Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

martes, 31 de enero de 2012

Comentarios a la Biblia Queer - Génesis (décima tercera entrega)

GÉNESIS / BERESHIT
Autor: Michael Carden
Traducción: MCRP (Diversidad Cristiana)


Reconciliación entre Jacob y Esaú

Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, se echó sobre su cuello, y le besó, y lloraron.

Una lectura utópica “queer” de esta reconciliación, podría ser: Esaú se revela, no como el “macho derecho”, sino como un “osito gay”. Jacob y Esaú se transforman en algo parecido a Gilgamesh y Enkidu, el par de varones heroicos de la mitología mesopotámica. Esta reconciliación sigue a la noche en que Jacob lucha con extraño visitante nocturno. (Génesis 32. 22-32)

Una tradición Rabínica identifica esta entidad con el ángel guardián de Esaú, y Zornberg afirma que esa figura representa literalmente el principio de la “autenticidad” de Esaú (Zornberg 1996: 234) Ostriker presenta una versión altamente erotizada de esta lucha. Jacob ve en el otro a un oscuro – “del colore de las aceitunas negras” – mellizo – “tan hermoso” – de él mismo (Ostriker 1994: 98) Ostrikerevita el erotismo de la escena – “No es como hacer el amor. Diferente. Diferente” (Ostriker 1994: 99) Sus negaciones repetidas no pueden escapar al hecho de que la lucha, especialmente durante toda la noche, es una imagen poderosamente masculina del amor macho/macho. En su descripción, jadean y gimen, resbalando y deslizándose cara con cara, palabras que evocan el erotismo del frotis en el sexo inter-femoral, un erotismo de mellizos.  Continuando con esta lectura utópica “queer”, después de la reconciliación erótica de los hermanos, Isaac, su padre, no necesita ya vivir una falsa masculinidad, proyectada a través de su hijo favorito, y puede finalmente liberarse de las ataduras de la Akedah, quizás para abrazar una posibilidad trasgénero. Rebeca, quien se embarca en una aventura hacia lo desconocido, algo recordatoria de la fábula de la Bella y la Bestia, y en un giro “queer” de esa fábula, descubre que en el hombre hechizado con el que se ha casado, está la mujer de sus sueños, la hermana del deseo de su corazón.

Vayetze (28.10 – 32.3)
Jacob huye hacia los parientes de su madre, un viaje que regresa por el camino que hizo Eliezer muchos años antes.

Jacob huye de la enemistad de su hermano; esto – con el viaje de Eliezer de acuerdo con los deseos de Abraham – es una de las muchas vueltas y cambios que marcan los dos relatos. Eliezer encontró a Rebeca viviendo en una aparente familia matriarcal. Ella negocia con su madre y su hermano, Labán, aunque es ella misma la que decide su destino. Jacob ha encontrado que en esta nueva generación, el matriarcado ha sido reemplazado por el patriarcado. Jacob ha llegado a la casa de Labán y todas sus siguientes negociaciones serán con este. Jacob encuentra a Raquel junto a un pozo, como Eliezer lo hizo con Rebeca. Sin embargo, a diferencia de esta, Raquel no habla en este encuentro. Más aún, Jacob, no Raquel, repite las acciones de Rebeca. Se aproxima a Raquel, en lugar de esperar que ella se le acerque. Abre el pozo, saca el agua y da de beber a la oveja de Raquel. Rebeca fue la que proporcionó el agua para Eliezer y sus camellos. Jacob se anuncia como el hijo de su madre, pero Raquel corre hacia su padre. En forma provocativa, Ellen Frankel sugiere que Rebeca ha criado a su hijo Jacob como si fuera una hija, “enseñándole las formas tradicionales de las mujeres…a jugar el papel de mujer en el drama familiar” (Frankel 1996: 50)

Es probable que Rebeca haya criado a su hijo no conforme al papel heteronormativo de varón; pero en lo que sigue, puede argumentarse que Labán coloca a Jacob en un corte del patriarcado. Génesis dice que Jacob ama a Raquel, pero en casa de Labán, las mujeres no opinan en cuanto a su propio destino. Son la propiedad de su padre, y Jacob debe comprar a Raquel, con siete años de trabajo para Labán. Cuando llega el tiempo, sin embargo, Jacob se encontrará engañado, en un extraño eco de su propia decepción con Isaac. En lugar de Raquel, la hija más joven, Labán ha elegido a la mayor, Lea. En este extraño giro del motivo del primogénito, parecería que este ha sido mejor que el más joven. Pero Lea, que no ha sido consultada para nada, está destinada a una unión sin amor. Jacob todavía desea a Raquel y debe aceptar trabajar otros siete años, antes de que Labán se la entregue. A ambas, Lea y Raquel, su padre les entrega  doncellas, Zilpa y Bilba, en sus bodas.Por tradición, estas dos mujeres son medio hermanas de Lea y Raquel, por ser hijas de Labán con sus concubinas.

En esta familia patriarcal, las mujeres no tienen opinión sobre su propio destino – por lo menos, hasta ahora no han hablado – y su padre dispone de ellas como si fueran una mercancía. En consecuencia, no hay solidaridad entre ellas. Jacob ama a Raquel, pero Lea permanece sin amor. A continuación, se desarrolla una trágica batalla de vientres. Para ganar el amor de su esposo, Lea se embarca en una campaña para tener un bebé. En esta empresa, no solo está bendecida por la divinidad, que le asegura concepciones fáciles, pero también en su favor está el hecho de que Raquel es estéril. En la economía patriarcal, el valor de una mujer se determina por su productividad, su fecundidad. Ella debe producir progenie, hijos varones, que tengan valor y estatus en la familia patriarcal. Lea tendrá seis hijos varones, a cada uno de los cuales pondrá un nombre que registre su dolor y su triunfo. La esterilidad de Raquel hace eco a la de Rebeca y Sara, y – como tal – hace eco del andrógino primigenio. ¿Es por eso que Génesis nos cuenta que Jacob, el hombre criado como una hija, la ama desde que la ve por primera vez? Sin embargo, Raquel no confía en este amor, y le grita a Jacob: - ¡Dame hijos, o me voy a morir! (Génesis 30.1)

Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: - Dame hijos, o si no, me muero.

No contenta con las protestas de Jacob, en cuanto a que solo la divinidad puede ayudarla, Raque actúa para resolver la situación, en una forma que otra vez recuerda a Sara. Entrega a su medio-hermana, Bilba, como esposa, a Jacob. Como Agar antes, Bilba será una madre subrogante para Raquel. Bilba no tiene opinión en esta transacción; no habla nada. Raquel da nombre a los hijos varones de su medio-hermana, y se apropia en forma arrogante de ellos, en términos de su propia vida, no la de Bilba. A pesar del hecho de que – para esta fecha – ella ha dado a luz a cuatro hijos. Lea hace lo mismo con su medio-hermana, Zilpa, que – como antes Bilba – permanece en silencio y pasiva en esta transacción. El silencio de estas mujeres ha sido continuado en la tradición judaica, que habla de cuatro matriarcas, Sara, Rebeca, Lea y Raquel, no de seis.

La competencia reproductiva de las dos hermanas llega a un clímax después que el hijo de Lea, Ruben, le trae algunas mandrágoras (plantas), en hebreo, dudaim. El peso de la opinión es que la planta llamada “Mandragoraofficinalis” está relacionada con la sombra nocturna familiar. También se conoce como la “manzana de Sodoma”, o la “manzana del amor”. En la cultura árabe, se conoce como la “manzana de Satán”. La planta es conocida por sus efectos narcóticos y mágicos y la considera un afrodisíaco. Raquel arregla con Lea que esta última tendrá a Jacob por otra noche, a cambio de las plantas. El texto no dice por qué Raquel las quiere, pero se deduce que las desea o para propósitos de fertilidad,  para ayudarla a concebir, o quizás para que su cualidad afrodisíaca anime a Jacob a la tarea. Después de todo, ¿su acercamiento a Jacob para tener hijos con él, indica una dificultad sexual entre los dos, como el corazón del problema? (¿Es que Raquel, haciendo eco al principio del andrógino, quiere sacar la mujer en Jacob?)

Es sorprendente que Lea – dada la antigua rivalidad entre ellas – acepte el pedido de Raquel. Ella concibe dos hijos más de Jacob, pero finalmente “da a luz a una niña y la llama Dina” (Génesis, 30.21)

Después dio a luz una hija, y la llamó Dina.

El nacimiento de Dina es la primera mención a una hija, en la saga del linaje de Sara y Abraham. La importancia de este hecho, ha dado lugar a un relato sorprendente de transgénero. Lea sabe que Jacob tendrá doce hijos varones. Han nacido ya once de ellos,  seis de ella, dos de Bilba, dos de Zilpa, pero solo uno de Raquel. Si Lea tiene un séptimo hijo varón, entonces Raquel seá su doncella. Lea ruega que su hijo sea niña, y la divinidad, acepta y cambia el sexo del niño en su vientre. Dina fue concebida varón, pero se le cambió el sexo, para que naciera como niña. (Zlotowitz 1986: 1310)

sábado, 28 de enero de 2012

Reflexión semanal. Cuarto Domingo del Tiempo de la Iglesia.

 Jesús en la sinagoga de Cafarnaún inaugura el Reinado de Dios.

“Llegaron a Cafarnaúm, y en el sábado Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. La gente se admiraba de cómo les enseñaba, porque lo hacía con plena autoridad y no como los maestros de la ley.

En la sinagoga del pueblo había un hombre que tenía un espíritu impuro, el cual gritó: —¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? Has venido a destruirnos ( ). Yo te conozco, y sé que eres el Santo de Dios. Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole: —¡Cállate y deja a este hombre!. El espíritu impuro hizo que al hombre le diera un ataque, y gritando con gran fuerza salió de él.
Todos se asustaron, y se preguntaban unos a otros: —¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, y con plena autoridad! ¡Incluso a los espíritus impuros da órdenes, y lo obedecen! Y muy pronto la fama de Jesús se extendió por toda la región de Galilea” (Marcos 1,21-28 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).



1-    Contextualización del texto bíblico

El relato evangélico se realiza en tres escenas.

En la primer escena, la presentación (versículos 21 – 22), Jesús llega a Cafarnaún, la ciudad más grande a orillas del lago de Galilea y entra en la sinagoga. El sábado, que era el día de reposo dedicado especialmente a YHWH (Ex 20,8-11; 31,12-17; Lv 23,3; Dt 5,12-14) Jesús entra en la sinagoga. La sinagoga era el centro de reunión e instrucción de la comunidad judía, cumpliendo funciones significativas en materia religiosa, educativa y social. El jefe de la sinagoga presidía todos los asuntos (Lc 8,41; 13,14; Hch 13,15) y tenía un ayudante (Lc. 4,17). Cualquier persona competente, esto es hombre –ni mujer ni niño- tenía derecho a dirigir la oración o leer las Escrituras y luego explicarlas (Lc 4,20-21; Hch 13,14-41). Y Jesús comienza a enseñar con autoridad y eso causaba admiración en la gente que le oía, pues los Maestros de la Ley enseñaban basándose en doctrinas transmitidas de generación en generación. Esta autoridad de Jesús hizo que la gente le admirara y respetara (Lc 4,22: Jn 7,16).

En la segunda escena, el contenido central del texto (versículos 23-26) presenta a un hombre con un espíritu impuro que entabla diálogo con Jesús. En la antigüedad, se veía en muchas enfermedades de las personas una incidencia de espíritus malos o del propio demonio (Mc 5,2-16, Lc 7,21; Hch 19,12).  El hombre realiza dos afirmaciones: “Has venido a destruirnos” y “te conozco y sé que eres el Santo de Dios” (versículo 24). Esta última expresión hace referencia a la estrecha e íntima relación de Jesús con YHWH. En este punto y en este contexto literario, no podemos forzar el texto bíblico para fundamentar la divinidad de Jesús. Es una clara referencia al rol mesiánico. Referencia que se reafirma en la respuesta de Jesús: “Cállate y deja a ese hombre” (versículo 25). “Cállate”: imponiendo ya desde el comienzo de su ministerio el secreto mesiánico (cf. Mc 1,25 impone silencio a un demonio que le reconoce; 1,34 impide que muchos demonios revelen su identidad; 1,43 impide a un leproso sanado contar sobre lo sucedido; 3,12 impide que los demonios le den a conocer; 5,43 al resucitar a la hija de Jairo advierte a los testigos que no lo digan a nadie; 8,26 al restablecer la vista del ciego le dice que no entre a la aldea para no ser revelado; 8,30 cuando Pedro lo reconoce como Mesías lo conmina a que no sea revelado a nadie; 9,9 luego de la transfiguración Jesús prohíbe que se hable sobre lo sucedido). Y “deja a ese hombre”: revelando que el Reinado de Dios se había establecido (Lc 4,16-21). Esta escena finaliza con la liberación del hombre. Jesús lo sana, restituye su dignidad vulnerada por las creencias del sistema religioso (Lc 5,17-26; Jn 9,1-7) y le incluye nuevamente en la comunidad.

Pero en esta escena central sucede algo más. Este hombre endemoniado fue liberado de su mal e incluido en la comunidad el sábado. Jesús comienza a revelar la irrupción del Reinado de Dios en la historia humana, el día sagrado de reposo. Este gesto reiterado una y otra vez lo pone en clara confrontación con el sistema religioso de su época (Mt 12,9-14; Lc 13,10-17; 14,1-6; Jn 5,9-18; 7,21-24; 9,13-16).

En la tercera escena, la conclusión (versículos 27-28), presenta a las personas en la sinagoga maravillada por la nueva forma de explicar las Escrituras. Jesús no repitió las tradiciones farisaicas, sino que, con fidelidad creativa en sus palabras y con gestos que permitían suponer el inicio de los tiempos mesiánicos, transmitió autoridad a quienes le escuchaban. Tanto, que dieron testimonio y su fama se extendió por la región.

2-    El mensaje aquí y ahora:

Las comunidades cristianas debemos ser muy cuidadosa en nuestras afirmaciones respecto de otras personas y otros colectivos.

Aquellas afecciones físicas o psicológica, que en tiempos de Jesús se entendía que eran posesiones demoníacas, en la actualidad sabemos que son hechos naturales (enfermedades mentales: Mc 5,1-20; epilepsia: Mc 9,1-29; mudez: Mt 9,32-35; la ceguera: Mt 12,22-24). Lo diferente y lo desconocido nos genera temor. Lo que no responde a nuestras expectativas socio culturales nos lleva a excluir. La apariencia nos confunde y nos conduce a discriminar. Recuerdo que hace poco, un miembro de la comunidad me llamó al celular preocupada porque un joven drogadicto estaba tirado en la vereda hacía algunas horas. Le pregunté cómo sabía que era drogadicto. Ella me respondió por su apariencia. Entonces le pregunté si tal vez no sería un joven pobre que iba caminando y lo asaltaron, o que se sintió mal y se desmayó. El hecho de ser joven y vestirse de forma que no responde a nuestras expectativas hizo que este miembro de la comunidad supusiera que era un adicto y disparó su mecanismo de discriminación y exclusión: “llamo a la policía pero no me acerco”.

Pero esas personas, al igual que el hombre endemoniado del relato evangélico, podrían estar reconociendo la presencia mesiánica mientras que a nuestras comunidades nos pasa desapercibida. Tal vez porque seguimos como los maestros de la Ley, aferrados a nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestras doctrinas y sistema de creencia.

El mensaje de Jesús interpela a las personas que lideran las comunidades cristianas, a desarrollar con fidelidad creativa, la interpretación de las Escrituras, para comunidades que transitan el siglo XXI profundamente influenciada por la modernidad (cf Mc 1,22); pero también interpela a esas comunidades, a dar testimonio a una sociedad y una cultura, profundamente marcada por la ciencia y la tecnología sin lugar para las manifestaciones sobrenaturales (cf Mc 1,28).

Este es el contexto en el cual Diversidad Cristiana está llamada a desarrollar su misión, que no es otra, que continuar la obra de Jesús el Mesías: establecer el Reinado de Dios en las relaciones humanas, constituyendo una comunidad de iguales, abierta a la diversidad en todas sus formas, restituyendo dignidades vulneradas; porque “Dios no hace diferencia entre las personas” (Hch 10,34).

Buena semana para todos y todas.
+ Julio.

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(1) Esta frase puede traducirse en interrogativo o en afirmativo. En el presente contexto literario es preferible la afirmación a la interrogación

viernes, 27 de enero de 2012

Día Internacional en memoria de las víctimas del Holocausto

Día Internacional 
en memoria de las víctimas 
del Holocausto.
27 de enero

El 1º de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7 en la que designó la fecha del 27 de enero Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

El 27 de enero fue elegido para conmemorar el Día Internacional de Recordación del Holocausto porque en esa fecha, en 1945, el ejército soviético liberó el mayor campo de exterminio nazi, en Auschwitz-Birkenau (Polonia).

miércoles, 25 de enero de 2012

Otro Dios es posible - ¿Rezar el rosario? (entrevista 18)

Otro Dios es Posible.
ENTREVISTA 18
¿Rezar el rosario?




REZADORA    Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo…

FIELES    Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores…


RAQUEL     Continuamos en Nazaret, ahora en la iglesia cristiana ortodoxa de la Anunciación. Un grupo de peregrinos católicos reza un rosario en honor de la madre de Jesús. Y estamos de nuevo con Jesucristo, cubriendo su segunda venida a la tierra. Una devoción hermosa la del rosario, ¿no le parece?

JESÚS    Sácame de una duda, Raquel… ¿por qué repiten y repiten lo
mismo?

RAQUEL     Porque así es el rosario. Mi abuelita me enseñó que hay que
rezar diez avemarías por cada misterio. Y como hay cinco misterios son 50 avemarías. Y como hay tres rondas de misterios, 150 avemarías repetidas.

JESÚS    ¿Y quién inventó esa retahíla?

RAQUEL     Entiendo que fue su madre María la que le entregó el rosario a... no me acuerdo a qué santo. ¿Usted no sabe eso?

JESÚS    ¿Ella?... Qué extraño… ¿Por qué no consultas a uno de esos amigos tuyos que saben tanto?

RAQUEL     Espere un momento… Voy a contactar con alguien que seguro conoce de estas historias… ¿Eduardo del Río, Rius?... Habla Raquel Pérez, de Emisoras Latinas... Estoy aquí en Nazaret con el mismísimo Jesucristo... Quisiéramos saber sobre el rosario y sus orígenes...

RIUS     Uy, para eso tienes que irte ochocientos años atrás, al siglo 12, cuando un fraile español, Domingo de Guzmán, estaba empeñado en convertir a los albigenses.

RAQUEL     ¿Y quiénes eran esos albigenses?

RIUS     Cristianos pacíficos y hasta místicos que cuestionaban la autoridad del Papa de Roma. Entonces, este fraile dijo que la madre de Jesús se le había aparecido y le había dado un rosario para convertir a los albigenses.

JESÚS    Pregúntale si se convirtieron...

RAQUEL     Jesucristo pregunta si se convirtieron...

RIUS    Bueno, no les quedaba más remedio… Porque a los que no se convertían… los quemaban vivos en la hoguera.

JESÚS    ¿Cómo dijo?
 
RIUS    Después, en el siglo 16, el Papa Pío Quinto ordenó que los soldados cristianos rezaran ese rosario antes de la batalla contra los turcos musulmanes, enemigos de Roma. En Lepanto chocaron los dos ejércitos... Fue una carnicería. ¡El Papa declaró que gracias a la virgen María habían aplastado a los musulmanes!

JESÚS    ¡Qué cosa tan abominable!

RAQUEL     Aunque también, Jesucristo, es comprensible que su madre se ponga de parte de los ejércitos cristianos...

JESÚS        Pero, ¿cómo puedes decir eso, Raquel? No hay ejércitos cristianos. Los ejércitos están hechos para matar. Y mi madre nunca mató ni ayudó a matar a nadie.

RAQUEL     Muchas gracias por la información, amigo Rius. En cualquier momento lo volvemos a contactar… Me sospecho, Jesucristo, que nuestra audiencia estará desconcertada, porque en muchas apariciones su madre María ha pedido que recen el rosario. ¿O tampoco? 

JESÚS    Mi madre era una persona muy sencilla. ¿Cómo crees que ella va a pedir que la saluden repitiendo cincuenta veces la misma oración?

RAQUEL     Pero hay muchas personas sencillas, mi abuelita por ejemplo, que rezan el rosario... Así encuentran paz en su corazón, se acercan a Dios.

JESÚS    Bueno, eso es como quien se sienta junto a un río y la música del agua le sosiega el espíritu. Pero que ni tu abuelita ni nadie crea que por repetir y repetir una oración van a ser más escuchados por Dios. Porque Él ya sabe lo que necesitamos antes de pedírselo.

RAQUEL     Entonces, ¿qué oraciones debemos rezar? Más aún, ¿sirven para algo las oraciones? No pierdan nuestra sintonía ni dejen de visitar nuestro sitio web, www.emisoraslatinas.net Reportó para ustedes desde Nazaret, Raquel Pérez.

CONTROL    CARACTERÍSTICA MUSICAL

LOCUTOR    Otro Dios es Posible. Entrevistas exclusivas con Jesucristo en su
segunda venida a la Tierra. Una producción de María y José
Ignacio López Vigil con el apoyo de Forum Syd y Christian Aid.


MÁS DATOS SOBRE ESTE POLÉMICO TEMA…

Cómo nació el Avemaría

La primera parte de la oración conocida como Avemaría (Dios te salve María, llena eres de gracia…) ya aparece en el Misal Romano desde el siglo VII. Tres siglos más tarde, era frecuente en varios países de Europa que la gente rezara repitiendo decenas de veces esas frases. Para entonces, era tradición en los monasterios que los monjes rezaran diariamente los 150 salmos de la Biblia. Como la gente común no sabía leer ni tenía acceso a los libros empezó a sustituir la práctica monástica repitiendo 150 veces la primera parte del Avemaría. A esta devoción la llamaban “el salterio de María”.

En el año 1208, en plena guerra de la iglesia romana contra los cátaros o albigenses, a quienes consideraba herejes, en tierras hoy francesas, un fraile español, Domingo de Guzmán, dijo que María se le había “aparecido” para recomendarle ese rezo como “arma poderosa” contra los herejes y para pedirle que propagara la devoción del “rosario” —de salterio pasó a ser rosario—. Casi tres siglos después ya se había hecho costumbre en muchos países añadir a la oración la segunda parte del Avemaría: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros…


El rosario: un arma política

Hasta el día de hoy la devoción católica del rosario ha estado asociada tanto a la piedad popular más tradicional, que encuentra en esta repetición de palabras conocidas calma y consuelo, como a proyectos político-militares tan alejados de las enseñanzas de Jesús como son las guerras de religión.

En 1571, los soldados de los Estados Papales, de Venecia, Génova y España combatieron con los musulmanes en Lepanto y después de la carnicería de aquella batalla naval atribuyeron al rezo del rosario la victoria del cristianismo sobre el Islam. En 1716, el Príncipe Eugenio de Saboya derrotó en Temesvar, en la Rumania moderna, a un ejército turco y también se atribuyó esta victoria militar al rezo del rosario por las tropas cristianas. En 1917, el rezo del rosario fue recomendado en Portugal, en una de las muchas “apariciones” de María en Fátima, para “la conversión de Rusia”, es decir, para el fracaso del proyecto político que se iniciaba en ese país.

Actualmente, el rezo del rosario está asociado a la cruzada vaticana contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: en Cleveland, Estados Unidos, Jesucristo habría hablado a una vidente para pedirle que se rece un rosario especial, en el que las cuentas son lágrimas con un feto inserto en ellas. Según la vidente, este rezo tiene por misión detener los abortos, el control de la natalidad y la píldora del día siguiente, prácticas que, según esta disparatada “revelación”, son la causa de las guerras y de los desastres naturales que devastan nuestro mundo.


El rosario: un mantra

En su versión más benévola, el rezo del rosario en el catolicismo —esa rutinaria y rítmica repetición de palabras— tiene similitudes con los “mantras” del hinduísmo y del budismo. Un “mantra” es una oración corta que se repite como estribillo muchas veces. “Man” significa mente y “tra” significa liberar. Es una palabra o grupo de palabras sin un contenido semántico específico que se recita un determinado número de veces para conseguir liberar la mente elevando la conciencia a un plano superior, y también para alcanzar logros materiales o metas espirituales. Según el hinduísmo, el mantra “Om” es el sonido primigenio del universo, el origen y principio de todos los mantras. En la tradición hindú que en Occidente está representada por el movimiento Hare Krishna, se promueve el canto de mantras para el beneficio espiritual de las mentes.


Eduardo del Río, Rius

Eduardo del Río, mejor conocido como Rius, es un escritor mexicano, humorista y caricaturista. Especialista en la divulgación didáctica de los más diversos temas (historia, alimentación, ecología, filosofía, biografías, política, economía). Ha escrito varios libros buscando develar las incoherencias de la religión católica, la historia de los Papas y otros temas religiosos, tratando siempre de reivindicar el humanismo de Jesús de Nazaret. Quién mejor que Rius para participar en el programa descubriendo la relación histórica entre la piadosa devoción del rosario y algunas campañas militares.


La oración de Jesús

Jesús criticó la forma de rezar de los fariseos, que lo hacían en público y repitiendo fórmulas (Mateo 6,5-8). Y en varias ocasiones los evangelios dan cuenta de la costumbre de Jesús de rezar en el silencio de la noche (Lucas 5, 16). Probablemente, Jesús cumpliría con las oraciones tradicionales en su pueblo: al amanecer, al atardecer, antes de las comidas y los sábados en la sinagoga. Pero lo que llamó la atención de sus contemporáneos fue su forma personal de rezar hablando sencillamente con Dios, sin las formalidades y las rutinas de la piedad tradicional.

Material elaborado por los hermanos Vigil.

martes, 24 de enero de 2012

Comentarios a la Biblia Queer - Génesis (décima segunda entrega)

GÉNESIS / BERESHIT
Autor: Michael Carden
Traducción: MCR

 Continuación.

 Esta es la historia de Isaac, el hijo de Abraham.

Se nos dice que Isaac se casó con Rebeca, pero luego se dice que Rebeca es estéril. La esterilidad la une a Sara, y así – como Sara – esto representa el resurgir del primitivo andrógino, en oposición al patriarcado heteronormativo. Desde el momento en que encontramos a Rebeca, ella se presenta como no conforme a los estándares patriarcales para las mujeres. Su nacimiento es anunciado en una línea que comienza con una mujer. Cuando conoce a Eliezer, no solo responde con una fuerte generosidad (Ostriker 1994: 92) al pedido de este extranjero por agua, sino que – audazmente – se hace cargo de las necesidades de sus camellos y luego, con confianza, le ofrece la hospitalidad de la casa familiar (Génesis 24.18-25):

-Beba usted, señor – contestó ella.
Y en seguida, bajó su cántaro, lo sostuvo entre las manos y le dio de beber. Cuando el siervo terminó de beber, Rebeca le dijo:
-    También voy a sacar agua para sus camellos, para que beban toda la que quieran – Rápidamente vació su cántaro en el bebedero y corrió varias veces al pozo…
Y ella contestó: - Soy hija de Betuel, el hijo de Milca y de Nacor. En nuestra casa hay lugar para que usted pase la noche y también suficiente paja y comida para los camellos.

Quizás es la autoridad confiada por la cual ella realiza tal hospitalidad, la que motiva a Zornberg igualarla con Abraham, y su práctica de hospitalidad en Mamré (Zornberg 1996: 139) Pero es a la casa de su madre donde Rebeca lleva a Eliezer y es con su hermana, Laban, que Eliezer discute su misión. El padre de Rebeca se menciona brevemente en el versículo 50, pero es insignificante en esta familia, que parece estar basada en una estructura matriarcal. Mientras la madre y el hermano tratan de llevar adelante las negociaciones con Eliezer, dejan a los deseos de Rebeca la solución del asunto. Es solo Rebeca quien decide regresar con Eliezer. Cuando lo hace, va en compañía de su ama y así Rebeca – igual que Sara – está en una relación con el mismo sexo, pero esta es muy íntima y larga, también cruzando la edad y la clase social.

Génesis 24. 59:
Entonces dejaron ir a Rebeca y a la mujer que la había cuidado siempre, y también al siervo de Abraham y a sus compañeros…

Ostriker implica que hay tradiciones misóginas de Rebeca físicamente emasculando a Isaac, que ella “lo puso en ridículo” y “llegó dentro de sus testículos” (Ostriker 1994: 91) Lo que indican estas tradiciones es que Rebeca no se conforma con las normas patriarcales en cuanto al papel de las mujeres y las esposas. Actúa en forma autónoma y con determinación, plantándose en su propio futuro (Ostriker 1994: 92) Sin embargo, estas tradiciones también indican que Isaac tampoco se conforma con estas normas patriarcales. A pesar de, o debido a, la Akedah, aunque trata en lo posible, no puede realizar la masculinidad que se espera de él. En efecto, hay una tradición en cuanto a que no solo Rebeca, sino también Isaac son estériles. De modo que – en lugar de culpar a Rebeca – hay un reconocimiento de que existe algo en Isaac mismo que le impide cumplir con la masculinidad esperada de él. De acuerdo con Génesis, Isaac tiene 40 años cuando se casa con Rebeca y 60 cuando ella tiene a Esaú y a Jacob. ¿Es el embarazo de Rebeca el resultado de una concepción milagrosa como ocurrió con Sara? Yo diría que Génesis 26, en cuanto a Rebeca, Isaac y Abimelec, no permite tal interpretación. Esta curiosa historia, en la cual Isaac hace pasar a Rebeca por su hermana cuando están viajando por Gerar, recuerda en dos ocasiones cuando Abraham hace pasar a Sara por su hermana.

En efecto, Génesis 26 combina rasgos de ambas historias. Tiene lugar en Gerar, gobernada por un rey llamado Abimelec, igual que en el segundo relato de Abraham y Sara. Más aún, Isaac y Rebeca se mudan a Gerar debido a la hambruna, la misma razón que lleva a Abraham y Sara a Egipto en el primer relato, de Génesis 12. Sin embargo, en esta historia, a diferencia de Sara, Rebeca es una madre de gemelos, mientras Sara no tiene hijos en los relatos paralelos. Además, Rebeca no es salvada por la intervención divina como lo fue Sara. En lugar de ello, Abimelec, mirando por la ventana, ve a Isaac acariciando a Rebeca. Por lo tanto, este relato sirve para indicar que Rebeca e Isaac desarrollaron un nivel de intimidad física, que les permitió ser padres. Claramente, no fue este un proceso fácil – los gemelos nacieron después de 20 años de matrimonio y no fue la intimidad de grandes amantes – Isaac y Rebeca habían estado “un largo tiempo” (Génesis 26.8) antes de que la artimaña fuera descubierta.

…pero un día en que Abimelec estaba mirando por la ventana, vio que Isaac acariciaba a su esposa Rebeca. Entonces lo mandó llamar y le dijo:
-    Así que ella es tu esposa, ¿verdad? Entonces, ¿por qué dijiste que era tu hermana? –
-    Yo pensé que tal vez me matarían por causa de ella – contestó Isaac.

Cuando se encontraron Isaac y Rebeca, hubo un momento de reconocimiento entre ellos. Cuando Isaac la vio, reconoció en ella algo de su madre, Sara, pero también vio algo de sí mismo en ella; después de todo, él era hijo de su madre. Rebeca también, reconoció en Isaac la vulnerabilidad y auto-alienación que habla de la persona “queer”, encerrada en el “armario”,  y quizás ella intuyó este hecho de Eliezer, explicándose así su rapidez en dejar a su familia y viajar a una tierra distante. Creo que Isaac y Rebeca pueden verse como representando a dos tipos de experiencia “queer”, que está presente en el matrimonio heterosexual. Isaac es el “estuche del armario”, que se casa para conformar las normas hetero-patriarcales, para escapar de, suprimir, o curar su sexualidad minoritaria. Sin embargo, la elección de Rebeca, demuestra que no todas las personas “queer” confían en el matrimonio para asegurarse el régimen del “armario”. Para muchos, se trata del deseo legítimo de tener hijos y debe recordarse también que para el mundo antiguo y la mayor parte de nuestros contemporáneos, los hijos/la familia, representaban y representan la seguridad social, el futuro cuidado, en la vejez. El matrimonio también puede ser útil como rito de pasaje de la niñez a la edad adulta, especialmente para las mujeres. Rebeca es una mujer fuerte, autónoma, y para ella, el matrimonio representa el escape del hogar de la niñez y una oportunidad para ejercer control sobre su destino.

Parte de ese destino es modelar el futuro de esta familia, de los gemelos que ella trae al mundo. Mientras está embarazada, tiene un presentimiento del poder trágico que posee. Los mellizos luchan en su vientre, haciendo que Rebeca grite, en palabras cuyo significado los traductores encuentran poco claras, pero que literalmente significan: -¿Por qué soy esto? – (Génesis 25.22)

Pero como los mellizos se peleaban dentro de su vientre, dijo: - Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Yehová…

Su duda e incertidumbre la llevan a consultar a la divinidad, quien responde diciéndole que sus dos hijos serán dos pueblos divididos, el mayor de ellos servirá al más joven. A medida que la historia progresa, queda claro que es el papel de Rebeca el que hace efectivo el oráculo. Zornberg sugiere que no solo Isaac, sino también Rebeca y los mellizos, son víctimas de la Akedah (Zornberg 1996: 158)

La confianza inicial de Rebeca, su espíritu aventurero y su generosidad, que la llevan fácilmente a abandona su hogar y su familia, en compañía de un extraño, han sido profundamente desafiados por la lejanía angustiada y la auto-alienación de Isaac. Esto hace que ella se cuestione sobre “el valor de su vida”, a la luz del “dolor y conflicto” que debe sobrellevar. (Zornberg 1996: 159) En la lucha entre sus dos hijos, ella no puede ser neutral y también se verá enfrentada a Isaac.

Dos modelos notables emergen en el relato de esta familia. No por primera vez, hay una ocurrencia de un modelo regular en las Escrituras Hebreas, el favor del más joven, contra el mayor. Ya en esta saga familiar, Ismael, el primogénito de Abraham, ha sido suplantado por el hijo de Sara. Ahora Isaac, condenado por el “armario” de la Akedah a vivir como una copia de Abraham, el patriarca, debe experimentar la suplantación de su hijo mayor, Esaú. Zornberg afirma que Esaú es la víctima real de la Akedah y, así, “el paciente presente de la familia”, a través de quien “se expresa una patología subyacente” (Zornberg 1996: 160) Esaú es pelirrojo y peludo, un hombre extrovertido, cazador. Representa la masculinidad heteronormativa, el ideal patriarcal y – en consecuencia – es amado por su padre, Isaac. Esaú es el hombre que su padre nunca podrá ser, por más que trate. En oposición, se dice que Jacob es un “hombre tranquilo, que se queda en las tiendas” (Génesis 25.27)

Los niños crecieron. Esaú llegó a ser un hombre del campo y muy buen cazador; Jacob, por el contrario, era un hombre tranquilo, y le agradaba quedarse en el campamento. Isaac quería más a Esaú, porque le gustaba comer de lo que él cazaba, pero Rebeca prefería a Jacob…

Como se vio en Génesis 18, la tienda (o carpa) es el espacio de las mujeres en el orden patriarcal. Al declarar a Jacob como un hombre que vivía en el campamento, Génesis está cuestionando su masculinidad – Jacob es “afeminado” – quizás también su sexualidad. Ciertamente Rebeca, su madre lesbiana, ama a su hijo afeminado y es su papel contravenir el orden patriarcal, de modo que el macho “derecho”, nacido para mandar, está desplazado, y debe por tanto dejar lugar al muchacho delicado, bonito.

El otro modelo que encuentro significativo aquí, es el hecho de que Esaú y Jacob son mellizos. La imagen de los Mellizos Divinos es una de las representaciones míticas del amor hacia el mismo sexo. Este amor homosexual puede entenderse como una parte de amarse a sí mismo, significado más claramente por los mellizos (nótese también el fenómeno gay subcultural del clon) Las relaciones con el mismo sexo pueden ser entendidas en términos de hermandad (femenina o masculina), y esta dimensión fraterna también se extiende a los lazos tribales de las subculturas “queer”. “Somos familia”, es el himno tribal, que expresa la esperanza de realización de un nuevo tipo de afinidad y parentesco, fuera del orden hetero-patriarcal. Jacob y Esaú han sido enfrentados por las exigencias de este orden, y Jacob huirá al exilio. A medida que el relato progresa, Jacob regresará del exilio, para reconciliarse con Esaú, quien cae llorando en brazos de su hermano, y lo besa (Génesis 33.4)

lunes, 23 de enero de 2012

domingo, 22 de enero de 2012

Reflexión semanal. Tercer Domingo del Tiempo de la Iglesia.

Jesús inicia la misión y envía a la iglesia a continuarla.
 

“Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: “Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias.”

Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red al agua. Les dijo Jesús: —Síganme, y yo haré que ustedes sean pescadores de hombres. Al momento dejaron sus redes y se fueron con él.

Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos dejaron a su padre Zebedeo en la barca con sus ayudantes, y se fueron con Jesús” (Marcos 1,14-20).



En el relato evangélico de hoy, Marcos presenta a Jesús iniciando su misión profética. Para entender el mensaje es necesario analizar el contexto y lugar en que surge la actividad profética de Jesús y el contenido de sus palabras.

1.    En relación al contexto:

Anteriormente (1,4-14 a), Marcos nos describe cuatro acontecimientos que son el preámbulo de esta misión:

Juan estaba en el desierto al noroeste del Mar Muerto y al norte de Jericó y bautizaba en el río Jordán (Marcos 1,4-8); nada más ni nada menos, que el sitio por el que según la tradición, Josué habría guiado al pueblo hebreo en su entrada a la tierra prometida por Dios (Jueces 3,15-17).

Jesús, al ser bautizado experimenta la elección divina (Marcos 1, 10-11) al igual que en otros grandes momentos de la historia del pueblo hebreo, la predilección de Dios se hace sentir (Gn 22,2; Sal 2,7; Is 42,1).

E inmediatamente se dirige al desierto donde pasa cuarenta días (Marcos 1,12) haciendo una alusión directa a los cuarenta años en que Moisés y el pueblo hebreo se prepararon en el desierto para ingresar a la tierra prometida (Ex. 24,18; 34,28; Dt 8,2-4; Nm 14,33-34; 32,13; 1Re 19,8).

Juan fue encarcelado (Marcos 1,14) por orden del rey Herodes Antipas (Mt 4,12; Mc 6,17-18).

Este es el escenario previo a la manifestación de Jesús como profeta en Israel. Un contexto que nos remite a la gesta de liberación de las tribus hebreas, de consolidación como pueblo elegido y de cumplimiento de las promesas de Dios, que se concretan en su instalación en la tierra de Canaán.

2.    En relación al lugar:

Marcos ubica a Jesús retornando a Galilea, tierra donde inicia su actividad profética.

Como hemos comentado en varias reflexiones anteriores, el poder político y religioso de Israel, consideraba a la población galilea como una tierra de gentiles y paganos, una población impura; por su historia, por su cercanía e intercambio con pueblos paganos, por la presencia del movimiento revolucionario los zelotas, por la situación de pobreza en que se encontraba parte del campesinado, por su falta de religiosidad al no cumplir con las peregrinaciones anuales al Templo de Jerusalén.

Este es el lugar geográfico donde Jesús inicia la actividad profética. Un lugar que nos remite a una población discriminada, excluida, vulnerada en sus derechos y dignidad.

3.    El contenido del mensaje: 

“Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Marcos 1,15)

Es un contenido más que significativo.

El tiempo de espera finalizó y comenzó el reinado de Dios en la historia humana. Aceptar ese reinado exige un acto de fe: cambiar de formas violentas a no violentas, de formas excluyentes a formas inclusivas, de estilos de inequidad a estilos de equidad, de estilos individualistas a estilos solidarios, en las relaciones humanas. El inicio del reinado de Dios, significa la irrupción de la justicia divina en medio a la injusticia humana (Lv 25; Mt 25,31-46).

El reinado de Dios es la certeza de que otro mundo es posible, con paz entre los pueblos (Is 2,4), en armonía con la naturaleza (Is 11,6-9), con inclusión para todas las personas excluidas (Marcos: 1,30-31.32-34.40-45; 2,1.12.13-17; 3,1-6; 5,1-15.25-34.35-43; 7,24-30.31-37; 8,22-26; 10,46-52).

A manera de conclusión:

El reinado de Dios que Jesús comenzó a anunciar en Galilea, es el cumplimiento de las promesas de Dios, de que otro mundo es posible, donde su soberanía todo la gobierna. El tiempo de la espera ya finalizó. Las personas empobrecidas, discriminadas, excluidas, oprimidas, marginadas, invisibilizadas, vulneradas en sus derechos y su dignidad son las destinatarias privilegiadas de esa buena noticia.

Todas y todos somos invitados a formar parte del pueblo de Dios. Jesús puso una sólo condición: tener fe. Nadie puede poner otras condiciones porque no tienen autoridad sobre el Reino y porque tampoco el Reino les pertenece.

La continuación del relato evangélico (Marcos 1,16-20) nos sugiere la actitud que debe de tener la Iglesia como continuadora de la misión de Jesús: escuchar la invitación del Maestro, dejar todo lo que puede obstaculizar la misión y ponerse en camino.

La Iglesia de Jesús, continúa su misión en medio de la sociedad y la cultura, de la política y la economía, de la religión y las diversas actividades humanas, anunciando que el reinado de Dios ya está instalado en medio de la humanidad y que el único requisito para acceder es tener creer y esa fe, es la que hace posible el compromiso en los diversos procesos de liberación e inclusión.

En el relato evangélico de hoy, el evangelista Marcos nos está proporcionando para este tiempo, que como Iglesia, comunidad de discípulas y discípulos de Jesús, estamos dedicando a la oración y el discernimiento, para proyectar la misión 2012, pistas sumamente importantes. Que el Espíritu de Jesús Resucitado –su memoria entre nosotros y nosotras- nos guíe en el camino misionero que tiene proyectado para Diversidad Cristiana.

+ Julio.
22 de enero de 2012.
Tercer domingo del Tiempo de la Iglesia.

jueves, 19 de enero de 2012

Otro Dios es posible - ¿Perdido en el Templo? (entrevista 17)


ENTREVISTA 17
¿Perdido en el Templo?



RAQUEL       Recorremos las calles de Nazaret en compañía de Jesucristo cubriendo su segunda venida a la tierra. Para la entrevista de hoy, nuestra audiencia nos ha pedido que indaguemos en sus largos años de vida oculta…

 
JESÚS          Pero yo nunca anduve oculto en ningún lugar… Galilea era un
rincón alejado, pero todos me conocían aquí…

RAQUEL       Creo que la audiencia se refiere a sus años ocultos en la
India…

JESÚS          ¿En la India?

RAQUEL       Sí, hay quienes aseguran que usted, de jovencito, estuvo en
Cachemira y que allí se formó como maestro en las sabidurías orientales…

JESÚS          ¡Ésa sí que es buena!... Mira, Raquel, yo sólo llegué una vez hasta la frontera norte, a Tiro y Sidón… De muchacho, lo más lejos fue a Jerusalén, al sur, para celebrar la Pascua…

RAQUEL       Sería su primer viaje a los doce años, cuando se perdió en el
Templo.

JESÚS          Sí, aquella vez me perdió la curiosidad… Es que para un niño
galileo como yo, ver Jerusalén por primera vez fue… ¿cómo explicártelo?... Una ciudad tan grande, tanta gente, tantos edificios… ¡y el Templo!

RAQUEL       El Templo de Jerusalén: una de las maravillas del mundo antiguo.

JESÚS          Cuando yo vi aquella maravilla, me escapé de mis padres, entré
corriendo a la explanada y me perdí entre la gente. Había grupos de muchachos escuchando a unos ancianos que contaban historias. Yo me metí en uno a ver qué aprendía… Aún me acuerdo.

RAQUEL       Yo también me acuerdo.

JESÚS          ¿Cómo te puedes acordar tú, Raquel?

RAQUEL       Nos está hablando de esa historia tan conocida, donde usted, siendo un niño, discute de igual a igual con los doctores de la Ley.

JESÚS          De igual a igual, no. Yo los estuve escuchando, hice algunas
preguntas…

RAQUEL       Por esa famosa historia, muchos lo consideran a usted un niño
prodigio, un muchacho genial, un índigo.

JESÚS          Ningún prodigio, Raquel. Yo lo que tenía era curiosidad. A esa
edad, a los doce años, uno quiere conocerlo todo.

RAQUEL       Y a esa edad usted ya conocía cuál sería su destino, ya tenía
conciencia de lo que le esperaba.

JESÚS          Aquel día lo que me esperó fue un tremendo regaño… En aquel
tumulto, mis padres tardaron mucho en dar conmigo. Y cuando me encontraron… ¡hasta Nazaret aguantando la reprimenda!

RAQUEL       Permítame insistirle, Jesucristo, y le pediría no esquivar la
                        cuestión. A esa edad usted ya sabía.

JESÚS          ¿Sabía qué?

RAQUEL       La misión divina para la que había venido a este mundo. Usted
era humano, pero también tenía una conciencia divina. Usted sabía.

JESÚS          Yo sabía lo que saben los muchachos a esa edad.

RAQUEL       Pero ya estaba escrito en los libros sagrados todo lo que usted iba a hacer. Usted ya sabía.

JESÚS          ¿Todo lo que yo iba a hacer…? Yo no sabía nada, Raquel, ¿qué iba a saber?

RAQUEL       Pero en su conciencia…

JESÚS          Escucha, Raquel. Dios nos entrega a cada uno un libro con todas las páginas en blanco y lo vamos escribiendo, algunos con mejor letra, otros en renglones torcidos… En aquel primer viaje a Jerusalén, yo sólo había llenado doce páginas, las primeras de la historia de mi vida. Las otras estaban en blanco.

RAQUEL       ¿Satisfecha nuestra audiencia? Me parece que no. Sospecho
que a estas alturas de nuestras entrevistas tenemos más preguntas que respuestas. Así que, les prometemos nuevas entrevistas con Jesucristo. Emisoras Latinas, Raquel Pérez. Nazaret.

CONTROL    CARACTERÍSTICA MUSICAL

LOCUTOR    Otro Dios es Posible. Entrevistas exclusivas con Jesucristo en su
segunda venida a la Tierra. Una producción de María y José
Ignacio López Vigil con el apoyo de Forum Syd y Christian Aid.


MÁS DATOS SOBRE ESTE POLÉMICO TEMA…

La legendaria “vida oculta”

Como de la infancia de Jesús se sabe muy poco y de su primera juventud no se sabe nada, se han llamado “años de vida oculta” a esa etapa de su vida, dando a entender que estaba preparándose, entrenándose, para la gran misión que tendría después.

El tono de “misterio” para caracterizar lo que tuvo que ser una vida cotidiana absolutamente normal y rural, sin nada maravilloso ni especial, ha dado pie a especulaciones novelescas. En el año 1976 apareció el libro “Jesús vivió y murió en Cachemira”, que se presentaba con visos de historicidad y que fue traducido enseguida a varios idiomas europeos. En él, su autor, Andreas Faber-Kaiser, sostiene, como dato “histórico”, que Jesús no murió en la cruz y que, curado de sus heridas, huyó con su madre María nada menos que hasta Cachemira, al norte de la India. Eligió ese lugar tan alejado de su patria porque allí habría pasado antes sus años de juventud, su “vida oculta”. En Cachemira habría muerto a edad avanzada.

La fabulación sobre la vida oculta de Jesús, y también sobre los años conocidos de su vida, llegan al clímax en “Caballo de Troya”, saga de nueve libros del español Juan José Benítez, relatos de pura ficción que son tomados como historia por lectores incautos.


La mayoría de edad

En tiempos de Jesús, a partir de los trece años, los niños varones debían empezar a cumplir con la obligación de peregrinar a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Pero era costumbre de los is­raelitas del interior llevarlos desde los doce años para que se habituaran al cumplimiento del precepto que les iba a obligar desde el año siguiente. La participación en las fiestas de Pascua con todo el pueblo era una forma de consagrar la mayoría de edad del muchacho. A partir de entonces, comenzaba realmente a ser un israelita, pues se entendía que israelita era sinónimo de “el que va a Jerusalén”.


El Templo de Jerusalén

Cuando Jesús fue a Jerusalén por primera vez aún se estaba terminando de reconstruir el Templo, obra comenzada por el rey Herodes el Grande unos veinte años antes. En la construcción se emplearon materiales preciosos: mármoles amarillos, negros y blancos, piedras talladas artísticamente por grandes escultores, maderas de cedro traídas desde el Líbano para hacer laboriosos artesonados, metales preciosos: oro, plata y bronce.

Por cualquier parte que uno entrara al Templo atravesaba portones recubiertos de oro y plata. En los atrios o patios que rodeaban el edificio había grandes candelabros de oro. La ma­yor suntuosidad estaba en el santuario, parte central del Templo. La fachada era de mármol blanco y estaba recubierta de placas de oro del grosor de una moneda de un denario. Un joven campesino quedaría deslumbrado y confundido ante tantas riquezas y tantos lujos imposibles de imaginar en su aldea.


Una personalidad esquizofrénica

La teología tradicional presenta a Jesús como una persona con una naturaleza divina y una naturaleza humana. Estas dos naturalezas habrían habilitado a Jesús para poseer una doble conciencia: como dios lo sabía todo, incluso sabía desde niño qué iba a sucederle a lo largo de su vida con todos sus detalles; y como hombre, le correspondía, como a todo ser humano, ir descubriendo y conociendo esta misión poco a poco.

La propuesta dogmática es un hombre con dos conciencias, una omnisciente y otra limitada. O un dios disfrazado de hombre. O un hombre que oculta en su interior a un dios. De aceptar estas ideas, enraizadas en la filosofía aristotélica y convertidas en dogma hace siglos, la personalidad de Jesús sería la de un esquizofrénico o la de un bipolar candidato a psicópata.


Otro Dios es poible.
Trabajo de los Hermanos Vigil