Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

lunes, 31 de enero de 2011

Una muerte más es complicidad - Sumate a la denuncia.

Recibimos y difundimos.


Asesinado un gay de Uganda señalado por la prensa
La revista invitaba a "colgar" a 100 homosexuales cuyas fotos difundió

LALI CAMBRA - Ciudad el Cabo - 28/01/2011

"¡Colgadles, van a por nuestros hijos!". Así titulaba a doble página el semanario Rolling Stone de Uganda (nada que ver con la conocida revista musical), que anunciaba la publicación del nombre y las fotografías de 100 homosexuales del país. David Kato, activista de Sexual Minorities Uganda (SMUG), fue de los primeros en aparecer, hasta que en el mes de noviembre una orden judicial prohibió al semanario seguir con sus artículos por invasión del derecho a la privacidad de los ciudadanos. Fue tarde para Kato. Ayer a mediodía, de acuerdo con Human Rights Watch (HRW), un hombre entró en su casa, en la capital, Kampala, y le descerrajó dos tiros en la cabeza. Kato falleció camino del hospital.
 
Comentado por otra fuente:
 
De 41 años, había participado activamente en la lucha contra la legislación antigay que un buen grupo de parlamentarios pretendía aprobar en 2009 y que posibilitaba la condena a muerte de los homosexuales. En la actualidad, los gais de Uganda se enfrentan a 14 años de prisión. La lucha de los activistas y el escándalo internacional consecuente hizo que el debate sobre la nueva legislación (y su discusión en el Parlamento) quedara aparcado. Uganda tiene una gran dependencia de ayuda exterior, sobre todo de EE UU.

La muerte de Kato todavía no está clara. De acuerdo con Monica Mbaru, responsable en África de International Gay and Lesbian Human Rights Commission, los atacantes eran dos y, según testigos, irrumpieron en casa del activista, con el que se enzarzaron en una fuerte discusión, lo que alertó a los vecinos. No se sabe si fue disparado o golpeado en la cabeza repetidas veces. "Los vecinos lo encontraron inconsciente, pero en la ambulancia ya no se pudo hacer nada por él".

Uganda es uno de los 70 países del mundo que castiga con cárcel la homosexualidad. En siete la pena es de muerte.
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Lamentablemente, es la segunda noticia que recibimos esta semana y subimos a nuestro blog, sobre hechos homofóficos que generar discriminación, atentan contra la dignidad de las personas y producen pérdidas de vidas inocentes.

Tanto los autores intelectuales, los autores materiales y quienes por complicidad o comodidad, no levantan su voz para denunciar violan los derechos humanos y la dignidad humana, por tanto el Evangelio de Jesucristo.

Las comunidades cristianas no podemos ser cómplices de estas acciones antievangélicas. Tenemos la obligación moral y el mandato evangélico de actuar.

Nuestra comunidad exhorta a las diferentes Iglesias Cristianas a sumarse a la denuncia, a las organizaciones GLTTB a actuar a través de redes nacionales e internacionales, al  resto de la Sociedad Civil a hacer oír su voz en la defensa de los Derechos Humanos y la Dignidad Humana, al Estado a hacer cumplir tratados internacionales en materia de Derechos Humanos y promover ante los organismos internacionales sanciones contra otros Estados que violen los Derechos Humanos.

Diversidad Cristiana.
Montevideo, 30 de enero de 2010.-

martes, 25 de enero de 2011

URGENTE, SUMATE A LA DENUNCIA!

Recibimos y difundimos:

Queridos amigos y amigas,

Las ‘Violaciones Correctivas’, esa práctica salvaje de violar a las lesbianas para 'curarlas' de su orientación sexual, suponen una verdadera crisis in Sudáfrica. Pero un grupo de valientes activistas ha lanzando una llamada mundial para lograr ayuda para poner fin a estos atroces Crímenes de Odio, y parece que el gobierno está empezando a responder. Démosles nuestro apoyo. Firma la petición y envía este mensaje a todos tus amigos!

Millicent Gaika fue maniatada, torturada y violada durante cinco horas por un hombre que alardeaba de estar 'curándola’ de su homosexualidad.

Sobrevivió de milagro, pero no se trata de un caso aislado. Este crimen espantoso constituye una práctica habitual en Sudáfrica, donde las lesbianas viven aterrorizadas ante los posibles ataques. Pero nadie aún ha sido condenado en ningún caso de 'violación correctiva'.

Sorprendentemente, un grupo de valerosas activistas provenientes de una casa-refugio en Ciudad de Cabo están arriesgando sus vidas para conseguir que el caso Millicent sirva para lograr cambios. Su llamamiento al Ministro de Justicia ha explotado en una petición de más de 140,000 firmas, lo que le ha forzado a aparecer en la televisión del país. Pero el Ministro todavía no ha respondido a sus demandas de acción.

Desde todos los rincones del mundo, encendamos una luz sobre este horror. Si somos suficientes los que nos unimos para amplificar e intensificar esta campaña, podremos llegar hasta el mismo Presidente Zuma, responsable último de la defensa de los derechos constitucionales. Pidámosles a Zuma y al Ministro de Justicia que condenen públicamente las ‘violaciones correctivas’, ilegalicen estos crímenes de odio, y garanticen su aplicación inmediata, junto con programas de educación pública y protección para los supervivientes. Firma la petición ahora y compártela con todos tus conocidos. Se la entregaremos al Gobierno Sudafricano junto a nuestros aliados en Ciudad del Cabo:


Sudáfrica, conocida como la "Nación del Arco Iris", ha levantado admiración mundial por sus esfuerzos en la lucha contra la discriminación tras el periodo del 'apartheid', siendo el primer país cuya constitución estableció la protección de todos los ciudadanos contra la discriminación por motivos de orientación sexual. Pero sólo en Ciudad del Cabo, la organización local Luleki Sizwe ha registrado más de una 'violación correctiva' por día, y la impunidad sigue reinando.

La práctica de la 'Violación Correctiva' se basa en la idea escandalosa y totalmente falsa de que una mujer lesbiana puede 'convertirse en heterosexual' si es violada, pero lo cierto es que este atroz crimen ni siquiera es considerado como un "crimen de odio" en Sudáfrica. Las víctimas son a menudo mujeres negras, lesbianas, y marginadas. Ni siquiera la brutal violación en grupo y el asesinato en el año 2008 de Eudy Simelanede, la heroína nacional y antigua estrella de la selección sudafricana de fútbol femenino, logró darle un vuelco al problema. La semana pasada, el propio Ministro Radebe insistió en que el motivo es irrelevante cuando se trata de crímenes como la 'violación correctiva'.

Sudáfrica se ha convertido en una capital mundial de la violación. Una niña sudafricana que nazca hoy tiene más probabilidades de ser violada que de aprender a leer. Es algo impensable, pero una cuarta parte de las niñas sudafricanas son violadas antes de cumplir los 16 años. Son muchas las raíces del problema: la percepción de la existencia de unos 'derechos' masculinos (el 62 por ciento de los chicos mayores de 11 años creen que forzar a alguien sexualmente no constituye un acto de violencia), el empobrecimiento, los asentamientos superpoblados, el número de hombres desempleados y excluidos, la aceptación por parte de la comunidad. Y, en los pocos casos en los que las agresiones se denuncian ante las autoridades, se encuentran con una respuesta policial lamentable y unas decisiones judiciales excesivamente permisivas.

Estamos ante una catástrofe humana. Pero Luleki Sizwe y nuestros aliados de Change.org acaban de abrir una pequeña ventana de esperanza en la lucha contra dicha barbaridad. Si en el mundo entero uniésemos ahora nuestras voces en apoyo de estas valientes activistas, podríamos lograr que hubiese justicia para Millicent y la adopción de medidas a nivel nacional para poner fin a las 'violaciones correctivas':


Se trata, a fin de cuentas, de una batalla contra la pobreza, el patriarcado y la homofobia. Frenar la marea de violaciones requerirá de un fuerte liderazgo y de acciones coordinadas dirigidas a lograr una profunda transformación en Sudáfrica y en todo el continente. El Presidente Zuma es un Zulú tradicionalista, el cual también se ha visto sometido a un juicio por un caso de violación. Aun así, el año pasado condenó públicamente el arresto de una pareja gay en Malawi. Asimismo, en respuesta a la enorme presión ciudadana nacional e internacional, Sudáfrica aprobó finalmente una declaración formal de las Naciones Unidas oponiéndose a la ejecuciones extrajudiciales en casos relativos a la orientación sexual.

Si nos unimos en masa a esta llamada mundial a la acción, podremos presionar a Zuma para que tome partido, impulse las acciones gubernamentales que tanto se necesitan, e inicie un debate nacional que cambie sustancialmente las actitudes de la población hacia las violaciones y la homofobia en Sudáfrica. Firma ahora y corre la voz:


Casos como el de Millicent nos pueden llevar a perder la esperanza. Pero cuando los ciudadanos nos unimos con una sola voz, podemos transformar prácticas y normas injustas, por muy arraigadas que estén en la sociedad. El año pasado en Uganda, logramos generar una gigantesca ola de presión pública que llevó al gobierno a retirar una propuesta legislativa que habría condenado a muerte a muchos homosexuales ugandeses. Y también fue la presión mundial en apoyo de un valeroso grupo de activistas nacionales lo que empujó a los líderes de Sudáfrica a abordar la crisis del SIDA que estaba apoderándose del país. Unamos nuestras voces ahora reclamando un mundo en el que cada ser humano puede vivir sin miedo a sufrir este tipo de abusos.

Con esperanza y determinación,
Alice, Ricken, Maria Paz, David y el resto del equipo de Avaaz

El Libro de los Doce Profetas Menores - cuarta entrega,


EL LIBRO DE LOS DOCE PROFETAS MENORES / Michael Carden
Traducción MCRP


¿DOCE LIBROS, O UN ROLLO EN DOS EDICIONES?

Son estas conexiones intertextuales de los Doce que han conducido a muchos estudiosos a argumentar que debería ser leído como un solo libro. Como ya se ha anotado más arriba, esta posición está de acuerdo con la tradición judía. En el siglo II AC, Jesús ben Sirach se refiere a “los huesos de los Doce Profetas” (Sir, 49.10) en un contexto que sugiere que los “Doce habían ya tomado la forma de un solo libro” (Reddit 2001: 49). Tanto 2 Esdras 14.44, como Josefo (“Contra Apion” 1.8) al hablar de los libros de la Escritura, aparecen como contando a los Doce como un único libro. Orígenes, Padre de la Iglesia, que estaba bien interiorizado de la exégesis Rabínica, también parece haber considerado a los Doce como un libro (Sweeney et al, 2000: xvi). Los Doce se considera como un único libro en el Talmud, pero existe una ambivalencia, porque también se afirma que “los libros deben ser separados en un rollo por tres líneas en blanco, solo una menos que para libros contados como separados” (Redditt 2001: 49).

La ambivalencia podría casi ser una característica definitoria de la estructura en las escrituras hebreas. El Génesis existe no en una, sino en tres versiones: Masóretica, la Septuaginta griega y la Samaritana, mientras otras versiones han sido encontradas en Qumran, sin forma de determinar cuál de ellas tiene prioridad sobre las demás. De manera similar, hay dos versiones de los Doce, que datan de la antigüedad, la Masorética hebrea y la Septuaginta griega (LXX)- La diferencia obvia entre las dos está en la secuencia de los profetas. El orden Masorético es: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías. En contraste, el orden de LXX difiere en la secuencia de los primeros seis profetas: Oseas, Amós, Miqueas, Joel, Abdías, Jonás, luego continuando, como en el orden Masorético, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías. La LXX se transformó en el Antiguo Testamento canónico para la Iglesia Ortodoxa Oriental. Además, en la LXX los Doce preceden a Isaías, en el orden  los libros proféticos.

La Iglesia Occidental, siguiendo a Jerónimo, no aceptó a los LXX como autoridad, sino que adoptó la tradicción latina Vulgata del hebreo y su orden en los Doce. La mayoría de los manuscritos hebreos y griegos de Qumran, parecen presentar un texto proto-Masorético de los Doce. Sin embargo, en las partes sobrevivientes de un rollo, 4QXIIª, que solo contiene partes de Zacarías, Malaquías y Jonás, este último sigue claramente a Malaquías. Es posible, entonces que una tercera versión de los Doce existiera en la antigüedad (Sweeney et al. 2000:xix), que concluía con Jonás, no con Malaquías.

De acuerdo con Sweeney, cuando se lee como un todo, la LXX se centra primero en la experiencia del reino norte de Israel y su destrucción – Oseas, Amós, Miqueas – como “un modelo para la experiencia de Jerusalén/Judá y las naciones” (Sweeney et al. 2000, xxix). Joel marca el cambio a las naciones, que están retratadas metafóricamente como langostas que amenazan la tierra. Abdías, Jonás y Nahum llevan la atención hacia Edom y Asiria, y el juicio divino que ellas sufren, en el caso de la última, a pesar de habérsele ofrecido la oportunidad de arrepentirse. Habacuc, Sofonías, Ageo y Zacarías se centran en Jerusalén y su experiencia de castigo y restauración. Finalmente, Malaquías resume los temas de los Doce, identificados por Sweeney como “el divorcio potencia…entre Israel y Yavé; el estado impuro del Templo, el sacerdocio y la tierra, el Día de Yavé; y la llamada para renovar la adhesión al pacto” (Sweeney et al. 2000: xxxi) Sweeney argumenta que, en contraste con LXX, la versión Masorética de los Doce coloca el foco central en el papel de Jerusalén y su relación con Israel y las naciones. Así, sigue Joel a Oseas, quien habló del castigo inminente de Israel, pero no de Jerusalén, a efectos de introducir la amenaza a Jerusalén y el eventual día de Yavé, así como la divina soberanía de Sión. En Amós, Israel y el santuario de Betel, con todas las naciones, están amenazados por la venganza de Yavé, quien ruge desde Sión. Abdías proclama la sumisión de Edon a Sion, mientras Jonás destaca el arrepentimiento de Nínive, permitiendo que ella “sobreviva y por fin destruya la tierra de Jonás” (Sweeney et al. 2000, xxiii). Mientras se centra en la destrucción de Samaria, Miqueas también apunta hacia la regla venidera de Yavé a Sión. Nahum presenta el castigo de Asiria y luego la secuencia se centra en la destrucción y restauración de Jerusalén y el templo, como signo de la autoridad universal de Yavé. Malaquías concluye, apuntando al día venidero de Yavé, cuando su mensajero regresará por fin, como la base para una llamada a observar la Torá de Yavé (Sweeney et al. 2000, xxxv)

Sweeney utiliza estos elementos temáticos de las ediciones Hebrea y LXX de los Doce, para hacer hipótesis sobre su contexto histórico y los pasos de su redacción. Conrad, sin embargo, no está interesado en estas cuestiones. Reconociendo que los Doce, como otros libros proféticos, funciona como un “collage”, Conrad desea “comprender a los Doce como es – no cómo llegó a ser” (Conrad 1997: 66) Trabaja con la edición hebrea, e identifica dos partes del libro. La primera, desde Oseas a Sofonías, está colocada en el período desde Uzías a Josías como reyes en Jerusalén, el período de la elevación asiria al poder y la supremacía. La segunda, desde Ageo hasta Malaquías, se coloca en el presente persa, cuando ya no existe reino en Jerusalén. En la primera parte, hay confusión sobre la identificación de los profetas, solo Habacuc puede identificarse claramente como uno de ellos. La segunda parte clarifica el estatus profético de estas figuras primeras en Zacarías, donde los individuos que hablaron en la primera parte son identificados como profetas anteriores. Conrad también lee a los Doce intertextualmente con Isaías, argumentando que, así como Isaías presenta la visión en 1-39, como un libro dentro del rollo más grande, así también los Doce presenta al profeta Oseas a través de Sofonías, como libros dentro de un rollo más grande. Estas palabras proféticas desde el pasado “se comprenden como cumplidas” en un tiempo “en que los reyes persas están en el poder” (Conrad 1997: 74). Figuras de ángeles y mensajeros son presentadas en la primera parte de los Doce, como un recuero del tiempo de Jacob, mientras la segunda parte abunda en mensajeros, culminando en Malaquías, “mi mensajero”. Conrad afirma que los Doce “pinta la elevación y caída de un pasado profético y la reinstitución de una presencia angélica/mensajera” (Conrad 1997: 67). La aparición de mensajeros coincide con un llamado a regresar “a la forma en que las cosas solían ser cuando los mensajeros hablaban a los padres, por ejemplo con Jacob en Betel” (Conrad 200: 87). La aparición de mensajeros representa la condición borrosa entre lo celestial y lo humano, e incluso lo divino y lo humano. Esta confusión nace de la reconstrucción del templo, que en sí misma marca una confusión de “la distinción entre cielo y tierra”, debida a la “presencia localizada de Yavé”, como el “dueño de la tierra entera” (Conrad 2000: 87). Mientras Conrad está trabajando con la edición Masorética de los Doce, sus conclusiones pueden aplicarse muy fácilmente a la LXX.

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Próxima entrega "SEXUALIDAD Y LOS DOCE: SEMILLA, SUELO Y EL MATRIMONIO ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA."

sábado, 22 de enero de 2011

Una comunidad cristiana, que se oriente hacia el centro del poder, es una Iglesia que erró el camino

Mensaje semanal:
Una comunidad cristiana que se oriente hacia el centro del poder,
es una Iglesia que erró el camino



 
“Cuando Jesús oyó que habían metido a Juan en la cárcel, se dirigió a Galilea. Pero no se quedó en Nazaret, sino que se fue a vivir a Cafarnaúm, a orillas del lago, en la región de las tribus de Zabulón y Neftalí. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había escrito el profeta Isaías:

“Tierra de Zabulón y de Neftalí,
al otro lado del Jordán,
a la orilla del mar:
Galilea, donde viven los paganos.
El pueblo que andaba en la oscuridad
vio una gran luz;
una luz ha brillado
para los que vivían en sombras de muerte.”

Desde entonces Jesús comenzó a proclamar: “Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca.”

Jesús iba caminando por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a dos hermanos: uno era Simón, también llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red al agua. Jesús les dijo:—Síganme, y yo los haré pescadores de hombres. Al momento dejaron sus redes y se fueron con él. Un poco más adelante, Jesús vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca arreglando las redes. Jesús los llamó, y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en la sinagoga de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reino y curaba a la gente de todas sus enfermedades y dolencias. Se hablaba de Jesús en toda la región de Siria, y le traían a cuantos sufrían de diferentes males, enfermedades y dolores, y a los endemoniados, a los epilépticos y a los paralíticos. Y Jesús los sanaba.

Mucha gente de Galilea, de los pueblos de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la región al oriente del Jordán seguía a Jesús” (Mt. 4,12-23).


Los Evangelios no son libros históricos sino escritos teológicos, producidos en una época y una cultura determinadas. Leerlos como una historia no nos conecta con la intensión del escritor, además de que, con frecuencia nos lleva a errores.

En el texto de hoy se nos presentan dos grandes temas. Por un lado, el significado de la geografía teológica y por otro el significado del seguimiento. En este caso, ambos están estrechamente relacionados.

El primer tema, el significado de la geografía teológica, nos ubica en Galilea. Israel, estaba dividido en tres regiones. Judea cuya capital era Jerusalén al sur, centro del poder político y religioso. Samaria al centro y Galilea al norte. Limitaba con pueblos paganos, con quienes se mezclaban costumbres y creencias, por lo tanto, no eran estrictos cumplidores de la Ley de Moisés, de ahí la afirmación "Galilea de los gentiles". Distaba tanto de Jerusalén, que difícilmente la población, podía acudir al Templo en las fiestas que obligaba la Ley de Moisés, entonces quedaban en situación de infracción, pero también de exclusión religiosa. Los judíos observantes de la capital les consideraban personas pecadoras. Era el centro de actividad de los zelotes, el movimiento subversivo más radical que se encontraba enfrentado al imperio romano y al gobierno local, por considerarlo cómplice en la ocupación de la tierra que Dios les había dado; por lo tanto una región con gran conflictividad interna e inseguridad. Era la zona más empobrecida del país. La explotación pesquera en el lago de Galilea y la explotación agrícola en el resto de la región, eran las actividades principales que movían la economía. Pero, las deudas contraidas, la carga impositiva que beneficiaba al gobierno local, al Templo y al imperio empobrecía cada vez más a la población. Muchas personas perdían sus tierras al no poder cancelar deudas y otras se vendían como esclavas para sobrevivir en ese contexto. La población migraba de una aldea a otra en las distintas zafras agrícolas.

Galilea, entonces, era una región periférica, insegura, empobrecida. Desde el punto de vista del Evangelista, era el lugar de las personas discriminadas y excluidas, vulneradas en sus derechos y su dignidad; este es el significado que aporta la geografía teológica al término Galilea.

Pero aún hay algo más.

Mateo sitúa en Galilea, el lugar de la discriminación y la exclusión, de la vulnerabilidad de derechos y dignidades, el inicio de la actividad mesiánica - misionera de Jesús: “Cuando Jesús oyó que habían metido a Juan en la cárcel, se dirigió a Galilea. Pero no se quedó en Nazaret, sino que se fue a vivir a Cafarnaúm, a orillas del lago, en la región de las tribus de Zabulón y Neftalí” (Mt. 4,12-13).

El paso de Jesús, por el lugar que centralizaba el poder político, económico y religioso, fue para denunciar la injusticia lo que provoca su detención, tortura y ejecución.

Y curiosamente, el evangelista, presenta a Jesús Resucitado revelándose a las mujeres en Jerusalén, centro político y religioso. Las mujeres que eran población excluida, prácticamente personas sin derechos. Y las empodera. Ellas, las mujeres, son las primeras testigos que llevan a los apóstoles varones la buena noticia y el envío: “vayan a anunciarlo a mis hermanos para que se hagan presentes en Galilea y ahí me verán” (Mt. 28,10)….. “los Once discípulos partieron para Galilea , al cerro donde Jesús les había citado. Cuando vieron a Jesús se postraron ante él, aunque algunos todavía desconfiaban” (Mt. 28,16-17).

Galilea, el lugar de la vulnerabilidad de derechos y dignidades, es el lugar donde el Resucitado envía a la Iglesia a servir. Una comunidad cristiana que se oriente hacia el centro del poder, es una Iglesia que erró el camino. Nunca logrará descubrir el rostro del Señor Resucitado (Mt. 25,44-45).

Y aquí, el segundo tema: el discipulado. Responder a la llamada de Jesús, significa seguirlo. Las discípulas y los discípulos, necesariamente tenemos que desinstalarnos, ponernos en camino, buscar a Jesús en el lugar teológico donde quiso manifestarse resucitado, entre las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad y en ese lugar servirlo y adorarlo. Una comunidad cristiana, centrada en el templo y en el culto, es una Iglesia que también erró el camino.

En el servicio a las personas discriminadas y excluidas, vulneradas en sus derechos y su dignidad, es donde rendimos el verdadero culto a Dios, porque como dice la primera carta de Juan: “Si alguien dice: -Amo a Dios- y aborrece a su hermano es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve no puede amar a Dios a quien no ve” (1Jn. 4,20). 

Buena semana a todas y todos.-

martes, 18 de enero de 2011

El Libro de los Doce Profetas Menores - tercera entrega.

El Libro de los Doce Profetas Menores - Michael Garden. Traducido de la Biblia Queer por nuestra hermana MCRP

PROFETAS, PROFECÍA Y LIBROS PROFÉTICOS.-

Los profetas bíblicos han sido leídos de muchas maneras. En tiempos intertestamentales, se entendieron como anunciando eventos significativos que vendrían en el tiempo. Este abordaje fue empleado por la comunidad de Qumran, para interpretar la Escritura. De manera similar, los primeros cristianos vieron la vida de Jesús como cumpliendo las palabras de los profetas.

Muchos cristianos fundamentalistas hoy en día continúan leyendo a los profetas como un medio de comprender los hechos corrientes. En el Judaísmo, los profetas han sido entendidos como comentadores de la Torah. Para los estudios bíblicos del siglo pasado, sin embargo, los profetas han sido considerados como “los primeros y más importantes proclamadores” (Sawyer, 1987) En consecuencia, el objetivo de la erudición era descubrir la “ipsissima verba” de los profetas y así, encontrar a los hombres detrás de los libros. Comenzando con Wellhausen, los estudiosos han comprendido a los profetas como más relacionados con los eventos de su misma época, más que como predictores del futuro. Los profetas eran considerados como maestros de Ética, que de alguna manera transformaron la religión del antiguo Israel. Que este proyecto erudito fue conformado por los preconceptos cristianos es demostrado por Wellhausen en su declaración de que “la Ley es posterior a los Profetas” (citado en Sawyer, 1987) Con la escritura de la ley, llegaron los escritos de los profetas, consagrando así la “muerte de la profecía” (Wellhausen, citado en Conrad, 1999: 13)

Como fue el caso de la Torah (y Moisés es el arquetipo del profeta de las escrituras hebreas), los textos proféticos fueron desmigajados, para descubrir las palabras auténticas de los profetas. Como anota Conrad, los estudiosos “han estado preocupados con la noción de que el profeta, enterrado en la tumba escrita del texto, necesitaba ser resucitado, para vivir otra vez” y, de esta forma, “haciendo su disección (de los libros proféticos)…la palabra hablada podría ser oída una vez más” (Conrad, 1999: 13) Se postuló que las colecciones iniciales de los dichos proféticos fueron escritas en sus tiempos y que estas colecciones menores fueron agregadas, hasta que eventualmente, emergieron como el libro profético final. Los eruditos mantienen conceptos de las antiguas escuelas proféticas y sus discípulos, quienes, venerando las palabras de un Miqueas, un Joel o un Abdías, agregaron material a estas colecciones a través de los siglos, para aplicarlos a sus propios tiempos. Este abordaje puede verse en su forma extrema, en Wolfe (1935), quien propone no menos de doce redacciones de materiales proféticos para formar eventualmente el libro de los Doce, para no mencionar otras alteraciones posteriores, después de su formación. Con el escenario de Wolfe, solo nos podemos preguntar qué relevancia pudieron haber tenido los profetas en los libros que llevan sus nombres, particularmente porque la mayoría de los libros no están realmente interesados en presentar ninguna biografía de los individuos cuyo nombre lleva el título. ¿Cómo puede afirmarse algo acerca de un Joel, quien ha sido datado por los estudiosos en tiempo asirio y post-exilio, a efectos de determinar sus “palabras auténticas”? En efecto, de todos los Doce, es Jonás el que está más encarnado, a través de detalles biográficos y que aparece solo, en las narraciones históricas de Samuel-Reyes (véase 2 Reyes 14.25) Sin embargo, claramente, Jonás es una obra de ficción.

Para complicar más la cuestión de los originales proféticos, están los “links” intertextuales compartidos por el libro de los Doce. Una unión fundamental es el modelo en el cual el final de un libro y el comienzo del siguiente, a menudo comparten vocabulario significativo. El ejemplo más notorio es Joel 4,16 “Y Jehová rugirá desde Sión”, que se reproduce en Amós 1,2: “”Dijo: Jehová rugirá desde Sión”. Hay otros links intertextuales y motivos compartidos entre los Doce, como la imagen sorprendente de Joel en 4.10: convertir los azadones en espadas, transformar las espadas en azadones de Miqueas 4.3 y también Isaías 2.4. En efecto, el texto de Miqueas 4.1-5 es en sí mismo una cita de Isaías 2.2-4 (o viceversa)

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Próxima entrega: "¿Doce libros o un rollo en dos ediciones?"

domingo, 16 de enero de 2011

Una comunidad cristiana que no da testimonio de Jesús y no se siente enviada al mundo, no tiene al Espíritu Santo.

Reflexión semanal: Una comunidad cristiana que no da testimonio de Jesús y no se siente enviada al mundo, no tiene al Espíritu Santo.



“Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: “¡Miren, ese es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! A él me refería yo cuando dije: ‘Después de mí viene uno que es más importante que yo, porque existía antes que yo.’ Yo mismo no sabía quién era; pero he venido bautizando con agua precisamente para que el pueblo de Israel lo conozca.”

Juan también declaró: “He visto al Espíritu Santo bajar del cielo como una paloma, y reposar sobre él. Yo todavía no sabía quién era; pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y reposa, es el que bautiza con Espíritu Santo.’ Yo ya lo he visto, y soy testigo de que es el Hijo de Dios.” (Jn. 1, 29-34: Versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


Juan el Bautista da testimonio de Jesús.

Esta versión bíblica traduce el final de la perícopa como “es el Hijo de Dios”, pero otras traducciones finalizan con “es el elegido de Dios”, a manera de ejemplo: la Biblia Latinoamericana y la Biblia de Jerusalén. Por lo tanto, es incorrecto utilizar este texto para afirmar la divinidad de Jesucristo. Esa no era la intención del testimonio que da el Bautista, ni la del autor del Evangelio. La designación “Hijo de Dios” no tiene que ver con la filiación divina sino que es una categoría para designar a una persona elegida por Dios, como prueban muchos textos bíblicos (2Sam. 7,14; Sab. 5,5; Za 12,10). Es necesario quitar a esta afirmación toda la carga dogmática, para poder leer el texto en su verdadero contexto, y no forzarlo a decir lo que su autor nunca pretendió decir.

El testimonio de Juan el Bautista: “He visto al Espíritu Santo bajar del cielo como una paloma, y reposar sobre él”, va en la misma línea del testimonio que el propio Jesús da sobre sí, aplicándose el texto del profeta Isaías. : “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del Señor.” (Lc. 4,18-19).

La presencia del Espíritu Santo, al inicio de la vida pública de Jesús, está directamente relacionada a su actividad profética. El Espíritu Santo, es quien guía la misión de Jesús al pueblo de Israel (Lc. 4,14) así como el Espíritu Santo es quien guía la misión de la Iglesia al mundo (Hch 2,1-36).

El evangelio de hoy, entonces, plantea dos grandes temas: el testimonio y la misión. Temas esenciales para la Iglesia. Una comunidad cristiana que no da testimonio de Jesús y no se siente enviada al mundo, no tiene al Espíritu Santo.

El testimonio sobre Jesús, que damos las comunidades cristianas a la sociedad y la cultura, tiene que ser claro y contundente. Jesús no es una opción entre muchas otras. Es el “Elegido de Dios” (Jn. 1,34). Dirá de sí mismo más adelante: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn.14,6).

Jesús no es un camino entre otros. Es el único Camino por el que llegamos a ese Misterio Indecible que llamamos “Otro Dios posible”, más allá de ritos, de fórmulas, de religiones. Seguir las palabras y los gestos de Jesús, es caminar hacia esa “otra civilización posible” donde la solidaridad y la justicia ya son una realidad.

Jesús no es una verdad entre otras. Es la única Verdad posible por la que descubrimos ese Misterio Indecible que llamamos Dios: “Yo y el Padre somos uno” (Jn. 10,30) y “Si me conocen a mí conocen también a mi Padre” (Jn. 14,7). Como afirman muchos teólogos, Jesús es el rostro humano de Dios. El mismo dirá más adelante “quien me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn. 14,9).

Jesús no es una forma de vida entre otras. Es la única Vida que comunica dignidad, abundancia y plenitud a las personas: El mismo afirma: “Yo he venido para que tengan Vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10,10).

La misión tiene que ser clara y contundente. La Iglesia recibe su misión de Jesús y es continuar su obra en el mundo: anunciar buenas noticias a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad; contribuir con los procesos de liberación de la humanidad; trabajar para que otro mundo, con justicia y solidaridad, sea posible (cf. Lc. 4,18-19).

Entonces, las señales para reconocer que una Iglesia es portadora del Espíritu Santo son dos

- no lo que dice sobre sí misma, sino lo que dice de Jesús a la sociedad y la cultura,

- no como y cuando rinde culto a Dios, sino cuan comprometida está con los derechos y la dignidad de las personas discriminadas y excluidas en su entorno socio cultural.

Buena semana para todas y todos.-

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Dibujo de Cerezo tomado de Koinonìa.

martes, 11 de enero de 2011

El libro de los Doce Profetas menores - Segunda entrega.

EL LIBRO DE LOS DOCE PROFETAS MENORES / Michael Carden. Traducido de la Biblia Queer por nuestra hermana MCRP

LOCALIZACIONES HISTÓRICAS Y CULTURALES.-

Recuerdo al lector de lo que tuve que decir acerca del Génesis, que no sabemos cuándo, dónde, por qué o por quién fue escrito. Lo mismo se puede decir acerca de este libro de los Doce. Como con el Génesis y el resto de los escritos hebreos, los Doce nace del fermento religioso de la edad Imperial en el Mediterráneo del este, durante la segunda mitad del primer milenio AC. Mientras los Doce comienza con Oseas en un pasado asirio, en Ageo y Zacarías, el lector entra en un presente persa, en el cual el templo de Jerusalén está siendo reconstruido. Sin embargo, la conclusión, Malaquías, no da clara referencia temporal, excepto por el hecho de que el templo está en pie y operando en Jerusalén. El emplazamiento de Malaquías en los Doce, sugiere un presente después de la reconstrucción del templo, pero si estamos en los tiempos persas o helenísticos, no puede ser determinado.

Mientras el Génesis y el Pentateuco son altamente ambiguos en cuanto a las comunidades a las que se dirigen, los Doce proporcionan algunas claves en cuanto a la audiencia. A diferencia de los tres Profetas Mayores, los Doce tienen relaciones muy fuertes con el reino del norte. Sin embargo, el libro utiliza estas relaciones para avanzar el estatus superior del templo en Jerusalén. Ya no es Bethel o Samaria donde mora y habla Yavé, sino Jerusalén. Más aún, es claro de Malaquías que, mientras el Templo de Jerusalén es su casa, a la cual todas las naciones llegarán a adorar, este día no ocurrirá hasta que haya un cambio en las autoridades que administran y realizan las funciones del templo. Mientras los autores pueden reconocer el Templo de Jerusalén, la comunidad o comunidades destinatarias de los Doce, no aceptan a los grupos que lo controlan.

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Próxima entrega: Profetas, Profecías y Libros proféticos.-

La pascua de Beba

Hoy 11 de enero de 2011, Beba, la tía de nuestra hermana Cristina, tuvo su pascua.



Esta foto fue tomada en la celebración del Jueves Santo 2010, en la residencia para personas ancianas, donde se encontraba Beba en ese momento. En la foto, es la señora ubicada a la izquierda.

lunes, 10 de enero de 2011

Celebración Ecuménica de la Epifanía.-

El fin de semana pasado, la Comunidad Diversidad Cristiana celebró la Epifanía junto a representantes de la Iglesia Episcopal y de la Iglesia Antigua (Uruguay y Argentina).-



Liturgia de la Palabra


Liturgia de la Mesa




Fila de atrás de izquierda a derecha: Mons. Luis (Iglesia Episcopal del Uruguay) Pedro y Romina (Diversidad Cristiana) Mons. Juan Carlos (Iglesia Antigua - Argentina) Diácona Sonia (Iglesia Antigua - Uruguay) Vartán (Diversidad Cristiana). Fila de adelante de izquierda a derecha: Cristina (Diversidad Cristiana) y Miriam (Iglesia Antigua - Uruguay). Sacando la foto: Pbro. Julio.-


Jornada Mundial de Oración por la Paz.-

El pasado 2 de enero, en el marco de la Jornada Mundial de Oración por la Paz, la Comunidad Diversidad Cristiana compartió con amigos y amigas dicha instancia.


Mons. Juan Carlos, Vartán, Pbro. Julio, Cristina, Romina, Paulina (y la Diac. Sonia sacando la foto)

domingo, 9 de enero de 2011

Del lugar teológico de la vulnerabilidad social, la discriminación y la exclusión hacia el lugar teológico de la liberación, de la recuperación de la dignidad y de la inclusión,

Primer domingo del Tiempo de la Iglesia o Tiempo Ordinario.
Bautismo de Jesús - Mensaje Semanal:


“Jesús fue de Galilea al río Jordán, donde estaba Juan, para que este lo bautizara. Al principio Juan quería impedírselo, y le dijo: —Yo debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?

Jesús le contestó: —Déjalo así por ahora, pues es conveniente que cumplamos todo lo que es justo ante Dios.

Entonces Juan consintió. En cuanto Jesús fue bautizado y salió del agua, el cielo se le abrió y vio que el Espíritu de Dios bajaba sobre él como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo, que decía: “Este es mi Hijo amado, a quien he elegido.” (Mt. 3,13-17).


El texto del Evangelio de hoy, sitúa a Jesús en camino de Galilea al río Jordán. Dos lugares geográficos con un alto contenido teológico.

Galilea era la periferia del centro político y religioso. Tierra de frontera por lo tanto de intercambio cultural con pueblos vecinos, por eso su población era considerada impura frente a la población de Judea y Jerusalén que se mantenía apegada a sus costumbres y tradiciones. Una región de familias agricultoras empobrecidos por los impuestos que debían pagar al imperio romano, al gobierno local y al Templo de Jerusalén; en muchos casos terminaban perdiendo sus tierras y entregándose a la esclavitud para pagar las deudas.; insegura por la presencia del movimiento de los zelotas, rebeldes armados que se oponían a la ocupación romana y a la complicidad del poder político y religioso local; con movilidad de población por los períodos de siembras y cosechas que empleaban a gran cantidad de personas empobrecidas y desempleadas. Toda ella, gente que mantenía la esperanza en un cambio prometido por Dios y esperado por el pueblo humilde que se encontraba en situación de vulnerabilidad social, entre o otras cosas, por la discriminación y la exclusión.

El río Jordán, evocaba un momento histórico significativo en la experiencia política y religiosa de Israel. Por allí había cruzado Josué a la cabeza del pueblo, dejando atrás la esclavitud de Egipto y las peripecias del éxodo para entrar a la tierra de la promesa. El río Jordán evocaba nada más ni nada menos, que un cambio socio cultural, económico político y religioso que se dio en las tribus nómades al instalarse al cumplirse las promesas divinas e instalarse en su propia tierra.

Un primer aspecto a señalar de este texto, es la figura de Jesús en movimiento de Galilea al río Jordán, es decir, desde el lugar teológico de la vulnerabilidad social, la discriminación y la exclusión hacia el lugar teológico de la liberación, de la recuperación de la dignidad y de la inclusión.


Y en este camino de Galilea al río Jordán, el Evangelio presenta a Jesús integrado a la multitud que fue a escuchar a Juan y a bautizarse para el perdón de los pecados. No se ubicó en un lugar aparte o de privilegio, sino entre los grupos de personas pecadoras que bajaban hasta el agua para recibir el perdón.

Un segundo aspecto es la figura de Jesús en medio del pueblo, semejante a la multitud de personas que fueron en busca de ese cambio personal y colectivo que tanto esperaban. Tal vez, este es uno de los gestos más profundos del amor divino a la humanidad, el Emmanuel, Dios con nosotros y nosotras y entre nosotros y nosotras, dirá Pablo en la carta a los Filipenses “tomó la condición humana haciéndose uno de tantos” (2,7).


Otro aspecto de alto contenido teológico, que presenta el Evangelio de hoy es la apertura del cielo y el Espíritu enviado.

En Israel habían pasado varios siglos sin que surgieran profetas. Parecía que la profecía había desaparecido o se había extinguido. El pueblo oprimido, aún mantenía la esperanza en la venida del profeta anunciado por Moisés, que lo conduciría a la liberación y establecería la justicia. Sin embargo, el liderazgo político y religioso, se había instalado en el poder y se había solidarizado con el imperio. Al igual que en tiempos antiguos, el pueblo, alejado de sus líderes, clamaba al cielo por justicia.

Al abrirse el cielo y descender el Espíritu, se restablece la profecía en medio del pueblo. Los profetas y las profetizas, tenían por misión mantener viva la conciencia moral en el pueblo, denunciando situaciones abusivas que vulneraban los derechos y la dignidad de las personas, poniéndolas en situación de indefensión, de victimización, de exclusión social; y anunciando la solidaridad divina con esas personas a las que hará justicia.

En el cielo abierto sobre Jesús de Nazaret, Dios vuelve a suscitar la actividad profética, recuperando la conciencia moral del pueblo, por eso, las enseñanzas y los gestos de Jesús están orientados a restituir la dignidad de las personas, incluyéndolas en una comunidad de iguales.

Un tercer aspecto es la figura de Jesús como restaurador del espíritu profético en medio del pueblo. El es la confirmación de que la justicia divina triunfa sobre la injusticia humana. Su vida entera, es la ratificación del amor preferencial de Dios por las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad.


Entonces, para ser la Iglesia de Cristo, el conjunto de sus discípulas y discípulos tenemos que:

- situarnos en el lugar teológico de la solidaridad y el compromiso con las personas cuyos derechos y dignidad son vulnerados;

- descubrir el rostro de Jesús entre la multitud de personas vulneradas, discriminadas y excluidas, para lo cual es necesario dejar nuestro lugar de poder, de privilegio, de seguridades para caminar con y entre la multitud;

- asumir la denuncia de todas las situaciones de injusticia y exclusión y el anuncio de que otra sociedad es posible donde se establezcan relaciones de equidad para que todas las personas tengan garantizado el acceso a oportunidades, bienes y servicios; otra Iglesia es posible comprometida en la defensa de los derechos humanos y la restitución de la dignidad a todas las personas.

Tengan buena semana y un año 2011 lleno de bendiciones.
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Dibujo de cerezo, tomado de la pág de Koinonía. 































jueves, 6 de enero de 2011

Una vieja leyenda sobre el cuarto rey mago.-

EL CUARTO REY MAGO



Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos. Luego de haber visto la estrella en el oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad, cargado todo en los lomos de sus burritos.

Luego de varios días de camino se internaron en el desierto. Una noche los agarró una tormenta. Todos se bajaron de sus cabalgaduras, y tapándose con sus grandes mantos de colores, trataron de soportar el temporal refugiados detrás de los camellos arrodillados sobre la arena. El cuarto Rey, que no tenía camellos, sino sólo burros buscó amparo junto a la choza de un pastor metiendo sus animalitos en el corral de pirca. Por la mañana aclaró el tiempo y todos se prepararon para recomenzar la marcha. Pero la tormenta había desparramado todas las ovejitas del pobre pastor, junto a cuya choza se había refugiado el cuarto Rey. Y se trataba de un pobre pastor que no tenía ni cabalgadura, ni fuerzas para reunir su majada dispersa.

Nuestro cuarto Rey se encontró frente a un dilema. Si ayudaba al buen hombre a recoger sus ovejas, se retrasaría de la caravana y no podría ya seguir con sus Camaradas. El no conocía el camino, y la estrella no daba tiempo que perder. Pero por otro lado su buen corazón le decía que no podía dejar así a aquel anciano pastor. ¿Con qué cara se presentaría ante el Rey Mesías si no ayudaba a uno de sus hermanos?

Finalmente se decidió por quedarse y gastó casi una semana en volver a reunir todo el rebaño disperso. Cuando finalmente lo logró se dio cuenta de que sus compañeros ya estaban lejos, y que además había tenido que consumir parte de su aceite y de su vino compartiéndolo con el viejo. Pero no se puso triste. Se despidió y poniéndose nuevamente en camino aceleró el tranco de sus burritos para acortar la distancia. Luego de mucho vagar sin rumbo, llegó finalmente a un lugar donde vivía una madre con muchos chicos pequeños y que tenía a su esposo muy enfermo. Era el tiempo de la cosecha. Había que levantar la cebada lo antes posible, porque de lo contrario los pájaros o el viento terminarían por llevarse todos los granos ya bien maduros.

Otra vez se encontró frente a una decisión. Si se quedaba a ayudar a aquellos pobres campesinos, sería tanto el tiempo perdido que ya tenía que hacerse a la idea de no encontrarse más con su caravana. Pero tampoco podía dejar en esa situación a aquella pobre madre con tantos chicos que necesitaba de aquella cosecha para tener pan el resto del año. No tenía corazón para presentarse ante el Rey Mesías si no hacía lo posible por ayudar a sus hermanos. De esta manera se le fueron varias semanas hasta que logró poner todo el grano a salvo. Y otra vez tuvo que abrir sus alforjas para compartir su vino y su aceite.

Mientras tanto la estrella ya se le había perdido. Le quedaba sólo el recuerdo de la dirección, y las huellas medio borrosas de sus compañeros. Siguiéndolas rehizo la marcha, y tuvo que detenerse muchas otras veces para auxiliar a nuevos hermanos necesitados. Así se le fueron casi dos años hasta que finalmente llegó a Belén. Pero el recibimiento que encontró fue muy diferente del que esperaba. Un enorme llanto se elevaba del pueblito. Las madres salían a la calle llorando, con sus pequeños entre los brazos. Acababan de ser asesinados por orden de otro rey. El pobre hombre no entendía nada. Cuando preguntaba por el Rey Mesías, todos lo miraban con angustia y le pedían que se callara. Finalmente alguien le dijo que aquella misma noche lo habían visto huir hacia Egipto.

Quiso emprender inmediatamente su seguimiento, pero no pudo. Aquel pueblito de Belén era una desolación. Había que consolar a todas aquellas madres. Había que enterrar a sus pequeños, curar a sus heridos, vestir a los desnudos. Y se detuvo allí por mucho tiempo gastando su aceite y su vino. Hasta tuvo que regalar alguno de sus burritos, porque la carga ya era mucho menor, y porque aquellas pobres gentes los necesitaban más que él. Cuando finalmente se puso en camino hacia Egipto, había pasado mucho tiempo y había gastado mucho de su tesoro. Pero se dijo que seguramente el Rey Mesías sería comprensivo con él, porque lo había hecho por sus hermanos.

En el camino hacia el país de las pirámides tuvo que detener muchas otras veces su marcha. Siempre se encontraba con un necesitado de su tiempo, de su vino o de su aceite. Había que dar una mano, o socorrer una necesidad. Aunque tenía temor de volver a llegar tarde, no podía con su buen corazón. Se consolaba diciéndose que con seguridad el Rey Mesías sería comprensivo con él, ya que su demora se debía al haberse detenido para auxiliar a sus hermanos.

Cuando llegó a Egipto se encontró nuevamente con que Jesús ya no estaba allí. Había regresado a Nazaret, porque en sueños José había recibido la noticia de que estaba muerto quien buscaba matarlo al Niño. Este nuevo desencuentro le causó mucha pena a nuestro Rey Mago, pero no lo desanimó. Se había puesto en camino para encontrarse con el Mesías, y estaba dispuesto a continuar con su búsqueda a pesar de sus fracasos. Ya le quedaban menos burros, y menos tesoros. Y éstos los fue gastando en el largo camino que tuvo que recorrer, porque siempre las necesidades de los demás lo retenían por largo tiempo en su marcha. Así pasaron otros treinta años, siguiendo siempre las huellas del que nunca había visto pero que le había hecho gastar su vida en buscarlo.

Finalmente se enteró de que había subido a Jerusalén y que allí tendría que morir. Esta vez estaba decidido a encontrarlo fuera como fuese. Por eso, ensilló el último burro que le quedaba, llevándose la última carguita de vino y aceite, con las dos monedas de plata que era cuanto aún tenía de todos sus tesoros iniciales. Partió de Jericó subiendo también él hacia Jerusalén. Para estar seguro del camino, se lo había preguntado a un sacerdote y a un levita que, más rápidos que él, se le adelantaron en su viaje. Se le hizo de noche. Y en medio de la noche, sintió unos quejidos a la vera del camino. Pensó en seguir también él de largo como lo habían hecho los otros dos. Pero su buen corazón no se lo dejó. Detuvo su burro, se bajó y descubrió que se trataba de un hombre herido y golpeado. Sin pensarlo dos veces sacó el último resto de vino para limpiar las heridas. Con el aceite que le quedaba untó las lastimaduras y las vendó con su propia ropa hecha jirones. Lo cargó en su animalito y, desviando su rumbo, lo llevó hasta una posada. Allí gastó la noche en cuidarlo. A la mañana, sacó las dos últimas monedas y se las dio al dueño del albergue diciéndole que pagara los gastos del hombre herido. Allí le dejaba también su burrito por lo que fuera necesario. Lo que se gastara de más él lo pagaría al regresar.

Y siguió a pie, solo, viejo y cansado. Cuando llegó a Jerusalén ya casi no le quedaban más fuerzas. Era el mediodía de un Viernes antes de la Gran Fiesta de Pascua. La gente estaba excitada. Todos hablaban de lo que acababa de suceder. Algunos regresaban del Gólgota y comentaban que allá estaba agonizando colgado de una cruz. Nuestro Rey Mago gastando sus últimas fuerzas se dirigió hacia allá casi arrastrándose, como si el también llevara sobre sus hombros una pesada cruz hecha de años de cansancio y de caminos.

Y llegó. Dirigió su mirada hacia el agonizante, y en tono de súplica le dijo:
- Perdoname. Llegué demasiado tarde.

Pero desde la cruz se escuchó una voz que le decía:
- Hoy estarás conmigo en el paraíso.


[Tomado de: Mamerto Menapace, Entre el brocal y la fragua, Buenos Aires, Editorial Patria Grande, 31987, 17-22]




miércoles, 5 de enero de 2011

Epifanía: fiesta de la diversidad y de la inclusión.

Mensaje semanal: Epifanía fiesta de la diversidad y de la inclusión.



“Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey del país. Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios del Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas, y preguntaron: —¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos salir su estrella y hemos venido a adorarlo.

El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto, y lo mismo les pasó a todos los habitantes de Jerusalén. Mandó el rey llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le dijeron: —En Belén de Judea; porque así lo escribió el profeta:

‘En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de esa tierra; porque de ti saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel.’

Entonces Herodes llamó en secreto a los sabios, y se informó por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Luego los mandó a Belén, y les dijo: —Vayan allá, y averigüen todo lo que puedan acerca de ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme, para que yo también vaya a rendirle homenaje.

Con estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Cuando los sabios vieron la estrella, se alegraron mucho. Luego entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre; y arrodillándose le rindieron homenaje. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Después, advertidos en sueños de que no debían volver a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino” (Versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy – Mt. 2,1-12).


El poder político y religioso de Jerusalén ya no tenían esperanza. Estaban instalados en la ciudad santa. Diariamente se ofrecían los sacrificios en el Templo, en honor de un Dios cuyas promesas habían olvidado. Recibían los impuestos provenientes de pueblos y aldeas empobrecidas que a ellos enriquecían. La pax romana les daba seguridad y bienestar. Los responsables de mantener viva la fe del pueblo depositario de las promesas habían dejado de lado su misión.

En este escenario aparece un grupo de paganos, gente proveniente de otro pueblo y otra cultura, que en aquellos tiempos se los denominaba despectivamente: “perros”. A esta gente, que no formaba parte del pueblo elegido, que no era parte del grupo destinatario de las promesas, que eran discriminados y excluidos, Dios quiso manifestarles el signo más grande de su amor por la humanidad: el Emmanuel, Dios con nosotros y nosotras y entre nosotros y nosotras.

El Dios eterno y todopoderoso, a quien los sacerdotes realizaban sacrificios y holocaustos a diario en el Templo de Jerusalén, envió su Hijo al mundo y habiendo asumido la naturaleza humana, se encontraba vulnerable, frágil y pobre en medio de ellos y ellos no lo reconocieron.

Fueron los paganos quienes interpretaron los signos divinos y descubrieron la presencia divina en la vulnerabilidad humana. Por eso, pudieron adorar al Dios verdadero mientras que los depositarios de las promesas continuaron adorando al dios que ellos mismos se forjaron.

Si estuviéramos en tiempos de Mateo, este texto nos resultaría hiriente, agresivo, escandaloso.

Veintiún siglos después, nos encontramos con una situación semejante. Quienes son responsables de mantener viva la fe del pueblo, de transmitir intacto el mensaje divino de amor inclusivo a toda la humanidad, están ocupados en templos y doctrinas, en rituales y ceremonias; continúan empobreciendo al pueblo pidiendo diezmos y contribuciones asegurando favores divinos. Estos, también olvidaron su misión.

El Dios encarnado, continúa manifestándose en la vulnerabilidad humana, pero los suyos siguen sin reconocerle.

En estos tiempos, ya no hay niño en un estable. Sin embargo, muchos niños mueren en la mayor pobreza en África y América Latina, sin que los países ricos que se denominan cristianos, distribuyan con justicia y solidaridad la riqueza; muchas personas enfermas de SIDA mueren por no tener la medicación adecuada porque los laboratorios, ubicados en los países ricos y cristianos, manipulan los precios de los medicamentos, y en soledad porque los cristianos están ocupados en ceremonias y en templos; muchas travestis son expulsadas de las iglesias porque las comunidades cristianas se escandalizan; muchos adolescentes se suicidan porque la cultura cristiana condena su orientación sexual … Las personas vulneradas en sus derechos son, nos guste o no nos guste, el Dios encarnado que espera ser recibido por los suyos.

Las discípulas y los discípulos de Jesús, tenemos que comprometernos con los derechos humanos y la dignidad de nuestros hermanos y nuestras hermanas. El mensaje de la epifanía, la fiesta de la diversidad y de la inclusividad, es que Dios continúa dejando de lado los templos y los rituales para estar junto a las personas vulneradas en sus derechos por la sociedad y la religión.

Feliz fiesta de la diversidad y la inclusividad.
Feliz epifanía.

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Dibujo de Cerezo, tomado de la pág. de Koinonía.