Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 1 de abril de 2012

Mensaje pastoral en Semana Santa

                             Semana Santa 2012.

Tengan paz.

Quiero dirigirme a todas y todos ustedes: las comunidades presenciales, Diversidad Cristiana de Montevideo, la misión Santa Marta de Colombia, los núcleos misioneros que se están gestando en Las Piedras y Progreso (Uruguay), en Bogotá (Colombia); la comunidad virtual extendida en diversos países; a quienes nos siguen a través del blog (más de 28.000 visitas en poco más de 2 años de los cinco continentes) y del facebook (más de 1100 amigos y amigas de las América y Europa). Les vuelvo a repetir, a todos y a todas mucha paz!

Iniciamos la Semana Santa. La semana en que recordamos a Jesús, traicionado por uno de su círculo de seguidores, detenido por parte de representantes del sistema religioso y militares del imperio, torturado a manos del poder militar, condenado por las autoridades civiles y religiosas, abandonado por sus seguidores, ejecutado a manos de las fuerzas de ocupación. La semana en que finalmente triunfó la justicia divina sobre la injustica humana.

A nuestras comunidades, presenciales y virtuales:

Finalizamos el tiempo de cuaresma. Un tiempo de preparación para estos acontecimientos que comenzamos a recordar y conmemorar en estos días santos, lo que llamamos el Misterio Pascual: la experiencia de fe que nos da la certeza absoluta, que la Vida siempre triunfa sobre la Muerte.

En Jesús de Nazaret, ese Ser Indecible al que llamamos Dios, nos reveló su proyecto de justicia y solidaridad para toda la humanidad, un proyecto que incluye a todas las personas y que asegura a cada una lo que necesita para ser plenamente ella misma. A este proyecto Jesús llamó Reino.

El Reino, liberador e inclusivo, fue el mensaje de Jesús. Un mensaje que lo enfrentó a su religión y sus gobernantes y que ellos rechazaron dando muerte de una forma injusta al que anunciaba el comienzo de la justicia de Dios.

Las personas que nos denominamos “cristianas”, estamos llamadas por la fe a continuar anunciando el Reino, que incluye a todas las personas sin hacer diferencias entre ellas (Hechos de los Apóstoles 10,34). La sociedad y la cultura contemporánea nos demandan este testimonio. Cualquier cosa que agreguemos o quitemos a este mensaje no es el Evangelio de Jesucristo.

A las personas amigas y simpatizantes:

Tal vez no compartimos la fe cristiana pero sí los valores, los ideales, los anhelos por un mundo más justo, donde las personas vivamos en armonía entre nosotras y con el resto de las especies.

A ustedes, las convoco a trabajar por ese otro mundo posible que tantos seres humanos aspiramos, donde los derechos de nadie sean vulnerados, porque todos y todas somos iguales en derechos y dignidad.

Esta es la enseñanza por la que Jesús de Nazaret dio su vida.

A las comunidades de fe con quienes hemos entablado vínculos de amistad:

Comunidades hermanas, más allá de nuestras diferencias hay algo que nos une a todas, cristianas o no, y es la búsqueda espiritual. Cada cultura expresa su experiencia de fe a través de un conjunto de ritos y creencias, pero estas expresiones son culturales y el Ser Indecible a quien adoramos es más que las culturas y sus formas de expresión.

Las convoco a unirnos para trabajar por un mundo sin exclusiones, sin derechos y dignidades vulneradas. Las convoca a emprender el desafío de andar el camino de la liberación y la inclusión de todos los seres humanos.

Jesús no fundó una religión sino un movimiento donde cada persona recuperara su lugar, sus derechos y su dignidad.

A todas y todos:

Muchas personas aún claman por justicia porque sus derechos y su dignidad es vulnerada por los diversos sistemas creados por la propia humanidad: económico, político, social, cultural, religioso.

Algunas/os de ustedes son militantes religiosos/as, otros/as políticos, otros/as de la diversidad sexual, otros/as de los derechos humanos, otros/as ecologistas… Estas son solamente expresiones de nuestro anhelo por un mundo mejor.

Ojalá estemos dispuestas y dispuestos a dejar nuestras particularidades de lado, para trabajar solidariamente en la construcción de otro mundo con justicia y equidad, al que Jesús llamó Reino.

Gracias por participar en nuestras comunidades presenciales.
Gracias por seguirnos en el blog.
Gracias por aceptar nuestra amistad en el facebook.
Gracias porque ustedes nos permiten mantenernos en nuestra lucha por un mundo sin exclusiones.

Buena semana para todos y todas.
+ Julio.







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