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lunes, 12 de julio de 2010

El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer - Entrega 5-

EVANGELIO DE LUCAS / Robert E. Goss, en The Queer Bible Commentary. Traducción: M.C.R.P.

ACCIÓN COMPASIVA

Ungido con el Espíritu en su bautismo, Jesús comienza su ministerio profético, declarando que el versículo profético de Isaías 61.1, se ha cumplido hoy. Para Lucas, Dios lo ha ungido como un profeta carismático, para predicar la buena noticia a los pobres, proclamar la libertad a los cautivos, traer recuperación de la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos, y proclamar un año de gracia del Señor. Jesús rompe los límites sociales y físicos, para sanar y componer las vidas. Lucas destaca la compasión en el ministerio de Jesús. En el “Sermón en el Llano”, Jesús anuncia: “Sean compasivos como su Dios lo es” (6.36) Marcus Borg anota que “…el término compasivo tiene las connotaciones de alimentador, dador de vida, abrazador; quizás también sugiere sentimientos de ternura” (Borg 1984 (1998):102)

Jesús habla y vive la compasión de Dios, dirigiéndose a los pobres y los ricos de la misma manera, curando a los que sufren y creando una comunidad inclusiva. Las curaciones y exorcismos son importantes en el ministerio de Jesús. El Evangelio de Lucas destaca los sufrimientos de las personas que buscan curación. Tradicionalmente, Lucas fue considerado como médico, y esa impresión emerge del retrato que hace de Jesús, como un sanador compasivo; que cura a los enfermos y exorcisa a los poseídos. Para Lucas, Jesús restaura a aquellos que están enfermos y los incluye en una nueva sociedad: el reino de Dios. Como los enfermos no forman parte del reino de los sanos, deben ponerse aparte o excluirse. Jesús expresa la compasión de Dios para con aquellos que sufren físicamente, incluso desafiando las leyes del Sabbath, en cuanto a la curación de los enfermos (4.31-37; 6.6-11; 13.10-17; 14.1-6) Jesús argumenta que el Sabbath es un día de restauración y totalidad, y qué mejor día para curar y hacer que las personas estén completamente sanas. El Sabbath está hecho para mostrar la compasión de Dios.

Un paralelo entre las historias de curación de Jesús y los “queer” contemporáneos es el cambio de los cuerpos. ¿Por qué los cuerpos de los translesbigay provocan respuestas tan fóbicas? ¿Por qué los cuerpos enfermos en la Palestina del siglo I, provocaban respuestas tan fóbicas? En ambos casos, el miedo a la polución es sintomático de una sociedad ansiosa en cuento a los límites sociales. Cualquier cosa que cruce o rompa esos límites, es potencialmente peligroso y definitivamente contaminante de la sociedad, entonces y ahora.


El clima de las exclusiones de horrible tanto en el siglo I de Palestina como en las culturas contemporáneas. Esto es claro para muchas personas “queer” que han vivido las peores devastaciones de la pandemia VIH-SIDA. Comparemos la curación de los leprosos en Lucas (5.12-16; 17.11-19), con el siguiente relato de un joven portador de VIH:

“Un joven de Carolina del Norte pareció evaporarse hasta puro espíritu, mientras su cuerpo se marchitaba y su vista iba perdiéndose en una nube. En el último año de su vida, lo alimentaba su mamá, de mañana, al mediodía y de noche, alcanzándole el alimento desde su puerta trasera”(Brantley 1996: 217)

Jesús no dudó en tocar a los leprosos, mientras esta madre alimentaba a su hijo ciego desde la puerta, sin dejarlo entrar a la casa. Los códigos de pureza de los cristianos modernos son a menudo tan letales e inhumanos como los códigos antiguos. La víspera de Navidad, una rica iglesia Episcopal (muchas historias parecidas se encuentran en otras iglesias también) de San Luis, descubrió que un sacerdote, Carlos, tenía SIDA, cuando fue hospitalizado por una neumonía. Empacaron sus pertenencias y lo pusieron en la calle. Una comunidad de fe le dio la bienvenida a sus servicios de los viernes:

“Para los cristianos “queer”, el rostro de Dios se imagina en los muchos rostros de las personas que viven con VIH, dentro de su comunidad o fuera de ella…Ellos descubrieron a un Dios que está profundamente encarnado en su mundo social, un Dios que sufre cuando ellos sufren…Dios realmente sufre con las personas VIH, su enfermedad, y sus aflicciones sociales. (Goss 1993: 135)

La solidaridad compasiva de Dios con los enfermos y los poseídos, transgrede los límites físicos y sociales que los excluyen de la sociedad.

La antropóloga Mary Douglas argumenta que los mapas del cuerpo físico se repiten en el cuerpo social. Las normas que regulan y clasifican el cuerpo humano forman un microcosmos de los mapas normativos que gobiernan el cuerpo social (Douglas 1966; Neyrey 1991) Jesús se ocupó de los “moralmente impuros”, tanto como se ocupó de los físicamente impuros. Es tan flagrante con los códigos morales de pureza, como lo es con su transgresión física, tocando a los muertos y a los leprosos, y curando a una mujer que estaba menstruando. Comía con los sospechosos de inmorales: cobradores de impuestos, prostitutas y pecadores (5.27-32; 7.29-31; 15.1-2; 18.4-14; 19.1-10) Jesús fue un profeta “queer”, fuera de lugar, en su no adhesión a los códigos de santidad/pureza. Compasivo, dio la bienvenida a los excluidos del reino de Dios, proclamando que Él había dibujado nuevos mapas de pureza y santidad.

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