Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Piedra fundamental o piedra de tropiezo?

Reflexión semanal:

¿Piedra fundamental o piedra de tropiezo?
 
22º Domingo del Tiempo de la Iglesia.


21A partir de entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley lo harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría.

22Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: —¡Dios no lo quiera, Señor! ¡Esto no te puede pasar!

23Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro: —¡Apártate de mí, Satanás, pues eres un tropiezo para mí! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres.

24Luego Jesús dijo a sus discípulos:
—Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 25Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la encontrará. 26¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida? 27Porque el Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a lo que haya hecho. 28Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán hasta que vean al Hijo del hombre venir a reinar. (Mt. 16,21-28 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


El relato evangélico presenta un quiebre en la misión de Jesús. El texto comienza con la frase “a partir de entonces”. Hasta ese momento, Jesús no había planteado que sería rechazado por los líderes del pueblo y que moriría violentamente. Con este relato se produce un cambio en la misión de Jesús, que hasta entonces consistía en anunciar la cercanía del Reino (Mt 4,17), a través de gestos y palabras, pero a partir de ahora, consiste en ir a Jerusalén para morir (Mt 16,21).

Este cambio en la misión, está relacionado al proyecto mesiánico por el que había optado. Jesús se refiere a sí mismo como el Hijo del hombre, sinónimo de hombre o ser humano. El evangelista Mateo pone en boca de Jesús 32 veces este título. Sin lugar a dudas, Jesús se aparta de la expectativa mesiánica de su época: ni mesías rey, ni mesías sacerdote, ni mesías guerrero y propone un mesías humano (Hijo de Hombre) y sufriente (Siervo de Yahveh).

Este cambio en la misión, está estrechamente relacionado con el cambio en el escenario geográfico.

Jesús se encuentra cerca de Cesarea de Filipo, próxima a Galilea, una tierra de gente pagana y una ciudad idolátrica para los judíos piadosos.

Él era un profeta de la periferia en relación al centro de Israel: Judea – Jerusalén – el Templo. Hasta entonces, había desarrollado su actividad fundamentalmente en Galilea, extendiendo sus acciones más allá, por ejemplo: Samaría, Decápolis, Gaulonitis y Tiro. Si observamos el mapa de esta región, en el centro encontramos a Galilea, tierra de agricultores empobrecidos, pescadores, revolucionarios zelotes, gente impura por la cercanía a pueblos paganos y los intercambios culturales que esto producía. Galilea era el lugar teológico de la discriminación y la exclusión.

En este lugar había desarrollado su misión y ministerio, pero ahora propone un cambio fundamental, ir a Jerusalén.

Jerusalén es el lugar teológico del poder religioso y político de Israel. El Templo y el palacio de Herodes estaban en la ciudad; también tenía su sede el Sanedrín, integrado por los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley; los tres grupos que Jesús dice que lo matarán (versículo 21).


Una primera reflexión que sugiere el relato evangélico, tiene que ver con el lugar teológico donde se ubican los seguidores y las seguidoras de Jesús. La Iglesia, para ser la Iglesia de Jesús, tiene que estar en la periferia, en el lugar teológico de la discriminación y la exclusión, anunciando el Reino de justicia y solidaridad, a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad por los centros de poder: las personas empobrecidas, desempleadas, envejecidas, portadoras de vih y sida, trabajadoras sexuales, gltbi (gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales), minorías étnicas, adolescentes y jóvenes pobres, en situación de calle, adictas a las drogas ilícitas, privadas de libertad y tantas otras. La Iglesia no está llamada a instalarse junto al poder, sino que es enviada a la periferia para encontrar y adorar a Jesús (Mt 28,16-20 cf. 25,31-46).

Sabemos por experiencia, que cada vez que la Iglesia se instala junto al poder confunde su misión y se hace cómplice de quienes mataron a Jesús. Deja de ser la piedra fundamental (Mt 18,18) para convertirse en piedra de tropiezo (Mt 16,23) que obstaculiza la realización del Reino.


Una segunda reflexión que sugiere el relato evangélico, tienen que ver con el seguimiento (versículos 24 al 26). Las discípulas y los discípulos de Jesús, recibimos el llamado a seguirlo radicalmente (Mt 8,18-22; 10,34-38) y eso significa: restaurar la dignidad de las personas (Mt 8,1-4) sin importar su condición (Mt 8,5-13), restituir derechos (Mt 8,14-17), derribar barreras superando obstáculos (Mt 9,1-7), incluir a las personas sin excepción (Mt 9,18-26; 19,13-15), ponerlas por encima de las normas y las tradiciones (Mt 12,9-14), compartir solidariamente (Mt 14,13-21) y denunciar la hipocresía de los poderosos (Mt 23,1-36); porque la misión profética es anuncio de justicia y solidaridad como signos de otro mundo posible, pero también denuncia, de las estructuras injustas e insolidarias de este mundo.

Seguir radicalmente a Jesús, significa la derrota y la muerte, es decir, emprender el camino hacia la ejecución, simbólica o real.


Una tercer reflexión que sugiere el relato evangélico, tiene que ver con su final, donde es posible que no haya una relación directa a una segunda venida de Jesús sino, al acontecimiento pascual, donde el Jesús histórico pasa a ser el Mesías glorificado y entronizado, del que serían testigos, varios de los presentes, para lo cual toma imágenes del profeta Daniel (7,13).

Únicamente, quienes no se transforman en piedra de tropiezo y realizan un seguimiento radical de Jesús, a través del discipulado, recorriendo el camino que él recorrió, podrá estar encontrando el sentido último de su vida.

Buena semana para todos y todas.
Obispo Julio.
 
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Dibujo de Cerezo web de Koinonía.

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