El Evangelio de Juan - séptima entrega

BIBLIA QUEER - EVANGELIO DE JUAN /Robert E. Goss
Traducción MCRP

EL DISCÍPULO AMADO.-

Es en el discurso de despedida que se nos presenta al Discípulo Amado. Hay una intimidad física entre Jesús y él. Está al lado de Jesús (13.23), apoyando la mano en el pecho del maestro. En el discurso, Jesús indica que su amor por sus discípulos es de amistad. Pero la proximidad física del Discípulo Amado y sus conversaciones privadas durante la comida, los destacan. El Discípulo Amado mantiene conversaciones más íntimas. No es un amigo como los demás, porque es el amado por Jesús.

Los estudiosos han discutido largamente si este Discípulo Amado es Juan, el hijo de Zebedeo, Tomás el Mellizo, María Magdalena, Lázaro o un símbolo de la comunidad. Para algunos escritores “queer”, la evidencia apunta a Lázaro (Williams 1992; Wilson 1995: 141-5; Goss 2000: 208-9) Jennings no descarta la posibilidad de Lázaro, pero mantiene que la evidencia no es concluyente. Elizabeth Stuart entiende que el Discípulo Amado está representando la perfecta intimidad con Jesús (Stuart 1995: 171) El Discípulo Amado actúa como un testigo de Jesús, y parece comprenderlo mejor que cualquier otro en el Evangelio. La consecuencia dentro del texto: él es el autor del Evangelio, y su particular intimidad con Jesús da autoridad a este libro.

Durante casi dos milenios, los hombres atraídos por el mismo sexo han intuido una relación homoerótica entre Jesús y el Discípulo Amado (Goss 2002: 113-139; Jennings 2003: 75-91; Boisvert 2004: 200) Han leído correctamente la relación entre ellos como una rara instancia de deseo homoerótico, encontrando momentos de gracia y auto-aceptación en esta relación. Van Tilborg escribe acerca de la renuencia de estudiosos heterosexistas para aceptar este modelo de la relación entre Jesús y el Discípulo Amado:

“La razón de que la exégesis científica no conectara la relación del maestro Jesús y su discípulo amado con este ambiente educacional típico es, probablemente, que la sexualidad está presente en la mayoría de los textos relacionados, o al menos no está lejos. El amor por el “pais” en el contexto de la educación y el entrenamiento, tiene connotaciones sexuales en el pensamiento y la acción griegos y helenísticos, que no pueden ponerse en línea con el texto asexuado del Evangelio de Juan”. (Van Tilborg 1993: 79)

Hay una intimidad entre Jesús y el Discípulo Amado que se destaca en el Evangelio, y los hombres gays han comprendido el Cuarto Evangelio desde los contextos de sus vidas homoeróticas. Jennings tiene la esperanza de que las lecturas gay del discípulo que Jesús amaba permitirían que los eruditos bíblicos reconsideraran los materiales bíblicos desde una nueva perspectiva: “Quizás un día, incluso aquellos que han sido remojados en la historia cristiana, puedan leer con ojos abiertos la historia de Jesús y el hombre a quien Él amaba” (Jennings 2003: 91) Jennings afirma que el Evangelio afirma públicamente que eran amantes (2003: 64)

El Discípulo Amado tiene el papel más prominente en el Cuarto Evangelio. Actúa como intercesor entre Jesús y Pedro y se recuesta en el pecho de Jesús, durante la comida de despedida. El Discípulo Amado está completamente enamorado de Jesús, leal a él y permanece valientemente con Jesús en la vigilia de su muerte, al pie de la cruz. Jesús mira al Discípulo Amado y lo considera como su sustituto en la familia, encomendándole el cuidado de su madre. Cuando María Magdalena le dice que no está en la tumba el cuerpo de Jesús, corre a la tumba y espera a Pedro antes de entrar a la cámara. Jennings destaca la duda del Discípulo Amado, porque está traumatizado desde la muerte del Maestro y no está preparado para ser el cuerpo torturado de Jesús. (Jennings 2003: 29) El Discípulo Amado es el primero en sacar la conclusión de la resurrección de Jesús, mientras mira las ropas que quedaron en la tumba vacía. Se considera a sí mismo como recordando e interpretando las palabras de Jesús en la fe, referidos a la función del Paráclito. Ayuda a la comunidad hacia la fe, escribiendo la historia de la revelación de Dios en Jesús.

Ted Jennings anticipa una objeción a que Jesús y el Discípulo Amado eran pareja y que esto limitaría el amor de Jesús a sus discípulos (Jennings 2003: 94-6) La intimidad física de Jesús y su amor particular hacia el Discípulo Amado no obstruye ni limita su amor por los demás discípulos, y tampoco hacia aquellos marginados por la religión fundamentalista. El clero será el primero en atestiguar cómo esta intimidad especial con una esposa/o abre su amor, y no limita su amor por los demás. La intimidad especial no limita el amor por la humanidad.

Para muchas personas “queer”, el Discípulo Amado sirve como recuerdo de cuán leales hemos sido a la tradición cristiana a pesar de sus exclusiones, su violencia y sus crucifixiones de nuestra gente. Hemos permanecido leales a una tradición cuyas instituciones nos han rechazado constantemente y nos han hecho objetivos del “asalto” cultural. El escritor y estudioso gay Donald Boisvert habla acerca de cuán significativa es la imagen de Jesús y el Discípulo Amado: “Es, sin embargo, una imagen hermosa, una profunda y destacada afirmación de nuestro lugar central como hombres gay en el corazón de Dios” (Boisvert 2004: 2000) Puede ser que no nos quieran las iglesias, pero ciertamente tenemos un lugar en el corazón de Dios.

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Próxima entrega:  EL SIDA, PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS.

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