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sábado, 30 de noviembre de 2013

Mensaje Pastoral de Adviento: “Alegría en la Solidaridad” 2013

“Alégrense siempre en el Señor.
Repito: ¡Alégrense!
Que todos los conozcan a ustedes
como personas bondadosas.
El Señor está cerca”


(Filipenses 4,4-5).




Tengan mucha paz!

Quiero proponerles, en este año litúrgico que iniciamos, inaugurando el tiempo de Adviento, que nuestra experiencia de fe esté marcada por la “alegría en la solidaridad”, como eje transversal que vaya guiando los distintos tiempos litúrgicos del año y las distintas experiencias que transitemos en el año 2014.



1.    La alegría en la experiencia del discipulado

El apóstol Pablo realiza un llamado a la alegría (Filipenses 4,4) que es fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5,22).

Ya en los escritos del Antiguo Testamento, el pueblo de Dios estaba llamado a servirle con alegría (Deuteronomio 28,47; 1Crónicas 16,10; Esdras 6,22; Nehemías 8,10; Salmo 47 (48),7-8; 16 (17),11; 19 (20),8-9; 43 (44),4).

Y cuando por diferentes causas abandonó su amistad con Dios, no quedó librado a su suerte, sino que experimentó el consuelo y la protección divina (Isaías 49,13; 51,3.11; 61,7; Sofonías 3,14.18).

Finalmente, recibió la promesa del Mesías (Zacarías 9,9),  motivo de alegría para todo el pueblo (Lucas 2,10-11).

El mismo Jesús,  lleno del Espíritu Santo se alegró cuando sus discípulos le contaron lo que había sucedido en el viaje misionero (Lucas 10,21).

Una de las características de los discípulos y las discípulas de Jesús es vivir alegres por la esperanza que tenemos (Romanos 12,12), una alegría grande que nadie nos puede quitar (1Pedro 1,8).

Aún en las situaciones más adversas que se nos presenten, los discípulos y las discípulas de Jesús no dejamos de estar alegres (Mateo 5,12; Hechos 5,41; Colosenses 1,24; 1Pedro 4,13), porque tenemos la certeza de que la adversidad de este mundo ya fue vencida (Juan 16,33).



2.    El testimonio en la experiencia del discipulado.

El apóstol Pablo realiza un llamado al testimonio desde la solidaridad: “que todos los conozcan como personas bondadosas” (Filipenses 4,5a cf Efesios 5,9), una bondad que también es fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5,22).

Damos testimonio en todas partes (Lucas 24,48; Juan 15,27; Hechos 1,8) para que otras personas también crean en Jesús y su obra (Juan 19,35; Hechos 10,38-39), que libera, incluye y dignifica a quienes el sistema, político y religioso, social y cultural, vulnera sus derechos y su dignidad (Lucas 4,18-19 cf Isaías 42,2; 49,9; 58,6; 61,1-2; 1Juan 4,14).

El mismo Jesús que fue traicionado por Judas, detenido por los guardias, abandonado por sus discípulos, negado por Pedro, juzgado por el Sanedrín, , condenado por Herodes, torturado y ejecutado a manos de soldados romanos, Dios lo resucitó (Hechos 1,21-22; 2,32; 3,15).

A ejemplo de Jesús que pasó haciendo el bien (Hechos de los Apóstoles 10,38), sus discípulas y discípulos continuamos su obra en la sociedad y la cultura donde estamos insertos e insertas (Mateo 7,12; Gálatas 6,10; Efesios 2,10; 1Pedro 2,15).



3.    La certeza de que el Señor está cerca en la experiencia del discipulado.

El apóstol Pablo confirma nuestra esperanza: “el Señor está cerca” (Filipenses 4,5b).

Una cercanía en permanente tensión: viene ya, pero todavía no (Mateo 16,27-28; 24,23-25; Juan 14,3; Hechos 1,11; 1Corintios 15,23; Filipenses 3,20-21; 1Tesalonisenses 4,15-5,11; 2Tesalonisenses 2,1-12; Hebreos 9,27-28; Santiago 5,7-8; 2Pedro 1,16; 3,3-13; 1Juan 2,28; Apocalipsis 1,7; 22,7).

Mientras tanto, transitamos el tiempo en que la Iglesia es enviada al mundo, como Jesús, no para juzgar (Juan 3,17) sino para servir  (Mateo 20,28).

En esta acción de servicio, reconocemos el rostro de Jesucristo en las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad, y reconociéndole le servimos (Mateo 25,34-40).



4.    “La alegría en la solidaridad” consigna para el año 2014.

Diversidad Cristiana no es una iglesia grande y numerosa (Mateo 13,31-33), tampoco es una iglesia rica e influyente (1 Corintios 1,26-28), sin embargo, desde sus orígenes se caracteriza por la solidaridad (Santiago 1,27); muestra de ello es:

-       el ministerio orientado hacia las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans, desarrollado desde el año 2010 a la fecha;

-       el ministerio orientado hacia las personas que viven con VIH, desarrollado desde el año 2011 a la fecha;

-       el ministerio orientado hacia las personas ancianas, desarrollado a fines del año 2013;

-       el ministerio orientado hacia las personas privadas de libertad, que estamos implementando a partir del año 2014.

Sentimos el llamado a servir (Efesios 2,10) a aquellas personas que están más vulneradas en sus derechos y su dignidad; siguiendo el ejemplo de Jesús (Mateo 20,28) nos disponemos a hacerlo con alegría, porque en el servicio a ellas descubrimos su presencia (Mateo 25,40).

Para quienes integramos Diversidad Cristiana, siguiendo a Jesús en el discipulado, el servicio no es opcional, como algo que realizamos en nuestros tiempos libres; sino que es el centro mismo de nuestra experiencia de fe.



Conclusión y despedida.

Miembros de Diversidad Cristiana, simpatizantes y amistades, en este tiempo de Adviento, les invito a renovar la experiencia de seguimiento de Jesucristo, nuestro Maestro y nuestro Señor.

Que su cercanía sea motivo de gozo y alegría. Que la esperanza en su promesa, de presencia entre nosotros y nosotras, renueve nuestra fe y nos permita experimentar la alegría en la solidaridad.

Montevideo, 30 de noviembre de 2013.
Primer Domingo de Adviento.
+ Julio, obispo de Diversidad Cristiana.

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