Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 14 de noviembre de 2010

Ser discípul@s aquí y ahora.-

Mensaje Semanal.
Ser discípulos y discípulas aquí y ahora.


“Algunos estaban hablando del templo, de la belleza de sus piedras y de las ofrendas votivas que lo adornaban. Jesús dijo: —Vendrán días en que de todo esto que ustedes están viendo no quedará ni una piedra sobre otra. Todo será destruido. Entonces le preguntaron: —Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto? ¿Cuál será la señal de que estas cosas ya están a punto de suceder?

Jesús contestó: “Tengan cuidado para no dejarse engañar. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy’, y ‘Ahora es el tiempo.’ Pero ustedes no los sigan. Y cuando tengan noticias de guerras y revoluciones, no se asusten, pues esto tiene que ocurrir primero; sin embargo, aún no habrá llegado el fin.”

Siguió diciéndoles: “Una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro. Habrá grandes terremotos, y hambres y enfermedades en diferentes lugares, y en el cielo se verán cosas espantosas y grandes señales. Pero antes de esto, a ustedes les echarán mano y los perseguirán. Los llevarán a juzgar en las sinagogas, los meterán en la cárcel y los presentarán ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendrán oportunidad de dar testimonio de mí. Háganse el propósito de no preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de sus enemigos podrá resistirlos ni contradecirlos en nada. Pero ustedes serán traicionados incluso por sus padres, sus hermanos, sus parientes y sus amigos. A algunos de ustedes los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía; pero no se perderá ni un cabello de su cabeza. ¡Manténganse firmes, para poder salvarse! (Mt. 21,5-19).


El Evangelio tiene la capacidad de desafiar, día a día, nuestra fe y nuestra praxis. Aspectos que en cada época, debemos poner en diálogo las comunidades cristianas, con la sociedad y la cultura en la que nos encontramos.

Esta semana, muchos sermones se centrarán en el fin de los tiempos, la escatología, algo de lo que hablamos y explicamos sin saber claramente, recurriendo, en muchas ocasiones, al pensamiento mágico y a explicaciones precientíficas. Hechos estos, que en lugar de poner en diálogo a la Iglesia y la sociedad, genera aún más brecha de la existente.

En el correr de la semana estaremos compartiendo algunas reflexiones sobre escatología. Pero hoy quisiéramos detenernos en el aquí y el ahora. Aspectos que muchas veces, las comunidades cristianas descuidamos porque creemos y vivimos desde una perspectiva escatológica, que si no colocamos en su justo lugar, una sana tensión “ya, pero todavía no”, nos transforma en comunidades alienadas y fundamentalistas, cerrando toda posibilidad de diálogo con la sociedad y la cultura.

Leyendo este texto evangélico, en el aquí y ahora, podemos encontrar algunas pistas que nos obligan a reubicarnos en el contexto actual.


“Algunos estaban hablando del templo, de la belleza de sus piedras y de las ofrendas votivas que lo adornaban. Jesús dijo: —Vendrán días en que de todo esto que ustedes están viendo no quedará ni una piedra sobre otra. Todo será destruido. Entonces le preguntaron: —Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto? ¿Cuál será la señal de que estas cosas ya están a punto de suceder?"

Las comunidades cristianas estamos llamadas a construir Iglesias no templos. La Iglesia es la asamblea, el conjunto de personas que constituye una comunidad donde se comparte una misma fe, y se expresa fundamentalmente, a través de la praxis. Dios reside en la Iglesia no necesariamente en el templo. Recordemos la visión del profeta Ezequiel donde Dios abandona el Templo de Jerusalén para ir a residir con su pueblo en el destierro de Babilonia. Originariamente, las comunidades cristianas no tenían templo, se reunían en las casas para celebrar su fe, según nos relata Hechos de los Apóstoles.

Una primera pista, para esta lectura “aquí y ahora”, nos llevaría a cuestionarnos sobre el sentido de nuestros templos vacíos, nuestra fe sacrificial y cúltica, nuestro debilitamiento en las comunidades.


"Jesús contestó: -"Tengan cuidado para no dejarse engañar. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy’, y ‘Ahora es el tiempo.’ Pero ustedes no los sigan-".

Las comunidades cristianas estamos llamadas a discernir en nuestro tiempo, la voz de Dios entre tantas otras voces. Nuestra única clave de discernimiento es Jesús, a través de su enseñanza y su praxis. Una lectura contextualizada de los relatos evangélicos, nos permiten discernir la voz de Dios, para nuestra comunidad, en el contexto social y cultural en que se encuentra.

Jesús: Hijo de Hombre, Maestro, Profeta, Mesías, Salvador y Señor, es el único, como dice el Apocalipsis “ayer, hoy y siempre”, en quien las comunidades cristianas encontramos la clave de discernimiento, el sentido de nuestra fe, la razón de nuestra praxis. No hubo nadie antes ni habrá nadie después, las comunidades cristianas somos cristocéntricas o no somos cristianas.

Una segunda pista para nuestra lectura “aquí y ahora”, nos llevaría a cuestionarnos sobre el contenido de nuestra fe.

"Y cuando tengan noticias de guerras y revoluciones, no se asusten, pues esto tiene que ocurrir primero; sin embargo, aún no habrá llegado el fin.” Siguió diciéndoles: “Una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro. Habrá grandes terremotos, y hambres y enfermedades en diferentes lugares, y en el cielo se verán cosas espantosas y grandes señales. Pero antes de esto, a ustedes les echarán mano y los perseguirán. Los llevarán a juzgar en las sinagogas, los meterán en la cárcel y los presentarán ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendrán oportunidad de dar testimonio de mí. Háganse el propósito de no preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de sus enemigos podrá resistirlos ni contradecirlos en nada. Pero ustedes serán traicionados incluso por sus padres, sus hermanos, sus parientes y sus amigos. A algunos de ustedes los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía; pero no se perderá ni un cabello de su cabeza. ¡Manténganse firmes, para poder salvarse!"

Las comunidades cristianas estamos llamadas a leer los signos de los tiempos, que son el escenario en donde existimos, para dar el único testimonio posible, la buena noticia, eso es evangelio, de Jesús a nuestra sociedad y nuestra cultura. Una buena noticia liberadora e inclusiva, capaz de transformar nuestras relaciones sociales, culturales, políticas, económicas, ecológicas, religiosas.

En el contexto actual, este testimonio exige ser revisado. Urge cambiar el lenguaje con el que expresamos nuestra fe, abandonando las posturas premodernas y asumiendo un diálogo maduro y responsable con la post modernidad, reconociendo entre otras cosas, el pluralismo religioso y la diversidad en todas sus formas y expresiones posibles. Es posible otro Dios, otro cristianismo, otro mundo.

Una tercera pista de lectura “aquí y ahora” nos llevaría a cuestionarnos sobre el contenido de nuestro testimonio.

Buena semana para todas y todos.


















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