Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

domingo, 29 de marzo de 2015

DOMINGO DE RAMOS: Un hecho político que tuvo sus consecuencias - Un desafío para las iglesias del siglo XXI



DOMINGO DE RAMOS
Marcos 11,1-11 Ciclo B

El relato evangélico, hoy ya no presenta a un profeta carismático que alborotaba las aldeas, con un mensaje preocupante a cerca de la proximidad del Reinado de Dios, y con acciones escandalosas como tocar leprosos, sanar enfermos, comer con personas pecadoras y preferir a las empobrecidas.  La forma en que Jesús entra en Jerusalén debió preocupar, no solo a las autoridades judías sino también a las tropas romanas apostadas en la fortaleza Antonia, desde donde controlaban Jerusalén y el Templo.

La Pascua estaba próxima. Era una fiesta religiosa que evocaba la liberación de Egipto en un contexto de opresión de Roma. Generalmente en esa fiesta se producían revueltas impulsadas por judíos piadosos o por extremistas zelotes. Era una época en que llegaban muchas caravanas con judíos provenientes de todas partes para adorar en el Templo. Esta  coyuntura hacía que las tropas romanas estuvieran alertas para sofocar cualquier intento de rebelión contra el imperio.

La caravana de Jesús, llena de gente sencilla, que lo había visto y oído durante su ministerio en Galilea, que esperaba el restablecimiento de la justicia prometida por Dios, prepara una entrada festiva pero también revolucionaria. Las aclamaciones son claramente revolucionarias a los oídos de las autoridades judías, aclamando el reinado de David. En este escenario, muy probablemente, los discípulos más cercanos creyeron que era el momento del establecimiento del reinado anunciado por Jesús. Todo lo que estaba sucediendo era el perfecto caldo de cultivo para un estallido revolucionario. Eso significaba la intervención romana y las autoridades judías sabían bien que esa intervención iba acompañada de una destrucción masiva. Lo que sucedió años más tardes con el incendio de Jerusalén y la destrucción del Templo.

Jesús también podía intuir lo que se estaba gestando. Por eso, a su entrada triunfal cambia algunos elementos. No aparece como el rey montado en caballo, sino humilde, montado en un burro. No se presenta aclamado por un ejército armado, sino por el pueblo con palmas y ramos. Sin embargo, no deja de ser un acontecimiento escandaloso, revolucionario y peligroso que podía alterar la paz romana. La entrada de Jesús en Jerusalén, es un acontecimiento eminentemente político y no religioso.

Jesús pudo llegar a Jerusalén para adorar como otras tantas personas. En esos días había miles. Sin embargo, lo hizo de esta manera, llegando como el rey mesías aclamado por el pueblo.

En estos momentos, Jesús era plenamente consciente del lugar que ocupaba en el proyecto de Dios. La llegada del reino era inminente y él era el portavoz. Pero también podía intuir que estas acciones tendrían su consecuencia inmediata, tanto de parte de las autoridades judías como de las autoridades romanas.

Este domingo de ramos está marcado por la persecución a las cristianas y los cristianos en oriente. Persecuciones que tienen como consecuencia la muerte sin juicio y sin garantías.

Nuestras hermanas y hermanos en la fe, saben que manifestarse como cristianos y cristianas tiene sus consecuencias, por parte de las autoridades gubernamentales, sin embargo continúan congregándose en iglesias, continúan dando testimonio de su fe, continúan reafirmando que el anuncio de Jesús, de un reino de paz y justicia, es plenamente vigente en nuestros tiempos.

La Iglesia de Jesucristo en tiempos de persecución se purifica y se fortalece. El testimonio que dan, niños y niñas, mujeres y hombres perseguidos por su fe, cuestiona nuestra experiencia de fe occidental, interpela nuestras prácticas cristianas, desafía a asumir plenamente y radicalmente el compromiso de trabajar por el reinado de Dios.

Este domingo de ramos nos enfrenta a Jesucristo perseguido en nuestros hermanos y nuestras hermanas de oriente; mientras es discriminado, oprimido y excluido en nuestros hermanos y hermanas de occidente; en los campesinos sin tierra de América Latina, en los desempleados de las grandes ciudades de nuestros países, en las poblaciones originarias expulsadas de sus posesiones, en las víctimas tanto de la guerrilla como de los gobiernos dictatoriales, en las personas que viven en las calles de nuestras ciudades, en los enfermos de sida, en los adolescentes y jóvenes adictos, en las poblaciones gltb, en los afrodescendientes empobrecidos.

La Iglesia de Jesucristo no puede permanecer adorando en el templo de material, sin comprometerse con el Dios que adora, presente plenamente en el templo del hermano o hermana, vulnerado en sus derechos y su dignidad.

El relato evangélico, hoy nos desafía a seguir los pasos escandalosos y revolucionarios de Jesús, que si bien nos invita a aclamar a Dios y su reinado, también nos invita a trabajar para que ese reinado sea posible hoy, aquí y ahora.


Buena semana santa para todos y todas. +Julio.

domingo, 22 de marzo de 2015

Quinto domingo de Cuaresma. La tensión eclesial de la opción preferencial: "queremos ver a Jesús"





Quinto domingo de Cuaresma
Ciclo B – Juan 12,20-33


1.    El texto en su contexto:

El relato bíblico nos sitúa en la ciudad Santa de Jerusalén, más precisamente en el entorno del Templo. Unas personas extranjeras, simpatizantes del judaísmo (versículo 20), se dirigen a Felipe, tal vez porque éste hablaba su idioma, para ver a Jesús (versículo 21). Estas personas simbolizan a todas las personas no judías que después creerán en Jesús.

La respuesta de Jesús, parece no tener relación con la solicitud. Jesús habla de su hora, este concepto en el evangelio de Juan es una referencia directa e indiscutible a su muerte y también habla de su glorificación, concepto que hace referencia a su resurrección (versículo 23); ambos temas aparecen con frecuencia en el cuarto evangelio (2,4; 7,6.8.30; 8,20; 12,23; 13,1; 17,1).

La imagen del grano de trigo que cae en tierra y muere para dar fruto abundante (versículo 24) es el nexo entre el anuncio de la muerte y resurrección de Jesús, que ya se podía predecir por lo que estaba sucediendo en su entorno y las reacciones de las autoridades religiosas y políticas, y los versículos 25 y 26 donde Jesús anuncia lo que ya estaba viviendo la comunidad del discípulo amado; en efecto, cuando se escribe este evangelios los romanos ya habían destruido el Templo de Jerusalén y gran parte de la ciudad santa; el judaísmo había expulsado de la sinagoga a la secta de los nazarenos, es decir, a las personas que creían en Jesús; por lo tanto, fuera del sistema de protección religioso, los cristianos y las cristianas sufrían la persecución del imperio romano. En medio de esta situación de persecución un anuncio de esperanza (cf Mateo 10,38-39; 16,24-25; Marcos 8,34-35; Lucas 9,23-24; 14,27; 17,33).

En los versículos 27 al 33, el discípulo amado pone en boca de Jesús la forma en que éste moriría. Recordemos que este evangelio se escribió entre 60 y 70 años después de la muerte de Jesús. Nos encontramos entre la segunda y la tercera generación de comunidades cristianas. Ya existían diversas interpretaciones de la muerte de Jesús a la luz de las Escrituras, tanto en que era necesaria la muerte como rescate (cf Mateo 26,36-46; Marcos 14,32-42; Lucas 22,39-46), como la forma en que moriría (Juan 3,14 cf Números 21,4-9; Isaías 52,13; Sabiduría 16,5-8; el discípulo amado presenta la muerte de Jesús como su regreso al Padre, cf 8,28; 12,32-34; 13,1; 17,1). Y aquí encontramos la conexión con la petición de las personas extranjeras que querían verle, “cuando yo sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia mí” (versículo 32). La muerte de Jesús pone fin a la lucha entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, entre este mundo y el otro, entre Dios y el diablo (versículo 31 cf Juan 14,30; 16,11; 2 Corintios 4,4; Efesios 2,1-2; 1 Juan 5,19).

En conclusión, el relato evangélico nos presenta a las comunidades cristianas, integradas por personas de distinto origen, perseguidas por el sistema religioso y político al igual que su Maestro, donde se repite en ellas la muerte y resurrección de Jesús, asegurando el triunfo de Dios.


2.    El texto en nuestro contexto:

En nuestra sociedad muchas personas nos piden ver a Jesús, así como aquellas personas extranjeras se lo pidieron a Felipe. Las Iglesias podemos optar por dos posiciones.

Por un lado, podemos mostrar el cuerpo dogmático que hemos ido construyendo durante dos mil años de cristianismo, aferrándonos a términos y conceptos que son inentendibles para nuestra sociedad y nuestra cultura occidental y latinoamericana, asegurándonos la aceptación del sistema religioso imperante.

Por otro lado, podemos mostrar un Jesús liberado del dogma y los fundamentalismos,  contextualizado en nuestra realidad, despojado de todo lo que nos impide descubrir su persona, un Jesús histórico, un Jesús real, asegurándonos el rechazo del sistema religioso imperante.

La Iglesia Antigua de Uruguay – Diversidad Cristiana, tenemos que optar por una de las dos posiciones.

Revelar el contenido del mensaje de Jesús, cambiando el envoltorio, de acuerdo a los contextos y las coyunturas, es el gran desafío que tenemos sus discípulas y sus discípulos. Su mensaje es el amor incondicional de Dios a todas las personas (Hechos 10,34) preferencialmente a quienes están vulneradas en sus derechos y su dignidad (Lucas 4,18-21).

Revisemos a quienes el sistema religioso, sea cual sea, y el sistema político, sea cual sea, están rechazando, excluyendo, oprimiendo; esas personas porque están siendo vulneradas, no importa si son buenas o malas, si son creyentes o no creyentes, si participan de las celebraciones religiosas o no, esas personas son las que tienen el amor preferencial de Dios y las iglesias somos enviadas a ellas.


Buena semana para todos y todas. +Julio.

domingo, 15 de marzo de 2015

Cuarto domingo de cuaresma: El escándalo del amor y la inclusión




Cuarto domingo de Cuaresma
Juan 3,14-21. Ciclo B



1.    El texto en su contexto:

Luego del escandaloso episodio donde Jesús desaloja a los vendedores y cambistas del atrio del templo de Jerusalén, preparando el ingreso de la gentilidad, los pueblos considerados paganos que no tenían acceso al templo, en cuanto espacio sagrado, de comunión entre la Divinidad y la humanidad (Juan 2,13-21), texto sobre el que reflexionamos la semana pasada; el evangelista nos presenta el diálogo entre Nicodemo y Jesús (Juan 3,1-15). Nicodemo era un maestro de la ley importante entre los judíos que reconoce a Jesús como enviado de Dios (versículo 1-2) al que Jesús enseña sobre la nueva vida en la perspectiva del Reino (versículos 3-14).

El texto que se nos propone para la reflexión de hoy es la culminación del diálogo con Nicodemo (versículos 14-21).

Jesús habla de su muerte en la cruz (versículo 24 cf Números 21,4-9; Isaías 52,13; Sabiduría 16,5-8) y de su regreso al Misterio Divino (cf Juan 8,28; 12,32-34; 13,1; 17,11) para que quienes creen tengan vida eterna (3,15). Para Jesús, la vida es el don por excelencia que Dios comunica a la humanidad y que no termina con la muerte (cf 11,25) por eso con frecuencia, en el evangelio de Juan se la denomina “vida eterna”; se obtiene por la fe en él (3,16) ya desde ahora, desde esta realidad (cf 5,24). El concepto de “vida eterna” en el evangelio de Juan es tan importante como el del “Reino” en los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas (cf Juan 5,24; 6,33-54; 20,31).

El evangelista revela el amor incondicional de Dios a la humanidad, enviando a su Hijo para que ésta no se pierda (versículo 16), porque Dios no condena sino que salva, restaura y dignifica (versículo 17 cf Génesis 22,2; Hebreos 11,17; 1 Juan 4,9-10). Este amor incondicional es respondido por una parte de la humanidad que tiene acceso al Reinado de Dios en sus vidas, aún aquí y ahora; pero también es rechazado por otra parte de la humanidad que elige vivir de acuerdo al mundo, a sus valores, a sus reglas de juego, a sus ofrecimientos (versículos 19-21cf Job 23,13-17; Juan 1,5; 12,46-48; Efesios 5,8-14).


2.    El texto en nuestro contexto:

El relato de Juan 3,14-22 aporta algunas pistas para nosotros y nosotras, que transitamos por el discipulado de Jesús en el siglo XXI.

En primer lugar,  Juan pone en boca de Jesús el valor y la dignidad de la vida humana, por ser el don por excelencia que Dios comunica a la humanidad, mujeres y hombres de todos los tiempos, en todos los lugares; siendo tan importante la vida en sí misma como la forma de ser vivida, con plenitud, con dignidad, con justicia (Juan 10,10). Todas aquellas expresiones que dañen la plenitud y la dignidad humana: discriminación, opresión, exclusión, explotación, bullying, atentan contra la voluntad de Dios (Juan 3,16). Por lo tanto, las comunidades eclesiales tenemos una doble labor, denunciar toda forma de vulneración de los derechos y la dignidad de las mujeres y de los hombres en nuestro tiempo; y anunciar el proyecto incondicional, amoroso, misericordioso e inclusivo de Dios que no hace diferencia entre las personas (Hechos 10,34).

En segundo lugar, Juan pone en boca de Jesús la presencia de la “vida eterna” o el “reinado de Dios” según los evangelios sinópticos, ya en este vida. No plantea otra vida después de esta, sino el inicio de una vida renovada por la fe en Jesucristo, una vida liberada de los valores que propone el mundo: individualismo, competencia, consumismo, injusticia, discriminación, opresión, exclusión, prejuicio … Por lo tanto, las comunidades eclesiales tenemos, aquí también, una doble labor, denunciar toda expresión de injusticia e insolidaridad, que en las Escrituras y la tradición eclesial se denomina “pecado”, las que el evangelista Juan identifica como formas de oscuridad (Juan 3,20); y anunciar, con palabras y hechos, los valores del Reino que se expresan en liberación, sanación e inclusión de todas las personas (Lucas 4,18-21) en una comunidad de iguales (Hechos 10,34).



En este cuarto domingo de cuaresma, tiempo que hemos definido en nuestra iglesia, para pensarnos, el evangelio nos pone de cara al escandaloso designio de Dios, amar a toda la humanidad e incluirla en su proyecto salvándola de toda forma que limite sus derechos y dignidad (Juan 3,17). Dios no ha querido que nadie quede fuera, que nadie quede detrás, que nadie quede invisible. Para ello envió a su Hijo al mundo (Juan 3,16), el cual asumió la naturaleza humana (Juan 1,14) haciéndose en todo igual a las mujeres y a los hombres (Filipenses 2,7) y viviendo entre nosotros y nosotras pasó haciendo el bien (Hechos 10,38) hasta que las autoridades religiosas lo entregaron a la muerte (Juan 3,14-15 cf Hechos 2,23; 3,14; 4,10; 5,30) pero Dios lo resucitó y las comunidades eclesiales somos testigos de ello (Hechos 2,32).

Ser testigos exige seguir los pasos del Maestro (Lucas 6,40; 23,31; Juan 13,16). Como comunidad discipular, la Iglesia Antigua de Uruguay – Diversidad Cristiana, no podemos vivir en la indiferencia. Nuestra misión en el mundo es hacer presente, con nuestras palabras y nuestras acciones, ese otro mundo, esa otra sociedad, esa otra religión queridas por Dios (Hechos 2,42-47) de lo contrario, no sirve para nada ser iglesia (Mateo 5,13).

Buena semana para todos y todas.
+Julio.



domingo, 8 de marzo de 2015

Tercer domingo de Cuaresma: Una vez más, Jesús nos escandaliza con sus acciones y sus palabras




Tercer domingo de Cuaresma
Ciclo B – Juan 2,13-22


1.    El texto en su contexto:

El evangelista Juan nos ubica en el tiempo previo a la Pascua judía (Éxodo 12,1-27, Deuteronomio 16,1-8). Jesús se dirige a la ciudad santa de Jerusalén como todos los judíos piadosos (versículo 13). Al llegar al Templo de Jerusalén, Jesús contempla en el atrio exterior, el lugar reservado a los paganos, comerciantes que vendían animales para los sacrificios y cambiaban dinero extranjero, que era considerado impuro, por la moneda de Tiro que era la única aceptada para las ofrendas y el pago de impuestos al templo (Mateo 17,24). Si bien era un negocio lítico en sí mismo, daba lugar a muchos abusos (versículo 16).Esta escena hace que Jesús reaccione con violencia echando a golpes a quienes se encontraban en el atrio de los paganos o atrio exterior del templo (versículo 15).

Este gesto violento de Jesús responde a dos situaciones. Por un lado, el templo que era casa de oración se transformó en mercado que enriquecía a los sacerdotes y el entorno del ellos. Por otro lado, el atrio de los paganos, el lugar donde las personas que no eran judías podían rendir culto al Dios de Israel, les había sido restringido en espacio y ocupado por comerciantes y sus productos. Israel que había sido elegido por Dios para revelar su amor y su solidaridad con la humanidad, les excluía del lugar sagrado, les restringía el espacio del lugar sagrado, obstaculizaba la adoración a un Dios inclusivo (Isaías 60), que no hacía diferencia entre las personas (cf Hechos 10,34).

La reacción del sistema religioso no se hizo esperar (versículo 18). Este hecho, sin lugar a dudas, también debe de haber preocupado al sistema político, representado en las tropas romanas apostadas en la fortaleza Antonia, desde donde controlaban todo lo que sucedía en el templo de Jerusalén. Jesús es cuestionado sobre su autoridad.

Jesús vuelve otra vez a cuestionar el sistema religioso. Esta vez ya no sobre los comerciantes del templo, sino sobre el propio templo. Afirma que la presencia de Dios en medio de la humanidad ya no estará representada o simbolizada en un lugar material, sino en su propia persona (versículos 19-21; cf Juan 1,51; 4,21-24; Apocalipsis 21,22).


2.    El texto en nuestro contexto:

El relato evangélico de hoy, nos propone dos temas de reflexión.

El primer tema, tiene que ver con el lugar que ocupan aquellas personas “que no son de las nuestras”, quienes están fuera de nuestra comunidad eclesial quedando excluidas de la Iglesia y al igual que los paganos en tiempos de Jesús, no pueden acceder a la experiencia de Dios porque, esta vez no son animales para los sacrificios, sino tradiciones, interpretaciones fundamentalistas, posiciones dogmáticas, ignorancia hermenéutica que van dejando fuera a otras personas del espacio sagrado.

En segundo tema, tiene que ver con el lugar que ocupa el templo o iglesia, dependiendo de la tradición cristiana, en nuestra experiencia de fe. El edificio ya no es importante, Dios no reside allí afirma Jesús, un escándalo para los judíos ayer y para los cristianos hoy. Jesús revela que en él, Dios está presente para toda la humanidad.

Quienes queremos gozar de la presencia de Dios, necesariamente tenemos que buscar a Jesús. Un Jesús que tampoco está en los templos o iglesias. No contamos con fundamento bíblico para afirmar su presencia en lugares sagrados construidos por los hombres. Sin embargo, el propio Jesús nos dejó tres espacios sagrados donde encontrarlo:

- en la reunión de quienes se congregan en su nombre sin importar la cantidad, bastan dos o tres (Mateo 18,20);

- en las personas excluidas, sin importar si son cristianas o no, si son buenas o no, el único requisito es que sean excluidas (Mateo 25,34-46);

- en la mesa compartida (Mateo 26,26-30).


Conclusión:

Una vez más, Jesús nos escandaliza con sus palabras y sus acciones: todas las personas están invitadas a la presencia de Dios, que no reside ya en el templo sino entre quienes comparten y se solidarizan.


Buena semana para todos y todas.

+Julio.

domingo, 1 de marzo de 2015

Segundo domingo de Cuaresma: Las características de una Iglesia que sigue a su Maestro en el camino del discipulado.




Segundo domingo de Cuaresma
Marcos 8,31-38 (ciclo B)


1.    El texto en su contexto:


El relato evangélico de hoy se desarrolla en el marco de una conversación entre Jesús y su comunidad discipular. Más ser más precisos, el episodio evangélico que antecede a este anuncio de Jesús, en la confesión de Pedro (Marcos 8,27-30).

El episodio de Marcos 8,31-38 es el inicio de la segunda parte del Evangelio de Marcos y comienza, nada más ni nada menos, que con el anuncio por parte de Jesús, de su muerte y resurrección. Sin lugar a dudas, las acciones sanadoras y liberadoras que eran acompañadas del anuncio del Reinado de Dios, haciendo justicia a los excluidos y oprimidos por el sistema político y religioso, hizo que se ganara muchos enemigos, entre ellos los representantes del Templo, los sacerdotes y los representantes de la sinagoga, los maestros de la Ley. Jesús era plenamente consciente de la tensión que estaba generando al anunciar la justicia de Dios y denunciar las injusticias humanas, avaladas por el sistema religioso; pero el anuncio de la resurrección, permite intuir la confianza total de Jesús en Dios su Padre (versículo 31).

Pedro, escandalizado por el anuncio reprende a Jesús dejando en evidencia su incomprensión del plan de Dios (versículo 32). Al igual que el resto de los discípulos, Pedro actuó como se hubiera esperado que lo hicieran quienes no creen, quienes no descubrieron el rostro misericordioso de Dios, quienes no tienen la generosidad para emprender el desafío de  la construcción del Reino prometido por Dios, anunciado por Jesucristo y esperado por toda la humanidad; cuya expresión más clara, es una sociedad justa y solidaria, formada por personas liberadas y dignificadas.

Jesús es durísimo con la actitud de Pedro que pretende desviarlo del camino que se trazó (versículo 33).

Finalmente, Jesús convoca a sus comunidad discipular y otras gentes que les seguían y les expone las exigencias del discipulado (versículo 34-35 cf Mateo 10,38-39; Lucas 14,27; 17,33; Juan 12,24-28); exigencias que hacen que, tanto el discípulo como la discípula, recorran el mismo camino de rechazo y persecución que el Maestro. Jesús les plantea las prioridades evangélicas que tiene que ver con la vida como valor supremo (versículo 36-36 cf Mateo 16,25-26) y la fidelidad al seguimiento (versículo 38-39); un seguimiento que identifica el camino de la comunidad discipular con la de su Maestro.


2.    El texto en nuestro contexto:

En pleno siglo XXI, en una sociedad mundial llena de conflictos, en una sociedad latinoamericana tan desigual, en una sociedad uruguaya todavía con muchas injusticias, me pregunto ¿por qué la Iglesia, presente en las distintas denominaciones cristianas, no es rechazada y perseguida?. Tal vez como Pedro, hemos optado por acomodarnos a la expectativa del mundo y del poder. ¿Por qué hay tan baja participación? ¿por qué estamos disminuyendo en número? Tal vez nos hemos avergonzado de seguir a un Maestro rechazado, perseguido y ejecutado; en cambio seguimos a un Rey de Reyes, a un Señor de Señores, a un Cristo todopoderoso.

Si nuestra experiencia de fe no es transitada por la experiencia pascual, y esto significa el rechazo real de los centros de poder político, económico, religiosos, etc. abandonándonos al accionar de Dios, que sana, libera e incluye a su tiempo y con un estilo propio, no estamos siendo una iglesia discípula de Jesucristo.

El anuncio profético, de la justicia de Dios que es parcial y toma partido por las personas oprimidas, discriminadas y excluidas, sin importar si son buenas o malas, toma partido simplemente porque son víctimas; y la denuncia profética de la injusticia humana que produce opresión, exclusión, discriminación, invisibilizando la dignidad humana que es propia a cada persona; tienen que ser las características de una Iglesia que sigue a su Maestro en el camino del discipulado.

Una Iglesia que sana, que consuela, que libera, que incluye, que reconoce la dignidad y los derechos de todas las personas; una iglesia que se hace servidora de la humanidad, especialmente de la más vulnerada; una iglesia que ama entrañablemente a todos y a todas con el amor maternal de Dios; una iglesia que renuncia al poder, al reconocimiento y al honor que proporciona el mundo es una iglesia que sigue a su Maestro en el camino del discipulado.

En este segundo domingo de Cuaresma, el evangelio interpela la mediocridad de nuestras comunidades eclesiales, la mediocridad de nuestra fe y de nuestro compromiso con el Reino. Depende de cada persona y de cada comunidad eclesial, revertir esta realidad, transformando cristianas y cristianos en discípulas y discípulos.


Buena semana a todos y todas. +Julio.