sábado, 6 de noviembre de 2010

¡La vida plena y abundante comienza aquí y ahora!

Mensaje Semanal:
¡La vida plena y abundante comienza aquí y ahora!

“Después algunos saduceos fueron a ver a Jesús. Los saduceos niegan que los muertos resuciten; por eso le presentaron este caso: —Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para darle hijos al hermano que murió. Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y lo mismo hicieron los demás, pero los siete murieron sin dejar hijos. Finalmente murió también la mujer. Pues bien, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa esta mujer, si los siete estuvieron casados con ella?

Jesús les contestó: —En la vida presente, los hombres y las mujeres se casan; pero aquellos que Dios juzgue que merecen gozar de la vida venidera y resucitar, sean hombres o mujeres, ya no se casarán, porque ya no pueden morir. Pues serán como los ángeles, y serán hijos de Dios por haber resucitado. Hasta el mismo Moisés, en el pasaje de la zarza que ardía, nos hace saber que los muertos resucitan. Allí dice que el Señor es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. ¡Y él no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos están vivos! (Lc. 20,27-38).


Los saduceos constituían un grupo aristocrático dentro de la sociedad palestina. Estaban organizados y eran conservadores. Nucleaban a los Sumos Sacerdotes, los Ancianos y sus familias, formando una especie de “nobleza sacerdotal y laica” que concentraba su influencia sobre el Sanedrín. Si bien no eran muchos, se concentraban en Jerusalén. Colaboraban con el imperio romano para mantener su lugar de poder, privilegios y negocios. En cuestiones de religión eran conservadores, aceptaban únicamente el Pentateuco atribuido a Moisés y las leyes de pureza relativas al culto y a los sacerdotes en lo relativo al Templo, esta postura exoneraba al pueblo y a ellos mismos fuera del ámbito sagrado de cumplir las leyes de pureza. No aceptaban que los laicos interpretaran la Ley y se atribuían la interpretación auténtica de la fe.

Este grupo es el que pone a prueba a Jesús con la pregunta sobre la resurrección.

Jesús, no explica demasiado la resurrección, dejándola envuelta de misterio; sin embargo, da un mensaje claro y lleno de esperanza: Dios comunica Vida. Las consecuencias de este mensaje son realmente peligrosas para los saduceos del siglo XXI, conservadores, fundamentalistas, amantes del poder y los privilegios, que se atribuyen la interpretación auténtica de la fe, cualquiera que ésta sea. Pero son consecuencias liberadoras para aquellas personas que están sometidas a limitaciones, controles, discriminaciones y exclusiones por el sistema social, político, económico, cultural, religioso.

Siguiendo el mensaje de Jesús en el Evangelio de Lucas, no podemos esperar esta VIDA PLENA Y ABUNDANTE en otro mundo; sino comenzando aquí y ahora: lo afirma al inicio de su ministerio (4,14-21) y ante los enviados del Bautista (7,18-23) y lo reafirma de forma incuestionablemente escandalosa y revolucionaria en el discurso del llano (6,17-26); lo demuestra realizando diversas sanaciones (4,31-41; 5,12-26; 7,1-17; 8,40-56; 9,37-43; 13,10-17; 17,11-19; 18,35-43) e incluyendo en su comunidad a las personas que el sistema religioso expulsaba porque consideraba pecadoras (6,27-32; 7,36-49; 19,1-10). Todo el mensaje de Jesús a través del Evangelio de Lucas revela el rostro maternal de Dios que goza comunicando VIDA PLENA Y ABUNDANTE (15,1-32) y haciendo justicia a las víctimas del sistema, cualquiera que éste sea (16,19-31).

Las comunidades cristianas de todas las tradiciones, enfrentamos el gran desafío de abandonar las posturas fundamentalistas y dogmáticas, prejuiciosas y precientíficas, los lugares de poder y privilegios, al dios de la resignación y de la injusticia, para comprometernos con el Ser Indecible de la VIDA que reveló Jesús de Nazaret, comunicando a la humanidad el siglo XXI su mensaje, peligroso y escandaloso para las personas poderosas, pero liberador e inclusivo para las personas discriminadas y excluidas.

Tengan todas y todos, buena semana y una vida plena y abundante.

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