Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

jueves, 31 de marzo de 2011

Mujeres fuertes en la Biblia: Jezabel

¿Cómo Jezabel llegó a ser conocida como reina malvada de su tiempo?
Reina infame fue un producto de su tiempo.
Autora: Astle Cynthia

¿Alguna vez escuchó a alguien llamado "Jezabel?" El término no se utiliza mucho más, pero no hace mucho tiempo "Jezabel" era una palabra de una mujer que se burló de las convenciones de la sociedad, que ejercían el poder robado, que ordenó muertos - en fin, alguien totalmente malo. La bíblica reina Jezabel, esposa del rey Acab, se ha convertido en un arquetipo de una mala mujer.

Existe muy poca documentación de la malvada reina Jezabel

Sin embargo, el problema en la determinación de los hechos acerca de Jezabel es que existe poca documentación que no sea Antiguo Testamento, las historias que la pintura de ella como malos. Estos relatos fueron escritos por los partidarios triunfal de Elías , el profeta judío de Jehová que se oponían a la reina Jezabel y Acab, rey por intentar llevar israelitas a adorar a Baal , una deidad fenicia. Una de las pocas piezas de evidencia de su existencia es un sello hecho de ópalo en el que se identificó el nombre de Jezabel en 2008.

Los estudiosos han debatido desde entonces, si realmente pertenecía a la Jezabel bíblica. La evidencia arqueológica, como los jeroglíficos egipcios en el sello que se utiliza comúnmente por los fenicios de la época, tienden a validar como la suya.

Los historiadores examinando las cuentas detalladas en 1 y 2 Reyes han determinado que era la reina Jezabel, alrededor del siglo noveno antes de Cristo, fue uno de los más intensos de Israel-religiosas las luchas políticas. El reinado de 22 años de Acab y Jezabel estuvo marcado por una competencia religiosa entre los seguidores de Baal y los seguidores de Yahvé, y por una batalla política entre las elites urbanas y los propietarios de tierras rurales.

Jezabel era una hija de intriga

Jezabel era la hija de Et-baal rey de Sidonia, otro nombre de Fenicia, hogar de los más grandes navegantes del Mediterráneo. El historiador judío Flavio Josefo informó que Etbaal originalmente había sido un sacerdote de Astarté, diosa y consorte de Baal. registro de las cuentas históricas que Etbaal usurpó el trono y reinó sobre fenicia de Sidón y Tiro por 32 años. En otras palabras, Jezabel provenía de una familia real que había tomado el poder de los gobernantes de otros, por lo que probablemente fue bien educado en la intriga política. Su nombre se traduce más o menos fenicia como "El Señor [Baal] existe", pero en el hebreo bíblico su nombre significa "sin nobleza."

Algunos historiadores piensan Jezabel se casó con Acab, para que su tierra de dominio bloqueado podría mantener su acceso al comercio internacional a través de los fenicios. país de Jezabel se extendía a lo largo de la costa oeste del Mediterráneo de la tierra concedida inicialmente a la tribu de Aser en Israel. Los reyes de Israel había mantenido alianzas con los fenicios desde el rey Salomón tiempo s ', y sus tratados siempre la riqueza que sostenía la monarquía israelita y sus partidarios. Esta riqueza también han permitido a las élites gobernantes para obtener y mantener el poder político.

Por ejemplo, la historia de Nabot, un terrateniente porque Jezabel trazado con éxito a matar por lo que Acab podría obtener su tierra (1 Reyes capítulo 21), puede ser una metáfora de una lucha política entre los propietarios rurales y los habitantes de la ciudad de gran alcance. Algunos historiadores han interpretado la historia como un signo de resentimiento contra las alianzas extranjeras, dado que no Jezabel, Acab, se dice que ha nacido de la parcela de Nabot han acusado falsamente de herejía y apedreada hasta la muerte.

Jezabel Reina merece algunos de sus Bad Reputation

De acuerdo a otras cuentas del Antiguo Testamento, Jezabel no ha venido por su reputación únicamente de rumores. Ella se le atribuye ordenar la masacre de muchos profetas de Israel (1 Reyes 18:04) para que pudiera instalar sacerdotes de Baal en su lugar. Durante el reinado de 12 años de Joram, su hijo de Acab, que se llevó el título de "Reina Madre", y continuó a tejer sus redes de política (2 Reyes 10:13).

Con el auge de los métodos histórico-críticos para interpretar la Biblia en los últimos 200 años, otros puntos de vista de Jezabel se han propuesto. Por ejemplo, experto en Medio Oriente y autor Lesley Hazleton, en el Jezabel novela histórica: La historia no contada de la Biblia de Ramera de la Reina, la retrata como un cosmopolita, culta gobernante defendiéndose contra un fundamentalista Elías. En su libro, Las Cuevas de Acero, la ciencia ficción de gran maestro Isaac Asimov describe Jezabel como una esposa fiel que conscientemente promovido su fe de acuerdo con las convenciones sociales de su tiempo. Asimov más especula en sus dos volúmenes de Guía de la Biblia que Jezabel vestido con todas sus galas en el momento de su asesinato (2 Reyes 9:30-37), no porque ella era una prostituta como la Biblia lo dice, sino para mostrar la dignidad y el estado real de la muerte.

Así fue Jezabel realmente una chica mala? Teniendo en cuenta lo que sabemos de su contexto histórico, que probablemente fue un producto de su tiempo, cuando era común que las personas ambiciosas para tomar el poder y utilizarlo sin piedad. Ella puede haber tenido buenas características, así como malo, pero sufrió la desgracia de ser recordado sólo en la propaganda escrita por sus oponentes políticos y religiosos.

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Fuentes de la reina Jezabel Wicked:

El New Oxford anotado Biblia con los apócrifos, New Revised Standard Version (1994, Oxford University Press).

Madera, Bryant G. PhD, "Sello de Jezabel identificados," la primavera de 2008, la Biblia y la revista Spade, reimpreso septiembre de 2008, los Asociados de Investigación Bíblica, http://www.biblearchaeology.org/post/2008/09/seal-of -Jezabel-identified.aspx

Korpel, Marjo CA, "digno de una reina: Real Sello de Jezabel", de mayo de 2008, Arqueología bíblica de Revisión, http://www.bib-arch.org/scholars-study/jezebel-seal-01.asp

Hazelton, Lesley, Jezabel: La historia no contada de la Biblia de Ramera de la Reina (2007, Doubleday Religión), Amazon.com, http://www.amazon.com/Jezebel-Untold-Story-Bibles-Harlot/dp/0385516150/ref = sr_1_6? s = libros & ie = UTF8 & qid = 1285554907 & SR = 6.1

Asimov, Isaac, Las Cuevas de Acero (1991, Libros de Spectra). Amazon.com, http://www.amazon.com/Caves-Steel-Robot-Spectra-Books/dp/0553293400/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1285554977&sr=1-1

Asimov, Isaac, la Guía Asimov para la Biblia: Dos volúmenes en uno del Antiguo y Nuevo Testamento (1988, Wings) http://www.amazon.com/Asimovs-Guide-Bible-Volumes-Testaments/dp/051734582X/ref = sr_1_1? s = libros & ie = UTF8 & qid = 1285555138 & SR = 1.1

martes, 29 de marzo de 2011

El Libro de Ruth - Aportes de la Biblia Queer

RUTH / Mona West

Partes de este ensayo aparecieron en la antología “Our Families Our Values: Snapshots of Queer Kinship”, editado por Goss and West, 1997.

Traducido de Biblia Queer por nuestra hermana MCRP


INTRODUCCIÓN

Ruth es uno de los dos libros en la Biblia Hebrea, que lleva el nombre de una mujer. Es único en el canon de las escrituras hebreas y en la sociedad patriarcal israelita, porque celebra el amor y devoción de una mujer por otra. Ha habido mucho debate con respecto al material legal en el libro, y su relación con la narrativa. Dos leyes parecen ser destacadas. El Levirato, que ordenaba a un hermano sobreviviente casarse con la viuda de su hermano y tener un hijo varón con ella (Deuteronomio 25.5-10), al que alude Noemí en 1.12-13 y Boaz en 4.7-10. La ley “go’el” requería que un hombre de la familia comprara (redimiera) a un pariente en su tierra (Levítico.25) Esta ley es mencionada a través del libro (2.20; 3-9, 12-13; 4.1,3,4,6,7) Ambas leyes, el levirato y el “go’el” están colocadas en un contexto único cuando se refieren a las situaciones de Ruth, Noemí y Boaz.

Otras leyes que afectan la narración están brillando y “abriendo su capa”. En el capítulo 2, Ruth “aparece” en el campo de Boaz, cuando ella decide aprovechar la ley israelita que beneficia a los pobres, huérfanos, viudas y extranjeros (Levítico 19.9-10; 23.22; Deuteronomio 24.19-22) En el campo de siega, en el capítulo 3, Ruth se declara a Boaz, utilizando la frase “despliega tu capa sobre tu sierva”. Esta frase es símbolo de matrimonio en la tradición israelita (Deuteronomio 22.30; 27.20; Ezequiel 16.8)

Es importante notar que la metáfora y el mensaje de Ruth dependen del interjuego entre la ley y la narrativa dentro del libro. Esta imagen se pierde si el libro se aborda como un tratado legal o un caso de las leyes que contiene. Por el contrario, el material legal debería considerarse como una matriz creativa para el argumento y el desarrollo de los personajes. Las leyes son intencionalmente ambiguas, a efectos de proporcionar posibilidades para que los personajes actúen sobre y más de lo que la sociedad requiere de ellos (sobre esto, puede verse Biale: 1997) Las leyes definen su identidad y desafían su existencia. A medida que cada personaje hace elecciones que van más allá de la letra de la ley, ese personaje se mueve hacia una existencia más auténtica dentro de la narrativa y de la sociedad.

Las estrategias que encontramos en Ruth son esenciales para nuestra misma supervivencia en una sociedad y una cultura que invoca y crea leyes con estrechas definiciones de familia y privilegio procreador, a efectos de excluirnos y perpetuar el odio y la violencia contra nuestra comunidad.


EN EL CAMINO DESDE MOAB HASTA BELÉN (1.1-22)

En cinco cortos versículos, una familia entera se muda desde Belén a Moab, debido a una hambruna; el padre muere, los hijos varones se casan con moabitas. Pasan diez años, los hijos mueren y las tres mujeres quedan viudas y sin hijos. La narración se focaliza rápidamente en la situación de esas tres mujeres: Noemía, la suegra y sus dos nueras: Ruth y Orpah.

Había dolo dos formas en que una mujer podía ser valorada en esta sociedad: como una virgen soltera en casa de su padre, o como una esposa madre en la casa de su esposo. Noemí es una viuda que se queda sin hijos por la muerte de sus dos hijos varones. Como viudas sin hijos, Noemí, Ruth y Orpah son mujeres sin valor y en los márgenes de la sociedad del antiguo Oriente Cercano. Noemí reconoce que tienen opciones limitadas para relaciones y obtener lugares de “seguridad” en esa sociedad. Entonces, dice a sus nueras que la acompañen de regreso a Belén, o tratar de encontrar esposo en la tierra de Moab.

Se nos cuenta que Orpah besa a su suegra, despidiéndose de ella y que Ruth se va con Noemí. Es en este punto en la historia, que Ruth “se muestra” y declara sus verdaderos sentimientos hacia Noemí. En palabras que han sido repetidas tradicionalmente en las ceremonias de bodas heterosexuales, Ruth habla a Noemí:

“No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Yavé, y aun me añada, que solo la muerte hará separación entre nosotras dos”.

Estas palabras y actitudes presentan la relación física más cercana entre dos mujeres expresada en la Biblia. El término hebreo que describe la cercanía de Ruth a Noemí (davka) es el mismo utilizado en Génesis 2.24 para describir la relación del hombre con la mujer en el matrimonio. El hombre deja a su padre y a su madre y se allega a ella, y los dos se convierten en una sola carne.

En sus palabras de devoción, Ruth nombra a esta relación utilizando términos que la describen cruzando los límites de edad, nacionalidad y religión. Ruth elige contra todo esto quedarse con Noemí – una mujer sin valor que se une a otra, y en su elección, rehúsa aceptar el estatus quo de una sociedad que limita y define sus existencias como inútiles, vacías y marginales, basada en el estatus marital y la habilidad reproductiva.

Ruth es nuestra antecesora “queer”. Ha caminado delante de nosotras y así, nos ofrece un ejemplo. A su propia manera, sabía que “el silencio es igual a la muerte”. Después de todo, Orpah no dice nada. De acuerdo con la historia, ella besa a Noemí para despedirse y rápidamente desaparece. Por el contrario, Ruth sigue valiente, para dar nombre y afirmar nuestras relaciones, asumiendo los aparentemente insuperables riesgos. Nos proporciona un ejemplo de auto-determinación, rehusando aceptar un estatus marginal basado en definiciones patriarcales heterosexuales sobre el matrimonio, la familia y la procreación.

Las palabras de Ruth a Noemí, en 1.16, son palabras para nuestra comunidad. Son pronunciamiento, bendición, credo, himno, poema y declaración, ofreciendo paradigmas para las formas en que nos relacionamos mutuamente en nuestas idas y venidas.


ESTRATEGIAS PARA SOBREVIVIR EN UN CONTEXTO HOSTIL (2.1-23)

En el capítulo 2, se presenta a Boaz en la historia, como un terrateniente rico y un pariente lejano de Noemí. Después de su regreso a Belén, las mujeres se enfrentan a la lucha diaria por encontrar alimentos. La ley israelita proveía mínimamente y los pobres, a través de una ordenanza, podían ir detrás de los cosechadores, para recoger algunos granos que quedaran en el campo. De esta manera, los menos afortunados podían tener algo para hacer el pan. Ruth conoce esta ley y decide ir al campo de Boaz para recoger el grano sobrante. Boaz la ve y de acuerdo con la tradición patriarcal pregunta: - ¿A quién pertenece esta mujer? – Y el capataz de los cosechadores tiene una respuesta interesante: - Pertenece a Noemí.-

Boaz se presenta ante Ruth y los dos acuerdan la relación de parentesco que existe entre Ruth y Noemí. Boaz dice:

“Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas”…”He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes” (2.11)

Estas palabras de Boaz hacen eco a los términos de devoción que utilizara Ruth en el camino desde Moab a Belén. No solo reconoce Boaz su relación, repitiéndolas, sino que invoca la bendición de Dios sobre ella. “Que Yavé te bendiga por tus acciones y te recompense Yavé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”.

Además de esta bendición, como hombre en una sociedad patriarcal, y el dueño del campo, Boaz ofrece grano extra para Ruth y Noemí, y además protección mientras espiga en sus campos.

Boaz llega a un acuerdo con Ruth, de modo que ella pueda proporcionar alimento para ambas. También el hombre provee para que no sufra Ruth violencia sexual, en una situación riesgosa. Todo esto se hace para que Ruth pueda vivir con Noemí.

Ruth y Boaz proporcionan a la comunidad “queer” de hoy, algunas estrategias para sobrevivir en un contexto hostil. Como Ruth, nos encontramos trabajando dentro de leyes restrictivas para nuestras relaciones y nuestro bienestar – leyes de herencia, de custodia, de salud. Y como Ruth, a menudo tratamos con la amenaza de la violencia física. La estrategia de Ruth y Boaz nos invita a unir fuerzas para crear comunidades en que todas nosotras tengamos igual acceso a los bienes y servicios. Como Boaz, aquellos de nosotros con algún privilegio (los blancos, machos, físicamente sanos, educados y con recursos económicos) pueden usar sus privilegios para resistir las estructuras opresivas e ir más arriba y más allá de la ley, para asegurarnos de que los menos afortunados en nuestra comunidad, tengan lo que necesitan. Ruth y Boaz nos recuerdan que incluso en medio de un ambiente hostil, podemos crear comunidades que afirmen nuestras relaciones, proporcionen protección y nos sostengan.


SOMOS FAMILIA: ¡RUTH, BOAZ Y YO! (3.1-4.11)

Ruth y Noemí viven junas debido al arreglo que hicieran Boaz y Ruth “hasta el final de la cosecha de cebada y trigo”. Al principio del capítulo 3, Noemía se da cuenta de que puede hacerse un arreglo más permanente, de modo que “pueda estar bien” para todos ellos. Sin embargo, tengamos en cuenta que hasta este punto de la historia, Ruth ha tomado todas las estrategias para que ella y Noemí estuvieran juntas, en una sociedad que rehúsa reconocer que su relación tiene algún valor. La estrategia de Noemí que sigue en el capítulo 3, implica directamente el bienestar y la seguridad de Ruth, pero también incluye a Boaz, como un miembro importante de la “familia” que Noemí está a punto de crear.

Noemí conoce – por supuesto – la ley del Levirato y las leyes “go’el” de Israel, pero parece haber alguna ambigüedad en la narración, relacionada con la responsabilidad legal de Boaz, así como la relación sanguínea con Noemí. El libro de Ruth está también lleno de términos y lenguaje que describen la familia y el parentesco. En 3.2, Noemí identifica a Boaz como un “pariente”. Antes, fue identificado como un “pariente” por el lado de su esposo, un miembro de la “tribu” o “clan” del finado esposo de Noemí (2.1), y en 2.20, Noemí lo identifica como “pariente más cercano”.

Todos estos términos y leyes proporcionan algunas interesantes posibilidades narrativas relacionadas con la relación familiar que existge entre Ruth, Boaz y Noemí. Esta última juega con estas ambigüedades para crear una situación en que ella, Boaz y Ruth pueden formar su propia familia, para tener seguridad y bienestar.

El encuentro entre Ruth y Boaz en el borde de la era es similar al primer encuentro en el capítulo 2. Como espigadora en los campos, Ruth aprovecha la ley “go’el” y se declara a Boaz, pidiéndole que extienda su capa sobre ella, porque es su pariente próximo. Ruth repite las palabras que Boaz le dijera en el capítulo 2. El mismo término para “ala”, en 2.12 (kanap) es usado en 3.9 para “capa”. Ruth reclama que Boaz será el medio por el cual ella y Noemí encontrarán refugio bajo el ala del Dios de Israel.

La siega del trigo y la cebada han terminado y el matrimonio es el arreglo alternativo que ella sugiere a Boaz. La respuesta de este, confirma la naturaleza de este arreglo: - Bendita seas tú de Yavé, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de jóvenes, sean pobre o ricos – (3.10)

Todas estas acciones indican la decisión de los tres para crear su propia familia y define su propia comprensión del parentesco y la responsabilidad de uno con el otro, dentro del contexto de las leyes de herencia y parentesco de la antigua Israel. Estas actitudes son similares a las formas en que las personas “queer” de hoy en día crean familias: un hombre bisexual y dos lesbianas viven juntos con su hijo biológico; un hombre gay es donante de esperma para una pareja de lesbianas y es parte de la paternidad de su niño; tres hombres gay viven juntos como amantes y familia durante 20 años, una madre lesbiana y su compañera viven dos puertas más debajo de su hija lesbiana y su compañera.

Ruth, Noemí y Boaz dan a nuestra comunidad un ejemplo antiguo de las formas en que hemos estado creando nuestras familias. Sin embargo, encontramos que – como nosotros – ellos deben vencer algunas barreras legales, en la creación de su familia. Después que Ruth y Boaz deciden casarse para que los tres formen una familia, Boaz recuerda que hay un pariente más cercano, más cercanamente relacionado con Noemí, que por la ley debería actuar como redentor.

Una vez más es ambiguo el relato en cuanto a la naturaleza exacta de estas leyes, como se aplican para la situación de Ruth y Noemí. Dentro de esta ambigüedad, Boaz manipula la situación legal, de modo que el pariente más cercano abandona su reclamo para redimir a Noemí y su tierra. La escena en la puerta de la ciudad, muestra a Boaz en su mejor papel en la historia. Se dirige al pariente más cercano, dando solo la información suficiente acerca de Noemí y la misteriosa tierra que ella posee. Cuando este pariente está de acuerdo en redimir la tierra, Boaz contesta: “El día en que tú adquieras el terreno de manos de Noemí, también estarás adquiriendo a Ruth la moabita…” Por miedo a dañar su gran herencia debido a Ruth, el pariente pasa su derecho, dejando a Boaz libre para continuar, casándose con Ruth.

Ciertamente, hay formas en que nosotros, en la comunidad “queer” manipulamos las leyes para superar barreras que niegan la legalidad de nuestras relaciones. También buscamos la manera en que nuestras relaciones sean más permanentes y seguras. Hacemos esto a través de testamentos, con abogados y médicos. Tomamos los apellidos uno de otro y en estados y países que lo permiten, celebramos uniones civiles y nos casamos. Las personas trasgénero pueden manipular el sistema heterosexual de “matrimonio”, cuando – como resultado del cambio de uno de sus miembros – pueden casarse “legalmente”.

Ruth, Noemí y Boaz estarían orgullosos de la forma en que nosotros continuamos siguiendo sus estrategias para crear familias y lograr que nuestras relaciones sean reconocidas!


BENDECIR NUESTRAS UNIONES Y AFIRMAR NUESTRAS ESTRATEGIAS DE PROCREACIÓN (4.13-22)

En Ruth 4.13, se nos dice que Ruth y Boaz tienen un hijo varón. Las mujeres de la ciudad de Belén tienen algo interesante que decir en respuesta a este nacimiento. Bendicen el nacimiento y designan al niño como “go’el”. Afirman que el niño será el “restaurador de la vida” para Noemí. Reconocen el amor de Ruth por Noemí (la única vez que el término “amor” se utiliza en toda la narración) y hacen la desafiante afirmación de que ¡Ruth es más para Noemí que siete hijos! Para coronar todo esto, las mujeres nombran al niño “Obed”, diciendo “Un hijo le ha nacido a Noemí”.

En sus palabras y acciones, las mujres reconocen la estrategia de procreación de Ruth y Boaz, que produjo un hijo para Noemí. Su bendición redefine la procreación como dadora de vida. Noemí no es la madre biológica de Obed; sin embargo, las mujeres reconocen que la relación de Ruth con Noemí ha sido dadora de vida; procreadora.

La comunidad “queer” escucha la bendición de nuestras uniones en las palabras de las mujeres de Belén. Reclamamos con ellas que nuestras uniones, nuestro amos, nuestras familias, con o sin niños, son dadoras de vida y procreadoras. Sus palabras son a la vez bendición y promesa: “Bendito sea Yavé, que no te ha dejado este día sin familia”.

sábado, 26 de marzo de 2011

Diversas lecturas del relato de la mujer samaritana

Mensaje semanal: 
Diversas lecturas del relato de la mujer samaritana.

“De modo que llegó a un pueblo de Samaria que se llamaba Sicar, cerca del terreno que Jacob había dado en herencia a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.

Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En eso, una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesús le dijo: —Dame un poco de agua. Pero como los judíos no tienen trato con los samaritanos, la mujer le respondió: —¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mí, que soy samaritana? Jesús le contestó: —Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: —Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo: ¿de dónde vas a darme agua viva? Nuestro antepasado Jacob nos dejó este pozo, del que él mismo bebía y del que bebían también sus hijos y sus animales. ¿Acaso eres tú más que él?Jesús le contestó: —Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna. La mujer le dijo: —Señor, dame de esa agua, para que no vuelva yo a tener sed ni tenga que venir aquí a sacar agua. Jesús le dijo: —Ve a llamar a tu marido y vuelve acá. La mujer le contestó: —No tengo marido. Jesús le dijo: —Bien dices que no tienes marido; porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho. Al oir esto, la mujer le dijo: —Señor, ya veo que eres un profeta. Nuestros antepasados, los samaritanos, adoraron a Dios aquí, en este monte; pero ustedes los judíos dicen que Jerusalén es el lugar donde debemos adorarlo. Jesús le contestó: —Créeme, mujer, que llega la hora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir a este monte ni ir a Jerusalén. Ustedes no saben a quién adoran; pero nosotros sabemos a quién adoramos, pues la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. Pues el Padre quiere que así lo hagan los que lo adoran. Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. La mujer le dijo: —Yo sé que va a venir el Mesías (es decir, el Cristo); y cuando él venga, nos lo explicará todo. Jesús le dijo: —Ese soy yo, el mismo que habla contigo.


En esto llegaron sus discípulos, y se quedaron extrañados de que Jesús estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno se atrevió a preguntarle qué quería, o de qué estaba conversando con ella. La mujer dejó su cántaro y se fue al pueblo, donde dijo a la gente: —Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías? Entonces salieron del pueblo y fueron a donde estaba Jesús.

Mientras tanto, los discípulos le rogaban: —Maestro, come algo. Pero él les dijo: —Yo tengo una comida, que ustedes no conocen. Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros: —¿Será que le habrán traído algo de comer? Pero Jesús les dijo: —Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo. Ustedes dicen: ‘Todavía faltan cuatro meses para la cosecha’; pero yo les digo que se fijen en los sembrados, pues ya están maduros para la cosecha. El que trabaja en la cosecha recibe su paga, y la cosecha que recoge es para vida eterna, para que tanto el que siembra como el que cosecha se alegren juntamente. Pues bien dice el dicho, que ‘Unos siembran y otros cosechan.’ Y yo los envié a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo; otros fueron los que trabajaron, y ustedes son los que se han beneficiado del trabajo de ellos.


Muchos de los habitantes de aquel pueblo de Samaria creyeron en Jesús por lo que les había asegurado la mujer: “Me ha dicho todo lo que he hecho.” Así que, cuando los samaritanos llegaron, rogaron a Jesús que se quedara con ellos. Él se quedó allí dos días, y muchos más creyeron al oir lo que él mismo decía. Y dijeron a la mujer: —Ahora creemos, no solamente por lo que tú nos dijiste, sino también porque nosotros mismos le hemos oído y sabemos que de veras es el Salvador del mundo.” (Jn. 4,5-42 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).

El Evangelio de Juan, no es un escrito narrativo o histórico, no tiene relación con los Evangelios sinópticos. Este evangelio, tiene un estilo propio. Es la reflexión teológica de una comunidad cristiana, de fines del siglo I, cargado de simbolismo y como tal tenemos que leerlo e interpretarlo.


El texto de hoy, nos propone por lo menos cinco lecturas e interpretaciones, alternativas a las que hemos escuchado durante años. Descubrimos en él, un contenido escandaloso y revolucionario que seguramente nos llevará a tomar posición, a favor o en contra.


Lectura desde la geografía teológica:


En el antiguo Israel, Samaría era la capital del Reino del Norte hasta que en el año 721 aC los asirios la destruyeron y deportaron su población. (1 R 16.24; 2 R 17.1-6; 18.9-11; Is 7.8-9; Ez 16.46, 51,53,55; 23.4; Os 10.5-8; Am 3.9-4.3; Miq 1.1-7).


Si bien la población samaritana, era descendiente de las tribus israelitas, que se instalaron al norte del país, en tiempos de Jesús no se les consideraba pertenecientes al pueblo elegido, no rendían culto en el Templo de Jerusalén sino que tenían su propio lugar de adoración, y no reconocían todos los libros sagrados de Israel sino únicamente el parte de ellos, como Sagrada Escritura. Esta situación les situaba como un pueblo cismático y hereje.


Los piadosos israelitas, evitaban toda relación con la población de Samaría, hasta pasar por su territorio, para no contaminarse puesto que la consideraban impura, cismática, casi pagana.


La actitud de Jesús, de atravesar el territorio samaritano, detenerse en él a descasar y beber, y ponerse en diálogo con una mujer samaritana es una conducta escandalosa que provocaba a las autoridades religiosas de Israel.


Desde esta perspectiva, el relato teológico de la samaritana, nos sugiere la ubicación pastoral de la Iglesia, que quiere seguir a su Maestro. En efecto, una Iglesia que no se detiene en el lugar de las personas discriminadas y excluidas, de las que están vulneradas en sus derechos y su dignidad, es una Iglesia que perdió “el agua de vida eterna” (Jn. 4,14).


Lectura cristológica:


El Evangelio de Juan, no sólo es un escrito teológico de fines del siglo I, sino que además es un escrito que desafía y confronta a la religiosidad oficial, presentando a Jesús con el mayor atributo divino, el nombre de Dios.


A lo largo de todo el Evangelio, Juan pone en boca de Jesús: “Yo soy” (Ex. 3,14): el Mesías (Jn. 4,25-26), el pan de vida (Jn. 6,35.48.51), la luz del mundo (Jn. 8.12; 9,5), la puerta (Jn. 10,7.9), el buen pastor (Jn. 10,11.14-15), la resurrección y la vida (Jn. 11,25), el camino, la verdad y la vida (Jn. 14,6), la vid verdadera (Jn. 15,1.5).


Desde esta perspectiva, el relato teológico de la samaritana, nos sugiere la autoridad divina de Jesús. Así como Yavé se hizo presente en la historia de Israel, un pueblo insignificante frente a los grandes imperios vecinos; Jesús se hace presente en la historia del nuevo pueblo de personas discriminadas y excluidas.


Lectura Eclesiológica:


Hacia el final de este relato evangélico se nos narra que “muchos de los habitantes de aquel pueblo creyeron en Jesús, por el testimonio de la mujer, pero también porque lo escucharon y lo vieron” (cf. 4,39-42).


Únicamente Hechos de los Apóstoles da testimonio de comunidades cristianas en Samaría y es contundente: Felipe predica en Samaría y es bien recibico (8,4-25), Hechos narra que “la Iglesia gozó de paz en Judea, Galilea y Samaría (9,31) y que Pablo y Bernabé, de camino de Antioquía a Jerusalén, pasaron por Fenicia y Samaría, contando como los que no eran judíos habían creído (15,3).


Estos tres pasajes de Hechos, desde una lectura crítica y creativa del texto bíblico, nos sugieren que podría haber una conexión, entre el pasaje de Jesús por Samaría y estos pueblos samaritanos que eran parte de la Iglesia Apostólica. Esto estaría probando que Jesús incluyó no judíos, es decir, personas no pertenecientes al “pueblo elegido”, personas consideradas “cismáticas o heréticas” y “paganas”, en su movimiento: lo que hoy llamamos Iglesia. Pero también estaría probando, que la “Iglesia oficial” habría ocultado o silenciado, la presencia de estas comunidades, como lo hizo con las comunidades de mujeres que acompañaron y lideraron en los primeros tiempos del cristianismo.


Entonces, si la Iglesia actual, quiere vivir el discipulado de Jesús, tiene que establecer la “sospecha” como una clave interpretativa para la lectura de su historia.


Desde esta perspectiva, ya no tendríamos un “pueblo elegido”, un “pueblo santo”, un “pueblo sacerdotal”, un “pueblo de Dios”, sino una Humanidad llamada a vivir en plenitud su relación con la Divinidad.


Lectura Ecuménica e Interreligiosa


Desde esta perspectiva, el diálogo entre Jesús y la mujer samaritana, es una invitación al encuentro ecuménico y al diálogo interreligioso, entendiendo lo diferente no como amenaza, sino como fortaleza, como riqueza, como posibilidad de encuentro e intercambio.


En ese diálogo, Jesús dice a la mujer samaritana, que no importa el lugar o la denominación sino la actitud de adoración sincera (cf. Jn. 2,21-24). Pareciera que Jesús está invitando a superar, aquello de las religiones que no lleva a la liberación de las personas, que impide la experiencia de lo divino y a profundizar, aquello de las religiones que nos hermana, nos libera, nos transforma de menos humanos en más humanos, aquello de común que tienen todas las religiones, que necesariamente, tendremos que buscarlo desde el diálogo sin prejuicios, sin dogmatismos, sin fundamentalismos.



Lectura desde la perspectiva de Género


Nuevamente, nos encontramos con otro texto bíblico, que pone a la mujer en un rol de liderazgo, esta mujer samaritana, luego del encuentro con Jesús, retorna a su aldea y da testimonio de Jesús generando la fe y la esperanza en la comunidad.


Desde esta perspectiva, el texto bíblico, está ubicando a la mujer samaritana en el rol apostólico: predicando la Palabra, dando testimonio del Mesías, generando en la comunidad samaritana, la fe y la esperanza en Dios.


El rol, que los discípulos varones, no asumieron al ir probablemente, a la misma aldea en busca de alimento.


El texto, interpretado desde la perspectiva de género, resulta escandaloso. Los discípulos varones son mostrados en un rol femenino, haciendo las compras para la comida (Jn 4,7-8.27); mientras que la mujer samaritana, es mostrada en un rol masculino, predicando y dando testimonio (Jn 4,29).

Buena semana para todos y todas.
+ Julio, obispo.










viernes, 25 de marzo de 2011

Sentimos el desafío de ser Iglesia encarnada

25 de Marzo: Dios y la sociedad nos desafían a ser Iglesia encarnada


“A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: —¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.


María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: —María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.


María preguntó al ángel: —¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?

El ángel le contestó: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.

Entonces María dijo: —Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho. Con esto, el ángel se fue.” (Lc. 1,26-38 versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).



El Evangelio de Lucas nos sitúa geográficamente en Nazaret, una pequeña aldea de la montaña de la Baja Galilea. Tan pequeña que no es mencionada en ninguno de los libros del Antiguo Testamento, tampoco por el Talmud ni por Flavio Josefo que menciona en sus escritos 45 pueblos de Galilea.


La región de Galilea, al norte del Israel, tenía una población agraria y en torno al lago de Galilea, de pescadores. El trabajo era duro y estaba controlado por los recaudadores de Antipas, que imponía tasas por la tierra y la producción, por la pesca y la utilización de los embarcaderos.


El imperio romano controlaba la tierra y ponía pesados impuestos por la tierra y la producción. Existen indicios de que en tiempos de Jesús, el territorio era controlado en su mayoría por grandes terratenientes que contrataban sus tierras exigiendo la mitad de la producción. Teniendo en cuenta que debía reservarse una parte para sembrar en el período siguiente, otra parte era fundamental para alimentar los bueyes que eran la herramienta de trabajo, el diezmo que debía enviarse al Templo de Jerusalén y la familia utilizar para su sustento, muy poco era lo que se podía comercializar.


La población de Galilea estaba empobrecida. Por su cercanía a territorio extranjero, la población se mezclaba, intercambiaba, adquiría costumbres propias de los pueblos vecinos. Esta situación, hacía que fueran rechazados y discriminados por los judíos piadosos de Judea, la región donde estaba el Templo, el poder político y religioso.


Lucas, desde aportada desde la geografía, el lugar elegido por Dios para encarnarse: la periferia, el lugar de las personas empobrecidas, discriminadas y excluidas, vulneradas en sus derechos y su dignidad. Dios no eligió una familia sacerdotal de Jerusalén, ni de la aristocracia de Judea, ni siquiera de la aristocracia galilea, sino una familia de la insignificante Nazaret de Galilea.


La Iglesia, si quiere ser fiel a Dios y seguir el camino de Jesús, necesariamente tendrá que encarnarse en las realidades de discriminación, de exclusión, de vulnerabilidad, de empobrecimiento, porque es el lugar que Dios eligió para ser Emmanuel, Dios con nosotros y entre nosotros.


Dios y la sociedad nos desafían a ser Iglesia encarnada, en la realidad de las personas que están en situación de calle, de las personas que viven con vih y sida, de las personas que están privadas de libertad, de las personas que el sistema prescindió porque ya no son productivas ni útiles.


De nada vale celebrar la encarnación del Hijo de Dios, que se hizo solidario con la Humanidad, si nosotros y nosotras, que decimos ser sus discípulos y discípulas, no dejamos nuestros lugares de comodidad, instalación y seguridad, para solidarizarnos con las personas que son vulneradas en sus derechos y su dignidad.


+ Julio.

miércoles, 23 de marzo de 2011

San Romero de América


1980 - 2011

El 24 de abril de 1980 era asesinado Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, Arzobispo de San Salvador mientras celebraba la Misa


"Que este cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada por los seres humanos, nos alimente para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo - no para sí - sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestros pueblos y especialmente a nuestras comunidades" (palabras pronunciadas por Monseñor Romero antes de su muerte).

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En el sitio de la Iglesia durante la semana se estará subiendo información sobre Monseñor Romero http://ieauruguay.blogspot.com/

Mujeres fuertes en la Biblia: DEBORAH

Continuamos con el artículo de Mujeres fuertes en la Biblia (subido por primera vez el 10 de marzo).

Deborah se encuentra entre las mujeres más famosas de la Biblia hebrea, conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento. No sólo conocido por su sabiduría, Deborah también era conocido por su valentía. Ella es la única mujer de la Biblia hebrea que ganó notoriedad por su propio mérito, no por su relación con un hombre.

Hay pocos detalles sobre la vida de Deborah

Débora fue uno de los gobernantes de los israelitas antes del período de la monarquía, que comenzó con Saúl (circa 1047 a. C.). Estos gobernantes fueron llamados " jueces ", una oficina que remontarse a una época en que Moisés nombró a los asistentes para ayudarle a resolver las disputas entre los hebreos (Éxodo 18). Su práctica fue a buscar la guía de Dios mediante la oración y la meditación antes de tomar una decisión. Por lo tanto, muchos de los jueces también fueron considerados profetas que hablaron "de la palabra del Señor."

Deborah vivió en algún lugar cerca de 1150 aC, alrededor de un siglo o más después de los hebreos entraron en Canaán. Su historia es contada en el Libro de los Jueces , los capítulos 4 y 5. Según el autor José Telushkin en su libro judío de alfabetización, lo único que sabe sobre la vida privada de Deborah era el nombre de su marido, Lapidot (o Lappidoth). No hay ninguna indicación de que los padres de Deborah fueron, qué tipo de trabajo Lapidot hizo, o si tuvo hijos.

Deborah dio sentencias bajo una palmera

Desafortunadamente, los detalles de su tiempo como juez de los hebreos son tan escasas como sus datos personales. La apertura Jueces 4:4-5 dice esto:

En ese momento, Débora, profetisa, esposa de Lappidoth, juzgaba a Israel. Ella solía sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín, y los israelitas se acercó a ella para juicio.

Esta ubicación ", entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín," lugares Deborah y sus compañeros hebreos en una zona controlada por el rey Jabín de Hazor , quien había oprimido a los israelitas durante 20 años, de acuerdo a la Biblia. La referencia a Jabín de Hazor es confuso, ya que el Libro de Josué dice que fue Josué quien conquistó Jabín y quemó Jasor, una de las principales ciudades-estado cananeas, a la tierra un siglo antes. Varias teorías se han propuesto para tratar de resolver este detalle, pero ninguna ha sido satisfactoria hasta el momento. La teoría más común es que el rey de Deborah Jabín era un descendiente del enemigo derrotado Josué, y que Hazor había sido reconstruida en los años intermedios.

Débora era una mujer de Guerrero, así como un juez

Después de haber recibido instrucciones de Dios, Deborah llamó a un guerrero israelita llamado Barak. Ella le dijo que tomara 10.000 soldados hasta el Monte Tabor para hacer frente a los generales Jabín, Sísara, quien encabezó un ejército compuesto de 900 carros de hierro.

La Biblioteca Virtual Judía dice que la respuesta de Barak a Deborah ", muestra la alta estima en que se celebró esta antigua profetisa". Otros intérpretes han dicho que la respuesta de Barak en realidad muestra su malestar por haber sido condenada a la batalla por una mujer, aunque ella era la juez de sentencia en el momento. Barak dijo: "Si tú fueres conmigo, yo iré, si no no voy a ir" (Jueces 4:8). En el versículo siguiente, Deborah está de acuerdo en ir a la batalla con las tropas, pero le dice: "Sin embargo, no habrá gloria para ti en el curso que está tomando, porque entonces el Señor entregará a Sísara en manos de una mujer" (Jueces 4:9).

general de Hazor, Sísara, respondió a las noticias de la sublevación israelita trayendo sus carros de hierro para el monte Tabor. La Biblioteca Virtual Judía relata una tradición que esta batalla decisiva tuvo lugar durante la estación lluviosa de octubre a diciembre, aunque no hay fecha de referencia en la escritura. La teoría es que las lluvias de barro que producen empantanado carros de Sísara. Si esta teoría es cierta o no, era Deborah quien instó a Barak a la batalla cuando Sísara y sus tropas llegaron (Jueces 4:14).

Profecía de Deborah Acerca de Sísara se hace realidad

Los guerreros israelitas ganaron el día, y el general Sísara huyó a pie del campo de batalla. Se escapó al campo de los ceneos, una tribu de beduinos que trazaba su ascendencia en Jetro, suegro de Moisés en la ley. Pidió asilo en la tienda de Jael (o Yael), esposa del líder del clan. Sed, pidió agua, pero ella le dio leche y cuajada, una comida pesada que le llevó a quedarse dormido. Aprovechando su oportunidad, Jael puntillas en la tienda y ha hecho una estaca en la cabeza de Sísara con un mazo. Así Jael saltó a la fama por matar a Sísara, que disminuyó la fama de Barak por su victoria sobre el ejército del rey Jabín, como Deborah había predicho!

Jueces Capítulo 5 es conocida como la "Canción de Débora", un texto que se regocija en la victoria sobre los cananeos. Deborah coraje y la sabiduría al llamar a un ejército para romper el control de Hazor dio a los israelitas de 40 años de paz.

Fuentes:

• La Biblia Anotada de Oxford con los libros apócrifos, Nueva Versión Estándar Revisada, (Oxford University Press, 1994). Nueva Versión Estándar Revisada de derechos de autor de 1989 por la División de Educación Cristiana del Concilio Nacional de Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América. Usado con permiso. Todos los derechos reservados

• La Biblioteca Virtual Judía, http://www.jewishvirtuallibrary.org

• Alfabetización judía en 1991) José (Telushkin William Morrow & Co.,

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Próxima entrega: JEZABEL.

martes, 22 de marzo de 2011

El Libro de los Doce Profetas Menores - décima entrega

EL LIBRO DE LOS DOCE PROFETAS MENORES / Michael Carden
Traducción: MCRP


VISIÓN DE LA RECONCILIACIÓN FINAL (Oseas 12-14)

Esta sección final se abre no con lenguaje de reconciliación, sino con un lenguaje de amenaza. Oseas 12 también se refiere a las historias de Jacob, contándolas como “una parábola de rebelión y reconciliación” (Marks 1987: 228) Jacob es el ancestro epónimo de Israel que es llamado Israel, siguiendo su lucha “con un ser divino” (Oseas 12.4, recordando Génesis 32.22-32) Es Jacob quien habla con la divinidad en Bethel y allí establece su santuario (Génesis 35.14-15) En el curso de los Doce, es Bethel la que será suplantada por Zion, como el lugar de residencia de Yavé (Zacarías 7-8) La violencia y la denuncia continúan en Oseas 13, lo que invierte dramáticamente la imagen maternal del capítulo 11. Ahora, la divinidad prepara el ataque a Israel “como una osa a quien le han robado sus cachorros” para “desgarrar el estuche de sus corazones” (Oseas 13-8) La imagen de muerte y violencia crece, culminando en la brutal imaginería de guerra y expoliación. “Caerán bajo la espada, sus niños serán arrastrados a la muerte y sus mujeres embarazadas desgarradas” (Oseas 14.1)


Con esta escena el impulso homicida parece agotado, elevando una vez más una contra-voz. Esta al principio aparece como ratificando la ideología de dominación y castigo. Comienza como un llamado a “volver…a Yavé, tu Dios…” (Oseas, 14.1-2), en la voz del profeta, seguido por una plegaria coral por perdón, conducida por el profeta. La divinidad responde luego en un lenguje de erotismo creciente, hablando sobre los motivos del sagrado matrimonio. Israel volverá al amor (Oseas, 14.5), y luego

“Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano.Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde; de mí será hallado su fruto.¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Yavé son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos”. (Oseas 14. 6-9).

El grano, el vino y el aceite (de oliva) son signos de la unión regocijada del cielo y la tierra y representan el “lujurioso crecimiento de Israel en la tierra” (Yee 1998: 214) Tan sorprendente es la imagen erótica del rocío y el lirio. El rocío en el tema del sagrado matrimonio es el semen del cielo. Al ser como rocío para Israel y causarle su florecimiento, Yavé describe la relación con Israel como un matrimonio sagrado. Sin embargo, lo que sorprende en estos versículos es: un matrimonio sagrado entre dos seres masculinos. A diferencia de los capítulos de apertura en los cuales Israel es retratado y abordado como una mujer, en estos versículos se le habla claramente como a un hombre, revelando el homoerotismo de la metáfora matrimonial aplicada a una comunidad masculina, para retratar su relación con su dios. Haciendo explícito el homoerotismo, nombrando a esta relación como un matrimonio masculino, viene a colapsar el potencial de la metáfora que apoya la heteronormativa. El homoerotismo de esta imagen, podría incluso aprobar la liberación de los hombres gays y bisexuales (confieso que cuando vi por primera vez esta posibilidad homoerótica, me sorprendí gratamente) Pero ¿qué pasa con las mujeres lesbianas y bisexuales? ¿Como observa Ostriker, hablando sobre el análisis que hace Eilberg-Schwartz del homoerotismo en la relación de Israel con la divinidad, las mujeres representan “una amenaza…a la relación de amor hombre-hombre entre los hombres y Dios”, requiriendo de esta manera que “las mujeres reales deben ser excluidas totalmente del círculo de la relación espiritual inmediata” (Ostriker 2000: 51)? ¿Es este el impulso real detrás de la exclusión de la mujer del ministerio, más prominente en el centro del Catolicismo Romano? ¿Sirve el colapso del matrimonio sagrado aquí para apoyar y sostener la violencia contra Gomer, no como la figura de la hermandad de Israel, sino como una mujer representando a todas las mujeres?

Planteo estas preguntas porque creo que el tema del matrimonio sagrado puede ser usado para criticar las ideologías heteronormativas patriarcales en el texto. Creo que en estos versículos finales hay un exceso, como en Oseas 11 y los finales de Oseas 2, eso sirve para colapsar estas ideologías y abrir posibilidades “queer”. Para lograr este efecto, el exceso debe ser no androcéntrico sino andrógino, haciendo colapsar no solo a la heteronormativa sino a todas las rígidas categorías de género. ¿Hay una dimensión andrógina para la imagen final de Oseas del matrimonio masculino entre Efraín/Israel y Yavé? La dimensión andrógina puede encontrarse, y llega desde una fuente sorprendente: las antiguas tradiciones de la diosa. Marie-Theres Wacker cista a Oseas 14-9, el versículo que cierra esta escena de reconciliación, como una escena que incluye rasgos no de una, sino de dos diosas. Ella destaca que Wellhausen creía que el hebreo de 14.9b “cuando respondo y lo miro”, podría mejorarse leyendo “yo soy su Anath y Asherah” (Wacker 1995: 224) El hebro lee “ani anti wa surennu”, que Wellhausen proponería debería leerse “ani anato wa aserato”. Ella anota que la propuesta de Wellhausen ha sido tomada en cuenta por un número de eruditos. Weinfeld mismo la emplea en su ensayo sobre las tradiciones judías del sagrado matrimonio, para subrayar su lectura de estos versículos como parte del motivo de un sagrado matrimonio que subyace en Oseas. Argumenta él que el “propósito del pasaje es claro: el Dios de Israel proporciona fertilidad, y no los ídolos” y por tanto, la lectura estándar de este versículo, sería “apenas está de acuerdo con el contexto” (Weinfeld 1996: 525) Por otra parte, Wacker, argumenta para mantener la formulación tradicional, pero permitiendo una ambigüedad que “sugiera un alerta de sensatez sobre los términos “Anath” y “Asherah” (Wacker 1995: 226) Un problema para tal lectura, sugiere ella, sería si los nombres de estas diosas habrían sido conocidas y utilizadas por la audiencia de Oseas, que ella asume habría sido israelita de los siglos VIII y VII AC. Sobre esa base, dice que la evidencia es firme para Asherah, pero débil para Anah. Como ya he señalado antes, no creo que Oseas se dirija a una audiencia israelita del siglo VIII, sino mucho más tardía, en el período persa o helenístico. Esta datación afirma el caso para interpretar la terminología para ambas diosas, porque Wacker anota que la mejor evidencia para Anah proviene “del egipcio post-exílico de la colonia (judía) militar Elefantina” (Wacker 1995: 226)

El hecho de que ambas diosas estén presentes en esta escena, a través de la ambigüedad de los sonidos, está reforzado por la imagen de los árboles en los versículos. El árbol sagrado está muy fuertemente asociado con las antiguas diosas, en particular Aherah y tales referencias se encuentran en otros lugares del mismo Oseas. Wacker argumenta que la evidencia de las diosas, a través de los sonidos en Oseas, se encuentra en Oseas 4.13, que se refiere a quemar incienso en bosques de encinas, álamos bajo los terebintos (elah). Como observa Wacker, el término traducido como “terebinto”, “es un homónimo de la forma femenina de “El”, Dios – o sea, Elah o Elt: diosa” (Wacker 1995: 228) En Oseas 14, Efraín /Israel es comparada con el árbol del Líbano y el olivo en el versículo 9, es la imagen del “verde ciprés”. Israel, como árbol, toma el lugar de la diosa, como esposa del dios, Yavé. Sin embargo, ¿es Yavé dios o diosa? En Oseas 11, se presenta a Yavé como la madre. ¿Se convierte ahora en esposa de la esposa, Efraín? Esta confusión de género se mantiene en el versículo 9 y su evocación de Anath y Asherah. De acuerdo con Weinfeld, Yavé aquí se apropia de los poderes de fertilidad de estas diosas, como poderes de Yavé. Lee el versículo “Efraín, ¿qué más tengo yo que ver con los ídolos? Soy su Anah y su Asherah. Soy como un lujurioso ciprés, su fruto es probado por mí” (Weinfeld 1996: 525) En Oseas 2, Yavé declara que él es el Baal que ha sido adorado en Israel, y ahora, en Oseas 14, Yavé declara que ella es ambas, Anah y Asherah, que trae fertilidad a Israel. La imagen del árbol, aquí aplicada a Yavé, refuerza la identificación de Yavé como diosa. Pero hay una posterior ambigüedad en el versículo 9, que se hace evidente al comparar la versión de Weinfeld con la traducción JPS, citada más arriba. Weinfel pone estas palabras en boca de Yavé, mientras en la JPS es Efraín quien habla. La mayoría de las otras traducciones inglesas atribuyen estas palabras a Yavé, pero el hebreo es ambiguo en esta parte (esta ambigüedad se retiene en la versión del Rey James) Yo diría que la ambigüedad permite las dos posibilidades. Admitiendo que tanto Yavé como Efraín dicen estas palabras mutuamente, se facilita el colapso “queer” de los límites rígidos que se originan en el exceso visionario del motivo del matrimonio sagrado. Más aún, no solo esto permite el colapso del heteronormativo matrimonio patriarcal, hacia el homoerótico, sino que también colapsa el aparente privilegio del varón. Lo que a primera vista es una unión homosexual, exclusiva de lo femenino, revela la unión de mujeres, incluso una unión de diosas. [Al comentar este versículo, Gale Yee destaca que Proverbios 3.18, la Sabiduría Femenina “la personificación femenina de la sabiduría de Dios, también se describe como un árbol que da vida” (Yee 1998: 214) Ella usa esta visión para ver en este versículo un colapso del aspecto masculino /esposo de la divinidad, en beneficio de una dimensión femenina de lo divino.

COLOFÓN.-

A medida que baja el telón de esta escena final del primer acto de los Doce, el narrador da un paso adelante, diciendo: -¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Yavé son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos. (Oseas 14.10)

Se advierte a la audiencia que utilice la sabiduría para discernir lo que se ha dicho. Este versículo puede tomarse como una advertencia contra la confianza en lo superficial, el significado aparente de las palabras, y un llamado a buscar en la profundidad de las imágenes, para entender todas sus posibilidades.

Gale Yee ve este llamado a la sabiduría, como un apoyo más a la evocación de la divinidad femenina, Sabiduría Mujer, a través de la metáfora del árbol en el versículo anterior (Yee 1998: 214).

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Agradecemos la contribución de nuestra hermana MCRP por el servicio comunitario que realiza, al traducir semanalmente los capítulos de la Biblia Queer. En esta entrega queda finalizado el Libro de los Doce Profetas Menores.

sábado, 19 de marzo de 2011

La transfiguración: cinco interpretaciones alternativas

Mensaje semanal:
La transfiguración: cinco interpretaciones alternativas.

"Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de Santiago, y se fue aparte con ellos a un cerro muy alto. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su cara brillaba como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto vieron a Moisés y a Elías conversando con Jesús. Pedro le dijo a Jesús: —Señor, ¡qué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Mientras Pedro estaba hablando, una nube luminosa se posó sobre ellos, y de la nube salió una voz, que dijo: “Este es mi Hijo amado, a quien he elegido: escúchenlo.”

Al oir esto, los discípulos se postraron con la cara en tierra, llenos de miedo. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: —Levántense; no tengan miedo. Y cuando miraron, ya no vieron a nadie, sino a Jesús solo.

Mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó: —No cuenten a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.” (Mt. 17,1-9: Versión Biblia de Estudios Dios Habla Hoy).


Surgen varias lecturas e interpretaciones desde el propio texto en nuestro contexto histórico y socio cultural en el que en lugar de dar soluciones nos desafía a buscar nuevas respuestas más allá de lo que históricamente se ha dicho.

Estas respuestas nos generan nuevos cuestionamientos. Nos desafían a desarrollar la creatividad en un mundo totalmente diferente al de aquellos tiempos pero manteniendo la fidelidad al kerigma.

Proponemos cinco lecturas diferentes sobre el relato de la transfiguración.


1. Lectura Cristológica:

Desde esta perspectiva entendemos que así, como Moisés condujo al pueblo de Dios por el desierto, al encuentro de Yavé en el Sinaí, lugar donde se revela el Dios de la Alianza; Jesús conduce al nuevo pueblo de Dios, representado por el núcleo de la comunidad apostólica (Pedro, Santiago y Juan) al encuentro del Padre en el Tabor.

En Jesús finaliza la antigua Alianza, representada por Moisés y Elías, y se inicia la nueva y definitiva Alianza, representada por el núcleo de la comunidad apostólica.

Finalizan las mediaciones humanas en Jesús, el gran MEDIADOR entre la DIVINIDAD y la HUMANIDAD. Dios deja de hablar a través de mediaciones humanas al pueblo de la antigua Alianza y habla directamente a través del Hijo al pueblo de la nueva Alianza; un pueblo sacerdotal, mediador, profético, testigo ante el mundo.

La fidelidad a la experiencia cristocéntrica es uno de los grandes desafíos de la Iglesia. A lo largo de los tiempos, propuso y propone mediaciones humanas y así surge el culto a los santos y las santas, los honores reclamados por clérigos, las atribuciones sacerdotales y episcopales, los nuevos apóstoles en algunas iglesias, las lecturas e interpretaciones descontextualizadas de las Escrituras.

El desafío de la Iglesia de Jesús, en el hoy de la historia humana, es retornar a la experiencia cristocéntrica, reconociendo en Jesús glorificado, al crucificado que nos envía al mundo para transformarlo.


2. Lectura Eclesiológica:

Desde esta perspectiva, podemos identificar en el texto, a la Iglesia, peregrina en el mundo hacia la casa del Padre; una Iglesia diversa en sus expresiones y manifestaciones, representada por el núcleo apostólico, tres personajes históricamente diferentes en su llamada, en su forma de concebir el proyecto mesiánico de Jesús, en su expresión de la fe post pascual; una Iglesia invitada a escuchar a Jesús y dar testimonio ante el mundo.

Una Iglesia peregrina en un mundo, en diálogo y comunión con la Iglesia triunfante, representada en Moisés y Elías; una Iglesia que dio testimonio y ya en la presencia del Padre, está en posesión de las promesas.

Cristo es el punto de encuentro, comunión y plenitud de la Iglesia en su doble dimensión. Él pone en situación y relación con el Padre.


3. Lectura Ecuménica amplia:

Desde esta perspectiva, el texto sugiere el diálogo entre la comunidad cristiana, representada por Pedro, Santiago y Juan, y la comunidad judía, representada por Moisés y Elías.

Jesús es el punto de encuentro entre ambas colectividades. Él es el profeta escatológico, el nuevo legislador, el duplicado superante de Moisés y Elías.

En el Sinaí, Yavé entrega la Ley a través de Moisés. En el Tabor entrega la nueva Ley, superada y llevada a plenitud, a través de Jesús.

Yavé, el Padre de Jesucristo, invita a ambas comunidades a escuchar a Jesús el Mesías: único y definitivo Mediador entre la DIVINIDAD y la HUMANIDAD, a la cual antes Israel y ahora la Iglesia, son enviados a iluminar (Mt. 5,14 cf. Is. 49,6).

Israel, el pueblo de la antigua Alianza, tuvo la misión de llevar al mundo la novedad de que Dios es UNO (Dt. 6,4; Is. 6,3), que es JUSTICIA (Ex. 3,7; Am. 8,4-7; 9,11-14) y que es MISERICORIDA (Os. 6,6; 11,8-9; Ez. 33,11).

La Iglesia, el pueblo de la nueva Alianza, tiene la misión de llevar al mundo la última novedad revelada por Jesús y es que DIOS también es PADRE (Mt. 6,9; Jn.20,17; Rom 8,18-23).


4. Lectura Trinitaria:

Desde esta perspectiva se puede identificar en clave trinitaria todo el texto:

- 3 personajes humanos: Pedro, Santiago y Juan
- 3 personajes en gloria: Jesús, Moisés y Elías.
- 3 chozas: propuesta de Pedro a Jesús.
- 3 veces 3 (3 personajes humanos, 3 personajes en gloria, 3 chozas) junto a la gloria – presencia divina representada en la nube de la montaña.

En la tradición bíblica, tres significa comunidad, perfección, plenitud.

Podría entenderse como la propuesta de Dios a la HUMANIDAD a partir del ser trinitario de la DIVINIDAD. La HUMANIDAD está llamada a participar de la DIVINIDAD.


5. Lectura desde la perspectiva de Género:

Desde esta perspectiva se podría interpretar:

Una primera revelación de Dios sobre el secreto mesiánico de Jesús a la comunidad discipular masculina representada en 3 varones: Pedro, Santiago y Juan, quienes cuando hubo que dar testimonio lo abandonaron y negaron.

Una segunda revelación y definitiva, de Dios sobre el secreto mesiánico de Jesús, a la comunidad discipular femenina representada en 3 mujeres: María Magdalena, María la de Santiago y Salomé (cf. relatos de la resurrección) quienes dieron testimonio y fueron portadoras definitivas de la Buena Noticia a la comunidad y al mundo.

Buena semana para todas y todos.
+ Julio, obispo.