Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad: fiesta del desenfreno, la inmoralidad y la desvergüenza divinas.

25 de Diciembre - Mensaje de Navidad.



“En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.

Hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envió como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyeran por lo que él decía. Juan no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz. La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo.

Aquel que es la Palabra estaba en el mundo; y, aunque Dios hizo el mundo por medio de él, los que son del mundo no lo reconocieron. Vino a su propio mundo, pero los suyos no lo recibieron. Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado.

Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad. Juan dio testimonio de él, diciendo: “Este es aquel a quien yo me refería cuando dije que el que viene después de mí es más importante que yo, porque existía antes que yo.”

De su abundancia todos hemos recibido un don en vez de otro; porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo ha dado a conocer” (Jn. 1,1-18: Versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).





En esta Navidad, quiero compartir cuatro breves reflexiones, que me sugiere el prólogo del Evangelio de Juan.

1- El desenfreno divino por la justicia: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros” (Jn. 1,14).

En la encarnación, Dios asumió la naturaleza humana. Pero no eligió una familia real, ni sacerdotal, ni rica donde nacer, crecer y desarrollarse como ser humano. Es más, sus orígenes son sospechosos. Hijo de una joven que quedó embarazada antes de convivir con su esposo y de un hombre que incumple la ley de Moisés al no denunciar a la joven embarazada.

Nació en situación de calle porque no aceptaron a sus progenitores en la posada de Belén. Pasó sus primeros días entre personas rechazadas por la sociedad y la religión: asalariados empobrecidos (pastores) y paganos (magos). Vivió toda su vida en una aldea insignificante en la periferia de Galilea (Nazaret); una tierra cuya población era despreciada y discriminada por el prejuicio de la clase política y religiosa de Jerusalén.

En Jesús de Nazaret Dios encarnado, queda en evidencia la opción clara y contundente por aquellas personas que están vulneradas en sus derechos y su dignidad. No hay límite al desenfreno divino cuando se trata de elegir para hacer justicia, haciéndose no un fariseo, ni un levita, ni un sacerdote, sino “uno de tantos” (Filipenses 2,7).

Pero luego de tantos siglos, hemos adormecido el revolucionario mensaje de la Navidad. Nos quedamos con el envoltorio: el pesebre, los ángeles, los pastores y los reyes, y tiramos el contenido de la historia sagrada, la buena noticia de que Dios se hizo humano entre quienes son un escándalo para la sociedad y la religión; hoy podríamos señalar en lugar de pastores y magos, a las personas que viven con VIH y SIDA, las trabajadoras y los trabajadores sexuales, las personas que hacen un uso abusivo de las drogas, las personas gay, lesbianas, bisexuales y tans; las mujeres que abortaron, las que abandonaron sus hogares porque decidieron romper con la violencia de género y tantas otras.


2 - La inmoralidad divina por la vida digna y plena: “En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla” (Jn. 1,4-5).

Jesús de Nazaret dedicó todo su ministerio, a dignificar la vida de aquellas personas que la sociedad y la religión discriminaron y excluyeron (dio vista a personas ciegas, restableció a personas paralíticas, devolvió el habla a personas mudas, liberó a personas endemoniadas), hasta hacerse impuro – inmoral por tocar a personas con lepra y a personas muertas o ser tocado por mujeres con flujo de sangre.

Restableció la dignidad vulnerada de las personas por el prejuicio y la intolerancia social y religiosa, introduciéndolas en el nuevo pueblo e incluyéndolas en una comunidad de iguales.

Podemos quedarnos en el hecho anecdótico de la sanación milagrosa o incluir en nuestras comunidades a quienes sufren el prejuicio de la sociedad y de la religión en la actualidad, comunicándoles vida plena, digna y abundante. ¿Podemos imaginar en nuestras celebraciones, cultos, misas, toda la diversidad de personas tachadas de “inmorales”, por reconocidos líderes políticos y religiosos, compartiendo el pan y el vino con nosotras y nosotros?


3 - La desvergüenza divina manifestada en la gracia: “Vino a su propio mundo, pero los suyos no lo recibieron. Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado” (Jn. 1,11-12).

Estamos acostumbrados a escuchar que los judíos rechazaron a Jesús de Nazaret y no es cierto. El era judío, los apóstoles eran judíos, las mujeres que lo asistían en su ministerio eran judías. Las primeras generaciones de discípulas y discípulos de Jesús y que dieron origen a la Iglesia eran todas personas judías.

Quienes rechazaron a Jesús, lo descalificaron, no lo aceptaron como enviado de Dios, lo persiguieron y lo juzgaron, lo entregaron para que fuera torturado y ejecutado fueron los líderes políticos y religiosos (escribas, fariseos, saduceos, herodianos, sacerdotes). Las mismas personas, que actualmente promueven la discriminación y la exclusión, haciendo un uso abusivo del poder.

Sin embargo, la desvergüenza divina, por pura gracia, hizo hijos e hijas suyas a todas las personas discriminadas y excluidas, vulneradas en sus derechos y su dignidad.

 
4 - El evangelio reemplaza las doctrinas: “porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo” (Jn. 1,17).

Las discípulas y los discípulos de Jesús, no seguimos ideas, doctrinas o tradiciones, sino al Dios encarnado, que desafía a su Iglesia a ser:

- revolucionaria porque rechaza los prejuicios que vulneran derechos y dignidades,

- desenfrenada, inmoral y desvergonzada, porque recibe en su CASA e incluye en su MESA, a las personas discriminadas y excluidas, que son el sacramento por excelencia del Dios encarnado (Mt. 25,35-36).


viernes, 24 de diciembre de 2010

La escandalosa denuncia de Navidad.

Mensaje en la tardecita del 24 de diciembre de 2010.

" Y sucedió que mientras estaban en Belén,
le llegó a María el tiempo de dar a luz.
Y allí nació su hijo primogénito,
lo envolvió en pañales
y lo acostó en el establo,
porque no había lugar para ellos en la posada" (Lucas 1,6-7).

Mientras unas personas despilfarramos el dinero en compras innecesarias, otras adormecemos la terrible denuncia del Evangelio con actos piadosos. Sin embargo, sigen naciendo y viviendo personas en la más absoluta exclusión porque la sociedad les quita toda posibilidad de desarrollarse integralmente.

Este pequeño texto de Lucas, es la escandalosa denuncia navideña, de que otro mundo es necesario. De nosotros y nosotras depende.

Un abrazo a todos y todas y que el 2011 nos encuentre construyendo ese mundo posible y necesario donde cada persona encuentre un lugar digno donde ser.

Pbro. Julio Vallarino.-

domingo, 19 de diciembre de 2010

Otras familias son posibles!

Reflexión Semanal en el cuarto domingo de Adviento.
Otras familias son posibles!


“El origen de Jesucristo fue este: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.”

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta:

“La virgen quedará encinta
y tendrá un hijo,
al que pondrán por nombre Emanuel”

(que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa. Y sin haber tenido relaciones conyugales, ella dio a luz a su hijo, al que José puso por nombre Jesús. (Mt. 1,18-24 Versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).



En el escandaloso origen de Jesús de Nazaret, encontramos la aprobación divina a otras familias posibles, que no se ajustan al modelo socio cultural y religioso actual.

Jesús de Nazaret fue concebido fuera del sistema familiar aceptado por la sociedad, cultura y religión de su tiempo. María, según la ley mosaica, debió de ser apedreada hasta morir (Dt. 22,22-23) por encontrarse cursando un embarazo antes de convivir con su marido. José, al ocultar el embarazo de la que sería su esposa, mintió al sistema socio cultural y religioso. Un origen humano escandaloso para quien, según la fe cristiana, es Dios mismo encarnado.

¿Por qué el mismo Dios eligió una pareja escandalosa para encarnarse y ser humano (cf. Fi 2,7) en el seno de una familia? ¿Será cierto, que Dios “no hace diferencia entre las personas” (Hch. 10,34)? ¿Será que no importa el modelo de pareja y familia, socio cultural y religioso de cada época, sino que exista amor para que ahí esté Dios (cf. 1Jn. 4,8).

Esta lectura, desprejuiciada e inclusiva del Evangelio, valoriza la experiencia del amor y de la solidaridad sobre la norma socio cultural y religiosa del contexto. Valora cualquier modelo familiar basado en el amor y la solidaridad sin importar la tipología: familias monoparentales, nucleares en concubinato o matrimonio, ensambladas o extendidas. También valora cualquier modelo de pareja basado en el amor y la solidaridad: heterosexual, o formada por dos hombres o por dos mujeres, porque lo que realmente importa es “que nos amemos unos a otros (1Jn. 3,11.23). Cuando en una pareja y en una familia hay amor, Dios está, con y entre, nosotros y nosotras (Emmanuel).

Feliz Navidad para todos y todas!

Feliz fiesta de las familias, en toda la diversidad de expresiones posibles, basadas en el amor y la solidaridad!

Di@s está con y entre nosotras y nosotros!

domingo, 12 de diciembre de 2010

La espera se hará entonces presencia.

Reflexión Semanal en el Tercer Domingo de Adviento.-

“Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de lo que Cristo estaba haciendo. Entonces envió algunos de sus seguidores a que le preguntaran si él era de veras el que había de venir, o si debían esperar a otro.

Jesús les contestó: “Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y dichoso aquel que no encuentre en mí motivo de tropiezo!”

Cuando ellos se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: “¿Qué salieron ustedes a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Ustedes saben que los que se visten lujosamente están en las casas de los reyes. En fin, ¿a qué salieron? ¿A ver a un profeta? Sí, de veras, y a uno que es mucho más que profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura:

‘Yo envío mi mensajero delante de ti,
para que te prepare el camino.’

Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él”. (Mt. 11,2-11 Versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


Juan el Bautista, cierra una etapa de anuncios y promesas, en la vida del pueblo israelita, que fue alimentando la esperanza en el Mesías: la espera se hizo presencia en Jesús de Nazaret.

El manifiesta los signos del Reino: restitución de dignidad a las personas que se les había vulnerado, restitución de derechos a las personas que se les habían quitado, inclusión en una comunidad de iguales a las personas discriminadas y excluidas. La cantidad de milagros obrados por Jesús, que relatan los evangelios, no es otra cosa que la manifestación del Reinado Divino en la historia humana, es la inauguración de la nueva era de paz, justicia y solidaridad.

La Iglesia en el mundo actual, está mandata por Jesús, a ser testigo de esta nueva forma de relacionamiento de la humanidad con la divinidad, de la humanidad con la creación y de la humanidad consigo misma. Sin embargo, como Juan el Bautista, muchas veces no logra descifrar los signos que manifiestan el Reino, pierde el rumbo y necesita preguntar: ¿eres tú o debemos esperar a otro?.

Ser discípula o discípulo de Jesús, es un constante ejercicio de discernimiento para actuar, en cada época que nos toca vivir, los signos del Reino, para que la espera se haga presencia y protagonicemos el cambio de la tristeza, el dolor, la opresión, el prejuicio, la discriminación, la vulnerabilidad y la muerte en toda su gama de expresiones por la justicia, la liberación, la inclusión, la igualdad; en definitiva por la vida plena, digna y abundante, para todas y para todos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Evangelio de Marcos - Última entrega

El Lector “Queer” y la Biblia.-
Traducido de la Biblia Queer por nuestra hermana MCRP

El punto de partida de estas reflexiones es la asunción de un proyecto cristológico “queer”, como el desarrollado por Robert Goss, en su libro “Queering Christ” (Goss 2002) y mi propio trabajo sobre el “Cristo/Bi”, que está en diálogo permanente con el proyecto de Goss. Las asunciones básicas que estamos haciendo son:

1.- Leer a Cristo en las Escrituras no puede ser una lectura ejemplarizante, sino reveladora. Una lectura que desenmascare eso de Dios en el propio íntimo caos de amor de Cristo, las expectativas públicas de mesianismo y las contra/dicciones, o sea, las voces de subversión en un texto, que - de otra forma- es bien “correcto”.

2.- Leer a Cristo no debería convertirse en una tarea concluida. La revelación no es compatible con el cierre producido por las lecturas autoritativas (y autoritarias) de la Escritura. Lo que estamos buscando es un permanente desplazamiento de referencias, un escenario de arenas movedizas como alternativa para una lectura de lo diferente de Dios en Jesús, más allá de la configuración ideológica de la heterosexualidad.

3.- Leer a Cristo necesita referirse a las prácticas sexuales de Jesús. Por esto, entendemos las prácticas de solidaridad de Jesús, con amor, y una praxis de justicia social, fuera de una separación dualista mente/cuerpo.

4.- Finalmente, necesitamos leer la vida de Jesús con los mismos ojos que leemos historias en los periódicos, sobre personas homosexuales que han sido asesinadas. A menos que podamos ubicar la pasión de Jesús en la vida real de la gente, no seremos capaces de comprender la significación de la reencarnación, ni la subversión de los cuerpos, que la resurrección implica.

UN GAY PERDIÓ SU EMPLEO: RELATANDO EL ASESINATO DE UN HOMBRE “QUEER” EN EL EVANGELIO DE MARCOS.-

Uno de los errores que podemos cometer es leer el texto de Marcos como una progresión: el joven predicador de la conversión, el sanador itinerante, el profeta arrestado y condenado a muerte. Sorpresivamente, los primeros manuscritos de Marcos no contienen narraciones de la resurrección, después de las escenas de la crucifixión. Volveremos a este punto, que en sí mismo es hermenéuticamente significativo, pero por el momento vamos a focalizarnos en una dinámica no progresiva de lectura, que puede liberar el aspecto “queer” de este texto.














viernes, 10 de diciembre de 2010

Derechos Humanos y misión de la Iglesia.

10 de diciembre de 2010
Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es un logro que debemos celebrar, pero sobre todo, un desafío que debemos mantener. En un mundo donde tantas humanas y tantos humanos tienen sus derechos limitados, vulnerados, violados, la sociedad planetaria está llamada a redoblar el esfuerzo para alcanzar la igualdad plena en esta materia.

En esta construcción y sostenimiento de los Derechos Humanos para todas las personas sin exclusión, las comunidades cristianas no podemos ni debemos detenernos. Las palabras y los hechos de Jesús de Nazaret nos marcan el camino. Un camino donde permanentemente e incansablemente las personas discriminadas, excluidas, oprimidas, encontraron restitución de dignidad y de derechos.

La Iglesia es portadora del mandato evangélico, de levantar la voz ante tantas situaciones de injusticia, que aún quedan por transformar. Nuestra realidad uruguaya, nos urge a ser voz:

- de las trabajadoras sexuales para que accedan al preservativo femenino y protejan su salud,
- de las mujeres que son vícitmas de violencia doméstica y permanecen invisibilizadas y silenciadas,
- de las personas con VIH y SIDA, que están esperando los procesos burocráticos de juntas médicas, para el acceso a la medicación que necesitan,
- de las personas que son discriminadas y excluidas por su orientación sexual,
- de las mujeres que abortan en situaciones insalubres arriesgando su salud y sus vidas,
- de los niños y las niñas, cuyas madres murieron en situaciones de violencia doméstica, porque el sistema fracasó una y otra vez, aunque existían los mecanismos para protegerlas y asistirlas,
- de las jóvenes y los jóvenes que enfrentan embarzos no deseados, infecciones de transmisión sexual, porque no tuvieron acceso, por diversas razones, a medios adecuados de salud sexual y reproductiva,
- de las personas que están hacinadas en las cárceles sin programas de rehabilitación y reeducación,
- de las personas en situación de calle, de las usuarias de los refugios nocturnos, de quienes se alimentan con sobras de los contenedores de basura, de quienes encuentran en esos contenedores el sustento de cada día,
- de los niños y las niñas que son explotados laboralmente, especialmente en esta temporada veraniega que comienza, tanto en el campo como en lugares turísticos ...

y a esta lista, podemos seguir agregando situaciones de limitación, vulnerabilidad y violación a los Derechos Humanos.

¿Qué estamos esperando, como Iglesia, para dejar de ser cómplices y asumir la voz profética y la acción solidaria que nos encomendó Jesús? ¿Acaso olvidamos, aquello que Jesús dijo a los líderes religiosos de su tiempo: "misericordia quiero y no sacrificios"? ¿O el mandato de construir solidaridad: "todo lo que hicieron con una de estas personas lo hicieron conmigo"?

domingo, 5 de diciembre de 2010

Una voz profética surgió en Montevideo: las Iglesias se comprometen en la prevención del VIH y SIDA

"Escuchen este grito en el desierto: -Preparen el camino del Señor; enderecen sus senderos-" (Versión Biblia Latinoameriacana: Mt. 3,3 cf. Is. 45,3: libro de la consolación).

Este 1 de diciembre, marcó un antes y un después en la vida de quienes participamos en la Jornada de Plaza del Entrevero. Por primera vez, líderes de Iglesias cristianas asumimos una postura conjunta y pública frente a la pandemia del SIDA manifestando nuestro compromiso radical con la VIDA, que para este caso, se traduce en acciones de información y prevención.


Muchas veces, el corazón de las ciudades pueden tornarse en verdaderos desiertos. Lugares inhóspitos para el desarrollo de la vida en cualquiera de sus formas. Al igual que la arena del desierto, el cemento en las ciudades lo invade todo, lo penetra todo, lo llena todo.

La tarde del 1 de diciembre, luego de varias jornadas de preparación, líderes de 7 denominaciones cristianas nos convocamos en la Plaza del Entrevero, pleno centro de Montevideo, para levantar nuestras voces con un mensaje de anuncio y denuncia, que intentamos fuera la voz de la Iglesia en Uruguay para toda la sociedad y el Estado uruguayo.

El anuncio: es posible una sociedad justa, solidaria e inclusiva a la que Jesús llamó Reino. La denuncia: muchas personas con VIH y SIDA no logran justicia, solidaridad e inclusividad del Estado y la Sociedad uruguaya, pero tampoco de las Iglesias cristianas.

Pero fundamentalmente, sentimos el llamado a levantar nuestra voz profética al interior de la Iglesia. Esa tarde, la plaza del Entrevero debió quedar chica por la presencia de personas que se confiesan discípulas y discípulos de Jesús. Cada plaza de cada ciudad del país debió quedar chica. Y no fue así.

¿Dónde quedaron obispos y obispas, presbíteros y presbíteras, pastoras y pastores, diáconas y diáconos, personas dedicadas al liderazco eclesial en las distintas denominaciones cristianas que somos la Iglesia de Jesús en Uruguay?

¿Y dónde, el resto del liderazgo de las denominaciones cristianas, que formamos el Espacio Interreligioso VIH SIDA?

Visibilizarnos como líderes de comunidades cristianas, que nos comprometimos públicamente, en acciones informativas y preventivas en torno al VIH y SIDA, distribuyendo folletos con información pero también preservativos, marcó un antes y un después en nuestra tarea pastoral. Ya no tuvimos la contención del templo sino que nos situaciones en una plaza pública. Ya no tuvimos la comunidad que viene a escuchar nuestro mensaje, sino que debimos salir al encuentro de personas extrañas, para llevarles el mensaje. Muchas personas se acercaron, otras se detuvieron a dialogar y recibieron la información cuando les salimos al encuentro, pero otras nos dejaron con la palabra en la boca, nos dijeron que no les intereaba lo que tuviéramos para decir y esto no nos pasa en nuestros templos. Tampoco tuvimos los objetos sagrados que usamos en los templos (biblia, panera - pan, copa - vino, velas) sino que los cambiados por objetos que debimos re significar (folletos sobre formas de contagio del VIH, folletos sobre uso del preservativo, condones). A partir de ese momento, esos objetos fueron portadores de un mensaje de VIDA y por lo tanto una Buena Noticia, o Evangelio, aunque a muchos esto les rechine. Eran las herramientas, para que las muchas personas que transitaban por la plaza comenzaran a cambiar, asumiendo comportamientos seguros y responsables para con su vida, pero también, con la vida de otras personas.

Esa tarde, prestamos nuestra voz para gritar a favor de la VIDA en el desierto de la ciudad. A partir de esa tarde, prestamos nuestra voz al Espíritu para gritar a nuestras iglesias: "preparen el camino del Señor".

sábado, 4 de diciembre de 2010

Hará justicia, poniéndose del lado de las personas discriminadas y excluidas.

Reflexión semanal.
“Hará justicia, poniéndose del lado de las personas discriminadas y excluidas”


"Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía: “¡Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!” Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: “Una voz grita en el desierto: ‘Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto.’”

La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello, y se la sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida era langostas y miel del monte. La gente de Jerusalén y todos los de la región de Judea y de la región cercana al Jordán salían a oírle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Pero cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “¡Raza de víboras! ¿Quién les ha dicho a ustedes que van a librarse del terrible castigo que se acerca? Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor, y no presuman diciéndose a sí mismos: ‘Nosotros somos descendientes de Abraham’; porque les aseguro que incluso a estas piedras Dios puede convertirlas en descendientes de Abraham. El hacha ya está lista para cortar los árboles de raíz. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se echa al fuego. Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias. Trae su pala en la mano y limpiará el trigo y lo separará de la paja. Guardará su trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.” (Biblia de Estudio Dios Habla Hoy - Mt. 3,1-12)


El adviento es tiempo de esperanza. Pero no de una esperanza pasiva, anestesiada, desconectada de la realidad, cómplice de la injusticia. Por el contrario, la esperanza cristiana es activa, comprometida, transformadora: “el Reino de Dios se ha acercado, cambien su vida y su corazón” es hoy el mensaje de Juan el Bautista en el texto evangélico (Mt. 3,2), y más adelante, será el de Jesús (Mt. 4,17).

El acercamiento del Reino de Dios exige cambios en los contextos y las estructuras humanas, familiares, comunitarias, sociales, económicas, políticas, sanitarias, educativas, sindicales, eclesiales; “cambien su vida y su corazón” dice Juan el Bautista.

La cercanía del Reino de Dios garantiza que se “hará justicia a los débiles” y se “dictará sentencia a favor de la gente pobre” (Is. 11,5); dejando en evidencia la parcialidad de la justicia divina. Un verdadero escándalo ya que Dios toma partido por unas personas y no por otras; dice Isaías: “dictará sentencia a favor de la gente pobre”.

Y ¿quiénes son las personas pobres en la Biblia?

La literatura profética y los evangelios son contundentes. Siempre consideran pobres a las personas vulneradas en sus derechos, discriminadas y excluidas. Y el acercamiento del Reino se manifiesta en justicia, solidaridad y equidad con estas personas, restituyéndoles su dignidad. Dice Jesús: “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan y la Buena Noticia llega a los pobres” (Mt. 11,5).

La conjugación de los verbos puestos en boca de Jesús están en presente: ven, andan, quedan sanos, oyen, resucitan, llega. Los signos expresados en justicia, solidaridad y equidad son aquí y ahora. El Reino anunciado por los profetas hasta Juan el Bautista e inaugurado por Jesús requiere, necesariamente, de las transformaciones de los contextos y de las estructuras, para que todas las personas sean incluidas en la Fiesta de la Vida plena, digna y abundante a la que el Padre – Madre, nos tiene preparada.

Esta tarea de transformación, de restitución de dignidades, fue iniciada por los profetas y llevada a cabo por Jesús. Por lo tanto, no puede haber discipulado sin compromiso en la transformación de las estructuras injustas, de inequidad e insolidaridad, donde ellas se establezcan: la sociedad, la cultura, la iglesia, la familia.

El Evangelio, la Buena Noticia de Jesús de Nazaret, no nos exige ir a Misa o a culto alguno, ni dar el diezmo a ninguna congregación o líder religioso/a, ni a rezar rosarios, ni hacer procesiones o novenas, ni horas santas, ni adquirir objetos sagrados. Podemos realizar todas estas prácticas piadosas, pero sin compromiso real y concreto en la liberación de nuestros hermanos y nuestras hermanas, en la restitución de su dignidad y su lugar en el proyecto divino, podemos ser muchas cosas, pero seguramente, no seremos la Iglesia de Jesús, sus discípulas y discípulos; porque las únicas exigencias evangélicas son la justicia, la equidad y la solidaridad: “en verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt. 25, 40).

La esperanza cristiana, nos compromete radicalmente, con la dignidad humana, con los derechos humanos, con la liberación plena de todas las personas, que son los signos de la manifestación del Reino inaugurado por Jesús.

Buena semana a todas y todos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Nos sumamos a la campaña por el preservativo para la mujer.-

Diversidad Cristiana nos sumamos y apoyamos las acciones impulsadas por el Centro de Estudios de Género y Diversidad Sexual, para la urgente adquisición, distribución y promoción del preservativopara la mujer.

A continuación copiamos la carta enviada al MSP por el Centro de Estudios de Género y Diversidad Sexual-


Montevideo, 28 de junio de 2010

Sr. Ec. Daniel Olesker
Ministro de Salud Pública

Las y los abajo firmantes solicitan al MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA la urgente adquisición, distribución y promoción del preservativo para la mujer entre sus usuarias, y entre todas aquellas mujeres que deseen utilizar este método anticonceptivo para prevenir embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual (ITS).

Las razones que justifican dicho reclamo son las siguientes:

• Su uso está avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales.

• Es un método anticonceptivo que tiene más de quince años de comercialización en mercados de Europa y EEUU, ha mejorado en calidad, reducido sus costos, y la gran mayoría de las mujeres uruguayas ignoran su existencia.

• La creciente feminización de la infección de VIH/SIDA por vía sexual en el Uruguay, entre mujeres jóvenes que mantienen relaciones sexuales heterosexuales, siendo el preservativo para la mujer el único método que existe específicamente para mujeres que previene de infecciones de transmisión sexual.

• La mayoría de los métodos anticonceptivos hormonales disponibles para las mujeres tienen efectos secundarios y se venden bajo receta médica, mientras que para el preservativo no existe ninguna contraindicación y se podría adquirir de la misma forma que un preservativo para hombres.

• El alto índice de embarazos no deseados en las adolescentes que no consiguen negociar el correcto uso del preservativo para hombres.

• Distintos estudios han demostrado la eficacia del preservativo para la mujer contra las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el embarazo no deseado, si es usado correcta y sistemáticamente.

• Las mujeres tienen derecho a elegir el método anticonceptivo, y para ello deben recibir información completa, veraz y oportuna de todos los métodos que existen.

• No existen razones válidas o justificadas para descartar su uso.

• Al introducir nuevos métodos anticonceptivos en el mercado, aumenta el número potencial de las personas protegidas, más allá de la accesibilidad específica de cada sector poblacional, diversificando de esta manera los ya existentes.

• La ausencia de preservativos para la mujer nos sigue hablando de la invisibilidad de la sexualidad de las mujeres, ya que solamente se comercializa el preservativo para ser utilizado por el varón, lo cual expone a las mujeres a mayores situaciones de riesgo cuando mantienen relaciones con un varón, y aún más a las mujeres que mantienen relaciones sexuales con otras mujeres, las cuales no cuentan con un método específico de prevención de ITS.

• Lo cual nos habla de la falta de empoderamiento que implica para las mujeres el no poder gestionar el método de prevención a utilizar, por no contar además con las condiciones materiales de acceso al preservativo para la mujer, el cual no se encuentra disponible.

• Es necesario destacar más allá de su orientación o práctica erótico sexual, la importancia de tener libertad de elección a la hora de gestionar el uso del preservativo que se ajuste a sus necesidades específicas, lo que redundaría en un mayor empoderamiento por parte de las mujeres, al tener libertad de elección sobre algo tan importante como el método de prevención a utilizar.

• Por todo lo anterior, solicitamos al MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA la adquisición, difusión y facilitación de acceso al preservativo para la mujer, lo cual iría en consonancia con las políticas de género impulsadas por el propio Ministerio y demás organismos estatales.

Sin otro particular, saluda a Ud.

Prof. Elvira Zenande
Profesora de Biología, Educadora Sexual
Prof. Referente en Educación Sexual por CODICEN
Coordinadora



Nos sumamos a la recolección de firmas que está realizando el Centro de Estudios de Género y Diversidad Sexual. Todas las personas interesadas en firmar pueden dirigirse a Lima 1621 en los horarios establecidos para las celebraciones (véase columna de la derecha), o contactarse a través del celular 099 858482 o correo electrónico diversidadcristiana@gmail.com

jueves, 2 de diciembre de 2010

Hablamos de SIDA porque amamos la VIDA.-

Iglesias cristianas, integrantes del Espacio Interreligioso VIH y SIDA estuvimos en la Plaza del Entrevero, brindando información y distribuyendo preservativos el 1 de diciembre, Día Mundial de Lucha contra el SIDA.


Líderes de distintas denominaciones cristianas, formamos el equipo de trabajo que durante la tarde del 1 de diciembre, dimos testimonio de la predilección de Di@s por las personas vulneradas en sus derechos y discriminadas.



Fueron las Iglesias: Valdense, Metodista, Luterana, de la Comunidad Metropolitana, Católica Antigua y Diversidad Cristiana.




Preparamos el material y lo distribuimos.



Luego, convencidos que el lugar de la Iglesia es junto a las personas discriminadas y excluidas, como lo enseñó Jesús con su ejemplo, nos concentramos en la Plaza Libertad, junto a organizaciones sociales y personas que viven con VIH y SIDA.





Marchamos al compás de los tambores, junto a ellas, en defensa de sus DERECHOS y por una VIDA, DIGNA Y ABUNDANTE.








Hasta llegar a la Explanada Municipal.




 
Y así, como los encuentros de Jesús con la gente, siempre terminaban celebrando la VIDA, también este primer encuentro de la Iglesia con las personas con VIH y SIDA, lo finalizamos celebrando la VIDA, donde Jesús se hizo sacramento en las hermanas y los hermanos con VIH y SIDA.





"Porque Di@s no hace diferencia entre las personas" (Hch. 10,34).

miércoles, 1 de diciembre de 2010

"Ustedes serán mis testigos ..."

12hs. Salón de Actos del Ministerio de Salud Pública, en el marco del acto oficial se leerá, por parte de representantes del Espacio Interreligioso VIH SIDA, la “DECLARACION DE LA IGLESIA” que firmamos: Diversidad Cristiana, Iglesia Anglicana del Uruguay, Iglesia Católica Antigua (ICAARP); Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM/Comisión Justicia Global), Iglesia Evangélica Luterana (IELU), Iglesia Metodista en el Uruguay (IMU):


"Por que reconocemos que todas y todos hemos sido creados/as a imagen y semejanza de Dios. Que todos y todas somos iguales y compartimos la misma dignidad en la diversidad.

Afirmamos que:

• Por el derecho que nos otorga el Evangelio formamos una misma y única comunidad donde nadie es extraño, ni extranjera, ni excluido.

• Por eso nos hemos reunido en los talleres celebrados, en la ciudad de Montevideo durante los días 6, 7 y 8 de Octubre de 2010, la Iglesia en las tradiciones de fe presentes: Iglesia Metodista (IMU), Anglicana, Luterana (EMU), Diversidad Cristiana, Católica Antigua (ICAARP), Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), Iglesia Episcopal de Cuba, y fieles de la iglesia Católica Apostólica Romana; para responder a la consigna:

“¿Qué hacemos como iglesia ante la realidad del VIH SIDA?”

Y queremos hacer llegar a ustedes nuestra reflexión y llamado a la acción.

1. Si bien hemos creído que la realidad del VIH SIDA es una cuestión que compete a los planes y programas que hacen a las políticas de la salud pública, también el VIH SIDA es una cuestión de justicia y dignidad humana, donde está presente y nos desafía el rostro crucificado de un Cristo: pobre, mujer, niño/a, homosexual, travesti, trabajadora/or sexual, excluido, discriminada, oprimido, rechazada, abandonado …

2. Despierta en nosotras y nosotros una relectura bíblica: “pues tuve hambre, y me diste de comer, tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero y me dieron alojamiento… “(Mteo. 25:35). ¿Qué estamos haciendo como iglesia con las personas afectadas por el VIH SIDA? ¿Qué pasa en la vida de nuestras comunidades con estas personas? ¿Respondemos al mandato del Evangelio?

3. Como cristianas y cristianos que queremos asumir este compromiso, no podemos estar ajenos a esta realidad que afecta a tantas personas y familias en su dignidad. Porque es una cuestión de justicia evangélica que todas las personas tengan acceso a la información y prevención, a un tratamiento y medicación adecuada sin discriminación, a mantener su sentido de pertenecía a las diferentes redes sociales, especialmente en la iglesia. Por tanto nuestra acción debe ser voz profética ante la injusticia y nuestro compromiso acción para transformar la realidad.

4. Para concluir sentimos y entendemos que Dios llama a la iglesia a abrazar a todas y todos los y las estigmatizadas para que su MESA sea verdaderamente incluyente.

Por esta razón nos convocamos, para que el 1º de diciembre, próximo, Día Mundial de Lucha contra el VIH SIDA, tengamos una Jornada pública de reflexión, acción y oración en unidad".