Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 25 de septiembre de 2011

Lideres religiosos llamados a la conversión

Reflexión en el 26º Domingo del Tiempo de la Iglesia:
Líderes religiosos llamados a la conversión

Jesús les preguntó: —¿Qué opinan ustedes de esto? Un hombre tenía dos hijos, y le dijo a uno de ellos: ‘Hijo, ve hoy a trabajar a mi viñedo.’ El hijo le contestó: ‘¡No quiero ir!’ Pero después cambió de parecer, y fue. Luego el padre se dirigió al otro, y le dijo lo mismo. Este contestó: ‘Sí, señor, yo iré.’ Pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería?

—El primero —contestaron ellos.

Y Jesús les dijo: —Les aseguro que los que cobran impuestos para Roma, y las prostitutas, entrarán antes que ustedes en el reino de los cielos. Porque Juan el Bautista vino a enseñarles el camino de la justicia, y ustedes no le creyeron; en cambio, esos cobradores de impuestos y esas prostitutas sí le creyeron. Pero ustedes, aunque vieron todo esto, no cambiaron de actitud para creerle.” (Mt. 21,28-32 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


El episodio que narra el evangelio se desarrolla en la ciudad santa de Jerusalén. Jesús acababa de expulsar a los vendedores del Tempo y de discutir con los sumos sacerdotes y los ancianos a quienes ahora les plantea esta parábola.

Jesús escandaliza con sus palabras y sus gestos a las personas religiosas de su tiempo, los sumos sacerdotes, que realizaban los sacrificios en el tempo de Jerusalén y los ancianos, que interpretaban las Sagradas Escrituras para el pueblo; y denuncia su hipocresía religiosa porque se comprometieron a servir a Dios y considerándose sus auténticos seguidores no obraban de acuerdo a ello.

Las personas que el sistema religioso de la época, discrimina y excluye, considerándolas pecadoras, especialmente los cobradores de impuestos para el imperio romano y las prostitutas, identificaron el llamado profético y se convirtieron aceptando el mensaje de justicia.

Jesús deja en evidencia la incoherencia entre el decir y el actuar de quienes lideraban la religión de su tiempo; los ridiculiza planteando que aquellas personas discriminadas y excluidas por ellos, entrarán antes que ellos al Reino. Una afirmación verdaderamente escandalosa.

El evangelio advierte a la Iglesia de hoy y quienes la lideran sobre dos peligros.

En primer lugar, el peligro de discriminar y excluir, juzgando desde la pretensión de considerarse auténtica discípula y seguidora. La realidad actual, nos muestra numerosos grupos, asociaciones e instituciones que nada tienen que ver con el cristianismo, que no profesan ninguna religión, que sus integrantes cargan con el estigma de la exclusión y trabajan por la construcción de un mundo más justo, donde los derechos humanos y la dignidad humana sean respetados, pienso en las organizaciones de personas que viven con VIH SIDA, en los colectivos GLTBI, en los grupos de adictos en recuperación; sectores de nuestra sociedad, que como en tiempo de Jesús los publicanos y las prostitutas, son la escoria de la sociedad y la religión.

En segundo lugar, el peligro de considerarse salva por su condición de ser Iglesia de Cristo, por sus ritos y sus prácticas, cuando se es salvo por pura gracia divina. Dios actúa como quiere y donde quiere. Y si quienes lideran la Iglesia, fuera personas de discernimiento, capaces de identificar los signos de los tiempos, reconocerían que a lo largo de las Escrituras, tanto en el Primer como en el Segundo Testamento, Dios pone al descubierto las injusticias, producto de la discriminación, la opresión y la exclusión.

Buena semana para todos y todas y que tengamos la disponibilidad de ir a trabajar a la viña.
Obispo Julio.

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