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martes, 13 de marzo de 2012

Comentarios Queer a la Biblia - Génesis (décima novena entrega)

La historia de José el soñador (continuación).
Comentarios Queer a la Biblia.

 GÉNESIS / BERESHIT
Autor: Michael Carden
Traducción: MCRP (Diversidad Cristiana)
 
 LA LEY DEL LEVIRATO 
Si dos hermanos comparten el mismo techo y uno de ellos muere sin dejar ningún hijo, la viuda no podrá casarse con ningún hombre de otra familia. El hermano de su marido deberá tomarla por esposa, y así cumplir con ella su deber de cuñado. El primer hijo que ella dé a luz, llevará el nombre del hermano muerto, con el fin de que su nombre no desaparezca de Israel.
 
Onán se rehúsa a hacer esto, demostrado una actitud de propiedad hacia la vida. Si un hijo no será considerado como suyo, entonces no habrá hijo. Si el niño no puede ser suyo, ¿en qué se va a beneficiar?Onán se revela aquí como hijo de su padre, porque fue Judá quien propuso una forma beneficiosa de disponer de José. Además, la conducta de Onán puede leerse como un abuso, incluso una violación de Tamar. No se nos cuentan los sentimientos de ella por Onán, pero en lo que sigue, está claro que ella está decidida a criar la progenie de sus esposos fallecidos. Consiente en tener sexo con Onán sobre esas bases y, así, cada vez que tienen relaciones, solo para que él derrame su semen en la tierra, esto constituye un abuse al consentimiento de la mujer. 
 
Judá tiene un tercer hijo, un muchacho, y así, Tamar es enviada a casa, con su gente, hasta que este muchacho llegue a la edad necesaria. Sin embargo, Judá tiene miedo de casar su hijo más joven con Tamar. Quiere que su línea familiar continúe, pero cada uno de los esposos de Tamar ha muerto sin hijos. 
 
Tamar no está preparada para esperar a Judá, sino que – tomando el asunto en sus manos – va a buscarlo, haciéndose pasar por prostituta. Judá la ve, y arregla para tener sexo con ella. Es sorprendente que Judá nunca reconoce a esta mujer, con la cual él conversa, y eventualmente tendrá relaciones.Zornberg argumenta que este fallo representa un falta de visión – por parte de Judá – “peligrosa e incluso inmoral”, que demuestra su falta de cualquier “sentido complejo de conexión y responsabilidad” (Zornberg 1996: 327) En contraste, Tamar está poseída por un fuerte sentido de objetivos y alerta de su conexión en el mundo, que la ha llevado a obtener acceso sexual con su suegro. Él le ofrece un cabrito de su rebaño, pero ella solo aceptará su sello cordón y bastón, como objetos de futura redención. 
 
La importancia de estos objetos se revela en los párrafos siguientes. Tamar concibe, y cuando le llegan las noticias de su embarazo a Judá, la condena a ser quemada. Cuando la toman para ejecutarla, ella envía los objetos de la promesa a Judá, con el mensaje de que su dueño es el hombre que la ha dejado embarazada. Así, Tamar engaña a Judá, forzándolo no solo a liberarla, y confesar su propia mala acción y falta de respeto por los demás, sino a alabarla como más valiosa que él mismo. La historia finaliza con el nacimiento de los mellizos de Tamar, Fares y Zara. 
 
Génesis, 38. 24-26: 
 
…vinieron a decirle a Judá: -Tamar, su nuera, se ha acostado con otros hombres, y como resultado de ello ha quedado embarazada. - ¡Sáquenla y quémenla! – gritó Judá. Pero cuando la estaban sacando, ella le mandó decir a su suegro: “El dueño de estas cosas es el que me dejó embarazada. Fíjese usted a ver de quién son este sello con el cordón y este bastón. Cuando Judá reconoció las cosas, dijo: “Ella ha hecho bien, y yo mal, porque no la casé con mi hijo Sela”. Y nunca más volvió a acostarse con ella.
 
Fares es el más joven y, en una repetición del más joven suplantando al mayor, irá a ser el ancestro de la línea de David y, a través de ello, del Mesías. Así por segunda y última vez en el Génesis, (y en el Pentateuco), la sexualidad transgresora es crucial para la inauguración de la línea del Mesías. En la primera ocasión, cuando las hijas de Lot violan a su padre, es la línea femenina que se inicia. En esta segunda ocasión, Tamar engaña a su suegro para tener sexo con él e inicia la línea masculina. En ambas, la línea sucesoria depende de la voluntad y la acción de mujeres. 
 
Esta “parasha” concluye con José llevado a Egipto y vendido en la casa de Potifar. Al llegar a Egipto, José ha llegado – según dicen en Australia para las ciudades – al “gran humo”. La ciudad ha servido como lugar de refugio para personas “queer”, que huyen del ambiente homofóbico o de la familia y el pequeño pueblo. A pesar de las circunstancias que lo llevan a Egipto, José puede verse como un tipo de persona “queer” refugiada de tales contextos, que hace su camino a la gran ciudad, con su promesa de oportunidades cosmopolitas, anónimamente tolerante de la diversidad. Tiene éxito en sus emprendimientos para Potifar, y es promovido para ser su servidor personal.

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