Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 31 de julio de 2016

11er Domingo después de Pentecostés: El ser por encima del poder y del tener.





Lc. 12,13-21



1.    El texto en su contexto:

Jesús se encontraba enseñando a la gente. Un hombre se acerca y le pide que medie entre él y su hermano, para repartir una herencia (versículo 13). Era común que los rabinos mediaran en conflictos similares (Dt 21,15-17). Por lo tanto, Jesús era considerado un Maestro, por lo menos por una parte del pueblo.

La respuesta de Jesús podríamos tomarla como una evasiva. Él no quiso tomar parte en la disputa de estos hermanos (versículo 14). Mas no fue así. La parábola que expuso a quienes estaban ahí (versículos 15-21) enseña a ambos hermanos a no hacer de las posesiones la preocupación de sus vidas. Tanto el que se quedó con la herencia del otro, como quien reclamaba su parte, corrían el riesgo de olvidar lo verdaderamente importante y empobrecerse en su experiencia de fe (versículo 21 cf Sal 39,6; 49,10; Jer 17,11; Eclo 11,18-19).


2.    El texto en nuestro contexto:

Una primera reflexión sobre el evangelio de hoy pone en evidencia las acciones consumistas de nuestra sociedad, pero muy especialmente, de nosotros y nosotras, las cristianas y los cristianos. Nos alerta sobre nuestro compromiso bautismal, estamos en el mundo, vivimos en el mundo, actuamos para transformar el mundo, pero no somos parte de este mundo individualista, consumista y falto de solidaridad (Jn 15,19; 17,16).

El relato evangélico nos invita a poner nuestra atención en aquello que realmente nos enriquece frente a Dios: la justicia, la solidaridad, el equidad.

Una segunda reflexión pone en evidencia las acciones faltas de solidaridad fruto de un sistema capitalista liberal y salvaje que empobrece a las inmensas mayorías de personas de este planeta, enriqueciendo cada vez más a unos pocos que concentran las grandes riquezas y el poder.

La voz de Dios se alza reclamando justicia. ¿Cómo es posible que millones de personas vivan sin agua potable, apenas sobrevivan con grandes déficit alimentarios, residan en la calle o en viviendas infinitamente peores que los alojamientos de las mascotas de los ricos? Esta acumulación desmedida de la riqueza es inmoral y tanto quienes las poseen como quienes callan frente a esta realidad son cómplices.

La Iglesia no puede, no debe mantenerse callada frente al consumismo y al capitalismo. Ella está llamada a denunciar la injustica y anunciar otro mundo posible donde cada persona tenga lo necesario para vivir plena y dignamente. Esa es su vocación profética. ¿Qué sentido tiene hablar de Dios a la gente que tiene el estómago vacío? ¿De qué monstruo de dios está hablando cuando vemos los índices de malnutrición, desnutrición, raquitismo, mortalidad materna infantil en los países más empobrecidos?.

Aún es posible cambiar este sistema injusto. Lo importante para el ser humano no pasa por el tener y el poder sino por el ser. Estamos llamadas y llamados a construir una sociedad donde todas las personas seamos iguales en dignidad y derechos, en oportunidades y en accesibilidad a bienes y servicios.

Buena semana para todos y todas +Julio.

lunes, 25 de julio de 2016

Secretos de familia: la historia de Tamar (2 Samuel 13)





Introducción

La historia de Tamar (2Sam 13) muestra la situación de la mujer y del varón del siglo X aC en un contexto socio cultural específico: el pueblo de Israel bajo la monarquía de David, donde se estaba consolidando esta estructura de gobierno, pero que no dejó de ser un período de transición entre la época de los jueces, donde tenemos indicios claros que la situación de la mujer era diferente (Jueces 4,1 – 5,31) y la monarquía consolidada y en todo su esplendor de Salomón.

De la lectura del texto surgen unas primeras preguntas ¿cómo era antes de que se estableciera el patriarcado? ¿qué hizo que surgiera y se sostuviera en el tiempo? ¿qué intentos de resistencias surgieron en el mundo bíblico?

I.              Análisis del texto

En esta primer parte del trabajo se aplica la herramienta “cruces metodológicos” integrando la metodología bíblica con perspectiva de género y la metodología de análisis de género transversal y sistémico.

1.    Estudio del texto – Crítica a la ley natural
1.1.        Algunas palabras claves

Resulta interesante como el hagiógrafo va presentando palabras en oposición que vinculan a Amnón con Tamar. En primer lugar Amnón ama para luego aborrecer y actúa en función de sus sentimientos e impulsos no teniendo en cuenta a Tamar:

ü  Se enamoró de ella Amnón hijo de David (versículo 1)
o   Amón la aborreció (versículo 14)

En segundo lugar manifiesta explícitamente el deseo prohibido pero lo oculta expresando que ama a la hermana de su hermano, casi justificando lo que iba a realizar; sin embargo, cuando ya tenía la trama armada plantea a su padre David que “su hermana” le visite, alejando toda sospecha y ocultando su verdadera intensión. De esta forma, Amnón manipula la situación para obtener el objeto de deseo: su hermana Tamar.

ü  Amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano (versículo 4)
o   Que venga Tamar mi hermana (versículo 6)

En tercer lugar se presenta seductor y amable con la finalidad de lograr su propósito. Cuando Tamar contradice su deseo actúa por la fuerza. Cuando satisface su deseo sexual la expulsa fuera de la casa, con todo el simbolismo que esto tiene en el mundo femenino; el hogar es el lugar de la seguridad, de la contención y de la protección, el mundo que manejan las mujeres; afuera es el mundo de la inseguridad, de la indefensión, de las amenazas, lo desconocido para las mujeres.

Otra cosa significativa en esta escena de la historia es que ya no la “hermana” sino “esta”. El vínculo fraterno desaparece para cosificar a Tamar, como objeto a su disposición una vez que la violó satisfaciendo su deseo la descarta. 

ü  Ven acuéstate conmigo hermana mía (versículo 11)
o   Levántate y vete (versículo 15)
o   Échame a ésta fuera de aquí (versículo 17)

Una pregunta que queda pendiente es si la expresión “hermana mía” fue planteada en cuanto que tenían al mismo padre o por el contrario, tenía un sentido erótico como en el Cantar de los Cantares (4,9; 5,2; etc).

1.2.        Los personajes:

ü  Amnón es el heredero al trono de Israel. Un hombre joven, fuerte, dominante, viril, apasionado (ama / aborrece). Pudiendo poner su deseo en otras mujeres lo hace en su medio hermana, Tamar que siendo virgen hacía imposible la satisfacción de su deseo sexual con ella. Esta situación le producía frustración y angustia. Aunque legalmente existía la prohibición de mantener relaciones sexuales entre hermanos (Lv 18,6.9.11; 20,17; Dt 27,22) su preocupación era que no se pudiera comprobar.

ü  Yonadab era primo de Amnón. Un hombre cínico y de intrigas. Sugiere a Amnón la forma de llegar hasta Tamar (versículo 5), sabía del plan de Absalón para vengar a su hermana Tamar pero lo mantuvo oculto (versículo 32), confirma ante David la información que poseía y de la que hizo uso en su momento (versículo 35). 

ü  David víctima de la conspiración de su sobrino Yonadab y de su hijo Amnón. Protector de su hijo abusador e indiferente ante su hija abusada (versículo 21). Temeroso, casi débil frente al rumor del exteminio de todos sus hijos (versículos 30-31) lo que pondría fin a la dinastía davídica ya que las hijas no tenían posibilidades de heredar el trono.

ü  Absalón hermano de Tamar es presentado como el que silencia a Tamar para que no cuente lo sucedido, minimizando lo acontecido y la recibe en su casa (versículo 20). No enfrentó a su hermano, supongo que porque no había testigos, sucedió en lo privado del hogar de Amnón, sin embargo, planeó y realizó la venganza dando muerte al violador (versículos 23-29).

ü  Tamar es descrita como una mujer viviendo en un contexto patriarcal de hegemonía claramente masculina. Siendo hija del rey (versículo 1) sirve a su hermano Amnón (versículo 8). Ante la insinuación de su hermano resulta extraño que Tamar no recurriera a las Escrituras (Lv 28; Dt 27) sino a la costumbre de Israel (versículo 12), más extraño aún la sugerencia a Amnón de pedir a David que fuera entregada en matrimonio, por lo que supongo, sería la forma de explicitar lo implícito y obtener la protección paterna / real. Esta actitud la muestra como una mujer que no acepta el poder, real y simbólico, de su hermano para someterla, sin embargo su voz no es escuchada y su historia finaliza con el refugio en casa de Absalón, invisibilizada por el sistema.

1.3.        Cosmovisión

El texto plantea claramente ya instalada una matriz patriarcal en la sociedad y la cultura judía de la época. La ideología cultural muestra el lugar cultural del varón: impunidad, poder, complicidad varón – varón y el lugar cultural de la mujer: cosificada. Las instituciones mediatizadoras de la cultura de la cultura  reproducen los valores diferenciados y subordinados relacionados al varón y a la mujer (ni el gobierno, ni la familia defienden a Tamar y ambas instituciones protegen directa o indirectamente a Amnón). Las representaciones de ambos sexos están claramente establecidas y opuestas: poder – sumisión, sujeto – objeto, protección – desprotección, protagonismo – vulneración. El relato deja ver claramente el valor de lo masculino con todos sus atributos: poder, fuerza, virilidad frente al valor subordinado y limitado a lo doméstico de lo femenino. Todos estos aspectos contribuyen a la formación de las identidades de género y a los roles asignados a cada una de las personas, bien sea varón o mujer. 

Concluimos que la cosmovisión en el texto nos permite comprobar una hegemonía cultural androcéntrica (dominio del varón sobre la mujer) y adultocéntrica (dominio de los adultos sobre los jóvenes, en el caso estudiado, Tamar era menor a David, Amnón y Absalón).

1.4.        Instituciones

a)    La familia:
El relato es protagonizado por integrantes de la familia real:
ü  Padre (David)
ü  Hijos (Amnón y Absalón)
ü  Hija (Tamar)
ü  Sobrino (Yonadab)
Las relaciones entre Absalón y Tamar son de hermanos de madre (Maacá) y padre (David).
Las relaciones entre Amnón, cuya madre es Yezrael y Absalón y Tamar es de hermanos por parte de padre (David).

b)    La monarquía:
El sistema de gobierno que acaba de instalarse en Israel con Saúl y David es puesto en peligro por la muerte del primogénito (Amnón) y el rumor de la muerte del resto de los herederos (versículos 30-31).

c)    El matrimonio:
Regulado por la ley de Moisés (Lv 28, Dt 27)
Las tres instituciones: familia – matrimonio – monarquía se encuentran transversalizadas por el sistema patriarcal imperante.

1.5.        Diferenciación sexual polarizada:

Amnón (varón)        Le es permitido llevar una vida sexual activa fuera del matrimonio (versículo 2).
Tamar (mujer)           Por ser mujer soltera debía mantenerse virgen (versículo 2)
Amnón (varón)         Hijo de David. Príncipe heredero al trono al cual se le debe servir.
Tamar (mujer)           Hija de David. Princesa a la cual se le asignan tareas domésticas, cuidar y cocinar (versículos 5-6).
Amnón (varón)         Sujeto de derecho (protagonista de sus acciones)
Tamar (mujer)           Objeto de servicio (versículo 7); sexual (versículos 11-14); que debe ser protegido (versículo 19), que debe ser vengado (28-32).
Amnón (varón)         Vive en su propia casa (versículos 6 y 17)
Tamar (mujer)           Vive subordinada a varones: primero a su padre David (versículo 7) y luego a su hermano Absalón (versículo 20).
Amnón (varón)         La violación no tiene consecuencias en su vida (versículo 21)
Tamar (mujer)           Se produce un desplazamiento del status social de Tamar a partir de la violación. La princesa que es forzada a mantener relaciones sexuales y perder su virginidad pasa a ser deshonrada (versículo 13), desprotegida (versículo 15), humillada (versículo 19) frente a la impunidad de su hermano protegido por el padre (versículo 21)

El relato se desarrolla en un contexto socio cultural androcéntrico con un claro dominio del varón, quien controla y dispone de la mujer. Es un varón (Amnón) quien desea poseerla sexualmente (versículo 2). Es un varón (Yonadad) el que trama la situación (versículo 5). Es un varón (David) quien ordena que Tamar sirva a Amnón (versículo 7). Es un varón (Amnón) quien primero intenta seducirla (versículos 10-11) para luego someterla por la fuerza (versículo 14). Es un varón (Absalón) quien la recibe deshonrada en su casa, si bien le da protección quita importancia a la violación encerrándola en el silencio del familiar  (versículo 20). Es un varón (David) quien sabiendo lo sucedido protege al agresor y no a la víctima, doblemente responsable, como padre y como gobernador (versículo 21).

II.            Contextualización del texto

Resulta sorprendente que a pesar de la distancia temporal, treinta siglos, estas situaciones no resultan extrañas en nuestro contexto latinoamericano y uruguayo, ciertamente no igual en todos los países, con una importantísima influencia judeo cristiana como transmisora de creencias, valores y mitos. Esta influencia se manifiesta claramente en la asimetría de poder entre el hombre y la mujer, en los roles estereotipados de lo masculino y femenino, en la permanencia del patriarcado como estructura reproductora de la cultura que permea las diferentes instituciones: educación, salud, justicia, religión y familia, entre otras.

Recientemente salió a luz a través de la prensa televisiva una situación de incesto que se venía perpetuando a través de los años en una localidad al norte del país. Un hombre mantenía relaciones sexuales con sus dos hijas, la mayor ya había tenido varios hijos de su padre. Si bien la situación se había denunciado desde los vecinos, esta denuncia no fue tomada ni por el sistema de salud ni por el sistema judicial, ni ratificada por la hija mayor. Al quedar embarazada la hija menor, testigo además de las reiteradas violaciones a su hermana desde hacía años, denuncia en el centro de estudios la causa de su embarazo y esta vez se produce una ruptura en la complicidad del sistema actuando la justicia y procesando con prisión al padre de ambas.

Si bien, que el hombre vaya a la cárcel no soluciona del daño emocional, psicológico y biológico producido en estas dos mujeres jóvenes y en los hijos e hijas de ellas, se pone en juego los mecanismos de protección que durante tantos años fallaron. Sin lugar a dudas el detonante fue la resistencia al sistema patriarcal de la hija menor que pudo verbalizar y denunciar la situación.

Algunas conclusiones

Tanto en el caso de Tamar (versículo 13) como en el de esta hija menor presentaron resistencias al sistema, la primera intentando visibilizar la acción que se estaba gestando en lo secreto, la segunda haciendo público lo que venía perpetrándose durante años. En ambas mujeres se observa un proceso de auto identidad que busca alterar el silencio y la complicidad familiar.

La deconstrucción y decolonización cultural que parte del imaginario cultural (= macrosistema) atravesando distintas capas hasta llegar a la familia (= microsistema) es un gran desafío, pues todos y todas somos producto de este sistema androcéntrico y adultocéntrico sostenido por el patriarcado, sin embargo, las brechas del propio sistema nos permiten visualizar transformaciones posibles si las utilizamos para ganar espacio – poder en relación a la cultura dominante.

Desde la perspectiva bíblico teológica es necesario establecer la sospecha hermenéutica, leerlo desde una hermenéutica liberadora, sabiendo que fue transmitido por generaciones y redactado en una cultura patriarcal.

“… como el parásito de la película Alien, los mecanismos de interpelación provocan identificaciones y adhesiones que nutren al alienígena que portamos, incluso si a la postre logra darnos muerte. Pocos son los cambios y modificaciones permitidos para posibilitar la continuación histórica de las instituciones ideológicas de conocimiento que, desde luego, no pueden sobrevivir históricamente sin un mínimo grado de adaptabilidad o progreso” (Althaus-Reid).

domingo, 24 de julio de 2016

10º Domingo después de Pentecostés: El Padre nuestro, una oración que nos compromete a transformar la Iglesia y la sociedad





10º Domingo después de Pentecostés – el Tiempo de la Iglesia
Lc 11,1-13


1.    El texto en su contexto:

Jesús era un hombre de acción pero sin lugar a dudas también de oración (versículo 1). Seguramente sus seguidores y seguidoras lo habían visto orar varias veces durante el ministerio y esta vez, uno de ellos le pidió que les enseñara a orar (versículo 1).

Jesús, como buen judío, recurre a su tradición religiosa, siguiendo el modelo de varias oraciones del Antiguo Testamento y de la tradición judía, les enseña lo que hoy conocemos como el “Padre nuestro”; las dos primeras palabra de la oración que Jesús transmite a sus discípulos y discípulas. Una oración que consta de una invocación y siete peticiones, las tres primeras se refieren a Dios y las cuatro siguientes a las personas en forma comunitaria.

Padre nuestro. Muy pocas veces encontramos en el Antiguo Testamento la referencia a Dios como Padre. Una de esas pocas veces es Is 63,16 y 64,8. Jesús toma ese concepto y lo hace uno de los dos fundamentos de su predicación: Dios es Padre y su Reinado está cerca. Esta invocación deja en evidencia la íntima relación entre Jesús y Dios; el término arameo Abbá (Rom 8,15) con que Jesús se dirigía a Dios, queda estrechamente vinculado a la oración cristiana.

Santificado sea tu Nombre. La primera petición pide a Dios que manifieste su santidad y poder en medio de la humanidad, de manera que sea reconocido como Dios (Ez 36,22-23; Jn 12,28).

Venga tu Reino. La segunda petición pide a Dios que su reinado se establezca en la humanidad. Este es el otro gran eje de la predicación de Jesús (Mc 1,15 cf Ga 4,4). Por eso Jesús dedica toda su vida ministerial a restaurar la dignidad humana.

Realiza tu voluntad en la tierra y en el cielo. La realización de la voluntad divina es la presencia de Dios en todas partes (1Co 15,28), lo que algunos santos han llamado la divinización de la humanidad (San Simeón el Nuevo Teólogo).

Danos hoy el pan que necesitamos. Estrictamente estamos pidiendo la providencia divina para nuestra alimentación (Prov 30,8-9) y la de toda la humanidad. El término es complejo, podría traducirse también por el pan nuestro de cada día, o también el pan de mañana; es una clara referencia a la estadía en el desierto, Dios proveía el maná y las codornices para saciar el hambre del pueblo (Ex 16,4).

Perdónanos el mal que hemos hecho así como nosotros hemos perdonamos a los que nos han hecho mal. Literalmente el texto dice nuestras deudas, una expresión que era familiar en la cultura judía que significaba culpas o pecados (Mt 18,23-25; Mc 11,25; Ef 4,32; Col 3,13 cf Eclo 28,2-5).

Y no nos expongas a la tentación sino líbranos del maligno. Jesús nos enseña a pedir a Dios que nos libre de aquella tentación que hace peligrar nuestra fidelidad (Mt 26,41; 1Co 10,13 cf Sant 1,12-14).

Jesús finaliza la enseñanza de la oración hablando de Dios como un Padre Bueno que cede ante la insistencia de sus hijos e hijas (versículos 5-7) y estimulando a pedir (versículos 8-10 cf Dt 4,29; Is 55,6; Jer 29,13). Culmina esta enseñanza estimulando a pedir el Espíritu Santo (Jn 14,13-14; 15,7; 16,23-24; 1Jn 3,21-22; 5,14-15), en definitiva, quien ora en nosotros y nosotras y por nosotros y nosotras (Rom  8,26).


2.    El texto en nuestro contexto:

El discipulado es un camino de oración y de acción, la una alimenta a la otra. Quien solo hace y no ora no sigue las enseñanzas del Maestro. Quien solo ora y no hace nada tampoco. La oración del Padre nuestro nos invita a la adoración y la confianza esperándolo todo de la providencia divina; pero también nos invita a construir el Reino que Jesús anunció, a trabajar con solidaridad y justicia para que todas las personas tengan alimento diario.

Es inconcebible que la riqueza del planeta sea concentrada en unas pocas personas mientras la gran mayoría carece de agua y comida para sobrevivir. Es nuestra obligación como discípulos y discípulas de Jesús, pedir el pan de cada día pero también trabajar y luchar para que ese pan llegue a toda la humanidad, especialmente a quienes más lo necesitan.

No puede haber reinado de Dios en la tierra si no hay justicia y solidaridad entre los seres humanos. Tampoco puede haber reinado de Dios en la tierra si algunos seres humanos destruyen el planeta saqueando los recursos que no les pertenecen porque son patrimonio de toda la humanidad. Tenemos la obligación ética de levantar nuestra voz contra aquellas personas, organizaciones, empresas, naciones que explotan de forma indiscriminada los recursos naturales, que contaminan el agua, el aire y la tierra.

El cristianismo tiene una deuda inmensa con la humanidad y debe pedir perdón. Perdón por ser cómplices del sistema que oprime a tantas personas. Perdón por haber participado en los sistemas represores de nuestro continente. Perdón por someter a la fuerza a los pueblos originarios. Perdón por silenciar e invisibilizar a quienes pensaron o creyeron diferente. Perdón por perseguir, torturar y asesinar durante la época de la Santa Inquisición. Perdón por sembrar el odio hacia el judaísmo y el islám. Perdón por no aceptar las diferencias a la interna produciendo tantas divisiones. Pero además de pedir perdón tiene necesariamente que reparar. Esta es una tarea colectiva, las Iglesias como instituciones pero también sus miembros, como discípulas y discípulos de Jesús. Sin esta acción de pedir perdón y de reparar es inútil rezar el Padre nuestro.

El discipulado nos enfrenta a la tentación. La tentación de creer sin hacer. La tentación de sólo cumplir con la vida litúrgica eclesial. La tentación de sentirnos salvados. La tentación de juzgar y condenar a otras personas cuando recibimos de Jesús el mandamiento de amar y el ejemplo de Jesús de servir. La tentación de olvidar nuestros orígenes: una iglesia de mujeres, de personas excluidas, de personas esclavas quienes llevaron la fe a todas partes del mundo conocido.

La oración que Jesús nos enseñó nos desafía a trabajar por la transformación de la Iglesia y de la Sociedad, cuando oremos, no lo hagamos mecánicamente, preguntemos al texto ¿Qué sentido tiene hoy cada petición? ¿cuál es su alcance? ¿hasta dónde nos obliga?; pero sobre todo, dejemos que el Espíritu Santo conduzca nuestra oración y nuestra acción.

Buena semana para todos y todas +Julio.