Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

sábado, 11 de diciembre de 2010

Evangelio de Marcos - Última entrega

El Lector “Queer” y la Biblia.-
Traducido de la Biblia Queer por nuestra hermana MCRP

El punto de partida de estas reflexiones es la asunción de un proyecto cristológico “queer”, como el desarrollado por Robert Goss, en su libro “Queering Christ” (Goss 2002) y mi propio trabajo sobre el “Cristo/Bi”, que está en diálogo permanente con el proyecto de Goss. Las asunciones básicas que estamos haciendo son:

1.- Leer a Cristo en las Escrituras no puede ser una lectura ejemplarizante, sino reveladora. Una lectura que desenmascare eso de Dios en el propio íntimo caos de amor de Cristo, las expectativas públicas de mesianismo y las contra/dicciones, o sea, las voces de subversión en un texto, que - de otra forma- es bien “correcto”.

2.- Leer a Cristo no debería convertirse en una tarea concluida. La revelación no es compatible con el cierre producido por las lecturas autoritativas (y autoritarias) de la Escritura. Lo que estamos buscando es un permanente desplazamiento de referencias, un escenario de arenas movedizas como alternativa para una lectura de lo diferente de Dios en Jesús, más allá de la configuración ideológica de la heterosexualidad.

3.- Leer a Cristo necesita referirse a las prácticas sexuales de Jesús. Por esto, entendemos las prácticas de solidaridad de Jesús, con amor, y una praxis de justicia social, fuera de una separación dualista mente/cuerpo.

4.- Finalmente, necesitamos leer la vida de Jesús con los mismos ojos que leemos historias en los periódicos, sobre personas homosexuales que han sido asesinadas. A menos que podamos ubicar la pasión de Jesús en la vida real de la gente, no seremos capaces de comprender la significación de la reencarnación, ni la subversión de los cuerpos, que la resurrección implica.

UN GAY PERDIÓ SU EMPLEO: RELATANDO EL ASESINATO DE UN HOMBRE “QUEER” EN EL EVANGELIO DE MARCOS.-

Uno de los errores que podemos cometer es leer el texto de Marcos como una progresión: el joven predicador de la conversión, el sanador itinerante, el profeta arrestado y condenado a muerte. Sorpresivamente, los primeros manuscritos de Marcos no contienen narraciones de la resurrección, después de las escenas de la crucifixión. Volveremos a este punto, que en sí mismo es hermenéuticamente significativo, pero por el momento vamos a focalizarnos en una dinámica no progresiva de lectura, que puede liberar el aspecto “queer” de este texto.














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