a los que iba sucediendo, primero con Jesús, luego con ellos, finalmente con sus comunidades. Progresivamente se fue construyendo la figura del Cristo dogmático quedando disminuida y casi invisibilizada la figura humana de Jesús de Nazaret, ese hombre que logró convencer a Pedro, Santiago y Juan que él era el Mesías. Enfrentamos el desafío de realizar el camino inverso, partir del Cristo de la fe deconstruyendo su figura hasta identificar al hombre Jesús. Solamente desde este camino de revisión podremos liberar ese encuentro, Maestro – discípulos cuya consecuencia es la certeza que Jesús es el Mesías.

¿Qué sabemos del Jesús histórico? ¿cómo era esa persona fascinante que logró convencer a sus discípulos que era el Mesías? ¿cuántos años tenía? ¿cuál era su estatura? ¿y el color de su piel? ¿y de sus ojos? ¿cómo se ganaba la vida? ¿cómo adquirió esa experiencia cotidiana de la vida de los pobres, de los trabajadores? ¿qué cosas impactó en la vida de sus seguidores? ¿de qué hablaba con ellos en los momentos de intimidad, de confianza, en esas noches de encuentro y diálogo? Sin llegar a recuperar la figura histórica del judío Jesús de Nazaret no podremos hacer nuestra experiencia de fe, seremos simples repetidores de la fe de otros, de la construcción teológica que hicieron otros, creeremos en alguien a quien no conocemos.

El relato de la Transfiguración nos invita a las comunidades discipulares de hoy a reencontrarnos con Jesús para, desde nuestra experiencia de discipulado, redescubrir al Mesías para testimoniarlo a las mujeres y los hombres de nuestro tiempo; un Mesías encarnado en nuestro contexto, partícipe de las tristezas y las alegrías de la humanidad actual, entendedor de las problemáticas de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo.

Con este desafío, iniciamos una nueva semana: abrirnos a la experiencia del encuentro con Jesús, a descubrir su humanidad, a entender su forma de creer en Dios, a imitarlo en nuestros entornos. Este recorrido en la fe, no es otra cosa que subir al monte con Jesús, dejar que se nos revele, escucharlo … y así renovar nuestra experiencia de fe.

Buena semana para todos y todas +Julio.

domingo, 26 de febrero de 2017

La Iglesia manifiesta al mundo el reinado de Dios.




8º domingo del Tiempo de la Manifestación de Dios a todos los pueblos
Mt 6,24-34
La Iglesia manifiesta al mundo el reinado de Dios.


1.     El texto en su contexto:

Continúa el sermón de la montaña (5-7). El relato evangélico hoy nos propone dos ejes de reflexión.

Por un lado, Jesús rechaza la preocupación excesiva por la seguridad: comida, bebida, vestido. Eso es típico de la gente pagana que no tiene puesta su confianza en Dios (versículos 25-32). Las discípulas y los discípulos sabemos por fe y por experiencia que Dios proveé (Gn 22,14; Ro 8,32; Fi 4,19), sin embargo, Jesús advierte, que no es posible servir a Dios y al dinero. El dinero, “dios Mamón” es lo opuesto a Dios rico en misericordia (Ef 2,4) y generosidad. En efecto, se afirma en las enseñanzas de los Apóstoles que la codicia es idolatría (Col 3,5).

Por otro lado, Jesús invita a trabajar por una sociedad con otros valores representados en el reinado de Dios y su justicia. La justicia, en efecto, es la concreción del proyecto de Dios en la humanidad. No la justicia como la concebimos en nuestra sociedad y cultura moderna: imparcial, sino muy por el contrario, la justicia de Dios siempre toma partido por la persona más débil (Lv 25). Va acompañada de solidaridad, de cooperación, de compartir.


2.     El texto en nuestro contexto:

Nuestra vida transcurre en una sociedad individualista y consumista. Los grandes poderes económicos son quienes rigen las relaciones humanas, las relaciones sociales, las relaciones internacionales. La lucha por el control del petróleo, del agua, de la tierra, de la tecnología es simplemente un aspecto de la codicia que domina a determinados sectores de la humanidad.

Las comunidades eclesiales debiéramos ser testigos ante los pueblos de la confianza en Dios, sin embargo, muchas veces somos parte de quienes controlan, dominan y someten. Iglesias dueñas de medios masivos de comunicación, de bancos y de empresas. Iglesias que desarrollan la teología de la prosperidad contraria a la enseñanza de Jesús de confiar en el Padre. Iglesias que se han encerrado en sus templos, en sus celebraciones litúrgicas, en sus enseñanzas y doctrinas de espaldas a la sociedad y la cultura contemporáneas.

Jesús nos invita a trabajar por un orden justo entre los seres humanos. No es posible la paz si no hay justicia. ¿Cómo puede haber iglesias trabajando en movimientos por la paz si no se comprometen con quienes pasan hambre, con quienes no tienen trabajo, con quienes están en situación de calle, con aquellas personas privadas de libertad … con las víctimas de la sociedad que rinde culto al dios dinero? Esas iglesias siembran la alienación, promueven la paz sobre la base de la injusticia social, hablan y predican la paz pero no se comprometen en transformar las estructuras injustas que oprimen y excluyen a millones de personas sobre el planeta. Esa paz no es de Dios. Esa paz no la quiere Dios. Esa paz es cómplice del dios Mamón.

Millones de personas padecen hambre, miles mueren cada día por falta de alimentos; millones se encuentran viviendo en las calles, otras tantas son explotadas por empresas poderosas mientras las iglesias encienden velas por la paz, mientras las iglesias se toman de la mano por la paz, mientras las iglesias hacen proclamas de paz ¿Es que estas iglesias no entendieron el Evangelio de Jesucristo (Mt 25,35-40)?

Les invito, al finalizar este tiempo litúrgico de la Manifestación de Dios a todos los pueblos, a trabajar activamente en la construcción de una nueva civilización, basada en la solidaridad, en la cooperación, en el respeto a la naturaleza, en el cuidado de las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad, en la equidad de las mujeres, en la inclusión de las personas gltb, en la protección de las personas ancianas, en el reparto equitativo de la riqueza, en la redistribución de los bienes que unos pocos concentran  hasta el momento, entonces, recién entonces, cuando la Iglesia manifieste al mundo el reinado de Dios, podremos hablar de paz, podremos anunciar la paz, podremos celebrar la paz.

Que Dios, Madre y Padre les bendiga a todos y todas +Julio.

domingo, 19 de febrero de 2017

Jesús manifiesta una ley superior a la de Moisés.





7º Domingo del Tiempo de la Manifestación de Dios a todos los pueblos.
Mt 5,38-48


1.     El texto en su contexto:

Ciertamente, Jesús no cambia la ley (5,17) pero la sitúa en un nuevo contexto (Rom 3,31) a través de la clave hermenéutica cristiana (1Jn 4,8; 1Jn 4,20). Desde esta interpretación, la ley de Moisés se ve superada por la relectura que Jesús hace de la ley.

En el contexto literario de Mt 5,17-48, el domingo pasado reflexionábamos sobre la relectura realizada por Jesús a los puntos centrales de le ley mosaica (5,17-37). Este domingo continuamos en la misma línea dos ejes de reflexión, por un lado la ley de talión (5,38-42) y por otro lado el amor a los enemigos /5,43-48).

Con respecto a la ley de talión (Ex 21,24; Lv 24,20; Dt 19,21) que intentó originalmente frenar la creciente violencia (Gn 4,23-24) y que orientó varios textos del Antiguo Testamento; Jesús la supera proponiendo vencer el mal a fuerza de bien (cf Sal 35,11-13). Con respecto al amor a los enemigos no encontramos en el Antiguo Testamento ninguna referencia, muy por el contrario (Sal 136,8-9). Una enseñanza totalmente novedosa, inspirada en algunos textos de la ley, proféticos y sapienciales (Ex 23,4-5; Lv 19,17-18; Jr 15,15; Sal 139, 22; Prov 29,27). La clave hermenéutica que nos proporciona Jesús, para la interpretación de los textos bíblicos es la perfección, no basada en el cumplimiento estricto de la ley como hacían los líderes religiosos de su tiempo, sino en el amor (Mt 5,48 cf 1Jn 4,8.20).


2.     El texto en nuestro contexto:

A lo largo de la historia cristiana, las iglesias se han caracterizado por hacer, generalmente, lo contrario a las enseñanzas de Jesús, aunque predicando y manipulando muchas veces, los textos sagrados. Es así que llegamos al siglo XXI con persecuciones a los judíos, sometimiento de los pueblos bárbaros, torturas y ejecuciones a herejes, colonización a los pueblos originarios de América, defensa de la esclavitud, justificación de la pena de muerte en EEUU, demonización de las personas GLTB, sometimiento de las mujeres. Evidentemente la clave hermenéutica heredada del Maestro fue dejada de lado.

Desde un movimiento eclesial periférico y emergente sentimos la obligación de levantar nuestra voz discrepante con el “cristianismo oficial” representado fundamentalmente en las iglesias tradicionales conservadoras proponiendo retomar las enseñanzas del Maestro. Es hora de probar otras formas de transformación social. Hasta el momento el enfrentamiento a través de la fuerza, del uso de la violencia, de la imposición del más fuerte ha sido la forma utilizada para realizar las transformaciones sociales. En los últimos tiempos, fuera del cristianismo encontramos en Mohandas Karamchand (1869-1948) un modelo no violento de transformación social en la India, efectivamente, conocido como Mahatma Gandhi militante activo perteneció al movimiento no violento de independencia de la India; dentro del cristianismo protestante encontramos en Martin Luther King (1929-1968) otro modelo no violento de transformación social que luchó contra el racismo en los EEUU.

Fundándonos en las palabras del apóstol Pedro, creemos que el Evangelio de Jesucristo no hace diferencia entre las personas (Hch 10,34), creyentes o no creyentes todas tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones en los contextos sociales y culturales donde nos encontramos. Imponer la fe cristiana y los valores cristianos a toda la sociedad y en todas las culturas es otra forma de colonizar. No es excomulgando, sometiendo a silencio, demonizando y condenando como se lograrán las transformaciones de aquello que se considera malo. Si nuestras vida cristiana fuera realmente coherente con el Evangelio de Jesucristo, nuestro testimonio llegaría a otras personas y lograríamos los cambios que pretendemos (´Hch 4,32-36).

La Iglesia Antigua – Diversidad cristiana se compromete en la transformación de las estructuras injustas de la sociedad y de la cultura, ensayando nuevas formas de relacionamiento, basadas en las enseñanzas de Jesucristo, leídas e interpretadas a través de la  clave hermenéutica que utilizó el mismo Señor.

Buena semana para todos y todas +Julio.