Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 25 de octubre de 2015

Jesús sana las cegueras de la Iglesia y de la sociedad



23º Domingo después de Pentecostés.
Ciclo B – Marcos 10,46-52



1.    El texto en su contexto:

Jesús iba con la comunidad discipular camino a Jerusalén (Mc 11). Al salir de Jericó una ciudad ubicada en la llanura del río Jordán, al pie de la subida a Jerusalén,  pasa cerca de donde Bartimeo pedía limosna, un hombre ciego de la localidad (10,46). Cuando este hombre se enteró que Jesús pasaba por ahí comenzó a gritarle llamando su atención reconociendo en Jesús al Mesías de Dios (versículo 47 cf Mt 1,1; 9,27; 20,29-34).

Según nos relata Marcos en el Evangelio, la gente que estaba en ese lugar lo mandaba callar pero él gritaba aún más fuerte (versículo 48). Jesús se detuvo y pidió que lo llamara, (versículo 49). Cuando le comunicaron al ciego que Jesús le llamaba éste se un salto se pudo en su presencia (versículo 50).

Entonces se produce el diálogo entre Jesús y Bartimeo. Jesús que le pregunta que quiere que haga por él. Bartimeo que le pide recobrar la vista, lo que nos hace suponer que no era ciego de nacimiento. Jesús le dice que es sanado por la fe que tuvo (versículos 51-52 cf 5,34; Mt 9,22). Tras las palabras de Jesús, Bartimeo recobra la vista y sigue a Jesús por el camino. Para la Iglesia de la antigüedad, el camino significaba el discipulado (Hch 9,2; 19,9; 19,23; 22,4; 22,14) así que podemos suponer que ingresó a la comunidad discipular.


2.    El texto en nuestro contexto:

Una primera reflexión que se desprende del Evangelio de hoy es la ceguera masculina en la iglesia y en la sociedad.

Bartimeo era un hombre ciego. En los evangelios no hay relatos de mujeres ciegas sino de hombres ciegos. Algunas iglesias aún gobernadas únicamente por hombres se han vuelto ciegas. Han quedado atrapadas en sus ritos. Perdieron el diálogo con la sociedad. Necesitan ser sanadas. Necesitan la presencia de mujeres que aporten otra mirada a la realidad eclesial, una mirada teológica, una mirada pastoral, un mirada ministerial desde la perspectiva femenina. Porque sabemos que en la Iglesia de los primeros siglos hubo mujeres diáconas, mujeres predicadoras, mujeres apóstoles, mujeres líderes de las comunidades (presbíteras). Negar esa realidad es un síntoma de ceguera. No pueden ver en su historia y en sus raíces.

Igualmente la sociedad machista y patriarcal está ciega. Los muchos intentos de equidad e igualdad entre hombres y mujeres aún dista mucho de ser realidad, basta con echar un vistazo al escandaloso feminicidio por violencia doméstica, a la desigualdad en las oportunidades de ingreso al mercado laboral y al salario diferencial entre hombres y mujeres ante un mismo puesto, esto por enumerar solo tres síntomas de los muchos que permiten constatar la ceguera masculina en la sociedad.

Una segunda reflexión que se desprende del Evangelio de hoy es que para transformar la realidad es necesario querer y actuar.

Bartimeo primero gritó pidiendo ayuda, luego gritó más fuerte y finalmente abandonó su lugar de ceguera, cambió de lugar y de perspectiva, se acercó a Jesús y lo hizo de una manera significativa, dice el Evangelio que lo hizo de un salto. La fiesta pascual justamente tiene su origen en una danza donde los hombres saltaban. Únicamente la experiencia pascual es la que hace posible transformar las realidades de ceguera masculina, machista, patriarcal. La experiencia pascual para quienes somos discípulos y discípulas de Jesús es pasar de la muerte a la vida, de situaciones menos humanas a situaciones más humanas, de situaciones de injusticia a situaciones de justicia, de situaciones de vulneración a situaciones de dignificación.

Los hombres de hoy estamos desafiados a pedir ayuda para cambiar la situación de opresión que viven las mujeres, de discriminación que viven las personas con una orientación sexual diferente, de invisibilidad que viven las personas ancianas o discapacitadas. El Evangelio nos desafía a transitar la experiencia pascual, a dejarnos transformar por la fuerza de la Pascua de Jesucristo que todo lo hace nuevo y digno.

Una tercera reflexión que se desprende del Evangelio de hoy es que los cambios son obrados en cooperación, la humanidad y la Divinidad: “por tu fe has sido sanado”.

La transformación de situaciones injustas dentro de la Iglesia y de la sociedad sólo es posible si los hombres, varones, nos comprometemos con los cambios, asumimos la transformación pascual, dignificamos a todos y todas, construimos relaciones de igualdad.
El Evangelio nos desafía a formar parte de la comunidad discipular, del movimiento de Jesús, de lo que llamamos la Iglesia. Pero la única forma posible es decir lo que dijo Jesús, hacer lo que hizo Jesús, seguir las huellas del Maestro y del Señor.

Hermanos y hermanos, amigas y amigos de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, les invito a comprometernos, primero en la transformación de nuestra Iglesia para que cada vez se asemeje más a la comunidad de Jesús y en segundo lugar les invito a comprometernos en la transformación de nuestra sociedad. Todas y todos estamos llamados por Di@s a una vida digna, plena y abundante. Si algo impide que sea así debemos pedir como Bartimeo, que Jesús nos permita ver la realidad con los ojos de Di@s no con los nuestros.


Buena semana para todos y todas +Julio.

lunes, 19 de octubre de 2015

La Biblia Hebrea Subversiva - Eclesiastés

Los días lunes comenzamos un nuevo espacio donde iremos compartiendo diversos materiales para el desarrollo de una reflexión teológica queer. Estos materiales no se publicarán en la página de facebook. Esperamos contribuir al crecimiento y desarrollo de la experiencia de fe de cada uno y cada una de las personas que nos visitan y siguen en este espacio.

Durante varias semanas estaremos compartiendo distintos capítulos de "La Biblia Hebrea Subversiva - Liberación para todos los oprimidos" obra del Rev Tomás Hanks teólogo y Director de Misión, Otras Ovejas, es un comentario de la Biblia Hebrea, libro por libro, enfocando especialmente los temas del pobre, la mujer y las minorías sexuales. Muestra como una lectura cuidadosa de la Biblia Hebrea subvierte los prejuicios de las iglesias y la sociedad.




Qohelet/Eclesiastés:

Entre el fundamentalismo y la posmodernidad

Qohelet, un sabio “profesor” de jóvenes en la corte de Jerusalén, probablemente escribió Eclesiastés entre 400-200 a.C., pues el libro muestra la influencia de la cultura griega, que se dio en Palestina después de 450 a.C. y especialmente después del triunfo de Alejandro Magno (333a.C.). Aunque la evidencia lingüística podría sugerir una fecha persa (539-333; así C.–L. Seow 1997:20-21; Clifford 1998:100), la mayoría prefiere una fecha helénica (333-200 a.C.; así James Crenshaw 1998:139; Ceresko 1999:92). Como la epopeya de Gilgamés, el género literario de Qohelet es una seudo-autobiografía de un rey (Richard J. Clifford 1998:99). El autor utiliza la figura del Rey Salomón (970-931 a.C.), hijo de David (1010-970 a.C.), como ficción literaria, para demostrar su conclusión que “bajo el sol” todo es “vanidad” (1:2; 12:8).

En el siglo V, bajo el imperio persa (539-333 a.C.), el comercio dejó de ser una empresa real y fue democratizado y privatizado. En vez de la tierra y el ganado (comprado con metales preciosos pesados) de las sociedades agrícolas anteriores, bajo los persas el dinero llegó a tomar el lugar central en las transacciones comerciales (C. L. Seow 1997:95; Clifford 1998:99-101).

Para Qohelet , “la economía llega a ser la metáfora para la vida humana” (Clifford 101):

yitron - ganancia, provecho (1:3; 2:11; 3:9; 5:16; 6:8),
inyan - negocio, preocupación (1:13; 2:10),
heleq - porción, lote,
nakhala - herencia (7:11),
toser - riqueza,
kesep - dinero (7:12).

Bajo el dominio opresor de los persas y griegos, con la nueva eficacia burocrática e impuestos ruinosos, Qohelet y sus compatriotas contemporáneos se sintieron atrapados y –según muchos- casi incapaces de mejorar su situación (Ceresko 1999:92-93; Elsa Tamez 1998). Sin embargo, podemos reconocer que la teología de Qohelet se expresa con un vocabulario que refleja la nueva situación económica, pero procura  subvertirla, junta con la ideología (la “sabiduría” tradicional) que la apoyó (Ceresko 1999:95).

1. Qohelet y los pobres: ¿Le faltaba solidaridad?

Según J. David Pleins, en Eclesiastés falta “una solidaridad radical con los pobres”, como la que vemos en libros como Job y varios de los profetas (Pleins 2000:510). Sin embargo, como Pleins bien señala, aunque Qohelet evita varias palabras comunes para pobres (‘ebyon, dal, makhsor), con bastante frecuencia (509-510, 513) emplea otros términos (‘ani, rash, misken). Sin embargo, como Pleins también reconoce (508-509), Qohelet nos hace contemplar las brutalidades de la opresió n en su época, cuando la gente tenía que enfrentar un nuevo mundo de dinero y finanzas:

Dirigí luego mi atención a todos los actos de opresión (‘ashuqim) que se cometen en este mundo. Y vi que los oprimidos (‘ashuqim) lloran, pero no hay quien los fortalezca/consuele; sus opresores (‘oshqehem) poderosos les hacen violencia, pero no hay quien los fortalezca/ consuele (4:1; sobre la raíz ‘shq, tres veces en 4:1, ver Hanks 1983; Tamez 1982).

Notemos que Qohelet no se limita a denunciar solamente ciertos actos locales de opresión contra los pobres (como lo hicieron ciertos profetas), sino que se puso a considerar los actos de opresión de todo tipo (no solamente contra los pobres), globalmente (“bajo el sol”, literalmente). Analiza el problema de la distribución del poder, que les permite a algunos abusar de su situación privilegiada para hacer sufrir a otros más débiles. Y nos sensibiliza ante el sufrimiento de los oprimidos, pues, en toda la Biblia, solamente Qohelet señala cómo tantos oprimidos están llorando y desamparados.

En cuanto a los pobres, Qohelet hace patente que la causa fundamental de su pobreza no son algunos supuestos vicios (la pereza), sino el abuso de poder manifestado en la opresión. Y el mecanismo común de la opresión que Qohelet señala es el abuso del poder político, por parte del estado y sus burócratas sobornados:

8No te sorprendas si en algún país ves que se oprime (‘osheq) al pobre (rash) y que se hace violencia (gezel) al juicio y a la justicia, porque a un alto oficial lo encubre otro más alto, y otros más altos oficiales encubren a estos dos. 9¡Y a eso se le llama progreso del país y estar el rey al servicio del campo! (5:8-9).

La extorsión (’osheq) entorpece al sabio y el soborno corrompe su carácter (7:7).

Como Pleins reconoce, Qohelet aun lleva a cabo cierta subversión contra la ideología de Proverbios, que, como Faraón (Éxodo 5:8), les echa la culpa a los pobres mismos por su pobreza, insistiendo en que son pobres porque son perezosos. Qohelet emplea la palabra que Proverbios utiliza para el pobre holgazán (rash), pero la utiliza para referirse a los pobres de buen carácter:

13Más vale el joven pobre (misken) pero sabio que el rey viejo pero necio, porque éste ya no admite consejos. 14Aunque el joven que luego reinará en lugar de ese rey haya llegado de la cárcel [encarcelado por sus deudas] al trono, o haya subido de la pobreza (rash) al reinado, 15he visto a la gente de este mundo darle su apoyo (4:13-15).

Con frecuencia, según Qohelet, este pobre (rash/misken) es sabio y de buen carácter:

13También he visto otro acierto bajo el sol, y grande a juicio mío: 14Una ciudad chiquita, con pocos habitantes. Llega un gran rey y le pone cerco, levantando frente a ella potentes empalizadas. 15Se encontraba en ella un hombre pobre (misken) y sabio, que pudo haber salvado a la ciudad gracias a su sabiduría, ¡pero nadie se acordó del aquel pobre (misken)! 16Y yo me digo: Más vale sabiduría que fuerza; pero la sabiduría del pobre (misken) se desprecia y sus palabras no se escuchan (9:13-16).

¿En qué supera el sabio al necio? ¿En qué, al pobre (‘oni) que sabe vivir su vida? (6:8 BJ)

Los pobres, como todos los seres humanos bajo el sol, “son todos víctimas de un sistema inmenso de futilidad...que subvierte aun los mejores planes y hechos humanos” (Pleins 2000:510).

¿Es cierto, entonces, como insiste Pleins, que a Qohelet le falta una solidaridad con los pobres? Ciertamente tiene razón al señalar la diversidad de perspectivas en la Biblia sobre la pobreza, que se refleja en el vocabulario variado y en contextos históricos distintos. Puesto que pocos
pudieron escribir, los libros de la Biblia reflejan el punto de vista de clases privilegiadas. No obstante:

1.1.         Un análisis “académico” comprensivo, como el que hace Qohelet, facilita una mejor comprensión del problema -y es un tipo de solidaridad.
1.2.         Qohelet señala con claridad la causa fundamental de la pobreza, que es la opresión, manifestada sobre todo en una burocracia estatal indiferente y corrupta.
1.3.         Al describir con elocuencia los sufrimientos (“lágrimas”) de los pobres, Qohelet no peca de silencio y llama la atención al problema, que es otro tipo de solidaridad (ver los periodistas hoy). Hubiera podido investigar tantos otros temas y problemas, sin decir una palabra sobre las opresiones, la pobreza, y la violencia contra los pobres.
1.4.         Qohelet subvierte la propaganda mayoritaria (Proverbios y Faraón: los pobres son perezosos), con su insistencia en que los pobres son pobres por causa de la opresión de los poderosos -y nos hace recordar ejemplos de pobres sabios y de buen carácter.

2.             Qohelet y las mujeres (7:23-29).

2.1. ¿Era misógino? (cp. los esclavos, cantantes y concubinas de “Salomón”, 2:7-8)

23Todo esto lo examiné muy bien y con sabiduría; pues dije: “Voy a ser sabio”, pero la sabiduría estaba fuera de mi alcance.  24Inaccesible e inescrutable es todo lo que ocurre. ¿Quién puede explicarlo? 25Volví entonces mi atención hacia el conocimiento, para investigar e indagar acerca de la sabiduría y la razón de las cosas, y me di cuenta de la insensatez de la maldad y la locura de la necedad. 26Y encontré que más amargo/ fuerte que la muerte es la “mujer” [la necedad] que es una trampa, que por corazón tiene una red y por brazos tiene cadenas. Quien agrada a Dios se librará de ella, pero el pecador caerá en sus redes. 27Y dijo [verbo femenino] Qohelet [¿el? Maestro]: “Miren lo que he hallado al buscar la razón de las cosas, una por una: 28¡que todavía estoy buscando lo que no he encontrado! Ya he dado con un hombre [‘adam] entre mil [pero entre todas las mujeres aún no he encontrado ninguna]. 29Tan sólo he hallado lo siguiente: que Dios hizo recto al género humano, pero ése se ha buscado demasiadas complicaciones.

Ha sido común ver en este texto la evidencia contundente de que Qohelet era misógino (Carole Fontaine 1998:162). Sin embargo, otros han señalado que 7:26 no habla de todas las mujeres o las mujeres en general, sino de cierto tipo de mujer seductora (ramera o adúltera), o más bien de la mujer como metáfora de la necedad (Choon-Leong Seow 1997:262-263). También es común sugerir que 7:28b es una glosa (adición) editorial hecha por alguien que malinterpretó 7:26 como una condenación de las mujeres en general (Seow 1997:264-265; cp. Kumiko Kato 1998:227, donde concluye que Qohelet procura refutar prejuicios comunes contra las mujeres).

2.2. ¿Matrimonios inevitables?

Goza de la vida con la mujer [probablemente esposa] que amas cada día de tu fugaz existencia que Dios te ha dado en este mundo. ¡Cada uno de tus absurdos días! Esto es lo que te ha tocado de todas tus fatigas con que te afanas bajo el sol (9:9).

Muchos concluyen de 9:9 que Qohelet ama el matrimonio, pues tanto lo recomendó a sus discípulos -aunque el texto hebreo solamente habla de una “mujer”, no necesariamente una esposa. Además, debemos notar el énfasis en la segunda persona “tú” y la posible nota de ironía o sarcasmo (“tus absurdos días”), pues de esta manera Qohelet parece distinguir entre lo que recomienda para sus estudiantes y el camino de soltero que él había preferido.

Un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse y un tiempo para despedirse (3:5).

Algunos han interpretado “piedras” como una metáfora para relaciones sexuales (Carole Fontaine 1998:162), pero la mayoría rechazan esta interpretación (Seow 1997:161).

3.             Eclesiastés y las minorías sexuales: ¿Era Qohelet heterosexual?

“He encontrado un hombre entre mil” (7:28; ver Cantares 5:10)

Con cierta ironía o sarcasmo (“¡cada uno de tus absurdos días!”), Qohelet recomienda el matrimonio a otros, especialmente a sus estudiantes (“tú”, 9:9; ver 2.2. Mujeres), pero hace patente que él mismo nunca se casó ni tenía interés en hacerlo. Por lo tanto, ¿por qué suponer que era heterosexual? En sociedades con mucha presión social para acumular honor y evitar vergüenza casándose y procreando, en casos de personas mayores que nunca se casaron, la carga de la prueba (la obligación de probar) obviamente cae sobre cualquiera que quiera insistir en la heterosexualidad de la persona en cuestión. En el caso de Qohelet, su libro no da ninguna pista de heterosexualidad, pero incluye varios indicios de lo contrario.

3.1.         Es solterón (7:26-28; 2:18-23, 28; 4:7-12; 5:14; 6:1 -2).
3.2.         No es atraído por mujeres, pero no necesariamente es misógino (ver 2.1. Mujeres; 7:26-29). Los estudios modernos se han concentrado tanto en la pregunta de si Qohelet era misógino que han pasado por alto su fuerte expresión sobre el varón muy especial que encontró. Aun à Proverbios, que termina con el elogio de la esposa ideal (muy virtuosa y trabajadora, pero ya no tan hermosa), empieza afirmando que para los sabios era casi imposible encontra r tal mujer, y el libro se queja mucho sobre esposas inaguantables (cp. la exhortación de ser fiel a la esposa de la juventud, 5:18-20).
3.3.         Prefiere tener un compañero varón (4:7-12) y aun estar en cama con un varón (4:11). Dios mismo había declarado que “No es bueno que el varón esté solo” (Gén. 2:18), pero Qohelet nos hace reconocer que el matrimonio no es para todos y que, para una minoría, es mejor estar acompañado por alguien de igual sexo.
3.4.         El sabio testimonio de un ex, “ex-gay”: El proverbio favorito que Qohelet había recogido ocurre al principio de las dos secciones principales del libro:

“Lo torcido no puede enderezarse,
lo que falta no se puede contar” (Ecl. 1: 15).
“Mira la obra de Dios:
¿quién podrá enderezar lo que él torció? (Ec l. 7:13).

“Torcido” ha sido un eufemismo común y una metáfora favorita para personas que no son sexualmente atraídas por el sexo opuesto, sino por personas de su propio sexo. Por ejemplo, entre los maale de Etiopía encontramos este testimonio:

“La Deidad me creó wobo, torcido. Si hubiera sido varón, hubiera podido tomar una esposa y procrear hijos. Si hubiera sido mujer, hubiera podido casarme y tener hijos. Pero soy wobo; no puedo hacer ninguna de aquellas cosas” (Stephen O. Murray, Boy- Wives and Female Husbands: Studies of African Homosexualities. New York: St. Martins, 1998:23-24).

Este varón “wobo” había llegado a creer que Dios lo creó así. Qohelet también parece haberse aceptado y “asumido” su orientación sexual, pues, primero, insiste solamente en que tal preferencia no se puede cambiar (1:15), pero después acepta que Dios lo había creado así (7:13).

El dolor que sufría toda la vida, por ser “diferente”, seguramente lo hizo especialmente sensible a los sufrimientos de otros -no solamente los pobres, sino oprimidos y arginados de todo tipo. De otra manera, es difícil explicar por qué alguien tan privilegiado se preocupó tanto por lossufrimientos de todos los oprimidos.

3.5.         Qohelet, el nombre propio que el autor de Eclesiastés escogió, es una forma femenina en hebreo, del verbo qahal, “recoger” (Dianne Bergant 1997:110). El autor parece pensar en Salomón, quien recogió proverbios, riquezas (Seow 1997:97) -y 1000 mujeres (ver 2. Mujeres, 7:23-29). Este sustantivo femenino “Qohelet” (“la que recoge”) se usa con verbos masculinos en 1:2 y 12:9 y se describe como un varón sabio (khakam, 12:9; Seow 96). Pero, precisamente donde revela su decepción con mujeres, “Qohelet” emplea la forma femenina del verbo (“recoger”, 7:27), cambiado a masculino en la LXX. Los traductores y comentaristas comúnmente procuran de esta manera imponer una gramática “correcta” en todos los textos que les parecen “queer/extraño”. Sin embargo, tal fracción de las leyes gramaticales es una diversión intencional común entre varios grupos de minorías sexuales. Como maestro/profesor en la corte, además de proverbios y esclavos (2:7, 8), Qohelet “recogió” estudiantes-discípulos (ver los solteros Jesús y Pablo), que pudieron escuchar y aprender los proverbios y la sabiduría que “La que recoge” -“la Qohelet”- había recogido.

3.6.         Su estilo de vida no era típicamente varonil, sino “diferente”, con una preocupación por el estilo y color de su ropa (siempre blanca) y un interés en aceites perfumados (9:8). ¿Si no tenía interés en mujeres, a quién quería atraer con esta ropa y estos perfumes?

3.7.         Encontró aburridos y fatigantes los procesos comunes de la creación (1:1 -11, “¿la naturaleza?”), pues prefiere las cosas “contra la naturaleza” (cp. Rom. 1:26-27; como Dios mismo, Rom. 11:23-24). Ver Carole Fontaine (“la monotonía de la naturaleza”, 1998:161).

3.8.         Es amador de placeres y tiene una teología positiva del cuerpo con una integración de la espiritualidad (3:11). En siete textos, Qohelet exhorta a sus discípulos a disfrutar los placeres simples de comer, beber y trabajar. La gente encuentra a Dios aun en el gozo de su trabajo (2:24-26; 3:12-13, 22; 5:17-18 [18-19]; 8:15; 9:7 -10; cp. 11:9 -10; Dianne Bergant 1997:114; Richard Clifford 1998:106). No obstante, es notable la ausencia de  referencias al placer sexual (cp. Prov. 5:18-20 y Cantar de los cantares), que parece reflejar la realidad del autor solterón y ahora anciano.
3.9.         Es sensible a la opresión de todos los débiles y marginados (4:1-3; 5:8-9).
3.10.    Es anciano y nunca se casó; ni aun estuvo tentado a casarse (11:7-12:8).
3.11.    Piensa morir sin hijos (2:18-21; 4:7-8).
3.12.    Como señala Richard Clifford: “Qohelet habla como ‘yo’ hasta el puro final del libro. En ningún otro libro sapiencial en la Biblia encontramos un autor que explícitamente base toda su enseñanza en su experiencia y observación personal” (1998:99). Más declaradamente, Qohelet hace teología partiendo de su experiencia conflictiva de minoría sexual oprimida, lo cual lo llevó a ser un pensador sumamente dialéctico, amador de las paradojas y las contradicciones de la vida (Jacques Ellul 1987/89; Anthony Ceresko 1999:93; cp. las teologías gay, criticadas por partir de la experiencia en vez de la Biblia). El no compartir el interés sexual común en el sexo opuesto, hizo que Qohelet sufriera mucho y le dio una sensibilidad especial ante las cosas que parecen “no caber” en el esquema y las ideologías dominantes y la propaganda que las apoya. Michael Fox (1989) señala tres contradicciones principales en la dialéctica de Qohelet:
(1) la labor es absurda y sin provecho; sin embargo da gozo y crea la riqueza;
(2) la posibilidad y el valor de la sabiduría se afirma y se niega;
(3) la vida es injusta, pero Dios es justo (2:26; 3:17; 5:4-6).

Conclusiones. Las tesis principales de Qohelet son (cp. James Crenshaw 1998:117-128):
(1) La sabiduría es mejor que la necedad pero tampoco puede asegurar el éxito (1:16-18; 2:12-14a; 7:11-13, 19).
(2) El mundo se caracteriza por la injusticia, la opresión y la violencia contra los débiles;
(3) Dios es un juez trascendente e inescrutable pero también es fuente de los placeres;
(4) La muerte, nuestro destino común, cancela toda ventaja temporaria e ilusoria (2:14b-23; 6:6, 12; 8:8; 9:1-6, 10; 11:7-12:8).
(5) Debemos aprovecharnos de todos los placeres que Dios nos ofrece (comida, trabajo; 2:24-25; 3:12-13, 22; 5:18-20; 8:15; 9:7-10; 11:7 -10, cp. el sexo en ® Cantares).

Roland Murphy (1992:lxix) critica la conclusión de H. W. Hertzberg que “el libro de Qohelet, colocado al final del Antiguo Testamento, es la profecía mesiánica más aturdidora que aparece en el Antiguo Testamento.... [El] Antiguo Testamento aquí estuvo al punto de autodestrucción. Para esta nada total desde el punto de vista humano, la única salida fue la ‘nueva creación’ del Nuevo Testamento” (Der Prediger. KAT 17. Gütersloh: Gerd Mohn, 1963). Quisiéramos distanciarnos de cualquier tendencia antijudaica en el comentario de Hertzberg, pues la misma Biblia hebrea provee innumerables contrapuntos a la enseñanza de Qohelet (ver la resurrección en Daniel 12:2 -3). A pesar de la crítica de Murphy, el Apóstol Pablo, sin duda intencionalmente, procura trascender las conclusiones pesimistas de Qohelet al insistir en:

que por la muerte redentora de Jesús, Dios ha liberado a todo el cosmos de la vanidad (Rom. 8:20-21),

que a la luz de la resurrección de Jesús, nuestra labor “no es en vano” (1 Cor. 15:58), y

que en vez de un universo monótono (“nada nuevo bajo el sol”, 1:9), “si alguien está en Cristo, hay una nueva creación: todo lo viejo pasó; ¡he aquí todo se convirtió en algo nuevo! (2 Cor. 5:17; también cp. Ecl. 1:8 con 1 Cor 2:9).

Estructura

1:1 Título: Palabras de Qohelet, hijo de David, rey en Jerusalén à 12:9-14

1:2 Prólogo: Todo es vanidad à 12:8 (hebel, viento, soplo, futilidad, absurdidad)

1:3-11 Cosmología: el universo cíclico y monótono (“nada nuevo bajo el sol”)

Primera Parte, 1:12-6:12

1:12-2:26 Una seudo-autobiografía (Salomón): el experimento real
1:12-18 La vanidad de la sabiduría (1:15 à 7:13)
2:1-11 La vanidad de los placeres y el trabajo
2:12-26 Frente al destino común (12-23): Carpe diem (24-26)
3:1-15 El tiempo, la eternidad, la muerte à 11:7-12:7
3: 16-4:6 Un mundo injusto: la violencia y la opresión de los débiles à 5:7-8
4:7-16 El consuelo para un profesor soltero: un mozo pobre y sabio
5:1- 7 [4:17-5:6] La piedad auténtica: la integración de sexualidad (votos) y espiritualidad
5:8-9 La violación y la opresión del pobre à 4:1-6
5:10-6:12 El dinero y los placeres

Segunda Parte, 7:1-12:7

7:1-14 “Más vale”: Valores evaluados (7:13 à 1:15)
7:15-22 Moderación y realismo—no fanatismo
7:23-29 Esclavos y mujeres
8:1-9 El sabio consejero del rey
8:10-17 Los inescrutables caminos de Dios
9:1-10 Nuestro destino común: la sombra de la muerte
9:11-12 Tiempo y oportunidad
9:13-18 Más vale maña que fuerza
10:1- :20 Necedad y sabiduría: abundan los ejemplos
11:1-6 Los riesgos reclaman coraje con humildad
11:7-12:7 La juventud, la ancianidad y la muerte
12:8 Conclusión: “Todo es vanidad” à 1:2
12:9-14 Epílogo: Qohelet impartió conocimientos a la gente à 1:1

Nota: Pastoral para gays mayores. Qohelet nos ofrece un paradigma positivo de un gay anciano, que tal vez sea de aun más importancia para los jó venes que para los mayores, pues para muchos en el ambiente gay la idolatría de la juventud hace muy traumáticas las transiciones por las sucesivas fronteras de las edades maduras (30...40...50...60....). Por falta de papeles modelos de ancianos gays felices, muchos jóvenes se entregan a conductas destructivas: el alcoholismo, las drogas, prácticas sexuales muy riesgosas, el suicidio, etc. Abundan grupos de autoayuda y bibliografía en inglés, pero hasta el momento hay muy poco en español (ver bibliografía abajo).

Bibliografía

Eclesiastés

Bonora, A. (1994). El libro de Qohélet. Barcelona: Herder.

Brown, William P. (2000). Proverbs. Interpretation. Louisville: Westminster John Knox.

Bruggemann, Walter (1997). Theology of the Old Testament: Testimony, Dispute,Advocacy. Minneapolis: Fortress.

Clifford, Richard J., et al. (1997). « Introduction to Wisdom Literature ». New Interpreter’s Bible 5. Louisville: Abingdon.

Crenshaw, James L. (1987). Ecclesiastes. OTL. Philadelphia: Westminster.

Crüsemann, Frank (1979/84). “The Unchangeable World: The ‘Crisis of Wisdom’ in Koheleth”.

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Eaton, Michael A. (1983). Ecclesiastes. TOTC. Downers Grove, Ill.: InterVarsity.

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Notas adicionales (not to be translated or included)

3:1-15/22 El tiempo. “Contrario a la interpretación popular que hay un momento apropiado para cada acción, 3:2-8 (con sus catorce ‘tiempos’ antitéticos) significa precisamente el contrario: cada momento está en las manos de Dios, quien hace todo en un ritmo más allá del cálculo humano” (Clifford 1998:105). (?)

el aborto, suicidio, mercy killing? 4:1 -3; 6:3; 7:1-4 + Quien sabe 11:5....cp. 9:4-6, 10

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domingo, 18 de octubre de 2015

La Iglesia: comunidad de iguales y servidora.



22º Domingo después de Pentecostés
Ciclo B – Mc 10,35-45



1.    El texto en su contexto:

Jesús acababa de anunciar por tercera vez su muerte y el triunfo de la resurrección (versículo 34). Los hijos de Zebedeo, dos de los apóstoles columnas de la Iglesia le piden a Jesús compartir su poder por sobre el resto de los apóstoles (versículos 35-37). Ellos esperaban que Jesús derrocara el poder romano y restableciera el reino de David, distribuyendo autoridad, poder y honores y ¿qué mayor honor que estar sentados a la derecha y a la izquierda del rey, más cuando éste los liberaría del poder opresor? sin embargo, el proyecto mesiánico de Jesús no pasaba por un Mesías político sino por un Mesías siervo (Isaías 53,10-11). Fue necesario que pasara mucho tiempo, para que ellos entendieran la opción profética de Jesús.

Jesús, Maestro sabio, les cambia el eje de la conversación, ellos pedían compartir honor y poder, Jesús les propone compartir su humillación y muerte (versículos 38-40 cf Lc 12,50; Jn 18,11).

El resto de los apóstoles se enteraron de lo sucedido y se enojaron (versículo 41), tal vez ellos habían pensado pedir lo mismo pero Santiago y Juan se les habían adelantado. Las luchas por el poder, una vez que Jesús muriera, comenzaron a darse entre los suyos. La división ya estaba sembrada al interior de la comunidad apostólica.

Jesús, combate enérgicamente las luchas por el poder al interior del movimiento que se estaba generando en torno a él. Quien aspire a ocupar un lugar de privilegio, de poder, de influencia, de honor tiene necesariamente que servir a los demás (vesículos 42-44 cf Eclo 3,18; Mt 23,11; Mc 9,35; Lc 22,25-27). Esta conversación ya se había dado un tiempo antes, cuando Jesús había anunciado por segunda vez su muerte (Mc 9,30-32), ellos habían estado discutiendo quién era el más importante (Mc 9,33-37) y él les había dicho que el que sirviera a todos. La propuesta de Jesús es una comunidad de iguales, donde el servicio sea la característica.

Finalmente se pone como ejemplo, una vida entregada al servicio y al proyecto de Dios (versículo 45 cf Is 53,5-6.11-12; Jn 10,11; 1Tim 2,5-6). Jesús vino a este mundo a servir (Mt 20,28 cf Lc 22,27; Jn 13,12-15; Fil 2,5-7) y a cumplir el proyecto de Dios, dar su vida en rescate (Mt 20,28), el rescate era el precio que se debía pagar por la libertad de un preso o la liberación de un esclavo, de la humanidad presa de la injusticia, de la enfermedad, de la discriminación, de los prejuicios (Mt 28,20 cf Is 52,13-53,12; Mc 10,45; Jn 10,11; Ef 1,7; Col 1,13-14; 1Tim 2,5-6; Tit 2,14; Heb 2,9; 1Pe 1,18-19). De esta forma, por primera vez en los Evangelios, queda expresada la finalidad de la vida y la muerte de Jesús.

Ese ejemplo de servicio a la humanidad lo expresó de diferentes formas, sanando a las personas enfermas (Mc 1,29-31; 7,31-37), liberando a las personas oprimidas (Mc 1,21-28; 5,1-15), incluyendo a las personas excluidas (Mc 1,40-45; 5,25-34), perdonando a las personas agobiadas por las culpas (Mc 2,1-12), fortaleciendo a las personas debilitadas (Mc 7,24-30), dando de comer a las personas hambrientas (Mc 6,30-44; 8,1-10), pero fundamentalmente lavando los pies a la comunidad apostólica (Jn 13,1-15) tarea reservada únicamente a esclavos extranjeros y a mujeres.


2.    El texto en nuestro contexto:

Una lectura contextualizada de este relato evangélico nos permite descubrir dos lecciones.

La primera: la Iglesia es una comunidad de iguales.

Históricamente el servicio se ha ido transformando en poder. Quienes debían servir comenzaron a ejercer autoridad, a ocupar lugares de poder, a ejercer el dominio y el control. El liderazgo eclesiástico pasó a ser una elite de gente poderosa e influente. En algunas Iglesias aún es así. Pero nosotras y nosotros, la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana tenemos que remontarnos a nuestros orígenes y a las enseñanzas y ejemplos de Jesucristo, nuestro Maestro y nuestro Señor.

En la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana no hay monseñores porque ese es un título de la iglesia monárquica, hay obispos y obispas que son los administradores de los dones que el Espíritu Santo regala a la Iglesia. No hay sacerdotes, porque esa es una función que la iglesia monárquica tomó del paganismo, como enseñan las Escrituras tenemos un único sacerdote que es Jesucristo (1Tim 2,5 cf 1Jn 2,1; Heb 3,1), hay presbíteros y presbíteras que junto al obispo o la obispa lideran la comunidad eclesial. En el momento que olvidemos esto, habremos perdido nuestra identidad de Iglesia Antigua y habremos desvirtuado el Evangelio de Jesucristo.

El inmenso desafío que enfrentamos es mantenernos radicalmente fieles a las enseñanzas de Jesús. La enseñanza de los Padres, las doctrinas de los concilios ecuménicos, la tradición de la Iglesia, el propio magisterio que vamos construyendo, necesariamente tiene que ser interpretado a la luz del Evangelio de Jesucristo y en diálogo con la comunidad eclesial y la sociedad donde ésta, está inserta. Para ello, hemos definido en los Estatutos de la Iglesia que la asamblea sinodal es el órgano soberano y que está integrado por el episcopado, el presbiterado, el diaconado y el laicado en igualdad de condiciones.

La segunda: la Iglesia es una comunidad servidora.

Siguiendo las enseñanzas y el ejemplo de Jesús, nosotros y nosotras, la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, asumimos el mandato de nuestro Maestro y nuestro Señor. Nuestra razón de ser es evangelizar mediante el servicio. Demostrar con nuestro ejemplo, a la sociedad y a la cultura, de que existe otra forma de ser Iglesia y que esa forma es junto a las personas discriminadas, excluidas, silenciadas, invisibilizadas, vulneradas en sus derechos y su dignidad (Mt 25,35-46)

Únicamente sirviendo a esas personas y desde la realidad de esas personas tiene sentido nuestra experiencia de fe y por lo tanto nuestra celebración litúrgica. Si salimos de aquí y en la semana no somos capaces de haber estado junto a Jesús, encarnado en ellas y en ellos (Fi 2,7), de nada habrá servido esta celebración y por favor, no vengan el próximo domingo hasta que no sirvan a alguien que realmente lo necesite y que no pueda o no quiera, de ninguna manera retribuirles lo que ustedes hicieron (Mt 5,46-47).

Me dirán que es muy duro lo que estoy planteando. Pues así es. La comunidad eclesial que celebra la Eucaristía no es un grupo de personas conocidas que se reúne a tomar el té, no es un grupo de amigos o amigas que se reúnen a compartir la mesa, no es un grupo de ayuda mutua que nos conforta en nuestros momentos difíciles. La comunidad eclesial que celebra la Eucaristía es esencialmente un grupo de personas que celebra su fe en Jesucristo, el Maestro y el Señor; una fe que no es racional sino experiencia vivida y celebrada.

Por lo tanto, si no estamos dispuestos y dispuestas a servir a quien lo necesita, entonces la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana no es nuestro lugar. Vayamos a adorar a Dios a otros templos. Vayamos a rendir culto a otras iglesias. Aquí primero vivimos la fe y luego la celebramos. Y la vivencia de la fe a través del servicio exige renuncia a nuestros gustos, a nuestros tiempos libres, a nuestros bienes, a nuestros deseos porque no servimos con  lo que queremos sino con lo que la otra persona necesita.  Por eso el servicio está directamente relacionado a la experiencia pascual.

El relato evangélico de hoy  nos permite exponer la eclesiología de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, una comunidad de iguales que sirve a todos y todas.


Que encontremos esta semana, en el servicio a las personas vulneradas la experiencia pascual para celebrar nuestra fe. Buena semana para todos y todas. +Julio.

domingo, 11 de octubre de 2015

Si alguien tiene más de lo que necesita para vivir es porque le ha robado, por acción o por omisión, a quien no tiene para vivir




21º Domingo después de Pentecostés
Ciclo B – Marcos 10,17-31

Si alguien tiene más de lo que necesita para vivir es porque le ha robado, por acción o por omisión, a quien no tiene para vivir

1.    El texto en su contexto:

Relata el Evangelio que un hombre pregunta a Jesús “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” (versículo 17 cf Lc 10,25). En la respuesta Jesús deja dos enseñanzas. La primera, reconocer solo a Dios como bueno (versículo 18). La segunda, el cumplimiento de la ley se expresa en el amor al prójimo (versículo 19 cf Ex 20,12-16; Dt 5,16-20; 24,11; Stgo 5,4).

El hombre que hablaba con Jesús le confía que desde joven cumplía los mandamientos de la ley (versículo 20). Jesús encuentra en este hombre a un justo entonces le invita a despojarse de todo aquello que le impida un seguimiento radical (versículo 21). Pero el hombre no pudo dar ese paso pues estaba atado a muchas cosas (versículo 22). Nuevamente, Jesús deja otra enseñanza, las personas ricas difícilmente puedan entrar al Reino (versículo 23 cf Prov 11,28; Eclo 5,1), no suficiente con esta afirmación, Jesús vuelve a repetir la dificultades que tendrán las personas ricas, con bienes y seguridades para entrar al Reino, es imposible (versículo 24 – 25).

Los discípulos que escuchaban a Jesús se asombraron de esta afirmación y comenzaron a cuestionarse (versículo 26) a lo que Jesús nuevamente deja otra enseñanza, la entrada al Reino es por gracia divina no por mérito humano, para Dios todo es posible (versículo 27 cf Gn 18,14; Job 42,1-2; Zac 8,6).

Pedro, siempre impulsivo, pareciera pasarle factura a Jesús, “¿qué pasará con nosotros que dejamos todo por ti?” (versículo 28). Jesús es categórico, el seguimiento radical e incondicional nos introduce en el Misterio Divino, aunque las cosas sean adversas, aunque todo parezca lo contrario, aunque la realidad nos diga que no, el camino de la radicalidad evangélica nos conduce al Reino (versículos 29 – 30). Y nuevamente el Maestro nos deja una de esas frases que nos hacen pensar y pensarnos: “muchos que ahora son los primeros, serán los últimos; y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros” (versículo 31cf Mt 20,16; Lc 13,30). Y es que la justicia de Dios no tiene relación con la justicia humana. Históricamente, Dios toma partido a favor de las personas empobrecidas, vulneradas en sus derechos y su dignidad (Lc 6,24-26).

2.    El texto en nuestro contexto:

Este domingo, quiero compartir con ustedes tres reflexiones que se desprenden de tres enseñanzas de Jesús, en este Evangelio.

La primera: sólo Dios es bueno. Los seres humanos caminamos hacia la perfección pero somos imperfectos, por lo tanto, a veces buenos y a veces no tanto. Esto es importante porque muchas veces, las cristianas y los cristianos ponemos a otros seres humanos en el lugar de Dios. A veces a la Virgen Madre de Dios, a veces a las santas y los santos, a veces a líderes religiosos, a veces a nosotros mismos. Sólo Dios es bueno, cuidado con divinizar a los seres humanos!

La segunda: la justicia de Dios no es la justicia humana. Los seres humanos tendemos a representar a Dios con imágenes humanas, pero la justicia divina no es igualdad para todos los seres humanos. Dios toma partido, inclina la balanza a favor de las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad. La riqueza no es casualidad. Si alguien tiene más de lo que necesita para vivir es porque le ha robado, por acción o por omisión, a quien no tiene para vivir. Jesús es radical en su enseñanza, no hay escusas, si las personas ricas quieren entrar al Reino, necesariamente deberán compartir con quienes no tienen. La existencia de la injusticia social es la causa que impide a las personas ricas entrar al Reino. Únicamente, satisfaciendo las necesidades de las personas empobrecidas podrán ser parte del Reino, no importa si están bautizadas, ni importa si oran todos los días, no importa si van a misa todos los domingos, no importa si dan limosna a la iglesia, nada de eso les dará la entrada al Reino mientras no sean solidarias con las personas pobres. Las personas ricas en este mundo tienen todo lo necesario para llevar una vida digna, plena y abundante, satisfaciendo todas sus necesidades humanas: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad; mientras que las personas pobres carecen de los satisfactores de unas o todas ellas; por lo tanto, Dios les compensa (Lc 16,19-31).

La tercera: la vida eterna se consigue por gracia divina no por mérito humano. Absolutamente nada de lo que hagamos nos puede dar el ingreso al Reino. Dios en su infinita misericordia y generosidad nos invita a ser partícipe de la Vida Divina. Podemos hacer muchas oraciones. Podemos hacer muchos ayunos. Podemos dar mucha limosna. Podemos ir a muchas celebraciones religiosas. Pero nada de eso nos dará el ingreso al Reino. La vida eterna es puro don gratuito de Dios que lo da a quien quiere y como quiere. Como el hombre rico, podemos haber cumplido todos los mandamientos de la ley pero si no estamos dispuestos a despojarnos de aquello que nos ata y entrar en la novedad del Reino, quedamos fuera.

Hermanas y hermanos, amigas y amigos de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, el discipulado exige radicalidad evangélica, no podemos continuar interpretando la Biblia desde una hermenéutica tradicional y conservadora, porque ella responde al sistema de los poderosos y ricos. El Evangelio de hoy nos desafía a desarrollar una hermenéutica transgresora, revolucionariamente liberadora, donde quienes entran al Reino no son las personas buenas, las personas normales, las personas cumplidoras de la ley; sino quienes son excluidas por el sistema político, económico, cultural, social, religiosos. Las víctimas de los fundamentalismos religiosos y de los dogmatismos eclesiales son quienes entran al Reino.

Nosotros y nosotras, la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana ¿dónde nos ubicamos?

Buena semana para todos y todas. +Julio.