Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 11 de septiembre de 2016

17º Domingo después de Pentecostés - El Tiempo de la Iglesia: Una buena noticia para trabajadoras sexuales, personas con uso problemático de drogas, personas GLTB y personas con vih sida





Ciclo C - Lucas 15


El capítulo 15 de Lucas es el centro de su Evangelio. Las tres parábolas de la misericordia: la oveja recobrada (3-7), la moneda encontrada (8-10) y el padre bueno (11-32) son la comprensión de Dios y su reino que Lucas pretende transmitirnos. Imágenes muy contrarias al “dios cristiano” que nos han transmitido, un rey justo y recto sentado en un trono, juzgando y condenando.

1.     El texto en su contexto:

Los versículos 1-2 son el motivo por el cual Jesús expone estas parábolas o ejemplos sobre Dios y su reino. Los representantes del sistema religioso dominante en aquel tiempo, el judaísmo, criticaba a Jesús porque se rodeaba de gente considerada pecadora y de mala fama (Mt 9,10; Lc 5,29-30; 19,7).

Ante el juicio a esas personas, por parte de los representantes del sistema religioso dominante, Jesús expone la primera historia, tomando una imagen muy conocida y utilizada en el Antiguo Testamento: la figura del pastor (Is 40,11; Ez 34). Cuenta de una oveja que se pierde y el pastor dejando el rebaño va en su busca y cuando la encuentra la carga con alegría sobre sus hombros; e irónicamente explica que Dios sale a buscar a esas personas que el sistema religioso desecha y se goza al encontrarlas (3-7).

Jesús refuerza su enseñanza con otra historia, la mujer que habiendo perdido una de sus monedas la busca incansablemente hasta encontrarla y nuevamente insiste con el gozo que se produce en el cielo (= el Reino) cada vez que Dios sale al encuentro de las personas consideradas pecadoras por el sistema religioso dominante y las encuentra.

Pero no le parece suficiente a Jesús dejar en evidencia la mala intención de los líderes religiosos exponiéndolos con estas dos historias. Por lo tanto presenta una tercera, ésta mucho más evidente en todo sentido; la historia de Dios, el padre bueno. Un hombre tenía dos hijos, el primogénito: Israel y el menor: los pueblos paganos. Habiendo el hijo menor abandonado la casa paterna y decidido regresar, cuando su padre lo vio salió a su encuentro, se puso en camino, abandonó su sitio y corrió en busca del hijo abrazándolo, no le permitió arrepentirse, no le puso penitencia, no le reprochó lo que hizo, no lo condenó, por el contrario le devolvió la dignidad de hijo y señor (= calzado y anillo) e hizo fiesta porque recuperó a su hijo menor. Pero el hijo mayor se molestó y no quiso participar de la fiesta, juzgó y condenó a su hermano y aunque su padre salió a buscarlo y explicarle, el hijo mayor le reprochó haber recibido a su hermano en la casa paterna, considerándose bueno y justo, observante y fiel (11-32).

2.     El texto en nuestro contexto:

El relato evangélico de hoy, es una buena noticia, eso significa Evangelio, para aquellas personas que el sistema religioso dominante, en nuestra cultura el cristianismo, las iglesias cristianas poderosas e influyentes social y políticamente, consideran pecadoras.

¿Cuántas veces hemos oído testimonios de personas con uso problemático de drogas, o gltb, o que viven con vih, o que son trabajadoras sexuales que fueron discriminadas, juzgadas y condenadas por las iglesias?

¿Cuántas veces hemos escuchado sermones, hemos leído artículos, hemos visto publicaciones en Facebook condenando a las personas gltb por su orientación sexual, culpabilizando a las personas con vih, condenando a las  trabajadoras sexuales y responsabilizando a quienes tienen uso problemático de drogas?

¿Acaso esos pastores, arzobispos, obispos, presbíteros y diáconos no conocen el texto de Lucas 15? Seguramente que lo conocen pero no quieren o no pueden aceptarlo. Se ponen en el lugar del hermano mayor cuestionando el actuar de Dios.

Las tres historias nos presentan un esquema coincidente y claro en los siguientes verbos: perder – encontrar – alegrar.

No está en discusión. El sistema religioso dominante clasifica a las personas como buenas y malas, justas e injustas. Las personas buenas son las que se someten a las normas establecidas, el resto son todas malas, injustas, pecadoras, abominables, perdidas. A estas personas desechadas por el sistema religioso, Dios sale a buscarlas con la clara intención de encontrarlas, pero no para juzgarlas y castigarlas por sus acciones, sino para abrazarlas y dignificarlas (eso significan las sandalias y el anillo en la parábola del padre bueno); y cuando las encuentra se goza, Dios goza el abrazo con esa persona discriminada, desechada, invisibilizada, culpabilizada, Dios le restituye dignidad y lo festeja aunque el sistema religioso dominante se moleste, aunque no lo comprenda, aunque lo cuestione, aunque opte por quedarse fuera de la fiesta de la vida.

Luego de leer, reflexionar y orar este relato evangélico no podemos permanecer sin tomar posición. Estamos a favor o estamos en contra. No hay lugar para mediocridades, señores pastores, arzobispos, obispos, presbíteros y diáconos; si no se pronuncian son unos mediocres; si se pronuncian en contra de las personas que el sistema religioso dominante condena se están colocando fuera del Reino; lamento mucho decirles que tienen una sola opción, la que siguió Jesús y la que nos propone Lucas. De nada le servirá sus liturgias, sus mitras, sus trapos sagrados si no se juegan por quienes Jesús se jugó.

En este domingo, celebrando la Eucaristía, nos gozamos juntamente con Dios, porque nuestra mesa está llena de gente de mala fama, gente que otras iglesias han expulsado, por acción y omisión, gente que otras iglesias han juzgado y condenado. Nuestra mesa está llena de personas gays, lesbianas, trans, bisexuales, heterosexuales divorciados, con uso problemático de drogas, que viven en situación de calle, trabajadoras sexuales, personas que tienen vih sida que Dios ha encontrado e incorporado a la Fiesta del Reino.

Hoy reafirmamos con toda la radicalidad evangélica, la Iglesia Antigua – Divesidad Cristiana, nuestro compromiso con aquellas personas que el sistema religioso dominante de nuestro tiempo rechaza, juzga, condena, expulsa, invisibiliza.

Buena semana para todos y todas + Julio.

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