Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica

domingo, 15 de agosto de 2010

Reflexiones del domingo 15 de agosto.-

El 15 de agosto, los pueblos cristianos de todo el mundo recuerdan a María, la madre de Jesús, celebrando la Asunción, como reafirmación teológica de la preferencia Divina por las personas discriminadas y excluidas.

Necesariamente, este recuerdo de la madre de Jesús, debe comprenderse a la luz del acontecimiento pascual: la Resurrección de Jesús, que es el triunfo de la JUSTICIA DIVINA sobre la injusticia humana. Jesús, el Señor Resucitado es el Crucificado. Su resurrección es la constatación de que Di@s actúa en la historia humana a pesar de los obstáculos que se le pongan (2Mac 7,9; 12,38-46; Dn 7; 12, 2).

Jesús, el Señor Resucitado es la buena noticia para todas las personas empobrecidas y explotadas, rechazadas y discriminadas, oprimidas y excluidas de este mundo. María, en cuanto mujer empobrecida, despojada, discriminada por la ejecución de su Hijo (Lc. 2,35; Jn. 19,25), de la que desconocemos su muerte, fue exaltada por la Divinidad.

En MARÍA, recordamos hoy:

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia del VIH SIDA,

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia de la VIOLENCIA DOMÉSTICA,

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia de ABORTOS en condiciones insalubres,

- a todas las mujeres que mueren a consecuencia de la POBREZA,

Y levantamos nuestra voz clamando por JUSTICIA a Di@s, Madre y Padre, con las palabras de la misma María:

«Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva, pues desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso. ¡Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen!

Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos.

Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia —de la cual habló a nuestros padres— para con Abraham y su descendencia para siempre». (Lc. 1,46-55- Versión Biblia Reina Valera)

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