Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mensaje Semanal - Domingo 12 de Setiembre de 2010.-

Un Dios queer para un Pueblo queer.


“Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.»

Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.” Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión.

«O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.” Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta.

«Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.” El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos;

y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!” «Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”» (Lc. 15,1-32. Versión Biblia de Jerusalén).


Un Dios Queer…

Jesús pudo haber tomado otras imágenes para hablarnos de ese Ser Indecible, al que nos enseñó a llamar Abbá (“Papito”). Sin embargo plasmó tres rostros que revolucionan nuestra idea de Dios.

En la parábola de la oveja perdida (Lc. 15,3-7) Jesús compara a Dios con un pastor. En su tiempo, los pastores eran personas paupérrimas, trabajaban para terratenientes y grandes ganaderos, que se enriquecían a costa de ellos. Perder una oveja, ponía en riesgo su fuente de trabajo y por tanto su sobrevivencia y la de su familia. Jesús compara a Dios con ese pobre hombre que, desesperado, sale en busca de la oveja perdida dejando el resto del rebaño.

En la parábola de la moneda perdida (Lc. 15,8-10) Jesús compara a Dios con una mujer. En su tiempo, las mujeres eran personas de segunda, dependían del hombre, no podían entrar al templo asignándoseles un espacio junto a los paganos, no podían participar de las discusiones sobre las Escrituras en la sinagoga asignándoseles, también, un lugar aparte. Las mujeres servían en la sociedad patriarcal como mano de obra barata y reproductoras.

En la parábola del Padre bueno (Lc. 15,11-32) Jesús compara a Dios con un padre con atributos, casi de madre. En la sociedad judía, machista y patriarcal, un padre que actuara como el de la parábola no respondía a la expectativa socio cultural de su tiempo.

Cualquiera de las tres imágenes de Dios que nos presenta Jesús: un hombre pobre que cuida ovejas, una mujer y un padre maternal, desentonan con la imagen que nos han inculcado durante años de un dios legalista, moralista, castigador, inspirador de miedo, machista y patriarcal; una creación de la cultura dominante para mantenerse y perpetuarse.


… Para un Pueblo queer.

Las tres parábolas finalizan con alegría y fiesta. Sin embargo, durante siglos, muchas personas han sido excluidas de ese ámbito de gozo festivo, porque no responden a las expectativas de quienes ejercen el poder político y religioso (Lc. 15,1-2) siendo etiquetadas como “personas pecadoras”.

Jesús anuncia un mensaje inclusivo y liberador, que es mala noticia y desafiante para el poder político y religioso, pero que es buena noticia para esas personas discriminadas y excluidas a las que se considera pecadoras.

Cada época tuvo y tiene víctimas del sistema político y religioso. Cada comunidad cristiana, que quiera seguir al Maestro, está llamada a enfrentar y denunciar, las fuentes de opresión y exclusión de su tiempo y salir al paso y abrazar, e invitar a la fiesta del Reino, a las personas oprimidas, discriminadas y excluidas por cualquier causa: etnia, condición social, género, orientación sexual, situación laboral, condición sanitaria, edad, etc.

Buena semana para todas y todos.
Julio.-

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El dibujo fue tomado de http://www.servicioskoinonia.org/biblico/100912.htm Dibujo original de CEREZO BARREDO para este domingo 24º del Tiempo durante el año.-

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