Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 19 de enero de 2014

El testimonio de Juan el Bautista sobre Jesús (Juan 1,29-34) y el testimonio de la Iglesia hoy




1-    El texto en su contexto:

Juan el Bautista reconoce a Jesús como el Cordero de Dios (versículo 29) Esta expresión aparece únicamente dos veces en el Nuevo Testamento (Juan 1,29 y 1,36). Oras cuatro referencias a Jesús como el Cordero de Dios encontramos en Hechos 8,32; 1 Pedro 1,19; Apocalipsis 5,6; y 7,17.

La imagen del cordero puede aplicarse a Jesús tanto desde la perspectiva pascual (Éxodo 12,1-24; 1 Corintios 5,7; 1 Pedro 1,18-19 cf Juan 19,36; Éxodo 12,46; Números 9,12; Salmo 34 (35),20 (21); como desde la perspectiva expiatoria, es decir, haciendo referencia al cordero que se ofrecía cada día en sacrificio (Levítico 14,12-21; Hebreos 10,5-7 cf Éxodo 29,38-42; Números 28,3.9.13) haciendo referencia al Siervo de Yavé (Isaías 53,4- 7 cf Hechos 8,32); la frase “que quita el pecado del mundo” apoyaría esta última perspectiva, si bien plantea un giro importante, ya no se limita al pecado del pueblo sino al pecado del mundo; Jesús es salvación para toda la humanidad. En esta perspectiva sacrificial se apoyan los apóstoles Pedro (1 Pedro 1,18) y Pablo (1 Corintios 5,7).

Juan el Bautista, reconoce en Jesús al elegido de Dios (versículo 30 cf: versículo 15; versículo 27); Desatar la correa de la sandalia era la tarea de los esclavos; él no se considera digno ni siquiera de esa tarea (Marcos 1,6); que es manifestado al pueblo que se prepara por medio del bautismo (versículo 31).  Su propósito es preparar el camino (versículo 23)

Juan el Bautista da testimonio de que en Jesús, elegido de Dios (versículo 34 cf Isaías 49,3) reposa el Espíritu Santo (versículo 32 cf Mateo 3,13-17) y tiene poder para bautizar con el Espíritu Santo (versículo 33 cf Hechos 1,5; 2,1-4). La inmensa mayoría del pueblo creía que se había agotado el espíritu profético con la muerte de los últimos profetas de Israel: Ageo, Zacarías y Malaquías; sin embargo también esperaban el inicio de la era mesiánica, cuando Yavé volvería a derramar su Espíritu en el elegido (Deuteronomio 18,15-18). El pueblo que acompañaba a Juan en el Jordán, al oír su testimonio sobre Jesús, sin lugar a dudas asoció su testimonio al resurgimiento del Espíritu profético en Israel y por consiguiente, el inicio de la era mesiánica.

La era mesiánica era el restablecimiento de la justicia en medio del pueblo; Dios tomando partido activamente por quienes estaban en situación de opresión, cuyos derechos y dignidad eran vulnerados por el sistema reinante, apoyado por el imperio romano.


2-     El texto en nuestro contexto:

Uno de los grandes desafíos que enfrentamos las pastoras y los pastores en la actualidad, es poder actualizar el contenido de los Evangelios sin desvirtuar el mensaje.

Así como Juan el Bautista dio testimonio de Jesús, La iglesia está llamada a hacer lo mismo. A partir del relato evangélico ¿Cuál es nuestro testimonio, para las personas que no forman parte de la Iglesia, sobre Jesús ?

-       Jesús  es plenamente humano (versículo 30) sin negar lo afirmado en otros momentos sobre su origen divino (1,1-18; 20,28): por lo tanto, todo lo obrado por Jesús puede y debe ser obrado por sus discípulas y discípulos; no imitar plenamente y radicalmente a Jesús es recortar su mensaje, buena noticia de liberación e inclusión

-       Jesús es el elegido de Dios en quien se brinda la plenitud del espíritu profético (versículo 33), dando origen a la era mesiánica que se concreta con el inicio al tiempo de la Iglesia (Hechos 1,5; 1 Corintios 12,13): por lo tanto, la Iglesia tiene sentido, en la medida que encarna el espíritu profético de Jesús para denunciar las injusticias y anunciar las promesas divinas, a la sociedad y la cultura contemporánea, tomando partido por las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad por el sistema político, económico, social, cultural, religioso; porque la liberación que Jesús anunció es integral, abarcando a la totalidad del ser humano.

-       Jesús, el Cordero de Dios (versículo 29) es la víctima inocente y sacrificial, que con su muerte expió el pecado (Apocalipsis 5,6-14) no sólo de Israel sino de la humanidad (Mateo 1,21; 1 Juan 3,5), por lo tanto: introduciendo, de esta forma, el carácter universal e inclusivo del Reinado de Dios, que se traduce en restitución de justicia, derechos y dignidad para todas las personas, en todos los lugares y en todas las épocas; y poniendo fin a la religión del pecado y la culpa, de la penitencia y el sacrificio expiatorio (Hebreos 10,12 cf Mateo 10,28; Juan 3,17; 1 Timoteo 2,5-6; 1 Pedro 3,18; Hebreos 7,26-27; 9,28; 10,10; 10,14); la Iglesia es la comunidad de las personas salvas (Hechos 15,11 cf Efesios 2) y santas (1 Corintios 1,30, Hebreos 3,1).

Diversidad Cristiana, que Dios te conceda ser fiel discípula en el seguimiento de Jesús y fiel testigo en los lugares donde te encuentres.


Buena semana para todas y todos.
+Julio, obispo de Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.

2º Domingo del Tiempo de la Iglesia. Ciclo A.

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