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domingo, 11 de agosto de 2013

Diversidad Cristiana ¿aceptaremos el desafíos?


Lucas 12,32 - 41

Jesús tenía plena conciencia que, aunque mucha gente le seguía, quienes recorrían el camino del discipulado eran pocas personas, por eso les dice: “no temas pequeño rebaño” (versículo 32), para inmediatamente después comunicarles la gratuidad divina: “el Padre, en su bondad, ha decidido darles el reino”. La comunidad discipular es depositaria del Reino, no porque lo merezca, no porque lo alcanzara, no porque lo encontrara. El Reino es un don gratuito de Dios, Madre y Padre, que lo comunica a la humanidad. Sin embargo, no todas las personas están dispuestas a recibir este regalo divino. Pero ¿qué es el Reino?. Para las comunidades de fe, el Reino es el mismo Jesús. Orígenes, uno de los padres de la Iglesia de la antigüedad dirá “el Reino de Dios es Jesucristo”.

Recibir a Jesús, aceptarle, seguirle, implica iniciar el camino del discipulado. Un camino que no es fácil, como lo reflexionábamos en los últimos domingos. El seguimiento exige radicalidad. El relato evangélico de hoy, insiste en esa necesidad de renunciar a los valores de la sociedad y la cultura, lo que hemos aprendido en nuestras instituciones, en nuestras familias: el individualismo y el consumismo, para emprender la utopía contraria: un mundo justo y solidario. Y esta utopía no surge por decreto gubernamental, ni por declaración internacional, sino que surge de las pequeñas comunidades de discípulas y discípulos de Jesús, que insertas en la sociedad y la cultura, dan testimonio de que otro mundo, otra sociedad y otra iglesia son posibles (versículos 33 – 34).

El mundo con sus bienes y riquezas no nos pertenece. Las comunidades discipulares no solo lo sabemos sino que además, intentamos practicarlo, danto testimonio, a esa parte del mundo que nos rodea, que la solidaridad y la justicia son posible.

Por otra parte, el evangelio de hoy nos invita a estar con una actitud atenta. No sabemos cuando el Señor llegue a nuestras vidas. Y aquí quiero introducir un aspecto que marca la diferencia con otras predicaciones o reflexiones. No creo que Lucas se refiera a nuestra muerte, ni a la parusía, sino más bien, a ese encuentro cotidiano con el prójimo, en el que se hace necesario reconocer el rostro de Jesucristo en el rostro humano de la persona que nos necesita (Mateo 25,31 y siguientes).

Las discípulas y los discípulos de Jesús tenemos que transitar por esta vida con atención, para poder reconocer el rostro humano de Dios que nos sale al encuentro en la hermana y el hermano con necesidades, cuya dignidad y derechos han sido vulnerados por el sistema político, económico, social, cultural, religioso …

Únicamente, seremos una Iglesia que sigue a Jesús en el discipulado, si somos una Iglesia profética, capaz de anunciar con nuestras acciones más que con nuestras palabras, la presencia del Reino en medio de la humanidad; si somos capaces de ser radicalmente, servidora de las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad; si somos capaces de dar testimonio de que el Reino anunciado por Jesucristo es posible, y su expresión es una iglesia solidaria e inclusiva para un mundo solidario e inclusivo.

Diversidad Cristiana ¿aceptaremos el desafíos?

Buena semana a todos y todas.
+Julio, obispo de Diversidad Cristiana.
11 de agosto de 2012.

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