Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

domingo, 29 de agosto de 2010

La comunidad de fe: un espacio de reconocimiento y de gratuidad.

Mensaje Semanal.
La comunidad de fe: un espacio de reconocimiento y de gratuidad.



“Aconteció que un sábado Jesús entró a comer en casa de un gobernante fariseo, y ellos lo acechaban.

Observando cómo los convidados escogían los primeros asientos a la mesa, les refirió una parábola, diciéndoles: «Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: “Da lugar a este”, y entonces tengas que ocupar avergonzado el último lugar. Más bien, cuando seas convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces tendrás el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa. Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Dijo también al que lo había convidado: —Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Cuando hagas banquete, llama a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos; y serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. (Lc. 14,1.1-14 Versión Reina Valera de Estudio).



Jesús propone antivalores de acuerdo a los criterios de nuestra sociedad y cultura. Propone cambiar lo que parece natural y normal. Su planteo es subversivo, provocador, alternativo al modelo dominante. En este texto, nos plantea dos temas que las comunidades cristianas no podemos obviar.

En primer lugar la humildad. Y esto no significa negación y renuncia a nuestras capacidades y potencialidades, muy por el contrario, el Evangelio nos urge a desarrollar todo nuestro potencial, al servicio de la comunidad de fe y de la humanidad. De esta forma, construimos la autoestima, con el reconocimiento, entre otras cosas, de nuestros logros. Jesús no nos pide que renunciemos a ello. Nos pide que no la construyamos a partir del egocentrismo. Desafía a las comunidades de fe, a ser espacios de reconocimiento de los dones personales y comunitarios, espacios donde se construye y fortalece la autoestima de sus miembros.

En segundo lugar la gratuidad. En la dimensión comunitaria de nuestra fe, muchas veces perdemos la perspectiva de la gratuidad. Hacemos cosas que serán devueltas por el resto de las personas que integran la comunidad. Jesús nos pide que rompamos este modelo y no es fácil, porque lo diferente, lo desconocido, lo que nos amenaza, lo que nos produce inseguridad, generalmente lo rechazamos. Pero, en el marco de la gratuidad divina que nuestras comunidades experimentan, Jesús nos desafía a abrirnos a todas las personas para ofrecerles lo que somos y tenemos.

En definitiva, el mensaje bíblico para esta semana nos invita a formar comunidades que promuevan a las personas que la integran y sean inclusivas con aquellas personas que son diferentes.

Buena semana para todos y todas.

sábado, 28 de agosto de 2010

La Epístola a los Colosenses en la Biblia Queer - Segunda entrega.

La Epístola a los Colosenses - Biblia Queer. Thomas Bohache. Traducido por MCRP.-

IMAGEN DE CRISTO

El anónimo autor de Colosenses, pone el tono del texto entero en el capítulo I, donde enuncia una de las más famosas porciones cristológicas del Segundo Testamento: el “Himno a Cristo” de Colosenses 1.15-20. Muchos estudiosos están de acuerdo en que este es probablemente una pieza ampliamente utilizada de la poesía o canción litúrgica, desde los primeros tiempos de la Cristiandad, que el autor incluyó en la epístola porque habría sido familiar a su audiencia (McDonald 2000: 68) El himno representa una Cristología muy “alta”, o sea, retrata a Jesús el Cristo como figura divina, uno con Dios “el Padre”, mientras las llamadas “bajas” Cristologías destacan la humanidad de Jesús como Cristo (Haght 1999: 178-84) Estos versos en Colosenses han sido comparados a menudo con otro temprano himno cristológico, Filipenses 2.6-11, que describe a Jesús como vaciando su naturaleza divina, tomando la forma de “esclavo” (o sea, forma humana), y fue recompensado por Dios con la exaltación, por su obediencia “incluso hasta la muerte en cruz”.

Mientras estos fragmentos de los dos tempranos himnos Cristianos son similares, creo que pueden ser distinguidos: Colosenses 1.15-20 no describe la humanidad de Jesucristo como una disminución de su divinidad, él es, por el contrario, retratado como el primogénito de vivos y muertos; su humanidad se describe no como un despojo (o vaciamiento), tampoco su forma humana como esclavitud, ni su muerte se ve como la recompensa de Dios con la exaltación, sino más bien como un único fin buscado, por el cual Dios reconcilia al cosmos consigo. Así, incluso aunque este fragmento pudo haber tenido orígenes tempranos, creo que fue redactado más tarde que el de Filipenses, una epístola genuinamente paulina. Pablo, en sus epístolas, ve la muerte de Jesús como un evento vergonzoso (en griego “skandalos”, 1 Corintios 1.23), que Dios rehabilitó para Su gloria a través de la resurrección. Por otra parte, Colosenses se une al posterior “visitante divino” en la Cristología del Evangelio de Juan y otro Segundo Testamento y textos Gnósticos de los siglos I y II, que anuncian la teología de que la figura preexistente de Cristo (también llamada Logos y Sophia) se hizo humana para morir y elevarse luego para rescatar a la creación, que había “caído” por el pecado humano o la inconducta por parte de las emanaciones semi-divinas (Bultmann 1955: 12,66) Esto me demuestra que Colosenses, mientras dice ser una epístola de Pablo, sin embargo, incluye una Cristología posterior a Pablo, apoyando así su procedencia deutero-paulina.

Más aún, el autor emplea esta alta Cristología a efectos de apoyar su agenda de jerarquía, control por los líderes y otras manifestaciones de kyriarquía. La importancia de la imagen de Cristo como una herramienta en esta propaganda se ve en la forma en que un cisma se formó alrededor de Colosenses 1.15-20, por los tres versículos que preceden y siguen al himno:

A) Que tú seas fuerte, con toda la fuerza que proviene del poder glorioso (de Dios),

B) Que puedas estar preparado para soportar todo con paciencia (1.11).

C) Mientras le das regocijadas gracias al Padre, que te ha permitido participar en la herencia de los santos en la luz (1.12)

D) (Dios) nos ha rescatado del poder de las tinieblas y nos ha conducido al reino del

E) Hijo Amado, en el cual tenemos la redención, el perdón de los pecados (1.13)


EL HIMNO A CRISTO (1.15-20)

D’) y ustedes, que fueron extraños y hostiles en mente, haciendo malas obras, (1.21)

E’) [Cristo] ahora los ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte,

C’) Para presentarlos santos y sin mancha, e irreprensibles delante de él, (1.22)

B’) Si en verdad permanecen fundados y firmes en la fe,

A’) sin moverse de la esperanza del Evangelio que han oído… (1.23)

El paralelo en los tres versos en ambos lados del Himno a Cristo destaca su importancia, ya que el retrato de Cristo aquí, será instrumental en la comprensión del resto de Colosenses. Las dos frases que preceden y siguen inmediatamente detallan el estado humano (oscuridad, extrañeza, hostilidad), que ha sido cambiado por la acción de Dios en Cristo (redención, perdón, reconciliación). Sin embargo, como Cristo aquí retratado es un Cristo cósmico, pre-existente, que posee “toda la completud de la divinidad”, el Himno provoca un movimiento en cómo el entrecruzamiento se equilibra y las primeras frases son replicadas en las últimas: lo que se atribuye a Dios en 1.11-12, es ahora “transferido” a Cristo en 1.22-23. Esto, entonces, permite al autor concentrar en la suprema Autoridad de Cristo sobre la Iglesia, cuyos líderes están sobre hombres/patrones/padres, quienes están, a su vez, sobre mujeres/esclavos/niños.

Solamente sometiéndose a esta jerarquía eclesial y social, podrán los cristianos vivir su salvación en Cristo: se debe “soportar todo con paciencia”, “continuar seguramente establecidos y firmes” a efectos de “compartir la herencia de los santos”, y permanecer “santos y sin mancha e irreprochables”. Así, afirmo que el Himno de Colosenses, lejos de ser meramente una hermosa manera de alabar al Cristo cósmico, es una “inyección” intencional en la Cristiandad de segunda generación, de un Cristo tiránico, triunfante que vencerá a los enemigos y protegerá a sus seguidores si permanecen sometidos. Este es el Cristo autoritario, militarista que servirá al imperio romano tan bien, una vez que la Cristiandad sea oficialmente reconocida como la religión imperial bajo Constantino. El Cristo de Colosenses es también el Salvador universal sin quien no hay salvación (Hechos 4.12) y en cuyo nombre, generaciones de cristo- fascistas han destruido a musulmanes, judíos y pueblos indígenas de África, Asia y las Américas. Como los ciudadanos globales trabajan para un mundo más inclusivo y tolerante, personas de fe – quizás especialmente comunidades “queer” – necesitan aceptar que el “reconocimiento de otras formas de salvación es uno de los factores importantes para una cristología del siglo XXI” (Gillis 1998: 89), y para ello, debemos distanciarnos de la Cristología de Colosenses 1.15-20

jueves, 26 de agosto de 2010

Celebramos nuestro primer año de caminar comunitario ...

Agosto 2009 – Agosto 2010




 “Yahveh dijo a Abram: "Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré”  (Gn. 12,1).


Este mes, nuestra comunidad celebra el primer aniversario de su puesta en marcha, inicio de un nuevo camino que comenzamos a recorrer el 9 de agosto de 2009 junto a comunidades hermanas, familiares y amistades.


Como toda partida fue dolorosa. Muchas cosas quedaron atrás. Pero la certeza en la promesa fue más grande.


En este año de camino, Dios caminó junto a nuestra comunidad. Cuando nos cansamos y nos sentimos desfallecer, nos tomó en sus brazos y nos cargó. Cuando sentimos la soledad, puso a nuestro lado comunidades de fe que nos ayudaron a comprender la dimensión ecuménica y solidaria del discipulado. Cuando lamentamos lo que habíamos dejado nos confió la misión y sentimos el envío.


A un año de dejar la Casa de la Diaconía, nuestra pequeña comunidad se siente fortalecida por la presencia del Resucitado que no cesa de cuidarnos y animarnos.


Nuestro reconocimiento a quienes en este camino estuvieron a nuestro lado:


- Iglesia Antigua Uruguay.
- Iglesia Antigua Argentina.
- Iglesia Metodista de la Aguada.
- Iglesia Metodista Central.
- Parroquia San Esteban – Iglesia Anglicana.
- ITAU – Iglesia Anglicana.
- Centro Cristiano de la Comunidad GLTTB – Argentina.
- Iglesia Episcopal del Uruguay.
- Red de personas que viven con VIH.





lunes, 23 de agosto de 2010

La Epístola a los Colosenses - Biblia Queer.


Con esta publicación, inauguramos una nueva entrega de la Biblia Queer: La Epístola a los Colosenses. Traducida por nuestra hermana MCRP a quien agradecemos su esfuerzo por esta tarea.


COLOSENSES /Thomas Bohache

NOTA IMPORTANTE: Efesios, Colosenses, 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo y Tito son consideradas deutero-paulinas, por la mayoría de los estudiosos del Segundo Testamento (Fitzmayer 1990: 770; Levine 2003a: 1) Según el Diccionario de la Real Academia Española, deutero es un prefijo griego que significa “segundo”. Otros diccionarios agregan “secundario”.

A través de la mayor parte de la historia Cristiana, aquellos que han estudiado esta carta (la séptima epístola en el Testamento Cristiano de la Biblia) la han descripto como sigue: 1) una epístola, 2) escrita por el apóstol Pablo desde la prisión, 3) a la comunidad cristiana de Colosas, en Asia Menor. De modo que así aparece, para aquellos que estaban constreñidos por la tradición de la iglesia y los métodos más antiguos de la interpretación bíblica -; sin embargo, en las décadas recientes, los métodos de interpretación bíblica literarios, histórico-críticos y social-científicos, han desafiado cada uno de estos tres puntos. Los estudiosos contemporáneos del Segundo Testamento saben ahora que Colosenses fue compuesta: 1) en forma de epístola, 2) por un discípulo de Pablo, usando su nombre y 3) a una comunidad cristiana identificada con la antigua ciudad de Colosas.

Nos podemos preguntas qué diferencia hace esto; después de todo, esta es una epístola escrita hace casi 2.000 años. Lo que es importante para nosotros es lo que nos dice de Dios, ¿no es así? Quién la escribió, en qué forma y a quiénes parece casi irrelevante en el mundo de hoy.

Nada puede estar más lejos de la verdad, pues como la hermenéutica de liberación de lectores no-blancos, no-masculinos, -no –privilegiados y (¡finalmente!) no – heterosexuales continúa demostrando que el contexto de un texto es de fundamental importancia en la reconstrucción de su significado. En consecuencia, importa mucho para cualquier interpretación de Colosenses – especialmente una “queer” – si Pablo en verdad la escribió, si fue sin duda una epístola y para quién fue escrita.

Las eruditas feministas han demostrado que la segunda generación de cristianos alteró radicalmente la dirección de la incipiente Cristiandad imaginada en principio por Pablo en sus epístolas genuinas. Pablo parece haber predicado un Evangelio de la gracia de Dios, que alcanzaba más allá de las barreras sociales y las distinciones; convencido de que el mundo llegaría a su fin, creía que la unidad entre la diversidad era más importante que la obediencia a las reglas sociales y religiosas (Schüssler Fiorenza 1983: 205-41; Bohache 2000)

En la siguiente generación, sin embargo, como el fin del mundo no se materializó y los cristianos comenzaron a darse cuenta de que necesitaban continuar viviendo en un mundo dominado por el imperio romano, sus líderes comenzaron gradualmente a remodelar algunas de las creencias cristianas y a acomodarlas a la cultura que los rodeaba, de modo que pudieran coexistir en relativa paz con los no-cristianos (Schüssler Fiorenza 1983: 251-333) Así, las eruditas han afirmado que al menos seis de las epístolas del Segundo Testamento que llevan el nombre de Pablo, fueron más probablemente compuestas por una “escuela Paulina” de sus seguidores, quienes reorganizaron y reformularon el mensaje de Pablo para su propio contexto. Era perfectamente aceptable e incluso común en la antigüedad, adscribir el nombre de otra persona al propio escrito, a fin de honrar a esa persona, y reclamar autoridad a través de su nombre; la preocupación moderna por el plagio y los derechos de autor no existía en el mundo greco-romano que produjo el Segundo Testamento (Johnson 1992b: 338)

Volvamos al origen de Colosenses: los expertos paulinos destacan que esta epístola incluye 28 palabras que no utilizan las auténticas epístolas de Pablo, que difiere de estas genuinas en el tono teológico referente a la Cristología, escatología y eclesiología, y que refleja el contexto cultural dominante después de la muerte de Pablo (Horgan 1990: 876-7; Lohse 1971: 72,90-1) Además, se parece a la epístola a los Efesios, que es ciertamente deutero-paulina, más de lo que cualquiera de las legítimas epístolas paulinas. Ambas, Colosenses y Efesios, en inspección profunda, son más parecidas a sermones sobre la devoción cristiana y la conducta que epístolas, y llevan a muchos eruditos a concluir que son epístolas “en el nombre solamente” y que su propósito (como los libros de Santiago y Hebreos) es enseñar y elevar a la comunidad cristiana en su viaje a través del siglo II DC. Más aún, si asumimos que la autoría no-paulina y la fecha son posteriores a la muerte de Pablo (probablemente año 62; Perkins 1988: 117), esto plantea la cuestión de para quiénes esta epístola/tratado fue escrita: la ciudad de Colosas fue destruida por un terremoto en los años 60-61 y Colosenses es la única referencia que tenemos a una comunidad cristiana en esa ciudad. Asimismo, los nombres de los miembros de la comunidad en Colosenses, constituyen un virtual duplicado de los que aparecen en la epístola de Pablo a Filemón (no controvertida). Así, la estudiosa Mary Rose D’Angelo ha sugerido que el autor o autores deutero-paulinos seleccionaron un lugar que ya no existía, para discutir asuntos de relevancia para todos los cristianos de la segunda centuria (D’Angelo 1994b: 316)

METODOLOGÍA

De esta manera, examinando temas de autoría, género y audiencia, el intérprete “queer” `puede tener una mayor noción de cómo abordar la epístola a los Colosenses; en consecuencia, los siguientes presupuestos guiarán este examen de Colosenses: 1) Esta epístola no es lo que dice que va a ser; 2) Por lo tanto, debemos abordar el texto con una “hermenéutica de sospecha”, o sea, el principio de que el lector no está recibiendo la historia completa y deberá profundizar más allá del lenguaje superficial para un significado contemporáneo verdadero; 3) la autoría fue atribuida a Pablo, a efectos de recibir autoridad automática para las propuestas teológicas y sociales; 4) un lugar ficticio fue utilizado y los nombres de cristianos de primera generación empleados, a efectos de crear una locación que los cristianos de segunda generación pudieran relacionar a los “buenos días antiguos” del liderazgo de Pablo; quizás esto fue para convencer a la nueva generación de que las reacciones de los líderes cristianos ante las condiciones sociales, no estaban realmente cambiando, sino que siempre habían sido así. (Esto es similar a la evocación que hacían los autores patrísticos de una “era apostólica” de unidad doctrinal, cuando en realidad la primera Cristiandad estaba llena de diversidad y muy poca ortodoxia (Ver Bauer, 1971)

De acuerdo con estos presupuestos, la tesis que guía a este autor es que no solo Colosenses NO refleja el espíritu del Movimiento de Jesús y las primeras comunidades cristianas; más aún, fue instrumental para imponer sobre los cristianos de segunda generación la jerarquía heteropatriarcal y las costumbres morales del imperio romano. Como resultado, las personas socialmente marginadas, que habían sido bienvenidas como iguales en los primeros tiempos del Cristianismo, ahora eran impulsadas a aceptar las relaciones sociales y los valores que sustentaba un régimen colonial-imperial opresivo.

Teológicamente, Colosenses apoya esto, invocando a un Padre Dios y un Cristo triunfante, que es “Señor” de todos. Como la opresión de las minorías sexuales como personas gay, lesbianas, bisexuales, trasgénero y otros/otras “queer” siempre ha dependido de subyugar a la mujer y empujar una mente patriarcal, cualquier texto bíblico que apoye esta agenda, es una mala noticia para los y las “queer”. Aunque siempre he encontrado como ayuda algunos versículos de Colosenses, para ser utilizados como prueba en los sermones, en un examen más profundo de esta epístola entera, mi conclusión es que las personas “queer” deberían estar alertas en cuanto a Colosenses y todo lo que ella representa, mientras luchamos para ganar nuestro lugar en mundo que ha sido pervertido por el racismo, el colonialismo, el clasismo, la misoginia y una heterosexualidad compulsiva. Así, mi tratamiento de Colosenses no será una versión “queer” del texto, sino más bien un argumento para echarla por la borda enteramente del canon “queer” de la Escritura.

¿DE QUÉ TRATA COLOSENSES?

Como se conoce poco de una comunidad cristiana en Colosas, los intérpretes han tenido dificultades en cuanto a la fecha de esta epístola. (por ej., Lohse 1971 y MacDonald 2000) Referencias en cuanto a evitar “espíritus elementales” y “tradiciones humanas” son vagas; por tanto, siguiendo la hipótesis anotada más arriba, de D’Angelo, en cuanto a que Colosenses fue escrita a una comunidad que ya no existía, creo que puede considerarse como una instrucción general para todos los cristianos, en lugar de una epístola dedicada a una situación específica (como Gálatas o 1 Corintios) “Espíritus elementales”, “tradiciones humanas”, “auto-humillación” y referencias a “ángeles” y “visiones”, podrían fácilmente resumir el sincretismo que la segunda generación de líderes cristianos estaba tratando de erradicar, mientras la Iglesia crecía y se extendía ampliamente. La uniformidad, la jerarquía y el orden correcto se veían como controles necesarios, una vez que la Cristiandad se transformó en una fe mundial; más aún, como el fin del mundo y la “parusía” de Cristo no se habían materializado, los líderes creían que la Iglesia debería conformarse con el status quo del imperio romano y no “sacudir este bote”, arriesgando más persecución (esto llega a su formulación definitiva en 1 Pedro, con la directiva de someterse al gobierno) Referencias a la prisión de Pablo y el sufrimiento y ejecución de Jesús, recordarían a la segunda generación de cristianos de su persecución bajo los emperadores Tiberio y Nerón (y posiblemente Domiciano, dependiendo de cómo se feche Colosenses) Los líderes, en nombre de Pablo, habrían estado impulsando la compatibilidad con las fuerzas del imperio – diciendo que la perseverancia espiritual y la creación de armonía sin importar las condiciones que los rodeaban, los cristianos podrían actuar “como si” y soportar el mundo, debido a que hasta que el mundo se terminara (no importaba cuándo) esto era lo mejor que se iba a poder estar. ¡Este es un grito lejano desde la visión no-tradicional, anti-imperial y contra-cultural a la que Jesús se refería como “el Reino de Dios”! (puede verse el tratamiento de este autor sobre la noción “Reino de Dios”, en su comentario de Mateo, en esta misma obra)

A partir de ahora, propongo que la mejor manera de tratar a Colosenses es como una pieza de propaganda en la agenda de la segunda generación de cristianos, que Elizabeth Schüsler Fiorenza denominó inicialmente la “patriarcalización” de la Iglesia (Schüssler Fiorenza 1983: 288-9), y más recientemente “kyriarcalización” (Schüssler Fiorenza 1992ª: 117) Este concepto de “kyriarcalización” es muy importante para una interpretación liberadora de Colosenses: “La sociedad occidental y la familia no son solo masculinas; son patriarcales (gobierno del padre) o, más exactamente, “kyriarcales” (gobierno del dueño o señor), porque los dueños de las propiedades tienen poder sobre sus subordinados y sus dependientes.” (Schüssler Fiorenza 1992ª: 117)

Esta propaganda, muy parecida a la emanada de la Casa Blanca de George W. Bush, tenía como objetivo inspirar una cultura de miedo y desinformación, de modo que la gente común siguiera las indicaciones de sus líderes sin cuestionarlas.

¿Qué mejor manera de lograr que la gente suba a bordo que poner estos sentimientos en boca de Pablo (como George W. se acredita la inspiración divina)? Al darse cuenta de que el texto es propaganda, el lector puede ir “más allá” del texto, para determinar que se está diciendo en realidad: en el caso de Colosenses, proponga que vayamos más allá del texto, para descubrir qué estaba diciendo en realidad el deutero-paulino autor, dirigiéndose a la Iglesia Cristiana. Al hacer esto, veremos que Colosenses no es un texto liberador para quienes permanecen oprimidos y marginados en el mundo de hoy, incluyendo a las personas “queer”.

sábado, 21 de agosto de 2010

El Reino: Fiesta de la Diversidad.-

“En su camino a Jerusalén, Jesús enseñaba en los pueblos y aldeas por donde pasaba. Uno le preguntó: —Señor, ¿son pocos los que se salvan?. Y él contestó: —Procuren entrar por la puerta angosta; porque les digo que muchos querrán entrar, y no podrán. Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, ustedes, los que están afuera, llamarán y dirán: ‘Señor, ábrenos.’ Pero él les contestará: ‘No sé de dónde son ustedes.’ Entonces comenzarán ustedes a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras calles.’ Pero él les contestará: ‘No sé de dónde son ustedes. ¡Apártense de mí, malhechores!’ Entonces vendrán el llanto y la desesperación, al ver que Abraham, Isaac, Jacob y todos los profetas están en el reino de Dios, y que ustedes son echados fuera. Porque va a venir gente del norte y del sur, del este y del oeste, para sentarse a comer en el reino de Dios. Entonces algunos de los que ahora son los últimos serán los primeros, y algunos que ahora son los primeros serán los últimos”. (Lc. 13,22-30 – Versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).


Muchas predicaciones se centran en la primera parte: los dos caminos, y ponen énfasis en el recorrido que lleva a la puerta angosta: el sacrificio, la renuncia, la abnegación. Pero eso no es buena noticia para nadie. Jesús anunció un Evangelio liberador, sanador, inclusivo que es buena noticia para muchas personas.

Esta perícopa, perfectamente podría titularse “El Reino: fiesta de la diversidad”. Cuando Lucas pone en boca de Jesús: “va a venir gente del norte y del sur, del este y del oeste, para sentarse a comer en el reino de Dios” (vv 29), está haciendo referencia a los pueblos de la gentilidad, los pueblos paganos que eran despreciados y considerados impuros por el pueblo israelita.

En el tempo de Jerusalén, estaban en el último lugar: el atrio de los gentiles. Pero en el Reino, Jesús coloca a esta gente comiendo a la mesa con los pilares constitutivos de Israel: “Abraham, Isaac, Jacob y todos los profetas” (vv 28).

El Reino anunciado por Jesús, es buena noticia para todas las personas postergadas, discriminadas y excluidas. No porque sean buenas, no porque sean santas, no porque tengan la verdad. Es buena noticia justamente porque están postergadas, discriminadas y excluidas. Porque son víctimas. El Reino es la contratara de este mundo (Lc. 6,20-26), el desafío que toda comunidad cristiana está desafiada a construir, aquí y ahora.

En esta Fiesta de la Diversidad, muchas personas que hoy están fuera de nuestras comunidades cristianas, tienen su lugar, aquí y ahora, entre ellas las personas gays, lesbianas, bisexuales, trans y queer: “Entonces algunos de los que ahora son los últimos serán los primeros” (vv 30).

Un abrazo y buena semana para todos y todas.-

viernes, 20 de agosto de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 16-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.


MUJERES IRREGULARES COMO TESTIGOS EN LA TUMBA VACÍA.

Algunas mujeres discípulas – lideradas por María Magdalena, Joana y María la madre de Santiago – van a la tumba, un lugar de muerte y polución. Llevan especias para ungir el cuerpo de Jesús, pero cuando llegan a la tumba, descubren que la roca ha sido movida y la tumba está vacía. No está el cuerpo de Jesús, y la tumba vacía representa que la muerte ha sido vencida. Dos mensajeros proclaman la buena nueva. “Él no está aquí, pero ha resucitado” (24. 5b) En la tumba, las mujeres son las primeras en recibir el mensaje de la resurrección y actúan como las primeras discípulas en comunicar la buena noticia a los discípulos varones. Algunos de ellos no les dan importancia, porque no les creen e incluso tratan de comprobar las historias de esas mujeres. Después de todo, son mujeres emocionales, y su relato es una “tontería”, pura pavada. Sin embargo, las discípulas tienen un mandato de los ángeles para regresar con los líderes varones, y tienen la valentía, la humildad y la libertad de atestiguar las buenas noticias de que Jesús se ha elevado.

Mientras las mujeres están abiertas al poder de las buenas noticias de la resurrección, no son aceptadas como testigos fiables. Pedro es el único que – movido por sus palabras – corre a la tumba para comprobar la historia y se asombra al ver la tumba vacía. Esto parece estar de acuerdo con la evaluación que hace Lucas de Pedro como el primer apóstol. ¡Cuán a menudo los relatos y los testimonios de fe de mujeres irregulares –mujeres “queer” – son trivializados e incluso ignorados por muchas iglesias que rehúsan reconocer el ministerio de las mujeres “queer” cristianas! A muchas se les ha negado la ordenación o se ha puesto en discusión, por ser “homosexuales practicantes”.

 
HACIENDO “QUEER” A EMAÚS, PARA LA IGLESIA.

El relato de los discípulos “queer” en Emaús, ha sido reconocido desde hace mucho tiempo en las comunidades de fe (Martin, 2000; Kelly 1994) En su serie de videos sobre la espiritualidad y sexualidad “queer”, Michael Kelly nos da una lectura “queer” de este relato. Los dos discípulos son extranjeros, no obligados al secreto por los líderes de Jerusalén. Se han retirado tristes y enojados por el fallo de la comunidad en estar presente con Jesús en su agonía y muerte.

Los dos discípulos están desolados, lamentándose por la pérdida de Jesús, pero se les une un extraño que camina con ellos, y los discípulos hablan de sus esperanzas y sueños, traiciones y pérdida terrible. Le expresan cómo han entregado sus corazones a Jesús, a su mensaje y prácticas y cómo esperaban que Él los liberara. De manera diferente a los apóstoles varones, los dos discípulos en el camino, informan cómo se sintieron asombrados por las palabras de las mujeres que regresaban de la tumba. No estaban descreídos de ese relato de las mujeres, sino desorientados y confundidos. Se separan de la corriente masculina de Jerusalén; son extranjeros “queer”, quizás incluso sean pareja ellos mismos. Elevan la historia de las mujeres ante el extraño, porque están procesando la muerte de Jesús con la proclamación femenina de la tumba vacía. Los dos discípulos cuentan su historia al extraño que encuentran en el camino. Corresponde a un extraño escuchar la historia de estos dos extranjeros.

Los discípulos están abiertos a escuchar lo que el extraño tiene para decir a la verdad e integridad de la experiencia de ellos. El extraño va a las Escrituras, para explicar que Jesús tenía que transformar en “queer” todas las expectativas religiosas y que a través de su ministerio, sufrimiento y muerte, el Cristo entraba en la gloria. Dios no les había fallado, pues había elevado al “queer” Cristo. La experiencia “queer” de estos discípulos encuentra esperanza en la reivindicación que Dios hizo del ministerio y la muerte de Jesús. Sus corazones otra vez se encienden cuando oyen la proclamación que hace Jesús de la buena nueva. La indiferente comunidad de los apóstoles varones no experimentó el fuego de la esperanza. El extraño habla de la dominación y exilio, pero ellos también están emocionalmente abiertos a hablar sobre el dolor de sus vidas.

Muchos translesbigays se sienten fuera de lugar en muchas iglesias, ya que esas iglesias han alejado a Jesús de ellas, lo han crucificado, y proclaman la noticia de no adorar a Dios con los cuerpos.

Los dos discípulos “queer” invitan al extraño a quedarse con ellos durante la noche; tienen un don natural de la hospitalidad “queer”. Sus cuerpos anhelan su presencia, y como extranjeros, intuitivamente lo reconocieron, involucrados en su propia experiencia. Lo invitaron a compartir sus vidas. Él agradece, parte el pan y se los da.

Sus ojos se abrieron; sus vidas cambiaron. Completaron el ritual del pan, reconociendo a Jesús en medio de ellos, en sus propias experiencias vitales. Los discípulos reconocen sus vidas en el pan. Jesús toma el pan, bendice sus experiencias de ruptura, dolor, exilio y alienación, y transforma el pan de sus vidas en su cuerpo. La partición del pan los crea iglesia, llamándolos a convertirse en el cuerpo escatológico de Cristo. El Jesús resucitado no es posesión de la comunidad, sino que está presente en la palabra de la Escritura, en el pan partido y en las vidas de las personas “queer”.

La presencia del Jesús resucitado se repite en las vidas “queer” de fe y lucha, incluso en los tiempos actuales:

“En Michigan, un hombre llamado David quería que su unión de 20 años con Jon, fuera bendecida por un representante de Dios, antes de que ellos murieran. David estaba enfermo en cama, mientras Jim, un presbítero gay Presbiteriano que también tenía SIDA, movió sus manos a los sonidos silenciosos de la paz. Habló palabras nutrientes de bendición sobre dos vidas unidas por la gracia de Dios: “Estos, que Dios ha unido, no los separemos…” Y entonces, cuando el ministro comenzó a celebrar la Comunión para los que estaban presentes, dijo las palabras familiares: “Este es mi cuerpo, roto por ustedes…” y en ese momento, murió David. “Hagan esto en mi memoria” (Brantley 1996: 217-18)

El relato de Jesús no ha terminado; se recuerda y repite en las vidas “queer” de incontables seres humanos. El Cristo elevado se encuentra en el extranjero, en dos amantes gay con VIH, cuyo matrimonio es bendecido y celebrado por un ministro gay enfermo de SIDA. Cada vez que un celebrante Cristiano parte el pan en fe, el cuerpo elevado del Cristo “queer” se quiebra en partes del pan bendecido y comido por los cristianos “queer”. El Cristo “queer” se convierte en reconocible en una multitud de cuerpos y vidas “queer”.

Michael Kelly afirma cómo las personas “queer” tienen que mirar al Cristo resucitado fuera de la comunidad. Cuando lo descubren fuera de la comunidad, tienen la responsabilidad de llevar de regreso a ella. Su sanación, apertura y reflexión los lleva a seguir la trayectoria de las mujeres “irregulares” en la tumba. Con coraje y vidas renovadas, dejan su exilio para narrar la historia de cómo Jesús fue hallado en sus vidas e historias “queer”, y cómo la partición del pan los transformó en una comunidad, empoderada por el Cristo elevado. Él, partiendo el pan hace entrar a dos discípulos “queer” en la iglesia. Cada vez que los seguidores “queer” se reúnen en la fe y recuerdan la comida que Jesús celebró, crean una Iglesia “queer”.

Aquí está la importante visión de la lectura “queer” que hace Kelly de esta historia. La Iglesia “queer” regresa a la corriente de la Iglesia, llevando el mensaje del poder de la resurrección de Cristo descubierto en sus experiencias eróticas. Ellos personifican al Cristo elevado, y el reconocimiento de esto, los motiva a regresar a la comunidad mayor, para ser testigos del Cristo “queer” en sus propias vidas. Ahora, tienen el poder de transformar a la comunidad indiferente y no involucrada, de cambiar los corazones de sus miembros para que puedan reconocer al Cristo elevado en sus discípulos “queer”. Es solo este regreso incorporado que prepara a la comunidad para dar la bienvenida y escuchar al Cristo incorporado y elevado en medio de ella.

Lucas abarca las historias de las mujeres “irregulares” y los dos discípulos extranjeros como el catalizador para que la comunidad apostólica reconozca la presencia del Cristo resucitado en medio de ella. Las mujeres y hombres extranjeros encuentran la presencia de Cristo en la tumba vacía, en el exilio, en su vulnerabilidad, en las Escrituras y en la partición del pan, así como en la verdad de sus vidas eróticas. Las Iglesias Cristianas pueden solamente ser despertadas a la incorporación de una espiritualidad erótica, si escuchan las historias de las personas “queer”. Las iglesias pueden ser resucitadas a un Cristo incorporado, que se encarna en las vidas eróticas de las mujeres y personas “queer”. El relato de Jesús, el Cristo “Queer”, continuará en las vidas “queer”; traducirán la historia a los diversos idiomas de las muchas sub-comunidades “queer” en Hechos y en el futuro.

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Agradecemos el aporte de nuestra hermana MCRP por su aporte, poniendo al servicio de la comunidad y de la Iglesia sus dones personales en este Ministerio de la Palabra.
 
De esta manera culminamos nuestra entrega sobre el Evangelio de Lucas - Biblia Queer.-
 
A partir de la próxima semana estaremos realizando una serie de entregas sobre la Carta de Pablo a los Colosenses. Buen fin de semana.-

martes, 17 de agosto de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 15-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.


PASCUA: EL “QUEER” CRISTO

Hace más de una década, escribía yo: “Decir que Jesús el Cristo es “queer” es decir que Dios se identifica con nosotros y nuestras experiencias de injusticia…Jesús el “queer” Cristo es crucificado repetidamente por la violencia homofóbica” (Goss 1993: 84-85) Mi afirmación teológica de la solidaridad del Cristo “queer” con las personas “queer” y todas las personas oprimidas, comenzó a derramar la identificación del Cristo elevado, compasivo con los marginados, los pobres y los oprimidos. La incorporación y compasiva solidaridad de Dios abrazó a los crucificados y al deshecho cuerpo de Jesús. La noción de Graham Ward del cuerpo desplazado de Jesús, combinada con una teología de la identificación compasiva de Dios con los oprimidos, provee un marco teórico y práctico para rearmar en forma imaginativa la economía salvífica de Dios en Jesús el Cristo.

La resurrección es la última sorpresa “queer” de Dios. Es la metanarrativa para todas las parábolas, con las cuales Jesús asombraba a su auditorio: el Hijo Pródigo, el Buen Samaritano, y la Gran Cena. Lo que Dios hizo en la resurrección de Jesús, lo estaba haciendo desde el principio de la creación y en el ministerio de Jesús. Es la revelación de Dios como amor y gracia incondicional. Es la completa translocación del cuerpo muerto de Jesús. Dios crea nuevas incorporaciones de Cristo. Quizás la más grande es cómo Dios coloca a las personas “queer” en la historia de la siempre presencia del Cristo resucitado.

domingo, 15 de agosto de 2010

Rito de Sanación en Diversidad Cristiana.-


Rito de Sanación.


Fundamentos Bíblicos en el Antiguo Testamento:

La ley mosaica presenta un código sanitario y de prevención en materia de salud pública (Lv 11–15). Según las Escrituras Hebreas YHWH es quien sana las enfermedades, tanto por medios naturales (Lv. 13,18-37; 14,3; Eclo. 38,1-15); como sobrenaturales (Sal 103.3; Mt 8.16–17). La utilización de medicinas y otras prácticas no entraban en contradicción con la creencia en YHWH como sanador (Ex. 15,26; cf. Dt. 7,15; 32,39; Jer. 17,14; 30,17; Sal. 6,2; 41,3-4; 103,3; Tob. 12,14) quien también obraba por medio de personas a través de diversas formas (Gn. 20,17-18; Num. 21,4-9; 2Re. 5; 20,1-11).

A través de la revelación, se puede ubicar el origen primero de la enfermedad y de la muerte, en la desobediencia Humana a la llamada Divina, lo que las Sagradas Escrituras relatan como el pecado y en la caída. La humanidad creada a imagen de Dios fue destinada a una vida íntegra y plena, y no al sufrimiento al que se halla sometida (Gn. 1,27. 31; 2,7; 3,22). Por la desobediencia, la muerte –en cuanto ruptura y pérdida- entró en la historia; con las enfermedades que llevan a ella (Rom. 5,12); las enfermedades son entendidas por el judaísmo, como el castigo por un pecado concreto (Dt. 28,58-61; 2Sam. 24,15; 2Re. 5,27), o por las faltas cometidas por los padres (Ex. 20;5). Encontramos en las Sagradas Escrituras otros dos orígenes más: hay enfermedades que no son el resultado de un pecado personal; tal es el caso de Job (Job 1,8; 2,5-7) o del ciego de nacimiento (Jn. 9:2-3) y en ocasiones, el mal –representado en Satanás- puede ser la causa de ciertas enfermedades (Job. 2,6-7; Lc.13,16; Hch.10,38).


Fundamentos Bíblicos en el Nuevo Testamento:

Las Comunidades Discipulares identificaron el Siervo Sufriente de Isaías con Jesús de Nazaret (Is. 53,4-5), él cargó con las enfermedades y sufrimientos de la Humanidad (Mt. 8:16-17). Las curaciones de todo tipo realizadas por Jesús en medio de su pueblo fue la señal de la irrupción del Gobierno de YHWH venciendo al mal y a la muerte. Pero, sin lugar a dudas fue a la cruz donde llevó los pecado de la Humanidad, con todas sus consecuencias –físicas, psíquicas, sociales y espirituales-.

Encontramos en las Escrituras Cristianas que el acto de sanar fue practicado por Jesús y la Comunidad Apostólica: curaciones de leprosos (Mt 8.1-4; Lc 17.11-19), de fiebre (Mt 8.14-15), de parálisis parálisis (Mt 9.1-8; 12.9-14; Jn 5.1-18), de hemorragias (Mt 9.20-22), al sordomudo (Mc 7.31-37); a los ciegos (Mt 9.27-31; 20.29-34; Mc 8.22-26; Jn 9.1-12); a la mujer jorobada (Lc 13.10-13), al hidrópico (Lc 14.1-6); incluso curaciones desde lejos de las personas enfermas (Mt 8.5-13; 15.21-28; Jn 4.43-54); confiriéndosele a la Comunidad Discipular el don de sanar (Mc 16.18; 1 Co 12.9,28,30; Stg 5.14- 5). Estas acciones de sanación también estaban ligadas a exorcismos (Mt 8,28-34; 9,32-34; 12,22-23; 17,14-20; Mc 1,23-28).

Tanto para el judaísmo como para las comunidades cristianas primitivas la sanación física y el perdón de los pecados son del mismo YHWH (cf. St. 5,15; Mc. 16,18) quien sana y perdona (Pr. 12,18; Jer. 3,22; 30,17; Os. 14,4 (5); 5,13; 6,1; 7,1).

Jesús de Nazaret, el Mesías enviado por YHWH, tenía el poder de sanar a las personas enfermas, las Escrituras Cristianas presentan 26 casos de sanaciones individuales y 10 casos de sanaciones colectivas; en ellas se encuentra en 7 pasajes que Jesús sanó a todas las personas enfermas (Mt. 8,16; 9,35; 12,15; 14,36; Lc. 4,40; 6,18-19; 9,11). A la Comunidad Apostólica le dio el poder de sanar (Mt. 10,1- 8; cf. Hch. 5,15; 9,40; 19,11-12; 20,9-12). Santiago plantea qué debe hacer el discípulo o la discípula de Jesús en caso de enfermedad (San. 5.14-16). La persona enferma es conducida a un proceso de discernimiento y a confesar su pecado (1Cor.11,30-31); debe llamar a los ancianos de la comunidad, ya que ella participa de su sufrimiento (1Cor.12,26), intercesión en común (Tit. 18,19; Gá. 6,3).


El Rito de Sanación en Diversidad Cristiana:

En la tarde de ayer, nuestra comunidad practicó por primera vez este rito que consistió en leer las Sagradas Escrituras, comentarlas, orar por las personas enfermas ausentes e imponer las manos a las personas enfermas presentes.

A partir de este momento, una vez al mes, estaremos repitiendo este rito sobre las personas enfermas, además del acompañamiento pastoral a cargo de distintos integrantes de nuestra comunidad

Reflexiones del domingo 15 de agosto.-

El 15 de agosto, los pueblos cristianos de todo el mundo recuerdan a María, la madre de Jesús, celebrando la Asunción, como reafirmación teológica de la preferencia Divina por las personas discriminadas y excluidas.

Necesariamente, este recuerdo de la madre de Jesús, debe comprenderse a la luz del acontecimiento pascual: la Resurrección de Jesús, que es el triunfo de la JUSTICIA DIVINA sobre la injusticia humana. Jesús, el Señor Resucitado es el Crucificado. Su resurrección es la constatación de que Di@s actúa en la historia humana a pesar de los obstáculos que se le pongan (2Mac 7,9; 12,38-46; Dn 7; 12, 2).

Jesús, el Señor Resucitado es la buena noticia para todas las personas empobrecidas y explotadas, rechazadas y discriminadas, oprimidas y excluidas de este mundo. María, en cuanto mujer empobrecida, despojada, discriminada por la ejecución de su Hijo (Lc. 2,35; Jn. 19,25), de la que desconocemos su muerte, fue exaltada por la Divinidad.

En MARÍA, recordamos hoy:

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia del VIH SIDA,

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia de la VIOLENCIA DOMÉSTICA,

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia de ABORTOS en condiciones insalubres,

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia de la POBREZA,

Y levantamos nuestra voz clamando por JUSTICIA a Di@s, Madre y Padre, con las palabras de la misma María:

«Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva, pues desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso. ¡Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen!

Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos.

Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia —de la cual habló a nuestros padres— para con Abraham y su descendencia para siempre». (Lc. 1,46-55- Versión Biblia Reina Valera)

viernes, 13 de agosto de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 14-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

LA MUERTE DE JESÚS

La muerte de Jesús fue el último acto de polución. Los colonizadores gentiles lo crucificaron, fuera de la ciudad. En el espacio, el Jesús crucificado está fuera de las murallas de Jerusalén y los precintos del templo. En Deuteronomio 21.23, se dice que un hombre colgado de un árbol está “maldito”. Los cuerpos de los difuntos y los moribundos están impuros, porque los muertos no pertenecen al mundo de los vivos. Un cadáver sin enterrar es un lugar de polución; está “fuera de lugar”, porque no está bajo tierra. La muerte de Jesús en la cruz es un escándalo ofensivo para muchos judíos que adhieren a una política de santidad/pureza. Representa una muerte impura, a manos de los sucios romanos y su identidad como profeta de Dios está perdida, desde una perspectiva judía, Pablo comprendió que la crucifixión fue una “piedra de escándalo para los judíos” (1 Cor. 1.23), y retrabajó la crucifixión en una demostración de la sabiduría y triunfo de Dios.

Sin embargo, la muerte de Jesús permanece siendo un acto de transgresión de los códigos de pureza, pero no a través de sus propias acciones. Las líneas entre los muertos y los vivos se hacen porosas, y en el final acto “queer” de Dios, termina con la división entre los vivos y los muertos, con el Cristo resucitado. La monstruosa muerte de Jesús se convierte en un escándalo para confundir las categorías claramente dibujadas de pureza / impureza.

La crucifixión rompe el cuerpo de Jesús, cuando él parte el pan para compartirlo con sus discípulos. Su cuerpo roto y abusado se hace uno con todos los otros cuerpos rotos y abusados.

Esta traslocación del cuerpo de Jesús en todos los cuerpos, se completa en la fe Pascual de los discípulos, cuando lo reconocen en la proclamación de la Buena Noticia, la partición del pan y el cuerpo comunitario.

En la muerte de Matthew Shepard, muchos americanos vieron una repetición del Cristo crucificado: dos “destructores de gays” los golpearon, lo colgaron en un cerco como un mensaje a otros gays, y murió. Durante su funeral, La Reverenda Anne Kitch “evocó la imagen de Jesús como otro hombre cuyo cuerpo fue roto, despedazado y abandonado en una cruz de madera” (Ingrebretsen 2001: 184) La comunidad “queer” automáticamente trasladó al Cristo crucificado al cuerpo de Matthew, colgado en un cerco. Por ejemplo, el dramaturgo Terence McNally escribió:

“Terriblemente golpeado y atado a un cerco en un frío de cerca de 0º, con los brazos extendidos en una grotesca crucifixión, murió agonizando como otro joven que había sido torturado y clavado en una cruz de madera en un lugar desolado fuera de Jerusalén, conocido como Golgota, alrededor de 1998 años antes. Ellos murieron, como habían vivido, como hermanos. Jesucristo no murió en vano, pues Sus discípulos vivieron para contar su historia. Es obligación de esta generación hacer verdadero que Matthew tampoco murió en vano. (McNally 1998: VI)

El crítico cultural americano Edward Ingebretsen observa cómo la muerte de Matthew y los cristianos fundamentalistas de la Iglesia de Westboro en el funeral, reabrieron una crisis dentro de la Cristiandad, sobre el significado de la muerte de Jesús y la naturaleza de lo sagrado. El escándalo está en que el abyecto joven gay asesinado se transforma en “portador de una memoria sagrada”, retratado en la imagen del Cristo crucificado, mientras los enemigos cometen acciones violentas, en el nombre de la cruz (Ingebretsen 2001: 181) Ingebretsen reconoce que el cuerpo ensangrentado de Cristo fue trasladado al cuerpo crucificado de Matthew. El monstruo “homosexual” se convierte en el sitio crucificado de la gracia de Dios, como antes el hombre “queer” de Galilea.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 13 -

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

LA ÚLTIMA CENA.

La Última Cena comienza un proceso de desmembramiento del cuerpo de Jesús, y Graham Ward llama a esto un “escándalo ontológico” (Ward 2000: 82) El cuerpo de Jesús es desmembrado, o – para hablar en términos exactos – se convierte en “fuera de lugar”. La acción de partir el pan, prefigura la ruptura de su cuerpo en la cruz. Pero en la economía divina en el Evangelio de Lucas, la cena preanuncia la unión del cuerpo de Jesús con otros cuerpos, transformándose en el Cristo cósmico.

Muchos intérpretes bíblicos siguen la tradición de interpretar la Última Cena como una comida de Pascua, mientras otros la comparan con el simposio Helenístico. Sin embargo, tales interpretaciones redirigen la atención del real escándalo que algunos judíos experimentarían en esa correlación de un cuerpo impuro con el pan. Esto se ve en la ofensa registrada por algunos judíos piadosos, en el “discurso del pan de vida”, en que Jesús deja atónitos a sus oyentes cuando invita a comer su carne y beber su sangre (Juan 6.60 -1) El Evangelio de Juan anota qué repugnante fue la comparación para su audiencia. El real escándalo de la Última Cena es la violación de las leyes del alimento que seguían los fundamentalistas judíos, relacionadas con la escrupulosa observancia de las instrucciones dietarias. Jesús identifica su cuerpo con el pan sin levadura y su sangre con la copa de la alianza, y luego oscurece la bendición del pan y la copa con la anticipación de su muerte. Alimento, muerte y vida, son marcadas con estas acciones simbólicas. Comer carne humana y beber sangre literalmente viola las leyes de pureza, y su uso metafórico sería igualmente chocante para las visiones de los judíos conservadores en cuanto a la santidad/pureza. En segundo lugar, Jesús es retratado como tocando los cuerpos impuros e involucrándose en relaciones indiscriminadas con todo tipo de personas impuras. Su cuerpo está manchado, si no contagiado, y ofrece este cuerpo como alimento. Todas estas trasgresiones violarán los códigos de santidad /pureza de los grupos judíos más conservadores.

Lo que hace Jesús en la Última Cena, anticipa la final ruptura de los sistemas de santidad/pureza. Jesús establece nuevos mapas de santidad, en los que Dios está aflojando los límites de la santidad, a favor de una alianza comunitaria más inclusiva. Se convertirá en un nuevo mapa de cuerpos, incorporados en el cuerpo de Cristo, un desplazamiento del cuerpo físico de Jesús, roto en la cruz y – en última instancia – la transgresión de Dios a todos los sistemas de pureza con el desplazado cuerpo de Jesús. El cuerpo masculino de Cristo será desplazado de su género físico y se convertirá en cuerpos pan-género: masculino, femenino, trasgénero e intersexual (Loughlin 1998; Ward 2000)

lunes, 9 de agosto de 2010

Movimiento Abracista.-

La comunidad Diversidad Cristiana, en respuesta a la invitación recibida por el Movimiento Abracista Internacional, para participar de la Alianza del Dios de todos los tiempos y todas las culturas con la diversidad de expresiones humanas, preparó un símbolo para ser depositado dentro del Arca de esta Alianza Inclusiva.


Este símbolo, no sólo representa a la comunidad GLTTB, sino que es el signo de la primer Alianza entre la Divinidad y la Humanidad, según la tradición judeo cristiana.

domingo, 8 de agosto de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 12-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

DETIENE LA ACCIÓN DEL TEMPLO.


Lucas trae abajo la provocativa acción de Jesús “Detener el templo”, de Marcos 11.15-17 a Jesús echando a los vendedores que actuaban en el precinto. Él sana la acción política de Jesús para sus lectores grecorromanos. Retrata a Jesús enseñando cada día en el templo, involucrando a los sacerdotes, escribas y ancianos en una serie de conflictos: el cuestionamiento de la autoridad de Jesús, la cuestión de los impuestos, y la resurrección. Los relatos de conflictos terminan con la profecía de la destrucción del templo y la parábola de la higuera.

La demostración de Jesús iba dirigida contra la aristocracia sacerdotal millonaria y contra las elites de Jerusalén, su explotación de los pobres y su exclusión de las personas, así como contra su participación en el sistema imperial romano. Se enfrenta a los guardianes de la religión judía y a los valores políticos, con sus acciones transgresoras. El jefe de los sacerdotes y las elites de Jerusalén tomaron la iniciativa de arrestar a Jesús y llevarlo ante Pilatos y Herodes. Lo acusar de “pervertir a nuestra nación” (23.2, 14) Percibieron la acción de Jesús como amenazadora y de desprecio hacia el templo. Un desafío tal a la clerecía del templo y a las elites de Jerusalén debía ser decisivamente enfrentado. Desde una perspectiva, falló la demostración de Jesús dentro del espacio sagrado del templo y llevó directamente a su arresto, procesamiento legal y ejecución. Esta demostración de Jesús, modela la práctica transgresora para los cristianos “queer”.

Jesús es el modelo de las acciones transgresoras “queer”, como las demostraciones contra la Catedral de San Patricio y contra la sacrílega indiferencia del Cardenal O’Connor para las personas “queer” con SIDA (Goss 1993: 147-9). También la más reciente Rebelión Matrimonio en San Francisco y otras ciudades, para obtener licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo.

Jesús invade espacios sagrados, acusando a los líderes del templo de que han perdido su sagrada misión de representar el cuidado de Dios por los marginados. Llama a un cambio de corazón, como lo han hecho las demostraciones “queer” frente a reuniones de obispos católicos y convenciones de bautistas. El desafío no-violento de Jesús llama a un cambio en el corazón, y a abandonar una política de exclusión y violencia.

Las palabras de Jesús tienen relevancia profética: “Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han transformado en una cueva de ladrones” (19.46) Las iglesias fundamentalistas y evangélicas, grupos políticos de derecha cristiana, los mormones y la iglesia católica, han gastado millones de dólares en referendos estatales para definir el matrimonio como de mujer y hombre. Estas restricciones hirieron a millones de parejas homosexuales y a sus niños. Estos líderes eclesiásticos homofóbicos impidieron que las personas “queer” legitimaran su relación, también negando a las familias su seguro médico y otros beneficios a la familia. Estas iglesias son “cuevas de ladrones”, pues dañan a millones de familias “queer” y a sus niños.

lunes, 2 de agosto de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 11-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

VUELVE DEL REVÉS EL MUNDO FUNDAMENTALISTA.-

En Hechos 17.6, los judíos acusan a los misioneros de Jesús de haber vuelto “el mundo del revés”. La acusación se levanta contra los seguidores de Jesús pos-resurrección; sin embargo, sus prácticas encuentran su fundamento en el desafío social y religioso de Jesús, en el Evangelio de Lucas, a los judíos fundamentalistas, con diferentes agendas para la santidad. En los procesos ante Pilatos, Jesús es acusado: “Pervirtió (hizo “queer”) la nación…” (23.5) Jesús destruyó el universo simbólico de muchos grupos judíos. Es su acción simbólica en el templo, que fuerza a la poderosa elite sacerdotal, a tomarlo preso y llevarlo ante los romanos.

Los códigos de pureza son mapas simbólicos de que lo que constituye la santidad y la completud, en el nivel del cuerpo social y físico. Jerome Neyrey y otros eruditos bíblicos han realizado análisis importante de los mapas de pureza del judaísmo palestino del primer siglo, basado en la obra de Mary Douglas (Neyrey 1991: 273-304)

“La idea de impureza implica una estructura. Para nosotros, la impureza es un tipo de categoría compendiada de todos los hechos que borran, contradicen o confunden las clasificaciones aceptadas. El sentimiento subyacente es: un sistema de valores que se expresa habitualmente en un arreglo de las cosas, ha sido violado” (Douglas 1966: 51)

En los códigos del Levítico, hay un fuerte vínculo entre la pureza y la santidad, y este vínculo se intensificó durante el Judaísmo del Segundo Templo. La impureza es “asunto fuera de lugar”, desorden social que se extiende a todos los mapas y sistemas de clasificación aplicables a la sociedad, el cuerpo y el pueblo. (Neyrey 1991: 274) Varios grupos judíos – los saduceos, grupos fariseos, la comunidad de Qumran y sus adherentes laicos – tenían su particular política de santidad y pureza.

Jesús compartió el universo simbólico del Judaísmo del Segundo Templo, pero también desafió los mapas simbólicos particulares de pureza/santidad. Fundó un movimiento contra-cultura, de renovación religiosa, cuya agenda era el reino de Dios. Por ejemplo, Jesús es mostrado en conflicto con fariseos particulares, en temas del diezmo, el lavado de manos, la preparación adecuada de las comidas, y comer con personas sospechosas. Su abierta desconsideración en cuanto a la pureza/santidad de la mesa, lo planta en colisión con los fariseos conservadores. Las instrucciones a los 70 discípulos ignoran los límites de las leyes dietarias y los códigos de pureza (10.7-9) Toca cuerpos impuros de leprosos, pone las manos sobre un cadáver, entra en contacto con mujeres que están menstruando, permite que lo bese una mujer pecadora, y cura a una mujer lisiada durante el Sabbath. Desde una perspectiva farisaica conservadora, Jesús rompe sus mapas de pureza/santidad. Esto aparece en la historia de su cena con Simón el fariseo, cuando entra una mujer pecadora, se introduce en la pureza de la comida, y baña los pies de Jesús con sus lágrimas, secándolas con sus cabellos y ungiendo sus pies con óleo. La impureza era tan contagiosa para algunos fariseos, y volvió loco a Simón este gesto obsceno de una mujer impura.

Ella muestra hospitalidad a Jesús, lavando sus pies, y su gratitud, ungiéndolos; mientras Simón no despliega ni hospitalidad ni gratitud. Jesús cuenta una parábola de dos deudores: uno es perdonado más que el otro y pregunta: Ahora bien, ¿quién de ellos lo amará más? (7.42) Simón es retratado como un anfitrión inadecuado, soberbio, escrupuloso en cuanto a la pureza, mientras la impura mujer, muestra la hospitalidad de Jesús, a la manera del reino de Dios. Ella, una mujer despreciada, y no el fariseo, manifiesta el reino de Dios y la hospitalidad. El orden social es revertido con el futuro reino de Dios. Es el golpe de la parábola de la Gran Cena, que ahora se pone en escena (14.16-24)

A través del Evangelio de Lucas, Jesús desafía los mapas restrictivos de santidad / pureza, y planta mapas más porosos y libres. El reino de Dios es “queer”, porque mezcla los géneros y las divisiones sociales, da vuelta las jerarquías y echa abajo los límites de la santidad / pureza. Las acciones de Jesús rompen los mapas simbólicos de su cultura, y este rompimiento en el templo tiene consecuencias letales.

domingo, 1 de agosto de 2010

Reflexiones del domingo 1 de agosto.-

"Uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.» El le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?».  Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes.»

Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto;  y pensaba entre sí, diciendo: “¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?”  Y dijo: “Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?”

Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.» (Lc. 12,13-21. Versión Biblia de Jerusalén).

En la tarde de ayer, nuestra comunidad se reunió, como todas las semanas, para celebrar. Este texto bíblico nos interpeló. Llevamos casi un año reuniéndonos, leyendo las Escrituras, compartiendo la Mesa y por supuesto nuestras experiencias de vida. Descubrimos nuestros dones personales y comunitarios.

En este tiempo, si bien es cierto que no crecimos en número, sí lo hicimos personal y comunitariamente. Aprendimos a escucharnos y a respetarnos, a orar un@s por otr@s, a acompañarnos y contenernos. Experimentamos la presencia de Dios que nos cuida, en Iglesias hermanas: la Metodista y la Católica Antigua, que contribuyen con nuestro proceso comunitario, la Anglicana que contribuye en nuestro proceso de formación. Aprendimos a trabajar desde una perspectiva ecuménica en jornadas de diálogo, reflexión y oración. Contamos con un lugar de referencia. Celebramos semanalmente. Nos sostenemos económicamente y hasta contribuimos con obras sociales.

¡Este año nuestra cosecha es inmensa!. Pero no queremos amontonarla sino compartirla, por eso, comenzamos a discernir el Plan Pastoral 2010 - 2011. Pedimos a todos y a todas, que nos acompañen con su oración para que, escuchando en fidelidad al Espíritu, contribuyamos a la construcción del Reino.