Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

martes, 25 de diciembre de 2012

Mensaje Pastoral de Navidad 2012.






FELIZ ENCUENTRO ENTRE LO HUMANO Y LO DIVINO: JESÚS DE NAZARET UN HOMBRE CUALQUIERA




“Aunque existía con el mismo ser de Dios,
no se aferró a su igualdad con él,
sino que renunció a lo que era suyo
y tomó naturaleza de siervo.
Haciéndose como todos los hombres
y presentándose como un hombre cualquiera”
Filipenses 2,6-7



Nuestro saludo a todas las personas que se toman un tiempo para leer este mensaje navideño, tengan mucha paz!.



1.    El Hijo del hombre: un humano.

Durante siglos, la Iglesia se esforzó por resaltar la divinidad de Jesús el Enviado de Dios, postergando su humanidad. En los últimos tiempos, surgieron corrientes teológicas que intentaron rescatar su naturaleza humana, devolviéndole al Hijo del hombre (Mateo 8.20; 9.6; 12.8,32,40; 13.41; 16.13,27,28; 20.18; 26.64) su plena humanidad. Jesús, el Enviado de Dios prefería este título a cualquier otro al referirse a su persona y su misión, expresando su condición plenamente humana.

En Diversidad Cristiana nos ubicamos en esta corriente teológica y desde ella pretendemos dialogar con la sociedad y la cultura contemporáneas.


2.    Un mensaje esperanzador.

Como comunidad cristiana, queremos brindar un mensaje de consuelo y de esperanza, de alegría gozosa, una buena noticia a todas las personas de nuestra sociedad y nuestra cultura (Lucas 2,10-12), porque no transitamos en soledad la historia humana, en la persona de Jesús, Dios se acercó a la humanidad, está con nosotros y nosotras y entre nosotros y nosotras (Is 7.14; 8.8; Mt 1.23).

A diferencia de otras comunidades cristianas, queremos decir que no somos pesimistas, no creemos que la humanidad se encuentra perdida, no aceptamos una visión negativa del desarrollo y los acontecimientos de la historia; porque en su designio Dios quiso encarnarse no para salvarnos del pecado, eso podría hacerlo de muchas maneras, sino para dignificar la naturaleza humana, no ya para que la humanidad fuera únicamente su imagen y semejanza (Génesis 1,27), portadora del Espíritu Divino (Génesis 2,7) sino para llevarla a su plenitud haciéndola participar de su propia Divinidad (Colosenses 2,9) por medio de Jesús (Colosenses 3,11).

En su historia, la humanidad transita desde la imperfección hacia la perfección, y en ese camino tenemos mucho para superar, corregir, mejorar, sanar. A lo largo de la historia humana es mucho lo que se avanzó desde el punto de partida. Es cierto que aún queda mucho por hacer, pero no podemos perder de vista lo mucho que se ha hecho y especialmente en los últimos dos siglos: abolición de la esclavitud, declaración de derechos civiles, declaración de los derechos de las personas trabajadoras, declaración de derechos humanos, declaración de derechos de la niñez, igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, reconocimiento de la diversidad sexual, por mencionar algunos logros en materia de dignidad humana y derechos humanos.

Siempre habrán personas e instituciones que se esfuercen por ver el medio vaso vacío, pero en Diversidad Cristiana nos esforzamos por ver el medio vaso lleno; los logros que la humanidad va alcanzando, son sin lugar a dudas, los signos de los tiempos que nos revelan la cercanía de ese otro mundo posible al que Jesús llamó Reinado de Dios.

Estos logros, nos fortalecen y nos estimulan a continuar trabajando, para avanzar en una infinidad de posibilidades que puedan hacer a todas las personas, verdaderamente plenas y verdaderamente dignas.


3.    Dios humanizado.

El mismísimo Dios, asumió la naturaleza humana (Juan 1, 14) haciéndose como todos los humanos y todas las humanas (Filipenses 2,7), nada extraordinario, sino uno de tantos y tantas, compartiendo nuestro crecimiento y desarrollo, nuestra fragilidad y nuestras fortalezas, nuestras angustias y nuestras esperanzas, nuestras opresiones y nuestras liberaciones, nuestras luchas y nuestros logros. 

Presentándose como un hombre cualquiera” (Filipenses 2,7), con sus palabras y sus gestos nos demostró que otro mundo es posible, donde los derechos no sean vulnerados por el sistema cultural, social, político, económico, religioso. Dedicó su vida entre nosotros y nosotras a trabajar por la inclusión de todas las personas y su dignificación, los relatos de milagros contenidos en los evangelios son la prueba de ello.


4.    Humanidad divinizada.

El nos dejó su ejemplo, para que quienes somos sus discípulas y discípulos, congregados en comunidades eclesiales, hagamos lo mismo. 

La misión de la Iglesia en el mundo es vivir de acuerdo al Evangelio de Jesús, el Enviado de Dios (Filipenses 1,27-2,18), estando alerta frente al surgimiento de fundamentalismos y dogmatismos que limite la acción liberadora e inclusiva del Evangelio (Filipenses 3,1-4,1), generando relaciones de concordia entre las distintas comunidades cristianas que formamos la Iglesia y dando testimonio de la alegría que nos convoca (Filipenses 4,2-9), para que Jesús, el Enviado de Dios, en quien “reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente” (Colosenses 2,9) sea todo en todos y todas (cf. Colosenses 3,11).


Feliz encuentro entre lo humano y lo divino.
Feliz Navidad 2012.
+Julio, obispo de Diversidad Cristiana.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cuarto domingo de Adviento: entre el envoltorio y el contenido del regalo






Comunidad eclesial Diversidad Cristiana de Uruguay.
Misión San Sebastián – Diversidad Cristiana de Colombia.
Comunidad virtual Diversidad Cristiana.
Tengan mucha paz en estecuarto domingo de Adviento.

Dice el profeta Isaías: El pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz; una luz ha brillado para los que vivían en tinieblas. Señor, has traído una gran alegría; muy grande es el gozo. Todos se alegran delante de ti como en tiempo de cosecha, como se alegran los que se reparten grandes riquezas. Porque tú has deshecho la esclavitud que oprimía al pueblo, la opresión que lo afligía, la tiranía a que estaba sometido. Fue como cuando destruiste a Madián. Las botas que hacían resonar los soldados y los vestidos manchados de sangre serán quemados, destruidos por el fuego. Porque nos ha nacido un niño, Dios nos ha dado un hijo, al cual se le ha concedido el poder de gobernar. Y le darán estos nombres: Admirable en sus planes, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe de la paz. Se sentará en el trono de David; extenderá su poder real a todas partes y la paz no se acabará; su reinado quedará bien establecido, y sus bases serán la justicia y el derecho desde ahora y para siempre. Esto lo hará el ardiente amor del Señor todopoderoso” (9,1-6 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


Nos encontramos en el umbral del cumplimiento de las promesas divinas. Este cuarto domingo de adviento nos propone como tema de reflexión la alegría que produce la cercanía del Reinado divino.

Las iglesias, durante siglos hemos fomentado el culto a la Navidad, pero descentrando el mensaje. Nos hemos quedado con el envoltorio del regalo, el pesebre, los pastores y las oveja, el niño con María y José. Los relatos de la infancia, tanto de Mateo como de Lucas, son escritos teológicos no históricos. La intensión de los autores es brindar una catequesis a sus comunidades. Marcos, que es el evangelio más a Jesús, por el tiempo de su redacción, nada dice de su nacimiento ni de su infancia. En realidad, poco o nada sabemos de la infancia de Jesús.

Pero si los relatos de la infancia y el mensaje navideño que hemos sostenido durante siglos es el envoltorio, entonces ¿cuál es el contenido del regalo?.

De Jesús no sabemos nada de su infancia, pero sí sabemos algunas otras cosas: sanó a personas enfermas, liberó a personas oprimidas, consoló a personas tristes y afligidas, incluyó a personas excluidas, tomó partido por las personas discriminadas, apoyó a las mujeres y los niños, enseñó y practicó la solidaridad, compartió con todas las personas sin hacer excepciones, alentó la esperanza del Reinado de Dios en la historia humana anunciando y practicando justicia. En su vida y su enseñanza, reconocemos que se cumple la profecía de Isaías.

Jesús es luz en la oscuridad de nuestra sociedad, nuestra cultura y nuestra Iglesia.

Jesús es alegría para las personas discriminadas y excluidas de nuestro tiempo, para las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad por las instituciones de la sociedad y la cultura, incluida la Iglesia.

Jesús es liberación de yugos, todo lo que nos impide SER, plenamente y dignamente. El nos libera del individualismo, del consumismo, de los fundamentalismos, de la xenofobia y la lgttbfobia, de las pobrezas y la ignorancia. El nos libera de todo lo que nos impide ser imagen y semejanza divina.

En Navidad celebramos la fragilidad divina, que en la humanidad de Jesús de Nazaret nos hace fuertes. En las palabras y los gestos de Jesús de Nazaret, Dios restaura a la humanidad opresora y oprimida, discriminadora y discriminada, victimaria y víctima, brindándole equidad y justicia.

Este es el contenido del regalo.

Las comunidades cristianas, discípulas de Jesús de Nazaret, nos sentimos invitadas por el profeta Isaías a anunciar la alegría, la paz y la liberación con justicia; pero no sólo con palabras, sino siguiendo el ejemplo del Maestro, con gestos que dignifiquen a las personas, santifiquen a la Iglesia y contribuyan a la realización del Reinado anunciado por Jesús.

Hoy más que nunca, las comunidades cristianas tenemos que levantarnos en medio de la sociedad y la cultura del siglo XXI para anunciar que tanto amó Dios a la humanidad y a su creación, que en Jesús revela su amor incondicional, inclusivo y restaurador de la dignidad y los derechos humanos, a todas las personas, en todos los lugares y de todos los tiempos, porque Dios no hace diferencia entre las personas.

Buena semana a todos y todas.
+ Julio.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Tercer domingo de adviento: "Otra Iglesia es posible"




Comunidad eclesial Diversidad Cristiana de Uruguay.
Misión San Sebastián – Diversidad Cristiana de Colombia.
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Tengan mucha alegría en este tercer domingo de Adviento.


 “10Entonces la gente le preguntó: —¿Qué debemos hacer? 11Juan les contestó: —El que tenga dos trajes, dele uno al que no tiene ninguno; y el que tenga comida, compártala con el que no la tiene.

12Se acercaron también para ser bautizados algunos de los que cobraban impuestos para Roma, y le preguntaron a Juan: —Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros? 13Juan les dijo: —No cobren más de lo que deben cobrar.

14También algunos soldados le preguntaron: —Y nosotros, ¿qué debemos hacer? Les contestó: —No le quiten nada a nadie, ni con amenazas ni acusándolo de algo que no haya hecho; y confórmense con su sueldo.

15La gente estaba en gran expectativa, y se preguntaba si tal vez Juan sería el Mesías; 16pero Juan les dijo a todos: “Yo, en verdad, los bautizo  con agua; pero viene uno que los bautizará con el Espíritu  Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. 17Trae su aventador en la mano, para limpiar el trigo y separarlo de la paja. Guardará el trigo en su granero, pero quemará la paja en  un fuego que nunca se apagará.” 18De este modo, y con otros  muchos consejos, Juan anunciaba la buena noticia a la  gente” (Lucas 3,10-18 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


El relato evangélico presenta tres grupos de la sociedad en diálogo con Juan que estaba bautizando en el río Jordán. Los tres grupos tenían algo en común: eran rechazados por los judíos piadosos y el sistema religioso. La gente del pueblo era considerada ignorante de la Ley de Dios y por tanto en situación de pecado; los que cobraban impuestos eran considerados traidores porque colaboraban con el imperio en la recaudación y en muchos casos abusaban de esa función para enriquecerse; los soldados representaban el poder imperial que les estaba sometiendo, un imperio que era considerado pagano.

Sin embargo, estos tres grupos de la sociedad judía acogieron la invitación a la conversión y preguntaban a Juan “¿Qué tenemos que hacer?”, mientras los judíos piadosos representados en los fariseos y el sistema religioso, representado en los maestros de la Ley y sacerdotes, pareciera que no entendieron o no aceptaron el mensaje de Juan, un mensaje de alegría y esperanza porque el Reino de Dios se acercó a la humanidad y todo el mundo vería la salvación de Dios (cf. Isaías 40,3-8).

Algo similar sucede en nuestros días con la Iglesia. Mandatada por Dios para ser un espacio inclusivo y liberador para todas las personas (cf. Mateo 22,8-9) se ha transformado en juez de la humanidad; sus líderes enviados a servir a ejemplo del Maestro (cf. Mateo 20,25-28) se han autodesignado príncipes de la Iglesia y reclaman honores y se regocijan en sus títulos: “santidad”, “beatitud”, “eminencia”, “excelencia”, “monseñor”, “reverendo” … mientras que Jesús, que es fundamento de la Iglesia se designó a sí mismo “hijo del hombre” que puede traducirse como humano, simplemente hombre.

Las comunidades cristianas debemos preguntarnos este domingo, junto con la gente, los cobradores de impuestos y los soldados, porque hemos errado el camino: “¿Qué debemos hacer?”.

El adviento es un tiempo para renovar la esperanza. Una esperanza que dice a la sociedad y la cultura contemporáneas, que otra Iglesia es posible, organizada como en los primeros tiempos, en comunidades diversas y autónomas, solidarias y serviciales, alegres y testificadoras, inclusivas y llenas de esperanza, comprometida con la dignidad humana y los derechos humanos y civiles de todas las personas, en todos los lugares, “porque Dios no hace diferencia entre las personas” (Hechos 10,34).


Buena semana para todas y todos.
Feliz domingo en familia y en comunidad.
Tercer domingo de adviente.
+ Julio.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Segundo domingo de Adviento: “Otro cristianismo es posible”.




Comunidad eclesial Diversidad Cristiana de Uruguay.
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Tengan mucha paz en este segundo domingo de Adviento.

Dice el profeta Isaías: “Una voz grita en el desierto: ‘Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto. Todo valle será rellenado, todo cerro y colina será nivelado, los caminos torcidos serán enderezados, y allanados los caminos disparejos. Todo el mundo verá la salvación que Dios envía.’” (40,3-5).

Los acontecimientos de la actual coyuntura, revelan que el cristianismo no está pudiendo generar la esperanza y el compromiso en las transformaciones necesarias, para que vivamos con dignidad. Se hace necesario plantearnos nuestra fe, muestra esperanza y nuestro testimonio a la luz del anuncio liberador y dignificante de Jesús de Nazaret.

Algunos sectores del cristianismo no logran entablar un diálogo maduro con las sociedades y las culturas de nuestro siglo, que se caracteriza por transformaciones aceleradas, no pudiendo ser sal y luz para quienes les rodean; utiliza un lenguaje anacrónico, dogmático, fundamentalista, inentendible para la sociedad y la cultura del siglo XXI.

Unas sociedades y unas culturas que nos demanda la razón de nuestra esperanza. Una esperanza, de la que no tenemos un pleno convencimiento. El establecimiento del Reinado de Dios en este mundo, manifestado en paz y justicia, en solidaridad y equidad, en derechos y dignidad para todas las personas, lo hemos cambiado por un Reino de Dios en el cielo después de la muerte, lugar en el que se hará justicia. Nada más lejos del mensaje de Jesús.
El cristianismo durante siglos, cambió la razón de su esperanza, la promesa de Jesús por la promesa de una tradición, que fue creada para adormecer las conciencias, garantizar los privilegios, aumentar las desigualdades, monopolizar el poder.

El cristianismo durante siglos defendió la esclavitud, reafirmó la inferioridad de las mujeres, obstaculizó el desarrollo de la ciencia, generó la homofobia, sostuvo el odio al pueblo judío, se extendió haciendo uso de la fuerza e imponiéndose a través de la persecución, la opresión y hasta la guerra.

Sin embargo, en cada época, fueron surgiendo pequeños movimientos que dieron claras señales, a las sociedades y las culturas de su tiempo, de que el movimiento de Jesús se mantenía vivo haciendo presente su mensaje liberador y transformador, a quienes mostraran disposición a recibirle.

Adviento, es el tiempo de reavivar la esperanza, en que otro cristianismo es posible; un cristianismo capaz de dialogar con las sociedades y las culturas contemporáneas; capaz de redescubrir nuevas formas para comunicar al mundo, la verdad sobre Jesucristo y su mensaje inclusivo; capaz de renunciar a los privilegios y al poder, para imitar a quien es su fundamento, Jesucristo que vino a servir; capaz de abrir las puertas para que todas las personas sin exclusión, puedan acceder a la fiesta de la vida, una vida plena, digna y abundante para todas y todos; capaz de aceptar, sin juicios, sin condenas, sin exclusiones la diversidad humana y la diversidad cultural en todas sus expresiones, imitando al movimiento que generó Jesús en torno suyo.

La “salvación de Dios para todo el mundo” no es el cielo, sino la transformación de las estructuras injustas en este mundo, aquí y ahora. La salvación de Dios para el todo el mundo, que promete el profeta Isaías y que reveló plenamente Jesús, es la erradicación de la pobreza porque no hay pobreza digna, es la erradicación de la desigualdad de géneros porque Dios no hace diferencia entre las personas, es la erradicación de la injusticia porque Dios toma partido por las víctimas, es la erradicación de la exclusión porque Dios sale a los caminos a convocar a todas las personas a su fiesta y a su mesa, es la erradicación de la discriminación porque Dios asumió la naturaleza humana haciéndola digna, es la erradicación salvaje de los recursos naturales porque Dios nos puso en este planeta junto a otras criaturas para que fuera un hogar común para toda su obra.

Otro cristianismo es posible, para las sociedades y las culturas del siglo XXI, un cristianismo que retorne a los caminos del discipulado de Jesús, éste es el mensaje de Diversidad Cristiana para todas las comunidades de fe y las personas de buena voluntad.

Feliz domingo de Adviento.
8 de diciembre de 2012.
+ Julio.