Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

miércoles, 31 de agosto de 2011

Introducción a los Comentarios de la Biblia Queer (continuación)


Continúa: Introducción a la "THE QUEER BIBLIE COMMENTARY" (traducción de nuestra hermana MCRP)

A la luz de la identificación del falo con un arma, se puede comprender el horror hebreo a la relación anal hombre-hombre. Penetrar a un hombre del propio ejército o ser cómplice en la propia penetración, por una clase de congruencia mágica, amenaza el cuerpo político. Si una célula (un individuo) de la escuadra guerrera va a la batalla después de haber sido penetrado, ya va herida toda la escuadra. El hombre penetrado es un soldado defectuoso, cuya existencia amenaza la impenetrabilidad del más amplio cuerpo social, poniéndolo en  peligro, haciéndolo vulnerable a la penetración por los instrumentos de guerra enemigos.

La obligación religiosa de evitar la impureza como se define más arriba, no tiene sentido fuera del antiguo contexto de la religión del templo, para la cual la impureza es entendida como una amenaza real al orden social. Al mismo tiempo, las prohibiciones sexuales bíblicas que presuponen la comprensión antigua de una relación entre el sexo y la guerra, están efectivamente contaminadas en gran medida por tal asociación, de modo que parecen anacrónicas. En efecto, vivimos en un momento en que la guerra es mucho más un asunto de hacer volar a las personas o dispararles desde grandes distancias, ya no un asunto de combate cuerpo a cuerpo, en que los soldados se herían unos a otros. Además, el acto de penetración peneana parece cada vez menos un acto de ataque marcial. En segundo lugar, en un mundo en que la mujer – cuya biología comanda su penetrabilidad en sexo procreativo – se convierten en soldados, el antiguo miedo a la penetración sexual de que un soldado transforme a un ejército o a una sociedad en vulnerabla al ataque, parece cada vez menos comprensivo. No solamente es la antigua ecuación entre sexo y guerra ya pasada de moda. Me parece que la humanidad solo puede ganar si finalmente corta esa ecuación.  Tiene que haber un tiempo para cada cosa bajo el cielo. Pero nos quedamos cortos cuando pretendemos que uno es equivalente a la otra, incluso si nos negamos a nosotros mismos en la cama, cuando realmente no nos permitimos amar, salvo que bajemos nuestras defensas. Cuando la autoridad de una proscripción bíblica descansa en presuposiciones que ya no consideramos deseables, entonces se convierte en deseable abandonar estas proscripciones – a menos que podamos encontrar otras razones válidas para sostenerlas.

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Próxima entrega: Contínúa la Introducción con un nuevo tema, las Escrituras Cristianas.

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Piedra fundamental o piedra de tropiezo?

Reflexión semanal:

¿Piedra fundamental o piedra de tropiezo?
 
22º Domingo del Tiempo de la Iglesia.


21A partir de entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley lo harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría.

22Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: —¡Dios no lo quiera, Señor! ¡Esto no te puede pasar!

23Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro: —¡Apártate de mí, Satanás, pues eres un tropiezo para mí! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres.

24Luego Jesús dijo a sus discípulos:
—Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 25Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la encontrará. 26¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida? 27Porque el Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a lo que haya hecho. 28Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán hasta que vean al Hijo del hombre venir a reinar. (Mt. 16,21-28 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


El relato evangélico presenta un quiebre en la misión de Jesús. El texto comienza con la frase “a partir de entonces”. Hasta ese momento, Jesús no había planteado que sería rechazado por los líderes del pueblo y que moriría violentamente. Con este relato se produce un cambio en la misión de Jesús, que hasta entonces consistía en anunciar la cercanía del Reino (Mt 4,17), a través de gestos y palabras, pero a partir de ahora, consiste en ir a Jerusalén para morir (Mt 16,21).

Este cambio en la misión, está relacionado al proyecto mesiánico por el que había optado. Jesús se refiere a sí mismo como el Hijo del hombre, sinónimo de hombre o ser humano. El evangelista Mateo pone en boca de Jesús 32 veces este título. Sin lugar a dudas, Jesús se aparta de la expectativa mesiánica de su época: ni mesías rey, ni mesías sacerdote, ni mesías guerrero y propone un mesías humano (Hijo de Hombre) y sufriente (Siervo de Yahveh).

Este cambio en la misión, está estrechamente relacionado con el cambio en el escenario geográfico.

Jesús se encuentra cerca de Cesarea de Filipo, próxima a Galilea, una tierra de gente pagana y una ciudad idolátrica para los judíos piadosos.

Él era un profeta de la periferia en relación al centro de Israel: Judea – Jerusalén – el Templo. Hasta entonces, había desarrollado su actividad fundamentalmente en Galilea, extendiendo sus acciones más allá, por ejemplo: Samaría, Decápolis, Gaulonitis y Tiro. Si observamos el mapa de esta región, en el centro encontramos a Galilea, tierra de agricultores empobrecidos, pescadores, revolucionarios zelotes, gente impura por la cercanía a pueblos paganos y los intercambios culturales que esto producía. Galilea era el lugar teológico de la discriminación y la exclusión.

En este lugar había desarrollado su misión y ministerio, pero ahora propone un cambio fundamental, ir a Jerusalén.

Jerusalén es el lugar teológico del poder religioso y político de Israel. El Templo y el palacio de Herodes estaban en la ciudad; también tenía su sede el Sanedrín, integrado por los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley; los tres grupos que Jesús dice que lo matarán (versículo 21).


Una primera reflexión que sugiere el relato evangélico, tiene que ver con el lugar teológico donde se ubican los seguidores y las seguidoras de Jesús. La Iglesia, para ser la Iglesia de Jesús, tiene que estar en la periferia, en el lugar teológico de la discriminación y la exclusión, anunciando el Reino de justicia y solidaridad, a las personas vulneradas en sus derechos y su dignidad por los centros de poder: las personas empobrecidas, desempleadas, envejecidas, portadoras de vih y sida, trabajadoras sexuales, gltbi (gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales), minorías étnicas, adolescentes y jóvenes pobres, en situación de calle, adictas a las drogas ilícitas, privadas de libertad y tantas otras. La Iglesia no está llamada a instalarse junto al poder, sino que es enviada a la periferia para encontrar y adorar a Jesús (Mt 28,16-20 cf. 25,31-46).

Sabemos por experiencia, que cada vez que la Iglesia se instala junto al poder confunde su misión y se hace cómplice de quienes mataron a Jesús. Deja de ser la piedra fundamental (Mt 18,18) para convertirse en piedra de tropiezo (Mt 16,23) que obstaculiza la realización del Reino.


Una segunda reflexión que sugiere el relato evangélico, tienen que ver con el seguimiento (versículos 24 al 26). Las discípulas y los discípulos de Jesús, recibimos el llamado a seguirlo radicalmente (Mt 8,18-22; 10,34-38) y eso significa: restaurar la dignidad de las personas (Mt 8,1-4) sin importar su condición (Mt 8,5-13), restituir derechos (Mt 8,14-17), derribar barreras superando obstáculos (Mt 9,1-7), incluir a las personas sin excepción (Mt 9,18-26; 19,13-15), ponerlas por encima de las normas y las tradiciones (Mt 12,9-14), compartir solidariamente (Mt 14,13-21) y denunciar la hipocresía de los poderosos (Mt 23,1-36); porque la misión profética es anuncio de justicia y solidaridad como signos de otro mundo posible, pero también denuncia, de las estructuras injustas e insolidarias de este mundo.

Seguir radicalmente a Jesús, significa la derrota y la muerte, es decir, emprender el camino hacia la ejecución, simbólica o real.


Una tercer reflexión que sugiere el relato evangélico, tiene que ver con su final, donde es posible que no haya una relación directa a una segunda venida de Jesús sino, al acontecimiento pascual, donde el Jesús histórico pasa a ser el Mesías glorificado y entronizado, del que serían testigos, varios de los presentes, para lo cual toma imágenes del profeta Daniel (7,13).

Únicamente, quienes no se transforman en piedra de tropiezo y realizan un seguimiento radical de Jesús, a través del discipulado, recorriendo el camino que él recorrió, podrá estar encontrando el sentido último de su vida.

Buena semana para todos y todas.
Obispo Julio.
 
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Dibujo de Cerezo web de Koinonía.

viernes, 26 de agosto de 2011

Otro Dios es posible - ¿Ángeles, reyes y estrellas? (sexta entrevista)

ENTREVISTA 6
¿Ángeles, reyes y estrellas?


                RAQUEL       Emisoras Latinas continúa en Belén, repleta de peregrinos, y con Jesucristo, nuestro invitado especial, que ha vuelto a la tierra después de tantos años, y a quien damos nuevamente la bienvenida.

JESÚS          Gracias, Raquel. ¡Shalom, paz contigo!

RAQUEL       Y díganos, Jesucristo, ¿ha tenido tiempo de conocer un poco la
ciudad, de conversar con algunos vecinos?

JESÚS          Sí, cómo no. Me hice amigo de una familia que vive por allá, por el
mercado… Me contaron sus problemas…

RAQUEL       ¿Y lo reconocieron?

JESÚS          No. Me miran como uno más, como uno de ellos. Así hay más confianza.

RAQUEL       Usted nos dijo en la anterior entrevista que no había nacido aquí,
en Belén, ni tampoco un 25 de diciembre. ¿Es así?

JESÚS          Así es. Yo nací en Nazaret. Como toda mi familia, como mis
hermanos y hermanas.

RAQUEL       De sus hermanos hablaremos en otro momento. Ahora quiero
referirme a los ángeles.

JESÚS          ¿Ángeles?

RAQUEL       Los ángeles que cantaban “gloria a Dios en las alturas” aquí en
Belén, en Nazaret, o en alguna parte del cielo…

JESÚS          Esos ángeles habrán sido las manos de las comadronas que ayudaron a parir a mi madre…

RAQUEL       Pero, ¿los ángeles cantaron o no cantaron el día de su nacimiento?

JESÚS          Lo que pasa es que ustedes toman todo al pie de la letra, hasta la última tilde. Para mi pueblo, un ángel es… una buena noticia. El mensajero que trae una buena noticia.

RAQUEL       ¿No tienen alitas ni…?

JESÚS          Ni alitas ni plumas. Como te digo, los verdaderos ángeles de las mujeres cuando dan a luz son las comadronas, las parteras. Ellas les dan la buena noticia de que el niño ha nacido sano.

RAQUEL       ¿Y los tres reyes magos? ¿Tampoco…?

JESÚS          ¿Cuáles reyes?

RAQUEL       Bueno, Mateo, el otro evangelista, cuenta que cuando usted nació, llegaron hasta su cuna tres magos de oriente guiados por una estrella…

JESÚS          Raquel, a Mateo también le gustaría adornar las cosas, como a ese Lucas. Me parece que esos reyes magos los tomó prestados de… déjame recordar… del profeta Isaías, sí.

RAQUEL       ¿Cómo que los tomó prestados?

JESÚS          Claro, Mateo tiene que haber recordado un texto de nuestro gran profeta que escribió sobre unos reyes que llegan en camellos con regalos de oro y de incienso… A mí también de niño me contaron esa historia… me gustaba.

RAQUEL       ¿Y no llegaron los reyes, no le trajeron a usted ningún regalo?

JESÚS          Por Nazaret, donde yo nací, nunca se le vio la corona a ningún rey.

RAQUEL       ¿Y la estrella, no dicen que apareció un gran cometa aquel año?

JESÚS          ¿Cometa? Si mis vecinos hubieran visto un cometa… ¡se echaban a correr!... Decían que los cometas traen mala suerte.

RAQUEL       Nuestra audiencia debe estar asombrada, señor Jesucristo… nos quiere quitar hasta la estrella de Belén…

JESÚS          Seguramente, Mateo puso esa estrella para decir que la luz de Dios brilla sobre todas las gentes, de oriente y de occidente. Y que en el Reino de Dios nadie es extranjero.

RAQUEL       Entonces, ¿nada maravilloso? ¿Ni estrella ni ángeles ni reyes? Al menos, ¿será verdad lo de la mula y el buey?

JESÚS          ¡La mula y el buey!... Ya nos vamos acercando a la tierra, al campo, donde yo nací… ¿Quieres que te cuente cómo dio a luz mi madre María, cómo parían las campesinas en mi tiempo?

RAQUEL       Sí, por supuesto. Me interesa muchísimo. ¿Y a ustedes, amigas y amigos oyentes? ¿Dónde dio a luz María, en un pesebre? ¿Quién la asistió, quién estaba a su lado en ese momento tan decisivo? Ahora nos lo va a contar el mismo Jesucristo. No pierda nuestra sintonía. Desde Belén de Judá, reportó Raquel Pérez, Emisoras Latinas.

CONTROL    CARACTERÍSTICA MUSICAL

LOCUTOR    Otro Dios es Posible. Entrevistas exclusivas con Jesucristo en su
segunda venida a la Tierra. Una producción de María y José
Ignacio López Vigil con el apoyo de Forum Syd y Christian Aid.


MÁS DATOS SOBRE ESTE POLÉMICO TEMA…


Un retablo lleno de símbolos

Al igual que en el texto de la anunciación a María, el evangelista Lucas incluyó también en el relato del nacimiento de Jesús a los ángeles. Los colocó cantando alegres en los cielos y anunciando paz a los hombres de buena voluntad. A otro evangelista, Mateo, le interesaba resaltar que el mensaje de Jesús no era sólo para el pueblo judío, sino para todos los pueblos de la tierra. Por eso, en su relato hizo llegar hasta Belén a unos orien­tales que eran “magos”, indicando así que tenían otra religión. Para incluir esta metáfora se inspiró en varias profecías del Antiguo Testamento (Isaías 49,22-23; 60,3-6). Y para completar su hermoso retablo de la Navidad, colocó en su relato la estrella premonitoria con que Balaam, un extranjero, anunció la llegada de un gran rey (Números 24,15-19).

Los ángeles, los magos y la estrella son símbolos, hermosas metáforas para resaltar el mensaje central que querían transmitir a las primeras comunidades: Jesús viene a realizar una tarea maravillosa, la de transformar la limitada idea Dios que hasta entonces tenía su pueblo y toda la Humanidad.


Una idea de Francisco de Asís

En diciembre, en todos los países cristianos, se ponen “nacimientos”, “pesebres” o “belenes” en las casas, en las iglesias, en las oficinas, en los edificios públicos, con figuritas que representan a María, José y Jesús y a pastores, reyes y ángeles. Nunca falta la estrella. Es una tradición muy antigua, inventada por San Francisco de Asís en el siglo XIII en la ciudad italiana de Greccio. Francisco construyó en medio del bosque una casita de paja y llevó allí a una mula y un buey, entre los que colocó una imagen de Jesús. En la medianoche del 24 de diciembre invitó a los frailes franciscanos y a los campesinos de los alrededores, que llegaron con antorchas y cantando. Celebró allí la misa. Inició así la hermosa tradición de los nacimientos y de la “misa del gallo”.


Un empeño estéril

Siempre ha habido autores que han querido demostrar histórica, científica y racionalmente todos los acontecimientos narrados en la Biblia. Para probar, por ejemplo, que realmente se vio una estrella especial en Belén cuando nació Jesús, mencionan una conjunción de planetas que ocurrió en aquellos años y que habría producido la impresión de un nuevo lucero brillando en los cielos.

La Biblia contiene datos históricos, pero también está plagada de literatura: metáforas, mitos, épica verdadera y falsa, cuentos populares, leyendas, tradiciones orales sobredimensionadas con el tiempo, epigramas, fantasías colectivas, poesía... En el intento de probar científicamente la literatura bíblica pierde la ciencia y pierde la Biblia. Uno de los autores recientes y más conocidos al servicio de estas causas perdidas fue el historiador alemán de origen judío Werner Keller, que se hizo famoso en los años 80 con su libro “Y la Biblia tenía razón”.


No hay religiones puras

Más interesante y aleccionador resulta conocer las influencias que en los escritos de la Biblia y en las tradiciones cristianas tienen tradiciones religiosas de otros pueblos de aquellos tiempos. Estas influencias nos demuestran que así como genéticamente no existen “razas puras”, tampoco hay “religiones puras”. Y que el racismo excluyente tiene su correlato en el dogmatismo religioso intolerante.

La tradición de los reyes magos, por ejemplo, está tan influenciada por el culto a Mitra, base de la religión de los persas (hoy iraníes), que hasta las palabras lo delatan: los sacerdotes de Mitra se llaman “mogs”, lo que en Occidente originó la palabra “magos”. Y aún más: según la tradición, los tres “magos” que llevaron a Jesús oro, incienso y mirra se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, nombres derivados de Manucher, Garshasp y Bastavarai, tres monarcas mitológicos de Persia (antiguo Irán).

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Fuente: http://www.emisoraslatinas.net

miércoles, 24 de agosto de 2011

Introducción a los Comentarios de la Biblia Queer (continuación)


Continuamos presentando la Introducción a la "The Queer Biblie Commentary" - Desarmemos la exlusión a los gays basada en la Biblia - Traducción de nuestra hermana MCRP


Génesis 19, cuenta la conducta de los hombres de Sodoma, después que Lot persuade a dos visitantes angélicos para que se queden en su casa a pasar la noche. Siguiendo la narración del Génesis, inmediatamente después del ruego de Abraham a Dios para que no se comporte injustamente con el pueblo de la ciudad, el episodio a propósito justifica la eventual destrucción que hace Dios de Sodoma y de su ciudad gemela, Gomorra. Pero, ¿dónde está el “pecado” de Sodoma? Durante la noche en que los visitantes se quedaron en casa de Lot, los hombres de la ciudad exigieron la presencia de esos huéspedes para poder “conocerlos”. Es casi universalmente admitido que el término “conocer” está usado aquí en el sentido de “tener sexo con”, de modo que los hombres de Sodoma están en realidad buscando violar y torturar a los visitantes. El tema no es si aquí está presente el sexo homosexual, sino qué “significado” los actos sexuales tienen en el contexto. Sea lo que sea que ocurre, Lot encuentra tan horrible la perspectiva de torturar a los visitantes, que ofrece a sus hijas en su lugar. Pero no está tan claro que es la naturaleza homosexual del sexo lo que aquí constituye pecado. ¿Dice Lot “el sexo homosexual es muy incorrecto; si ustedes desean tener sexo, al menos practíquenlo aunque sea con mis hijas”? ¿O está horrorizado porque sus visitantes serán violados? Una atención cuidadosa a estas palabras lleva aun a otra dirección. Lot protesta: “no hagan nada a estos hombres, pues ellos están bajo el abrigo de mi techo” (v. 8) El tema que está presente en la mente de Lot es la violación de su hospitalidad, que el “abuso” a estos hombres representaría. En efecto, no fue hasta el período helenístico que el pecado de Sodoma comensó a ser identificado como un tema de sexo homosexual. Esto nos lleva a la conclusión, con las palabras de Gray Temple, que en el Génesis, “los sodomitas eran en primer lugar y sobre todo, no hospitalarios; pensaban que era divertido humillar a los huéspedes extranjeros” (2004: 58)

Esta humillación del extranjero a través del sexo es el tema de Génesis 19 y se vuelve más forzado, cuando el episodio se lee con el relato estructuralmente paralelo, en Jueces 19.22 y sigs. En esta segunda historia, un levita viajero se refugia en la vivienda de un local. Cuando los hombres de la ciudad demandan que salva el huésped, el dueño de casa ofrece en su lugar a su propia hija y/o a la misma concubina del huésped. Quizás la perspectiva del sexo homosexual es lo más importante en su mente, al hacer ese ofrecimiento. Pero los ciudadanos son aparentemente indiferentes en cuanto a tener sexo con el levita viajero, o con su concubina. No están interesados en el sexo homosexual, para nada. Y el mismo levita parece haber encontrado que el abuso de su concubina era equivalente a un asalto, si no personal, en su honor, pues cuando regresan a casa – en un movimiento que no puede ser más horrible en nuestra mente moderna – el levita asesina a su concubina, cortando su cuerpo en numerosas partes, que luego distribuye a las varias tribus, presumiblemente como un llamado a las armas. Para la sensibilidad moderna, la concubina es la víctima aquí. Porque para el levita, sin embargo, así como para los que viven en muchas sociedades tradicionales de hoy, el asalto a la mujer es tomado como un asalto a su propia persona. Para él, ha sido humillado en la persona de su concubina.

La historia en Jueces destaca de una forma horrible el hecho de que el pueblo en las culturas tradicionales experimenta (o experimentaba) sus identidades en forma completamente diferente a como lo hacen los modernos anglo-americanos. Para nosotros, los seres humanos somos primariamente individuos que se reúnen en grupos – o nos pensamos como efectivamente reunidos en un grupo, con la idea de “contrato social”. Así, ser miembro de un grupo es secundario a nuestra identidad primaria. El pueblo tradicional tiende a verse en primer lugar y principalmente como células de un cuerpo social “extendido”, como si fuera un cuerpo político. A veces, es la familia o la tribu o la nación, que comprende el cuerpo relevante (Countryman 1988; 8; Emerson 1996: 534-7, 551-4) En este relato, la concubina es parte del cuerpo extendido, cuya cabeza es el levita. Lo que se le hace a ella  se hace en realidad a la totalidad del cuerpo del levita.

En segundo lugar, el mismo hecho de que el sexo puede fácilmente convertirse en un instrumento de degradación en ambas historias, nos da evidencia indirecta de una antigua construcción del sexo. Era en primer lugar y principalmente acerca del poder. La penetración sexual no era tanto por amor o placer, sino por la afirmación de superioridad. El penetrador que “llega” a la profundidad de un sexo u otro está afirmando su superioridad sobre el penetrado. Y con esto, estamos cerca de comprender por qué la relación hombre-hombre era tan preocupante para la tradición hebrea. Si no vamos más allá, podríamos concluir con Gray Temple que, en la antigua Israel, “la unión del mismo sexo con un par o un superior robaba a la víctima de sus prerrogativas como “hombre”, haciéndolo incapaz para una vida futura, y lo marcaba al perpetrador como asesino, un peligro para el orden social” (2004: 60) La interpretación, creo, es inadecuada, ya que realmente falla en mostrar por qué el sexualmente humillado queda incapaz para la vida.

La idea de que la penetración sexual es en primer lugar y principalmente un acto de superioridad masculina deriva, me parece, de una cultura guerrera (Long 2004). Donde la guerra es un acto de penetración a los cuerpos enemigos y las líneas enemigas, constituye un corto paso ver al pene erecto como un arma. Así, la penetración por un arma o un pene, convierte al penetrado en un pasivo patético, si no muerto. Y, en efecto, la violación de mujeres enemigas o, más dramáticamente, del mismo enemigo, un acto que efectivamente lo despoja de su masculinidad, volviéndolo un ser servidor, ha sido desde siempre el toque final que sella una victoria en la guerra (Tombs: 2002) Para ir fuera del antiguo Cercano Oriente por un momento, no es menor que, de acuerdo con Rciahrd Trexler, “el término náhuatl para un guerrero poderoso (técuilónti) significa “Convierto a alguien en un pasivo” (1995: 71) Es la ideología perpetuada en los vulgarismos de nuestros días. “Fuck”, “screw”, y el lunfardo británico “shag” son todos verbos transitivos, implican que el acto sexual  es un instancia en que alguien hace algo a alguien.

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Continúa.