Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 30 de octubre de 2011

Jesús denuncia públicamente la hipocresía de los líderes religiosos

Reflexión semanal
Domingo 31º del Tiempo de la Iglesia


“[1].Entonces Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:

[2].*Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. [3].Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. [4].Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas. [5].Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente, y los largos flecos de su manto. [6].Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. [7].Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro.

[8].Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. [9].No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. [10].Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo.

[11].El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. [12].Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.” (Mateo 23,1-12 versión Biblia Latinoamericana).


1.    El contexto de este pasaje evangélico.

El relato del evangelio, es una denuncia pública a la clase dirigente de la religión de Israel.

Probablemente, este relato se escribió después de que las comunidades cristianas fueran expulsadas del judaísmo.

Es el fin de la polémica entre la comunidad cristiana, representada por Jesús y el judaísmo, representado por los maestros de la Ley y los fariseos y pone en evidencia la hipocresía de los líderes religiosos.

2.    El texto de Mateo 23,1-12.

En diferentes escritos rabínicos se presenta a Moisés sentado en una cátedra para enseñar al pueblo (Dt 4,2; 32,46). El evangelista, en otros pasajes presenta también a Jesús, sentado enseñando (Mt 13,2). Ambos relatos, el de Moisés y el de Jesús, representan la autoridad del Maestro para enseñar.

En Dt 4,2 se prohíbe añadir o suprimir a la Ley. Sin embargo, a lo largo de los siglos, la Ley se transformó en una carga pesada por las observancias que se fueron añadiendo. El evangelista, en otro pasaje presenta a Jesús como el Maestro que libera de las ataduras de las observancias de la Ley (Mt 11,29-30).
Los versículos 2 al 7 presentan la denuncia pública contra los líderes religiosos. A partir del versículo 8 el evangelista se dirige específicamente a la comunidad cristiana.

Al parecer, en las comunidades cristianas surgieron muy pronto las ambiciones (Sant 3,1) por eso, el evangelista insiste en la horizontalidad frente a los títulos acostumbrados. “Maestro”, en el judaísmo es Dios (Is. 48,17) y para las comunidades cristianas, Jesús, en cuanto su enviado – ungido (Mt 8,19; Jn 13,14). “Padre” en este relato no se refiere a la paternidad física sino a un título de honor y este; si bien en el judaísmo se utilizaba junto a otras designaciones (Ex 4,22; Sal 103,13; Jer 31,9; Os 11,1), en la comunidad cristiana está reservado a Dios, Abbá (Mc 14,36 cf Rom 8,15; Gal 4,6-7, también 2Cor 1,3; Sant 1,17; Ef 1,17).

La propuesta del evangelista es totalmente inversa (versículo 11), quien desempeñe el liderazgo en la comunidad cristiana tiene que servir (Mt. 20,26-27)

3.    El escándalo de la hipocresía.

El mensaje evangélico, hoy se dirige especialmente a quienes desarrollamos el liderazgo, en la comunidad eclesial que enfrentamos algunas tentaciones que nos transforman en hipócritas:

-       asumir los valores del mundo que son contrarios a los valores del Evangelio;

-       preocuparnos por la ortodoxia descuidando la ortopraxis;

-       centrarnos en los ritos cúlticos dejando de lado la solidaridad y la justicia;

-       poner énfasis en las doctrinas postergando el contenido del Evangelio de Jesucristo, que es buena noticia para todas las personas, de todos los tiempos y en todos los lugares;

-       fascinarnos con los títulos, los símbolos y los honores que acarrean olvidando el servicio que es el centro del mensaje cristiano.

El mensaje evangélico es claro y radical. Las personas que desempeñamos el liderazgo dentro de la comunidad cristiana –la Iglesia- tenemos que seguir el mensaje y los hechos de Jesús por encima de toda doctrina, tradición o norma eclesiástica. Nada ni nadie está por encima del Evangelio de Jesucristo.

Debiéramos preguntarnos ¿en nuestras agendas pastorales qué está primero, revisar y adecuar nuestras prácticas pastorales o nuestro sistema doctrinal para responder a los desafíos de nuestro tiempo?

Si la respuesta es revisar el sistema doctrinal, no entendimos el mensaje de Jesús y estamos lejos de portar buenas noticias (= evangelio) de liberación para la humanidad.

Nuestra prioridad, como comunidad cristiana, está puesta en revisar y adecuar nuestra práctica pastoral (= ortopraxis)  ajustándola al Evangelio, puesto que la Iglesia de Jesucristo, presente en todas las denominaciones cristianas, se define, no por el conjunto de doctrinas ajustadas al Evangelio (cf. Mt 23,3-4) sino por el conjunto de sus prácticas ajustadas al Evangelio (cf. Mt 25,34-45).

Buena semana para todas y todos.
Obispo Julio. 

sábado, 29 de octubre de 2011

Otro Dios es posible - ¿Salvador o salvado? (entrevista 15)



Otro Dios es posible
ENTREVISTA 15
¿Salvador o salvado?


                  RAQUEL       Desde la sinagoga de Nazaret, transmite Emisoras Latinas. Según los últimos sondeos, hemos conquistado los primeros lugares de audiencia por las insólitas revelaciones que cada día nos hace nuestro entrevistado especial, Jesucristo. Y las entradas en nuestra página web rompen todos los récords. Sin embargo, una gran mayoría de medios sigue dudando de la identidad de usted.

                       JESÚS          ¿Y tú también, Raquel? 



RAQUEL       Yo no, yo creo que… usted es usted. Aunque no niego que, a veces… Pero sigamos. Ya usted nos explicó que aquí fue circuncidado al octavo día.

JESÚS          También aquí me pusieron mi nombre.

RAQUEL       Jesús.

JESÚS          Sí, Jesús. Pero en mi lengua suena distinto. Yehoshuah, así suena.

RAQUEL       Entiendo que Jesús o Yehoshuah significa Salvador, y que sus
padres se lo pusieron porque ya conocían de su misión salvadora.

JESÚS          Pues no sé, porque en mi tiempo era un nombre muy común…
Varios amigos míos se llamaban Jesús. Es que así se llamó Josué, el primero que llegó a estas tierras.

RAQUEL       Tenemos una llamada… ¿Sí, aló?... ¿Desde dónde llama?

GUTIERRE   Soy Gutierre Tibon. La estoy llamando desde México y siento
decepcionarla, señorita.

RAQUEL       ¿Por qué decepcionarme?

GUTIERRE Porque cualquier estudioso de etimologías sabe que "Jesús" no
significa Salvador, sino Salvado.

RAQUEL       ¿Salvado?... ¿Salvado por quién?

GUTIERRE   Salvado por Dios. Así se traduce el nombre de Jesús. Aprovecho
para pedirle que lo salude de mi parte.

RAQUEL       Con todo gusto. Gracias al amigo mexicano. ¿Usted, Jesús, sabía
que su nombre quiere decir Salvado por Dios?

JESÚS          Claro. En nuestro pueblo conocíamos el significado de los
nombres, le dábamos mucha importancia al nombre de cada quien.

RAQUEL       Pero usted no es salvado, sino salvador. El Salvador del Mundo. ¿O no?

JESÚS          Yo fui salvado por Dios igual que tú y que todos... Dios es el único
que salva.

RAQUEL       Pero...

JESÚS          Dejemos eso ahora y sigamos con los nombres. ¿Sabes qué
significa el tuyo, Raquel?

RAQUEL       No, no sé.

JESÚS          Oveja.

RAQUEL       ¿Oveja?

JESÚS          Oveja de Dios.

RAQUEL       Está bonito. Me gusta.

JESÚS          ¿Y el de mi madre María? Ese es muy lindo también. Una vez me dijeron que significaba amargura. Pero yo pensé: Deben haberse equivocado, porque todas las Marías que conozco son alegres. Después, un rabino me explicó que María significa mujer rebelde. Eso me gustó más. Y le calzaba a la medida a mi madre.

RAQUEL       En su tiempo recordaban los nombres de los antepasados, las genealogías...

JESÚS          Sí, nos acordábamos de los abuelos, los bisabuelos...

RAQUEL       Y en su caso con mayor razón, porque su línea familiar era de gran realeza...

JESÚS          ¿Cuál realeza?

RAQUEL       He leído que su padre José estaba emparentado nada menos que
con el rey David. Usted tiene sangre real.

JESÚS          ¡El mismo juego de los que me hicieron nacer en Belén para presentarme como heredero del rey David!... Pero yo… un campesino galileo...

RAQUEL       Sin embargo, hay muchos libros que revelan lo del Santo Grial.

JESÚS          ¿Y qué es ese grial?

RAQUEL       Santo Grial, Sangre Real. Por sus venas, Jesucristo, corre sangre
real. Usted es hijo de reyes.

JESÚS          Yo soy hijo de hombre. Siempre me llamé así. Uno de tantos, uno
más ...

RAQUEL       ¿Un tal Jesús?

JESÚS          Sí, eso. Porque en este mundo nadie tiene sangre real ni sangre
azul... Todas las sangres son iguales, rojas. Y todos, hermanos y hermanas, hemos sido salvados por Dios, el único Rey, el único Salvador.

RAQUEL       Pues hasta aquí, otra entrevista exclusiva con Jesús el Salvador, quiero decir el Salvado. Reportó para ustedes, Oveja Pérez, quiero decir Raquel Pérez, Emisoras Latinas, Nazaret… Uff... qué confusión…

CONTROL    CARACTERÍSTICA MUSICAL

LOCUTOR    Otro Dios es Posible. Entrevistas exclusivas con Jesucristo en su
segunda venida a la Tierra. Una producción de María y José
Ignacio López Vigil con el apoyo de Forum Syd y Christian Aid.


MÁS DATOS SOBRE ESTE POLÉMICO TEMA…

Yehoshua

“Jesús” es la forma griega del nombre hebreo que sonaba “Yeshua” y que primitivamente tuvo la forma “Yehoshua”. Significa “Dios salva”, también “Dios libera”. Fue uno de los nombres masculinos más populares entre los israelitas durante siglos. Lo llevó, entre otros, Josué, el líder que sustituyó a Moisés en la saga que cuenta la aventura de Israel por el desierto hasta llegar a la “tierra prometida”.


Gutierre Tibon

Gutierre Tibon fue profesor de la Universidad Nacional de México y autor del Diccionario Etimológico Comparado de Nombres Propios de Persona, excelente investigación sobre los significados originales de cada nombre. Por ese trabajo tan completo como interesante participa en el programa.


Un cambio etimológico

La mejor explicación del nombre de Jesús está en la misma Biblia, en el libro del profeta Isaías (12,2): Dios es mi salvación, Yavé me ha salvado. Sin embargo, los evangelistas, que predicaban a Jesús como Mesías, hicieron ya entonces el cambio etimológico: de “salvado” a “salvador”. En Mateo1,21, se lee: Se llamará Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados.


La importancia del nombre

Para Israel, como para todos los pueblos orientales y para la mayoría de las culturas de la antigüedad, el nombre no solamente distingue a una persona de otra, sino que indica su más profunda identidad. El nombre hace a la persona, indica quién es en el mundo. Imponer un nombre a un niño tenía un enorme significado. No era un mero trámite ni un simple gesto social.

Este modo de entender los nombres explica la reverencia de los israelitas al pronunciar el nombre de Yahveh, el nombre de su Dios. Creían que, de alguna forma, con el nombre se hacía presente a quien lo llevaba. También se entendía que decir a otra persona el nombre propio era una señal de gran confianza. Por esto, no se daba a conocer el nombre al principio de una conversación, sino al final, cuando ya se había establecido un cierto conocimiento. Se creía también que quien conocía el nombre de otro tenía poder sobre él.


No genealogía sino teología

Por la genealogía, cada familia israelita indicaba de dónde venía, a cuál de las doce tribus pertenecía su linaje. Así demostraba por cuál rama estaba entroncada en el pueblo de Dios. La relación con la tribu de Judá fue la que dio origen al mayor número de árboles ge­nealógicos. Y dentro de la tribu de Judá, la de la familia de David, ya que aquel rey había marca­do la historia del pueblo. En gene­ral, los israelitas conocían de oídas quiénes eran sus antepasados varias generaciones hacia atrás.

Al escribir el evangelio, tanto Mateo como Lucas elaboraron genealogías para demostrar que Jesús era de la familia del rey David. Así también “probaban” que era el Mesías. La genealogía se establecía siem­pre en relación a los antepasados del padre y no a los de la madre. Por eso, hicieron pertenecer a José, y no a María, a la familia de David. Con esto no construían una genealogía auténtica, biográfica, sino que elaboraban teología y catequesis para las comunidades a las que escribían.


La leyenda del Santo Grial

Tradicionalmente, se conoce como Santo Grial la copa que habría usado Jesús en su última cena antes de ser asesinado y con la que José de Arimatea habría recogido sangre de Jesús cuando estuvo clavado en la cruz. Resulta inverosímil pensar que alguien guardara esa copa y que se hubiera conservado durante siglos. Sin embargo, buscar ese “objeto sagrado” llenó de leyendas la Edad Media.

La religiosidad de aquellos tiempos estaba obsesionada por la búsqueda y adoración de reliquias. La principal de estas leyendas, transmitida oralmente al inicio, y fijada después por escrito, es la de los míticos Caballeros del Rey Arturo buscando el Santo Grial en Albión, isla mitológica identificada con la Gran Bretaña, a donde, por ser un rico comerciante, habría llegado José de Arimatea llevando esa copa.


Más leyendas, más símbolos

Hubo otras leyendas en torno al Santo Grial por toda Europa. Con el tiempo, el Grial dejó de ser una copa específica para convertirse en un objeto espiritual que aseguraba la salud. Fue siendo asimilado a la piedra filosofal, a un objeto secreto de los caballeros templarios o a otros objetos misteriosos. Más recientemente, y para reforzar la idea del linaje real de Jesucristo el Santo Grial se hace equivalente a la Sangre Real o “Sangreal”. En una interpretación aún más simbólica se propone el grial, la copa, como una alegoría de la matriz femenina, tal como lo expresa la novela de Dan Brown, “El Código da Vinci”.

La leyenda del Santo Grial ha sido fuente de inspiración de muchas obras de arte: la ópera “Parsifal” de Richard Wagner; la película “Excalibur” de John Boorman, la novela “El péndulo de Foucault” de Umberto Eco.

martes, 25 de octubre de 2011

Comentarios a la Biblia Queer - Génesis (quinta entrega)

Traducción de los Comentarios a la Biblia Queer.
GÉNESIS / BERESHIT
Autor: Michael Carden - Traducción: MCRP
LEKH LEKHA (12.1 – 17.27)

Los primeros once capítulos del Génesis constituyen la primordial historia de los orígenes del mundo. Desde aquí en adelante, el relato se centra en los orígenes y la historia de Israel.

Estos orígenes se ubican a través de Abraham, en línea directa desde Sem, y antes de él, a través de Noé, hasta la pareja primaria, en Génesis 2-3. Sin embargo, los orígenes de Israel representan un nuevo comienzo, desde que Sara y Abraham aparecen en paralelo a los primeros seres humanos.

Sara, especialmente, representa a una nueva Eva. Sin embargo, desde el comienzo de esta “parasha”, también está claro que hay algo muy extraño en la relación de Abraham y Sara (Abram y Sarai, como se nombran la primera vez) Cuando Abram parte de Haran, el texto dice que va acompañado por Lot, su sobrino, antes de contarnos que Sarai también va con él. Una vez que llegan a la tierra de Canaán, viajan a Egipto. Allí, Abram hace pasar a Sarai como su hermana, no como su esposa.

Hay algo raro en esta clase de relaciones. Abram es el tío de Lot, pero Sedgwick destaca que la relación tío/sobrino puede representar  “el modelo pederástico/pedagógico de la filiación masculina” (1993: 60)

El tío representa “el total marco de hombres mayores que pueden formar una relación con un hombre más joven (como patrón, amigo, tío literal, padrino, padre adoptivo, papito), ofreciendo un grado de iniciación en culturas e identidades gays” (Sedgwick 1993: 59)

Irónicamente, en la mayoría de las tradiciones exegéticas judías y cristianas, la naturaleza pedagógica de la relación de Abram con Lot es muy enaltecida. Abran y Lot pueden servir como ejemplo de que las relaciones familiares y de amistad nunca son puramente heterosexuales, sino siempre “salpicado con energías y potenciales homosexuales” (Sedgwick 1993: 71)

En Génesis 13, Abram y Lot se separan; Lot se va a Sodoma. La tradición judía ha sido siempre muy crítica de Lot desde este punto. Al dejar a Abram, se entiende que Lot está rechazando tanto a su tío como al dios de su tío. Sin embargo, Abram todavía siente mucho por su sobrino, y lo rescata cuando es capturado por las fuerzas de Chedorlaomer en la derrota de Sodoma. A pesar de esta clara demostración de lealtad, Lot no regresa a la tienda de Abram, sino que continúa viviendo aparte de su tío, como antes, en Sodoma. Es solo después de esta separación final, que Abram declarará en el capítulo 15 su anhelo por un hijo y heredero.

“- Señor y Dios, ¿de qué me sirve  que me des recompensa, si tú bien sabes que no tengo hijos? Como no me has dado ningún hijo, el heredero de todo lo que tengo va a ser Eliezer de Damasco, uno de mis criados…”

Sin embargo, incluso aquí él reconoce otra significativa relación del mismo sexo, esta vez con Eliezer, un esclavo nacido en su casa. (Génesis 15. 3) A pesar de ser un esclavo, Eliezer es declarado ser el heredero de Abram, un recuerdo de esa relación pederástica/pedagógica no cruza la línea de la edad, sino también la línea de clase.

El hecho de que Abram no tenga heredero biológico directo, lo atribuye el texto a que Sarai es estéril.  Es a esta relación entre Sarai y Abram que me volveré ahora, debido que ella, también, no se conforma a las expectativas heterosexuales. En Génesis 12, en Egipto, Abram declara que Sarai es su hermana y – en la siguiente parasha – en Génesis 20 lo hace una vez más, cuando viajan a Gerar.

“Cuando ya estaban llegando a Egipto, Abram le dijo a su esposa Sarai: - Mira, yo sé bien que tú eres una mujer hermosa, y que cuando los egipcios te vean, van a decir: Esta mujer es la esposa de ese hombre. Entonces a mí me matarán, y a ti te dejarán con vida para quedarse contigo. Por eso, para que me vaya bien y no me maten por causa tuya, diles por favor que eres mi hermana…” (Génesis 12)

“…se quedó a vivir en la ciudad de Gerar, entre Cades y Shur. Estando allí, decía que Sara, su esposa, era su hermana…” (Génesis 20)

En ambas ocasiones, ella es tomada por el gobernador, faraón en Egipto, y Abimelech en Gerar, y en ambas ocasiones la divinidad interviene con grandes plagas (en Egipto, prefigurando así el Éxodo),  y amenazando con visiones en sueños (a Abimelech, en Gerar), para evitar que ambos gobernantes tuvieran sexo con ella.

En la segunda ocasión, cuando Abimelech desafía a Abra/ha/m en cuanto a por qué él hace pasar por su hermana a su esposa, este responde que en realidad ellos son hermano y hermana. Si bien tienen madres diferentes, tienen el mismo padre, Terah. Incidentalmente, esta forma de matrimonio hermano-hermana no  es condenada por la Ley Mosaica. También vale la pena considerar que este matrimonio de hermano-hermana, es la representación más cercana del ideal andrógino, ya que, por su padre, son literalmente de la misma carne.

“…es cierto que ella es mi hermana: es hija de mi padre, aunque no de mi madre; por eso pude casarme con ella…Entonces, Abimelech le devolvió a Abraham su esposa Sara. Además, le regaló…” (Génesis 20. 12-14)

Abraham y Sara tienen madres diferentes; bajo la comprensión monogenética de  procreación esas madres son los campos que los nutren, el fruto de la semilla de su padre. Como los seres primarios de Génesis 1-2, Abraham y Sara son los principales ancestros de Israel, y por lo tanto, representan el ideal andrógino, aunque refractado a través de un filtro patriarcal monogenético. Este ideal andrógino es más tarde reforzado por un extraño pasaje en el Talmud Babilonio:

Abraham y Sara eran [cada uno de ellos] (tumtum), cuando se dice, en Isaías 51. 1-2:
“Óiganme todos los que quieren vivir con rectitud y me buscan – dice el Señor –
Miren la roca de donde fueron cortados, la cantera de donde fueron sacados;
Miren a Abraham, su padre, y a Sara, la que les dio la vida”

El rabino Nahman dijo, en nombre del rabino bar Abuha: Sara, nuestra madre era una (aylonith,) cuando se dice, en Génesis 11.30:

“Abraham se casó con Sarai, y Nacor se casó con Milca, que era hija de Haran y hermana de Isca. Sarai no podía tener hijos porque era estéril”.

No tuvo hijos – ni siquiera tenía un vientre (Yevamot 64ª, citada en Gross), www.bfpubs.demon.co.uk/sally.htm

Esta glosa del Talmud sirve para reforzar el ideal andrógino sobre el patriarcado monogenético. No solo Sara y Abraham representan el ideal andrógino, sino que cada uno de ellos representa, en su propia carne, que ninguno de los dos es totalmente macho o totalmente hembra.

Sin embargo, como la historia de Abraham y Sara se va desarrollando, es posible leer en ella una lucha entre la visión andrógina y el impulso patriarcal.

Después de separarse de su sobrino, Lot, y no dispuesto a permitir que su relación con Eliezer rompiera las barreras de clase y posiblemente de etnia, Abram está determinado a tener un hijo.

Sin embargo, como dice el texto, Sara es estéril y más aún – como se demostró en Egipto – la divinidad controla el acceso sexual del hombre a ella. Pero es ella quien toma la iniciativa, diciendo a Abram que tome a su esclava y le engendre un hijo. El niño figurará como de Sara. El texto entonces relata que Abram tomó a Agar, la egipcia esclava de Sara, como esposa, y que ella concibió. Luego, Agar mira con desprecio a Sara, quien a su vez la trata con tanta crueldad que la esclava huye al desierto.

Los comentadores, como RenitaWeems (1988) y Phyllis Trible han destacado, con razón, que Sara y Agar ilustran la forma en que las mujeres están divididas no solo por las agendas patriarcales, sino también por las divisiones clasistas y étnicas. Sara es estéril, y por tanto, de menos valor bajo el patriarcado que Agar, quien concibe. Sin embargo, Sara es la patrona de Agar y la ha entregado a Abram sin consultarla. Además, a pesar del embarazo de Agar, todavía Sara retiene suficiente poder para tratarla mal. La división de clases está exacerbada por la división étnica, y se hace más cruel por el hecho de que se trata de hebreos y egipcios. El sufrimiento de Agar por Sara anticipa – de forma invertida – el subsiguiente sufrimiento de los hebreos en el Éxodo, y quizás incluso lo compensa.

“Sarai no podía darle hijos a su esposo Abram, pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar. Entonces, le dijo a Abram: - Mira, el Señor no me ha permitido tener hijos, pero te ruego que te unas a mi esclava Agar, pues tal vez tendré hijos por medio de ella.

Abram aceptó lo que Sarai le dijo, y entonces ella tomó a Agar la egipcia y se la dio como mujer a Abram, cuando ya hacía diez años que estaban viviendo en Canaán. Abram se unió a Agar, la cual quedó embarazada; pero cuando se dio cuenta de su estado, comenzó a mirar a su señora con desprecio. Entonces Sarai le dijo a Abram: - ¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer, y ahora que va a tener un hijo se cree más que yo. Que el Señor diga quién tiene la culpa, si tú o yo.

Y Abram le contestó: - Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca.  Entonces Sarai comenzó a maltratarla tanto, que Agar huyó…”
(Génesis, 16 – 1-6)