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sábado, 8 de diciembre de 2012

Segundo domingo de Adviento: “Otro cristianismo es posible”.




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Tengan mucha paz en este segundo domingo de Adviento.

Dice el profeta Isaías: “Una voz grita en el desierto: ‘Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto. Todo valle será rellenado, todo cerro y colina será nivelado, los caminos torcidos serán enderezados, y allanados los caminos disparejos. Todo el mundo verá la salvación que Dios envía.’” (40,3-5).

Los acontecimientos de la actual coyuntura, revelan que el cristianismo no está pudiendo generar la esperanza y el compromiso en las transformaciones necesarias, para que vivamos con dignidad. Se hace necesario plantearnos nuestra fe, muestra esperanza y nuestro testimonio a la luz del anuncio liberador y dignificante de Jesús de Nazaret.

Algunos sectores del cristianismo no logran entablar un diálogo maduro con las sociedades y las culturas de nuestro siglo, que se caracteriza por transformaciones aceleradas, no pudiendo ser sal y luz para quienes les rodean; utiliza un lenguaje anacrónico, dogmático, fundamentalista, inentendible para la sociedad y la cultura del siglo XXI.

Unas sociedades y unas culturas que nos demanda la razón de nuestra esperanza. Una esperanza, de la que no tenemos un pleno convencimiento. El establecimiento del Reinado de Dios en este mundo, manifestado en paz y justicia, en solidaridad y equidad, en derechos y dignidad para todas las personas, lo hemos cambiado por un Reino de Dios en el cielo después de la muerte, lugar en el que se hará justicia. Nada más lejos del mensaje de Jesús.
El cristianismo durante siglos, cambió la razón de su esperanza, la promesa de Jesús por la promesa de una tradición, que fue creada para adormecer las conciencias, garantizar los privilegios, aumentar las desigualdades, monopolizar el poder.

El cristianismo durante siglos defendió la esclavitud, reafirmó la inferioridad de las mujeres, obstaculizó el desarrollo de la ciencia, generó la homofobia, sostuvo el odio al pueblo judío, se extendió haciendo uso de la fuerza e imponiéndose a través de la persecución, la opresión y hasta la guerra.

Sin embargo, en cada época, fueron surgiendo pequeños movimientos que dieron claras señales, a las sociedades y las culturas de su tiempo, de que el movimiento de Jesús se mantenía vivo haciendo presente su mensaje liberador y transformador, a quienes mostraran disposición a recibirle.

Adviento, es el tiempo de reavivar la esperanza, en que otro cristianismo es posible; un cristianismo capaz de dialogar con las sociedades y las culturas contemporáneas; capaz de redescubrir nuevas formas para comunicar al mundo, la verdad sobre Jesucristo y su mensaje inclusivo; capaz de renunciar a los privilegios y al poder, para imitar a quien es su fundamento, Jesucristo que vino a servir; capaz de abrir las puertas para que todas las personas sin exclusión, puedan acceder a la fiesta de la vida, una vida plena, digna y abundante para todas y todos; capaz de aceptar, sin juicios, sin condenas, sin exclusiones la diversidad humana y la diversidad cultural en todas sus expresiones, imitando al movimiento que generó Jesús en torno suyo.

La “salvación de Dios para todo el mundo” no es el cielo, sino la transformación de las estructuras injustas en este mundo, aquí y ahora. La salvación de Dios para el todo el mundo, que promete el profeta Isaías y que reveló plenamente Jesús, es la erradicación de la pobreza porque no hay pobreza digna, es la erradicación de la desigualdad de géneros porque Dios no hace diferencia entre las personas, es la erradicación de la injusticia porque Dios toma partido por las víctimas, es la erradicación de la exclusión porque Dios sale a los caminos a convocar a todas las personas a su fiesta y a su mesa, es la erradicación de la discriminación porque Dios asumió la naturaleza humana haciéndola digna, es la erradicación salvaje de los recursos naturales porque Dios nos puso en este planeta junto a otras criaturas para que fuera un hogar común para toda su obra.

Otro cristianismo es posible, para las sociedades y las culturas del siglo XXI, un cristianismo que retorne a los caminos del discipulado de Jesús, éste es el mensaje de Diversidad Cristiana para todas las comunidades de fe y las personas de buena voluntad.

Feliz domingo de Adviento.
8 de diciembre de 2012.
+ Julio.

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