Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

martes, 29 de junio de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - primera entrega -

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

Las primeras tradiciones relatan que Lucas era compañero de Pablo, médico de una de las iglesias del apóstol, y su Evangelio puede considerarse como el desarrollo del Cristianismo Paulino en un mundo gentil, una generación más tarde. Lucas aborda una teología de un plan divino de historia de salvación en tres períodos: los profetas, el tiempo de Jesús y la historia del movimiento después de la Pascua. Su periodización teológica de la historia de la salvación saca el foco de atención de la inminente espera del fin del mundo y regreso de Jesús Cristo, a problemas serios: opresión y pobreza. Se retrata – más que cualquiera de los otros evangelistas – como un profeta hebreo, enviado al mundo para la salvación de todos y todas, judíos y gentiles (no judíos) Su intento es narrar cómo la salvación se extendió más allá del Judaísmo, hacia el mundo gentil. Este es el intento “queer” de Dios, el don incondicional de la salvación a todos/todas, la expansión de la salvación desde los heterosexuales a las personas “queer”.

Exploro el Evangelio de Lucas como lector de la resistencia – un exégeta activista, un pastor, un teólogo “queer”. “Queer” ha llegado a representar una fractura o transgresión de las categorías fijas. El erudito bíblico Halvor Moxnes utiliza el término “queer” como el mejor para caracterizar a Jesús: “Usar la palabra “queer” hablando de Jesús, describe sus radicales cualidades” (Moxnes 2003: 6) Esto es particularmente verdadero del Jesús que presenta Lucas. Este evangelista desestabiliza el mundo simbólico, volviéndolo del revés y transgrediendo los límites sociales, para crear una utopía “queer”, el reino de Dios. El profeta Jesús crea una alternativa, un mundo simbólico fuera del espacio o, en otras palabras, un universo “queer”.

Si Teófilo, amigo de Dios, era en realidad un patrocinador, un amante de Lucas, amigo, o una figura compuesta del lector, lo interpreto como la comunidad “queer”: frecuentadora o no de las iglesias, “normal” o “anormal”, gay o lesbiana, trasgénero, feminista, bisexual, intersexual y toda la variante de género y discriminados por su sexualidad. Es un escándalo: todos y todas son incluidos en la historia “queer” de la salvación de Dios en Jesús. Teófilo se presente como “excelente”, pues es un excelente amante, representa a la comunidad “queer”. “Teófilo” es un amante “queer” y leo a Lucas con la esperanza de que Jesús, el profeta “queer” inspirará a la Cristiandad del siglo XXI a abrazar al diferente en sexualidad y género, al minusválido y al marginalizado.

MARÍA: LA PROFETISA “QUEER” Y MADRE DE JESÚS

La tradición de nacimientos destacados era parte de la tradición de Israel y el mundo greco-romano. Las narraciones de Mateo y Lucas, sobre la infancia de Jesús, son productos de la reflexión cristiana hacia el fin del siglo I DC. Dios hace pedazos la normatividad del patriarcado heterosexual. Mientras las iglesias tradicionales leen este texto como el disminuido papel de las mujeres o la idealización de su subordinación, se revela la centralidad de las mujeres en la historia de la acción liberadora de Dios. El ángel Gabriel anuncia a María una comisión profética de que Dios está con ella, y que concebirá un niño, que será el Hijo de Dios. María aparece en contraste con Zacarías, un sacerdote rural y un hombre, cuya duda y vacilación lleva a Gabriel a dejarlo mudo. María, la profetisa “queer”, canta cómo Dios dará vuelta del revés a la sociedad, haciendo caer a los poderosos y elevando a los sencillos. La acción de Dios transformará al mundo en “queer”, poniéndolo cabeza abajo, pues María concebirá a un niño que revolucionará la sociedad (2:34)

La historia de María y el nacimiento de Jesús, se convierte en paradigma de empoderamiento “queer”, una historia de “auto-aceptación queer y un camino hacia nuestra creatividad en el nacimiento de la buena nueva de Cristo” (Bohache 2003:27) María acepta el mensaje como muchas personas “translesgays” reciben – en iglesias seguras – la noticia de que Dios está con ellos. Thomas Bohache escribe: “Para María, lo grande es la concepción de Cristo en su cuerpo. Para los “queers”, lo grande puede consistir en permitir que Cristo tome el lugar de Cristo en nosotros” (Bohache 2003:26) La María soltera, vive en una cultura donde es la propiedad sexual de su padre o de su futuro esposo, pues ella no tiene independencia dentro del judaísmo. María se convierte en discípula ejemplar, que responde activamente a la palabra de Dios. Es la aldeana, mujer que no puede entrar al templo, sin embargo, su estatus es exaltado sobre el de un sacerdote como Zacarías, que puede entrar al templo.

La idealización post-apostólica de la Virgen María robó a María de su humanidad y de su sexualidad. La teólogo Marcella Althaus-Reid describe cómo la historia de la concepción de Jesús se ha transformado en el “mito de una mujer sin vagina” (Althaus-Reid 2001ª:39) María es honrada por su no-sexualidad y su subordinación a un Dios masculino, y el mito se ha sacralizado en una “teo-ideología” que ha dañado y oprimido a las mujeres.

“María no es parte de la historia, ya que ha roto el nexo histórico de las mujeres como no-menstruando, concibiendo fuera de los reinos de la sexualidad y procreando por medios no-naturales…Ninguna joven piensa que quizás será tan humilde como para que Dios tenga sexo con ella” (Althaus-Reid 2001ª:43,54)

María tiene poco en común con las vidas y los cuerpos reales, eróticos de las mujeres. Los líderes eclesiásticos, hombres, han idealizado a María y la han convertido en un opresivo código sexual para las mujeres, vistiéndolas de niñas.

Althaus-Reid critica las ideologías de los conquistadores españoles, que emplearon a la dama blanca para subyugar a los pueblos indígenas de las Américas, y las mariologías “de vainilla” de las feministas. Si vamos a crear la María “indecente”, Althaus-Reid sugiere que la hagamos “María, la “Queer” del Cielo y Madre de los “Queers”, reclamando su sexualidad y reconectándola con la experiencia de las mujeres. De la misma manera, en su “Carta de Navidad 1941, el poet W. H. Auden escribe a su amante varón, Chester Kallman:

“Porque las madres tienen mucho que ver con tu ser “queer” y el mío,

Porque ambos hemos perdido a la nuestra, y porque María es un nombre;

Como esta mañana pienso en María, pienso en ti” (Mendelson 1999:182)

El ser “queer” permanece en el corazón de las historias sobre María.

Las subyacentes presunciones de heterosexualidad están cuestionadas. Althaus-Reid destaca: “Tener sexo con una mujer no puede ser tomado como una prueba de la heterosexualidad de Dios, ni tampoco el embarazo de María puede ser relacionado con las concepción heterosexual del ser mujer” (Althaus-Reid 2001a:67) Dios es “queer”, por haber trasgredido los límites de las tradiciones sexuales. No llega al sexo de penetración con María, sino que pone su sombra sobre ella. Dios es más indecente que el “Espermatogénico” Dios de los teólogos decentes, que justifican una ley natural heterosexista a través de la concepción de Jesús. En realidad, Dios es more cercano a los “queer”, los excluidos sexuales que rompen los códigos culturales de la decencia y la restricción sexual. Dios es un “queer”, ya que realiza la concepción de Jesús fuera de los límites de la religiosidad “vainilla”. Pero María también lo es, ya que las reglas de la heterosexualidad compulsiva descartan el placer sexual de las mujeres, subordinándolo al placer masculino.

“…ella (María) es la mujer que ha tenido “siete veces siete” placer sexual clitórico. Digamos que ella puede haber concebido por placer en su clítoris, por auto complacencia, quizás. De esta manera, el placer y el amor pueden haberse reunido en la misma forma que el amor y la solidaridad hacia la justicia, en la Teología Patriarcal de la Liberación, se han reconectado efectivamente”. (Althaus-Reid 2001a: 73)

Al restaurar la sexualidad de María, le brindamos libertad a las mujeres, porque ella rompe con su cultura patriarcal y la masculina heterosexualidad en la economía de la reproducción. Si un lector sostiene la exclusiva paternidad divina de Jesús, entonces, María hace “queer” la economía patriarcal, que entiende el cuerpo de la mujer como ajena a ella. Es libre para responder como una igual; tiene la propiedad de su cuerpo y permanece siendo una agente activa para hacer decisiones propias (Schaberg, 1987: 143) Elisabeth Schüssler Fiorenza anota que la liberta de María para elegir, modela “el derecho de las mujeres para elegir” (Schüsler Fiorenza 1994a: 169) La heteronormatividad teme a las mujeres independientes y a su libertad reproductiva. Como María, muchas lesbianas rompen la economía de la heterosexualidad compulsiva, eligiendo quedar embarazadas con una variedad de métodos.

Virginia Mollenkott entiende que la concepción virginal de Jesús debe tomarse literalmente, entonces, el nacimiento partenogenético significa que Jesús fue concebido cromosomícamente femenino. Cita un estudio realizado por un biólogo, Edward Kessal, quien observa: “El embrión femeno Jesús de la Concepción Virginal y Encarnación, se convierte en el infante doblemente sexuado del Nacimiento Virginal, que era un Cristo andrógino, que llevaba ambas identificaciones cromosómicas de una mujer y la anatomía fenotípica de un hombre”. (Mollenkott 2001: 105) Si Jesús era entonces intersexual, esto suprime todos las afirmaciones teológicas de esas iglesias que restringen la ordenación a los hombre, basadas en la masculinidad de Jesús. Mollenkott continua la interpretación tradicional de la concepción virginal, pero echa una sugerencia “queer” a las teo-ideologías que se refieren a María y a la masculinidad de Jesús. Si Jesús es intersexual, entonces, su género se convierte en problemático para esas iglesias que basan la ordenación en su masculinidad.

La Visitación se hace más realista cuando se coloca en el contexto de la ocupación romana y la violencia sexual. Una chica de 13 años, comprometida, embarazada, María, viaja “con premura” a buscar a otra mujer, su prima Isabel. En contraste con la tradicional interpretación de María deseando compartir su alegría, Schaberg (1987) destaca que la expresión griega “con premura” lleva la connotación de alarma, huida y ansiedad. Está sola, avergonzada y asustada, busca comprensión y apoyo de su prima. María corrió por su vida de la violencia patriarcal, ya que la pena por la seducción de una mujer comprometida era, en el peor de los casos, “el apedreamiento” o la más leve sentencia de divorcio. Elisabeth Schüssler Fiorenza comenta: “…es la joven embarazada, viviendo en territorio ocupado y luchando contra la victimización y por sobrevivir y por su dignidad” (Schüssler Fiorenza 1994a: 187) Thomas Bohache destaca que María encuentra seguridad al compartir su embarazo con su prima, también embarazada. Su prima le recuerda el mensaje anterior de Gabriel: “El Señor está contigo” y María canta una canción de liberación, para toda la comunidad “queer” y para todos los pueblos oprimidos, así como para todos los “queers” obligados a experimentar la vergüenza sexual. Así, la historia de una chica soltera, embarazada, sola, se convierte en un relato accesible a la experiencia de muchas mujeres pero también a la experiencia de las personas LGTB. Dios está con nosotros y Él dará vuelta la vergüenza cultural, trayendo vida y esperanza.

El nacimiento de Jesús llega después de un viaje difícil y no hay lugar en la posada. La madre “queer” tiene su parto en un establo:

“Una apreciación “queer” de la Navidad, es la comprensión de que Cristo nacerá, no importa cuán peligroso sea el viaje, no importa qué personas no nos reciban, una vez que hemos aceptado hacerlo nacer en auto-empoderamiento y la creatividad. Cristo nacerá. Muchas personas en el mundo, no sabrán que hemos “parido” a este Cristo; la mayoría continuará en sus cosas y en su opresión de los demás”. (Bohache 2003: 27)

La teología de Bohache sobre la encarnación afirma que los cristianos LGTB también hacen nacer al Cristo “queer” y necesitan manifestar ese Cristo a la comunidad “queer”. La natividad prefigura la futura fragmentación del Cristo “queer” en los cuerpos “queers” de sus seguidores.

domingo, 27 de junio de 2010

Reflexiones del domingo 27 de junio.-

“Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: —Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos? Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.

Mientras iban de camino, un hombre le dijo a Jesús: —Señor, deseo seguirte a dondequiera que vayas. Jesús le contestó: —Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza. Jesús le dijo a otro: —Sígueme. Pero él respondió: —Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le contestó: —Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve y anuncia el reino de Dios. Otro le dijo: —Señor, quiero seguirte, pero primero déjame ir a despedirme de los de mi casa. Jesús le contestó: —El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios” (Biblia de Estudio Dios Habla Hoy - Lc. 9,51-52).


Mensaje Semanal.

El texto bíblico nos presenta dos ejes de reflexión.

El primer eje son los versículos 51 a 56. La población de Samaría era discriminada por el judaísmo. Se la considerada impura debido a la mezcla de razas producto de las deportaciones llevadas a cabo por el imperio asirio (722 aC); y pagana porque no adoraban a Dios en el Templo de Jerusalén, además no aceptaban todos los libros que el judaísmo había definido como Escrituras Sagradas.

Estas personas aldeanas de Samaría, que eran víctimas de discriminación por parte del pueblo judío, repitieron el modelo de exclusión rechazando a Jesús y sus discípulos. Próximos a un nuevo aniversario de los disturbios de Stonewall, acontecimiento que permitió generar toma de conciencia y defensa de los derechos humanos y ciudadanos de las personas GLTTB, tendríamos que preguntarnos si no estamos repitiendo el modelo que tanto daño causó y sigue causando a la comunidad GLTTB.

Tanto las personas aldeanas como los discípulos Santiago y Juan, continúan inmersos en un sistema que oprime, excluye y discrimina a quienes son diferentes o piensan diferente. Pero Jesús los reprende. Es que el mensaje de Jesús, es buena noticia para todas las personas oprimidas, discriminadas y excluidas. El amor gratuito e incondicional de Dios, Padre – Madre, Jesús lo manifiesta a todas las personas sin distinción alguna, a través de sus palabras y de sus gestos.

El segundo eje son los versículos 57 al 62. En los tres casos que relata el evangelio de Lucas, el seguimiento que propone Jesús es radical debido a la urgencia en la construcción de lo que él llamaba el Reino de Dios.

Para el judaísmo y especialmente para la corriente profética que Jesús representaba, el Reino de Dios no era algo por venir desde otro mundo, sino el inicio del reinado – gobierno de Dios, ya aquí y ahora, construyendo una sociedad de iguales, fundada en la justicia y la solidaridad.

Las iglesias estamos desafiadas a abandonar discursos y posturas moralistas, para asumir el Evangelio liberador e inclusivo de Jesús: la justicia e inclusión para que todas las personas tengan igual dignidad, aquí y ahora.

No es suficiente recordar las enseñanzas de Jesús de Nazareth. Es preciso profundizarlas y actualizarlas. Así como no es suficiente conmemorar los disturbios de Stonewall. Es preciso responder a los desafíos que enfrentan en la actualidad las personas GLTTB. Por eso, en Diversidad Cristiana asumimos nuestro llamado al discipulado, generando nuevas formas de relacionamiento humano, dejando de lado los prejuicios que oprimen, discriminan y excluyen a las personas, con la convicción de que junto a otras comunidades cristianas estamos siendo pioneras en esta tarea.

lunes, 21 de junio de 2010

Diversidad Cristiana conmemora un nuevo aniversario de los disturbios de Stonewall.


Te invitamos a participar, junto a nuestra comunidad, de la vigilia conmemorativa de los disturbios de Stonewall.



Domingo 27 de junio a las 17.00 hs. en Lima 1621 esquina Batoví.

domingo, 20 de junio de 2010

Reflexiones del domingo 20 de junio.-


Mensaje semanal.-

“Un día en que Jesús estaba orando solo, y sus discípulos estaban con él, les preguntó: —¿Quién dice la gente que soy yo?. Ellos contestaron: —Algunos dicen que eres Juan el Bautista, otros dicen que eres Elías, y otros dicen que eres uno de los antiguos profetas, que ha resucitado. —Y ustedes, ¿quién dicen que soy? —les preguntó. Y Pedro le respondió: —Eres el Mesías de Dios.

Pero Jesús les encargó mucho que no dijeran esto a nadie. Y les dijo: —El Hijo del hombre tendrá que sufrir mucho, y será rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Lo van a matar, pero al tercer día resucitará. Después les dijo a todos: —Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la salvará” (Lc. 9,18-24 en la versión Biblia de Estudio Dios Habla Hoy).



El texto bíblico presenta a las comunidades cristianas de todos los tiempos, dos grandes desafíos, el primero es descubrir quien es Jesús.

Jesús supo captar la atención, tanto del pueblo sencillo como de la dirigencia política y religiosa. La comunidad apostólica que dio testimonio de él, afirma que pasó haciendo el bien, que anunció un mundo de justicia y solidaridad al que llamó Reino y que es el enviado de Dios a la humanidad.

“¿Quién dice la gente que soy yo?”. Más de veinte siglos después, las comunidades cristianas, tenemos que seguir el ejemplo de la comunidad apostólica: estar con un oído atento al pueblo para escuchar qué dice de Él y con el otro oído atento a lo que el Espíritu nos dice a través de las Escrituras, que para toda comunidad cristiana, Espíritu y Escrituras son fuente de revelación.

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy?”. Desde el discernimiento de ambas escuchas, hoy decimos que Jesús es la familia que duerme en la calle, el niño que recoge comida en los contenedores de basura, la prostituta discriminada por sus vecinas, quien vive con VIH, las personas privadas de libertad, el homosexual a quien se limitan sus derechos, el trans que es excluido en la sociedad, el adicto rechazado y condenado y tantas otras víctimas en nuestra sociedad y nuestra cultura (Mt. 25,35-40) condenadas por los nuevos “ancianos, jefes de los sacerdotes y maestros de la ley”.

El segundo desafío que nos presenta el texto bíblico es el seguimiento de Jesús mediante el discipulado.

“Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame”. Jesús fue radical. Los discípulos y las discípulas de Jesús estamos llamados – llamadas a vivir esa radicalidad o no seremos sus discípulos – discípulas. Esta radicalidad nos ubica junto a las personas oprimidas, discriminadas y excluidas en cualquier forma, porque en ellas descubrimos la presencia de Jesús y porque ellas son las destinatarias privilegiadas del amor materno e incondicional de ese Ser Indecible al que llamamos “Dios” y que se revela en el mensaje inclusivo de Jesús de Nazaret.

Seguir a Jesús, entre muchas otras cosas, implica perder: posiciones de poder, privilegios, comodidades, seguridades, asumiendo los desafíos que cada día nos interpelan, dando respuestas nuevas en tiempos nuevos.

Domingo, 20 de junio de 2010.-

jueves, 17 de junio de 2010

NO HETEROSEXUALIDAD COMPULSIVA.-

Continúa publicación anterior: BIBLIA QUEER – Gálatas. Patrick S. Cheng

No heterosexualidad compulsiva.-


Luego, Pablo se vuelve al problema central que estaba enfrentando la iglesia en Galacia – falsos maestros que estaban insistiendo en que los conversos deberían ser circuncidados, para convertirse en seguidores de Jesús. En otras palabras, los falsos maestros insistían en que no era posible seguir a Jesús, sin seguir también la ley judía, que mandaba la circuncisión de los conversos.

Por contraste, Pablo insistía en que la circuncisión no era necesaria para seguir a Jesús. Recuerda su comisión específica, de proclamar el evangelio a los gentiles, que no estaban circuncidados (2.9) Critica a aquellos como Pedro, que afirmaba lo contrario. Pablo recuerda la hipocresía de Pedro, al rehusarse a partir el pan públicamente con los gentiles, por miedo al grupo de los circuncidados (2.12), aunque el mismo Pedro “había vivido como un gentil y no como un judío” (2.14) Pablo utiliza un lenguaje muy fuerte, contra los falsos maestros. Pablo considera a estos falsos maestros como proclamando un “evangelio diferente”, que “pervierte” al evangelio de Cristo (1.6-7) También acusa a los gálatas por ser “tontos” al dejarse “hechizar” (3.2) por los falsos maestros.

Este problema de la circuncisión es análogo al debate contemporáneo en cuanto a si uno puede ser sexualmente “queer” y ser cristiano. Los fundamentalistas de derecha que insisten en que la gente “queer” no podemos ser cristianos/as, a menos que renunciemos a nuestras sexualidades, son similares a los falsos maestros de Galacia, que insistían en la circuncisión bajo la ley judía, como requerimiento para seguir a Jesús. Como afirma Tom Bohache en su lectura queer de Gálatas, nosotros, cristianos LGTB no tenemos que renunciar a nuestra sexualidad para ser aceptables a Dios. En sus palabras “no tenemos que circuncidar la piel de nuestra orientación sexual a los efectos de ser aceptables para el Dios Todopoderoso” (Bohache 2000: 235)

La buena noticia para los cristianos LGTB es que “nuestra condición de hijos de Dios no depende de fuerzas exteriores o reglas o listas de pecados, creadas por los seres humanos” (Bohache 2000: 235) Más bien, somos amados por Dios, por obra de la increíble profundidad de su gracia. El evangelio es más que un mero código de conducta – trasciende la idea de “bondad” y se relaciona con las nociones de “dependencia conforme a la aprobación del grupo” (Alison 2003: 133)

Como resultado, aquellos de nosotros, cristianos queer reconocemos que ninguna “circuncisión” compulsiva ni heterosexualidad compulsiva se requiere, a los efectos de ser seguidor de Jesús. En efecto, como ha escrito Tom Hanks, los individuos homofóbicos que imponen “normas heterosexuales sobre las minorías sexuales” y ex – gay “torturas” está de hecho proclamando “otro evangelio” (Hanks 2000: 121-2), exactamente como los maestros falsos de Galacia. Como Pablo confrontó a Pedro en cuanto a su hipocresía en la reunión alrededor de la mesa, estamos llamados a confrontar la hipocresía de los falsamente llamados cristianos, que excluyen a las personas LGTB de la membrecía plena en la Iglesia (Glaser 1994: 9/23) Es importante para nosotros hablar abiertamente sobre esto, pues la hipocresía religiosa inhibe la honestidad y el crecimiento espiritual de los demás (Truluck 2000: 286)

No más hombre y mujer

En uno de los más conocidos versículos de Gálatas, Pablo proclama que: “no hay más judío o griego, no más esclavo u hombre libre, no más hombre y mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús (3.28) En esta sección de la Epístola, Pablo advierte a los gálatas no dividirse por el papel de la ley en sus vidas, ya que todos están unidos en el bautismo en Jesús.

Para contrarrestar los argumentos divisionistas de los falsos maestros acerca de la necesidad de aplicar la ley Mosaica, Pablo cita el ejemplo de Abraham y cómo él y su “descendencia” fueron bendecidos por Dios, porque creía en Él (3.6), mucho antes de que la ley fuera revelada en el Monte Sinaí (3.17) De acuerdo con Pablo, la ley Mosaica fue meramente escrita para servir como disciplinaria, hasta que Jesús, quien es la “descendencia” de Abraham (3.16), llegara para justificarnos por la fe (3.24) Así, todos los que están bautizados en Cristo Jesús – sean judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres – son herederos de la promesa original, hecha a Abraham y su descendencia (3.29) Esto es particularmente significativo para los cristianos “queer”; que fueron liberados de las prohibiciones mosaicas contra la relación anal hombre – hombre en Levítico 18.22 y 20.13.

No es sorprendente que la promesa de igualdad radical en Gálatas 3.28 resuene con fuerza en los cristianos “queer” y nuestros aliados. En otras palabras, no solo ya no hay judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer, sino que ya no hay “straight” o “queer” (véase, por ejemplo, Jennings, 2003: 9; McNeill 1993: 147; Rogers 1999: 37-66; Truluck 2000: 209-10; Tutu 1996: IX) De acuerdo con Chris Glaser, por ejemplo, la promesa de igualdad en Gálatas 3.28 trasciende los prejuicios en las principales iglesias sobre las personas LGTB (Glaser 1994: 4/19) En efecto, si ya no hay hombre y mujer en Cristo Jesús, “no importa a Dios a qué género amamos, de qué género somos, o a cuál género creemos que pertenecemos. (Glaser 1994: 10/3) De la misma manera, Kathy Rudy anota que Gálatas 3.28 nos llama a crear un mundo en el cual “la fe cristiana - y no el género o la orientación sexual – sea “la primaria y única medida” (Rudy 1997: 100-1)

Recientemente, las personas bisexuales y trasgénero han leído Gálatas 3.28 como una afirmación específica de sus diversas identidades de género. Por ejemplo, Susan Craig, una pastora bisexual, cita a Gálatas 3.28 al escribir acerca de cómo los bisexuales son “ni gays ni straights” y sin embargo, “ambos, gay and straight” (Craig 2000: 198) Justin Tanis, un ministro trasgénero, afirma que Gálatas 3.28 nos permite vernos como “hijos de Dios primera y principalmente”. Para Tanis, Gálatas 3.28 “pinta para nosotros una visión de un mundo más allá del género, en el cual hay lugar para infinita variación e infinita gracia” (Tanis 2003: 83) Finalmente, Virginia Mollenkott ve Gálatas 3.28 como la “despolarización” de las categorías macho – hembra (hombre – mujer) y afirma un “tercer sexo” o personas intersexuales, transexuales y trasgénero (Mollenkott 2001: 113-14)

Libertad del Legalismo Sexual

Pablo se vuelve luego al tema central de Gálatas, o sea que Jesús nos ha liberado del yugo de la esclavitud de la ley (5.1) Pablo dibuja una analogía estructural con los dos hijos de Abraham: Ismael, que era el hijo de la esclava Hagar (4-25) e Isaac, que era el hijo de la mujer libre, Sara (4.28) En el pasado, éramos como Ismael e Isaac. Estábamos esclavizados y permanecían bajo la autoridad de los guardianes y comisarios (4.2-3) Sin embargo, con la venida de Jesús, hemos sido adoptados por Dios y, como Isaac, somos plenos herederos de Dios (4.5)

La referencia paulina al “yugo de la esclavitud”, habla al pueblo “queer” y nuestros amigos, en múltiples niveles. En uno, el yugo de la esclavitud es el “legalismo sexual” of los fundamentalistas de derecha, que mantienen a las personas LGTB en sus lugares (Glaser 1994: 7/8; ver también Truluck 2000: 28). En el segundo nivel, el yugo de la esclavitud es el miedo de la asociación – que mantienen muchos de nuestros amigos no- queer – y que supone que la solidaridad con nosotros hará que las identidades heterosexuales sean cuestionadas. Todavía en otro nivel, el yugo de la esclavitud es el “legalismo ideológico”, dentro de la comunidad LGTB, que define lo que significa ser “gay, lesbiana, y políticamente o espiritualmente correcto”. (Glaser 1994: 7/8) y que nos impide respetar la verdadera diversidad de cuerpos y perspectivas dentro de nuestra comunidad. Es Jesús quien nos libera de todos estos yugos de esclavitud.

Las varias referencias paulinas a la adopción y la herencia en esta sección de Gálatas, también habla a la comunidad LGTB. Por ejemplo, hay un recuerdo viviente a los cristianos, en cuanto al llamado vocacional para ser hospitalarios con los extraños. Eugene Rogers afirma que nuestra misma existencia – como personas que se vuelven a significaciones alternativas de creación de familias – son un recuerdo a todos los cristianos de que somos todos productos de adopción, como hijos de Dios (Rogers 1999: 260) Paradójicamente, nuestro estatus como hijos de Dios nos impide ser o considerarnos como extraños, en un lugar donde no hay adentro ni afuera. En las palabras de James Alison, nuestro estatus como hijos de Dios nos trae desde los márgenes y la periferia, a “estar en el centro de las cosas, sin ser el centro” (Alison 2003: 72). En suma, a través de las adopciones de dios, somos amados por quienes somos, punto.

Frutos del Espíritu

Sin embargo, aunque hemos sido liberados de la ley, Pablo nos advierte en el sentido de que la libertad no debería ser una oportunidad para la auto-indulgencia (5.13) Más bien, debemos vivir de acuerdo con el Espíritu (5.16) Específicamente, debemos convertirnos en “esclavos” del prójimo, a través del amor (5.13) y seguir el único mandamiento de amar al prójimo como a nosotros mismos (5.14)

Por lo tanto, no es sorprendente que los frutos del Espíritu sean actos que están focalizados en el vecino o el “otro”: amor, paz, paciencia, amabilidad, generosidad, lealtad, gentileza y auto-control (5.22) Las “obras de la carne”, por el contrario, constituyen el opuesto a esto: actos que se centran en el individuo mismo, como las enemistades, la lucha, los celos, la ira, etc. (5.19-21) y que sirven como barrera a la herencia del Reino de Dios (5.21)

Para las personas LGTB, esto significa que estamos llamados a evitar ambos extremos de “legalismo y licencia” de modo que podamos “amarnos unos a otros” (Glaser 1994: 7/9) Chris Glaser cita un número de ejemplos en cuanto a cómo podemos actuar en forma responsable y ser “responsables para nuestra comunidad”, como respetar cómo las personas quieren ser nombradas (por ejemplo, frases como “africano – americano”) y cultivando nuestro compromiso con nuestras hermana y hermanos de la comunidad LGTB (por ejemplo, llamando a alguien o visitándolo cuando decimos que lo haremos) Como cristianos “queer”, estamos llamados a vivir - ¡de acuerdo con lo que proclamamos! – como frutos del Espíritu.

Debe notarse que las “obras de la carne” a que se refiere Pablo en los Gálatas 5.19-21 – incluyendo referencias a fornicación, impureza y promiscuidad – no deberían ser leídas como una condena a la orientación sexual o sexualidades “queer” per se. En su lugar, se refiere Pablo a actos como “hostilidad, ira y odio” y las dos maneras en que nosotros “usamos a las personas como objetos”, en lugar de respetarlas (Truluck 2000: 178) De hecho, Rembert Truluck argumenta que las “obras de la carne” incluyen precisamente el tipo de “religión legalista, juzgadora” que condena ciegamente a las personas LGTB y no nos respeta como hijos de Dios (Truluck 2000: 178-9; véase también Glaser 1994: 8/30)

Ni “queers” ni “no-queers”

Pablo concluye la Espístola recordando a los gálatas que en última instancia lo que importa no es la circuncisión o no circuncisión, sino una nueva creación en Jesús (6.15) O sea, estamos llamados a vivir como si el mundo hubiera sido crucificado (6.14) Estos valores contra-culturales incluyen valores comunitarios, como “soportarse mutuamente” (6.2) y trabajar para el bien de todos/as (6.10)

Hoy en día, para la comunidad LGTB, vivir como si el mundo hubiera sido crucificado significa afirmar nuestra propia existencia como personas LGTB y responder a las necesidades humanas, pues somos una “nueva creación” y no por las demandas de la ley (Truluck 2000: 63) Si creamos todo tipo de nuevas comunidades y familias, (incluyendo poli – amorosas y relaciones abiertas), desafiamos a los valores hetero-normativos del mundo y nos comprometemos a una nueva creación en Jesucristo. Y, paradójicamente, lo que importa en última instancia no es “queer” o “no-queer”, sino un nuevo descubrimiento de la riqueza que tiene el Reino de Dios, siendo “tal como somos” (Alison 2003: xii)

martes, 15 de junio de 2010

Pronunciamiento sobre el acceso al matrimonio de personas del mismo sexo

Ante el debate que se esta llevando adelante en estos días en la sociedad argentina sobre la reforma del Código Civil para permitir el acceso al matrimonio de personas del mismo sexo, desde el ESPACIO ECUMÉNICO, un ámbito integrado por organizaciones y personas de diferentes Instituciones e Iglesias cristianas, que trabajamos por la justicia y la plena vigencia de los derechos humanos, queremos aportar nuestro punto de vista.

1) Lamentamos la manipulación que se ejerce desde cierta jerarquía religiosa sobre el pueblo de Dios, citando pasajes bíblicos que no se corresponden con el verdadero significado y origen de los mismos. Vislumbramos en estas prácticas el intento de resguardar un modo de ser Iglesia y vivir el cristianismo, el afán de mantener un poder cultural y religioso sobre la sociedad toda, sin reconocer ni valorar su diversidad.

2) El Estado debe velar por el goce y cumplimiento de absolutamente todos los derechos humanos de las personas, más allá de sus creencias. En ese sentido, es insostenible que algunas confesiones religiosas pretendan imponer su doctrina y creencias al conjunto de la sociedad argentina. La reforma del Código Civil para permitir el acceso al matrimonio de personas del mismo sexo, bajo ningún punto de vista pone en "peligro o riesgo" a la familia heterosexual como se dice, y mucho menos interfiere en cuestiones internas de las Iglesias que hacen a la administración de sus sacramentos. Por otro lado, las ciencias naturales aceptan la homosexualidad como algo normal y no patológico. La discriminación no responde a ningún hecho científico. Lo que se pretende, entonces, es terminar con una injusta y discriminatoria situación para el matrimonio de personas del mismo sexo, basándose en la igualdad que todas las personas tienen ante la ley y los derechos que confiere la normativa internacional de Derechos Humanos. En relación con esto, no está de más advertir que una modificación legislativa no garantiza automáticamente el fin de la discriminación o la exclusión. Tenemos sobradas muestras de ello: la letra de la ley y la aplicación de la ley han sido muchas veces rectas paralelas, con nulas posibilidades de encontrarse… Habrá mucho más trabajo que hacer luego de la determinación del Congreso.

3) Nos unimos a los distintos pronunciamientos emitidos por grupos cristianos, pastores, sacerdotes y religiosos/as que plantean otras voces dentro del seno de las Iglesias, a favor de la inclusión, la no-discriminación y el respeto y valoración de la diversidad, convencidas/os de que el Dios en el que creemos, padre-madre nuestro, ama a todos sus hijos e hijas.

4) En fidelidad a nuestras opciones como colectivo ecuménico, no queremos dejar de mencionar que el derecho al matrimonio es parte de un conjunto de derechos que también son negados sistemáticamente a la comunidad homosexual, como a tantos hermanos/as más pobres. En este sentido, nuestra cercanía con las realidades de marginación y exclusión y nuestro compromiso con el pueblo empobrecido, nos exige seguir denunciando la persistente desigualdad y discriminación existente en relación a derechos humanos fundamentales, tales como la salud, la educación, la vivienda y el trabajo. Consideramos necesario y urgente abogar con la misma fuerza por el efectivo cumplimiento de estos derechos. La “agenda de la vida”, nos recuerda que existen urgencias ocultas, que acompañan aquellas que logran visibilidad.

5) Por último hacemos un llamado a las comunidades cristianas a discernir sobre estos temas según el Espíritu de Jesús y los Signos de los Tiempos. Y a pronunciarse y luchar a favor de la plena vigencia de los derechos humanos, dejando de lado oscurantismos y metodologías temerarias propias de estructuras de poder que respondieron y responden a esquemas de dominación, control y sometimiento de personas, comunidades y pueblos enteros. Situación que muchos, lamentablemente, se empeñan en sostener, atentando contra la misma democracia, los derechos y la dignidad de las personas. El tema no está agotado y tenemos la sensación que estamos en etapas preliminares del mismo. Es necesario dar impulso a un debate con coraje y audacia, combatiendo con perseverancia nuestros prejuicios.

Que el Espíritu, “que sopla donde quiere”, infunda en los cristianos y cristianas la humildad necesaria para escuchar y aprender de todas las ricas manifestaciones de la diversidad humana, expresión de la fecundidad de Dios. Creemos que será ése el camino para aportar una voz en sintonía con los sentimientos de Jesús.

ESPACIO ECUMÉNICO

Fuente: Red Bíblica Latinoamericana.

sábado, 12 de junio de 2010

Reflexiones del domingo 13 de junio.-

Jesús es buena noticia para todas las personas que practican relaciones sexuales fuera de la norma heterosexual.

Un fariseo invitó a Jesús a comer, y Jesús fue a su casa. Estaba sentado a la mesa, cuando una mujer de mala vida, que vivía en el mismo pueblo y que supo que Jesús había ido a comer a casa del fariseo, llegó con un frasco de alabastro lleno de perfume. Llorando, se puso junto a los pies de Jesús y comenzó a bañarlos con lágrimas. Luego los secó con sus cabellos, los besó y derramó sobre ellos el perfume. El fariseo que había invitado a Jesús, al ver esto, pensó: “Si este hombre fuera de veras un profeta, se daría cuenta de qué clase de persona es esta que lo está tocando: una mujer de mala vida.”

Entonces Jesús le dijo al fariseo: —Simón, tengo algo que decirte. El fariseo contestó: —Dímelo, Maestro. Jesús siguió: —Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y como no le podían pagar, el prestamista les perdonó la deuda a los dos. Ahora dime, ¿cuál de ellos le amará más?

Simón le contestó: —Me parece que el hombre a quien más le perdonó. Jesús le dijo: —Tienes razón. Entonces, mirando a la mujer, Jesús dijo a Simón: —¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; en cambio, esta mujer me ha bañado los pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me saludaste con un beso, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. No me pusiste ungüento en la cabeza, pero ella ha derramado perfume sobre mis pies. Por esto te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; pero la persona a quien poco se le perdona, poco amor muestra.

Luego dijo a la mujer: —Tus pecados te son perdonados. Los otros invitados que estaban allí, comenzaron a preguntarse: —¿Quién es este, que hasta perdona pecados? Pero Jesús añadió, dirigiéndose a la mujer: —Por tu fe has sido salvada; vete tranquila” (Lc. 7,36 – 50).



Jesús tiene una buena noticia para las personas que practican relaciones sexuales fuera de la norma heterosexual: A pesar de lo que diga el sistema religioso, Dios no las condena.

La mujer de mala vida, en otras versiones bíblicas se traduce por prostituta, cuyo nombre desconocemos, estaba excluida de la comunidad de fe – el pueblo de Dios:

- por ser mujer no podía entrar al templo y debía quedarse en el atrio construido para las mujeres y las personas extranjeras;

- por ejercer la prostitución se hacía impura y era discriminada por el sistema religioso, no podía participar del culto, todo lo que hacía era impuro, todo lo que tocaba quedaba impuro.

En esta mujer sin nombre, podemos reconocer a todas las personas que sufren discriminación o exclusión por parte del sistema religioso por sexo, orientación sexual o prácticas sexuales: mujeres y gays que por su condición no acceden a ministerios ordenados; personas trans cuyos nombres de bautismo no se ajustan a su realidad y no se les permite cambiarlo; parejas gays y lesbianas cuyas uniones no son bendecidas o se les niega el matrimonio; prostitutas y prostitutos objeto de discriminación y prejuicio por sus prácticas sexuales.

El fariseo Simón, estricto cumplidor de las tradiciones religiosas, estudioso y conocedor de las Sagradas Escrituras, líder en la comunidad es el modelo de aquellas personas que el prejuicio las convierte en fanáticas, fundamentalistas, y se atribuyen el derecho de juzgar, de discriminar, de excluir en nombre de Dios.

Si partimos del acontecimiento Jesús, como el Dios encarnado, el relato evangélico nos muestra un Dios que al ser tocado por la mujer de mala vida, de acuerdo a la ley y las tradiciones religiosas, quedó impuro, excluido del culto, de la vida comunitaria, de los espacios sagrados, de la comunidad de los estrictos cumplidores de las tradiciones religiosas.

El mensaje de este relato evangélico es realmente revolucionario:

- Dios dejó el lugar sagrado que le atribuyó el sistema religioso para ubicarse en lo verdaderamente sagrado: la dignidad humana en su diversidad de expresiones.

- Dios dejó el templo construido por el sistema religioso para ubicarse entre la humanidad portadora de su imagen y semejanza en su diversidad de expresiones.

- Dios dejó el culto con sus ritos y mediaciones, construido por el sistema social, cultural y religioso, para ubicarse junto a las víctimas producidas por ese sistema.

- Dios dejó a las personas que el sistema religioso consideraba santas y puras para ubicarse junto a las personas que, ese sistema, consideraba de mala vida.

Jesús, revela el mensaje liberador e inclusivo de Dios que sale al encuentro humano reivindicando la dignidad de cada persona, más allá de su sexo, su raza, su orientación sexual, su sistema de creencias, su práctica sexual.

Las comunidades cristianas estamos desafiadas a ubicarnos en el lugar de Simón, el fariseo estricto cumplidor la las tradiciones religiosas perpetuando un sistema opresor y excluyente, o en el lugar de Jesús, el profeta del Dios liberador e inclusivo, abiertas a la novedad del Espíritu para responder a los signos de los tiempos.

viernes, 11 de junio de 2010

Posición de Stonewall Inn en Greenwich Village.

Posición de Stonewall Inn en Greenwich Vilage - Artículos en el marco del 41 aniversario de los disturbios de Stonewall: 28 de junio de 1969 - 2010.

El Stonewall Inn, ubicado en los números 51 y 53 de la calle Christopher, como otros establecimientos de la ciudad, era propiedad de la familia Genovese. En 1966 tres miembros de la mafia invirtieron 3.500 $ para convertir el Stonewall Inn en un bar gay, después de haber sido un restaurante y un club nocturno para heterosexuales. Una vez a la semana, un policía recogía un sobre de dinero como soborno, ya que el Stonewall Inn no contaba con una licencia para vender bebidas alcohólicas. Tampoco contaba con agua corriente, por lo que los vasos sucios se enjuagaban en una palangana con agua para ser utilizados de nuevo. No había salidas de emergencia y constantemente había problemas con el drenaje de los baños. Aunque en el bar no había prostitución, se vendían drogas y se realizaban otras prácticas ilícitas. Era el único bar para hombres gays en la ciudad de Nueva York donde se permitía bailar, por lo que, desde su reapertura como un lugar gay, el baile era su atracción principal.

En 1969 los clientes del Stonewall Inn eran recibidos por un portero que los inspeccionaba a través de una mirilla. La edad mínima legal para el consumo de bebidas alcohólicas era de 18 años y, para prevenir la entrada de policías encubiertos, los visitantes debían ser reconocidos por el portero o debían tener aspecto de gays para poder entrar. La entrada costaba 3$ durante los fines de semana, lo que incluía dos vales de bebida. Se obligaba a los clientes a firmar con sus nombres en un libro para hacer constar que entraban en un club privado para adultos, pero raramente lo hacían con sus nombres verdaderos. Había dos pistas de baile en el Stonewall. El interior era de color negro, para crear un ambiente muy oscuro que se acentuaba con luces de color y lámparas de luz negra. Si se detectaba la presencia policial encendían las luces normales para indicar que todos debían dejar de bailar o de tocarse. En la parte de atrás del bar había una sección más pequeña que frecuentaban los hombres con pluma. El Stonewall era uno de los dos únicos bares donde podían acudir hombres afeminados que se maquillaban y se cardaban el pelo (aunque usaban vestimenta de hombre). Los porteros sólo dejaban entrar a unos cuantos travestis o drag queens. La abrumadora mayoría de los clientes eran hombres, aunque algunas lesbianas acudían al bar de vez en cuando. Los jóvenes sin techo que dormían en el cercano parque Christopher Park solían intentar entrar para que los clientes les invitaran a beber. La edad de los clientes oscilaba entre los jóvenes que no llegaban a la veintena, hasta los que sobrepasaban los treinta y había una proporción aproximadamente igual de blancos, negros e hispanos. Debido a la diversidad demográfica, su ubicación y la atracción del baile, el Stonewall Inn era el bar gay más popular de la ciudad.

Las redadas de la policía eran comunes. De promedio ocurrían una vez al mes en cada bar. Muchos bares almacenaban más bebidas en un compartimento secreto detrás del bar, o en un vehículo estacionado cerca, para proseguir con el negocio lo antes posible si se decomisaba el alcohol. La gerencia del bar generalmente tenía conocimiento de las redadas de antemano, gracias a avisos previos de la policía, y las redadas ocurrían lo suficientemente temprano como para permitir que el negocio siguiera después de que la policía terminara. En una redada típica se encendían las luces, los clientes formaban en fila y se revisaban sus documentos de identidad. Los que no tenían documentos de identificación o usaban ropa del sexo opuesto eran arrestados. A los demás se los dejaba en libertad. Algunos de los hombres, incluso travestis y mujeres transexuales vestidas con ropa femenina, usaban sus cartillas militares como identificación. Las mujeres tenían que llevar un mínimo de tres prendas de ropa femeninas o de lo contrario eran arrestadas. También se solía arrestar a los empleados y gerentes de los bares. Durante el periodo inmediatamente anterior al 28 de junio de 1969 se habían estado realizando redadas de manera más frecuente en los bares de la zona. El Stonewall Inn había sido objeto de una redada policial el martes antes de los disturbios de Stonewall y habían sido clausurados otros dos clubs del Greenwich Village, el Checkerboard y el Tele-Star.

Fuente http://en.wikipedia.org/wiki/Stonewall_riots

jueves, 10 de junio de 2010

La carta a la comunidad cristiana de Galacia desde una perspectiva queer.

BIBLIA QUEER – Gálatas.

GÁLATAS / Patrick S. Cheng

Libertad de la ley es el tema central de la Carta de Pablo a los gálatas (5.1) Como tal, resuena poderosamente en los cristianos queer, que han sido oprimidos por numerosas leyes, religiosas y seculares, que han tratado de restringir sus sexualidades y relaciones. En particular, Gálatas es una declaración de independencia de aquellos modernos “falsos creyentes” (2.4) – o sea, fundamentalistas de derecha – que tratan de imponer su propio código legalista de conducta sexual sobre la comunidad LGTB, en lugar de proclamar el verdadero evangelio de Jesús – un evangelio que está fundado en la fe, y no en la ley.

En este comentario, leo Gálatas desde la perspectiva de un hombre cristiano gay que comprende la Epístola como una crítica a esos “falsos creyentes”, que persiguen a la comunidad hoy en día, en nombre de la “ley” de Dios. Además, la leo desde mi ubicación social como una persona gay de ascendencia asiática – o sea, alguien que existe como una minoría dentro de una minoría. Gálatas también puede ser leída como una crítica a la mayoría blanca queer dominante, en el sentido de que impone su propio código implícito de conducta o “ley”, sobre aquellos de nosotros que también pertenecemos a una minoría étnica o cultural.

COMISIONADO PARA EL MINISTERIO QUEER.-

Pablo comienza su carta a los gálatas con una afirmación clara de su autoridad, por la cual proclama el evangelio. Afirma que fue comisionado directamente a través de Jesús y Dios Creador (1.1) y que recibió su evangelio por una revelación de Jesucrito (1.12) En otras palabras, Pablo no fue comisionado por fuentes humanas, tampoco recibió el evangelio de otros humanos. El llamado especial de Pablo consistió en la proclamación del evangelio a los gentiles – o sea, los no circuncidados (2.7) – como opuesto al ministerio de Santiago, Pedro y Juan, que estaban encargados de proclamar el evangelio al pueblo judío.

La cuestión de la autoridad es particularmente importante para aquellos de nosotros que somos cristianos queer. Por que permanecemos en los márgenes de las principales denominaciones cristianas – la mayoría de ellas rechazan nuestros matrimonios y nuestra ordenación – nosotros, como Pablo, debemos mirar directamente a Jesucristo y a Dios Creador para nuestros ministerios. Como nos dice Chris Glaser, no necesitamos a las iglesias principales para confirmar nuestros ministerios. Más bien, somos llamados por Dios para compartir la audacia de Pablo en afirmar que “Dios nos llama” (Glaser, 1994: 9/23) Así como él fue llamado a ministrar a los gentiles, nosotros somos llamados a proclamar el evangelio a nuestras propias comunidades, como hizo Troy Perry al fundar la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, en 1968.

Algunos de nosotros, como Pablo, quizás incluso hemos perseguido a la comunidad LGTB antes de nuestra salida del closet (1.13; Hechos 9.1-19) Spong 2005: 137-9. O, quizás estando fuera del closet, pero viendo al Cristianismo como el “enemigo” y por tanto, persiguiendo a la comunidad cristiana, antes de integrarnos completamente en nuestras identidades cristianas, con nuestras identidades queer. No debemos sentirnos culpables por esta persecución, sino más bien regocijarnos en el hecho de que no podemos crecer espiritualmente a menos que reconozcamos nuestra propia “complicidad en las sagradas formas del pasado, con toda su violencia y víctimas” (Allison, 2001: 34) Es la directa revelación del evangelio por parte de Dios a nosotros, que nos permite superar nuestros prejuicios y ser testigos de nuestros llamados vocacionales como cristianos queer (1.23)

NO HETEROSEXUALIDAD COMPULSIVA.-

Luego, Pablo se vuelve al problema central que estaba enfrentando la iglesia en Galacia – falsos maestros que estaban insistiendo en que los conversos deberían ser circuncidados, para convertirse en seguidores de Jesús. En otras palabras, los falsos maestros insistían en que no era posible seguir a Jesús, sin seguir también la ley judía, que mandaba la circuncisión de los conversos.

Por contraste, Pablo insistía en que la circuncisión no era necesaria para seguir a Jesús. Recuerda su comisión específica, de proclamar el evangelio a los gentiles, que no estaban circuncidados (2.9) Critica a aquellos como Pedro, que afirmaba lo contrario. Pablo recuerda la hipocresía de Pedro, al rehusarse a partir el pan públicamente con los gentiles, por miedo al grupo de los circuncidados (2.12), aunque el mismo Pedro “había vivido como un gentil y no como un judío” (2.14) Pablo utiliza un lenguaje muy fuerte, contra los falsos maestros. Pablo considera a estos falsos maestros como proclamando un “evangelio diferente”, que “pervierte” al evangelio de Cristo (1.6-7) También acusa a los gálatas por ser “tontos” al dejarse “hechizar” (3.2) por los falsos maestros.

Este problema de la circuncisión es análogo al debate contemporáneo en cuanto a si uno puede ser sexualmente “queer” y ser cristiano. Los fundamentalistas de derecha que insisten en que la gente “queer” no podemos ser cristianos/as, a menos que renunciemos a nuestras sexualidades, son similares a los falsos maestros de Galacia, que insistían en la circuncisión bajo la ley judía, como requerimiento para seguir a Jesús. Como afirma Tom Bohache en su lectura queer de Gálatas, nosotros, cristianos LGTB no tenemos que renunciar a nuestra sexualidad para ser aceptables a Dios. En sus palabras “no tenemos que circuncidar la piel de nuestra orientación sexual a los efectos de ser aceptables para el Dios Todopoderoso” (Bohache 2000: 235)

La buena noticia para los cristianos LGTB es que “nuestra condición de hijos de Dios no depende de fuerzas exteriores o reglas o listas de pecados, creadas por los seres humanos” (Bohache 2000: 235) Más bien, somos amados por Dios, por obra de la increíble profundidad de su gracia. El evangelio es más que un mero código de conducta – trasciende la idea de “bondad” y se relaciona con las nociones de “dependencia conforme a la aprobación del grupo” (Alison 2003: 133)

Como resultado, aquellos de nosotros, cristianos queer reconocemos que ninguna “circuncisión” compulsiva ni heterosexualidad compulsiva se requiere, a los efectos de ser seguidor de Jesús. En efecto, como ha escrito Tom Hanks, los individuos homofóbicos que imponen “normas heterosexuales sobre las minorías sexuales” y ex – gay “torturas” está de hecho proclamando “otro evangelio” (Hanks 2000: 121-2), exactamente como los maestros falsos de Galacia. Como Pablo confrontó a Pedro en cuanto a su hipocresía en la reunión alrededor de la mesa, estamos llamados a confrontar la hipocresía de los falsamente llamados cristianos, que excluyen a las personas LGTB de la membrecía plena en la Iglesia (Glaser 1994: 9/23) Es importante para nosotros hablar abiertamente sobre esto, pues la hipocresía religiosa inhibe la honestidad y el crecimiento espiritual de los demás (Truluck 2000: 286)

No más hombre y mujer.

En uno de los más conocidos versículos de Gálatas, Pablo proclama que: “no hay más judío o griego, no más esclavo u hombre libre, no más hombre y mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús (3.28) En esta sección de la Epístola, Pablo advierte a los gálatas no dividirse por el papel de la ley en sus vidas, ya que todos están unidos en el bautismo en Jesús.

Para contrarrestar los argumentos divisionistas de los falsos maestros acerca de la necesidad de aplicar la ley Mosaica, Pablo cita el ejemplo de Abraham y cómo él y su “descendencia” fueron bendecidos por Dios, porque creía en Él (3.6), mucho antes de que la ley fuera revelada en el Monte Sinaí (3.17) De acuerdo con Pablo, la ley Mosaica fue meramente escrita para servir como disciplinaria, hasta que Jesús, quien es la “descendencia” de Abraham (3.16), llegara para justificarnos por la fe (3.24) Así, todos los que están bautizados en Cristo Jesús – sean judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres – son herederos de la promesa original, hecha a Abraham y su descendencia (3.29) Esto es particularmente significativo para los cristianos “queer”; que fueron liberados de las prohibiciones mosaicas contra la relación anal hombre – hombre en Levítico 18.22 y 20.13.

No es sorprendente que la promesa de igualdad radical en Gálatas 3.28 resuene con fuerza en los cristianos “queer” y nuestros aliados. En otras palabras, no solo ya no hay judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer, sino que ya no hay “straight” o “queer” (véase, por ejemplo, Jennings, 2003: 9; McNeill 1993: 147; Rogers 1999: 37-66; Truluck 2000: 209-10; Tutu 1996: IX) De acuerdo con Chris Glaser, por ejemplo, la promesa de igualdad en Gálatas 3.28 trasciende los prejuicios en las principales iglesias sobre las personas LGTB (Glaser 1994: 4/19) En efecto, si ya no hay hombre y mujer en Cristo Jesús, “no importa a Dios a qué género amamos, de qué género somos, o a cuál género creemos que pertenecemos. (Glaser 1994: 10/3) De la misma manera, Kathy Rudy anota que Gálatas 3.28 nos llama a crear un mundo en el cual “la fe cristiana - y no el género o la orientación sexual – sea “la primaria y única medida” (Rudy 1997: 100-1)

Recientemente, las personas bisexuales y trasgénero han leído Gálatas 3.28 como una afirmación específica de sus diversas identidades de género. Por ejemplo, Susan Craig, una pastora bisexual, cita a Gálatas 3.28 al escribir acerca de cómo los bisexuales son “ni gays ni straights” y sin embargo, “ambos, gay and straight” (Craig 2000: 198) Justin Tanis, un ministro trasgénero, afirma que Gálatas 3.28 nos permite vernos como “hijos de Dios primera y principalmente”. Para Tanis, Gálatas 3.28 “pinta para nosotros una visión de un mundo más allá del género, en el cual hay lugar para infinita variación e infinita gracia” (Tanis 2003: 83) Finalmente, Virginia Mollenkott ve Gálatas 3.28 como la “despolarización” de las categorías macho – hembra (hombre – mujer) y afirma un “tercer sexo” o personas intersexuales, transexuales y trasgénero (Mollenkott 2001: 113-14)

Libertad del Legalismo Sexual.

Pablo se vuelve luego al tema central de Gálatas, o sea que Jesús nos ha liberado del yugo de la esclavitud de la ley (5.1) Pablo dibuja una analogía estructural con los dos hijos de Abraham: Ismael, que era el hijo de la esclava Hagar (4-25) e Isaac, que era el hijo de la mujer libre, Sara (4.28) En el pasado, éramos como Ismael e Isaac. Estábamos esclavizados y permanecían bajo la autoridad de los guardianes y comisarios (4.2-3) Sin embargo, con la venida de Jesús, hemos sido adoptados por Dios y, como Isaac, somos plenos herederos de Dios (4.5)

La referencia paulina al “yugo de la esclavitud”, habla al pueblo “queer” y nuestros amigos, en múltiples niveles. En uno, el yugo de la esclavitud es el “legalismo sexual” of los fundamentalistas de derecha, que mantienen a las personas LGTB en sus lugares (Glaser 1994: 7/8; ver también Truluck 2000: 28). En el segundo nivel, el yugo de la esclavitud es el miedo de la asociación – que mantienen muchos de nuestros amigos no- queer – y que supone que la solidaridad con nosotros hará que las identidades heterosexuales sean cuestionadas. Todavía en otro nivel, el yugo de la esclavitud es el “legalismo ideológico”, dentro de la comunidad LGTB, que define lo que significa ser “gay, lesbiana, y políticamente o espiritualmente correcto”. (Glaser 1994: 7/8) y que nos impide respetar la verdadera diversidad de cuerpos y perspectivas dentro de nuestra comunidad. Es Jesús quien nos libera de todos estos yugos de esclavitud.

Las varias referencias paulinas a la adopción y la herencia en esta sección de Gálatas, también habla a la comunidad LGTB. Por ejemplo, hay un recuerdo viviente a los cristianos, en cuanto al llamado vocacional para ser hospitalarios con los extraños. Eugene Rogers afirma que nuestra misma existencia – como personas que se vuelven a significaciones alternativas de creación de familias – son un recuerdo a todos los cristianos de que somos todos productos de adopción, como hijos de Dios (Rogers 1999: 260) Paradójicamente, nuestro estatus como hijos de Dios nos impide ser o considerarnos como extraños, en un lugar donde no hay adentro ni afuera. En las palabras de James Alison, nuestro estatus como hijos de Dios nos trae desde los márgenes y la periferia, a “estar en el centro de las cosas, sin ser el centro” (Alison 2003: 72). En suma, a través de las adopciones de dios, somos amados por quienes somos, punto.

Traducido por María Cristina Ruibal.

miércoles, 9 de junio de 2010

NO APARTAR A NADIE DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/06/10.- Según el relato de Lucas, un fariseo llamado Simón está muy interesado en invitar a Jesús a su mesa. Probablemente, quiere aprovechar la comida para debatir algunas cuestiones con aquel galileo que está adquiriendo fama de profeta entre la gente. Jesús acepta la invitación: a todos ha de llegar la Buena Noticia de Dios.

Durante el banquete sucede algo que Simón no ha previsto. Una prostituta de la localidad interrumpe la sobremesa, se echa a los pies de Jesús y rompe a llorar. No sabe cómo agradecerle el amor que muestra hacia quienes, como ella, viven marcadas por el desprecio general. Ante la sorpresa de todos, besa una y otra vez los pies de Jesús y los unge con un perfume precioso.

Simón contempla la escena horrorizado. ¡Una mujer pecadora tocando a Jesús en su propia casa! No lo puede soportar: aquel hombre es un inconsciente, no un profeta de Dios. A aquella mujer impura habría que apartar rápidamente de Jesús.

Sin embargo, Jesús se deja tocar y querer por la mujer. Ella le necesita más que nadie. Con ternura especial le ofrece el perdón de Dios, luego le invita a descubrir dentro de su corazón una fe humilde que la está salvando. Jesús sólo le desea que viva en paz: «Tus pecados te son perdonados... Tu fe te ha salvado. Vete en paz».

Todos los evangelios destacan la acogida y comprensión de Jesús a los sectores más excluidos por casi todos de la bendición de Dios: prostitutas, recaudadores, leprosos... Su mensaje es escandaloso: los despreciados por los hombres más religiosos tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios. La razón es sólo una: son los más necesitados de acogida, dignidad y amor.

Algún día tendremos que revisar, a la luz de este comportamiento de Jesús, cuál es nuestra actitud en las comunidades cristianas ante ciertos colectivos como las mujeres que viven de la prostitución o los homosexuales y lesbianas cuyos problemas, sufrimientos y luchas preferimos casi siempre ignorar y silenciar en el seno de la Iglesia como si para nosotros no existieran.

No son pocas las preguntas que nos podemos hacer: ¿dónde pueden encontrar entre nosotros una acogida parecida a la de Jesús? ¿a quién le pueden escuchar una palabra que les hable de Dios como hablaba él? ¿qué ayuda pueden encontrar entre nosotros para vivir su condición sexual desde una actitud responsable y creyente? ¿con quiénes pueden compartir su fe en Jesús con paz y dignidad? ¿quién es capaz de intuir el amor insondable de Dios a los olvidados por todas las religiones?

fuente: http://www.eclesalia.net/

martes, 8 de junio de 2010

Bendición de Parejas y Matrimonios para personas del mismo sexo.

Dando respuesta a quienes nos consultaron sobre la diferencia entre el rito de Bendición de Parejas y el rito del Matrimonio para personas del mismo sexo, presentamos la siguiente explicación.

El rito de Bendición de Parejas para personas del mismo sexo se administra cuando la pareja no se encuentra inscripta en el Registro de Uniones Concubinarias (Ley 18.246).

El rito del Matrimonio para personas del mismo sexo se administra cuando la pareja ya cumplió con su inscripción en el Registro de Uniones Concubinarias (Ley 18.246) y presenta la documentación probatoria.

Diversidad Cristiana administra ambos ritos, en el marco del apoyo que nos proporciona la Iglesia Antigua con la presencia de ministros/as ordenados/as y su el respaldo de su personería jurídica.

domingo, 6 de junio de 2010

Stonewall: un nuevo aniversario.

Entre los años 1950 y 1960, las personas gays y lesbianas en EEUU se encontraban en un escenario muy hostil. Aunque hubo grupos que se esforzaron en demostrar que homosexuales y heterosexuales podían convivir pacíficamente e integrados a la sociedad, la coyuntura general, influenciada por el movimiento en pro de los derechos civiles (1955 – 1968), la contracultura (1960 en adelante), las movilizaciones en contra de la guerra, entre otros factores, influyeron para que se llegara a los disturbios de Stonewall.

En esa década, en EEUU habían pocos establecimientos que recibieran a las personas GLTTB. Éstos eran bares cuyos propietarios, en general, no pertenecían a la comunidad homosexual. En el caso del Stonewall Inn, éste pertenecía a la mafia. Si bien era concurrido por clientes de todo tipo, era popular entre la comunidad homosexual.

Las redadas policiales en esos ámbitos eran parte de la rutina, actuando con violencia, la misma que generaba la sociedad homofóbica de su tiempo. Pero en Stonewall Inn, aquel 28 de junio de 1969, la policía perdió el control y se generó un grave enfrentamiento con la comunidad homosexual.

Con el paso de los días la tensión fue en aumento generándose cada vez más protestas. En pocas semanas los residentes homosexuales de Greenwich Village se organizaron en grupos de activistas que concentraron esfuerzos pudiendo manifestar abiertamente su orientación sexual sin miedo a las redadas y arrestos arbitrarios de la policía de Nueva York.

Poco tiempo después, dos grandes organizaciones activistas se lanzan a reivindicar igualdad de derechos. Además se fundan tres periódicos que se encargan de promover los derechos de las personas gays y lesbianas. Tras los disturbios de Stonewall comienzan a surgir otros grupos a lo largo y ancho de EEUU. El 28 de junio de 1970 se realizan las primeras marchas del Orgullo Gay en Nueva York y Los Ángeles conmemorando los disturbios de Stonewall. Poco a poco se extendieron por todo el mundo.

Reflexiones del domingo 6 de junio.-

“Cuando los apóstoles regresaron, contaron a Jesús lo que habían hecho. Él, tomándolos aparte, los llevó a un pueblo llamado Betsaida. Pero cuando la gente lo supo, lo siguieron; y Jesús los recibió, les habló del reino de Dios y sanó a los enfermos. Cuando ya comenzaba a hacerse tarde, se acercaron a Jesús los doce discípulos y le dijeron: —Despide a la gente, para que vayan a descansar y a buscar comida por las aldeas y los campos cercanos, porque en este lugar no hay nada. Jesús les dijo: —Denles ustedes de comer. Ellos contestaron: —No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente. Pues eran unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípulos: —Háganlos sentarse en grupos como de cincuenta. Ellos obedecieron e hicieron sentar a todos. Luego Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y se los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente. La gente comió hasta quedar satisfecha, y recogieron en doce canastos los pedazos sobrantes" (Lc. 9,10-17: versión Biblia Dios Habla Hoy).


Este relato está presente en los cuatro Evangelios (Mc. 6,30-44; Mt. 14,13-21; Lc. 9,10-17; Jn. 6,1-14) lo que nos permite suponer la veracidad histórica del mismo. Al leerlo y releerlo, las comunidades cristianas podemos quedar fascinadas en el hecho de la “multiplicación milagrosa” de los panes y de los peces, que no es otra cosa que la forma en que la comunidad apostólica, transmite en palabras humanas, el verdadero milagro que es Palabra Divina para la humanidad de todos los tiempos.

Las discípulas y los discípulos de Jesús, tenemos el desafío de interpretar esa Palabra Divina para nuestro tiempo. Repetir una y otra vez la “multiplicación milagrosa” que es el envoltorio del mensaje, sin descubrir y comunicar ese mensaje hace que nuestra vida y testimonio quede, en el mejor de los casos, en un plano anecdótico, mítico, irrelevante para la cultura y sociedad de nuestro tiempo.

“Jesús los recibió, les habló del reino de Dios y sanó a los enfermos” (Lc. 9,11). Todas las personas que lo siguieron hasta el lugar descampado fueron recibidas por él: no hubo diferencia entre campesinos y aldeanos, entre hombres y mujeres, entre habitantes de Galilea y de Judea, entre pueblo y autoridades. A todas ellas les habló del Reino de Dios, no como algo intemporal y a futuro, sino como concreción en el aquí y ahora, de la justicia e inclusión en la comunidad –Pueblo de Dios- de todas las personas que eran discriminadas y excluidas. Y como para Jesús, las palabras siempre iban acompañadas de gestos: sanó a las personas enfermas: liberándolas, porque en su tiempo se creía que eran castigadas por Dios por sus pecados o el de sus antepasados, restituyéndoles la dignidad e introduciéndolas en el seno de la comunidad, libres ya de los estigmas sociales y culturales.

“Jesús les dijo: —Denles ustedes de comer.” (Lc. 9,13). Una vez más Jesús desafía a la comunidad discipular: el Reino de Dios no es sólo palabras sino fundamentalmente acciones. No puede haber liberación integral de las personas oprimidas, no puede haber inclusión real de las personas discriminadas, si no hay en primer lugar acciones concretas de horizontalidad y equidad. Las comunidades cristianas somos inclusivas y liberadoras o no somos cristianas.

“Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y se los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente” (Lc. 9,16). Jesús no pregunta a la comunidad discipular si quiere o si tiene los recursos para dar de comer a la multitud de gente que estaba allí; ordena hacerlo, desafiando la creatividad de aquellos hombres y mujeres para enfrentar la situación adversa. Muchas veces habían puesto en común sus alimentos mientras lo seguían por Galilea y Judea, pero ahora había mucha más gente, el desafío era inmenso: ponerse en actitud de servicio tomando la iniciativa. Es entonces cuando se produce el milagro: la gente toma su ejemplo y comparten los alimentos que habían llevado para el camino. Las comunidades cristianas somos solidarias y testimoniales o no somos cristianas.

El mensaje de este domingo tiene que ver con el rol, que las comunidades cristianas estamos llamadas a desempeñar en la sociedad y la cultura actual, para no convertirnos “en los maestros de la ley y fariseos hipócritas del siglo XXI: romper los estigmas socioculturales yendo a las personas gays, lesbianas, trans, queer, portadoras de VIH, drogadictas, excarceladas, adolescentes infractores; derribar los muros de la exclusión yendo a las personas empobrecidas, a las víctimas de violencia doméstica, a quienes viven en asentamientos; visibilizar a las personas invisibles a la sociedad y la cultura yendo a quienes están en situación de calle, en refugios nocturnos, en hospitales psiquiátricos, en cárceles, en hogares para personas ancianas. Un rol profético en nuestro entorno, que se traduce en acciones inclusivas y liberadoras, solidarias y testimoniales, capaces de generar cambios tendientes a la construcción de una sociedad donde todas las personas tengan un lugar de dignididad.

La multiplicación de los panes desde una perspectiva queer.


BIBLIA QUEER - Evangelio de Mateo - Thomas Boache.

El comentario del autor sobre el Evangelio de Lucas no habla del pasaje de la multiplicación de los panes. Por tal motivo presentamos el comentario sobre el Evangelio de Mateo.

Actividad de Jesús: exorcismos, curaciones y alimentación.-

Alimentación. 

El tema de la alimentación comienza en la historia de la mujer cananita y se hace explícito en las dos instancias de alimentación milagrosa que precede y sigue a la historia (Mateo: 14;13-21 y 15;32-39), A través de estos relatos, Mateo demuestra que cuando la justicia y el amor de Dios se encuentran en el mundo a travès de actos de inclusividad radical, las necesidades de las personas se satisfacen, pues la hospitalidad de God es infinita. El Reino de Dios como fue predicado y actuado por Jesús, es un lugar y un estado de la mente y el corazón, donde todas las personas son bienvenidas, donde se ministra a todos y todas y donde todos y todas tienen suficiente, en contradicción con el Imperio Romano, de jerarquía, escacez y miedo. Así, John Dominic Crossan destaca que la "comensalidad abierta" de Jesús es el elemento determinante de ambas: su mensaje y su peligro frente al "status quo" (Crossan 1991: 341 - 344; ver también Borg 1984: 93 y sig. Y Schüssler Fiotenza 1983: 137).   

Una de las mayores quejas de los crìticos de Jesús era que comía con aquellos que no debía, esta radical igualdad en la mesa estaba amenazando aquellos elementos de la sociedad judeo - cristiana que apoyaban la separación entre las personas, como una forma de preservar el "status quo" imperial. Una sensibilidad "queer" que busca sacudir y acabar con el "status quo" de la heteronormatividad imperial, estará como Jesús, nuestro Cristo, dando la bienvenida a todo el mundo; nosotros/as que hemos sido excluidos/as de muchas mesas, literal y figurativamente, no somos capaces de mantener a otros/as fuera de nuestra mesa. ¡Nuestros opresores quedan contentos cuando nos sometemos a la violencia horizontal y hacemos lo mismo que ellos! En este aspecto, uno de los temas más inquietantes y dolorosos que veo en la comunidad "queer" es la intolerancia y división encontrada entre varios segmentos de nuestra comunidad; por ejemplo: ricos, privilegiados "gays A" a menudo discriminan a los "drag queens" transgénero, gente del cuero, y aquellos cuya sexualidad se considera "kinky" o "rara". Los que están en una relación de largo tiempo lanzan aspersiones contra los solteros o no-monógamos, mientras los VIH negativos fruncen la nariz ante los que "terminaron" VIH positivos, por su supuesta promiscuidad.

Como Jesús debemos ofrecer la hospitalidad de Dios a todos/as, especialmente a quienes la sociedad considedra "impuros". En nuestra lucha por un lugar en la mesa, nunca deberíamos dar la bienvenida a los "nuevos fariseos", vestidos con su toga perfumada.    

Traducido por María Cristina Ruibal.

miércoles, 2 de junio de 2010

Iglesias Inclusivas en Argentina.

Declaración de las Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) e Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU)

Con respecto al tema de referencia y en relación a las declaraciones realizadas por agrupaciones de iglesias evangélicas a las que ni la IERP ni la IELU pertenecen, que repudiando la iniciativa legislativa en cuestión se adjudican hablar en nombre de todos los evangélicos, a fin de clarificar ante la opinión pública nuestra propia postura, señalamos:

1. Que como Iglesias herederas de la Reforma del siglo XVI el fundamento de nuestra vida y testimonio es el Evangelio de Jesucristo, es decir, el anuncio de la salvación por la sola gracia, por la sola fe, por solo Cristo (cf. Romanos 3, 22ss). De allí surge que no es lo que somos u hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual de una persona un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales – por su condición de tales – del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error.

2. Que no hay obra o cualidad humana que defina de por si la pertenencia a la Iglesia, tampoco en el terreno de la orientación sexual. La iglesia debe estar abierta a toda persona que responda con fe a su bautismo y al mensaje del Evangelio de Jesucristo. Pues con la fe se establece una nueva identidad, que relativiza todas las identidades anteriores, sean étnicas, sociales, sexuales o de cualquier otro tipo (cf. Gálatas 3, 26-28). Así pues, quien hace de la orientación sexual una condición a partir de la cual se decide o condiciona la pertenencia a la iglesia, comete un grave error.

3. Que el contrato matrimonial es una institución exclusivamente de orden civil, sujeta desde sus inicios a cambios y transformaciones a partir de la situación histórica y específica de las sociedades en que se desarrolló. Dicha institución debe permanecer abierta a las modificaciones que garanticen el mejor marco de convivencia saludable para los contrayentes que la integran, así como para los hijos que sean educados en su seno. De acuerdo con nuestra ética evangélica también la comunidad matrimonial y familiar encuentra su fundamento y guía en el triple mandamiento del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo (cf. Mateo 22, 34-40).

4. Que reconocemos al Estado su legítima potestad de legislar con la finalidad de asegurar la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos, en vistas a afianzar una convivencia basada en la justicia y la paz. En ese sentido valoramos positivamente toda iniciativa tendiente a reparar situaciones de injusticia y discriminación sufridas por minorías en nuestra sociedad. Según nuestro punto de vista este es el caso del proyecto de ley que está en tratamiento en el parlamento argentino sobre la institución del matrimonio entre personas de un mismo sexo.

5. Que nuestro apoyo a esta medida, tendiente a reconocer sus derechos democráticos a personas hasta ahora marginalizadas, nos compromete a trabajar en la construcción de un país más justo e inclusivo. En ese sentido reconocemos que nuestro compromiso no siempre ha tenido la claridad y consecuencia que dicha tarea demanda. Ello nos obliga a revisar críticamente, a la luz de la Palabra de Dios, las formas concretas en que se desarrolla nuestra vida y misión, a fin de superar en el seno de nuestras propias comunidades aquellas posturas y actitudes que de una u otra forma contradicen el mandato que tenemos como Iglesia de Jesucristo.

Pastor Federico Schäfer. IERP- Presidente
Pastor Alan Eldrid. IELU- Presidente
Buenos Aires, 31 de mayo de 2010.-

fuente: Centro de la Comunidad Cristiana GLTTB - Argentina.

martes, 1 de junio de 2010

El 28 de junio de 1969 – 28 de junio de 2010: Conmemoramos un nuevo aniversario de los disturbios de Stonewall.

Los disturbios de Stonewall, sucedieron en la madrugada del 28 de junio de 1969 en el barrio Greenwich Village de New York.

Se llama así, al conjunto de manifestaciones, espontáneas y violentas, contra la redada policial que tuvo lugar esa madrugada en el pub Stonewall Inn. Estos hechos marcaron el comienzo del moderno movimiento pro derechos de las personas GLTTB en Estados Unidos de América y desde allí, en todo el mundo.

Desde Diversidad Cristiana, adherimos a esta conmemoración. Como comunidad cristiana, anunciamos una Buena Noticia a las personas GLTTB: la homosexualidad no es pecado pero sí lo son la homofobia, la lesbofobia y la transfobia. Jesús no condenó a las personas homosexuales pero sí condenó a quienes discriminaron y excluyeron, empobrecieron y oprimieron.

Les invitamos a participar de esta conmemoración.


Diversidad Cristiana.
Montevideo, junio 2010.
A 41 años de los disturbios de Stonewall.