Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 12 de febrero de 2017

Jesús manifiesta la ley renovada de Dios




6º Domingo del Tiempo de la Manifestación de Dios a todos los pueblos
Ciclo A – Mt 5,17-37


Jesús manifiesta la ley renovada de Dios


1.     El texto en su contexto:

En el texto evangélico que se nos propone para la reflexión de hoy, Jesús manifiesta una nueva dimensión de la ley de Dios, dando por superada la antigua interpretación de la Ley que Dios había manifestado a través de Moisés. Los nuevos tiempos necesitan nuevas interpretaciones de la Ley y Jesús nos da la clave hermenéutica para ello.

Jesús no cambia la Ley (versículo 17) sino que la sitúa en un nuevo contexto (Rom 3,31). Los maestros de la ley y los fariseos eran los más estrictos observantes de la ley, sin embargo, Jesús nos desafía a superarlos (versículo 20 cf 3,15). Esta superación no tiene que ver con un cumplimento estricto de la letra de la ley, sino con la capacidad de comprender al legislador en su contexto y aplicar el sentido de la ley y no la letra muerta en nuestro contexto.

Jesús nos plantea una relectura a los puntos centrales de la ley: homicidio (versículos 21-26), adulterio (versículos 27-30), divorcio (versículos 31-32), juramente (versículos 33-37), venganza (versículos 38-42). Jesús no propone nuevos mandamientos sino que plantea su postura frente a la ley de Moisés a través de una serie de contraposiciones.

Los mandamientos que entregó Dios a Moisés  prohíben matar (Ex 20,13; Dt 5,17; Lv 24,17), Jesús nos lleva a reflexionar sobre la actitud interior (Gn 4,1-7; 37,4.8) que comienza vulnerando la dignidad de la otra persona hasta no valorar su vida y su dignidad, llegando al punto de matarla. También prohíben el adulterio (Ex 20,14; Dt 5,18), nuevamente Jesús nos lleva a reflexionar sobre la actitud interior (Prov 6,25.27; Job 31,1, Eclo 9,5) y las acciones previas al acto (2Sam 11,2). Habilitan el divorcio con la finalidad de cuidar al varón (Dt 24,1), Jesús nos lleva a reflexionar sobre la desprotección en que queda la mujer, volviendo a la casa paterna, con el estigma de haber sido repudiada. Prohíben jurar en falso (Lv 19,12; Nm 30,2); en tiempos de Jesús, el juramente era una práctica religiosa admitida y parte de un procedimiento legal; Jesús nos lleva a reflexionar sobre la  confianza y la sinceridad en las relaciones humanas sin necesidad de jurar (Stgo 5,12). La ley de Moisés aceptaba la ley del talión (Ex 21,24; Lv 24,20; Dt 19;21), Jesús nos lleva a reflexionar no sobre el principio de equivalencia que regía en los textos veterotestamentarios, sino en vencer el mal a fuerza de bien (cf Sal 35,11-13). 


2.     El texto en nuestro contexto:

Jesús manifiesta la ley renovada en Dios. Ya no es un peso insoportable (23,14) sino una carga ligera (Mt 11,28-30). Nos muestra el camino para interpretar los textos de las Escrituras, nos libera de las ataduras a la letra y nos pone de cara a la situación de las personas, a su dignidad, a sus derechos, a la realidad del contexto de cada época. Hacer de la Biblia, leída e interpretada literalmente nos esclaviza en lugar de liberarnos. No es difícil ver actualmente grupos que se llaman cristianos que son literalistas, fundamentalistas, que buscan imponer la letra que atenta contra la dignidad y los derechos de las personas sobre el mensaje liberador, sanador e inclusivo que Dios manifiesta en Jescucristo.

Es tan grave matar a alguien quitándole la vida como humillarle, denigrarle, atentar contra su autoestima, vulnerar su dignidad. Llamar a una persona pecadora, satanás, diabólica es tan grave como asesinarla. Y esto es un claro mensaje y fuerte mensaje, contra los católicos romanos y los evangélicos pentecostales que gustan juzgar y condenar.

En tiempos de Jesús, las mujeres estaban en una situación de inferioridad y desprotección; a través de una relectura del texto bíblico llama la atención a la sociedad de su tiempo y el evangelista a las comunidades cristianas destinatarias del Evangelio, sobre esta situación de desigualdad. Me pregunto por qué algunas iglesias hacen tanto hincapié en la letra del mandamiento: “prohibición del divorcio” en lugar de seguir el ejemplo de Jesús y preocuparse por las personas ¿Qué dicen los católicos romanos y los evangélicos pentecostales sobre la violencia de género? ¿sobre las mujeres que mueren a diario a manos de sus esposos? Argumentan desde la falacia de que la ideología de género es algo contrario a los valores de la familia. Cómplices de torturadores y asesinos! Es una realidad innegable la violencia de género y tienen la responsabilidad evangélica de pronunciarse, si es que son realmente cristianos.

Como Iglesia que intenta seguir los pasos de su Maestro, sentimos la necesidad de expresar nuestro compromiso con aquellas personas que son vulneradas en sus derechos y su dignidad por el sistema religioso dogmático y fundamentalista. Hoy más que nunca, la Iglesia tiene que ser clara frente a temas tan complejos como el divorcio, el matrimonio igualitario, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, las campañas moralistas de sectores conservadores del cristianismo, las condenas religiosas, las incitaciones al odio y a la discriminación.

Jesús manifiesta la ley renovada en Dios. La ley es Buena Noticia para todas las personas no una carga insoportable. En ese proyecto eclesial nos comprometemos radicalmente.

Buena semana para todos y todas +Julio.


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